1. Qué es la verdad y si el saber teológico es la verdad

Las palabras relevantes de Dios:

Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo recibirás letras, doctrinas y, por encima de todo, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad, y así, aparte de las imaginaciones y las nociones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y las normas del pasado no pueden servir como un registro de palabras que Dios pronuncia en el presente. Sólo lo que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres es la verdad, la vida, la voluntad de Dios y Su manera actual de obrar.

Extracto de ‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”

La verdad es el más real de los aforismos de la vida, y el más alto de tales aforismos en toda la humanidad. Debido a que es el requisito que Dios exige al hombre, y a que es la obra realizada personalmente por Dios, es que se llama el “aforismo de la vida”. No es un aforismo que se resume de algo, ni tampoco es una famosa cita de una gran figura. Sino que es la declaración del soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas, a la humanidad; no son algunas palabras resumidas por el hombre, sino la vida inherente de Dios. Y por ello es que se le llama el más alto de los “aforismos de la vida”.

Extracto de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. La verdad es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Hace concreto lo que Dios tiene y es y declara de forma expresa lo que Él tiene y es; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Detrás de las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su ira, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ya sea que las palabras pronunciadas por Dios sean sencillas o profundas en apariencia, todas ellas son verdades indispensables para el hombre a medida que entra en la vida; son la fuente de aguas vivas que le permiten sobrevivir tanto en el espíritu como en la carne. Proveen lo que el hombre necesita para seguir vivo; los principios y el credo para conducir su vida cotidiana; la senda, la meta y la dirección por la cual debe pasar a fin de recibir la salvación; cada verdad que él debería poseer como un ser creado delante de Dios y toda verdad sobre cómo obedece y adora el hombre a Dios. Son la garantía que asegura la supervivencia del hombre, el pan diario del hombre, y también el apoyo firme que le permite ser fuerte y mantenerse en pie. Son ricas en la realidad-verdad de la humanidad normal tal como la viven los seres humanos creados; ricas en la verdad por la cual los seres humanos se liberan de la corrupción y eluden las trampas de Satanás; ricas en la enseñanza, la exhortación, el aliento y el consuelo incansables que el Creador brinda a la humanidad creada. Son el faro que guía y esclarece a los hombres para que comprendan todo lo que es positivo, la garantía que asegura que los hombres vivirán y tomarán posesión de todo lo que es justo y bueno, el criterio por el que todas las personas, todos los eventos y todos los objetos son medidos, y también la brújula que lleva a los hombres hacia la salvación y la senda de la luz.

Extracto de ‘Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

La verdad es la realidad de todas las cosas positivas. Puede ser la vida del hombre y la dirección en la que viaja; puede llevar a desprenderse del carácter corrupto, a llegar a temer a Dios y huir del mal, a ser alguien que obedece a Dios y un ser creado apto, en una persona a la que Dios ama y que recibe Su favor. Dado su valor incalculable, ¿qué actitud y perspectiva se deben tener hacia las palabras de Dios y la verdad? Es bastante obvio: para los que realmente creen en Dios y tienen un corazón reverente hacia Él, Sus palabras son vida. El hombre debe atesorar las palabras de Dios y comer y beber de ellas, disfrutarlas y aceptarlas como su vida, como la dirección en la que camina, como su ayuda y provisión disponibles; el hombre debe vivir, practicar y experimentar de acuerdo con las declaraciones y requisitos de la verdad, someterse a las exigencias que se le hacen, a cada una de las declaraciones y los requisitos que la verdad le concede, en vez de someterla a estudio, análisis, especulación y duda. Como la verdad es la ayuda preparada para el hombre, su provisión dispuesta, y puede ser su vida, él debe tratar la verdad como la cosa más valiosa, ya que debe confiar en la verdad para vivir, para llegar a satisfacer las exigencias de Dios, temerle y huir del mal, y para encontrar en su vida diaria el camino por el que practicar, captando los principios de la práctica y consiguiendo la sumisión a Dios. El hombre también debe respaldarse en la verdad para deshacerse de su carácter corrupto, para convertirse en alguien salvo y en un ser creado apto.

Extracto de ‘Odian la verdad, violan con descaro los principios e ignoran los arreglos de la casa de Dios (VII)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Al expresar la verdad, Dios expresa Su carácter y esencia; Su expresión de la verdad no se basa en las síntesis de la humanidad de las diversas cosas y afirmaciones positivas que ella reconoce. Las palabras de Dios son las palabras de Dios; las palabras de Dios son la verdad. Son el fundamento y la ley que deben regir la existencia humana y Dios condena esos presuntos principios que tienen su origen en la humanidad. No reciben Su aprobación, y ni mucho menos son origen o fundamento de Sus declaraciones. Dios expresa Su carácter y esencia con Sus palabras. Todas las palabras nacidas de la expresión de Dios son la verdad, ya que Él tiene la esencia de Dios y es la realidad de todas las cosas positivas. Que las palabras de Dios son la verdad es un hecho inalterable, independientemente de cómo las oriente, las defina, las contemple o las entienda esta humanidad corrupta. Por muchas palabras que Dios haya pronunciado y por más que las condene y rechace esta humanidad corrupta y pecadora, sigue habiendo una realidad que no se puede cambiar: incluso en estas circunstancias, las llamadas cultura y tradiciones que valora la humanidad no pueden convertirse en cosas positivas ni en la verdad. Esto es inalterable. La cultura y el modo de vida tradicionales de la humanidad no se convertirán en la verdad a consecuencia de los cambios o del paso del tiempo, y tampoco las palabras de Dios se convertirán en palabras del hombre porque la humanidad las condene o las olvide. Esta esencia nunca cambiará; la verdad es siempre la verdad. ¿Qué hechos existen en ella? Todos esos refranes sintetizados por la humanidad tienen su origen en Satanás; son imaginaciones y nociones humanas, que incluso surgen de la pasión humana, y no tienen absolutamente nada que ver con las cosas positivas. Las palabras de Dios, por otra parte, son expresión de la esencia y el estatus de Dios. ¿Por qué expresa estas palabras? ¿Por qué digo que son la verdad? Porque Dios gobierna sobre todas las leyes, los principios, las causas, las esencias, las realidades y los misterios de todas las cosas, que toma en Sus manos, y solamente Dios conoce su procedencia y sus auténticas causas. Por lo tanto, solo las definiciones de todas las cosas a las que aluden las palabras de Dios son las más exactas, y las exigencias a la humanidad que contienen las palabras de Dios son la única norma para la humanidad, los únicos criterios que deben regir su existencia.

Extracto de ‘Qué es la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

La gente religiosa que cree en el Señor se centra en memorizar algunos pasajes conocidos de la Biblia; cuantos más memoriza una persona, más espiritual es y más la admiran todos. Es prestigiosa y de alta categoría. A decir verdad, en la vida real, su visión del mundo, de la humanidad y de los distintos tipos de personas es la misma que la de la gente mundana, y no ha cambiado. Esto demuestra que esos pasajes que ha memorizado, sencillamente, no se han convertido en su vida; es evidente que solo son un montón de teorías y doctrinas religiosas, y no han transformado su vida. Si la senda que seguís es la misma que sigue la gente religiosa, eso os convierte en creyentes en el cristianismo; no creéis en Dios ni experimentáis Su obra. Algunos que hace mucho que no creen en Dios admiran a aquellos que sí, cuyo discurso es sólido. Los ven que están ahí sentados y pueden hablar fácilmente durante dos o tres horas. Se ponen a aprender de ellos términos y expresiones espirituales, así como la forma de hablar y comportarse de la persona. Luego se dedican a memorizar algunos pasajes de palabras espirituales y siguen así hasta que, un día, los años que llevan creyendo les bastan para sentarse a explicar sin parar, con elocuencia y detenimiento. Sin embargo, si se les escucha con atención, son todo tonterías, palabras vacías, meras letras y doctrinas, y está claro que son unos estafadores religiosos que se engañan a sí mismos y a los demás. ¡Qué triste! No debéis seguir esa senda, que, una vez pisada, trae la ruina y cuesta desandar. Valorar semejantes cosas, considerarlas la propia vida y emplearlas para compararse con los demás allá donde uno vaya; tener, aparte de un carácter satánico corrupto, algunas teorías espirituales y algunos elementos de hipocresía, esta persona no es simplemente repugnante, sino repugnante en grado sumo, nauseabunda y desvergonzada, y los demás no pueden ni verla. Por lo tanto, la denominación de aquellos que antaño seguían al Señor Jesús ahora se llama cristianismo. Es una denominación y, en lo tocante a su fe en Dios, no hacen más que mantener estrictamente la solemnidad. No hay ninguna transformación de su carácter de vida ni son personas que busquen la verdad; su búsqueda no es de la verdad, el camino y la vida que vienen de Dios, sino que aspiran a ser fariseos y son hostiles a Dios; este es el colectivo de personas actualmente definido como cristianismo.

Extracto de ‘Solo quienes practican la verdad temen a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Por qué se ha circunscrito al “cristianismo” a las personas religiosas que creen en el Señor? ¿Por qué son clasificadas actualmente como un grupo religioso y no como la casa de Dios, la iglesia de Dios, el objeto de la obra de Dios? Tienen un dogma, recopilan la obra realizada por Dios y las palabras que dijo en un libro y en materiales didácticos, y luego abren escuelas para iniciar y formar a todo tipo de teólogos. ¿Estudian la verdad estos teólogos? (No). Entonces, ¿qué estudian? El saber teológico, que no tiene nada que ver con la obra de Dios ni con las verdades que dice Dios. Al hacerlo, se circunscriben al cristianismo. ¿Qué defiende el cristianismo? Si vas a una iglesia, te preguntarán cuánto hace que crees en Dios, y cuando digas que acabas de empezar, no te harán caso. Sin embargo, si entras Biblia en mano y dices “me acabo de graduar en tal o cual seminario teológico”, te pedirán que tomes asiento en el sitial. Esto es el cristianismo. Todos esos que están en el púlpito han estudiado Teología, se han formado en un seminario y están en posesión de conocimientos y teorías teológicos; son, básicamente, el pilar del cristianismo. El cristianismo los forma para que prediquen en el púlpito, para que vayan de un sitio a otro evangelizando y trabajando. Piensan que el valor del cristianismo radica en personas tan capacitadas como estos estudiosos de la teología, estos pastores y teólogos que predican sermones; son su capital. Si el pastor de una iglesia se graduó de un seminario, explica bien las Escrituras, ha leído algunos libros espirituales y tiene algo de conocimiento y facilidad de palabra, entonces la iglesia prospera y tiene una reputación mucho mejor que otras iglesias. ¿Qué defienden estas personas pertenecientes al cristianismo? El saber. ¿Y de dónde viene este saber? Es un legado de la Antigüedad. En la Antigüedad existían las Escrituras, que se transmitieron de generación en generación; cada generación las ha leído y aprendido hasta el día de hoy. El hombre dividió la Biblia en distintos apartados y ha sacado diversas ediciones para que la gente la estudie detenidamente y aprenda. Sin embargo, no aprende a entender la verdad y a conocer a Dios ni a comprender Su voluntad, temerlo y evitar el mal; por el contrario, estudia detenidamente el saber contenido en la Biblia. A lo sumo, investiga los misterios que contiene, mira qué profecías del Libro del Apocalipsis se cumplieron en determinado período, cuándo llegarán los grandes desastres, cuando llegará el milenio, esto es lo que estudia. ¿Y lo que estudia guarda relación con la verdad? No. ¿Por qué estudia cosas no relacionadas con la verdad? Cuanto más las estudia, más cree entenderlas y más se equipa con letras y doctrina. También aumenta el capital de estas personas. A mayor titulación, más capacitadas se creen, más perfecta consideran su fe en Dios y más probable es que crean que se salvarán y entrarán en el reino celestial.

Extracto de ‘Son malvados, insidiosos y mentirosos (III)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Consideremos las cosas que los anticristos tienden a adorar. ¿Qué es lo que adoran? Las denominadas filosofías y teorías altisonantes, vacías y abstractas. Estas filosofías y teorías son increíblemente preciosas para ellos, los objetos que atesoran con mayor celo. Una vez que han oído hablar de ellas, una vez que se han aferrado a ellas, las han adquirido y comprendido, hacen todo lo posible para grabar tales cosas en sus corazones y hacer de ellas su vida, su capital personal. Las convierten en la fuerza que los impulsa y dirige en la vida. Poco imaginan que en realidad estas cosas los llevarán a escrutar las palabras de Dios, las verdades que Él expresa. Adoran y buscan estas cosas, por lo que cada vez que Dios pronuncia palabras, cada vez que Él habla, son simplemente incapaces de resistirse a analizar lo que Dios ha dicho desde la perspectiva del conocimiento, haciendo uso de puntos de vista y pensamientos intelectuales. Algunas personas incluso critican las declaraciones de Dios, dicen: “Las palabras de Dios son demasiado prolijas y algunas cosas que dice carecen de lógica. Algunas no son gramaticales, y ciertas palabras que escoge ni siquiera tienen sentido”. Están viviendo en el interior de sus mentes, de sus ideas, usando el conocimiento y la educación que poseen para analizar y escrutar las palabras de Dios. Incluso hay muchos que intentan, basándose en su propia experiencia, buscar en las palabras de Dios y averiguar los destinos finales de Dios para algunas personas o cómo define Él a estas personas, y acto seguido se ponen a analizar. Pero ¿habéis tenido la sensación de que hay algo que tiende a suceder cuando escrutas a Dios, cuando analizas Sus palabras y acciones desde la perspectiva del conocimiento? (El Espíritu Santo no está obrando). Así es, el Espíritu Santo no está obrando. El Espíritu Santo está lejos de ti. ¿De dónde viene ese conocimiento y aprendizaje? ¿Qué representa? A Satanás. ¿En qué consiste todo ese conocimiento? Consiste en lógica y razonamiento, en nociones e imaginaciones, además de en experiencias. También consiste en ética y moral, en viejos dichos, en viejas leyes y viejos mandamientos. De todo eso se compone. Cuando la gente utiliza estas cosas para medir las palabras de Dios y de Su obra, el Espíritu Santo se marcha, y Dios esconde Su rostro.

Extracto de ‘Son malvados, insidiosos y mentirosos (III)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

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