Cómo perseguir la verdad (19)
En cuanto al tema de las cosas positivas, la vez anterior compartimos qué son y les dimos una definición. ¿Qué son las cosas positivas? (Todas las cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios o bajo la soberanía de Dios son cosas positivas). Habéis recordado la definición de las cosas positivas, pero ¿podéis captar los ejemplos que se dieron? (Podemos captarlos en cierta medida). Esta definición, este concepto de las cosas positivas, ¿es una verdad? (Es una verdad). ¿Estáis seguros? Al leer las palabras de Dios, sentís que esta definición es una verdad y es precisa, pero cuando te encuentras con algo que no se conforma a tus nociones, no puedes encontrarle el sentido ni aceptas la verdad. Con independencia de si algo se considera positivo o negativo de acuerdo con las nociones de las personas, en resumen, mientras no sea lo que Dios define como una cosa positiva, entonces no es algo positivo sino negativo. ¿Eres capaz de discernir las cosas de esta manera? (Sí. Si Dios ha definido algo como positivo y no se conforma a mis propias nociones ni le encuentro sentido —pero sé que lo que dice Dios es, sin duda, la verdad—, entonces aprenderé a renunciar a mi criterio). Si esto te causa daño a ti o incluso a otras personas —si de acuerdo con sus nociones no las beneficia ni les causa ninguna felicidad o goce, sino dolor y desgracia—, entonces, ¿cómo lo contemplarías? ¿Te seguirás aferrando a tu idea de que “la definición de Dios de las cosas positivas es, de hecho, precisa; las personas no pueden hacer valoraciones con sus nociones ni pueden valorar algo sobre la base de si las beneficia o no”? No podéis tener esta certeza, ¿verdad? (No). Ningún aspecto de la verdad tiene meramente sentido o fundamento a nivel de doctrina; en cambio, en la vida real, en vista de todos los hechos, es un enunciado eternamente inmutable. Si no puedes tener certeza sobre esto, entonces en tu corazón tu concepto de la verdad es en realidad vago. Los diversos aspectos de la verdad que compartimos atañen a todos los puntos de vista sobre las diversas personas, acontecimientos y cosas; atañen a la esencia y las circunstancias reales de diversas personas, acontecimientos y cosas y, además, permiten que la gente vea cómo trata Dios a estas personas, acontecimientos y cosas, cuáles son Sus puntos de vista y posturas respecto a ellos. Dado que la definición de las cosas positivas es una verdad, entonces, por supuesto, atañe también a las circunstancias y la esencia reales de las diversas personas, acontecimientos y cosas que abarca el ámbito de esta definición, así como también atañe a las actitudes, las perspectivas y los enunciados relativos a cada uno de esos elementos. Por tanto, con independencia de si, de acuerdo con sus nociones, las personas piensan que la definición de las cosas positivas es correcta o incorrecta, así como de si la perspectiva inicial respecto a la definición de las cosas positivas se encuadra en el contexto de su cultura tradicional o su vida diaria, en resumen, dado que esta definición de las cosas positivas es una verdad, entonces las personas, acontecimientos y cosas que abarca son cosas positivas, mientras que aquellos que la contradicen son cosas negativas. No hay duda alguna de que esto es cierto. Debes tener un claro entendimiento respecto a esta cuestión. Con independencia de cuándo o en qué entorno social, así como del impacto que una cosa positiva tenga en ti o cuál sea tu postura y perspectiva al respecto, la definición de las cosas positivas es inmutable, como también lo es la esencia de las personas, acontecimientos y cosas que dicha definición abarca. ¿Lo entiendes? (Sí).
La vez anterior compartimos principalmente unos pocos ejemplos específicos relativos al enunciado de que “todas las cosas ordenadas por Dios o bajo la soberanía de Dios son cosas positivas”. No compartimos con mucho detalle la parte que afirma que “todas las cosas creadas por Dios son positivas”. Por tanto, ¿sois capaces de confirmar que este enunciado es correcto por medio de la enseñanza o las verdades que habéis entendido a lo largo de los años? ¿O podéis verificar que todas las cosas creadas por Dios son positivas basándoos en las personas, acontecimientos y cosas que habéis visto y experimentado en la vida? ¿Sois capaces de captar las cosas de esta manera? ¿Podéis buscar la verdad así? (Podemos captar algunas cosas más simples de esta manera). Aquí hay un principio. Desde un punto de vista superficial, temas tales como qué es creado por Dios, qué es ordenado por Él o qué está bajo Su soberanía comprenden un espectro muy amplio y son altamente abstractos, pero están de hecho estrechamente vinculados con las diversas personas, acontecimientos y cosas con las que las personas entran en contacto en la vida real; también se podría decir que están íntimamente conectados, que no están separados de la realidad. Esto está relacionado con un asunto. Cuando te enfrentas a muchas personas, acontecimientos y cosas inesperados en tu vida, no puedes determinar si son cosas positivas o negativas. Aunque entiendas la doctrina para discernir las cosas positivas y las negativas, todavía no puedes determinarla. Incluso si se trata de la clase de cosas que se encuadran en las positivas, no las reconoces como positivas en tus nociones y te provocan repulsión y las detestas en tu corazón, así como incluso piensas que son totalmente indignas de enumerarse en el ámbito de las cosas positivas; sin embargo, son de hecho cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios o bajo Su soberanía y pertenecen a la categoría de las cosas positivas. Aquí es donde entran en juego los principios de práctica sobre cómo las personas deben afrontar este tipo de cosas. Este es el principio de práctica más simple: primero, debes estar seguro de que la cosa en cuestión pertenece a un tipo que está comprendido en la definición de las cosas positivas. Aunque dejarse llevar por las nociones de las personas no parece algo positivo, si se trata de algo dentro de la categoría de las cosas positivas definidas por Dios, entonces, lo primero de lo que debes estar seguro sin posibilidad de error es de que es una cosa positiva. La creación de Dios respecto a tal cosa tiene relevancia; tiene el propósito de que las personas aprendan lecciones de ella. Es necesario estar seguro de esto. Este es un principio de práctica. Segundo, en cuanto a esta cosa o a esta clase de cuestión, no hace falta que seamos como científicos y estudiemos su naturaleza o función ni tampoco el rol que desempeña en la vida humana o en toda la cadena alimentaria. Basta solo con tener la certeza de que es una cosa positiva. Algunas personas dicen: “Si esta cosa positiva aparece a menudo en la vida de las personas e interfiere en ella, al tiempo que afecta a su punto de vista positivo, ¿cómo debería tratarse entonces?”. Es fácil lidiar con esto. Si necesitas usar tal cosa en tu vida, entonces hazlo según tus necesidades; deja que te sea de utilidad. Si no te hace falta usarla y a menudo interfiere contigo o perturba cualquiera de tus sentidos físicos, entonces puedes apartarla y mantenerte alejado de ella. Es simple, no dejes que interfiera contigo o te cause dolor físico. Este es el segundo principio. Además, debes saber que, si proviene de la creación de Dios o de Su ordenación o está bajo Su soberanía, entonces no debería resultarte repulsiva, no deberías detestarla ni negarla. En su lugar, deberías aceptarla y reconocerla. Lo que es incluso mejor es que la gestiones y hagas uso de ella de manera razonable. Estos son los principios de práctica, tres en total. ¿Cuáles son estos tres principios? (El primero es que, mientras algo se halle dentro del ámbito de las cosas positivas definidas por Dios, debemos estar seguros de que es una cosa positiva. Que Dios la haya creado tiene relevancia; es para que las personas aprendan lecciones de ella. El segundo es que, sobre la base de tener la seguridad de que es algo positivo, la usamos si es necesario. Si no nos hace falta usarla e interfiere con nuestras vidas, entonces podemos apartarla y mantenernos alejados de ella, sin dejar que interfiera con nuestras vidas. El tercero es que, si es creada por Dios, ordenada por Dios o está bajo Su soberanía no debería causarnos repulsión ni deberíamos detestarla; deberíamos aceptarla y reconocerla. Mejor incluso es ser capaz de gestionarla y hacer uso de ella de manera razonable). ¿Son fáciles de aplicar estos tres principios? No mucho, ¿verdad? (No). Si te está zumbando un mosquito en la oreja, lo apartas al tiempo que piensas: “Todo lo que ha creado Dios es bueno; lo espantaré y ya está”; serás capaz de actuar según estos tres principios. Pero si apartas al mosquito y este vuelve directo hacia ti y te pica, mientras más lo pienses, más te enfadarás: “Te he dejado marchar, pero no me das tregua. ¡Esta vez te voy a aplastar sin dudarlo!”. ¿Es correcto aplastarlo? En realidad, aplastarlo no es incorrecto; se puede considerar una gestión adecuada. Pero al mismo tiempo, ¿acaso no empezarás a dudar del hecho de que los mosquitos son cosas positivas? En especial, cuando el picor sea cada vez más intenso, tanto que te resulte insoportable, pensarás: “¿Para qué sirve que Dios creara a los mosquitos? ¿Padecería la gente este daño si no hubiera mosquitos? ¡Desde luego, no parece algo positivo!”. Tu racionalidad te dirá que pensar de esta manera es una equivocación, que un mosquito es algo positivo porque es una criatura diminuta dentro del ámbito de las cosas positivas creadas por Dios. Pero sigues sin encontrarle el sentido: “No benefician a las personas, ¿por qué los creó Dios entonces?”. Aunque la picadura del mosquito no es grande, el picor es terrible. Para aquellos con alergias, rascarse puede conllevar rojeces e hinchazón, incluso infección y fiebre. Llegado este punto, desarrollarás nociones y te resultará difícil aceptarlo: “No me parece que los mosquitos sean cosas positivas. Si lo fueran, ¿por qué estorbarían a las personas y les causarían dolor? ¿Acaso las cosas positivas no deberían tener efectos positivos? Este efecto no es positivo; los mosquitos están desempeñando un papel negativo en las personas, tienen un efecto negativo en ellas. ¿Cómo se puede colocar a los mosquitos en la categoría de las cosas positivas? Es inconcebible. ¡Lo que ha hecho Dios no se conforma a mis nociones!”. En tu corazón desarrollarás nociones respecto a si los mosquitos son cosas positivas. Dices en voz alta: “Primero de todo, no puedes negar que los mosquitos son cosas positivas. En segundo lugar, si no quieres que te estorben, puedes apartarlos y mantenerte alejado de ellos. Finalmente, no deberían causarte repulsión ni deberías detestarlos, sino que deberías aceptarlos, reconocerlos y gestionarlos de manera razonable”. Aunque digas eso, este último principio te resulta muy difícil de aplicar. Para ti es bastante fácil aceptar a los insectos beneficiosos. En lo que respecta a los mosquitos, sin embargo, si intentaras aceptarlos, gestionarlos de manera razonable y no maldecirlos, ¿podrías hacerlo? (Antes de la charla de Dios, cuando estaba de mal humor y me picaba un mosquito, a veces sentía una particular repulsión y decía cosas malas. En el futuro, me esforzaré al máximo para evitarlo y no diré más esas cosas). No deberías maldecirlos; deberías aceptarlos, tratarlos correctamente y gestionarlos de manera razonable. Esta parte de la gestión razonable es muy difícil de aplicar, ¿verdad? (Sí). Si los reconocieras y aceptaras verbal y doctrinalmente, eso sería un tanto fácil de hacer. Si los mosquitos te hicieran daño, también podrías apartarte de ellos y evitarlos. Pero resultaría difícil llegar a aceptarlos y reconocerlos de corazón, tratarlos correctamente y, más aún, gestionarlos de manera razonable. ¿Por qué resultaría difícil? Porque cuando te hacen daño, no te parece que te estén beneficiando, sino que te están perjudicando. Es decir, según tus nociones, las cosas positivas deberían tener un efecto positivo, pero en lugar de recibir cualquier beneficio positivo de los mosquitos, sientes que han tenido un efecto negativo en ti. Llegado este punto, no sería fácil que dejaras de encontrarlos repulsivos o detestables y que, en su lugar, los aceptaras e incluso los gestionaras de manera razonable. Aunque las personas pueden aceptar a un nivel de doctrina que los mosquitos son cosas positivas y también pueden arreglárselas a duras penas para tratar a los mosquitos con corrección, cuando los mosquitos los perturban en la vida real, les resulta muy difícil tratarlos de acuerdo con los principios. Esto requiere que las personas entiendan la verdad y la naturaleza de las múltiples personas, acontecimientos y cosas específicos implicados en los tres aspectos que abarcan las cosas positivas —los “creados por Dios, ordenados por Dios o bajo la soberanía de Dios”—, así como qué papel desempeñan en la vida y la supervivencia humanas y cuál fue el propósito original de Dios al crearlos y darles su forma de vida. Estas son las cosas que las personas necesitan entender. Si entienden el propósito original de Dios, la dirección general de Sus intenciones y los principios fundamentales, entonces, en lo que respecta a algunas cosas positivas que no concuerdan con sus nociones, además de mantenerse alejadas de ellas, tal vez puedan —en diferente medida— llegar a aceptarlas, reconocerlas, gestionarlas razonablemente y hacer un uso correcto de ellas. Iremos discutiendo este tema poco a poco.
El ámbito que cubre el tema de “qué es creado por Dios” es muy amplio, así que primero tenemos que dar algunos ejemplos y luego discutirlos poco a poco. Acabamos de hablar de mosquitos. No es arriesgado decir que a nadie le gustan los mosquitos ni está dispuesto a vivir con ellos; al contrario, todo el mundo detesta a los mosquitos e incluso desea no volver a ver nunca a uno en toda su vida. Aunque el asunto de los mosquitos no tenga gran importancia, atañe a una cosa de un tipo en particular y también a la comprensión que tiene la gente de la naturaleza de tal cosa entre las personas, los acontecimientos y las cosas creados por Dios. Por supuesto, aquí la clave está en que esto implica que las personas lleguen a conocer y entender una verdad, así como los principios de práctica sobre cómo tratar determinado tipo de cuestiones entre las personas, los acontecimientos y las cosas de su vida. Por tanto, aunque el mosquito no es una criatura grande, las cuestiones que implica no son pequeñas; merece la pena que la gente intente entenderlos y explorarlos. El contenido de lo que es “creado por Dios” atañe a temas macroscópicos y microscópicos. Ahora mismo acabamos de hablar brevemente sobre una pequeña especie del aspecto microscópico: el mosquito. Es un tipo de criatura relativamente pequeño que se puede ver a simple vista; cualquier cosa más pequeña que un mosquito no merece que se hable de ella. Los mosquitos son un tipo de criatura con la que las personas pueden tener contacto frecuente, una criatura relativamente microscópica que es visible a simple vista. Dado que este asunto está a un nivel microscópico, lo compartiremos después. Por tanto, ¿sobre qué deberíamos hablar? (Sobre lo macroscópico). Hablemos primero de cosas macroscópicas. Hay muchas. Aquella que está más cerca de la vida de las personas, una con la que pueden entrar en contacto, que pueden sentir y ver y que le resulta familiar a todo el mundo —aparte de los objetos en el entorno vital creado por Dios para el hombre— es la especie humana misma. Por tanto, en lo que respecta a la especie humana, de entre las diversas personas, acontecimientos y cosas que la gente es capaz de ver, ¿de cuáles merece la pena hablar? ¿Cuáles merece la pena entender? El tema que más merece la pena entender en lo que respecta a la sociedad humana es la denominada civilización de la especie humana. Esta civilización trata principalmente el tema de las diferentes culturas. El surgimiento de diferentes culturas parte de la educación dentro de las diferentes sociedades; esta da lugar a diferentes culturas y, bajo el trasfondo de estas, han surgido las denominadas civilizaciones de la especie humana a lo largo de las diferentes eras. Esta es la fuente y el origen de la civilización humana. La sociedad oriental tiene su civilización y, por supuesto, también tiene lo que se da en llamar su cultura. El surgimiento de esta cultura proviene de la manera en la que la sociedad oriental educa a su gente. De manera similar, la sociedad occidental también cuenta con lo que se da en llamar su civilización. La occidental también proviene de su cultura y el surgimiento de su cultura proviene igualmente de la educación de la sociedad occidental. Es decir, la educación en la sociedad occidental a lo largo de las diferentes eras ha producido la cultura occidental y, ante tal trasfondo cultural, la civilización occidental ha surgido de forma gradual, ha tomado forma y se ha desarrollado hasta hoy en día. Ya se trate de la cultura oriental o de la occidental, ambas han estado educando a sus respectivas gentes de esta manera, generación tras generación. A lo largo de las diferentes eras, han estado continuamente condicionando e influenciando a una generación tras otra, así como difundiéndose de una generación a otra a lo largo de diferentes eras, mientras que al mismo tiempo se han desarrollado y avanzado de forma continua. De esta manera, las culturas y civilizaciones orientales y occidentales han ido tomando forma y desarrollándose poco a poco, la gente las ha reconocido y aceptado de manera gradual, poco a poco tomando forma y estableciéndose en la sociedad oriental y la occidental. Esto ha conformado las culturas y civilizaciones predominantes de Oriente y Occidente. Oriente tiene su propia cultura y civilización predominante, al igual que Occidente. En cuanto a su esencia, forma e influencia sobre la especie humana, las sociedades de Oriente y Occidente han formado diferentes culturas y civilizaciones. Ya se trate de la cultura oriental o de la occidental, ambas tienen una influencia indeleble, irresistible o irremplazable en la vida, la supervivencia, los pensamientos y los puntos de vista de las personas. Dado que estamos hablando sobre las culturas orientales y occidentales, no cabe duda de que tienen sus diferencias. La cultura oriental cuenta con pensamientos y puntos de vista primordiales que valora, mientras que la occidental tiene sus propias características, pensamientos y puntos de vista primordiales a los que concede valor. Por tanto, ¿qué es lo que valora la cultura oriental? ¿Qué enseña primordialmente la cultura oriental? La mayoría de las personas no acaba de entender este aspecto. Algunos de vosotros puede que estéis completamente desconcertados: “¿Por qué estás hablando de cosas positivas partiendo de este punto?”. De manera inherente, muchas cosas macroscópicas tienen muchos componentes abstractos. Aunque no entendáis aún este aspecto, lo entenderéis si escucháis con atención.
Hablemos primero de la cultura oriental. ¿Qué valora la cultura oriental? ¿Cuál es su esencia? ¿Cuál es su influencia en las personas? ¿Cuáles son las principales características de la cultura oriental que has sentido personalmente o has visto? ¿Cuáles has llegado a entender, de cuáles te has dado cuenta o qué has aprendido mediante la sutil influencia de una larga exposición a ella? Hablar de cultura está relacionado con la educación. Ya sea la educación que proviene de la familia, la educación académica o la de la sociedad, todo está relacionado con la cultura; guarda relación con la educación de una nación o de cierto grupo de personas. La educación crea un trasfondo cultural, eso seguro. ¿Sabéis qué clase de educación valora la cultura oriental? (La cultura oriental le da gran valor a la tradición). Por tanto, ¿cuál es la esencia de la tradición? La “tradición” es un concepto. ¿Cuál es el contenido específico que abarca este concepto? Comprende los requerimientos respecto a cómo deberías pensar, qué deberías hacer, en qué dirección y hacia qué propósito deberías comportarte. Esta es la esencia específica de su educación. La educación que valora la sociedad oriental es la de la moral social, la cual también tiene un contenido específico. Por ejemplo, una tendencia ideológica que se propaga a menudo en la sociedad oriental es la de usar la razón para persuadir a otros. ¿Es esta una de esas tendencias? (Sí). También está la de que la cortesía va antes que la fuerza, se cede ante otros por cortesía y “el corazón de un primer ministro es lo suficientemente grande como para que navegue un barco en él”. O “la armonía es un tesoro y la paciencia una virtud” y “ceder facilita mucho la resolución de un conflicto”. ¿Qué más? “La venganza siempre se sirve en plato frío”, “mientras hay vida hay esperanza”. “Un gran hombre sabe cuándo ceder y cuándo imponerse” y “a grandes hombres, grandes destinos”. ¿Qué más? (¿Cuenta “la devoción filial es la principal virtud”?) Eso también cuenta. Además, “qué alegría cuando un amigo viene de lejos”, que tiene que ver con la hospitalidad. ¿Qué más? (“Daría la vida por un amigo” y “lo que no quieras para ti no lo impongas a los demás”). El efecto que pretenden conseguir todos estos conceptos en la educación oriental es hacer que las personas valoren la moral social; estos conceptos les enseñan qué reglas de etiqueta deberían atenerse en la sociedad, así como a tratar esto que dan en llamar etiqueta como un símbolo de la calidad humana de una persona. La educación oriental usa estas cosas para regular el comportamiento de las personas. Si alguien quiere establecerse en la sociedad, primero debe asegurarse de que se gana la admiración, la alta consideración y el respeto de los demás en todas las cosas. Solo se le puede considerar una auténtica buena persona si alcanza una calidad humana moral que posea tales rasgos de humanidad. Después de recibir tal educación, las personas usan estas ideas sobre lo que dan en llamar calidad humana moral para constreñirse a sí mismas, se esfuerzan por cumplir estos requerimientos. Esta educación oriental les enseña a las personas a atenerse a la etiqueta de cara al exterior, de modo que parezcan corteses, educadas, de una noble calidad humana moral. En cuanto a lo que piensan en su interior, sean cuales sean las necesidades de humanidad, los deseos o incluso las ambiciones y los anhelos que tengan, todo debería reprimirse y quedar enterrado en el fondo de su corazón, no quedar expuesto. Ya hemos compartido antes bastante sobre este aspecto de la educación oriental. ¿Cuál es la naturaleza de todos estos conceptos ideológicos de la educación? ¿Se conforman a las necesidades y a la esencia de la humanidad? (No). Precisamente porque el comportamiento que viven y revelan aquellos bajo esta educación social moral oriental es totalmente contrario a la esencia de las personas y a las necesidades de su humanidad, esto demuestra a la perfección un planteamiento: las diversas ideas que promueve esta educación moral social oriental van en contra de la situación real de las personas y de lo que existe en realidad dentro de su humanidad. Esta educación moral social empezó a existir en la sociedad oriental para ocultar los problemas reales de las personas y permitirles vivir de manera respetable en la sociedad, parecer más nobles y más merecedoras de la aprobación de otros. Así, se debe decir que la educación en esta clase de contexto es una educación en la impostura. La esencia o el efecto pretendido de esta educación en la impostura es exhortar a todo el mundo a que no muestre su verdadero rostro ante los demás; independientemente de su carácter y de sus antecedentes, debe aprender a disfrazarse y enmascararse para poder tener más dignidad y orgullo frente a los demás, para vivir con amor propio y llevar una vida que le granjee admiración y aprobación.
En el contexto de esta educación oriental en la impostura, ¿qué han aprendido los orientales? Han aprendido a reprimirse y a aguantar. La educación ideológica oriental ha forjado dentro de la humanidad de los orientales cierto rasgo cuya consecuencia —ya se contemple a nivel de pensamiento o de comportamiento— es que las personas aprendan a reprimirse y aguantar. De manera específica, en cualquier era social, bajo cualquier clase gobernante y en cualquier entorno vital, al encontrarse con toda clase de personas, acontecimientos y cosas, la gente debe aprender a reprimirse y aguantar, así como a no revelar sus verdaderas emociones y pensamientos. Llamarlo “reprimirse y aguantar” es decirlo de manera agradable; de hecho, es impostura. ¿Y de qué les sirve a las personas esta impostura? Utilizan los diversos pensamientos, puntos de vista, tácticas para la conducta propia y filosofías para los asuntos mundanos extraídos de la educación moral social o de la cultura orientales a fin de disfrazarse, de modo que de puertas para fuera parecen corteses, personas bien educadas, de noble calidad humana moral, con integridad y dignidad, capaces de ganarse la alta consideración, la aprobación y la admiración de otros. Esta es la influencia en las personas de la educación moral social oriental; su efecto principal es que acaban aprendiendo a reprimirse y aguantar. Esto de “reprimirse y aguantar” consiste en hacer que las personas lo aguanten todo, que usen la razón para persuadir a otros y antepongan la cortesía a recurrir a la fuerza cuando lidian con los demás, pues la intención es tratar a otros con la mayor amabilidad. Es como si fueran especialmente magnánimas, como si poseyeran un corazón benevolente y tolerante; adoptan un disfraz de particular grandeza y nobleza e incluso lo observan todo con un aire de superioridad, desde las alturas de la moralidad humana. Por tanto, dentro de este contexto cultural oriental, la vida cultural de los orientales básicamente está impregnada de estas ideas y conceptos. Al mismo tiempo, esta cultura se usa para condicionar e influenciar constantemente a la próxima generación. Por ejemplo, en las películas y las series de televisión, se promueven a menudo ciertas ideas; una es que “los grandes héroes caballerescos aportan su granito de arena a su país y a su pueblo”. En la mente de las personas, ¿cuál es la imagen de un gran héroe caballeresco? En las películas de artes marciales, ves que la mayoría de los grandes héroes caballerescos son gallardos y refinados, llevan un sombrero de bambú, tienen una espada o un sable en un costado. Se muestran impasibles y abnegados, tienen al mundo, a la gente común y a todos los seres vivos en el corazón; van por ahí defendiendo la justicia, haciendo el bien y acumulando méritos. Ante la injusticia, desenvainan su espada para ayudar y pasan a la acción cuando es necesario. Esta es la imagen que la gente tiene en mente del gran héroe caballeresco y es también el valor que representan para ella tales figuras. La razón por la que el cine y la televisión crean personajes semejantes es que todos los orientales guardan en su corazón ese mismo anhelo respecto a la sociedad y la especie humana. Anhelan que tales personas existan en la sociedad o en la vida, de modo que ellos ya no tengan que reprimirse y aguantar y dejen de estar atados y encadenados a esta cultura social. Precisamente porque las personas tienen esta necesidad, se crea constantemente a tales personajes en ciertas obras literarias y artísticas. Esto satisface las necesidades de la propaganda cultural y las de la audiencia. Las personas comunes han reprimido y aguantado en la sociedad durante demasiado tiempo y con demasiado dolor; necesitan una vía de escape, pero no tienen ninguna. Solo son capaces de encontrar satisfacción en las figuras heroicas y en los grandes héroes caballerescos creados para estas obras literarias y artísticas. Por tanto, tales obras fílmicas y televisivas y tales personajes son aceptados y alabados por el público. Cuando el público ve que los actos de justicia de estos héroes —o el gesto de desenvainar la espada ante una injusticia— responden a la perfección con sus necesidades psicológicas, todos rompen en aplausos y vítores; gritan: “¡Te lo tienes merecido! ¡Es lo que te pasa por hacer el mal! ¡Es lo que te pasa por hacer daño a la gente!”. Sus vítores reflejan el dolor que experimentan los orientales en su vida diaria por tener que reprimirse y aguantar, además de las pesadas y numerosas presiones y el gran daño que soportan de la sociedad y de la clase gobernante. Por tanto, la gente común acoge de corazón tales obras de entretenimiento, les da su aprobación y las espera con ansia.
Precisamente porque la represión y el aguante surgidos de esta educación moral social oriental han atado y restringido a los orientales en cuanto a su pensamiento y su humanidad en el mayor grado posible, su humanidad y su pensamiento se han vuelto muy distorsionados. ¿Cómo se manifiesta esta distorsión? Se manifiesta en el hecho de que todo el mundo alberga odio hacia los funcionarios y los ricos; al presenciar algo injusto, de inmediato aflora el odio y se vincula inmediatamente a la clase gobernante o a los ricos; la sensación que se tiene es que estos son los causantes de toda su aflicción. Este es un aspecto. Además, como la educación moral social oriental genera en las personas una calidad humana que se reprime y aguanta, los pensamientos de los orientales están atados y restringidos en gran medida. Comparados con los occidentales, es difícil para los orientales lograr un pensamiento independiente o la liberación del pensamiento a nivel intelectual; es decir, son incapaces de pensar y razonar libremente, con autonomía e independencia. Por tanto, en el entorno social de Oriente, desde los niños a los adultos, todos poseen mentalidad de esclavo; para ellos es difícil pensar respecto a un problema o completar una tarea con independencia de acuerdo con los principios y los planes. Otro aspecto es que la represión y el aguante de los orientales los vuelven hostiles respecto a la sociedad, la especie humana y todo estrato social. Esto también los ha llevado a desarrollar una cualidad bastante esquiva en su humanidad, que se puede sintetizar en una especie de ruindad. Dado que este mundo es tan injusto, la gente tiene que soportar diversas presiones y ataduras en la sociedad, su entorno laboral y su familia. Esto resulta en que no se lidie adecuada o justamente con las necesidades normales de la humanidad, que son sus necesidades emocionales y físicas normales. Así, todo el mundo tiene una actitud de ligereza, cínica o hastiada hacia su vida. Esta actitud hace que los orientales sientan que la esperanza de vivir sea muy escasa; apenas sienten voluntad de vivir y no ponen el corazón en nada de lo que hacen. De esta manera, desarrollan una actitud holgazana y esquiva hacia lidiar con el mundo y esta holgazanería y actitud esquiva se pueden sintetizar como “ruindad”. ¿A qué se refiere esta “ruindad”? A una actitud de ligereza en todo lo que se hace. Por ejemplo, la actitud de algunas personas hacia su deber es la de hacer lo que les place; si tienen ganas de hacer algo, hacen un poco; si no, no lo hacen. Cuando su trabajo conlleva siquiera un poco de presión, se quejan de lo difícil que es y quieren descansar. Si compartes la verdad con ellos y les dices que actuando así van a demorar el trabajo, dicen: “Me da igual. Ahora mismo me apetece descansar. ¡Quiero divertirme un rato!”. No tienen una actitud seria ni responsable en nada de lo que hacen. Ya sea respecto al trabajo, su vida diaria o incluso a toda su vida y su fe, están atolondradas, no tienen una actitud seria y adoptan una de ligereza. Vayan donde vayan, quieren abrirse paso a la fuerza. Cuando se topan con un muro, no les molesta en absoluto; no soportan que las controlen y anhelan disfrutar de la libertad. Si se las deja libres, cometen fechorías imprudentes; si pierden su libertad, se quejan de todo y de todos. Esta es la clase de actitud que tienen. ¿Acaso no es ruindad? (Sí). Esta es la única calidad humana que los orientales han desarrollado dentro del entorno social oriental. Hay quienes también se reprimen y se aguantan; pueden aguantarlo todo y durante mucho tiempo. Tienen un aguante y una resiliencia extraordinarios, pueden soportar cualquier dificultad, sobrevivir y arreglárselas para sonreír en cualquier entorno y, aun así, pueden echarse a dormir por la noche cuando llega la hora de hacerlo, sin derramar ni una sola lágrima. Por ejemplo, cuando hay una inundación y quedan anegadas las casas, los campos y el ganado, algunas personas no parecen muy afligidas. Se centran por completo en recoger las cosas valiosas entre lo inundado con la intención de hacerse ricas. Otros les advierten: “¡No es seguro arriesgar la vida para coger así las cosas!”. Responden: “Una inundación es la oportunidad perfecta para hacerse rico. ¡Es difícil que se dé una ocasión igual!”. Otros dicen: “Nuestros campos se han inundado, el agua se ha llevado la cosecha, el gobierno no aporta ninguna ayuda y nadie va a venir a auxiliarnos. ¿Cómo vamos a vivir? La vida en este mundo es, simplemente, demasiado dura. ¡Para eso mejor morirnos y ya está!”. Pero dicen: “Cuando sobreviene un desastre, tienes que depender de ti mismo. El Cielo siempre deja una salida para el hombre. Una inundación es una gran oportunidad para hacerse rico. Es un negocio que no requiere capital y con un enorme beneficio. Aunque hayamos perdido algunas cosas, recuperaremos otras; con eso se compensarán bien las pérdidas, ¡hasta podemos sacar un poco de beneficio!”. Como ves, las personas normales sienten dolor cuando les sobreviene el desastre y sufren pérdidas, pero entre los orientales hay “figuras heroicas” como estas; sea cual sea el desastre que recaiga sobre ellas, se adaptan e incluso dan con oportunidades para hacerse ricas. No les preocupa ni les angustia, ni siquiera les importa que el gobierno no les ofrezca ayuda ni resuelva sus problemas. Es como si, al haber experimentado tantos desastres, simplemente se han habituado a ello. ¿No es así la sociedad china? Por tanto, dado que esta es la clase de educación en la sociedad china, las obras literarias y artísticas que consumen los chinos en su tiempo libre o su manera de relajarse consiste, en su mayoría, en el autodesprecio y en burlarse de sí mismos. Se divierten así, pues encuentran un poco de liberación a la represión en su corazón. Pero después, en la vida diaria, continúan con la impostura, reprimiendo y aguantando igual que antes. Sea cual sea la clase de trato que les dispense el gobierno, la gente común ya se ha acostumbrado a dicho trato. Mientras no se mueran de hambre, están contentos; sin la amenaza de una muerte inminente, no piensan en rebelarse. La gente común se ha resignado a tales cosas: “Más vale una mala vida que una buena muerte; el Cielo siempre deja una salida para el hombre. ¡Vivamos así sin más! ¿Derechos humanos? ¿Democracia? Esos son deseos extravagantes. Nosotros los chinos nacemos con este porvenir miserable. ¡Mientras nos mantengamos con vida, con eso basta!”. ¿Acaso esto no es ser extremadamente bobo e insensible? ¿Les queda algo de dignidad como personas? (No). Esta es una situación patética.
La mayoría de las obras literarias y artísticas creadas en Oriente son muy diferentes a las occidentales en cuanto a lo que reflejan y promueven. Aunque las obras literarias y artísticas orientales reflejan algunas injusticias sociales, este no es el pensamiento que los directores o guionistas quieren promover en realidad y no se hace para satisfacer ciertas necesidades de la audiencia. ¿Qué se promueve realmente en estas obras? Sigue siendo la educación moral social oriental. Sus principales manifestaciones son los sentimientos patrióticos, promover que las personas deberían amar su país, preocuparse por el país y el pueblo, ser “hombres de grandes destinos”, desenvainar su espada para ayudar cuando ven injusticias y dar la vida por un amigo. ¿Qué más promueven? “Ceder facilita mucho la resolución de un conflicto” y “la venganza siempre se sirve en plato frío”. La humanidad que promueven es realmente hueca; son solo imaginaciones e inferencias de las personas. Solo la promueven en aras de la estabilidad del régimen de la clase gobernante, de modo que las personas siempre estarán esclavizadas como bestias de carga para la clase gobernante, sin que se les permita la menor resistencia. Estas ideas huecas se usan para anestesiar y engañar a las personas, para satisfacer su necesidad de entretenimiento y las necesidades temporales de su corazón. Por ejemplo, ¿qué se promueve en las novelas de artes marciales o en las películas y series de televisión? El espíritu de la caballería, convertirse en un gran héroe caballeresco que roba a los ricos para ayudar a los pobres y desenvaina su espada para ayudar a los demás. El que se denomina héroe caballeresco queda descrito en el dicho: “Los grandes héroes caballerescos aportan su granito de arena a su país y a su pueblo”. Promover el espíritu de la caballería hace que la gente común no solo alabe a tales personajes, sino que también anhele y busque convertirse en este tipo de persona. ¿Qué más promueven la literatura y las obras artísticas orientales? Promueven el heroísmo: trabajar con afán y desvivirse hasta agotar el corazón y la mente por el país, por la nación y por el bienestar de una región y de su pueblo, así como sacrificar la propia juventud y la vida por la gran causa de la nación. En resumen, todas estas biografías y leyendas de las figuras de las artes marciales que se generan en el entorno social de Oriente, especialmente en China, ya sean tradicionales o modernas, de ficción o basadas en figuras y acontecimientos históricos reales, enseñan a las personas a esforzarse por ser desinteresadas y abnegadas. Todas se toman esto como su eje temático y educativo, apuntan a hacer que las personas tengan una noble moral social. Actuar de manera desinteresada y abnegada significa no tener un yo; defienden que el yo superior está por encima del yo inferior, que hay que anteponer tu país a tu familia y que solo de esta manera puede uno tener una buena vida. Esta es la clase de pensamiento que inculcan en las personas. Es decir, te enseñan a no ser egoísta, a no tenerte solo a ti mismo en consideración, a no hacer ningún sacrificio o esfuerzo en aras de tu propia vida y supervivencia o de nada relacionado contigo mismo, así como incluso a no esforzarte por estas cosas de ninguna manera. En lugar de eso, vas a sacrificarte por tu país de origen, por la sociedad, por la especie humana y por la gran causa de la nación, vas a contribuir a todo ello. A estas enseñanzas se las denomina colectivamente educación en la impostura. Esta denominada educación en la impostura es irreal y no se ajusta a las necesidades de la humanidad; se basa en despojar a las personas de sus necesidades humanas, de sus instintos innatos y de su derecho básico a la supervivencia y las incita a realizar sacrificios inútiles por el país y la nación, por una causa hueca y vacía. Esta virtud de autosacrificio es algo que la sociedad oriental ha inculcado a la fuerza en la humanidad de las personas. “Inculcado a la fuerza” quiere decir que no es algo que surja de forma espontánea, que no es inherente a los instintos innatos ni algo que estos puedan alcanzar, así como que tampoco es algo que el libre albedrío o la voluntad subjetiva de uno deseen lograr. Más bien, es algo que la clase gobernante o los sociólogos inculcan a la fuerza en la mente de las personas, con lo que las engañan o las incitan a aceptar tales obligaciones y responsabilidades sociales, para luego educarlas bajo el gran estandarte de lo que dan en llamar “noble calidad humana moral”, dejándolas sin fuerzas para liberarse y demasiado asustadas para intentarlo. Esto es porque si te liberas de esta educación o la trasciendes, si no la aceptas, entonces eres un enemigo de la sociedad entera y de toda la nación; eres terriblemente rebelde, eres un no humano, un bicho raro, y tendrás que afrontar una condición vital en la que estás aislado. Por tanto, incluso si las personas sienten algo de insatisfacción en su corazón, incluso si odian esta sociedad y esta clase de educación, no tienen ni la fortaleza ni el coraje para liberarse, menos aún el coraje de decir “no”. Solo pueden sonreír y soportarlos; no tienen poder para resistirse y solo pueden aguantar en silencio. Si no aguantas, entonces, a gran escala, la sociedad te denunciará y te desdeñará; a pequeña escala, tu familia y tus seres queridos te rechazarán, se distanciarán de ti, te aislarán e incluso te condenarán por ser terriblemente rebelde. Pongamos un caso. Cuando eras pequeño, por ejemplo, digamos que tus padres te enseñaron que: “Cuando salgas y te cruces con algún anciano, debes saludarlo. Llama a los que son más jóvenes que nosotros ‘tío’ o ‘tía’ y a los ancianos ‘abuelo’ o ‘abuela’. Cuando alguien te da algo, tienes que decir ‘gracias’. Si otro niño te pega, tienes que aguantarte; responde solo si de veras no puedes soportarlo más. Tienes que mostrar la máxima contención”. Y un día, saliste y viste a alguien, pero como eras tímido, no te atreviste a saludarlo. Tus padres sintieron que habías dañado su imagen, así que te castigaron al llegar a casa y, a partir de ahí, saludabas enseguida cada vez que veías a alguien. Para evitar que te pegaran, por muy avergonzado que te sintieras o por muy poco dispuesto que estuvieras en tu interior, tenías que seguir yendo en contra de tu voluntad y saludar a la gente. Al crecer en un entorno semejante, uno no tenía otra elección que soportarlo todo. Tienes que actuar de esta manera incluso en un asunto pequeño; ya sea en casa o fuera, en la sociedad, no puedes hacer otra cosa. Si te sientes mal y por una vez quieres hacer lo que te dé la gana, ya no es solo que la sociedad te señale, es que incluso tu propia familia y tus padres te darán sermones y te recriminarán tu actitud. Cuando crezcas, te darás cuenta de que se saluda a la gente para conservar la imagen y para que sea más fácil afianzarse en la sociedad. Cuando eras pequeño, sin embargo, no lo entendías, pero igualmente tenías que actuar así. Si no, tus padres te castigaban e incluso a veces te regañaban o golpeaban delante de otros, algo que nunca olvidabas en toda tu vida. Por tanto, en el contexto más amplio de la sociedad, solo puedes aceptar esta educación en lo que se da en llamar “noble calidad humana moral”. Con independencia de las consecuencias de aceptarlo, de cómo acaba por influenciar a tu humanidad y de la calidad humana o los rasgos de humanidad que esto te hace desarrollar, en última instancia tú eres el único que debe cargar con las consecuencias.
El rasgo de humanidad que los orientales desarrollan a raíz de su educación en la sociedad oriental consiste en reprimirse y aguantar. En realidad, detrás de esta represión y aguante radican diversos elementos específicos, tales como pensamientos, puntos de vista, formas de comportarse y actitudes de la educación social moral oriental. Así es la sociedad oriental. De manera similar, la sociedad occidental también tiene su propia educación cultural predominante, por medio de la cual los occidentales también desarrollan sus respectivos rasgos de humanidad. Así pues, ¿cuál es esta educación cultural occidental predominante? En ella se valora principalmente la autonomía y la independencia. Esto difiere de la situación en la sociedad oriental, que requiere de las personas sacrificarse y contribuir para el país y para la sociedad haciendo cosas sin relación con su vida personal. A modo de contraste, lo que la sociedad occidental enseña a las personas es exactamente lo opuesto de lo que la sociedad oriental les requiere que hagan. La sociedad occidental no requiere que contribuyas nada a la sociedad, a la especie humana ni a la gran causa de la nación; el eje de la educación occidental es hacerte pensar por ti mismo, aprender a lidiar con tus propios problemas y no ser una molestia para los demás, para la sociedad o para el Estado. Te concede derechos, espacio para el pensamiento y un espacio personal, todos ellos independientes; además, cultiva tu capacidad para pensar por ti mismo y para reflexionar y lidiar con los problemas de manera independiente. Tú tienes que resolver tus propios problemas; debes ser independiente, autónomo y autosuficiente. Occidente posee un trasfondo cultural basado en esta clase de educación ideológica y, bajo dicho trasfondo, los occidentales también desarrollan ciertos rasgos de humanidad relacionados con la base de su ideología educativa. Los orientales han desarrollado las características educativas y culturales de Oriente bajo el trasfondo de la educación moral oriental. Dado que los occidentales se apoyan en el perfil educativo de la sociedad occidental, poseen además la esencia relacionada con este perfil. De hecho, la esencia del perfil educativo que poseen los occidentales es diferente a la de los orientales. El perfil educativo de los orientales es una educación en la impostura, mientras que el de los occidentales es una educación en el egoísmo. Todos los temas de la educación occidental enseñan a la gente a ser independiente y autónoma, a reflexionar sobre sus propios problemas y lidiar con sus asuntos y gestionarlos. Por tanto, la educación occidental tiene el perfil de ser una educación en el egoísmo. Esta educación en el egoísmo es completamente distinta al perfil educativo oriental; es de un tipo diferente. Esta lleva a los occidentales a priorizar el espacio personal independiente; la voluntad subjetiva, la mentalidad, los pensamientos, los puntos de vista y las ideas; además de sus propios derechos, sus condiciones de vida actuales y su estado de ánimo y emociones presentes. No necesitan prestar mucha atención a otras cosas ni a ninguna responsabilidad social o familiar. Primero deben conocer sus propios problemas, manejar sus propias emociones y resolver sus propios asuntos inmediatos; solo entonces viene todo lo demás. La educación oriental ha enseñado a los orientales a reprimirse y aguantar, mientras que la educación occidental ha enseñado a los occidentales a defender sus derechos. En esto, los occidentales y los orientales son completamente diferentes. Cuando los orientales se encuentran con algo, lo siguen aguantando. Cuando realmente no pueden aguantarlo más, se dicen: “Más vale una mala vida que una buena muerte. Tienes que aguantar para mantenerte con vida”. En contraste con la represión y el aguante de los orientales, los occidentales tienen una cualidad diferente: por medio de su educación social en la autonomía y la independencia, han aprendido a defender sus derechos. En comparación con la represión y el aguante de los orientales, ¿acaso no hay en los occidentales cierto grado más de respeto a uno mismo y de dignidad en la defensa de sus derechos? Es decir, hay un poco más de iniciativa propia de por medio, ¿verdad? (Sí). Defender tus derechos es un concepto absolutamente fundamental; significa adoptar las acciones necesarias para proteger los derechos humanos fundamentales, incluido el derecho a creer, el derecho a la vida, el derecho a la libertad de expresión y otros tantos. Por supuesto, ¿a qué se refiere principalmente esta defensa básica de los derechos? Se refiere a que las personas tienen un espacio de pensamiento independiente, son capaces de considerar los asuntos con libertad e independencia sin estar influidos ni controlados por ningún entorno social ni por las personas, acontecimientos y cosas que las rodean. Con independencia de que los puntos de vista que surjan al considerar un asunto sean correctos o incorrectos, o de que tu forma de pensar sea acertada, lo más importante es alcanzar la autonomía y la libertad. En resumen, los occidentales viven en sociedades libres, en el contexto cultural de la educación social occidental, su mente es muy activa y se halla a menudo en un estado de libertad. Por tanto, en comparación con las personas de la sociedad oriental, los occidentales tienen un pensamiento más atrevido, están más dispuestos a pensar y se les da mejor, mientras que la mayoría del tiempo el pensamiento de los orientales está maniatado, es estereotipado o está reprimido. En circunstancias normales, la mente de los occidentales es libre, activa y está dispuesta a pensar en los problemas. Dicho de una forma poco apropiada, están más dispuestos a reflexionar sobre cosas extrañas e inusuales, incluso hasta el punto de enredarse en pensamientos complejos. Esta es una manifestación de los rasgos de la humanidad que se desarrollan dentro de la educación social occidental y es más progresiva que la de los orientales. Por una parte, defienden su derecho a la vida y, por otra, también defienden los diversos puntos de vista que surgen de su libre pensamiento. Como resultado, las ideas, los puntos de vista y las formas artísticas que se muestran en las obras literarias y en la vida artística y de entretenimiento de Occidente son diversos y de un amplio espectro. Entre las de toda la especie humana, las obras literarias y el mundo del entretenimiento occidentales son relativamente libres y vanguardistas, las personas pueden encontrar inspiración y beneficiarse grandemente de ellos. Fíjate, ¿qué ideas promueven la literatura y las obras artísticas orientales? El patriotismo, el amor a la familia, el amor a los padres y demás. Todas estas son cosas que se encuentran en la educación moral social oriental o que son parte del eje de la cultura oriental. Dado que la cultura occidental ha provisto a los occidentales de un espacio libre y autónomo para el pensamiento, ha generado esta cualidad de humanidad en ellos y les ha concedido este derecho al libre pensamiento. Los occidentales tienen más sustancia intelectual en su vida literaria y artística que los orientales y, al mismo tiempo, su ámbito de pensamiento es más amplio. Fíjate, el ámbito del pensamiento oriental o las ideas que se expresan y promueven en su vida literaria y artística son muy limitados, cortos de miras y restringidos, mientras que los diversos temas que aparecen en la vida literaria y artística de los occidentales tienen un espectro bastante amplio y libre de las restricciones del gobierno. Algunos de estos temas son reflexiones relativas a cierta ley introducida por el gobierno durante algún periodo en lo que se refiere a la humanidad de las personas o al impacto que tiene en la sociedad o incluso en la vida y la familia de un individuo. Otros son reflexiones sobre la educación y los derechos humanos, además de sobre otros temas diversos, como las discusiones entre las personas de todas las clases sociales —incluidos los inmigrantes— sobre la igualdad racial, la discriminación racial y la relación entre las personas de diferente color de piel. A partir de esto, se puede ver que el espectro de los diversos temas que se reflejan en la literatura y las obras artísticas occidentales es bastante amplio, como lo son las diversas ideas y puntos de vista implicados. Incluso reflejan el impacto social causado por los métodos y los medios usados por algunas fuerzas del orden para hacer cumplir la ley dentro del marco legal más amplio, además de las diversas cargas psicológicas impuestas al público o de los diversos efectos posteriores en la vida de las personas. Todo esto son ideas y puntos de vista que se presentan en diversas obras literarias y artísticas occidentales. Por un lado, estos son pensamientos que se promueven dentro del contexto cultural occidental; por otro, son pensamientos y puntos de vista que aparecen porque las personas son libres de pensar dentro del contexto de la educación cultural occidental. En resumen, las diversas ideas que los occidentales presentan en sus obras literarias y artísticas —así como los pensamientos, puntos de vista, filosofías para los asuntos mundanos y actitudes que muestran las distintas clases sociales y sectores en su manera de tratar todo tipo de cosas— son diferentes por completo a las de los orientales. Aquí va un ejemplo sencillo: en Oriente, cuando un empleado trabaja para una empresa, su sustento proviene del jefe, de modo que debe hacer cualquier cosa que este le diga. Incluso si se le pide que haga tareas domésticas para su jefe, como recoger a sus hijos o hacer la compra, debe ser completamente obediente y no atreverse a negarse. Tiene incluso que estar disponible durante su tiempo libre. Es el asistente, el inferior y el esclavo de su jefe. Así es la relación superior-subordinado entre el empleado y el jefe en Oriente. Puede que el empleado se sienta incómodo, molesto y no esté dispuesto, pero no tiene elección; solo puede aguantar. Se trata de su jefe, el que le suministra el sustento, de modo que solo puede quedar a su merced. En Oriente, por mucho que el jefe explote a sus empleados y por muy irrazonables que sean sus acciones, los empleados no tienen más remedio que aguantarse; no tienen manera de liberarse de esta situación. Algunos países orientales puede que cuenten con leyes laborales destinadas a proteger los derechos legales y los intereses de todos los ciudadanos, pero a nivel social, al tratarse de Oriente, ningún empleado se atreve a demandar a su jefe, aunque este quebrante las leyes laborales. Da igual que se le prive de sus derechos o que su jefe lo explote; el empleado no puede hacer nada. Incluso con las leyes laborales, no puede servirse de la ley para defender sus propios derechos e intereses. Solo puede consentirlo y permitir que la situación continúe igual. Por otra parte, en Occidente es distinto. La relación superior-subordinado entre los empleados y el jefe en Occidente existe solo a nivel laboral y durante las horas establecidas. Fuera del trabajo, no existe ninguna relación personal ni emocional entre ellos. Si tu jefe te pide que trabajes horas extra, puedes negarte. Si tu jefe te pide ayuda para recoger a sus hijos o hacer la compra, puedes decir: “No tienes derecho a pedirme esto. Ese no es mi trabajo. No tengo la obligación de servirte”. Puedes negarte. Si tu jefe te lo pide repetidas veces y te impone por la fuerza que hagas tales cosas, puedes demandarlo y las leyes laborales occidentales se harán efectivas; la ley responderá de manera consecuente. Los occidentales pueden hacer esto y no les da miedo llevarlo a cabo, pero los orientales sí tienen ese temor. De acuerdo con las nociones de los orientales, deberías hacer lo que tu superior o una persona con estatus o renombre te pida, así como también proveerle servicios gratuitos. Incluso tienes que decir: “Estoy dispuesto a servirte, a dedicar mi vida a ti sin esperar nada a cambio. ¡Servirte me honra!”. Tanto si te explotan laboralmente como si te privan de tus derechos humanos, deberías aceptarlo y no exigir ninguna remuneración. Si la pides, eso significa que estás siendo un desagradecido y perjudicando la imagen de tus jefes; te harán pagar por ello. Los occidentales, por otro lado, son diferentes. Han aprendido a defender sus derechos y a ejercerlos con extrema eficacia, los llevan hasta el extremo. Incluso si es el presidente o alguien de renombre el que no deja propina después de una comida, se presenta una queja; este es un derecho que se otorga a los trabajadores según las leyes laborales. Cuando los orientales se encuentran ante tales situaciones, no se atreven a quejarse. Piensan: “Es un funcionario, una persona conocida. ¿Podría ganar una demanda contra él? Aunque ganara, ¿que haría si me complicara las cosas entre bambalinas? Si lo demandara, acabaría metido en problemas graves e incluso podría perder la vida”. Por tanto, los orientales preferirían salir perdiendo que pedir propina. A esto se le llama aguante. Pero los occidentales son diferentes. Piensan: “¿Por qué debería aguantar esto? No he nacido para vivir por nadie; vivo para mí mismo. Tengo que defender mis derechos. Merezco este dinero. Me da igual que seas una figura reconocida o un pez gordo, tienes que pagar. Todos somos iguales. ¿Qué te da derecho a no darme propina? Si no me das propina, ¡te demandaré!”. Y una vez que consigue la propina, el asunto queda solucionado. Estos son los diferentes pensamientos, puntos de vista y maneras de lidiar con las personas, acontecimientos y cosas que los orientales y los occidentales adquieren mediante su respectiva educación cultural.
Oriente y Occidente difieren en sus métodos de educación cultural y en el contenido específico de esa educación. Estas formas diferentes de educar han generado diferentes culturas humanas, así como los rasgos de humanidad de diferentes grupos étnicos. Con estos rasgos de humanidad, los orientales tienen su propio estilo de vida, situaciones vitales, modos de pensar y actitudes hacia los asuntos mundanos, mientras que los occidentales tienen los suyos. De estas dos actitudes hacia los asuntos mundanos, una consiste en reprimirse y aguantar, siendo especialmente reservada; la otra pone un énfasis particular en salvaguardar los derechos de la voluntad subjetiva y los deseos de las personas. Una es producto de una educación en la impostura y la otra de una educación en el egoísmo. Con independencia del tipo de educación en el que se generen estos rasgos de humanidad —ya se trate de la represión y el aguante frente a la defensa de los derechos o de la reserva frente a la apertura—, ¿cuál de todas estas cosas es positiva? (Ya sea oriental u occidental, ninguno de estos rasgos de humanidad es positivo). ¿Por qué dices que no son cosas positivas? A ver cuáles son vuestras razones específicas. Ninguno de vosotros es capaz de decir el porqué, ¿verdad que no? (No). Sea cual sea el asunto en cuestión, todos teméis que los demás sean muy exigentes con los detalles; cuando eso ocurre, te sientes atolondrado y no puedes explicar las cosas con claridad. Esto demuestra que careces de claridad a ese respecto, así que deberías hablar sobre ello. Esa pregunta que te hago es un tema que merece compartirse, ¿verdad? (Sí). Este tema atañe a lo que es “creado por Dios”. Por tanto, echemos primero un vistazo a esto: ¿qué clase de ser es la especie humana creada por Dios? Lo que crea Dios son cosas positivas. ¿Qué cosas de una persona son creadas por Dios? (Su libre albedrío y la sabiduría que Dios le concede). En términos generales, todas las condiciones innatas de una persona las concede y las crea Dios. Si usamos la palabra “creado” podría ser un poco abstracto, porque todo el mundo nace de sus padres, no está hecho con las manos de Dios. Usar las palabras “lo que es creado por Dios” es un poco general; no es muy apropiado. En ese caso, decir “las condiciones innatas que Dios les concede a las personas” es más específico y objetivo. Las condiciones innatas que Dios concede a las personas atañen al tema de “lo que es creado por Dios”. Por tanto, ¿podemos decir que las condiciones innatas de una persona son todas cosas positivas? (Sí). La apariencia de una persona, su facultad lingüística, todos sus sentidos, sus atributos fisiológicos; también su libre albedrío, la facultad con la que piensa y reflexiona, sus fortalezas y dones naturales, así como todas las reglas de supervivencia que observa como ser vivo: todas estas son cosas positivas. Es decir, las condiciones innatas que Dios concede a las personas son todas cosas positivas. Por tanto, ¿se incluyen en estas cosas positivas los diversos pensamientos que surgen en la mente de una persona o que aceptan de la sociedad y de eras diferentes? (No). Nada de lo que las personas adquieren de la sociedad o de la especie humana lo concede Dios; tampoco es algo creado por Él originalmente. Se puede decir que, mientras una cosa provenga de la sociedad o de la especie humana, no es algo positivo. Esto es lo que diríamos para resumirlo de una manera amplia y conceptual. ¿Y siendo específicos? ¿Acaso no son los rasgos de humanidad y las maneras de pensar generadas dentro del contexto cultural de la educación social moral oriental un poco perversos? También puede decirse así: en la sociedad oriental, la mente de las personas está encadenada y viciada; ha sido corrompida e influenciada por ciertos pensamientos y puntos de vista de la sociedad y de Satanás. ¿No significa esto que su mente ha pasado por el procesado de Satanás? (Sí). La mente de las personas ha pasado por un procesado; sus pensamientos no nacen de su humanidad. Estas enseñanzas no provienen de las cosas positivas ni de Dios. Dado que no provienen de Dios, tanto los pensamientos, puntos de vista y modos de pensar que generen —como los rasgos de humanidad que acaben por generar—, además de cualquier otra cosa que surja de ellos posteriormente, son cosas negativas, no positivas. Esto es algo de lo que ya tienes certeza, ¿verdad? (Sí). La mente de los orientales está encadenada y viciada y también está influida por ciertos pensamientos y puntos de vista orientales, así que las cosas que se expresan en los rasgos de su humanidad son todas negativas. Ahora vamos a fijarnos en Occidente. ¿Cuál es el contenido de la educación ideológica de los occidentales? ¿Tiene que ver con la verdad? ¿Proceden de las palabras de Dios el contenido de la educación occidental y las manifestaciones de humanidad por las que esta enseña a las personas a esforzarse? (No). Dicho aún con mayor claridad, permitidme que os haga una pregunta: en cuanto a los principios detrás de estos pensamientos y puntos de vista para lidiar con la vida, la supervivencia y los asuntos mundanos, así como a estos métodos para lidiar con tales cosas, ¿está de acuerdo con las palabras de Dios esta educación? ¿Está de acuerdo con la verdad? (No). ¿De qué manera no lo está? (Es como si la educación occidental fuera egoísta; aunque respeta la libertad de pensamiento, enseña a las personas a tenerse solo a sí mismas en consideración y no a los demás. Esto no está de acuerdo con las palabras de Dios y la verdad). Por tanto, ¿qué dicen las palabras de Dios y la verdad? (En sus interacciones juntos, las personas no deberían considerar solo sus propios intereses o sentimientos; más bien, deberían considerar cómo pueden sus acciones edificar a los demás al tiempo que también están de acuerdo con la verdad). Las palabras de Dios te dicen que, con independencia de que piensas sobre los asuntos libre y objetivamente o bajo la dominación de cierto pensamiento o punto de vista, no deberías hacerlo solo en aras de defender tus propios intereses o defender tu propia dignidad y orgullo. Este no es el principio según el cual los creyentes en Dios deberían considerar los asuntos. Cuando consideras los asuntos, deberías centrarte en si tu enfoque está de acuerdo con la verdad, si estos asuntos se pueden resolver usando la verdad y si tu enfoque está de acuerdo con los principios-verdad y conduce a la sumisión a Dios. Este es el principio para considerar los asuntos. Ya sea al lidiar con personas, con temas familiares o con cualquier otra cosa de tu entorno, debes actuar conforme a las palabras de Dios y a los principios-verdad; no te limites a defender tus propios derechos e intereses. Estos son los principios para comportarte que requiere Dios. Por tanto, en la superficie, comparado con la educación de la cultura oriental, la cultura occidental da una mayor importancia a los derechos humanos y a defender los derechos de las personas. Es superior a la cultura oriental, pero eso no significa que pueda sustituir a la verdad. No debes pensar que solo porque sea superior a la cultura oriental o porque respete los derechos humanos y permita a la gente ser independiente y libre, puede por tanto ocupar el lugar de los principios-verdad y ser descrita como algo positivo. La educación cultural occidental es meramente superior a la oriental y se ajusta más a las necesidades de la humanidad, pero no se puede igualar a los principios-verdad ni reemplazarlos. En cierto grado, simplemente defiende y respeta las necesidades de la humanidad, además de la dignidad de las personas y sus derechos e intereses. Sin embargo, este respeto solo es relevante en términos de humanidad. En lo que respecta a la verdad y la justicia, no defiende ninguna de estas cosas. Por tanto, la educación cultural occidental es una educación en el egoísmo. Esto significa que: “Todo el mundo debe servir mis intereses. Debo pensarlo todo antes de hacerlo. Mis intereses personales, mis derechos humanos y mis derechos individuales son primordiales”. ¿Hay alguna rectitud moral en esto? ¿Hay alguna justicia? (No). Si no hay justicia ni rectitud moral, ¿cómo va a estar de acuerdo con los principios-verdad? Hasta cierto punto, la educación cultural occidental respeta tus derechos humanos; te da el derecho de pensar sobre asuntos y expresar tus opiniones libremente. De esta manera, puede salvaguardar básicamente la dignidad y los derechos humanos de las personas. Por tanto, en cierta medida, la educación occidental se ajusta más a las necesidades de la humanidad. Pero, ¿puede la educación occidental guiar a las personas hacia la senda correcta en la vida? ¿Acaso permite esto que las personas traten a los demás o actúen en todo momento conforme a los principios-verdad? No. La educación occidental puede garantizar que todo el mundo tenga derechos humanos y el derecho a salvaguardar su dignidad; esto concuerda por completo con las necesidades de la humanidad. Sin embargo, cuando se compara con la situación real en la sociedad, pocos son los países que pueden cumplir por completo el estándar de garantizar los derechos humanos. Siendo realistas, en la sociedad actual, es un sistema social muy valioso; permite a las personas tanto reflexionar sobre los asuntos como expresar sus opiniones con total libertad. Dios les concedió a las personas libre albedrío y la capacidad para pensar con independencia sobre los asuntos; este es solo un aspecto del calibre que Él le concedió. Sin embargo, Dios nunca te ha dicho: “Sé egoísta, sé autónomo. Todo debe centrarse en tus propios intereses. Tus propios intereses son primordiales. Debes ser independiente en todo y ser tu propio amo, no hay necesidad de buscar la verdad, preguntar por la voluntad de Dios ni considerar los intereses de otros”. Dios nunca ha enseñado a nadie de esta manera. Desde el inicio de la guía de Dios para la vida de las personas, Él ha señalado formas específicas de vivir y de comportarse en todos los aspectos; les ha instado a perseguir la verdad, a someterse a Sus orquestaciones y arreglos, a ser personas honestas, a cumplir con el deber de los seres creados y demás. Todas estas son las búsquedas más importantes en tu vida. Entre las muchas verdades que ha expresado Dios, Él nunca te ha dicho que defiendas tus derechos ni te ha dicho jamás que pienses libremente sobre los asuntos ni que salvaguardes tu espacio independiente. Dios nunca ha dicho nada parecido. Dios solo te concedió la capacidad de pensar sobre los asuntos de manera independiente; eso es todo. Tienes esta facultad y además tienes la condición innata del libre albedrío. Sin embargo, si bien les concedió a las personas tales condiciones innatas, Dios también estableció leyes y mandamientos para ellas, les proveyó de diversas verdades, les dijo cómo comportarse y adorar a Dios; en todos los asuntos hay principios-verdad a los que la gente debe atenerse. Pero en ninguna de las palabras de Dios ni en Sus exhortaciones a las personas, Él les ha dicho jamás que sean autónomas, que sean independientes ni que aprendan a defender sus derechos. Tales pensamientos, puntos de vista, dichos y enseñanzas nunca han aparecido en las palabras de Dios ni en la verdad. Al contrario, en las palabras en las que Dios deja en evidencia las actitudes corruptas de las personas, Él expone su arrogancia y su egoísmo. Este egoísmo es un rasgo que la humanidad de las personas revela después de que Satanás las haya corrompido. En algunas personas se exhibe cuando intentan garantizar sus propios intereses después de que Satanás las ha corrompido; en otras, es puramente el producto de esta educación de la sociedad. En ambos casos es egoísmo. Sea como sea que se produzca, el resumen es que, mientras seas egoísta, ese es un rasgo y revelación de humanidad que exhibes mientras vives bajo las actitudes corruptas. ¿Ahora está claro? (Sí).
Las diversas facultades incluidas en las condiciones innatas que Dios les concede a las personas, o el calibre y las capacidades que estas poseen de manera innata, no tienen nada que ver con la educación occidental ni con la oriental. Las diversas facultades en las condiciones innatas concedidas por Dios a las personas son cosas positivas. ¿Por qué digo que son cosas positivas? Porque estas condiciones innatas provienen de Dios. De manera específica, poseer estas condiciones innatas permite a un humano creado aceptar las cosas positivas, así como aprender de las diversas personas, acontecimientos y cosas que se encuentra en la vida real, reflexionar respecto a ellos, asimilarlos y entenderlos. Dios dispone y prepara esto para las personas, así que es algo positivo. Ya se trate de la educación o de la cultura oriental o de la occidental, ninguna tiene nada que ver con la verdad que Dios enseña y provee a las personas. Incluso contradice a la verdad y a la humanidad que Dios requiere que posean las personas. Por tanto, ni la educación oriental ni la occidental son positivas. Con independencia de si proviene de la sociedad, de las tendencias malvadas o de la clase gobernante, no es algo positivo. Aunque la educación occidental es un poco más avanzada y mejor que la oriental, es capaz de darle a las personas algo de libertad y de satisfacer alguna de sus necesidades, meramente hace uso del libre albedrío de las personas y de su facultad para pensar sobre los asuntos y expresar las opiniones libremente. Es decir, hace uso de cosas positivas, pero los pensamientos que promueve y los objetivos que apunta a lograr no son los de hacer que las personas caminen por la senda correcta ni los de ayudarlas a convertirse en los verdaderos humanos creados que Dios quiere. Por tanto, a la luz de esto, aunque la educación occidental es superior a la oriental o satisface las necesidades de la humanidad, eso no les ha permitido a las personas, por medio del uso de su libre albedrío o de ciertas facultades, someterse a Dios, actuar de manera adecuada como seres creados ni cumplir el deber de un ser creado. Esta educación tampoco ha llevado a las personas ante Dios ni las ha ayudado a llegar a ser capaces de adorar a Dios y evitar el mal. Tanto la educación oriental como la occidental tienen la misma función: ambas causan que las personas se distancien de Dios y de la verdad. Ya sea la cultura oriental o la occidental, ambas surgieron bajo el trasfondo social más amplio del gobierno de Satanás sobre la especie humana y mediante el proceso de la corrupción de esta por parte de Satanás. Así, ya se trate de educación a la manera de la cultura oriental o de la occidental, todos viven en este mundo humano de la corrupción de Satanás. De manera similar, la especie humana también ha sido corrompida en diferentes sociedades o bajo la educación de diferentes formas de la sociedad; el resultado de esta corrupción es que las personas han llegado a poseer una humanidad que —a lo largo de niveles y formas diferentes de cultura— tiene a las actitudes corruptas como su vida. Los orientales poseen las actitudes corruptas de los rasgos de humanidad que son producto de la cultura oriental, mientras que los occidentales poseen las actitudes corruptas de los rasgos de humanidad generados bajo el trasfondo de la cultura occidental. Aunque los orientales y los occidentales puedan parecer diferentes en lo relativo a los rasgos de su humanidad, en cuanto a sus actitudes corruptas, dado que todos han sido corrompidos por Satanás, tanto unos como otros viven en las mismas actitudes corruptas y ambos poseen una humanidad que tiene las mismas actitudes corruptas como su vida. De esta manera, la esencia-naturaleza de los orientales y los occidentales es la misma: los dos son hostiles a la verdad y a Dios. Por tanto, no hay nada digno de alabanza en los orientales ni en los occidentales. Ya se trate de la cultura oriental o de la occidental, en presencia de Dios y de la verdad, ambas son negativas, no contienen nada elogiable. Tanto las civilizaciones orientales como las occidentales contravienen la intención original de Dios al crear a la especie humana, la de que la especie humana lo adore. Ambas usan sus respectivas formas de educación cultural para arrancar de la presencia de Dios a los humanos, que se hallan entre las filas de los seres creados. A este respecto, Oriente y Occidente son lo mismo, ¿verdad? (Sí). No hay nada digno de alabanza en Oriente ni tampoco en Occidente. Fíjate, aunque ambos hayan aceptado la obra de Dios de los últimos días, después de que los orientales la aceptan, empiezan de inmediato a acoger a hermanos y hermanas y a guiarlos de manera proactiva a predicar el evangelio a sus parientes y amigos; tienen un gran fervor y entusiasmo por el trabajo de predicar el evangelio. Los occidentales, por otra parte, son diferentes. Son muy cautos en lo que respecta al trabajo de predicar el evangelio. Incluso después de haber aceptado la nueva obra de Dios hace seis meses o un año, cuando les preguntas si han predicado el evangelio a sus parientes y amigos, dicen: “Mis padres, parientes, amigos y compañeros de la iglesia tienen en su mayoría pensamientos y puntos de vista propios e independientes respecto al asunto del regreso del Señor. Tengo que reflexionarlo bien y consultarlo con ellos antes de que pueda presentarlos como contactos para el evangelio. El rasgo principal de cómo nos comportamos en Occidente es que debemos defender nuestros derechos y proteger nuestro espacio independiente en la mayor medida posible. ¿Cómo puedes simplemente predicarle el evangelio a la gente sin ninguna consideración?”. Dices: “Les predicas el evangelio para que puedan darle la bienvenida al Señor, obtener las verdades expresadas por Dios en los últimos días y tener la oportunidad de lograr la salvación y sobrevivir a los desastres. Esta es la comisión de Dios y es la responsabilidad que deberías cumplir”. Responden: “Bueno, primero tengo que seguir protegiéndome a mí mismo; la comisión de Dios puede esperar. Puedo encargarme de este asunto. He de tener mis propios pensamientos independientes y no puedo verme influenciado por vosotros. En Occidente valoramos la democracia y la libertad; somos conscientes de que debemos defender nuestros derechos. No somos como vosotros los orientales, con vuestro ciego entusiasmo. Tenemos nuestro propio espacio vital personal y nadie molesta al resto”. ¿Lo veis? Es en tales momentos críticos en los que los rasgos de humanidad de los orientales y los occidentales se distinguen y diferencian. Pero, en cualquier caso, con independencia de si los rasgos de humanidad son producto de la educación oriental o de la occidental —ya se trate de entusiasmo o indiferencia—, mientras una persona viva dentro de las actitudes corruptas de Satanás, pertenece a la especie humana corrupta. Aquí no hay distinción entre el noble y el inferior; todo el mundo necesita un entendimiento de la verdad, la provisión de las palabras de Dios, Su salvación y, más incluso, el juicio y castigo de Dios.
Aunque los orientales y los occidentales tienen diferentes culturas y viven en diferentes civilizaciones bajo el dominio y la soberanía de Dios, solo tienen una identidad ante Él, que es la de seres creados. La base de la igualdad de los seres creados es que las condiciones innatas que creó Dios para las personas son las mismas. Da igual qué diferencias culturales existan entre los orientales y los occidentales, da igual en qué difieran su apariencia, su idioma o sus modos y maneras de pensar sobre los asuntos, mientras ante Dios seas un ser creado hecho por Él, entonces lo único positivo que tienes son las condiciones innatas que Él te ha concedido; todo lo demás es negativo. Esto podría sonaros un poco a generalización, así que, para ser específicos, aparte de las condiciones innatas que Dios te ha concedido, todo en ti es algo que Dios quiere cambiar y algo que tú deberías cambiar y desechar por medio de la aceptación de la verdad. ¿Qué es lo que tienes que saber? La que se da en llamar cultura de la especie humana, ya sea oriental u occidental, consiste en pensamientos y puntos de vista o en teorías y enunciados diseñados por las clases gobernantes de diferentes periodos para educar a las masas. Pero ya sea cultura oriental u occidental, no tiene nada que ver con la verdad. Aunque no entre en conflicto con la verdad, todavía no se le puede llamar algo positivo. Da igual lo buena que sea cierta cultura, no puede equipararse a la verdad y mucho menos representarla. Aunque no sea lo que la gente considera algo negativo, no puede en ningún caso entrar en la categoría de cosas positivas. Esto has de tenerlo claro. Aunque una tendencia de pensamiento sea relativamente avanzada y progresista entre la especie humana y salvaguarde los derechos e intereses de las personas, así como su supervivencia, aunque no entre en conflicto con la verdad de ninguna manera, sigue sin poder incluirse en ningún caso en la categoría de cosas positivas. ¿Por qué no? Porque solo las cosas dentro del ámbito de lo que es creado por Dios, ordenado por Dios y bajo la soberanía de Dios son positivas. Por tanto, ¿por qué se clasifican las cosas dentro de este ámbito en la categoría de cosas positivas? Porque atañen a la verdad. A gran escala, viéndolo desde el nivel y la perspectiva de Dios, estas leyes involucran Su poder y autoridad; el carácter de Dios; los principios e intenciones originales detrás de la creación, la ordenación y la soberanía de Dios sobre todas las cosas; así como el propósito que Él quiere lograr y todos los efectos que causan las cosas positivas que Él quiere defender. Puesto que desde el nivel de Dios estas cosas atañen a Su autoridad, Su poder y Sus pensamientos, además de a las leyes y reglas que Dios establece al obrar y al impacto que esto tiene en la especie humana, todo lo que queda dentro de este ámbito son sin duda cosas positivas. Desde la perspectiva humana, todas y cada una de las cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios y bajo la soberanía de Dios son beneficiosas para las personas: todo existe para mantener y defender la supervivencia y la reproducción ordenadas de la especie humana. También hay otro punto más específico relacionado con la gestión de Dios: estas cosas existen para permitir a las personas entender la verdad y conocer mejor a Dios, para acabar por embarcarse en la senda de lograr la salvación y convertirse en personas que temen a Dios y evitan el mal; este es el resultado que se ha de conseguir. Por tanto, ya se contemple desde la perspectiva de Dios o desde la perspectiva humana, las personas, acontecimientos y cosas dentro del ámbito de lo que es creado por Dios, ordenado por Dios y bajo la soberanía de Dios son todos positivos. No se puede dudar de esto. Fíjate, ¿pueden la civilización y la cultura humana equipararse a las cosas que están en el nivel de las palabras y los requerimientos de Dios para el hombre? Sin duda, no pueden equipararse a tales cosas ni alcanzarlas. El contenido de la educación humana o de la cultura no atañe a la esencia de Dios, al carácter de Dios ni a las leyes y reglas que Dios ha establecido para la especie humana, mucho menos a la intención original de Dios al crear todas las cosas. Asimismo, desde la perspectiva humana, esta clase de producción y cultura no puede ayudar a la especie humana a conocer a Dios, al Creador, ni puede ayudar a la especie humana a vivir mejor o a reproducirse y seguir viviendo de una manera normal y ordenada. Al contrario, dentro del entorno educacional de esta clase de cultura y civilización, la especie humana se encaminaría hacia el declive y la destrucción. Hay otro aspecto, más importante: sujeta a lo que se da por llamar “educación cultural” y “civilización social”, la especie humana no puede entender la verdad, el significado de estar viva ni la manera de sobrevivir. Tampoco puede obtener una perspectiva correcta sobre la vida ni embarcarse en la senda de lograr la salvación por medio de estas ni ser capaz de adorar a Dios o temerlo y evitar el mal. Por el contrario, en un entorno social de tal educación cultural y civilización, la especie humana se vuelve cada vez más corrupta y perversa, se aleja cada vez más de Dios y hace el mal de manera desmesurada. En última instancia, aunque Dios no fuera a destruir a la especie humana, esta provocaría igualmente su propia destrucción. Si la especie humana se gobernara a sí misma, se dirigiría a la destrucción; esto es inevitable. La especie humana tiene un gran nivel cultural, mucho conocimiento, una gran civilización, cree en la ciencia y confía en ella, entonces, ¿por qué provocaría igualmente su propia destrucción? La especie humana busca el conocimiento y venera mucho a la ciencia, sin embargo, no solo no ha entendido la verdad ni se ha embarcado en la senda de creer en Dios, seguirlo y volverse capaz de temer a Dios y evitar el mal, sino que puede incluso causar su propia ruina. ¿Qué está sucediendo aquí? ¿En qué se ha convertido ahora la tierra debido a la gestión que ha hecho de ella la especie humana? El agua, el suelo y el aire del planeta entero están contaminados, el medio ambiente está gravemente dañado y la vida de toda la especie humana ha caído poco a poco en una coyuntura desesperada. Este es un hecho que todo el mundo puede ver, así que no hay necesidad de entrar en detalle, ¿verdad? (Sí). Por tanto, ya se trate de la cultura oriental o la occidental, sea cual sea la clase de civilización que tenga la especie humana, aunque no entre en conflicto con la verdad de ninguna manera, todavía no se puede calificar como positiva. Los puntos de vista, pensamientos, teorías, doctrinas, argumentos y comportamientos que abarca el tema de “la cultura y la civilización humanas”, así como cualquier producto, trabajo o reforma que se produzca bajo este tema, entre otros aspectos, no son cosas positivas. Algunas personas dicen: “Dado que no son cosas positivas, ¿significa eso que tenemos que criticarlas y clasificarlas como negativas?”. No he dicho que sea todo tan blanco o negro. Puede que estas cosas no atañan a las positivas o negativas, sino que, en cualquier caso, no hay duda de que no son cosas positivas. Es decir, aunque estas cosas no entren en conflicto con la verdad ni vulneren el principio de la creación, la ordenación y la soberanía de Dios, aun no siendo cosas negativas, no son en absoluto cosas positivas. En resumen, esto es lo que te digo: aunque algo no entre en conflicto con la verdad, mientras no sea creado por Dios, ordenado por Dios o esté bajo la soberanía de Dios, no es una cosa positiva. Este es el principio para discernir si algo es una cosa positiva; deberías distinguir las cosas por tu cuenta según este principio. ¿Cuál es aquí el punto más importante? El de que has de tener claro en tu corazón que, cuando no puedes ver con claridad si algo es positivo o negativo, lo primero es limitarte a dejarlo de lado e ignorarlo. Cuando tu estatura haya crecido y tengas clara la verdad, serás capaz de discernirlo de manera natural. Sin embargo, por ahora debes distinguir claramente qué cosas son las positivas que vienen de Dios y aceptarlas y tratarlas correctamente. Esto es beneficioso para tu crecimiento vital. Hay otro punto importante: si se trata de una cosa positiva incluida en esa definición, entonces no debes considerarla en absoluto como una cosa negativa. Esta es una cuestión de principio y debes tenerlo claro.
Ahora que hemos terminado de debatir sobre la civilización y la cultura humanas, hablemos a continuación sobre la relación entre la supervivencia de esta especie humana creada por Dios y las leyes y reglas de supervivencia creadas por Dios para todas las cosas. Desde una perspectiva macroscópica, el mundo que creó Dios tiene montañas, ríos, lagos, bosques, océanos, tierra y desiertos, así como el sol, la luna y las estrellas, el espacio sobre la tierra y el cosmos que la gente no es capaz de ver. ¿Y qué hay desde una perspectiva microscópica? Hay moléculas diminutas, moléculas en el aire y diversos microorganismos. Ya se contemple desde una perspectiva macroscópica o microscópica, todo implica la creación de Dios; la creación por medio de las manos y los pensamientos de Dios. Desde la perspectiva de la creación de Dios, la tierra y todas las cosas vivas en ella existen con el propósito de asegurar la supervivencia de la especie humana en la tierra y Dios quiere obtener a los humanos creados que Él desea de entre las personas en la tierra. Por tanto, las leyes y reglas de supervivencia creadas por Dios para todas las cosas son las condiciones más básicas para la supervivencia humana. Puede así afirmarse sin lugar a la duda que son cosas positivas, ¿verdad? (Sí). ¿Cuáles son las condiciones más básicas para la supervivencia humana? El agua, el aire, la luz del sol y el alimento. ¿Ha creado Dios estas cosas? (Sí). ¿Son cosas positivas? (Sí). Entonces, ¿por qué se dice que la existencia de estas cosas es positiva? Hay una razón para ello: la existencia de estas cosas depende de la existencia de las leyes y las reglas de supervivencia para todas las cosas. ¿Qué leyes y reglas de supervivencia hay entre todas las cosas? Las cuatro estaciones; el día y la noche; el viento, la escarcha, la nieve y la lluvia; todo esto son reglas. ¿Qué más? Pensad vosotros en algo también. (Además están los ciclos solares). Los ciclos solares se incluyen en las cuatro estaciones. ¿Qué más? Las fases de la luna, el flujo y reflujo de las mareas. También eso de que “el pez grande se come al chico” es una ley y una regla de supervivencia y no es algo negativo. La gente usa la frase “el pez grande se come al chico” para describir la naturaleza implacable del mundo humano; esto es tomar un fenómeno normal que es una cosa positiva y llamarlo negativo. También hay muchos patrones de actividad en los seres vivos. Pensad en qué se incluye en eso. (¿Acaso aquello de que “el fuerte depreda al débil” cuenta como una ley de supervivencia?) No, esa es una forma peyorativa que tiene la gente de decirlo; debería decirse “la supervivencia del más apto”. (Recuerdo que Dios compartió que todas las cosas se refuerzan, se contrarrestan entre sí y coexisten. ¿Cuenta eso?). Sí. Todas ellas se refuerzan, se contrarrestan entre sí y coexisten; este es un aspecto muy importante. Aquello de que “la mantis acecha a la cigarra, sin saber que el oriol está detrás” es otro ejemplo; esto en cierto modo guarda relación con que las cosas se refuerzan y se contrarrestan entre sí. (¿El nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte son una de ellas?) Sí, así es. También se dice que: “Los cuervos retribuyen a sus madres dándoles alimento, y los corderos se arrodillan para recibir la leche de sus madres”, donde se habla de un mamífero y un pájaro; este es un fenómeno en el reino animal, es una regla de la naturaleza. En realidad, hay muchas leyes y reglas de supervivencia para todas las cosas: el cambio de las cuatro estaciones; la aparición de viento, escarcha, nieve y lluvia; el ciclo del día y la noche; las fases de la luna; el flujo y reflujo de las mareas; el mutuo refuerzo, contrarresto y coexistencia de todas las cosas; el nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte de los humanos y de todas las demás criaturas, así como los patrones de actividad de diversas criaturas. Algunas criaturas duermen durante el día y son activas de noche, mientras que otras son activas durante el día y duermen de noche, como los humanos. Algunas criaturas viven en grupo, mientras que otras son solitarias; por ejemplo, las águilas suelen volar solas, mientras que los gansos salvajes vuelan en bandadas y son animales gregarios. Existe también el fenómeno en el mundo de los seres vivos de que los cuervos retribuyen a sus madres dándoles alimento, y los corderos se arrodillan para recibir la leche. Todas esas cosas son diferentes tipos de fenómenos y manifestaciones que se pueden ver y sentir en la vida real. La aparición de todos estos fenómenos macroscópicos y microscópicos sigue las leyes y las reglas establecidas por Dios. El origen, la existencia y la continuidad de todas estas leyes y normas tienen un único objetivo: mantener el entorno vital más básico de la tierra, el hogar para la supervivencia de la especie humana. Con este entorno vital más básico, la especie humana tiene a la tierra como el hogar del que depende para la supervivencia, el que le permite continuar reproduciéndose y seguir viviendo. Además, provee incesantemente lo básico en cuanto a agua, aire, luz solar y alimento que necesita la especie humana. La vida física de los seres humanos, estos seres creados por Dios, solo puede existir, multiplicarse y subsistir continuamente gracias a este insustituible sustento; solo así la especie humana tiene la oportunidad de presentarse ante Dios y aceptar Su salvación cuando Él realiza Su obra de gestión, convirtiéndose en seres creados aceptados por Dios. Por tanto, entre todas las cosas creadas por Dios, sin importar qué forma tenga cualquier ser vivo, sean cuales sean sus leyes y reglas de supervivencia y sea cual sea su relación con todas las demás cosas, el resumen es que sobrevive entre las leyes y reglas creadas por Dios. Es decir, todo ser vivo, con la premisa de haber sido creado por Dios, se atiene a las leyes y reglas que Él ha establecido, desempeñando su propio papel indispensable entre ellas. Por medio de las leyes y reglas establecidas por Dios para la especie humana se produce esta cadena alimentaria, que es de vital importancia para la especie humana. La condición previa para la existencia de la cadena alimentaria es que todas las cosas deben atenerse a las leyes y reglas establecidas por Dios. Si ignoran estas leyes y reglas y se desbocan, la consecuencia será que se rompa la cadena alimentaria que existe entre todas las cosas creadas por Dios. Una vez que se rompa la cadena alimentaria, el agua, el aire, la luz solar y el alimento del que depende la especie humana para la supervivencia se verán afectados en diferente grado, ya sea de manera gradual o uno tras otro. Por tanto, todas las leyes y reglas para todas las cosas establecidas por Dios y todo ser vivo creado por Dios tienen un impacto vital en la cadena alimentaria. Si surge un problema con cualquiera de las reglas de supervivencia para todas las cosas, eso causará un efecto dominó en la existencia y la continuidad de la cadena alimentaria, por lo que el agua, el aire, la luz solar y el alimento básicos que necesita la especie humana se verán comprometidos. Por tanto, la cadena alimentaria es una fuente clave y un indicador importante de si la especie humana puede sobrevivir. ¿Qué es exactamente esta cadena alimentaria? La cadena alimentaria atañe a la creación de Dios. Entre todas las cosas creadas por Dios, hay cosas tangibles y también hay algunas intangibles que son invisibles a simple vista. En estas cosas tangibles se incluyen las montañas, los ríos, el suelo, los desiertos, los polos norte y sur, el sol, las estrellas y la luna, así como diversos animales, plantas y demás. Las cosas intangibles incluyen a los microorganismos, el aire e incluso a los rayos ultravioleta en la luz solar, así como a lo que los humanos han investigado, que son esos denominados átomos y energía, algunos de los nutrientes invisibles contenidos en el aire y en el agua y demás. Todas estas cosas macroscópicas, tangibles, junto a los microorganismos y las sustancias contenidas en las cosas, como la luz solar y el aire que las personas son incapaces de ver; todas estas cosas juntas forman el entorno vital esencial para la supervivencia humana. Si surgen problemas en este entorno vital, la supervivencia y el futuro de la especie humana afrontará desafíos y estará bajo amenaza. Por tanto, las leyes y reglas de supervivencia para todas las cosas son una condición básica necesaria para el mantenimiento de la cadena alimentaria y, a su vez, la existencia de esta supone una condición básica para la supervivencia de la especie humana. Así, ya se trate de las leyes y las reglas, de la cadena alimentaria o del agua, el aire, la luz solar y el alimento, si surge un problema con cualquiera de estos elementos, afectará inevitablemente a la supervivencia de la especie humana. Es decir, afectará a la supervivencia de la vida física de este ser creado, la especie humana. Por tanto, en lo que respecta a Dios, no debe haber problemas con las leyes y las reglas de supervivencia para todas las cosas, la cadena alimentaria, el agua, el aire, la luz solar y el alimento. Todo debe mantenerse, sustentarse y continuar funcionando de manera ordenada; solo así puede la especie humana seguir sobreviviendo y sustentarse su vida física.
¿Qué asunto implica la continua supervivencia de la especie humana? Entre las leyes y reglas de supervivencia para todas las cosas, los aspectos más amplios —cosas como el día y la noche y las cuatro estaciones— son necesarios. En estos, básicamente no hay nada que las personas piensen que es malo de acuerdo con sus imaginaciones. En lo que respecta a diversos seres vivos como los árboles, las flores y las plantas, dado que no causan ningún tipo de impacto letal en las personas, la gente no desarrolla ninguna noción sobre ellos. Sin embargo, hay algunos elementos venenosos y dañinos en la cadena alimentaria, como los mosquitos, que causan algunos efectos negativos en el cuerpo humano. Son cosas que no le gustan a la gente, según sus nociones, en especial algunos seres altamente venenosos, como ciertas serpientes, escorpiones y ciempiés. Por tanto, ¿por qué creó Dios estas cosas venenosas? ¿Cuál fue Su propósito al crearlas? ¿Qué papel desempeñan en la cadena alimentaria? Esto es fundamental. Aunque a juzgar por su forma o su naturaleza, o por algunos de los rasgos de vida que poseen entre otros seres vivos, parece que no desempeñan un papel positivo, ¿por qué se dice que son cosas positivas? Para explicar esto hay que remitirse a la cadena alimentaria. No estamos estudiando biología; no vamos a discutir el asunto desde una perspectiva científica, sino que lo plantearemos desde la perspectiva de la intención de Dios al crear a tales seres vivos. Por un lado, Dios les concedió una habilidad única para asegurar su supervivencia, permitiéndoles preservar su vida de esta manera. Por otro, también desempeñan cierto papel en la cadena alimentaria; su manera de sobrevivir y el veneno que segregan puede proveer los nutrientes necesarios o la fuente de alimento para otros seres vivos. Más allá de eso, también aportan las condiciones necesarias para la transmisión, reproducción, derivación y evolución de las bacterias y para la transmisión de los genes a lo largo de la biosfera, con lo que desempeñan cierto papel a este respecto. Solo con la existencia de estos seres vivos puede la biosfera mantener la estabilidad genética y una proporción adecuada en la diversificación bacteriana, manteniendo así en equilibrio a los diversos tipos de bacteria. Fíjate en los mosquitos y las moscas, por ejemplo. Comen algunos parásitos y también transmiten algunas bacterias. No profundizaremos mucho; solo se trata de este simple concepto. En resumen, algunos seres vivos especiales sirven a algunos propósitos especiales para la especie humana, así como también desempeñan un papel indispensable en la cadena alimentaria. Este papel indispensable mantiene la existencia de la cadena alimentaria. Todas las cosas solo pueden sobrevivir y seguir adelante de manera ordenada si esta cadena alimentaria existe y no se destruye. Como todas las cosas comparten una relación en la que se refuerzan, se contrarrestan entre sí y coexisten, la cadena alimentaria no debe romperse. La existencia de los diversos seres vivos en la cadena alimentaria se debe mantener en un estado de equilibrio y su espacio vital y su existencia se debe conservar. Por tanto, las leyes y reglas de supervivencia para todas las cosas establecidas por Dios son de vital importancia. Solo la existencia de leyes y reglas de supervivencia que Dios ha creado para todas las cosas puede asegurar la continuidad de la cadena alimentaria y garantizar que no se rompa. La existencia, continuidad y protección de la cadena alimentaria es la garantía básica de que las personas podrán obtener agua, aire, luz solar y alimento. La vida física de las personas solo puede sustentarse cuando tienen esta garantía básica; solo entonces pueden reproducirse y perdurar en este hogar terrenal, en un entorno vital como este. Es la única manera de que la especie humana tenga un futuro y tenga esperanza. Las leyes y reglas que siguen tanto las cuatro estaciones, como el día y la noche, el viento, la escarcha, la nieve y la lluvia —cosas que existen bajo las leyes y las reglas creadas por Dios—, además de las formas en las que aparecen, son cosas positivas creadas por Dios se miren por donde se miren. En cuanto a los diversos seres vivos, con independencia de su forma, su manera de sobrevivir o de cazar u obtener alimento, mientras vivan dentro de las leyes y reglas establecidas por Dios, así como mientras sean una parte esencial e indispensable de la cadena alimentaria creada por Dios, el resumen es que son cosas positivas que provienen de Dios. Las personas no deberían juzgarlas según sus propias perspectivas y preferencias. Alguien podría decir: “Entonces, ¿son los mosquitos y las moscas cosas positivas? ¿Qué hay de las serpientes, ciempiés y escorpiones venenosos? Y sobre todo, qué hay de los sapos, con lo feos que son, ¿acaso son cosas positivas también?”. ¿Cuál es la manera precisa de expresarlo? El papel que desempeñan estas especies creadas por Dios y las leyes y reglas que siguen son en su totalidad cosas positivas. ¿Y qué hay de la forma y apariencia físicas, son cosas positivas? Podrías llamarlas cosas positivas si de verdad tuvieras que hacerlo, pero no son cosas negativas. Como poco, en cuanto a las reglas que siguen y a su necesidad en la cadena alimentaria, estos seres vivos existen como cosas positivas por el papel que desempeñan. ¿No es esta una manera de expresarlo con precisión? (Sí). Pare ser precisos, como tales seres vivos siguen las leyes y reglas establecidas por Dios y cumplen con las responsabilidades y la misión que Dios ha planteado para ellos —puesto que cumplen con su misión, ya sea propagar bacterias o mantener el equilibrio reproductivo de diversos microorganismos—, su propia existencia es algo positivo si se contempla en función de los papeles que desempeñan y de la importancia y el propósito de su creación por parte de Dios. Si dijéramos que el mosquito es una cosa positiva en sí mismo, esto podría ser un poco difícil de entender o de aceptar. Sin embargo, a juzgar por la intención de Dios al crearlo, las leyes y reglas que sigue y el papel que desempeña en la cadena alimentaria, el mosquito resulta indispensable, así que es una cosa positiva. Algunas personas dicen: “Dado que los mosquitos son cosas positivas, ¿significa eso que tenemos que aceptarlos y que no deberíamos aplastarlos?”. Si un mosquito está a punto de picarte, deberías aplastarlo igualmente. Si una mosca está zumbando a tu alrededor mientras comes, puedes espantarla o aplastarla. Esto es porque uno o dos mosquitos o moscas de más o de menos no van a causar ningún problema a la cadena alimentaria ni afectará a que estas criaturas completen su misión. Si tal criatura quiere cumplir con su misión, debería encontrar el lugar adecuado para hacerlo. No se necesita en los entornos vitales humanos, así que mejor echarla y fin del asunto; coexiste en paz con ella. Si no coexiste pacíficamente contigo y te sigue molestando, entonces no pasa nada por espantarla o aplastarla. A esto se lo considera una gestión razonable y un trato correcto. Algunas personas dicen: “Los mosquitos siempre me molestan y me pican mucho. ¿Puedo maldecirlos?”. No es necesario. Puedes aplastarlos sin más. Tienes tu derecho a aplastarlos; eso concuerda por completo con el principio respecto a cómo debería tratar todas las cosas la especie humana, la administradora de todo. Por ejemplo, si una serpiente venenosa entra en tu casa y ves que no debe estar allí, simplemente échala hacia el bosque. Si te muerde y te envenena, tienes que buscar la manera de obtener tratamiento médico inmediato. No es necesario que intentes encontrarla para vengarte y matarla. Si volviera a hacerte daño, ¿acaso no sería eso incluso más problemático? Por tanto, no le pagues con la misma moneda; aprende a protegerte contra ella y ya está. Lo que haría una persona inteligente es ser capaz de aprender una lección de esto. ¿De qué tres principios acabamos de hablar? (Primero, asegúrate de que es una cosa positiva. Segundo, si aparece cerca de ti y no quieres que te moleste, entonces aléjate sin más, no dejes que se te acerque ni que te perturbe. Tercero, ten un punto de vista correcto respecto a ella; que no te genere repulsión ni la detestes. En su lugar, acéptala, reconócela y luego gestiónala de manera razonable). Gestiónala de manera razonable y trátala correctamente. No te quejes de Dios ni emitas el juicio de que Dios se equivocó al crearla o de que podría haber cometido un error al hacerlo solo porque te ha perturbado a ti o a veces te ha causado ciertos problemas o incluso te ha mordido y envenenado; esta no es la manera correcta de verlo. Es posible que no la gestionaras bien o que entrara en tu casa por error y te perturbara. Pero si la tratas con delicadeza y dices: “Te has equivocado de camino, esta no es tu casa. Si no tienes malas intenciones respecto a mí, no te haré ningún daño. Sigue tu camino hacia dondequiera que vayas”, y si el animal ve que no vas a hacerle daño, se dará la vuelta y se marchará por sí solo. Le dices: “Adiós. ¡Hasta la próxima! Esta vez estábamos destinados a encontrarnos. Si nos vemos de nuevo, volveré a dejarte ir”. Al oír esto, pensará: “Los humanos son geniales. No hay duda de que saben cómo gestionarnos. No tienen malicia”. Mientras no le hagas daño, tampoco te hará daño a ti. Algunos animales lastiman a las personas porque siempre están recibiendo daño por parte de estas; después de eso, en ellos nace una animosidad que los lleva a hacer daño a las personas a causa de la necedad y la crueldad de estas. En la mente de tales criaturas, no existe de manera natural ninguna animosidad ni hostilidad hacia los humanos. Mira, cuando Noé construyó el arca ninguno de los animales le hizo daño a nadie, Noé pudo incluso interactuar con ellos y educarlos. En ese momento, los humanos y los animales tenían una relación amistosa. Más tarde, los humanos se volvieron cada vez más profundamente corruptos y sumamente crueles, siempre querían cazar a los animales por su carne, así que creció la animosidad entre los humanos y los diversos animales. Los animales carnívoros, en cuanto detectan el olor de un humano, sienten que una sabrosa comida está servida y quieren comer hasta hartarse. ¿Cuál de las dos partes causó esto? La culpa es por entero de la absoluta crueldad de la especie humana. ¿Lo entiendes? (Sí).
Tanto si se contempla a gran escala como a pequeña escala, todas las cosas creadas por Dios son sin duda positivas. Ya se contemple en términos de la intención original de Dios al crearlas o de las leyes y reglas que creó Dios para ellas o del propósito y efecto que se acaba por lograr, todo existe para la especie humana; todo se ha diseñado y creado para los humanos en su papel de administradores de todas las cosas. Así, con independencia de la forma o apariencia de todas las cosas creadas por Dios o de cuál sea su impacto temporal sobre las personas, estas deberían tratarlas, gestionarlas y entenderlas correctamente, así como aceptarlas por parte de Dios; esto es de suma importancia. Primero, las personas deben estar seguras de que, mientras que algo haya sido creado por Dios, provenga de Él y haya sido creado por su mano —ya sea bueno o malo, bonito o feo, tenga el tipo de forma que tenga y, más si cabe, con independencia de qué impacto temporal tenga en la carne humana—, en resumen, tiene algo que contribuye a la supervivencia básica de la especie humana. Según esto, las personas deberían aceptar por parte de Dios todas las cosas que Él ha creado y no elegir de manera arbitraria o unilateral si las condena o las acepta según sus propias perspectivas y preferencias. En su lugar, deben adoptar la perspectiva de un ser creado para comprenderlas, aprender a gestionarlas y tratarlas correctamente y, mejor aún, aprender a convivir e interactuar con ellas de la manera correcta. Esta es la responsabilidad y la obligación que deben cumplir las personas, los amos de esta tierra y los administradores de este mundo creado por Dios. Es el papel que deben desempeñar las personas entre todas las demás criaturas, así como un principio al que deben adherirse más que a nada desde el punto de vista de la humanidad. Si no te gustan ciertas cosas creadas por Dios, puedes alejarte de ellas. Si te gustan, puedes interactuar con ellas estrechamente y acercarte para aprender de ellas y gestionarlas o, incluso mejor, para proteger su entorno de vida, tratarlas con amabilidad, dejarles un amplio espacio para vivir y salvaguardar y defender adecuadamente su derecho a sobrevivir. De hecho, todas las cosas son débiles en comparación con los humanos. Aunque Dios les haya concedido a todas las cosas habilidades e instintos para sobrevivir, ninguna otra especie aparte de los humanos puede fabricar herramientas y armas; ninguna tiene el poder de socavar las leyes y reglas establecidas por Dios ni de tomar la iniciativa para hacerlo. Solo los humanos tienen una infinita avaricia, tanto en su mentalidad como en sus exigencias, en lo que respecta a diversas clases de seres vivos y a todas las cosas. Al mismo tiempo, solo los humanos conducen investigaciones científicas, participan en la manufactura química y fabrican diversas herramientas y armas en pos de la supervivencia o de una vida mejor. Y solo los humanos pueden aprender el conocimiento académico e investigar o alterar los entornos de vida de diversos seres vivos. Sin embargo, la mayoría de lo que han hecho los humanos en lo relativo a la supervivencia de diversos animales y seres vivos y a las leyes de la cadena alimentaria ha sido destructivo y trastornador, nada constructivo. Por tanto, en el análisis final, solo los humanos pueden fabricar armas para hacerse pedazos unos a otros y destruir su propio entorno de vida básico. Solo los humanos desarrollan la industria, en especial la industria química, generan toda clase de sustancias perjudiciales que dañan y destruyen a la tierra que habita la especie humana, que es el único hogar para su supervivencia. Y solo los propios humanos han provocado la contaminación y el deterioro del agua, el aire, la luz solar y el alimento básicos y necesarios para su supervivencia. Lo que esto significa es que son los mismos humanos los que han arruinado su propia senda de supervivencia; no lo causaron otros seres vivos. Por tanto, como amos de todas las cosas, la manera en la que deberían los humanos creados desempeñar de manera adecuada el papel de gestores de todas las cosas, incluidos los seres vivos, tiene una importancia vital. Si los humanos siguen usando métodos científicos para fabricar armas o diversas herramientas o se dedican a la manufactura de químicos, eso llevará a desastres catastróficos, ya sea para sí mismos o para otros seres vivos. Es decir, los humanos han destrozado personalmente las leyes y reglas de supervivencia para todas las cosas con sus propias manos y también han destruido personalmente la cadena alimentaria. Por supuesto, son los humanos los que han destrozado personalmente la tierra, el hogar del que dependen para la supervivencia. Esto es profundamente trágico. ¿A quién se debe culpar de estas consecuencias? (A las personas). Se debe a que las personas han devastado y destruido las cosas positivas creadas por Dios. Al final, lo único que pueden recoger es lo que han sembrado. Si las personas han sido capaces de conocer desde el principio los diversos papeles que desempeñan todas las cosas creadas por Dios, si han sido capaces de respetar, apreciar y preocuparse por los diversos seres vivos, seguir las reglas y las leyes de supervivencia para todas las cosas establecidas por Dios y proteger el entorno básico de la tierra, el hogar del que dependen para la supervivencia, entonces la especie humana no habría llegado al punto al que lo ha hecho hoy. Por tanto, en lo que respecta al tema de que todas las creaciones de Dios sean cosas positivas, lo que debería entender la gente es la relevancia de las leyes y reglas de supervivencia creadas por Dios para todas las cosas, así como por qué deben seguirlas y cómo deberían hacerlo. Al mismo tiempo, las personas deberían saber que el propósito de Dios al crear todo esto es en aras de la especie humana, así que deberían apreciarlo y protegerlo. Si no eres capaz de entender la importancia de todo esto, deberías al menos considerarlo algo positivo, esencial e indispensable para tu supervivencia y por tanto valorarlo, cuidarlo y gestionarlo. Deberías tratarlo correctamente y protegerlo en tu condición y papel de amo. Solo de esta manera puede la especie humana tener un futuro y una esperanza, así como ser capaz de continuar viviendo felizmente, ¿cierto? (Sí).
¿Está ahora mucho más claro el tema de que todas las creaciones de Dios son positivas? (Sí). Confirmemos una última vez cuál es la manera apropiada de tratar a los diversos objetos y seres vivos creados por Dios. Adelante, repite los tres principios que acabamos de compartir. (Primero, mientras que algo esté dentro del ámbito de las cosas positivas tal como las define Dios, en nuestro corazón deberíamos tener la certeza de que proviene de Dios, de que es una cosa positiva y de que es relevante que Dios lo haya creado; sirve para que las personas puedan aprender lecciones de ello. Segundo, a partir de la base de estar seguros de que es una cosa positiva, si no nos gusta o no queremos entrar en contacto con ella, podemos ignorarla. Si interfiere en nuestra vida, podemos ahuyentarla o alejarnos de ella, así como también deberíamos extraer algunas lecciones y estar sobre aviso. En último lugar, si algo es creado por Dios, ordenado por Dios o está bajo la soberanía de Dios, no deberíamos sentir repulsión hacia ello ni detestarlo, sino más bien aceptarlo y reconocerlo con una actitud correcta y gestionarlo de manera razonable). Gestionarlo razonablemente es de vital importancia. Si los humanos no sabemos cómo gestionar todas las cosas que Dios ha creado en la tierra, es probable que eso tenga efectos en detrimento de nuestra supervivencia. Si se destruyen las leyes y la existencia de la cadena alimentaria, entonces la supervivencia de la especie humana estará en riesgo. ¿Acaso la especie humana no está actualmente en un entorno de vida como este? (Sí). Ha desarrollado la industria a gran escala, ha vertido gases y aguas residuales y sustancias tóxicas que han contaminado los ríos, los lagos e incluso las aguas subterráneas. Ya no hay agua limpia para beber; las personas solo pueden beber un agua reciclada que se ha procesado artificialmente, que no es tóxica pero tiene menos nutrientes. Los peces en los ríos, los lagos y los mares también se han contaminado y son insalubres. No es fácil encontrar comida que no esté contaminada. ¿Acaso la especie humana no está en apuros? ¿Y no es ella misma la que lo ha provocado? No solo está contaminada el agua potable, sino que el aire también es malo; hay muchas sustancias dañinas en el aire y, aunque ahora quieras respirar algo de aire limpio, es difícil lograrlo; a veces hay incluso que ponerse mascarillas para protegerse contra los virus. La calidad del aire es terrible, la gente tiene reparos al comer toda clase de alimentos y ahora se contraen toda clase de enfermedades, incluso algunos jóvenes contraen también cáncer o diabetes. ¿Quién es el causante de todas estas consecuencias? (Las personas). Todo es culpa de las personas. Así es como han gestionado el hogar terrenal que Dios creó para ellas, se han atormentado a sí mismas hasta tal punto que no pueden comer ni beber bien, sin embargo, se siguen sintiendo muy felices. Esto es lo que pasa por dejar a Dios; no hay felicidad alguna. La única salida que hay ahora para las personas es la de aceptar la salvación del Creador, perseguir la verdad y caminar por la senda de temer a Dios. Solo de esta manera puede salvarte, puedes tener la esperanza de vivir y convertirte en miembro de una nueva especie humana. Es así de simple; no hay otra manera. A los orientales les parece que la civilización occidental es noble y que los occidentales deben tener una vía de escape. ¿Es así? (No). Los orientales sienten que han sufrido mucho, que albergan un odio profundo y han soportado ya demasiadas dificultades, que necesitan que los occidentales los salven. Siempre creen que Occidente es un paraíso, que marcharse allí es entrar en el cielo y que es un lugar donde serán libres y felices. Pero los occidentales no se sienten tan felices. Dicen: “Aunque nuestras vidas son un poco más prósperas que las de los orientales, no es que seamos más felices”. Mientras seas una persona en esta tierra, un miembro de la raza humana, no tendrás felicidad en este mundo porque al vivir en este hogar terrenal todo lo que aceptas proviene de Satanás. Ya se trate de los pensamientos y puntos de vista humanos o de las leyes de supervivencia, ya sea la educación oriental o la occidental, no hay nada que pueda hacerte vivir con la semejanza de un verdadero humano ni existe ningún tipo de educación social, pensamiento o punto de vista que pueda permitirte, como ser creado, afianzarte en el mundo del hombre. Debido a que esta especie humana vive bajo el poder de Satanás y está controlada por él, la única manera para que las personas sigan viviendo es por medio de aceptar la salvación de Dios, aceptar todas las verdades que provienen de Dios, practicar de acuerdo con las palabras de Dios y lograr la salvación. Solo entonces podrá la especie humana regresar de verdad a un mundo donde las leyes y reglas de supervivencia para todas las cosas puedan funcionar con libertad, así como vivir realmente en un mundo con una cadena alimentaria completa. Solo de esta manera puede la especie humana desempeñar de verdad el papel de administradora de todas las cosas y cumplir con las responsabilidades de dicho papel. Quitando este, la especie humana no puede tomar ningún otro camino. Esta es su única salida, la única que puede traerle esperanza y felicidad. ¿Entiendes? (Sí). Una vez que lo entiendas, tendrás una senda a seguir. Limítate a esforzarte y a buscar en esta dirección, hacia este objetivo. ¡No mires atrás, no te rindas y no te detengas nunca!
Terminemos aquí nuestra charla de hoy. ¡Adiós!
14 de abril de 2024