Cómo perseguir la verdad (6) Parte 6
Número 9: La capacidad para tomar decisiones
Pasemos ahora a la novena capacidad, la capacidad para tomar decisiones. La capacidad para tomar decisiones pone a prueba en gran medida el calibre de una persona; las personas promedio no la poseen. Aquellas que de veras poseen el calibre y la capacidad para tomar decisiones son las que están al nivel de tomar decisiones. Por tanto, ¿a qué se refiere principalmente la capacidad para tomar decisiones? Se refiere a cómo, cuando surgen diversas personas, acontecimientos y cosas y la mayoría de las personas no pueden desentrañarlos, hay quienes pueden discernir y lidiar con diversas clases de problemas y personas a partir de las palabras de Dios y de la verdad. Esta capacidad para lidiar con los problemas se llama capacidad para tomar decisiones. Aquellos que tienen esta capacidad para lidiar con las cosas tienen capacidad para tomar decisiones; los que no, no tienen capacidad para tomar decisiones. ¿Con qué tiene que ver la capacidad para tomar decisiones? Está relacionada con la capacidad de comprensión, la capacidad para emitir juicios, la capacidad para identificar las cosas y la capacidad para responder a las cosas. A todo ello en conjunto se le llama la capacidad para tomar decisiones. Aquellos que tienen capacidad para tomar decisiones pueden juzgar la esencia de los problemas e identificar los atributos de estos. Por supuesto, lo que es más importante, pueden captar los principios y la dirección para lidiar con diversos problemas. Solo las que pueden hacer estas cosas son personas que tienen capacidad para tomar decisiones. Por ejemplo, digamos que todo el mundo habla uno detrás de otro sobre un montón de fenómenos y hechos, así como de los factores, circunstancias y condiciones existentes y demás. Partiendo de la base de los diversos factores y condiciones mencionados antes, aquellos que tienen capacidad para tomar decisiones deciden en última instancia cómo actuar exactamente, cuáles deberían ser los medios para la acción y la dirección de esta, cuál es el mejor nivel alcanzable y cuál el mínimo aceptable; cuentan con un límite mínimo. Entonces, conforme a los principios-verdad que entienden, lidian con los problemas. Las que tienen esta capacidad son personas con capacidad para tomar decisiones y las que tienen mejor calibre. Con independencia de a qué clase de habilidad profesional se enfrenten o con qué clase de problema estén lidiando y, al margen de si el problema descubierto tiene una sola faceta o muchas, de si es simple o complejo, pueden usar las diversas informaciones que surgen de todos los aspectos para juzgar la esencia del problema, analizar luego la causa principal de este y, al final, decidir cómo actuar en función del problema y de las condiciones existentes. Esta decisión se toma principalmente en función de lo que se puede lograr en las condiciones existentes y la senda de acción por la que se deciden es la mejor solución. Aquellos que pueden lidiar con los problemas de esta manera son personas con capacidad para tomar decisiones. Las personas con esta clase de capacidad para tomar decisiones son las que tienen muy buen calibre. Solo tales personas son apropiadas para ser líderes y son aptas para cumplir un deber en un grupo de toma de decisiones. Las personas de calibre escaso o promedio, cuando se enfrentan a cualquier clase de problema, solo pueden limitarse al asunto en cuestión y a decir algunas palabras superficiales, además de ser completamente incapaces de resolver el problema. Aunque consulten con otros e indaguen sobre el asunto, al final no pueden llegar a una definición ni saben cómo actuar. Esto es carecer de capacidad para tomar decisiones. Sea como sea de compleja la situación actual o por muy difícil que sea el problema con el que se debe lidiar ahora mismo y lo grandes que sean los impedimentos que puedan encontrarse al hacerlo, las personas con capacidad para tomar decisiones pueden lidiar con ellos adecuadamente de acuerdo con los principios y su manera de hacerlo es relativamente apropiada y fiable. Tales personas son aquellas que tienen capacidad para tomar decisiones. Cuando las que poseen una capacidad promedio para tomar decisiones se encuentran con situaciones corrientes y con algunos sucesos comunes en la iglesia, pueden lidiar con ellos. Sin embargo, si se encuentran con ciertas personas, acontecimientos y cosas especiales, se confunden, no saben cómo afrontarlos ni cómo lidiar con ellos. Después de mucho considerarlo, siguen sin poder emitir un juicio claro ni alcanzar una decisión. Las personas con capacidad para tomar decisiones saben buscar los principios-verdad dirigidos al quid del problema. Las personas sin capacidad para tomar decisiones no saben dónde radica el quid del problema ni cómo ni qué buscar. Esta es la diferencia entre ambas. Si por medio de la búsqueda, un individuo llega a saber qué hacer, esto indica que tiene un calibre promedio. En cuanto a las personas de escaso calibre, aunque lleguen a entender algunos principios-verdad por medio de la búsqueda y, en ese momento, sientan que saben cómo lidiar con el asunto, siguen sin poder hacerlo cuando llega la hora de lidiar con ello. Se quedan desconcertadas: “¿Por qué no puedo aplicar los principios-verdad que acabo de entender? ¿Qué me estoy perdiendo?”. De nuevo, se sienten confusas y, al final, siguen sin poder resolver el problema. Esto es carecer de la capacidad para tomar decisiones; esto es tener escaso calibre. Las personas con el calibre más escaso solo hacen lo que tú les dices. Si no les dices qué hacer, no saben cómo actuar. Cuando aquellas al nivel de la toma de decisiones las autorizan y les encargan que lleven a cabo una tarea o las instruyen para ello, solo sabrán llevarla a cabo de la manera que se les ha dicho que lo hagan. Sin embargo, en cuanto a por qué exactamente se hace la tarea de esa forma, qué resultados pretenden lograrse con ella o qué hacer y cómo lidiar con ella si surgen situaciones inesperadas que difieren del escenario original, no saben ninguna de estas cosas y tienen que preguntar y esperar a que otros les ayuden a resolver el asunto. Esto es carecer de la capacidad para tomar decisiones. Tales personas son como robots, no tienen autonomía y los demás solo las manipulan y controlan. La capacidad para tomar decisiones es algo que ni se plantea para esta clase de personas sin calibre, están muy alejadas de la capacidad para tomar decisiones, simplemente no llegan a alcanzarla. La capacidad para tomar decisiones solo se necesita dividir en tres niveles: alto, medio y bajo. Alto, medio y bajo se corresponden con buena, promedio y escasa. No merece siquiera la pena hablar sobre la capacidad para tomar decisiones en lo que respecta a las personas sin calibre; hagan lo que hagan, no pueden tomar decisiones. Por ejemplo, no saben qué ropa concreta es adecuado ponerse cuando llega el otoño y el tiempo refresca ni cuál es apropiado llevar al llegar el invierno y el frío; no poseen siquiera el conocimiento más básico, así que, ¿no sería acaso una broma pedirles que tomen decisiones respecto a asuntos importantes relacionados con el trabajo de la iglesia? La capacidad para tomar decisiones es algo que ni siquiera se plantea para las personas sin calibre. La capacidad para tomar decisiones se aplica principalmente a aquellos al nivel de los líderes, obreros y supervisores. Hay muy pocas personas que posean alta capacidad para tomar decisiones. ¿Con qué más guarda relación la capacidad para tomar decisiones? Con las consecuencias del asunto sobre el que has tomado una decisión: si serán beneficiosas para las personas o tendrán un efecto negativo en ellas, y si causarán un buen efecto en que entiendan la verdad o actúen de acuerdo con los principios, esto es algo que debes averiguar. No es que simplemente ser capaz de tomar decisiones, resultar decisivo y tener la última palabra enseguida sea lo mismo que tener capacidad para tomar decisiones. También depende de si la solución, el objetivo y la dirección por los que te decidiste son los correctos. Si los resultados que se consiguen son positivos, realmente tienes capacidad para tomar decisiones. Si los resultados son negativos —llevan a las personas por el mal camino, les causan gran perjuicio o las arruinan—, entonces no tienes ninguna capacidad para tomar decisiones de ninguna clase. Por tanto, la creencia que tiene la gente de que todas las personalidades destacadas y prominentes tienen capacidad para tomar decisiones, de que todas las figuras de liderazgo poseen un calibre relativamente alto, así como una capacidad para tomar decisiones relativamente alta, no es un punto de vista preciso; es una opinión totalmente errónea. Que las decisiones que tomes sean correctas también depende de cuáles sean los principios, objetivos y direcciones que haya detrás. Si los objetivos y las direcciones son beneficiosos para la especie humana y si proporcionan una ayuda positiva y benefician la conducta propia de las personas, la práctica de la verdad, el logro de la salvación, el cambio de carácter, así como el temer a Dios y evitar el mal, entonces tu capacidad para tomar decisiones es realmente alta. Pero si tomas decisiones a ciegas que acaban dañando gravemente a las personas, causándoles gran perjuicio, llevándolas por el mal camino, provocando que se aparten de Dios y pierdan la dirección, entonces esto es dañar a la gente y no se puede decir que tengas capacidad para tomar decisiones. Con esto concluye nuestro debate sobre la capacidad para tomar decisiones.
Número 10: La capacidad para evaluar y apreciar las cosas
La siguiente capacidad es la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. ¿Sabéis lo que significa? Este es un tema poco común. La capacidad para evaluar y apreciar las cosas se refiere a si, cuando abordas a alguna persona, acontecimiento o cosa, puedes evaluar y apreciar sus puntos fuertes, méritos y aspectos valiosos a partir de la información que puedes observar y captar y luego aplicarlos a tu propia vida, tu conducta propia y tus acciones. Si no puedes evaluar ni apreciar algo, no serás capaz de distinguir cuáles son sus méritos ni sus defectos, no entenderás cuál es la clave de ello ni podrás extraer ningún beneficio de ello. Esto significa que no tienes la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Sin embargo, si puedes evaluar y apreciar las cosas, aprender algo útil de ciertos asuntos y aplicarlo a tu vida real y, si lo que has aprendido puede aportar cierto grado de apoyo a tu vida humana y a que selecciones una senda de vida, entonces esto prueba que tienes cierta capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Mientras más alta sea tu capacidad a este respecto, mayor es la evidencia de que tienes buen calibre. Vamos a poner un ejemplo simple: contemplar un cuadro. Aunque no hayas estudiado arte, si puedes observar la composición de un cuadro y percibir el significado que contiene desde la perspectiva de la humanidad —y tu perspectiva es además muy precisa y relacionada con el hecho de ser humano— y puedes ver en ello algunas cosas concretas que guardan relación con el hecho de ser humano y luego aplicarlas a tu propia vida o a tu trabajo, esta manifestación prueba que tienes la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. El ámbito de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas se refiere a algunas cosas relativamente concretas, no abstractas. Las cosas abstractas incluyen los colores, las obras de arte y demás. Como estas cosas no guardan relación con el hecho de ser humano, no son lo bastante concretas y están muy alejadas del pensamiento humano normal y de ciertas cosas presentes en la vida humana y no están estrechamente relacionadas con la vida, no las categorizamos dentro del ámbito de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. En cuanto a ciertas cosas que son relativamente cercanas a la vida, que contienen algunos significados ocultos o están relacionadas con el hecho de ser humano, si eres capaz de evaluarlas, discernirlas y aplicarlas; si puedes ver tanto sus méritos como sus inconvenientes y tienes tus propios pensamientos y puntos de vista sobre ellas y puedes entender los aspectos que son beneficiosos para la humanidad de las personas y puedes discernir cualesquiera elementos distorsionados e inflexibles que van en contra de la verdad cuando están presentes; entonces, a esto se le llama tener la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Si no puedes valorar estas cosas y cuando te fijas en algo concreto, solo puedes discernir sus puntos fuertes e inconvenientes en cuanto a doctrina, pero no puedes comprender con exactitud con qué aspectos de la humanidad está relacionado en la vida diaria, entonces tu capacidad para evaluar y apreciar las cosas es promedio. Si miras una obra de arte y, después de examinarla repetidas veces, sigues sin saber lo que está intentando expresar o por qué el creador lo hizo así y, con independencia de si la obra de arte tiene que ver con la humanidad o no, no puedes ver qué cosas esenciales contiene ni cuál es la clave de ello, entonces esto significa que careces de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Carecer de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas significa que no tienes puntos de vista sobre nada y te desorientan fácilmente las tendencias sociales o ciertas cosas negativas que las personas defienden. Es decir, puede que consideres algo que de manera inherente es negativo como positivo y aceptarlo. La consecuencia de esto es que te envenenará y que, si permanece en ti durante mucho tiempo y se arraiga en ti profundamente, impedirá tu aceptación de la verdad e interferirá con ella. Vamos a dar otro ejemplo referente a la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Por ejemplo, digamos que el metraje en bruto de una película dura tres horas y, después de montarla, la duración pasa a ser de dos horas y cuarenta minutos. ¿Es esta la duración convencional de una película? (No). ¿Qué indica esto? (Indica que los cineastas carecen de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas). ¿Qué significa en concreto la falta de capacidad para evaluar y apreciar las cosas respecto a una película? (Significa que no pueden seleccionar el mejor metraje ni hacer juicios precisos respecto a qué metraje se debería mantener y cuál se debería descartar). No saben la temática que se pretende transmitir en la película o qué escenas están estrechamente relacionadas con dicha temática. En consecuencia, no pueden decidir qué mantener y qué descartar. Es decir, no saben qué escenas o qué puntos de la trama son prescindibles y solo están relacionados tangencialmente con la temática y se pueden eliminar, así como qué escenas o puntos de la trama están más vinculados a la temática y hace falta mantenerlos. Como carecen de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas, durante el montaje “muestran misericordia”, sienten que esto no se puede cortar y esto tampoco. Al final, tras un considerable esfuerzo, solo eliminan escenas que presentan problemas obvios o un metraje mal rodado. En cuanto al contenido que no está estrechamente relacionado con la temática, lo mantienen por completo. Esto es carecer de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. No tienen un entendimiento claro de la definición de una película; en cuanto a las formas específicas y las técnicas expresivas de cine y la relación entre cada escena, así como a qué escenas son de veras propias de una película, no entienden nada de esto. Esto es carecer de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Y, por tanto, están llenos de confianza durante el rodaje, se les nota la angustia en la cara durante el montaje y, en lo que respecta a la crítica, se muestran preocupadísimos. Después de la crítica, se sienten muy seguros respecto a cómo proceder porque, por medio de la guía de lo Alto, han aprendido qué escenas descartar y luego se atreven a cortarlas. Al final, ¿cuánto cortan la película? La cortan hasta una duración de una hora y cuarenta minutos. Los cámaras se sienten bastante apenados. “¿No es esto malgastar los frutos de nuestra labor? Pasamos seis meses de arduo rodaje filmando mucho metraje, pero no has tenido misericordia, has cortado esto y lo otro, ¿acaso esto sigue siendo siquiera una película?”. Mi respuesta es que cortar tanto es justo lo correcto, pues así es como debería ser una película. Lo que tenías no era una película, sino que, en el mejor de los casos, era una serie de televisión. La verdad no está al alcance de las personas con una escasa capacidad para evaluar y apreciar las cosas; compartir la verdad con ellas no logrará ningún resultado. En lo que respecta a cualesquiera cosas o ideas y puntos de vista, no pueden evaluar los que se conforman a las necesidades y estándares de la humanidad normal, los que van en contra de la humanidad normal, los que son reales y prácticos, los que son huecos e imaginados, los que concuerdan con los requerimientos de Dios y los que van en contra de las intenciones de Dios. En una película, en lo que respecta a qué escenas tienen un papel secundario en la temática, cuáles van directas al grano, presentan la temática sin rodeos y son fundamentales para expresar la esencia de esta, así como cuáles son superfluas o innecesarias, no son capaces de dilucidar estas cosas ni entienden ninguna de ellas. En cuanto al montaje, siempre “muestran misericordia” y son reacios a cortar metraje. Esto es carecer de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Si después de rodar el material, por medio de considerar las ideas que la película pretende transmitir y la dirección que pretende comunicar, sabes qué escenas no se deberían incluir, qué escenas carecen de suficiente impacto y qué escenas son tomas de seguridad que nunca se pretendieron usar pero que se prepararon como seguridad en caso de que surgieran circunstancias especiales, si has considerado estos asuntos en tu corazón y tienes planes para lidiar con ellos, además de soluciones, a esto se le llama tener la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Si no puedes hacer ninguna de estas cosas y las perspectivas y métodos que usas para considerar y contemplar problemas carecen de una base y al final no puedes sacar una conclusión correcta, esto significa que careces de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Por supuesto, la mayoría de las personas en la iglesia carecen de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. La capacidad para evaluar y apreciar las cosas no solo consiste en cuánto puedes desentrañar de una obra creativa, una creación artística o algo que funciona como sustento espiritual o teoría filosófica sobre la humanidad de las personas; la clave está en que además debes tener una opinión precisa sobre estas cosas. Por una parte, tu opinión se debe conformar con los hechos y con las necesidades de la humanidad. Por otra parte, lo que entiendes o comprendes debe concordar con las cosas positivas y las leyes de todas las cosas; no debe ser hueco ni distorsionado y, en última instancia, se reduce a concordar con los principios-verdad. Si no solo puedes ver qué ideas y puntos de vista se están transmitiendo, no te quedas atascado sin más a ese nivel, sino que además puedes percibir si estas ideas y puntos de vista son correctos en realidad, si realmente se conforman a las necesidades de la humanidad, si son realmente puros y si de veras se conforman a la verdad —si puedes hacer todas estas cosas—, entonces eres alguien con una buena capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Las personas con una buena capacidad para evaluar y apreciar las cosas son las que tienen buen calibre. Si no puedes lograr todas estas cosas o solo puedes hacerlo a un nivel promedio, entonces tu capacidad para evaluar y apreciar las cosas es meramente promedio. Si básicamente no entiendes nada de estos asuntos, si no puedes, por ejemplo, entender obras audiovisuales, obras literarias y artísticas, arte y demás, ya sean abstractos o concretos, y te parece que son del todo incomprensibles como un idioma extranjero y careces de capacidad dentro de tu humanidad para evaluar y apreciar tales cosas, entonces no tienes la capacidad para evaluar y apreciar las cosas; eres una persona sin calibre. Si por medio de observar el talante o el estado psicológico y la expresión general del estado mental de un personaje dentro de una escena con ciertos colores, cierta iluminación y un entorno determinado, puedes saber el impacto que esta escena va a tener en la mente del espectador, entonces posees la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Sin embargo, las personas sin la capacidad para evaluar y apreciar las cosas no pueden ver esto. Dicen: “¿Qué más da si la iluminación es tenue o no o si los colores son bonitos o no? ¿Acaso el personaje no sigue siendo el mismo? ¿Cómo puedes distinguir cuál es su estado mental? ¿Por qué yo no lo veo?”. Esto es carecer de capacidad para evaluar y apreciar las cosas. No importa cómo se lo expliques, puede que aseguren que lo entienden, pero, en realidad, en su corazón siguen sin comprenderlo. Este campo siempre será ajeno a ellos. Aquellos que carecen de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas, sea cual sea la clase de trabajo que hagan o la clase de obras literarias o artísticas que contemplen, son incapaces de expresar sus propios pensamientos y puntos de vista. En especial, en cuanto a la obra o las creaciones que requieren expresar un hondo significado, expresar una temática o aportar guía espiritual, no pueden hacerlo bien y no pueden ser competentes para tales tareas. Si posees la capacidad para evaluar y apreciar las cosas y, además de eso, también entiendes la verdad, entonces, en lo que respecta al trabajo de la casa de Dios relacionado con el cine, la literatura y el arte, el cual requiere de capacidad para evaluar y apreciar las cosas, puedes hacerlo bien, ser competente en él y cumplir bien esta clase de deber. Si careces de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas, entonces tienes escaso calibre y no puedes ser competente para este tipo de trabajo. Algunas personas dicen: “He escuchado la verdad durante muchísimos años y entiendo los principios-verdad. ¿Significa esto que puedo ser competente para este tipo de trabajo?”. Eso seguirá siendo insuficiente. Aunque entiendas algo de verdad, sin el complemento de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas, solo puedes llevar a cabo trabajo como el de predicar el evangelio o regar la iglesia. Sin embargo, respecto al trabajo que implica capacidad para evaluar y apreciar las cosas, no serás competente en él. Por tanto, si se ha elegido erróneamente a algunas personas para este tipo de trabajo y ahora se dan cuenta de que no tienen potencial en este campo ni la capacidad para evaluar y apreciar las cosas de manera inherente, deberían renunciar lo antes posible, decir: “No puedo hacer este trabajo. Mi humanidad no posee capacidad para evaluar y apreciar las cosas”. Por supuesto, poseas o no capacidad para evaluar y apreciar las cosas, es un estándar para evaluar el calibre de una persona. Aunque no es un estándar principal, para cierto trabajo especial, la capacidad para evaluar y apreciar las cosas también es necesaria. Con esto concluye nuestra enseñanza sobre la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Hay una capacidad más, la capacidad de innovación, sobre la que vamos a compartir la próxima vez.
¿Os deja las cosas más claras compartir de esta manera? (Sí). Si solo hablara en términos generales y dijera: “El calibre de una persona se evalúa según su eficiencia y efectividad a la hora de hacer las cosas”, solo seríais capaces de recitar esta doctrina, pero seguiríais sin tener claro a qué aspectos específicos se refiere el calibre. Luego pensé que sería mejor compartir de forma más específica; cuando obtengáis claridad sobre este tema, seréis capaces de evaluar con precisión y entender claramente vuestro propio calibre. Esto os ayudará a saber el lugar que os corresponde y a no sobreestimar vuestras capacidades. Contemplar con claridad y entender vuestras propias capacidades, determinar si vuestro calibre es bueno, promedio, escaso o inexistente e identificar a qué grupo pertenecéis, encontrar de este modo el lugar que os corresponde os permite actuar y comportaros debidamente. Por un lado, os permite tener un entendimiento preciso de vosotros mismos. Por otro, en cuanto a resolver vuestras actitudes corruptas, aporta además cierta clase de apoyo para transformar vuestro propio carácter arrogante. ¿No es eso cierto? (Sí). Concluyamos aquí nuestra charla por hoy. ¡Adiós!
4 de noviembre de 2023
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