356 Ofrece todo tu ser a la obra de Dios
I
Este es el momento en el que Mi Espíritu lleva a cabo una gran obra y es el momento en el que comienzo Mi obra entre las naciones gentiles. Más aún, es el momento en el que clasifico a todos los seres creados, poniendo a cada uno en su categoría respectiva, para que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y sea más capaz de lograr resultados. Y, así, lo que os pido sigue siendo que cada uno ofrezca todo su ser a toda Mi obra e, incluso más si cabe, te pido que disciernas claramente y veas con precisión toda la obra que Yo he realizado en ti, y que entregues todos tus esfuerzos a Mi obra para que esta pueda lograr mejores resultados. Esto es lo que debes entender.
II
Desistid de pelear entre vosotros, de buscar una salida o las comodidades de tu carne, de modo que evites retrasar Mi obra y tu maravilloso futuro. Lejos de protegerte, hacer eso solo te podría traer destrucción. ¿No sería esto una necedad de tu parte? Aquello que hoy disfrutas con avidez es, precisamente, lo que está arruinando tu futuro, mientras que el dolor que hoy soportas es justamente lo que te protege. Debes ser claramente consciente de estas cosas a fin de evitar caer preso de las tentaciones de las que te será difícil liberarte y evitar tropezar en la densa niebla y ser incapaz de encontrar el sol. Cuando la densa niebla se disipe, te encontrarás en medio del juicio del gran día.
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre