Las ovejas de Dios oyen la voz de Dios

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Capítulo 5 Debes conocer las verdades acerca de la encarnación de Dios

2. Debes conocer la importancia de Dios hecho carne.

Palabras relevantes de Dios:

En esta ocasión, Dios no viene a hacer la obra en un cuerpo espiritual, sino en uno muy ordinario. No solo es el cuerpo de la segunda encarnación de Dios, sino también el cuerpo en el que Él vuelve. Es una carne muy corriente. En Él, no puedes ver nada diferente de los demás, pero puedes recibir de Él las verdades que nunca antes has oído. Esta carne insignificante es la materialización de todas las palabras de verdad de Dios, la que emprende Su obra en los últimos días, y una expresión de todo el carácter de Dios para que el hombre llegue a conocerlo. ¿No deseabas en gran manera ver al Dios del cielo? ¿No deseabas en gran manera entender al Dios del cielo? ¿No deseabas ver el destino de la humanidad? Él te contará todos estos secretos ocultos y te hablará incluso de las verdades que no entiendes. Él es tu puerta al reino y tu guía a la nueva era. Una carne tan corriente contiene misterios insondables. Sus hechos pueden ser inescrutables para ti, pero el objetivo de toda la obra que Él hace es suficiente para que veas que Él no es una simple carne como el hombre cree. Y es que Él representa la voluntad de Dios, así como la preocupación mostrada por este hacia la humanidad en los últimos días. Aunque no puedas oír las palabras que Él habla, que parecen sacudir los cielos y la tierra, o ver Sus ojos como llamas abrasadoras, y aunque no puedas sentir la disciplina de Su vara de hierro, sí puedes percibir en Sus palabras la furia de Dios y saber que Él muestra compasión por la humanidad; puedes ver Su carácter justo y Su sabiduría, y darte cuenta además de la preocupación y del cuidado que Él tiene por toda la humanidad. La obra de Dios en los últimos días consiste en permitirle al hombre ver al Dios del cielo vivir entre los seres humanos sobre la tierra y que lo conozca, obedezca, reverencie y ame. Por esta razón Él ha vuelto en carne por segunda vez. Aunque lo que el hombre ve hoy es un Dios igual a él, un Dios con nariz y dos ojos, común y corriente, al final Él os mostrará que sin la existencia de este hombre el cielo y la tierra pasarán por un cambio tremendo; sin la existencia de este hombre, el cielo se volverá sombrío, la tierra se convertirá en caos y toda la humanidad vivirá en hambruna y plagas. Él os mostrará que, sin la salvación del Dios encarnado en los últimos días, Él habría destruido a la humanidad hace mucho tiempo en el infierno; sin la existencia de esta carne, seríais para siempre los primeros pecadores y cadáveres. Deberíais saber que sin la existencia de esta carne, toda la humanidad haría frente a una calamidad inevitable y encontraría difícil escapar del castigo más duro de Dios en los últimos días. Sin el nacimiento de esta carne corriente, estaríais todos en un estado en el que ni la vida ni la muerte vendrían por mucho que las buscarais; sin la existencia de esta carne no podríais recibir hoy la verdad y venir ante el trono de Dios. En su lugar, Él os castigaría por vuestros graves pecados. ¿Sabéis? De no ser por el retorno de Dios a la carne, ninguno tendría oportunidad de salvarse; y de no ser por la venida de esta carne, Dios habría acabado hace mucho la era antigua. Así pues, ¿seguís pudiendo rechazar la segunda encarnación de Dios? Si podéis aprovecharos tanto de este hombre ordinario, ¿por qué no lo aceptáis de inmediato?

La obra de Dios es algo que no puedes comprender. Si no puedes comprender si tu decisión es correcta ni saber si la obra de Dios puede tener éxito, por qué no probar entonces tu suerte y ver si este hombre ordinario es de gran ayuda para ti, y si Dios ha hecho una gran obra. Sin embargo, debo decirte que en la época de Noé, los hombres habían estado comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta un punto que a Dios le resultó insoportable de ver, por lo que envió un gran diluvio para destruir a la humanidad y solo dejó atrás a la familia de ocho miembros de Noé y toda especie de aves y bestias. En los últimos días, sin embargo, aquellos a los que Dios ha guardado son los que le han sido leales hasta el final. Aunque ambas épocas fueron de una gran corrupción insostenible para Dios, y la humanidad fue tan corrupta que le negó como Señor, Dios destruyó a todos los hombres de la época de Noé. En ambas épocas, la humanidad ha afligido a Dios en gran manera, pero Él ha seguido siendo paciente con los hombres en los últimos días hasta ahora. ¿Por qué ocurre esto? ¿Nunca habéis pensado en ello? Si de verdad no lo sabéis, permitid que os lo cuente. La razón por la que Dios puede tratar a los hombres con misericordia en los últimos días no es que sean menos corruptos que los de la época de Noé o que hayan mostrado arrepentimiento a Dios, y mucho menos que Él no pueda destruir a los hombres en los últimos días en los que la tecnología ha avanzado. En su lugar, la razón es que a Dios le queda obra por hacer en un grupo de hombres en los últimos días y será Él mismo encarnado quien la lleve a cabo. Además, Él escogerá a una parte de este grupo como Sus objetos de salvación, el fruto de Su plan de gestión, y traerá a esos hombres consigo a la siguiente era. Por tanto, este precio pagado por Dios lo ha sido, en cualquier caso, enteramente por la obra de Su encarnación en los últimos días. Todo lo que tenéis hoy se debe a esta carne. Contáis con la oportunidad de vivir, porque Dios vive en la carne. Toda esta buena fortuna se ha obtenido gracias a este hombre ordinario. Y no solo esto, sino que al final toda nación adorará a este hombre ordinario, dará gracias y obedecerá a este hombre insignificante. Y es que Él es quien ha traído la verdad, la vida, y el camino para salvar a toda la humanidad, aliviar el conflicto entre Dios y el hombre, acercar a ambos, y comunicar los pensamientos entre ellos. Él es también quien ha traído una gloria aun mayor a Dios. ¿No es un hombre corriente como éste digno de tu confianza y adoración? ¿No es apta esa carne ordinaria para ser llamada Cristo? ¿No puede ser ese hombre corriente la expresión de Dios entre los hombres? ¿No es ese hombre, que ayuda a la humanidad a salvarse del desastre, digno de vuestro amor y de que lo mantengáis? Si rechazáis las verdades pronunciadas por Su boca y también detestáis Su existencia entre vosotros, ¿cuál será, pues, vuestro destino?

Toda la obra de Dios en los últimos días se lleva a cabo a través de este hombre ordinario. Él te lo concederá todo, y además, puede decidirlo todo sobre ti. ¿Puede un hombre así ser como crees: un hombre tan simple como para no ser digno de mención? ¿No es suficiente Su verdad para convenceros totalmente? ¿No es el testimonio de Sus hechos suficiente para convenceros totalmente? ¿O es que la senda por la que os lleva no es digna de seguir para vosotros? ¿Qué os provoca aversión contra Él, que lo desecháis y rehuís? Él es quien expresa la verdad, quien suple la verdad, y quien os permite tener una senda por la que viajar. ¿Podría ser que seguís sin encontrar las huellas de la obra de Dios en estas verdades? Sin la obra de Jesús, la humanidad no podría haber bajado de la cruz, pero sin la encarnación de este día, Dios nunca podría elogiar a los que bajan de la cruz, y estos no podrían entrar en la nueva era. Sin la venida de este hombre ordinario, nunca habríais tenido la oportunidad ni habríais sido elegibles para ver el rostro de Dios, porque todos deberíais haber sido destruidos hace mucho tiempo. Debido a la venida de la segunda encarnación de Dios, Él os ha perdonado y os ha mostrado misericordia. Independientemente de ello, las palabras que debo dejar con vosotros al final siguen siendo estas: este hombre ordinario, que es Dios encarnado, es de una importancia vital para vosotros. Esta es la gran cosa que Dios ha hecho ya entre los hombres.

de ‘¿Sabes? Dios ha hecho algo grande entre los hombres’ en “La Palabra manifestada en carne”

La razón por la que esta carne puede hacer la obra que el hombre no puede hacer es porque Su esencia interna es diferente a la de cualquier hombre, y la razón por la que Él puede salvar al hombre es porque Su identidad es diferente a la de cualquier hombre. Esta carne es tan importante para la humanidad porque es hombre y, más aún, Dios, porque puede hacer la obra que ningún hombre de carne común y corriente puede hacer, y porque puede salvar al hombre corrupto que vive junto con Él en la tierra. Aunque es idéntico al hombre, el Dios encarnado es más importante para la humanidad que cualquier persona de valor porque puede hacer la obra que el Espíritu de Dios no puede hacer, y es más capaz que el Espíritu de Dios para dar testimonio de Dios mismo, y es más capaz que el Espíritu de Dios para ganar por completo a la humanidad. Como resultado, aunque esta carne es normal y ordinaria, Su contribución a la humanidad y Su importancia a la existencia de la humanidad, la hacen sumamente preciosa y el valor y la importancia reales de esta carne son inmensurables para cualquier hombre. Aunque esta carne no puede destruir directamente a Satanás, puede usar Su obra para conquistar a la humanidad y derrotar a Satanás y hacer que Satanás se someta por completo a Su dominio. Porque Dios es encarnado es que puede derrotar a Satanás y es capaz de salvar a la humanidad. No destruye directamente a Satanás sino que se hace carne para hacer la obra de conquistar a la humanidad, a quien Satanás ha corrompido. De esta manera, está en mejores condiciones para dar testimonio de Él mismo entre las criaturas y está mejor capacitado para salvar al hombre corrompido. Que el Dios encarnado derrote a Satanás da un mayor testimonio y es más convincente que si el Espíritu de Dios destruyera directamente a Satanás. Dios en la carne está mejor capacitado de ayudar al hombre a conocer al Creador y está en mejores condiciones de dar testimonio de Él mismo entre las criaturas.

de ‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que las personas que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios las detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, que nadie puede evitar. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No debes simplemente pensar en obtener bendiciones sin recibir la verdad o sin aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y es el camino que deben tomar todos los que entrarán a la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a quemarte por la eternidad y nunca entrarás al reino de Dios. Porque este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, aquel a quien Dios le ha confiado hacer Su obra en la tierra. Y por eso digo que si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La retribución que deben sufrir los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo que si te opones al Cristo de los últimos días y lo niegas, entonces no hay nadie que pueda soportar las consecuencias en tu lugar. Además, a partir de este día no tendrás otra oportunidad para obtener la aprobación de Dios; incluso si tratas de redimirte tú mismo, nunca más volverás a contemplar el rostro de Dios. Porque al que tú te opones no es a un hombre, lo que niegas no es algún ser diminuto, sino a Cristo. ¿Eres consciente de estas consecuencias? No has cometido un pequeño error, sino que has cometido un crimen atroz. Y así les aconsejo a todos que no tengan una reacción violenta contra la verdad, o hagan críticas descuidadas, porque solo la verdad te puede dar la vida y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y contemplar el rostro de Dios.

de ‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”