Pregunta 1: La promesa del Señor es que Él regresará para llevarnos al reino de los cielos y, sin embargo, vosotros dais testimonio de que el Señor ya se ha encarnado para realizar la obra del juicio en los últimos días. La Biblia profetiza claramente que el Señor descenderá sobre las nubes con poder y gran gloria. Esto difiere bastante de vuestro testimonio, en el que afirmáis que el Señor ya se ha encarnado y ha descendido en secreto entre los hombres.

Respuesta: Usted dice que el Señor nos prometió que regresaría para llevarnos al reino de los cielos; eso es seguro, pues el Señor es fiel y siempre cumple Sus promesas. Pero primero debemos tener claro que el regreso del Señor mediante la encarnación en los últimos días para realizar la obra del juicio guarda relación directa con el modo en que somos arrebatados al reino de los cielos. Si estudiamos la Biblia a fondo, no nos costará encontrar pruebas de ello. En diversos pasajes bíblicos distintos se profetiza claramente que la segunda venida de Dios es la encarnación. Por ejemplo: “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” (Lucas 12:40). “Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación” (Lucas 17:24-25). Todas estas profecías hablan del “Hijo del Hombre” o de que “viene el Hijo del Hombre”. La expresión “Hijo del Hombre” se refiere a Aquel que nace de un ser humano y tiene una humanidad normal. Por tanto, no se puede denominar “Hijo del Hombre” al Espíritu. Por ejemplo, Jehová Dios es Espíritu y por eso, Él no puede ser llamado “Hijo del Hombre”. Algunas personas han visto ángeles;un ángel también es un ser espiritual, por lo que no se le puede denominar “Hijo del Hombre”. Aquel que tiene apariencia humana, pero está formado por un cuerpo espiritual no puede ser denominado “hijo del Hombre”. Al Señor Jesús encarnado se le llamó “Hijo del Hombre” y “Cristo” porque Él era la carne encarnada del Espíritu de Dios que se convirtió en un hombre normal y corriente y vivió entre los hombres. Así pues, cuando el Señor Jesús dijo “el Hijo del Hombre” y “viene el Hijo del Hombre”, se refería a la venida de Dios a través de Su encarnación en los últimos días; especialmente, cuando afirmó: “Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación”, esto demuestra de forma aún más explícita que, cuando el Señor regrese, lo hará volviéndose carne. Si Él no viniera en forma de carne sino como un cuerpo espiritual, ciertamente no padecería ningún sufrimiento ni sería rechazado por esta generación; esto es indudable. Así pues, el regreso del Señor Jesús es en forma de encarnación y Él viene a realizar la obra del juicio en los últimos días.

Mucha gente pregunta: ¿No prometió el Señor que regresaría para llevarnos al reino de los cielos? Cuando Él venga, ¿por qué debe aún realizar la obra del juicio comenzando por la casa de Dios? En realidad, el Señor lleva a cabo la obra de juicio para formar vencedores; es decir, para arrebatar a los santos. Si buscamos, en la Biblia encontraremos muchas pruebas que explican el motivo por el cual el Señor debe realizar la obra de juicio cuando venga en los últimos días. La profecía de que Dios regresará en los últimos días para llevar a cabo la obra del juicio aparece con más frecuencia que cualquier otra en la Biblia. Se encuentran al menos 200 casos, y existen muchos pasajes de las Escrituras que profetizan que la encarnación de Dios realizará la obra del juicio. Por ejemplo: “Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos” (Isaías 2:4). “Delante del Señor, pues viene a juzgar la tierra; Él juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con equidad” (Salmos 98:9). “Diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado” (Apocalipsis 14:7). “Porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los Muertos” (Hechos 17:31) “Y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre” (Juan 5:27). “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo […]” (Juan 5:22). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (John 12:48). “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Y en muchos otros pasajes. Estos pasajes de las Escrituras nos permiten ver claramente que la encarnación de Dios vendrá en los últimos días para realizar la obra del juicio.

La encarnación de Dios en los últimos días, obra expresando Su palabra para juzgar, purificar y salvar a la humanidad. Aquellos que escuchen la voz del Señor Jesús retornado, y lo busquen y lo acepten, son las vírgenes prudentes que asistirán con Él al banquete. Esto cumple la profecía del Señor Jesús: “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). Las vírgenes prudentes oyen la voz del Señor y salen a recibirlo; acto seguido, el Señor las arrebata ante Su trono, Ellas aceptan el juicio, la purificación y la perfección de Dios en los últimos días y, al final, a través del juicio de Dios mediante Su palabra, purifican sus caracteres pervertidos y son perfeccionadas para convertirse en vencedoras. Como veis, si queremos alcanzar las promesas del Señor, primero debemos ir ante el Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, y aceptar y experimentar el juicio y castigo de Dios en los últimos días, para que Él nos purifique y perfeccione. De lo contrario, no merecemos ser arrebatados al reino de los cielos. Leamos unos pasajes de la palabra de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Tú sólo sabes que Jesús descenderá durante los últimos días, pero ¿cómo lo hará exactamente? Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz heredar directamente la herencia de Dios” (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). “El Cristo de los últimos días trae la vida y trae el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia” (‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que aquellos que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios las detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, y no hay nadie que pueda evitarle. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo” (‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso ya señalan el camino hacia el reino de los cielos. El Cristo de los últimos días es la puerta de entrada al reino de los cielos. Si el hombre no experimenta la obra del juicio de Cristo en los últimos días, no podrá ser purificado ni perfeccionado y nunca entrará en el reino de Dios. Esta es la autoridad manifestada por Dios encarnado. Esto demuestra que, en Su segunda venida, el Señor sin duda se encarnará para realizar la obra del juicio de los últimos días. Dios ya ha cumplido esto. Algunos aún creen que pueden ser arrebatados al reino de los cielos sin experimentar la obra de Dios en los últimos días, pero esto sólo es un síntoma de sus nociones y fantasías: nunca se hará realidad.

Algunos dicen que si el Señor verdaderamente ha regresado como la encarnación, ¿por qué en muchos pasajes bíblicos se afirma que Él vendrá con las nubes y a la vista de todos? ¿Cómo explicáis esto? hay varias profecías bíblicas que afirman que el Señor vendrá sobre las nubes con Su poder y gran gloria. Esto es verdad. Pero hay muchos más pasajes bíblicos que profetizan que el Señor vendrá en secreto. Por ejemplo: “Vengo como ladrón” (Apocalipsis 16:15). “[…] Porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre” (Mateo 24:44). “Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Marcos 13:32). Como veis, el Señor regresa de dos maneras: una forma es abiertamente y la otra, en secreto. La obra del juicio de Dios Todopoderoso encarnado en los últimos días, de la que hemos dado testimonio hoy, no es más que la obra de Dios que viene en secreto. Puesto que la encarnación de Dios ha venido a la tierra en forma de persona normal y corriente, Él se aparece en secreto a los hombres, nadie distingue que Él es Dios, nadie conoce Su verdadera identidad. Sólo cuando el Hijo del Hombre comienza a obrar y hablar, aquellos capaces de distinguir Su voz empiezan a reconocerlo. Los que no distinguen Su voz lo considerarán, sin duda, una persona normal, renegarán de Él y lo rechazarán. Ocurrió lo mismo cuando el Señor Jesús se encarnó para realizar Su obra y parecía un hombre normal y corriente en apariencia, y por ello, la mayoría renegó de Él, se opuso a Él y lo condenó, mientras que otros, por la palabra y la obra del Señor Jesús, pudieron reconocerlo como Cristo encarnado, la aparición de Dios. Esta es la etapa en la que Dios Todopoderoso viene en secreto a realizar Su obra y salvar a la humanidad. Actualmente, Él está manifestando Su palabra para juzgar, purificar y perfeccionar a la humanidad. No hay duda de que en este momento el hombre no verá al Señor aparecer en público sobre las nubes. Sólo cuando se forme un grupo de vencedores y termine la obra de la encarnación y el descenso de Dios en secreto, momento en que las calamidades caerán sobre la tierra y Dios castigará a los malvados y premiará a los buenos, aparecerá Él públicamente ante todas las naciones de la tierra. En ese momento, se cumplirán las profecías del descenso público de Dios a la tierra, tal como dice la Biblia: “Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mateo 24:30). “He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él” (Apocalipsis 1:7). En teoría, cuando los hombres vean que el Señor se aparece en público a toda la humanidad desde las nubes, deberían estar encantados, no obstante, aquí dice: “todas las tribus de la tierra harán duelo”. ¿Por qué? Es porque cuando por fin Dios se aparezca en público, ya habrá terminado la obra de salvación de la encarnación de Dios durante Su descenso en secreto entre los hombres y Dios habrá comenzado Su obra de premiar a los buenos y castigar a los malos. En ese momento, todos aquellos que rechazaron la obra secreta de Dios habrán perdido por completo la oportunidad de salvarse. Quienes lo laceraban, o sea, aquellos que se oponían a Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, y lo condenaban ¿cómo podrían no darse golpes de pecho desesperados, y gemir y rechinar los dientes, sabiendo que Aquel al que se oponían y condenaban es la segunda venida del Señor Jesús? Es así como aparece la escena de “todas las tribus de la tierra harán duelo” Leamos otro pasaje de la palabra de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Muchas personas pueden no preocuparse por lo que digo, pero aun así quiero decirle a cada uno de estos llamados santos que siguen a Jesús que, cuando lo veáis descendiendo del cielo sobre una nube blanca con vuestros propios ojos, esta será la aparición pública del Sol de justicia. Quizás será un momento de gran entusiasmo para ti, pero deberías saber que el momento en el que veas a Jesús descender del cielo será también el momento en el que irás al infierno a ser castigado. Ese será el momento del final del plan de gestión de Dios, y será cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malos. Porque Su juicio habrá terminado antes de que el hombre vea señales, cuando sólo exista la expresión de la verdad. Aquellos que acepten la verdad y no busquen señales, y por tanto hayan sido purificados, habrán regresado ante el trono de Dios y entrado en el abrazo del Creador. Sólo aquellos que persisten en la creencia de que ‘El Jesús que no cabalgue sobre una nube blanca es un falso Cristo’ se verán sometidos al castigo eterno, porque sólo creen en el Jesús que exhibe señales, pero no reconocen al Jesús que proclama un juicio severo y manifiesta el camino verdadero de la vida. Y por tanto, sólo puede ser que Jesús trate con ellos cuando Él vuelva abiertamente sobre una nube blanca. […] El regreso de Jesús es una gran salvación para aquellos que son capaces de aceptar la verdad, pero para los que son incapaces de hacerlo es una señal de condenación. Debéis elegir vuestro propio camino y no blasfemar contra el Espíritu Santo ni rechazar la verdad. No debéis ser personas ignorantes y arrogantes, sino alguien que obedece la dirección del Espíritu Santo, que anhela y busca la verdad; sólo así os beneficiaréis” (‘En el momento que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá vuelto a crear el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”).

A través de las palabras de Dios Todopoderoso nos hemos dado cuenta de que la obra de la encarnación de Dios en los últimos días durante Su descenso en secreto entre los hombres es una etapa crucial del perfeccionamiento del hombre por parte de Dios. En el plan de gestión de Dios de seis mil años, esta obra representa una oportunidad sumamente rara para que Dios perfeccione al hombre. Todos los que aceptan la obra secreta de Dios y son perfeccionados han recibido la gracia especial de Dios y son los más bendecidos. Si no apreciamos esta oportunidad tan excepcional y nos perdemos la obra de Dios de formar vencedores, sólo podremos gemir y rechinar los dientes, sumidos en un profundo pesar.

Extracto del guion de la película de “El Misterio De La Piedad”

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