App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

La Palabra manifestada en carne

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

`

La cuadragésima quinta declaración

Juzgáis públicamente a los hermanos y hermanas como si eso no fuera nada. Verdaderamente no distinguís el bien del mal; ¡no conocéis la vergüenza! ¿No es este un comportamiento terriblemente audaz e imprudente? Cada uno de vosotros está confundido y apesadumbrado; llevas demasiado equipaje y no hay lugar para Mí en ti. ¡Hombres ciegos! Cuán crueles sois, ¿cuándo acabará eso?

Yo os hablo desde Mi corazón una y otra vez y os doy todo lo que tengo, pero vosotros sois tan tacaños y carecéis de la menor humanidad; esto es realmente inescrutable. ¿Por qué os aferráis a vuestras propias nociones? ¿Por qué no puedes dejarme tener algún lugar en ti? ¿Cómo es posible que Yo os haga daño? No debéis continuar comportándoos de esta forma; Mi día realmente no está lejos. No habléis descuidadamente, no os comportéis imprudentemente, no luchéis ni causéis problemas; ¿qué bien puede traer esto a vuestra vida? Yo os digo ciertamente que aunque ni una sola persona sea salvada cuando llegue Mi día, Yo seguiré manejando los asuntos según Mi plan. ¡Debéis saber que Yo soy el Dios todopoderoso! Ningún objeto, persona ni acontecimiento se atreve a obstaculizar Mis pasos hacia delante. No debéis pensar que no tengo forma de llevar a cabo Mi voluntad sin vosotros. Yo te puedo decir que si tratas tu vida de esta manera negativa, sólo la arruinarás y eso no me preocupará.

La obra del Espíritu Santo ha progresado hasta cierta etapa y el testimonio ha alcanzado una cima. Esta es la pura verdad. Rápido, abrid vuestros ojos empañados, no permitáis que Mis esfuerzos minuciosos en vosotros sean en vano y no os deis más caprichos. Estáis felices de llevar a cabo buenas obras ante Mí, pero cuando no estoy presente, ¿podrían presentarse vuestras acciones y comportamientos ante Mí para que Yo las viera? ¡No distinguís el bien del mal! No me escucháis, hacéis una cosa ante Mí y otra a Mis espaldas. Seguís sin ser conscientes de que Yo soy el Dios que ve lo profundo del corazón humano. ¡Qué ignorantes!

Después, en el camino venidero, no debéis crear artificios ni involucraros en el engaño y la deshonestidad, ¡de otra manera las consecuencias serán inimaginables! Todavía no entendéis lo que son el engaño y la deshonestidad. Cualquier acción o comportamiento que no me podáis dejar ver y que no podáis poner al descubierto, son engaño y deshonestidad. ¡Ahora debéis entender esto! Si os involucráis en el engaño y la deshonestidad en el futuro, no finjáis no entender, eso sólo es hacer el mal a sabiendas, ser aún más culpable. Esto sólo os conducirá a ser quemados por el fuego o, peor aún, a arruinaros. ¡Debéis entender! Lo que afrontáis hoy es la reprensión del amor; definitivamente no es un juicio cruel. Si no podéis ver esto, entonces sois demasiado patéticos y estáis simplemente fuera de toda esperanza. Si no estáis dispuestos a aceptar la reprensión del amor, entonces lo único que os puede sobrevenir es el juicio cruel. Cuando eso ocurra, no os quejéis de que no os lo dije. No soy Yo quien ha eludido Mis responsabilidades, sino vosotros quienes no habéis escuchado Mis palabras ni llevado a cabo Mis hechos. Yo os estoy diciendo esto ahora, para no ser culpado después.

Anterior:La cuadragésima tercera declaración

Siguiente:La cuadragésima séptima declaración

También podría gustarte