97 Imitar al Señor Jesús
I
Jesús fue capaz de llevar a cabo la comisión de Dios —la obra de redención de toda la humanidad—, porque pudo ser considerado con las intenciones de Dios, sin hacer planes ni arreglos para Sí mismo. Él fue capaz de poner el plan de gestión de Dios en el centro, y siempre oró al Padre celestial y buscó Su voluntad. Él oró y dijo: “¡Dios Padre! Haz aquello que sea Tu voluntad y no actúes según Mis deseos, sino de acuerdo con Tu plan. El hombre puede ser débil, ¿pero por qué deberías preocuparte por él? ¿Cómo podría el hombre ser digno de Tu preocupación, el ser humano que es como una hormiga en Tu mano? En Mi corazón, solo deseo cumplir Tu voluntad, y deseo que Tú puedas hacer lo que deseas hacer en Mí según Tus propios deseos”.
II
En el camino hacia Jerusalén, Jesús estaba sufriendo, como si le estuvieran retorciendo un cuchillo en el corazón, pero no tenía la más mínima intención de faltar a Su palabra; siempre había una poderosa fuerza que lo empujaba hacia adelante hacia el lugar de Su crucifixión. Finalmente, fue clavado en la cruz y se convirtió en semejanza de carne pecaminosa, completando la obra de redención de la humanidad. Se liberó de los grilletes de la muerte y el Hades. Delante de Él, la mortalidad, el infierno y el Hades perdieron su poder, y Él los venció.
III
Vivió treinta y tres años a lo largo de los cuales siempre se esforzó al máximo por satisfacer las intenciones de Dios según la obra de Dios en ese momento, sin considerar jamás Su propia ganancia o pérdida personal y haciendo siempre planes en aras de las intenciones de Dios Padre. Debido a Su servicio delante de Dios que estaba de acuerdo con las intenciones de Dios, Dios colocó sobre Sus hombros la pesada carga de redimir a toda la humanidad y le hizo cumplirla, y Él estaba calificado y autorizado para llevar a cabo esta importante tarea.
IV
A lo largo de Su vida, soportó un sufrimiento inconmensurable por Dios y Satanás lo tentó innumerables veces, pero nunca se descorazonó. Dios le encomendó una tarea tan importante porque confiaba en Él y lo amaba. Si, como Jesús, podéis ser considerados con la carga de Dios y os rebeláis contra vuestra carne, Dios os encomendará Sus importantes tareas, de forma que cumpláis las condiciones requeridas para servir a Dios. Solo bajo tales circunstancias es posible atreverse a decir que estáis siguiendo la voluntad de Dios y llevando a cabo Su comisión, y solo entonces es posible atreverse a decir que estáis sirviendo verdaderamente a Dios.
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios