6. Por fin entendí el significado de las pruebas de Dios
Un día de julio de 2024, las hermanas con las que cooperaba y yo evaluábamos unos artículos, cuando la hermana Zhen dijo de repente que no se sentía bien; se sentía mareada y con el pecho oprimido. Se tambaleaba en la silla y parecía que iba a desmayarse en cualquier momento. Al principio, pensamos que solo era por el bochorno y la mala circulación del aire en la habitación. Pero, más adelante, estos episodios se volvieron cada vez más frecuentes. Cuando eran graves, ni siquiera tenía fuerzas para hablar y se quedaba sin aliento con solo dar unos pocos pasos. Ni siquiera podía cuidarse sola en su día a día, y mucho menos hacer su deber. Empecé a preocuparme: “¿Tendrá alguna enfermedad grave?”. Pero luego pensé: “Todas hacemos un deber relacionado con textos, que es bastante importante. Además, la hermana Zhen es capaz de soportar las dificultades y de pagar un precio al hacer su deber, y ha logrado algunos resultados en él. Dios seguro que la protegerá y no dejará que tenga una enfermedad grave. Probablemente, Dios la está probando. Quizá le quite la enfermedad una vez que aprenda la lección”. Luego, la hermana Zhen fue al hospital para una revisión. El médico dijo que todos sus análisis habían salido normales, pero que tenía el ritmo cardíaco lento y un riego sanguíneo deficiente al corazón. Le recetó algunos medicamentos para el corazón y la circulación y le dijo que descansara mucho y se cuidara. Al ver el resultado de la revisión, todas supusimos que la hermana Zhen se pondría bien tras descansar y recuperarse un poco. No dejaba de darle gracias a Dios en mi corazón y me convencí aún más de que somos diferentes de los no creyentes: nosotros, los creyentes, tenemos el cuidado y la protección de Dios, y una vez que aprendemos nuestras lecciones, nuestras enfermedades se curan. Pero, inesperadamente, después de que la hermana Zhen regresara del hospital y se recuperara durante un tiempo, su enfermedad reapareció y los episodios se hicieron más frecuentes.
Una mañana, estaba descansando en su habitación porque no se sentía bien, cuando de alguna manera se cayó de la cama. Oímos el ruido y corrimos a la habitación, y la encontramos en el suelo, sin poder moverse. Tenía los ojos cerrados con fuerza, jadeaba con dificultad, las manos y los pies helados, las extremidades rígidas y todo el cuerpo le temblaba sin control. Parecía que no podía respirar más y que podía morir en cualquier momento. Estábamos aterrorizadas. La hermana de la casa de acogida encontró rápidamente unas pastillas de acción rápida para el corazón y se las dio, y solo entonces ella empezó a recuperarse lentamente. Cuando recordaba ese momento, el corazón todavía me latía con fuerza. Si hubiéramos tardado un poco más, me da pavor pensar en lo que habría pasado. Al ver a la hermana Zhen acostada en la cama, con una mano presionando el pecho y el rostro desencajado por el dolor, sentí una punzada en el corazón: “¿Cómo pudo pasar esto? ¿No dijo el médico que estaba bien? Pero es obvio que tiene un problema cardíaco grave. He oído que, si tienes una cardiopatía grave, puede que te falte el aire y te mueras de repente. Solo tiene treinta y tantos años, ¿cómo se ha puesto tan enferma?”. Fue especialmente duro cuando la oí decirme débilmente: “Ahora mismo me siento muy mal, como si el corazón pudiera dejar de latir en cualquier momento. Si me muero, tienes que decirle a mi madre que no malinterprete a Dios. No importa lo que Él haga, es justo...”. Decía algo y luego hacía una pausa, hablando con frases cortas y urgentes. Verla así me aterrorizó. Nunca había visto a nadie tan cerca de la muerte y, por un momento, no supe qué decir para consolarla. Más tarde, por consideración a su salud, el líder avisó a su familia y les pidió que se la llevaran a casa para que se recuperara.
No lograba entender la enfermedad de la hermana Zhen. “Es una creyente sincera. Su esposo la echó de casa por hacer su deber, y estos últimos años ha estado realizando deberes importantes en la iglesia, con algunos resultados. ¿Por qué se ha puesto tan enferma? ¿Por qué no la protegió Dios? Incluso si es una prueba, no debería ser tan grave, ¿no? Si muere, ¿cómo puede ser salva? Puedo entender que los no creyentes y los que se resisten a Dios se encuentren con todo tipo de desgracias, pero la hermana Zhen es diferente. Cree sinceramente en Dios. ¿Cómo pudo ocurrirle una desgracia tan terrible?”. Mi mente estaba hecha un lío y no podía entender cuál era la intención de Dios. Esto me llevó a pensar en mí misma. Solía pensar que, como había pasado más de una década desde que dejé a mi familia y mi carrera para hacer mi deber, y siempre había realizado deberes importantes y logrado algunos resultados, seguro que sería salva y entraría en el reino de Dios mientras siguiera buscando de esta manera. Pero la situación de la hermana Zhen de repente me hizo sentir que mi propia salvación tampoco estaba garantizada. ¿Y si un día me ocurría de repente una gran desgracia, igual que a ella, o incluso me enfrentaba a la muerte? Si muriera, ¿cómo podría ser salva? ¿No quedarían en la nada todos mis años de pagar un precio y gastarme? Al pensar en esto, me sentí algo abatida. Mi corazón ya no estaba en mi deber y me limitaba a hacer lo que podía cada día, contentándome con terminar el trabajo que tenía entre manos. Sentía como si hubiera un muro entre Dios y yo. No pude evitar preguntarme: “¿Qué me pasa? ¿Por qué desde que la hermana Zhen se puso enferma no tengo ninguna motivación para realizar mi deber?”.
Mientras buscaba, vi un video de testimonio vivencial llamado “¿Sufrir un desastre tiene que ser algo malo?”. Dos pasajes de las palabras de Dios que allí se citaban hablaban directamente de mi estado. Dios Todopoderoso dice: “Hay personas que cuando ven que alguien se topa con dificultades, inmediatamente se protegen poniéndose en el lugar de esa persona. Cada vez que ven que alguien padece algún tipo de angustia, enfermedad, tribulación o calamidad, piensan inmediatamente en sí mismos y se preguntan: ‘Si esto me ocurriera a mí, ¿qué haría? Parece que los creyentes pueden toparse igualmente con estas cosas y padecer estos tormentos. Entonces, ¿qué clase de Dios es Él exactamente? Si Dios es tan desconsiderado con los sentimientos de ese individuo, ¿me tratará igual a mí? Esto demuestra que Dios no es confiable. En cualquier lugar y momento, dispone un entorno inesperado para la gente, y puede ponerla en situaciones bochornosas y en cualquier circunstancia’. Temen que, si no creen, no recibirán bendiciones, pero que si siguen creyendo conocerán el desastre. Así, cuando la gente ora ante Dios, se limita a decir: ‘Dios mío, te ruego que me bendigas’, y no se atreve a decir: ‘Dios mío, te pido que me pruebes, me disciplines y hagas Tu voluntad; estoy dispuesto a aceptarla’; no se atreve a orar de esa forma. Tras algunos reveses y fracasos, la determinación y la valentía de las personas menguan, y estas adquieren otro ‘entendimiento’ del carácter justo de Dios, de Su castigo y juicio y de Su soberanía y, asimismo, empiezan a sentir recelo hacia Él. De este modo, hay un muro, un distanciamiento, entre las personas y Dios. ¿Está bien que la gente tenga estos estados? (No). Y vosotros, ¿tendéis a tener estos estados? ¿Vivís inmersos en dichos estados? (Sí). ¿Cómo deben resolverse estos problemas? ¿Está bien no buscar la verdad? Si no comprendéis la verdad y no tenéis fe, os costará seguir a Dios hasta el final y os hundiréis cada vez que os topéis con desastres y calamidades, ya sean naturales o provocados por el hombre” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (11)). “Todo aquel que llega a creer en Dios solamente está preparado para aceptar la gracia, las bendiciones y las promesas de Dios, y solo está dispuesto a aceptar Su bondad y misericordia. Sin embargo, nadie espera ni se prepara para aceptar el castigo y juicio de Dios, Sus pruebas, Su refinación ni Su desposeimiento, y ni una sola persona se prepara para aceptar el juicio y castigo de Dios, Su desposeimiento ni Sus maldiciones. ¿Es normal o anormal esta relación entre las personas y Dios? (Anormal). ¿Por qué respondes que anormal? ¿En qué falla? Falla en que la gente no tiene la verdad. La gente tiene demasiadas nociones y figuraciones, malinterpreta constantemente a Dios y no soluciona estas cosas buscando la verdad, lo que hace más probable que surjan problemas. En concreto, la gente solo cree en Dios para que la bendiga. Solo quiere hacer un trato con Dios y exigirle cosas, pero no persigue la verdad. Esto es muy peligroso. En cuanto se encuentra con algo que contradice sus nociones, inmediatamente empieza a tener nociones, quejas y malentendidos con respecto a Dios, y hasta puede llegar al punto de traicionarlo. ¿Son graves las consecuencias de esto? ¿Qué senda sigue la mayoría de la gente en su fe en Dios? Aunque hayáis escuchado muchísimos sermones y creáis haber llegado a comprender bastantes verdades, lo cierto es que aún transitáis la senda de la fe en Dios tan solo para saciaros de pan” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (11)). Después de leer las palabras de Dios, entendí que la razón principal de mi abatimiento era que había un problema con mi punto de vista sobre la fe en Dios. Yo creía en Él solo porque quería obtener Sus bendiciones. En el momento en que no veía ninguna esperanza de ser bendecida, malinterpretaba a Dios y me quejaba de Él, y perdía mi fe en Él. Cuando la hermana Zhen se puso enferma por primera vez, aunque me preocupé un poco, pensé que como realizábamos deberes importantes y ella era una creyente sincera, Dios sin duda la protegería y la sanaría. Además, cuando la revisión del hospital mostró que todos sus análisis eran normales, me convencí aún más de que Dios es fiel y de que quienes se gastan de verdad para Él seguro recibirán Sus bendiciones y protección. Pero cuando su enfermedad reapareció e incluso se enfrentó a la muerte, empecé a malinterpretar a Dios y a quejarme de Él: “¿Por qué le ha ocurrido una desgracia tan terrible? ¿Por qué no la protegió Dios?”. Incluso sentí que los creyentes no éramos diferentes de los no creyentes y que no teníamos ninguna garantía de salvación. Inmediatamente pensé en mí misma, preocupándome de que a mí también pudiera ocurrirme de repente una desgracia, igual que a la hermana Zhen. Si tuviera una enfermedad terminal y muriera, ¿cómo podría ser salva? Tan pronto como empecé a preocuparme por mi propio futuro y destino, mi corazón se distanció de Dios y me volví pasiva y negativa en mi deber. Vi que en mi fe en Dios solo quería recibir Sus bendiciones y Su gracia. En el momento en que mis deseos se hicieron añicos, no pude evitar malinterpretarlo y quejarme de Él, llegando incluso a caer en el abatimiento y a hacer mi deber de manera negligente. ¡Esto era oponerse a Dios, era una traición a Él! Mi comportamiento no era diferente al de los del mundo religioso que solo comen el pan y se sacian. Cuando Dios me bendecía, estaba llena de entusiasmo, dispuesta a renunciar a todo, a esforzarme y a pagar cualquier precio. Pero en el momento en que mis esperanzas de ser bendecida se desvanecieron, me marchité de inmediato. Vi que había creído en Dios durante años solo por las bendiciones y la gracia, y que era una incrédula que solo comía el pan y se saciaba. Empecé a detestarme y a odiarme a mí misma. También sentí remordimiento y culpa por haber malentendido tanto a Dios.
Más tarde, leí otro pasaje de las palabras de Dios y obtuve algo de entendimiento de Su carácter justo. Dios Todopoderoso dice: “Si tu mente ya está preparada para aceptar el juicio y el castigo, las pruebas y la refinación; te has preparado mentalmente para padecer el desastre y si, por mucho que te esfuerces por Dios y te sacrifiques en el cumplimiento de tu deber, efectivamente, te enfrentaras a las pruebas de Job y Dios te desposeyera de todos tus bienes hasta el extremo de que tu vida estuviera a punto de terminar, ¿qué harías? ¿Cómo deberías tratar la soberanía y las disposiciones de Dios? ¿Cómo deberías tratar tu deber? ¿Cómo deberías tratar lo que Dios te ha encomendado? ¿Tienes la comprensión y la actitud correctas? ¿Es fácil responder a estas cuestiones? Este es un gran obstáculo que debéis afrontar. Dado que es un obstáculo y un problema, ¿no habría que resolverlo? (Sí). ¿Cómo? ¿Es fácil de resolver? Supongamos que, tras haber creído en Dios tantos años, haber leído tantas palabras de Dios, haber escuchado tantos sermones y haber comprendido tantas verdades, ya estás preparado para que Dios lo orqueste todo, ya sea ganar bendiciones o padecer desgracias. Y supongamos que, a pesar de tu renuncia y esfuerzo, de los precios que has pagado y de toda una vida de empeño, lo único que al final obtienes a cambio es que Dios te dedique una maldición o te desposea. Si aun así no tienes quejas, deseos ni exigencias propios, sino que únicamente aspiras a someterte a Dios y a ponerte a merced de Sus instrumentaciones, y crees que poder tener, aunque sea, algo de comprensión y sumisión a la soberanía de Dios hace que tu vida aún valga la pena; si tienes una actitud así de correcta, ¿no es fácil resolver algunas dificultades cuando surgen? […] Dios trata a todos con justicia, y Su carácter respecto a todo ser creado es de misericordia y amor, pero también de majestad e ira. En la forma que Dios trata a cada persona, la misericordia, el amor, la majestad y la ira de Su carácter justo son inmutables. Dios nunca mostrará misericordia y amor exclusivamente a algunas personas y solo majestad e ira a otras. Dios jamás lo hará porque es un Dios justo e imparcial con todos. Dios tiene misericordia, amor, majestad e ira para todas las personas. Puede otorgarle gracia y bendiciones a la gente y darle protección. Al mismo tiempo, Dios también puede juzgarla y castigarla, maldecirla y quitarle todo lo que le ha dado. Dios puede darle a la gente, pero también puede quitarle todo. Este es el carácter de Dios y lo que Él debe hacer con todas las personas. Por tanto, si piensas: ‘Soy valioso a ojos de Dios, como la niña de Sus ojos. Él no soporta de ninguna manera la idea de castigarme y juzgarme, y no tendrá en absoluto el valor de quitarme todo lo que me ha dado para que no me apure y me aflija’, ¿no es una idea equivocada? ¿No es una noción acerca de Dios? (Sí). Así pues, antes de llegar a comprender estas verdades, ¿no piensas únicamente en gozar de la gracia, la misericordia y el amor de Dios? En consecuencia, olvidas que Dios también tiene majestad e ira. Aunque digas de boquilla que Dios es justo y seas capaz de darle gracias y alabarlo cuando te muestra misericordia y amor, siempre que Dios muestra majestad e ira al castigarte y juzgarte, te sientes muy molesto. ‘Ojalá no existiera un Dios así’, piensas. ‘Ojalá no fuera Dios quien hiciera esto; ojalá no fuera yo el objetivo de Dios; ojalá no fuera esta la intención de Dios; ojalá estas cosas se las hiciera a los demás. Ya que soy una persona bondadosa, no he hecho nada malo y he pagado un alto precio por creer en Dios muchos años, Dios no debería ser tan inmisericorde. Yo debería tener derecho y ser apto para gozar de la misericordia y el amor de Dios, así como de Su gracia y Sus bendiciones abundantes. Dios no me juzgará ni me castigará, y tampoco tiene el valor de hacerlo’. ¿Es esta una ilusión equivocada? (Sí). ¿En qué sentido está equivocada? El error aquí es que tú no te consideras un ser creado, un integrante de la humanidad creada. Te equivocas al abstraerte de la humanidad creada y considerarte perteneciente a un grupo o clase especial de seres creados, lo que te otorga un estatus especial. ¿No es esto arrogante y sentencioso? ¿No es irracional? ¿Esto es ser una persona que se somete sinceramente a Dios? (No). En absoluto” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (11)). Después de leer las palabras de Dios, entendí que Él es equitativo y justo con todo el mundo. No siempre protegerá y bendecirá a alguien, librándolo de toda desgracia, solo porque su deber sea importante o porque haya hecho algunas contribuciones especiales en su deber. Pero yo siempre pensé que las desgracias solo les ocurrían a los no creyentes o a quienes no eran sinceros con Dios y no perseguían la verdad. Creía que, como la hermana Zhen realizaba un deber importante en la iglesia y había logrado algunos resultados, Dios debería haberla protegido de enfermedades graves y desgracias. Esto era puramente una noción y una imaginación mía y no se ajustaba en absoluto a la verdad. La esencia de Dios es justa. Tanto si Dios bendice a la gente como si permite que sufra desgracias, Él siempre es justo. Dios no comete errores. Lo que un ser creado debe hacer es aceptar y someterse. Esta es la razón que debemos poseer. Pensé en una hermana que siempre había sido líder, responsable de varias tareas importantes. Más tarde, desarrolló hipertensión grave y otras enfermedades que incluso pusieron en peligro su vida. Aunque se sentía débil, se centró en buscar la verdad para aprender sus lecciones y fue capaz de someterse. Después de esta experiencia, obtuvo algo de entendimiento de su propio carácter corrupto y del carácter justo de Dios, e incluso escribió un artículo sobre su entendimiento vivencial. Dios permitió que le sobrevinieran las enfermedades para purificar la corrupción y las impurezas de su interior; esto era Dios salvándola y haciéndola perfecta, y esa fue la sabiduría de Su obra. Y luego está Job. Era un hombre que temía a Dios y se apartaba del mal. Dios permitió que Satanás lo tentara: le quitaron sus posesiones, mataron a sus hijos y su propio cuerpo se cubrió de llagas purulentas. Su carne sufrió mucho, pero no abandonó a Dios ni dijo una sola palabra que lo ofendiera, y dio un testimonio rotundo de Dios. A primera vista, parece que va en contra de nuestras nociones que Dios permitiera que Satanás tentara a Job y lo hiciera sufrir tanto. Pero Dios utilizó estas cosas para que Job diera un testimonio rotundo de Él ante Satanás, y la fe de Job fue perfeccionada. No importa lo que Dios haga, es bueno. No es necesariamente malo que la gente se enfrente a la desgracia. Si la gente puede buscar la intención de Dios y aprender lecciones, entender la verdad y ser purificada, entonces lo malo se convierte en bueno. Yo solía pensar que estar a salvo y que todo fuera bien era algo bueno, mientras que los desastres y las desgracias eran cosas malas. Ahora veo que este punto de vista mío era distorsionado. La obra de Dios en los últimos días es la obra de juicio y purificación. Él utiliza todo tipo de acontecimientos que no se ajustan a nuestras nociones para probarnos y refinarnos, revelando nuestras actitudes corruptas y las impurezas de nuestras intenciones, para que podamos reflexionar y conocernos, buscar la verdad, practicarla y despojarnos de nuestras actitudes corruptas para alcanzar la salvación de Dios. Pero yo no entendía la obra de Dios. En mi fe, solo buscaba que las cosas fueran seguras, que marcharan bien y disfrutar de la gracia de Dios. No quería enfrentarme a pruebas o desgracias. Por muchos años que experimentara la obra de Dios de esta manera, nunca alcanzaría la purificación ni el cambio. Ahora entiendo que debe haber una intención de Dios detrás de la grave enfermedad de la hermana Zhen, y lecciones que ella debe aprender. Si no puedo ver con claridad este asunto, no debería intentar analizarlo y estudiarlo desde una perspectiva humana. Debo buscar la verdad y la intención de Dios y, sobre todo, no debo retrasar el deber que tengo entre manos. Esa es la razón que debería tener.
Más tarde, reflexioné: “¿Por qué estuve constantemente tan abatida después de que la hermana Zhen se enfermara? ¿Cuál fue la causa principal de este abatimiento?”. Mientras buscaba, leí las palabras de Dios: “En la familia de Dios, entre los hermanos y hermanas, sin importar cuál sea tu estatus o tu posición, la importancia de tu deber, la grandeza de tu talento y tus aportaciones o el tiempo que lleves creyendo en Dios, a ojos de Dios eres un ser creado, un ser creado normal, y no existen los títulos de nobleza y los tratamientos que te has otorgado a ti mismo. Si los consideras siempre coronas o un capital que te permite pertenecer a un grupo especial o ser un personaje único, con esto te resistes a las ideas de Dios, chocas con ellas y eres incompatible con Dios. ¿Cuáles serán las consecuencias? ¿Eso hará que te resistas a los deberes que ha de cumplir todo ser creado? A ojos de Dios no eres más que un ser creado, pero tú no te consideras como tal. ¿Puedes someterte sinceramente a Dios con semejante mentalidad? Siempre piensas ilusoriamente: ‘Dios no debería tratarme así, jamás podría tratarme de esa manera’. ¿No genera esto un conflicto con Dios? Cuando Dios actúe en contra de tus nociones, tu mentalidad y tus necesidades, ¿qué pensarás para tus adentros? ¿Cómo te enfrentarás a los entornos dispuestos por Dios para ti? ¿Te someterás? (No). No te someterás y, sin duda, te resistirás, te opondrás, refunfuñarás y te quejarás mientras le das vueltas una y otra vez para tus adentros, pensando: ‘Pero, antes, Dios me protegía y me trataba bondadosamente. ¿Por qué ha cambiado ahora? ¡Ya no puedo vivir más!’. Así, empiezas a ser petulante y a comportarte mal. Si, en casa, te comportaras de este modo con tus padres, sería excusable y no te harían nada. Sin embargo, eso no es aceptable en la casa de Dios. Como eres adulto y creyente, ni siquiera otras personas soportarían tus tonterías; ¿crees que Dios toleraría esa conducta? ¿Consentiría que le hicieras esto? No. ¿Por qué no? Porque Dios no es tu progenitor; es Dios, el Creador, y el Creador nunca permitiría que un ser creado fuera petulante e irracional ni que se agarrara una rabieta delante de Él. Cuando Dios te castiga y juzga, te prueba o te quita algo, cuando te enfrenta a la tribulación, quiere ver la actitud de un ser creado en su forma de tratar al Creador, quiere ver qué tipo de senda escoge un ser creado, y nunca permitirá que seas petulante e irracional ni que lances justificaciones absurdas. Una vez entendidas estas cosas, ¿no debería pensar la gente en cómo debería asumir todo aquello que hace el Creador? En primer lugar, las personas deberían asumir el lugar que les corresponde como seres creados y reconocer su identidad como tales. ¿Reconoces que eres un ser creado? Si lo reconoces, debes asumir el lugar que te corresponde como tal y someterte a las disposiciones del Creador y, aunque sufras un poco, hacerlo sin quejarte. Esto es lo que significa ser una persona con razón. Si no crees que eres un ser creado, sino que imaginas que tienes títulos y una aureola sobre la cabeza y que eres una persona con estatus, un gran líder, jefe, editor o director en la familia de Dios, alguien que ha hecho valiosas aportaciones a la obra de la familia de Dios, si eso es lo que piensas, eres una persona de lo más irracional y descaradamente desvergonzada. ¿Sois vosotros personas con un estatus, una posición y valía? (No). Entonces, ¿qué eres tú? (Un ser creado). Exacto, no eres más que un ser creado normal. En medio de la gente puedes alardear de cualificaciones, jugar la baza de la antigüedad, presumir de tus aportaciones o hablar de tus hazañas heroicas. Sin embargo, ante Dios, estas cosas no existen y nunca debes hablar ni alardear de ellas ni darte aires de veterano. Las cosas te saldrán mal si haces alarde de tus cualificaciones. Dios te considerará totalmente irracional y arrogante en extremo. Sentirá asco y repugnancia por ti y te marginará, y entonces tendrás problemas” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (11)). “La razón de los anticristos es endeble. Se comparta como se comparta la verdad y por muy clara que sea la manera en la que se haga, siguen sin entender las intenciones de Dios o, simplemente, para qué sirve creer en Él y cuál es la senda correcta que debería tomar la gente. Debido a su perverso carácter, a su naturaleza perversa y a su esencia-naturaleza, estas personas en el fondo no saben distinguir cuál es la verdad y cuáles son las cosas positivas ni simplemente lo que es correcto de lo que no lo es. Se aferran con fuerza a sus ambiciones y deseos, los consideran la verdad y los únicos objetivos en la vida y la empresa más recta. Desconocen la verdad de que si el carácter de una persona no cambia, será para siempre enemiga de Dios, y no saben que las bendiciones que Dios le da a una persona y que la forma en la que Él la trata no dependen de su calibre, dones, talentos o capital, sino de cuánta verdad practique y obtenga, y de si se trata de una persona que teme a Dios y se aparta del mal. Estas son verdades que los anticristos nunca entenderán. Los anticristos nunca las comprenderán y es en esto en lo que son más necios. ¿Cuál es la actitud de los anticristos hacia su deber desde el principio hasta el final? Creen que desempeñar su deber es una transacción, que quien más se esfuerce en su deber, haga la mayor contribución a la casa de Dios y aguante más años en ella tendrá más posibilidades al final de ser bendecido y de obtener una corona. Esta es la lógica de los anticristos” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9 (VII)). Tras leer las palabras de Dios, me di cuenta de que los anticristos hacen de la obtención de bendiciones el objetivo de su búsqueda. No persiguen la verdad en su fe, solo quieren obtener bendiciones. Piensan que, mientras realicen deberes importantes en la casa de Dios y hagan algunas contribuciones, tienen derecho a obtener grandes bendiciones de Él. Me di cuenta de que la perspectiva que había detrás de mi búsqueda era la misma que la de un anticristo. Creía que, mientras realizara un deber importante, pudiera soportar las dificultades, pagar un precio, lograr algunos resultados en mi deber y preparar suficientes buenas obras, entonces, cuanto mayores fueran mis contribuciones, más me bendeciría Dios y podría ser salva. Cuando la hermana Zhen se enfermó esta vez y vi que su estado empeoraba hasta el punto de poner en peligro su vida, malinterpreté a Dios y me quejé de Él por no protegerla. Me preocupaba que yo también pudiera caer gravemente enferma de repente o encontrarme con alguna desgracia como la hermana Zhen, con lo cual al final perdería toda esperanza de salvación. Esto me dejó increíblemente abatida y perdí toda motivación para hacer mi deber. Estas manifestaciones mías eran una contienda con Dios y una oposición a Su soberanía y a Sus arreglos. ¡Realmente me faltaba razón! Somos simples seres creados ordinarios y, sin importar qué deber realicemos en la iglesia, todos somos tratados por igual a los ojos de Dios. Pero me tenía en muy alta estima y no ocupaba el lugar que me correspondía. Como siempre sentí que hacía un deber importante, lo usé como capital para exigir la gracia y las bendiciones de Dios, exigiéndole que me protegiera de los desastres y desgracias. ¡Realmente carecía de toda razón! Creía en Dios y hacía mi deber no para perseguir la verdad para lograr un cambio en mi carácter-vida, sino para obtener recompensas y bendiciones. ¿Acaso no estaba cortada por la misma tijera que Pablo en la Era de la Gracia? La fe de Pablo en Dios carecía de sinceridad; su obra y su entrega estaban llenas de sus propios deseos extravagantes. A menudo se exaltaba a sí mismo y presumía de sus logros ante los demás, jactándose de cuánto había trabajado y cuántos frutos había dado para el Señor. Usaba esto como capital para exigir a Dios recompensas y una corona, llegando incluso a pronunciar palabras desvergonzadas, como: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me está reservada la corona de justicia” (2 Tesalonicenses 4:7-8). Ofendió el carácter de Dios y fue castigado por Él. La senda que yo recorría era la de Pablo. Si no daba un giro rápido y rectificaba mis intenciones al hacer mi deber, y en su lugar seguía buscando bendiciones, sería descartada por Dios igual que Pablo y perdería mi oportunidad de ser salva.
Más tarde, leí más palabras de Dios y comprendí con mayor claridad el tipo de persona que Dios aprueba y favorece. Dios Todopoderoso dice: “Para desempeñar tu deber de manera acorde al estándar, da igual cuántos años lleves creyendo en Dios, cuántos deberes hayas hecho y cuánto hayas contribuido a la casa de Dios e importa menos aún cuánta experiencia tengas en el deber. Dios se fija principalmente en la senda que toma una persona. En otras palabras, se fija en la actitud de uno hacia la verdad y los principios y en el rumbo, origen y punto de partida que subyacen a sus actos. Dios se centra en estas cosas; son las que determinan la senda que sigues” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. ¿Cuál es la realización del propio deber acorde al estándar?). “La gente piensa que todos aquellos que hacen una contribución a Dios deben recibir una recompensa y cuanto mayor sea la contribución, más se da por hecho que deberían ser agradables con Dios. La esencia del punto de vista del hombre es transaccional y él no busca activamente cumplir con su deber como ser creado. Para Dios, cuanto más busquen las personas un amor verdadero y una sumisión total a Dios, lo que también significa procurar realizar sus deberes como seres creados, más capaces serán de obtener Su aprobación. El punto de vista de Dios es exigir que las personas recuperen su deber y su estatus originales. El hombre es un ser creado y, por tanto, no debe excederse haciéndole ninguna exigencia a Dios y debe limitarse a cumplir con su deber como ser creado. Los destinos de Pablo y Pedro se midieron en función de la capacidad de cada uno para desempeñar su deber como seres creados, y no según el tamaño de su contribución; sus destinos se determinaron en función de lo que buscaron desde el principio y no según la cantidad de obra que llevaron a cabo ni según la estimación que otras personas hacían de ellos. Por tanto, buscar activamente realizar el propio deber como un ser creado es la senda hacia el éxito; buscar la senda del amor verdadero a Dios es la senda más correcta; buscar cambios en el viejo carácter propio y buscar el amor puro a Dios, es la senda hacia el éxito. Esa senda hacia el éxito es la senda de la recuperación del deber original y de la apariencia original de un ser creado. Es la senda de la recuperación y también el propósito de toda la obra de Dios de principio a fin” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso dependen de la senda que uno camine). Las palabras de Dios no podían ser más claras. En la casa de Dios no hay deberes altos, bajos, nobles o viles. Que una persona pueda ser salva o no, no depende del deber que realice ni de si ha hecho contribuciones o conseguido logros. Lo importante es si persigue la verdad y si logra un cambio en su carácter-vida. Esto es crucial. Recordé a aquellos anticristos que habían sido revelados en la iglesia. Muchos de ellos habían sido líderes y obreros que en el pasado habían renunciado a mucho y se habían gastado en sus deberes. Sin embargo, iban por la senda equivocada. No buscaban los principios-verdad en su deber y actuaban de forma imprudente, con lo cual trastornaban y obstaculizaban gravemente la obra de la casa de Dios. Se negaron a arrepentirse por mucho que se les hablara y finalmente fueron revelados y descartados. Por otro lado, hay algunos que hacen deberes poco notables en la iglesia, pero se centran en perseguir la verdad y en su entrada en la vida. Buscan los principios-verdad al realizar su deber, y cuanto más lo hacen, mejor lo realizan. Tales personas tienen esperanza de ser salvas. A partir de esto, vi que Dios no determina el resultado y el destino de una persona basándose en el deber que realiza o en la magnitud de su contribución. Lo que Dios valora es si una persona puede ganar la verdad y si su carácter-vida cambia. Esto es lo más importante. Debo contemplar a las personas y las cosas según las palabras de Dios, seguir la senda de Pedro, perseguir la verdad para lograr un cambio en mi carácter-vida y hacer bien mi deber. Esto es lo que debería buscar.
Más tarde, reflexioné: “Cuando me sobrevenga una prueba, ¿qué actitud debo tener para estar en sintonía con las intenciones de Dios?”. Entonces leí un pasaje de las palabras de Dios: “Someterse a las instrumentaciones y arreglos de Dios es la lección más básica a la que se enfrentan todos y cada uno de los seguidores de Dios. Es, además, la lección más profunda. Según sea el grado en el que puedas someterte a Dios, así de grandes son tu estatura y tu fe, que están interrelacionadas. […] Pedro pasó por muchas pruebas y refinamientos. Dejó de lado todas sus exigencias, planes y deseos personales, y no le exigió a Dios que hiciera nada. No tenía pensamientos propios y se entregó plenamente. Pensaba: ‘Dios puede hacer lo que le plazca. Puede hacerme pasar pruebas, puede reprenderme, puede juzgarme o castigarme. Puede dar lugar a situaciones para podarme, puede templarme, puede tirarme al foso de los leones o meterme en la boca del lobo. Cualquier cosa que Dios haga es correcta, y yo me someteré a lo que sea. Todo lo que Dios hace es la verdad. No tendré ninguna queja ni ninguna elección’. ¿No es esto sumisión absoluta? A veces la gente piensa: ‘Todo lo que hace Dios es la verdad, entonces ¿por qué no he descubierto ninguna verdad en esto que ha hecho Dios? Parece que incluso Dios hace a veces cosas que no se ajustan a la verdad. Dios también se equivoca a veces. Pero pase lo que pase, Dios es Dios, ¡así que me someteré!’. ¿Es absoluta esta clase de sumisión? (No). Es sumisión selectiva; no es verdadera sumisión. […] Cuando la gente cree en Dios, debe mantenerse firme en el lugar de un ser creado. En todo momento, sin importar si Dios está oculto para ti o se te ha aparecido, sin importar si percibes el amor de Dios o no, debes saber cuáles son tus responsabilidades, obligaciones y deberes; tienes que entender estas verdades sobre la práctica. Si todavía te aferras a tus nociones y dices: ‘Si veo claro que este asunto está en consonancia con la verdad y con mis pensamientos, me someteré; si no lo tengo claro y no puedo corroborar que estos sean actos de Dios, primero esperaré un poco y me someteré una vez que esté seguro de que esto lo hizo Dios’; ¿es esta una persona que se somete a Dios? No. Es una sumisión condicional, no es absoluta y completa. La obra de Dios no concuerda con las nociones y figuraciones humanas; la encarnación no concuerda con ellas y, en especial, el juicio y castigo tampoco. A la mayoría de la gente le cuesta mucho aceptar y someterse a ella. Si no puedes someterte a la obra de Dios, ¿puedes desempeñar bien el deber de un ser creado? Eso simplemente no es posible. ¿Cuál es el deber de un ser creado? (Estar en la posición de un ser creado, aceptar la comisión de Dios y someterse a Sus disposiciones). Así es, esa es la raíz del asunto. Así pues, ¿acaso no es fácil resolver este problema? Colocarse en el lugar de un ser creado y someterse al Creador, tu Dios; eso es lo que cualquier ser creado debería defender” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La sumisión a Dios es una lección fundamental para obtener la verdad). Las palabras de Dios señalaron la senda de práctica: sin importar qué desgracia o prueba nos sobrevenga, debemos aceptarla de parte de Dios y someternos a Su soberanía y arreglos. Cuando Pedro experimentó pruebas, sin importar qué entorno dispusiera Dios o qué sufrimiento y refinamiento él soportara, nunca consideró sus propios intereses y se centró únicamente en cómo satisfacer y amar a Dios. Incluso dio su vida por Dios. Dios recordó la práctica de Pedro, y él obtuvo la aprobación de Dios. En cambio, cuando vi a la hermana Zhen caer tan gravemente enferma, mi corazón se llenó de quejas y resistencia hacia Dios. Temía que yo también me enfrentara a la desgracia y me entró aún más miedo a la muerte. No tenía fe en Dios y mucho menos mostré sumisión alguna. Pensé en la película Mi testimonio tardío. Cuando el protagonista, Zhou Xiangming, fue arrestado y torturado brutalmente por la policía por primera vez, negó ser creyente por miedo a la muerte. Después, reflexionó y llegó a conocerse a sí mismo a través de las palabras de Dios, y sintió remordimiento y autorreproche, y se odió por ser tan débil como para negar a Dios ante el diablo. En los diez años siguientes, se centró en dotarse de la verdad. Llegó a entender el significado de las pruebas de Dios y Sus requisitos para el hombre. También vio con claridad la vida y la muerte y estuvo dispuesto a someterse a las orquestaciones y arreglos de Dios, y le encomendó su vida. Solo esperaba tener un día la oportunidad de dar testimonio de Dios. Dios escuchó sus oraciones y, más tarde, fue arrestado de nuevo por el gran dragón rojo. Esta vez, ya no fue asustadizo ni temeroso, ni se vio constreñido por la muerte. En cambio, desenmascaró la esencia perversa del gran dragón rojo ante la policía, con lo que finalmente avergonzó a Satanás. En el momento en que salió de la cárcel, tenía una sonrisa de felicidad en el rostro. Creo que debió de pensar que haber podido arriesgar su vida para someterse a Dios una vez fue lo más valioso y significativo que había hecho en su vida. Aunque todavía no me he enfrentado a una prueba de Dios, debería aprender del hermano Zhou. Mientras cumplo mi deber, debo centrarme en dotarme de la verdad y preparar mi estatura. Si un día efectivamente me llega una prueba de Dios, espero poder ser como el hermano Zhou, encomendarle todo a Dios, someterme a Sus orquestaciones y arreglos, dar testimonio de Dios y consolar Su corazón.
Un tiempo después, recibimos una carta de la hermana Zhen. Habló de sus experiencias después de volver a casa y de lo que había ganado tras experimentar la enfermedad. Dijo que su condición había mejorado un poco, que ahora hacía algunos deberes en la medida de sus posibilidades y que, independientemente de que su enfermedad se curara en el futuro, estaba dispuesta a confiar en Dios para experimentarlo y someterse a Sus orquestaciones y arreglos. Al ver que la hermana era capaz de aceptarlo de forma positiva y de aprender sus lecciones mientras experimentaba la enfermedad, sentí de verdad que, pase lo que pase, las buenas intenciones de Dios están detrás. Dios estaba usando esta enfermedad para perfeccionar a la hermana Zhen y también para permitirme a mí aprender lecciones de ello. ¡Gracias a Dios!