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Palabras clásicas de Cristo de los últimos días

Índice

X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(XIII) Palabras clásicas sobre cómo experimentar el juicio y el castigo, el trato y la poda, las pruebas y el refinamiento

331. Frente al estado del hombre y su actitud hacia Dios, Dios ha hecho una nueva obra permitiéndole al hombre poseer tanto el conocimiento de Él como la obediencia hacia Él, y tanto el amor como el testimonio. Por lo tanto, el hombre debe experimentar el refinamiento que Dios le hace así como Su juicio, tratando con él y podándolo, porque sin esto el hombre nunca conocería a Dios y nunca podría amar verdaderamente a Dios y dar testimonio de Él. El refinamiento que Dios le hace al hombre no es sólo en aras de un efecto unilateral sino en aras de un efecto multifacético. Sólo de esta manera Dios hace la obra de refinamiento en los que están dispuestos a buscar la verdad, con el fin de que Dios perfeccione la determinación del hombre y su amor. A los que están dispuestos a buscar la verdad, que anhelan a Dios, nada les es más significativo o de mayor ayuda que un refinamiento como este.

de ‘ Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

332. Las personas no pueden cambiar por ellas mismas su carácter; deben padecer el juicio y el castigo y el doloroso refinamiento de las palabras de Dios o ser tratadas con, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Sólo después de eso pueden ellos lograr la obediencia y devoción a Dios y no tratar de engañarlo y tratar con Él descuidadamente. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que las personas tienen un cambio de carácter. Sólo los que experimentan la revelación, juicio, disciplina y trato de Sus palabras ya no se atreverán a hacer cosas de manera descuidada y se volverán calmados y compuestos. El punto más importante es que puedan obedecer las palabras reales de Dios y obedecer la obra de Dios, e incluso si no es de acuerdo con las nociones humanas, las pueden hacer a un lado y obedecer intencionadamente.

de ‘ Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

333. Al experimentar la obra de Dios, si quieres tener la semejanza de una persona, debes experimentar la revelación, el castigo y el juicio de estas palabras, y acabarás siendo capaz de transformarte. Ésta es una forma y, si las personas no lo hacen así, no pueden cambiar. Tienen que hacerlo poco a poco y deben experimentar el juicio, el castigo, la poda y el trato continuos. Las cosas expuestas en las naturalezas de las personas deben revelarse. Después de ser manifestadas y de que las personas las entiendan con claridad, éstas serán capaces de caminar por la senda correcta. Sólo tendrán alguna garantía de permanecer después de experimentar durante un período de tiempo y entender algunas verdades.

de ‘ Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

335. Al leer Sus palabras, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en conseguir conocimiento teológico, sino en comprender la verdad y la voluntad de Dios, y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Intentó, asimismo, comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, la corrupta naturaleza del hombre y sus verdaderas deficiencias, y alcanzar todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre, para que lo satisfaga. ¡Tuvo tantas prácticas correctas en las palabras de Dios! Es lo que más se ajusta a la voluntad de Dios, y es la mejor colaboración de la humanidad en su experiencia de la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas de Dios, se autoexaminó de un modo estricto y tomando como referencia cada palabra del juicio de Dios sobre el hombre, de Su revelación del hombre y de Sus exigencias al hombre, e intentó llegar al significado de las palabras de Dios. Intentó en serio comprender y memorizar cada palabra que Jesús le dirigió, y tuvo muy buenos resultados. Mediante este camino de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también la esencia, la naturaleza y la variedad de tipos de deficiencias del hombre; éste es un verdadero entendimiento de uno mismo. A partir de las palabras de Dios, no sólo consiguió comprenderse verdaderamente a sí mismo, sino que, con las cosas expresadas en la palabra de Dios —Su carácter justo, lo que Él tiene y es, Su voluntad para Su obra, Sus exigencias a la humanidad—; con ellas por referencia logró, asimismo, conocer a Dios por completo, Su carácter, Su esencia, lo que Él tiene y es, Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Tenía un entendimiento de todas estas cosas. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjo fruto en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro experimentó centenares de pruebas, pero no sufrió en vano. No sólo llegó a entenderse a sí mismo, a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocer a Dios. Se centró, también y de forma particular, en los requisitos de Dios para la humanidad contenidos en Sus palabras y en los aspectos en los que el hombre debería satisfacer a Dios para conformarse a Su voluntad. Hizo gran esfuerzo en este aspecto y alcanzó la claridad completa; esto fue beneficioso para su propia entrada. Independientemente de aquello de lo que Dios habló, siempre que esas palabras pudieran convertirse en su vida y pertenecieran a la verdad, él era capaz de grabarlas en su corazón para meditar en ellas con frecuencia y comprenderlas. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente unos resultados. Es decir, que fue capaz de poner libremente las palabras de Dios en práctica, de practicar la verdad con fidelidad y de estar en sintonía con la voluntad de Dios, de actuar por completo conforme a la intención de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma entró en la realidad de las palabras de Dios.

de ‘ Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

336. La creencia en Dios exige obediencia a Él y que se experimente Su obra. Él ha realizado mucha obra; se podría decir que, para las personas, todo es perfeccionamiento, refinamiento y, más aún, castigo. No ha habido un sólo paso de la obra de Dios que haya estado en sintonía con las nociones humanas; lo que las personas han disfrutado son duras palabras de Dios. Cuando Él venga, las personas deberían disfrutar de Su majestad y de Su ira, pero, por muy duras que sean Sus palabras, Él viene a salvar y a perfeccionar a la humanidad. Como criaturas, las personas deberían cumplir las obligaciones que son su deber, y mantenerse como testigos de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían conservar el testimonio oportuno, y dar un testimonio resonante por Dios. Esto es un vencedor. Independientemente de cómo te refine Dios, te mantienes lleno de confianza y nunca pierdes la confianza en Él. Haz lo que el hombre debería hacer. Esto es lo que Dios exige del hombre, y su corazón debería ser capaz de regresar por completo a Él y acudir a Él en cada momento. Esto es un vencedor.

de ‘ Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

337. No importa lo que Dios diga, simplemente entras en Sus palabras, esto es más beneficioso para vuestras vidas. Todo es por el bien de vuestro cambio de carácter. Cuando entras en las palabras de Dios, tu corazón será movido por Dios, y podrás entender todo lo que Dios quiere lograr en esta etapa de la obra y tú tendrás la determinación para lograrlo. En los tiempos de castigo, algunas personas creían que era el método de obrar y no creyeron en las palabras de Dios. Como resultado, no experimentaron el refinamiento y salieron de los tiempos de castigo sin haber ganado nada ni entendido nada. Hay algunos que verdaderamente entran en estas palabras sin una pizca de duda; dicen que las palabras de Dios son verdaderas e infalibles y que las personas deben ser castigadas. Luchan dentro de esto por un periodo de tiempo y renuncian a su futuro y destino, y una vez que salen de eso, su carácter ha cambiado significativamente y tienen un entendimiento de Dios aún más profundo. Aquellos que han salido de en medio del castigo, todos sienten la hermosura de Dios y saben que ese paso de la obra de Dios es Su gran amor viniendo sobre la humanidad, que es la conquista y la salvación del amor de Dios. Y también dicen que los pensamientos de Dios siempre son buenos y que todo lo que Dios hace en el hombre es amor, no odio. Aquellos que no creen las palabras de Dios, ni ponen importancia en ellas, no experimentaron el refinamiento durante los tiempos de castigo y el resultado es que el Espíritu Santo no los acompaña y no han ganado nada. Para aquellos que entraron en los tiempos de castigo, aunque sí experimentaron el refinamiento, el Espíritu Santo estaba obrando dentro de ellos de una manera oculta y el resultado es que experimentaron un cambio en su carácter de vida. Algunas personas parecen ser muy positivas desde afuera. Siempre están contentas, pero no han entrado en ese estado del refinamiento de las palabras de Dios y para nada han cambiado, lo que es la consecuencia de no creer las palabras de Dios. Si no crees Sus palabras, el Espíritu Santo no obrará en ti. ¡Dios se aparece a todos aquellos que creen Sus palabras; aquellos que creen y entienden Sus palabras ganarán Su amor!

de ‘ Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

338. Cada una de las palabras de Dios golpea nuestro punto mortal y nos deja doloridos y temerosos. Él revela nuestras nociones, revela nuestras imaginaciones, y revela nuestro carácter corrupto. Sus palabras revelan nuestra naturaleza y esencia por medio de todo lo que decimos y hacemos, y por cada uno de nuestros pensamientos e ideas, dejándonos humillados y temblando de miedo. Nos dice todas nuestras acciones, nuestras metas e intenciones, y hasta el carácter corrupto que nunca hemos descubierto, haciéndonos sentir que estamos completamente expuestos, e incluso haciéndonos sentir completamente convencidos. Nos juzga por nuestra oposición a Él, nos castiga porque blasfemamos contra Él y porque lo condenamos, y nos hace sentir que a Sus ojos somos inútiles, y que somos el Satanás viviente. Nuestras esperanzas se truncan; ya no nos atrevemos a hacerle ninguna demanda o intento irrazonable, y hasta nuestros sueños se desvanecen de la noche a la mañana. Este es un hecho que ninguno de nosotros se puede imaginar y que ninguno de nosotros puede aceptar. Por un momento, nuestras mentes se desequilibran y no sabemos cómo continuar en el camino que está por delante; no sabemos cómo continuar en nuestras creencias. Parece como si nuestra fe volviera a empezar desde cero, y como si nunca hubiéramos conocido al Señor Jesús y nunca nos hubiéramos familiarizado con Él. Todo lo que está delante de nuestros ojos nos deja perplejos y nos hace sentir como si estuviéramos a la deriva. Estamos consternados, estamos desilusionados, y en lo profundo de nuestros corazones hay una ira y una vergüenza que no pueden ser suprimidas. Tratamos de desahogarnos, tratamos de encontrar una salida; es más, intentamos seguir esperando a nuestro Salvador Jesús y le derramamos nuestros corazones. Aunque hay veces en las que ni somos altivos ni humildes por fuera, en nuestros corazones nos aflige un sentimiento de pérdida como nunca antes. Aunque a veces podamos parecer inusualmente calmados por fuera, por dentro soportamos mares atronadores de tormento. Su juicio y Su castigo nos han despojado de todas nuestras esperanzas y sueños, nos han dejado sin nuestros deseos extravagantes, y reacios a creer que Él es nuestro Salvador y capaz de salvarnos. Su juicio y Su castigo han abierto un abismo profundo entre nosotros y Él, y nadie ni siquiera está dispuesto a cruzarlo. Su juicio y Su castigo son la primera vez que sufrimos un gran revés y una gran humillación. Su juicio y Su castigo nos han permitido apreciar realmente el honor de Dios y la intolerancia de la ofensa del hombre, comparado a lo cual somos demasiado viles e impuros. Su juicio y Su castigo nos han hecho darnos cuenta por primera vez qué arrogantes y pretenciosos somos, y cómo el hombre nunca será igual a Dios o estará a la par de Dios. Su juicio y Su castigo nos han hecho añorar no vivir más en semejante carácter corrupto, y nos han hecho anhelar deshacernos de semejante naturaleza y esencia tan pronto como sea posible, y que Él ya no nos deteste y ni le seamos repugnantes. Su juicio y Su castigo nos han hecho felices de obedecer Sus palabras y dejar de estar dispuestos a rebelarnos contra Sus órdenes y disposiciones. Su juicio y Su castigo nos han dado una vez más el deseo de buscar la vida, y nos han hecho felices de aceptarlo como nuestro Salvador… Hemos abandonado el trabajo de conquista, nos hemos salido del infierno, nos hemos salido del valle de sombra y de muerte… ¡Dios Todopoderoso nos ha ganado, a este grupo de personas! ¡Ha triunfado sobre Satanás y ha derrotado a todos Sus enemigos!

de ‘ Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo’ en “La Palabra manifestada en carne”

339. Estaba trascendiendo la influencia de Satanás y deshaciéndose de los placeres y deleites de la carne, y estaba dispuesto a experimentar con mayor profundidad tanto el castigo de Dios como Su juicio. Él dijo, “Aunque vivo en medio de Tu castigo y en medio de Tu juicio, sin importar la dificultad que eso conlleve, aún así no estoy dispuesto a vivir bajo el reino de Satanás, ni tampoco estoy dispuesto a sufrir el engaño de Satanás. Me gozo de vivir en medio de Tus maldiciones, y me duele vivir en medio de las bendiciones de Satanás. Te amo porque vivo en medio de Tu juicio y esto me produce gran gozo. Tu castigo y Tu juicio son justos y santos; son con el fin de limpiarme y, más aún, de salvarme. Preferiría pasar toda mi vida en medio de Tu castigo para estar bajo Tu cuidado. No estoy dispuesto a vivir bajo el dominio de Satanás ni por un solo momento; quiero que me limpies, y sufrir dificultades, y no estoy dispuesto a que Satanás me explote y me engañe. A mí, esta criatura, Tú la debes usar, poseer, juzgar y castigar. Hasta me debes maldecir. Mi corazón se goza cuando estás dispuesto a bendecirme, porque he visto Tu amor. Tú eres el Creador y yo soy una criatura: No debo traicionarte y vivir bajo el dominio de Satanás, ni tampoco Satanás me debe explotar. Debo ser tu caballo, o buey, en vez de vivir para Satanás. Preferiría vivir en medio de Tu castigo, sin dicha física, y esto me daría gozo incluso si se me privara de Tu gracia. Aunque Tu gracia no esté conmigo, gozo que Tú me castigues y me juzgues; esta es Tu mejor bendición, Tu mayor gracia. Aunque siempre eres majestuoso y siempre estás lleno de ira hacia mí, sigo sin poder dejarte, y sigo sin poder amarte lo suficiente. Preferiría vivir en Tu casa, preferiría ser maldecido, castigado y golpeado por ti, pues que no estoy dispuesto a vivir bajo el dominio de Satanás, ni tampoco estoy dispuesto a apurarme ni a ajetrearme solo por la carne, mucho menos estoy dispuesto a vivir para la carne”

. El amor de Pedro era un amor puro. Esta es la experiencia de ser perfeccionado, y esta es la esfera más elevada de ser perfeccionado, y no hay una vida que tenga más sentido. Aceptó el castigo y el juicio de Dios, atesoró el justo carácter de Dios, y ninguna otra cosa de Pedro era más preciosa.

de ‘ Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

340. Él dijo, “Satanás me da placeres materiales, pero no los atesoro. El juicio y el castigo de Dios vienen sobre mí, en esto soy honrado, en esto encuentro gozo, y en esto soy bendecido. Si no fuera por el juicio de Dios, nunca amaría a Dios; todavía viviría bajo el dominio de Satanás, y todavía me controlaría y me mandaría. Si ese fuera el caso, nunca me haría un verdadero ser humano, puesto que sería incapaz de satisfacer a Dios, y no le habría dedicado mi todo a Dios. Aunque Dios no me bendijera, dejándome sin consuelo por dentro, como si un fuego me estuviera quemando por dentro, y me dejara sin paz o gozo, y aunque el castigo y la disciplina de Dios nunca se apartaran de mí, en el castigo y el juicio de Dios puedo contemplar Su justo carácter. Me deleito en esto; no hay cosa más valiosa o que tenga tanto sentido en la vida. Aunque Su protección y cuidado se hayan vuelto castigos, juicios, maldiciones y golpizas despiadadas, todavía me gozo en estas cosas porque me pueden limpiar mejor, me pueden cambiar, me pueden acercar más a Dios, me pueden capacitar más para amar a Dios, y pueden hacer que mi amor por Dios sea más puro. Esto me capacita para cumplir mi deber como criatura, y me lleva ante Dios y lejos de la influencia de Satanás, para que ya no sirva a Satanás. Cuando no vivo bajo el dominio de Satanás, y puedo dedicar todo lo que tengo y todo lo que puedo hacer a Dios, sin retener nada, ahí será cuando esté completamente satisfecho. Lo que me ha salvado es el castigo y el juicio de Dios, y mi vida es inseparable del castigo y del juicio de Dios. Mi vida en la tierra está bajo el dominio de Satanás, y si no fuera por el cuidado y la protección del castigo y el juicio de Dios, siempre habría vivido bajo el dominio de Satanás y, todavía más, no hubiera tenido la oportunidad o los medios para vivir una vida que tuviera sentido. Solo si el castigo y el juicio de Dios nunca me dejan, Dios me podrá limpiar. Solo con las palabras duras y el justo carácter de Dios, y el majestuoso juicio de Dios, he obtenido la protección suprema, y he vivido en la luz, y he obtenido las bendiciones de Dios. Poder ser limpiado, y librarme de Satanás, y vivir bajo el dominio de Dios, esta es la mayor bendición de mi vida hoy”. Esta es la más alta esfera que Pedro experimentó.

de ‘ Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

341. ¿Lo que buscas es ser conquistado después del castigo y el juicio, o ser limpiado, protegido y cuidado después del castigo y el juicio? ¿Cuál de esos buscas? ¿Es tu vida una vida que tiene sentido, o es inútil y no tiene valor? ¿Quieres la carne o quieres la verdad? ¿Quieres el juicio o la comodidad? Habiendo experimentado tanto de la obra de Dios, y habiendo contemplado la santidad y la justicia de Dios, ¿cómo debes buscar? ¿Cómo debes caminar esta senda? ¿Cómo debes poner en práctica tu amor por Dios? ¿Han logrado el castigo y el juicio de Dios algún efecto en ti? ¡Sea que tengas un conocimiento del castigo y el juicio de Dios o no, depende de lo que vivas y hasta qué punto ames a Dios! Tus labios dicen que amas a Dios, pero lo que vives es el carácter antiguo y corrupto; no tienes temor de Dios, mucho menos tienes una conciencia. ¿Aman tales personas a Dios? ¿Son leales esas personas a Dios? ¿Son las que aceptan el castigo y el juicio de Dios? Dices que amas a Dios y que crees en Él, pero no te desprendes de tus nociones. En tu obra, en tu entrada, en las palabras que hablas y en tu vida, no hay manifestación de tu amor por Dios y no hay reverencia por Dios. ¿Es acaso así alguien que ha alcanzado el castigo y el juicio? ¿Podría ser Pedro alguien así? ¿Tienen los que son como Pedro solo el conocimiento, pero no la vivencia? En la actualidad, ¿cuál es la condición que exige que el hombre viva una vida real? ¿Fueron las oraciones de Pedro nada más que palabras que salieron de su boca? ¿No fueron acaso palabras que salieron de lo profundo de su corazón? ¿Oró solo Pedro sin poner en práctica la verdad? ¿Por el bien de quién es tu búsqueda? ¿Cómo te debiste haber protegido y limpiado durante el castigo y el juicio de Dios? ¿No son el castigo y el juicio de Dios de beneficio alguno para el hombre? ¿Es todo juicio un castigo? ¿Será que solo la paz y el gozo, que solo las bendiciones materiales y la comodidad momentánea, puedan ser benéficas para la vida del hombre? Si el hombre vive en un ambiente agradable y cómodo, sin una vida de juicio, ¿podría ser limpiado? Si el hombre quiere cambiar y ser limpiado ¿cómo debe aceptar ser perfeccionado? ¿Qué camino escogerás hoy?

de ‘ Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

342. Si eres alguien que buscas ser perfeccionado, entonces habrás dado testimonio, y dirás: “En esta obra paso a paso de Dios, he aceptado la obra de Dios del castigo y el juicio, y aunque he soportado gran sufrimiento, he llegado a conocer cómo Dios me perfecciona, he obtenido la obra que Dios hace, he adquirido el conocimiento de la justicia de Dios, y Su castigo me ha salvado. Su justo carácter ha venido sobre mí, y me ha traído bendiciones y gracia, y Su juicio y castigo me han protegido y purificado. Si Dios no me hubiera castigado y juzgado, y si las palabras duras de Dios no hubieran venido sobre mí, no hubiera llegado a conocer a Dios ni tampoco hubiera sido salvado. Hoy veo que, como criatura, no solo uno se goza de todas las cosas que el Creador hizo, sino que, lo más importante, todas las criaturas deben gozar el justo carácter de Dios, y gozar Su justo juicio, porque el carácter de Dios es digno de que el hombre lo goce. Como una criatura a la que Satanás ha corrompido, uno debe gozar el justo carácter de Dios. En Su justo carácter hay castigo y juicio y, lo que es más, hay mucho amor. Aunque soy incapaz de obtener completamente el amor de Dios hoy, he tenido la buena fortuna de verlo, y en esto he sido bendecido”. Esta es la senda que caminan los que experimentan ser perfeccionados, y el conocimiento del que hablan. Tales personas son las mismas que Pedro; tienen las mismas experiencias que Pedro. Tales personas son también las que han ganado la vida, y las que poseen la verdad. Si el hombre experimenta hasta el final, durante el juicio de Dios se librará, de una manera inevitable y completa, de la influencia de Satanás, y Dios lo ganará.

de ‘ Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

344. Algunas personas se vuelven pasivas después de haber sido podadas y después de haber pasado por el tratamiento; se sienten demasiado débiles para llevar a cabo su deber y pierden su fidelidad y devoción. ¿Por qué ocurre esto? En parte se debe a la falta de consciencia que las personas tienen respecto a la esencia de sus actos, cuyos resultados son no aceptar la poda ni pasar por el tratamiento. Se debe, asimismo, en parte, a que las personas no han entendido la relevancia que estas cosas tienen, y creen que son una señal de la determinación de su resultado. Como consecuencia, las personas creen erróneamente que si tienen alguna fidelidad y devoción hacia Dios, no será posible que tengan que pasar por el tratamiento y la poda; aplicarles el tratamiento no puede ser la justicia de Dios. Semejantes malentendidos provocan que muchas personas no sean fieles ni dedicadas a Dios. De hecho, todo se debe a que las personas son demasiado engañosas; no quieren sufrir dificultades; quieren lograr las bendiciones por la vía fácil. No son conscientes de la justicia de Dios. No es que Dios no haya hecho algo justo o que Él no hará algo justo, sino tan solo que las personas nunca piensan que lo que Dios hace es justo. A los ojos humanos, si la obra de Dios no se conforma a la voluntad del hombre o si no está al nivel de lo que ellos esperan, significa que Él no es justo. Las personas nunca se dan cuenta cuando hacen algo que no es adecuado ni se conforma a la verdad; nunca se dan cuenta de que se están resistiendo a Dios. Si Dios no tratara nunca con las personas ni las podara por sus transgresiones, ni les reprochara sus fallos, sino que estuviera siempre tranquilo, no las provocara nunca, no las ofendiera y no expusiera sus cicatrices, sino que les permitiera cenar y pasar un buen tiempo con Él, ellas nunca se quejarían de que Dios es injusto. Dirían con hipocresía que Él es muy justo. Por tanto, las personas siguen sin creer que lo que Dios les exige es que actúen después de ser transformadas. ¿Cómo podría Dios tener la plena seguridad de que seguirían con ello? Si Dios fuera tan sólo un poco recriminatorio con las personas, éstas dejarían de creer que Él ve cómo actúan ellas después de la transformación. Dejarían de creer que Él es justo y no tendrían la voluntad de ser transformadas. Si las personas siguieran bajo estas circunstancias, serían engañadas por sus propias nociones.

de ‘ El significado de que la actuación del hombre determina su resultado’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

345. Algunas personas piensan que después de experimentar el juicio y el castigo, la poda y el trato, o después de revelar su verdadera forma, están acabados y su resultado ha tomado forma. La mayoría de las personas no pueden ver claramente este asunto, y todas tienen que detenerse ahí, sin saber cómo caminar por la senda que hay delante. Por lo general, cuando no pasan por el trato y la poda, o no sufren revés alguno, sentirán que están buscando la verdad mientras creen en Dios, y que deberían satisfacer la voluntad de Dios. Pero, tan pronto como sufren un pequeño contratiempo y surgen algunas dificultades, su naturaleza traidora queda al descubierto, y las hace parecer especialmente detestables; más adelante, también sentirán que su naturaleza es especialmente detestable. Al final, determinan su propio resultado: se terminó, estoy acabado, ¿no estoy acabado por hacer esto? Sin duda, Dios no me salvará. Existen muchas personas en este tipo de condición; incluso se podría decir que todas son así. ¿Por qué son capaces las personas de delinearse así? Esto demuestra que no entienden el propósito de Dios de salvarlas. Ser tratado tan sólo una vez provoca que estés un largo tiempo sin buscar la verdad; cometer un pequeño error causa que no cumplas tus obligaciones; un entorno insignificante provoca tu estancamiento. Parece que las personas sienten que no tienen que tener ningún defecto con el fin de tener energía para buscar. Si descubren que son demasiado corruptas, no tendrán la inclinación de buscar. Muchas personas han dicho cosas desalentadoras y negativas como ésta: “¡Ah! Estoy perdido, estoy definitivamente acabado. No hay forma de poder salvarme. Aunque Dios me perdonara, yo no sería capaz de perdonarme. Nunca cambiaré”. Que las personas malinterpreten la voluntad de Dios demuestra que no entienden la obra de Dios. En realidad, los seres humanos revelarán en ocasiones algunos de sus caracteres corruptos al entrar con normalidad. Son impuros en las cosas que hacen, no asumen responsabilidades, no se entregan y obran de forma superficial. Esto es algo muy natural e inevitable. Si no se revelaran estas cosas, ¿cómo se podría decir que la humanidad es corrupta? Si la humanidad no fuera corrupta, la obra de salvación de Dios no tendría sentido. La situación actual es que las personas no tienen la verdad y que no se entienden realmente a sí mismas ni ven sus condiciones con claridad. Por tanto, sus condiciones deben ser reveladas y aclaradas. Sólo podrán ver la luz cuando se revelen estas cosas. Las personas son todas insensibles y obtusas. Si Dios no obra de esta forma, no cambiaréis. Las dificultades surgen para vosotros en cada etapa.

de ‘ Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

346. De igual manera, ¿puedes poner algo en práctica una vez que lo entiendes? No puedes ponerlo en práctica de inmediato; durante el tiempo que necesitas para entender, otros te podarán y te tratarán, y el entorno te obligará a hacerlo de esta y aquella manera. En ocasiones no estás dispuesto a pasar por esto, y dices: “Quiero hacerlo de esa forma, ¿por qué no puedo hacerlo entonces? ¿Tengo que hacerlo de esta forma?”. Otros sugieren: “Deberías hacerlo de esta forma. Si crees en Dios, deberías hacerlo de esta forma. Hacerlo de esta forma es conforme a la verdad”. Al final, alcanzarás un punto determinado en el que entenderás la voluntad de Dios y más verdades después de experimentar algunas pruebas, y estarás en cierto modo feliz y dispuesto a hacerlo. Inicialmente eres renuente a hacerlo.

de ‘ Lo qué debes saber sobre cómo transformar tu carácter’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

350. Ya sea que Dios juzgue al hombre o lo maldiga, ambas cosas perfeccionan al hombre: ambas son con el propósito de hacer perfecto eso que hay impuro dentro del hombre. A través de este medio el hombre fue refinado, y Sus palabras y Su obra perfeccionaron aquello de lo que carecía el hombre en su interior. Cada paso de la obra de Dios, ya sean las palabras ásperas o el juicio o el castigo, perfecciona al hombre y es absolutamente apropiado. Nunca a través de las eras ha hecho Dios una obra como esta; en la actualidad, Él obra dentro de vosotros para que entendáis Su sabiduría. Aunque hayáis sufrido algo de dolor en vuestro interior, vuestros corazones se sienten firmes y en paz; es vuestra bendición poder disfrutar esta etapa de la obra de Dios. Independientemente de lo que podáis ganar en el futuro, todo lo que veis de la obra de Dios en vosotros hoy es amor. Si el hombre no experimenta el juicio y el refinamiento de Dios, sus acciones y su fervor siempre estarán en el exterior y su carácter siempre permanecerá inalterable. ¿Esto cuenta como que Dios te ganó? Hoy, aunque todavía hay mucha arrogancia y soberbia dentro del hombre, su carácter es mucho más estable que antes. El tratamiento que Dios lleva a cabo contigo es con el fin de salvarte, y aunque puedas sentir algún dolor en el momento, vendrá el día cuando ocurra un cambio en tu carácter. En ese momento, mirarás al pasado y verás qué sabia es la obra de Dios, y eso será cuando puedas entender realmente la voluntad de Dios.

de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

351. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes, y dar testimonio de Dios, y que Dios los apruebe, deben aceptar la salvación de Dios, se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar gustosamente la poda y el trato de Dios. Sólo entonces podrán poner en práctica todas las verdades que Dios exige, y sólo entonces obtendrán la salvación de Dios y verdaderamente se convertirán en seres vivientes. Dios salva a los vivos, Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse y están felices de darle sus vidas a Dios, y con gusto dedicarían todas sus vidas a Dios. Sólo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser avergonzado; sólo los vivos pueden esparcir la obra del evangelio de Dios, sólo los vivos son conforme al corazón de Dios, y sólo los vivos son personas reales.

de ‘ ¿Has cobrado vida?’ en “La Palabra manifestada en carne”

352. Las personas creen en Dios con el propósito de buscar obtener bendiciones en el futuro. Todo el mundo tiene esta intención y esperanza. Sin embargo, la corrupción de la naturaleza humana debe resolverse por medio de pruebas. Debes ser refinado en aquellos aspectos en los que no das la talla, ésta es la disposición de Dios. Él crea un entorno para ti y te obliga a ser refinado allí para que conozcas tu propia corrupción. Finalmente alcanzas un punto en el que preferirías morir y renunciar a tus planes y deseos, y someterte a la soberanía y la organización de Dios. Por tanto, si las personas no pasan por varios años de refinamiento; si no tienen un determinado volumen de sufrimiento, no serán capaces de evitar la esclavitud de la corrupción de la carne en su pensamiento y en su corazón. Los aspectos en los que sigues sujeto a la esclavitud de Satanás, aquellos en los que tienes tus propios deseos, tus propias exigencias, son aquellos en los que deberías sufrir. Sólo en el sufrimiento pueden aprenderse las lecciones, y esto significa ser capaz de obtener la verdad y entender el propósito de Dios. En realidad, muchas verdades se entienden en la experiencia de pruebas dolorosas. Nadie dice que se conozca la intención de Dios, que se entiendan Su omnipotencia y Su sabiduría, que se aprecie el carácter justo de Dios en un entorno de comodidad o en circunstancias favorables. ¡Eso sería imposible!

de ‘ Cómo satisfacer a Dios en medio de las pruebas’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

353. Si las personas desean que Dios las perfeccione, cumplir Su voluntad y darle todo su amor sincero, deben experimentar mucho sufrimiento y muchos tormentos en las diversas circunstancias, sufrir un dolor peor que la muerte y, en última instancia, se verán obligados a devolverle a Dios su corazón sincero. Durante las dificultades y el refinamiento se revela si alguien ama a Dios con sinceridad o no. Dios purifica el amor de las personas, y esto también se logra en medio de los sufrimientos y el refinamiento.

de ‘ Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

354. Para todas las personas, el refinamiento es penosísimo y muy difícil de aceptar, sin embargo, es durante el refinamiento que Dios deja en claro el carácter justo que tiene hacia el hombre y hace público lo que le exige al hombre y provee más iluminación, y una poda y un trato más reales; por medio de la comparación entre los hechos y la verdad, le da al hombre un mayor conocimiento de sí mismo y de la verdad y le da al hombre una mayor comprensión de la voluntad de Dios, permitiéndole así al hombre tener un amor por Dios más sincero y más puro. Esas son las metas que Dios tiene cuando lleva a cabo el refinamiento.

de ‘ Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

355. Entre mayor sea el refinamiento que Dios lleve a cabo, más pueden los corazones de las personas amar a Dios. El tormento en sus corazones es benéfico para sus vidas, son más capaces de estar en paz delante de Dios, su relación con Dios es más cercana y están más capacitados para ver el amor supremo de Dios y Su suprema salvación. Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y Job pasó por varias pruebas. Si vosotros queréis que Dios os perfeccione, también debéis pasar por el refinamiento cientos de veces; sólo si tenéis que pasar por este proceso, y tenéis que depender de este paso, podréis ser capaces de satisfacer la voluntad de Dios y de que Dios os perfeccione. El refinamiento es el mejor medio por el cual Dios hace perfectas a las personas; sólo el refinamiento y las pruebas amargas pueden suscitar el verdadero amor por Dios en los corazones de las personas. Sin las dificultades, las personas carecen del verdadero amor por Dios; si no son probadas en su interior ni son realmente sometidas al refinamiento, entonces sus corazones siempre estarán flotando en el mundo exterior. Después de haber sido refinado hasta cierto punto, verás tu propia debilidad y dificultades, verás cuánto te hace falta, no podrás vencer los muchos problemas con los que te encuentres y verás qué tan grande es tu desobediencia. Sólo durante las pruebas podrás realmente conocer tu verdadera condición y las pruebas te capacitarán mejor para ser perfeccionado.

de ‘ Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

356. Durante los refinamientos, debes entrar desde una perspectiva positiva y aprender las lecciones que deberías aprender; cuando ores a Dios y leas Su palabra, deberías comparar tu propio estado con ella, descubrir tus deficiencias, y ver que tienes muchas lecciones que aprender. Cuanto mayor sea la sinceridad con la que se busque en los refinamientos, más se verá que no se es adecuado. Cuando experimentas refinamientos te enfrentas a muchos problemas; no puedes verlos con claridad, te quejas, revelas tu propia carne; sólo a través de esto descubres cuán grande es tu carácter corrupto.

de ‘ Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

357. Por un lado, durante las pruebas que Dios permite, el hombre llega a conocer sus deficiencias y ve que es insignificante, despreciable y vil, que no tiene nada y que no es nada; por el otro, durante Sus pruebas Dios crea para el hombre entornos diferentes que hacen que el hombre pueda experimentar más la hermosura de Dios. Aunque el dolor es grande y a veces insuperable, e incluso alcanza el nivel de un dolor abrumador, después de haberlo experimentado, el hombre ve qué preciosa es la obra de Dios en él y sólo sobre este fundamento nace en el hombre el amor Verdadero por Dios.

de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

358. Hoy, aunque no seas un obrero, debes ser capaz de cumplir con el deber de una criatura de Dios y buscar someterte a todas Sus orquestaciones. Debes ser capaz de obedecer lo que Dios dice y experimentar toda forma de tribulaciones y refinamiento; y aun siendo débil, en tu corazón debes seguir siendo capaz de amar a Dios. Las personas que asumen la responsabilidad de su propia vida están dispuestas a cumplir con el deber de una criatura de Dios y el punto de vista de esas personas respecto a la búsqueda es el correcto. Éstas son las personas que Dios necesita.

de ‘ El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

359. Dios puede perfeccionar al hombre tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Depende de si puedes experimentar y de si buscas que Dios te perfeccione. Si verdaderamente buscas que Dios te perfeccione, entonces lo negativo no te puede quitar nada, sino que te puede traer cosas que son más reales y te puede hacer más capaz para saber qué es lo que falta dentro de ti y más capaz para comprender tus estados reales y ver que el hombre no tiene nada y no es nada; si no experimentas pruebas, no sabes esto, y siempre vas a sentir que estás por encima de los demás y que eres mejor que todos los demás. A través de todo esto vas a ver que todo lo que pasó antes, Dios lo hizo y Dios lo protegió. La entrada a las pruebas te deja sin amor ni fe, te falta la oración y no puedes cantar himnos; y, sin darte cuenta, en medio de esto llegas a conocerte.

de ‘ Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “Las Palabras manifestada en carne”

360. Cuando Dios obra para refinar al hombre, el hombre sufre, su amor por Dios se vuelve más grande y más del poder de Dios se hace evidente en él. Cuanto menos refinamiento tiene el hombre, tiene menos amor por Dios y menos del poder de Dios se hace evidente en él. Cuanto mayor su refinamiento y dolor y más su tormento, más profundo su amor verdadero y su fe real hacia Dios, y más profundo su conocimiento de Dios. En tus experiencias verás que los que sufren gran refinamiento y dolor, y mucho trato y disciplina, tienen un profundo amor por Dios y un conocimiento de Dios más profundo y perceptivo. Los que no han experimentado ningún trato sólo tienen un conocimiento superficial y sólo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da a las personas gracia para que lo puedan gozar a Él.” Si las personas han experimentado el trato y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa e importante es; cuanto más impenetrable te sea y cuanto más incompatible sea con tus concepciones, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y perfeccionarte.

de ‘ Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

361. Cuando las personas atraviesan pruebas, es normal que sean débiles, internamente negativas o que carezcan de claridad sobre la voluntad de Dios o sobre la senda en la que practicar. Pero en cualquier caso, como Job, debes tener fe en la obra de Dios, y no negarlo. Aunque Job era débil y maldijo el día de su propio nacimiento, no negó que Jehová le concedió todas las cosas en la vida humana, y que también es Él quien las quita. Independientemente de cómo fue probado, él mantuvo esta creencia. Cualquiera que sea el tipo de refinamiento al que te sometas en tus experiencias de las palabras de Dios, Él exige la fe de las personas. De esta forma, lo que perfecciona es la fe de las personas y sus aspiraciones. Cuando no puedes tocarlo ni verlo, en esas circunstancias se exige tu fe. Se exige la fe de las personas cuando algo no puede verse a simple vista, cuando no puedes abandonar tus propias nociones. Cuando no tienes clara la obra de Dios, lo que se requiere es tu fe y que adoptes una posición firme y que seas testigo. Cuando Job alcanzó este punto, Dios se le apareció y le habló. Es decir, sólo podrás ver a Dios desde el interior de tu fe. Cuando tengas fe, Dios te perfeccionará. Sin fe, Él no puede hacerlo.

de ‘ Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

362. En cada etapa de la obra de Dios, existe una manera de colaborar para las personas. Dios refina a las personas para que tengan confianza durante los refinamientos. Dios perfecciona a las personas para que tengan confianza, sean perfeccionadas por Dios y estén dispuestas a aceptar Sus refinamientos y que Él las trate y las pode. El Espíritu de Dios obra en las personas para aportarles esclarecimiento e iluminación, y para que ellas cooperen con Él y practiquen. Dios no habla durante los refinamientos. Él no emite Su voz, pero todavía queda la obra que las personas deberían llevar a cabo. Deberías respaldar lo que siempre respaldas, seguir siendo capaz de orar a Dios, estar cerca de Él, y mantenerte como testigo ante Él; de esta forma cumplirás con tu propia obligación.

de ‘ Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

363. La obra de refinamiento tiene lugar, principalmente, para perfeccionar la fe de las personas y alcanzar por fin un estado en el que quieres marcharte, pero no puedes; en el que algunas personas carecen de una pizca de esperanza, pero siguen teniendo su fe; es un estado en el que ya no se tiene esperanza en el propio futuro y es sólo en este momento cuando concluirá el refinamiento de Dios. La humanidad sigue sin haber alcanzado la etapa de rondar entre la vida y la muerte, no ha probado la muerte, por lo que el refinamiento no ha terminado. Incluso aquellos que se encontraban en la etapa de los hacedores de servicio no han sido refinados por completo, pero Job completó su refinamiento, sin nada en lo que apoyarse. Las personas deben pasar por refinamientos hasta el punto de no tener esperanza ni nada en lo que apoyarse; sólo entonces son verdaderos estos refinamientos. Durante el tiempo de los hacedores de servicio, tu corazón siempre estaba tranquilo delante de Dios. Independientemente de lo que Él hiciera y de cuál fuera Su voluntad para ti, siempre obedeciste Sus disposiciones, y al final del camino lo entendiste todo. Pasar por las pruebas de Job es pasar también por las pruebas de Pedro. Cuando Job fue probado, fue testigo, y al final Jehová se reveló a él. Sólo después de ser testigo fue digno de ver el rostro de Dios. […] Si eres como Job, quien en medio de las pruebas maldijo su propia carne, no se quejó contra Dios y fue capaz de detestar su propia carne sin quejarse ni pecar por medio de sus palabras, eso es ser testigo. Cuando pasas por refinamientos hasta un cierto grado y puedes seguir siendo como Job, totalmente obediente delante de Dios y sin otras exigencias de Él y sin tus propias nociones, Dios se te aparecerá.

de ‘ Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

364. Todos vosotros deberíais ver claramente, en la obra de Dios, que Sus pruebas de la confianza y del amor de las personas exigen que éstas oren más a Dios, y que saboreen Sus palabras ante Él con mayor frecuencia. Si Dios te esclarece y hace que entiendas Su voluntad, pero no la pones en absoluto en práctica, no ganarás nada. Cuando se pone en práctica las palabras de Dios, se sigue siendo capaz de orar a Él; y cuando se saborea Sus palabras, siempre se busca ante Él y se está lleno de confianza en Él, sin desaliento ni frialdad. Quienes no ponen en práctica las palabras de Dios están llenos de energía durante las reuniones, pero caen en las tinieblas cuando vuelven a casa. Algunas personas ni siquiera quieren reunirse. Así pues, debes ver con claridad qué obligación deben cumplir las personas. Tal vez no sepas cuál es realmente la voluntad de Dios, pero puedes cumplir con tu obligación, orar, practicar la verdad cuando deberías hacerlo, y hacer lo que las personas deberían hacer. Puedes mantener tu visión original. De esta forma, serás más capaz de aceptar el siguiente paso de la obra de Dios. Si no buscas cuando Él obra de una forma oculta, es un problema. Cuando Él habla y predica durante las asambleas, escuchas con entusiasmo; pero cuando Él no habla, te falta energía y te retiras. ¿Qué clase de persona hace esto? Alguien que sencillamente se deja llevar. ¡No tiene postura, testimonio ni visión! La mayoría de las personas son así. Si sigues adelante de esa forma, un día, cuando te enfrentes a una gran prueba, descenderás al castigo. Tener una postura es muy importante a la hora de que Dios perfeccione a las personas. Si no dudas de un sólo paso siquiera de la obra de Dios, cumples con la obligación del hombre, conservas sinceramente lo que Él te hace poner en práctica; es decir, se recuerdan las exhortaciones de Dios, y si no se olvidan, independientemente de lo que Él haga ahora, no habrá dudas respecto a Su obra, se mantendrá la postura propia, se seguirá dando testimonio, y se saldrá victorioso de cada paso del camino; al final, uno es un vencedor y alguien perfeccionado por Dios. Si se es capaz de mantenerse firme a través de cada paso de las pruebas de Dios, y se sigue haciendo hasta el final, se es un vencedor, alguien perfeccionado por Dios.

de ‘ Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”