IX Palabras sobre Dios revelando el carácter satánico de la humanidad corrupta y su naturaleza y esencia

1 La fuente de oposición y rebeldía del hombre contra Dios es el haber sido corrompido por Satanás. Debido a que ha sido corrompido por Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado, se ha vuelto inmoral, sus pensamientos se han degenerado, y ha desarrollado una actitud mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre de manera natural seguía a Dios y obedecía Sus palabras. Por naturaleza tenía sensatez y una buena conciencia, y tenía una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, su sentido original, su conciencia, y su humanidad se embotaron y fueron mermados por Satanás. Debido a ello, el hombre ha perdido su obediencia y amor a Dios. El sentido del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal, y su rebeldía hacia Dios es cada vez más frecuente y grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni reconoce esto, y meramente se opone a ciegas y se rebela. [...] Un “sentido normal” se refiere a ser obediente y fiel a Dios, anhelar a Dios, ser inequívoco con respecto a Dios, y tener una conciencia hacia Dios. Se refiere a ser de un solo corazón y mente hacia Dios, y a no oponerse a Dios deliberadamente. Los que poseen un sentido aberrante no son así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás ha creado nociones acerca de Dios, y no ha sido leal ni ha anhelado a Dios, y menos si se habla de una conciencia hacia Dios. El hombre deliberadamente se opone a Dios y juzga a Dios, y, aún más, le lanza invectivas a Sus espaldas. El hombre sabe claramente que Él es Dios, y aún así lo juzga a Sus espaldas, no tiene intención de obedecer a Dios, y se limita a hacer exigencias y solicitudes ciegas a Dios.

de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

2 [...] como la corrupción del pensamiento y la moralidad humanas, la falta de una educación adecuada; las supersticiones feudales que ocupan gravemente el corazón del hombre; los estilos de vida depravados y decadentes que resultan en muchas enfermedades en los rincones más profundos del corazón humano; el conocimiento cultural superficial, con casi el noventa y ocho por ciento de las personas que carecen de educación cultural. Lo que es más, muy pocos que reciben niveles más altos de educación cultural para que, básicamente, no tengan ni idea de lo que son el Espíritu o Dios. Sólo poseen una imagen imprecisa y poco clara de Él según les proveen las supersticiones feudales; perniciosas influencias en lo profundo del corazón humano como resultado de miles de años de espíritu nacional y pensamiento feudal han dejado a las personas atadas y encadenadas, sin una pizca de libertad. Como resultado, son personas sin aspiraciones ni perseverancia, ni deseo de progresar, sino de ser pasivos y de retroceder, con una mentalidad de esclavos particularmente fuertes. Y así, sin parar. Estos factores objetivos han creado una desagradable imagen, de indeleble suciedad, de actitud ideológica, ideales, moralidad y carácter humanos. Al parecer, los seres humanos están viviendo en un mundo aterrador de oscuridad y nadie busca trascender, nadie piensa en ir a un mundo de ideales. Se limitan a aceptar su suerte en la vida y pasan sus días teniendo hijos y criándolos, esforzándose, sudando, trabajando, soñando con una familia agradable y feliz, el afecto conyugal, la piedad filial por parte de los hijos, unos últimos años gozosos y vivir una vida apacible… Durante décadas, millares, decenas de millares de años hasta ahora, las personas han malgastado su tiempo; nadie ha creado una vida perfecta. Se han limitado a pelear unos con otros en un mundo oscuro, luchando por fama y fortuna, e intrigando entre sí. ¿Quién buscaba la voluntad de Dios? ¿Respondía alguien a la obra de Dios? Todas estas porciones dentro de los seres humanos, ocupados por la influencia de la oscuridad, se han convertido hace mucho tiempo en naturaleza humana, de manera que es bastante difícil llevar a cabo la obra de Dios, y hoy se presta aún menos atención a Su comisión.

de ‘Obra y entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

3 En verdad, de las innumerables cosas de la creación de Dios, el hombre es la más baja. Aunque es el señor de todas las cosas, el ser humano es el único que está sujeto a las artimañas de Satanás, el único que cae presa de su corrupción, en formas infinitas. Nunca ha tenido soberanía sobre sí mismo. La mayoría de las personas viven en el inmundo lugar de Satanás, y sufren su burla; él les toma el pelo de una forma y de otra, hasta que están medio muertos, soportando todos los acontecimientos, todas las dificultades del mundo humano. Después de jugar con ellos, Satanás pone fin a su destino. Y así, ellos van pasando toda su vida en el aturdimiento de la confusión, sin disfrutar ni una vez de las buenas cosas que Dios ha preparado para ellos, sino dejándose perjudicar por Satanás y quedando destrozados. Hoy están tan debilitados y apáticos que no tienen inclinación alguna por hacer caso a la obra de Dios [...].

[...] Para Dios, el nivel, los motivos y las opiniones de esas personas son repugnantes en extremo.Empobrecidos en su capacidad de recibir, sin sentimientos hasta la insensibilidad, degradados y degenerados, excesivamente serviles, débiles y sin fuerza de voluntad, deben ser guiados como ganado y caballos. En cuanto a su entrada en el espíritu o en la obra de Dios, no prestan la más mínima atención, no poseen ni una pizca de determinación para sufrir por amor a la verdad. No será fácil que este tipo de persona sea completada por Dios.

de ‘Obra y entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

4 El carácter del hombre se ha vuelto extremadamente vicioso, su sentido ha crecido de forma sumamente apática, y su conciencia ha sido aplastada por completo por el maligno, por lo que hace ya tiempo que dejó de ser la conciencia original del hombre. El hombre no sólo es ingrato con un Dios encarnado que le otorga tanta vida y gracia a la humanidad, sino que incluso se ha resentido con Dios por haberle dado la verdad; es debido a que el hombre no tiene el menor interés en la verdad, que se siente resentido con Dios. No sólo es el hombre incapaz de dar su vida por Dios encarnado, sino que también trata de obtener favores de Él, y reclama un interés que es docenas de veces mayor que lo que el hombre ha dado a Dios. Las personas que poseen este tipo de conciencia y sentido, dan por hecho todo esto, y todavía creen que han invertido demasiado en Dios, y que Dios les ha dado demasiado poco. Hay personas que me han dado una taza de agua y sin reparos extienden sus manos para pedirme el equivalente de dos tazas de leche; o me han dado una habitación por una noche, pero han intentado cobrarme muchas veces más en gastos de alojamiento. Con una humanidad como esta, y una conciencia así, ¿cómo podéis vosotros aún desear obtener la vida? ¡Qué clase de desgraciados y despreciables sois! [...] La mayoría de las personas hablan incluso de poner condiciones para su servicio a Dios: No les importa si Él es Dios o un hombre, y sólo hablan de sus propias condiciones, y persiguen únicamente lograr sus propios deseos. Cuando cocináis para Mí, demandáis honorarios de chef; cuando corréis para Mí, pedís honorarios de corredor; cuando trabajáis para Mí, demandáis honorarios por vuestro trabajo; cuando laváis Mi ropa vosotros demandáis tarifas de lavandería; cuando proveéis para la iglesia demandáis retribución por los costos incurridos; cuando habláis, demandáis pagos de conferencista; cuando distribuís libros, demandáis comisiones por su distribución; y cuando escribís, demandáis honorarios de escritor. Aquellos con quienes he tratado, incluso me han exigido una recompensa, mientras que aquellos que han sido enviados a su casa, exigen reparaciones por los daños a su nombre; aquellos que no están casados exigen una dote, o una compensación por su juventud perdida; los que matan un pollo piden honorarios de carnicero; los que fríen alimentos demandan honorarios de fritura; los que hacen la sopa también exigen un pago por ello… Esta es vuestra noble y poderosa humanidad, y estas son las medidas dictadas por vuestra tibia conciencia. ¿Dónde está vuestro sentido? ¿Dónde está vuestra humanidad?

de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

5 Después de varios miles de años de corrupción, el hombre se ha vuelto insensible y torpe, un demonio que se opone a Dios; tan es así que la rebeldía del hombre hacia Dios ha sido documentada en los libros de historia, e incluso el hombre mismo es incapaz de dar una explicación completa de su comportamiento rebelde, porque el hombre ha sido profundamente corrompido por Satanás, y se ha dejado engañar por Satanás al punto de que no sabe a dónde acudir. Todavía hoy, el hombre sigue traicionando a Dios: Cuando el hombre ve a Dios, lo traiciona, y cuando no puede ver a Dios, también lo traiciona. Hay incluso quienes, habiendo sido testigos de las maldiciones de Dios y la ira de Dios, aun así lo traicionan. Y por eso digo que el sentido del hombre ha perdido su función original, y que también la conciencia del hombre ha perdido su función original. El hombre que Yo veo es una bestia con traje humano, es una serpiente venenosa [...].

de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

6 En vuestra búsqueda tenéis demasiadas nociones individuales, esperanzas y futuros. La obra presente es para tratar con vuestro deseo de estatus y vuestros deseos extravagantes. Las esperanzas, el deseo de estatus y las nociones son, todos ellos, representaciones clásicas del carácter satánico. La razón de que estas cosas existan en el corazón de las personas se debe, por completo, a que el veneno de Satanás siempre está corroyendo los pensamientos de las personas, y éstas no son nunca capaces de sacudirse esas tentaciones satánicas. Viven en medio del pecado, sin embargo no creen que sea pecado, y siguen creyendo: “Creemos en Dios, así que Él debe conceder bendiciones sobre nosotros y disponerlo todo para nosotros de la forma adecuada. Creemos en Dios, así que debemos ser superiores a los demás, y tener más estatus y más futuro que cualquier otro. Dado que creemos en Dios, Él debe proporcionarnos bendiciones ilimitadas. De otro modo, no lo denominaríamos creer en Dios”. Durante muchos años, los pensamientos en los que se han apoyado las personas para sobrevivir han corroído sus corazones hasta el punto de volverse asustas, cobardes y despreciables. No sólo carecen de fuerza de voluntad y determinación, sino que también se han vuelto avariciosos, arrogantes y obstinados. Carecen por completo de determinación que trascienda suya y, más aún, no tienen ni una pizca de valor para sacudirse la esclavitud de esas influencias oscuras. Los pensamientos y la vida de las personas están podridos, sus perspectivas de creer en Dios siguen siendo insoportablemente feas, e incluso cuando las personas hablan de sus perspectivas de la creencia en Dios, sencillamente es insoportable de oír. Todas las personas son cobardes, incompetentes, despreciables, a la vez que frágiles. No sienten repugnancia por las fuerzas de la oscuridad ni amor por la luz y la verdad, sino que hacen lo máximo por expulsarlas.

de ‘¿Por qué no estás dispuesto a ser un contraste?’ en “La Palabra manifestada en carne”

7 La mayoría de las personas creen en Dios por el bien de su destino futuro o por un disfrute temporal. Para aquellas personas que no se han sometido a ningún trato, creer en Dios es por el bien de entrar al cielo, y obtener recompensas. No es con el fin de ser perfeccionadas ni de cumplir con el deber de una criatura de Dios. Es decir, la mayoría de las personas no creen en Dios para cumplir con sus responsabilidades o completar su deber. Raramente creen las personas en Dios con el fin de vivir vidas significativas ni tampoco están las que creen que como el hombre está vivo, debe amar a Dios porque así lo afirma la ley del Cielo y el principio de la tierra; además, es la vocación natural del hombre. De esta forma, aunque cada persona diferente busca sus propios objetivos, la meta de su búsqueda y la motivación subyacente son parecidas; aún más, para la mayoría de ellas, los objetos de su adoración son, en gran parte, los mismos. Durante los últimos miles de años, muchos creyentes han muerto y otros han muerto y nacido de nuevo. No son sólo una o dos personas las que buscan a Dios, ni siquiera mil o dos mil; sin embargo, la búsqueda de la mayoría de estas personas es por el bien de sus propias expectativas o de sus esperanzas gloriosas para el futuro. Los fieles a Cristo son escasos y aislados. Muchos creyentes devotos han muerto atrapados en sus propias redes y el número de personas que han conseguido el éxito es, además, insignificantemente pequeño.

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

8 La creencia en Dios que las personas tienen busca hacer que Dios les dé un destino adecuado, que les dé toda la gracia bajo el sol, hacer que Dios sea su sirviente, hacer que Dios mantenga con ellas una relación pacífica y amigable y que nunca haya ningún conflicto entre ellos. Es decir, su creencia en Dios exige que Dios prometa cumplir todas sus demandas y que les otorgue todo por lo que oran, tal como dice en la Biblia: “Escucharé todas vuestras oraciones”. Exigen que Dios no juzgue a nadie ni trate a nadie, ya que Dios siempre es el bondadoso Salvador Jesús quien mantiene una buena relación con las personas en todos los tiempos y en todos los lugares. La manera en la que creen en Dios es así: Siempre le piden cosas a Dios descaradamente y Dios sólo les otorga todo a ciegas, sean rebeldes u obedientes. Las personas sólo demandan continuamente “pago” de Dios y Dios debe pagar sin ninguna resistencia, y pagar doble, ya sea que Dios haya obtenido algo de ellas o no. Él sólo puede estar a su merced; Él no puede arbitrariamente orquestar a las personas, mucho menos puede revelar Su antigua sabiduría escondida y Su carácter justo a las personas cuando Él quiera, sin su permiso. Sólo le confiesan a Dios sus pecados y Dios sólo las absuelve y no puede cansan de hacerlo; esto sigue para siempre. Sólo le dan órdenes a Dios y Él sólo obedece, como se registra en la Biblia cuando dice: “La venida de Dios no es para hacer que el hombre le sirva a Él, sino para que Él le sirva al hombre. Él ha venido a servir al hombre”. ¿No habéis creído siempre de esta manera?

de ‘Debes desechar las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para la salvación del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

9 ¿Cuántos creen en Mí solo para que los sane? ¿Cuántos creen en Mí solo para que use Mis poderes para expulsar espíritus inmundos de sus cuerpos? ¿Y cuántos creen en Mí simplemente para recibir de Mí la paz y el gozo? ¿Cuántos creen en Mí solo para demandar de Mí más riqueza material y cuántos creen en Mí solo para pasar esta vida con seguridad y para estar sanos y salvos en el mundo que viene? ¿Cuántos creen en Mí solo para evitar el sufrimiento del infierno y recibir las bendiciones del cielo? ¿Cuántos creen en Mí solo por la comodidad temporal pero no buscan obtener nada del mundo por venir? Cuando hice descender Mi furia sobre el hombre y le quité todo el gozo y la paz que originalmente poseía, el hombre se volvió desconfiado. Cuando le di al hombre el sufrimiento del infierno y reclamé las bendiciones del cielo, la vergüenza del hombre se convirtió en ira. Cuando el hombre me pidió que lo sanara, con todo, no le respondí y sentí aborrecimiento por él, el hombre se alejó de Mí y buscó el método de los doctores brujos y de la hechicería. Cuando confisqué todo lo que el hombre me había demandado, entonces todos desaparecieron sin dejar rastro. Por lo tanto, digo que el hombre tiene fe en Mí porque doy demasiada gracia y tiene demasiado que ganar.

de ‘¿Qué sabes de la fe?’ en “La Palabra manifestada en carne”

10 La esencia de la creencia en Dios de la mayoría de las personas es la convicción religiosa: son incapaces de amarle, y solo pueden seguirle como un robot, incapaces de anhelarle sinceramente y adorarle. Simplemente lo siguen en silencio. Muchas personas creen en Dios, pero muy pocas le aman; solo le veneran, porque tienen miedo de la catástrofe, o le admiran porque es alto y poderoso, pero en su reverencia y su admiración no hay amor ni anhelo sincero. En sus experiencias buscan las pequeñeces de la verdad, o algunos misterios insignificantes. La mayor parte de las personas simplemente siguen, pescan en aguas turbias solo para recibir bendiciones; no buscan la verdad ni obedecen sinceramente a Dios con el fin de recibir Sus bendiciones. La vida de la creencia de todas las personas en Él no tiene sentido, no tiene valor, y en ella se encuentran sus consideraciones y búsquedas personales; no creen en Dios con el fin de amarlo, sino para ser bendecidos. Muchas personas actúan como les place, hacen lo que quieren, y nunca consideran los intereses de Dios, o si lo que hacen es acorde con Su voluntad. Tales personas ni siquiera pueden lograr la creencia verdadera, y mucho menos el amor de Dios.

de ‘Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

11 Esperas que tu fe en Dios no acarree ningún reto o tribulación o la más mínima dificultad. Siempre buscas aquellas cosas que no tienen valor, y no le fijas ningún valor a la vida, poniendo en cambio tus propios pensamientos extravagantes antes que la verdad. ¡Eres tan despreciable! Vives como un cerdo, ¿qué diferencia hay entre ti y los cerdos y los perros? ¿No son todos los que no buscan la verdad, y en cambio aman la carne, unas bestias? ¿No son todos esos muertos sin espíritus los cadáveres vivientes? ¿Cuántas palabras habéis hablado entre vosotros? ¿Se habrá hecho solo poco de obra entre vosotros? ¿Cuánto he provisto entre vosotros? ¿Y por qué no lo has obtenido? ¿De qué tienes que quejarte? ¿No es el caso de que no has obtenido nada porque estás demasiado enamorado de la carne? ¿Y no es porque tus pensamientos son muy extravagantes? ¿No es porque eres muy estúpido? Si no puedes obtener estas bendiciones, ¿puedes culpar a Dios por no salvarte? Lo que buscas es poder ganar la paz después de creer en Dios, que tus hijos no se enfermen, que tu esposo tenga un buen trabajo, que tu hijo encuentre una buena esposa, que tu hija encuentre un esposo decente, que tu buey y tus caballos aren bien la tierra, que tengas un año de buen clima para tus cosechas. Esto es lo que buscas. Tu búsqueda es solo para vivir en la comodidad, para que a tu familia no le sucedan accidentes, para que los vientos te pasen de largo, para que el polvillo no toque tu cara, para que las cosechas de tu familia no se inunden, para que no te afecte ningún desastre, para vivir en el abrazo de Dios, para vivir en un nido acogedor. Un cobarde como tú, que siempre busca la carne, ¿tienes corazón, tienes espíritu? ¿No eres una bestia? Yo te doy el camino verdadero sin pedirte nada a cambio, pero no buscas. ¿Eres uno de los que creen en Dios? Te otorgo la vida humana real, pero no la buscas. ¿Es que no puedes ser diferente a un cerdo o a un perro? Los cerdos no buscan la vida del hombre, no buscan ser limpiados y no entienden lo que es la vida. Cada día, después de hartarse de comer, simplemente se duermen. Te he dado el camino verdadero, pero no lo has obtenido: Tienes las manos vacías. ¿Estás dispuesto a seguir en esta vida la vida de un cerdo? ¿Qué significado tiene la vida de tales personas? Tu vida es despreciable y vil, vives en medio de la inmundicia y el libertinaje y no persigues ninguna meta; ¿no es tu vida la más innoble de todas? ¿Tienes las agallas para mirar a Dios? Si sigues teniendo esa clase de experiencia ¿vas a conseguir algo? El camino verdadero se te ha dado, pero que al final puedas o no ganarlo depende de tu propia búsqueda personal.

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

12 Cuando se trata de incidentes familiares inevitables (niños que se enferman, esposos que van al hospital, bajos rendimientos de los cultivos, persecución de miembros de la familia y así sucesivamente), ni siquiera puedes sobreponerte a estas cosas que a menudo suceden en la vida cotidiana. Cuando tales cosas suceden, caes en pánico, no sabes qué hacer, y la mayor parte del tiempo te quejas de Dios. Te quejas de que las palabras de Dios te engañaron, que la obra de Dios te ha hecho perder el tiempo. ¿No tenéis tales pensamientos? ¿Piensas que tales cosas suceden entre vosotros sólo pocas veces? Pasáis todos los días viviendo en medio de tales eventos. No le dais el más mínimo pensamiento al éxito de vuestra fe en Dios y cómo satisfacer la voluntad de Dios. Vuestra verdadera estatura es demasiado pequeña, incluso más pequeña que la de un pollito. Cuando el negocio de vuestros esposos pierde os quejáis de Dios, cuando os encontráis en un ambiente sin la protección de Dios todavía os quejáis de Dios; os quejáis incluso cuando uno de vuestros pollos muere o una vieja vaca en el corral enferma, os quejáis cuando es tiempo de que vuestro hijo comience una familia pero vuestra familia no tiene suficiente dinero, y cuando los obreros de la iglesia comen un par de comidas en tu casa, pero la iglesia no te reembolsa o nadie te envía verduras, también te quejas. Tu vientre está atiborrado, lleno de quejas, y a veces no vas a las reuniones ni comes ni bebes las palabras de Dios por causa de esto; es probable que seas negativo por un largo periodo de tiempo. Nada de lo que te pasa hoy tiene ninguna relación con tus perspectivas o destino; estas cosas sucederían también si no creyeras en Dios, pero hoy le pasas la responsabilidad de ellas a Dios e insistes en decir que Dios te ha eliminado. ¿Qué de tu creencia en Dios, realmente has ofrecido tu vida? Si sufrierais las mismas pruebas que Job, ninguno entre vosotros que seguís a Dios hoy podríais permanecer firmes, todos vosotros caeríais. Y es que hay, sencillamente, un mundo de diferencia entre vosotros y Pedro. Hoy, si la mitad de vuestros bienes fuera incautada os atreveríais a negar la existencia de Dios; si os quitaran a vuestro hijo o hija, correríais por las calles poniendo el grito en el cielo; si tu vida llegara a un callejón sin salida, intentarías polemizar con “Dios”, preguntando por qué al principio dije tantas palabras para asustarte. No hay nada que no os atreveríais a hacer en tales momentos.

de ‘Práctica (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

13 Muchos de los que siguen a Dios sólo se preocupan por cómo obtener bendiciones y evitar el desastre. A la mención de la obra y la gestión de Dios, quedan en silencio y pierden todo el interés. Creen que conocer tales cuestiones tediosas no desarrollará sus vidas ni será beneficioso y, así, aunque han oído mensajes acerca de la gestión de Dios, los tratan como si nada. No los ven como algo precioso que se debe aceptar, y menos aún lo reciben como parte de sus vidas. Esas personas tienen un objetivo muy simple al seguir a Dios: obtener bendición, y son demasiado perezosas para atender a cualquier cosa que no implique este objetivo. Para ellas, creer en Dios para obtener bendiciones es la más legítima de las metas y el propio valor de su fe. Cualquier cosa que no logre este objetivo no les afecta. Tal es el caso de la mayoría de los que creen en Dios hoy. Su objetivo y su motivación parecen legítimos porque, al mismo tiempo que creen en Dios, también se gastan para Él, se dedican a Él, y cumplen su obligación. Entregan su juventud, abandonan a la familia y su trabajo, e incluso pasan años ocupados lejos de su hogar. Por causa de su objetivo definitivo, cambian sus intereses, alteran su perspectiva en la vida, e incluso cambian la dirección que buscan, pero no pueden cambiar el objetivo de su creencia en Dios. Corretean por la gestión de sus propios ideales; no importa cuán lejos esté el camino ni cuántas dificultades y obstáculo haya a lo largo del mismo, se mantienen firmes y sin miedo a la muerte. ¿Qué poder les hace continuar entregándose de esta forma? ¿Es su conciencia? ¿Es su carácter excelente y noble? ¿Es su determinación a luchar con las fuerzas del mal hasta el mismo final? ¿Es su fe en la que dan testimonio de Dios sin buscar recompensa? ¿Es su lealtad por la que están dispuestos a entregarlo todo para cumplir la voluntad de Dios? ¿O es su espíritu de devoción en el que siempre han renunciado a exigencias personales extravagantes? ¡Que personas que nunca han conocido la obra del plan de gestión de Dios den tanto, es simplemente un milagro maravilloso! Por el momento, no expongamos cuánto han dado estas personas. Sin embargo, su comportamiento es muy digno de nuestro análisis. Aparte de los beneficios tan estrechamente asociados con ellos, ¿podría existir alguna otra razón para estas personas que nunca entienden a Dios den tanto por Él? En esto, descubrimos un problema previamente no identificado: la relación del hombre con Dios es simplemente de puro interés personal. Es la relación entre el receptor y el dador de las bendiciones. En palabras claras, es como la relación entre empleado y empleador. El primero sólo trabaja para recibir las recompensas concedidas por el segundo. En una relación como esta, no hay afecto, sólo un trato; no hay un amar y ser amado, sólo caridad y misericordia; no hay entendimiento, sólo resignación y decepción; no hay intimidad, sólo un abismo sobre el que no se puede tender un puente.

de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios ’ en “La Palabra manifestada en carne”

14 Lo más triste acerca de la creencia de la humanidad en Dios es que el hombre dirige su propia gestión en medio de la obra de Dios y no presta atención a Su gestión. El fracaso más grande del hombre reside en cómo, al mismo tiempo que busca someterse a Dios y adorarlo, está construyendo su propio destino ideal y calculando cómo recibir la mayor bendición y el mejor destino. Incluso si las personas entienden cuán despreciables, odiosas, y patéticas son, ¿cuántas podrían abandonar de inmediato sus ideales y esperanzas? ¿Y quién es capaz de detener sus propios pasos y dejar de pensar en sí mismo? Dios necesita a los que cooperarán estrechamente con Él y completarán Su gestión. Él requiere a aquellos que entregarán su mente y su cuerpo a la obra de Su gestión con el fin de que sometan a Él; no necesita personas que tenderán sus manos y le suplicarán cada día, mucho menos aquellos que dan un poco y después esperar a que se les devuelva el favor. Dios desprecia a los que hacen una pequeña contribución y después de quedan en los laureles. Aborrece a esas personas con sangre fría que se ofenden con la obra de Su gestión y sólo quieren hablar sobre ir al cielo y obtener bendiciones. Aborrece aún más a los que se aprovechan de la oportunidad presentada por la obra que Él hace al salvar a la humanidad. Eso es debido a que estas personas nunca se han preocupado por lo que Dios desea conseguir y adquirir por medio de la obra de Su gestión. Sólo lo hacen por cómo pueden usar la oportunidad provista por la obra de Dios para obtener bendiciones. Son insensibles al corazón de Dios, preocupados totalmente por su propio futuro y destino.

de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios ’ en “La Palabra manifestada en carne”

15 En sus experiencias vitales piensan a menudo: He abandonado a mi familia y mi carrera por Dios, ¿y qué me ha dado Él? Debo sumarlo todo y confirmarlo: ¿He recibido bendiciones recientemente? He dado mucho durante este tiempo, he corrido y corrido, y he sufrido mucho; ¿me ha dado Dios alguna promesa a cambio? ¿Ha recordado mis buenas obras? ¿Cuál será mi final? ¿Puedo recibir Sus bendiciones? […] Toda persona hace, constantemente y con frecuencia, esas cuentas en su corazón, y le ponen exigencias a Dios que incluyen sus motivaciones, sus ambiciones y sus tratos. Es decir, el hombre le está poniendo incesantemente a prueba en su corazón, ideando planes sobre Él, defendiendo ante Él su propio fin, tratando de arrancarle una declaración, viendo si Él puede o no darle lo que quiere. Al mismo tiempo que busca a Dios, el hombre no lo trata como tal. Siempre ha intentado hacer tratos con Él, exigiéndole cosas sin cesar, y hasta presionándolo a cada paso, tratando de obtener mucho dando poco. A la vez que intenta pactar con Dios, también discute con Él, e incluso los hay que, cuando les sobrevienen las pruebas o se encuentran en ciertas circunstancias, con frecuencia se vuelven débiles, pasivos y holgazanes en su trabajo, y se quejan mucho de Él. Desde que empezó a creer en Él por primera vez, el hombre lo ha considerado una cornucopia, una navaja suiza, y se ha considerado su mayor acreedor, como si tratar de conseguir bendiciones y promesas de Dios fuera su derecho y obligación inherentes, y la responsabilidad de Dios protegerlo, cuidar de él y proveer para él. Tal es el entendimiento básico de la “creencia en Dios” de todos aquellos que creen en Él, y su comprensión más profunda del concepto de creer en Él. Desde la esencia de la naturaleza del hombre a su actividad subjetiva, nada tiene relación con el temor de Dios. El objetivo del ser humano al creer en Él posiblemente no tenga nada que ver con la adoración a Dios. Es decir, el hombre nunca ha considerado ni entendido que la creencia en Él requiera que se le tema y adore. A la luz de tales condiciones, la esencia del hombre es obvia. ¿Cuál es? El corazón del hombre es malicioso, alberga traición y astucia, no ama la ecuanimidad, la justicia ni lo que es positivo; además, es despreciable y codicioso. El corazón del hombre no podría estar más cerrado a Dios; no se lo ha entregado en absoluto. Él nunca ha visto el verdadero corazón del hombre ni este lo ha adorado jamás.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

16 Siempre que se menciona el destino lo tratáis con especial seriedad; todos vosotros sois particularmente sensibles con respecto a este asunto. Algunas personas no pueden esperar doblegarse ante Dios con el fin de conseguir un buen destino. Puedo identificarme con vuestra ansiedad, que no necesita expresarse en palabras. No queréis, en absoluto, que vuestra carne caiga en el desastre y, más aún, no queréis descender al castigo prolongado en el futuro. Sólo esperáis vivir de un modo más libre y fácil. Así que os sentís angustiados, en particular, cuando se menciona el destino; y teméis profundamente que si no estáis bastante atentos, podéis ofender a Dios y estar sujetos a la merecida retribución. No habéis dudado en transigir en cosas por el bien de vuestro destino, y muchos de vosotros que una vez fuisteis taimados y frívolos os habéis vuelto de repente especialmente amables y sinceros; vuestra sinceridad es escalofriante. Independientemente de esto, todos vosotros tenéis corazones sinceros y, de principio a fin, os habéis abierto a Mí sin esconder ninguno de los secretos de vuestro corazón, ya fuera la culpa, el engaño o la devoción. En general, Me habéis “confesado” con gran franqueza esas cosas esenciales que tenéis en vuestros escondrijos más profundos. Por supuesto, tampoco he evitado Yo nunca tales cosas, porque se han convertido en algo común y corriente para Mí.

de ‘Acerca del destino ’ en “La Palabra manifestada en carne”

17 Preferiríais entrar en el mar de fuego por vuestro destino final que perder un solo mechón de cabello para obtener la aprobación de Dios. No es que esté siendo demasiado dogmático con vosotros; es que vuestro corazón de devoción es especialmente inadecuado para afrontar cualquier cosa que Yo hago. Es posible que no entendáis lo que quiero decir, así que dejadme proporcionaros una simple explicación: lo que necesitáis no es la verdad y la vida; no son los principios de cómo conduciros y, sobre todo, no es Mi laboriosa obra. Lo que necesitáis es todo lo que poseéis en la carne: riqueza, estatus, familia, matrimonio, etc. Rechazáis por completo Mis palabras y Mi obra, de manera que puedo resumir vuestra fe en una palabra: tibios. Haríais cualquier cosa por lograr las cosas a las que estáis absolutamente dedicados, pero he descubierto que no lo desatendéis todo por el bien de los asuntos concernientes a vuestra creencia en Dios. Más bien sois relativamente fieles y serios. Por esta razón afirmo que quienes carecen de un corazón de absoluta sinceridad son un fracaso en su creencia en Dios. Pensad con cuidado: ¿hay muchos fracasos entre vosotros?

de ‘Acerca del destino ’ en “La Palabra manifestada en carne”

18 En este vasto mundo, ¿quién personalmente ha sido examinado por Mí? ¿Quién ha escuchado personalmente las palabras de Mi Espíritu? Tantas personas se mueven a tientas en las tinieblas, tantas otras oran en medio de la adversidad, tantas que vigilan con esperanza mientras sufren de hambre y frío, tantas que se encuentran atadas por Satanás, sin embargo, hay tantas que no saben a quién recurrir, tantas me traicionan en medio de la felicidad, tantas que son ingratas, y tantas que son fieles a los esquemas engañosos de Satanás. ¿Quién entre vosotros es Job? ¿Quién es Pedro? ¿Por qué he mencionado repetidamente a Job? ¿Y por qué me he referido a Pedro tantas veces? ¿Alguna vez habéis percibido Mis esperanzas sobre vosotros? Deberíais pasar más tiempo reflexionando sobre estas cosas.

de ‘La octava declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

19 El hombre me busca en medio del dolor, y mira hacia Mí en medio de las pruebas. Durante tiempos de paz me disfruta, cuando está en peligro me niega; cuando está ocupado se olvida de Mí, y en momentos de ocio se limita a cumplir con la rutina por Mí, sin embargo, nunca nadie me ha amado durante toda su vida. Deseo que el hombre sea sincero ante Mí; no le pido que me de nada, solo pido que todas las personas me tomen en serio, que, en lugar de engañarme, me permitan traer de vuelta la sinceridad del hombre. Mi entendimiento, iluminación y costo de Mis esfuerzos penetran entre todas las personas, mas, sin embargo, también el hecho real de cada acción del hombre penetra entre todas las personas, penetrando su engaño de Mí. Es como si los ingredientes del engaño del hombre hubiesen estado dentro de él desde el vientre, como si él hubiese poseído estas habilidades especiales para engañar desde su nacimiento. Lo que es más, él nunca ha revelado su secreto ni nadie ha podido penetrar hasta el origen de estas habilidades engañosas. Como resultado, el hombre vive en medio del engaño sin darse cuenta, y es como si se perdonara a sí mismo, como si fuesen los arreglos de Dios en lugar de su engaño deliberado hacia Mí. ¿No es esta la fuente misma del engaño del hombre hacia Mí? ¿No es este su astuto plan? Nunca me he sentido desconcertado por los halagos y las argucias del hombre, ya que Yo me percaté de su esencia hace mucho tiempo. ¿Quién sabe cuánta impureza hay en su sangre, y cuánto veneno de Satanás está presente dentro de su médula ósea? El hombre se va acostumbrando cada vez más a esto con el pasar de los días, de tal manera que se vuelve insensible a la aflicción de Satanás, y por tanto no tiene ningún interés en conocer el “arte de una existencia saludable”.

de ‘La vigésima primera declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

20 En el reino, soy Rey, pero en lugar de tratarme como su Rey, el hombre me trata como el Salvador que descendió del cielo. Como consecuencia, anhela que Yo le dé dádivas, y no busca el conocimiento de Mí. Muchos han clamado delante de Mí como un mendigo; muchos han abierto sus “sacas” ante Mí y me han implorado que les dé comida para sobrevivir; muchos han fijado ojos codiciosos sobre Mí, como lobos hambrientos, deseando poder engullirme y llenar sus vientres; muchos han inclinado sus cabezas en silencio debido a sus transgresiones y se han sentido avergonzados, orando por Mi clemencia, o aceptando de buen grado Mi castigo. Cuando Yo hablo, las diversas estupideces del hombre parecen absurdas, y su verdadera forma se revela en medio de la luz, y en la luz brillante, el hombre es incapaz de perdonarse. Así pues, se apresura delante de Mí a inclinarse y confesar sus pecados. Debido a la “honestidad” del hombre, lo pongo una vez más sobre el carro de salvación, y por consiguiente él me está agradecido, y me echa una mirada amorosa. No obstante, sigue sin estar dispuesto a refugiarse verdaderamente en Mí, y no me ha dado totalmente su corazón. Simplemente alardea de Mí, pero no me ama realmente, porque no ha vuelto su mente hacia Mí; su cuerpo está delante de Mí, pero su corazón detrás.

de ‘La vigésima segunda declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

21 La humanidad imagina que soy omnisciente y el Dios mismo que concede todas las súplicas. La mayoría viene por tanto delante de Mí solo para buscar la ayuda de Dios, no por un deseo de conocerme. Cuando se encuentran en la agonía de la enfermedad, los hombres suplican urgentemente Mi ayuda. Cuando están en la adversidad, me confían sus dificultades con toda su fuerza para derramar mejor su sufrimiento. Sin embargo, ni un solo ser humano ha sido capaz de amarme también estando en la comodidad. Ni una sola persona me ha tendido la mano en su momento de paz y felicidad para que Yo pudiera participar de su gozo. Cuando su familia inmediata está feliz y bien, los hombres me dejan a un lado o me cierran la puerta en la cara, prohibiéndome entrar, y disfrutar de la bendita felicidad de la familia. La mente humana es demasiado limitada, incluso para tener un Dios tan amoroso, misericordioso y tocable como Yo. Cuántas veces fui rechazado por los hombres en su momento de risas gozosas; cuántas veces se apoyaron en Mí como en una muleta cuando se tambalearon; cuántas veces me vi obligado a adoptar el papel de un doctor cuando sufrían enfermedades. ¡Cuán cruel es la humanidad! Totalmente irracional e inmoral. Ni siquiera pueden percibirse en ellos los sentimientos con los que los humanos están supuestamente equipados. Están casi desprovistos de cualquier calidad humana.

de ‘La decimocuarta declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

22 Los que no tienen una humanidad no pueden amar verdaderamente a Dios. Cuando el ambiente es seguro y fiable, o pueden obtener ganancias, son completamente obedientes a Dios, pero cuando lo que desean está comprometido o finalmente se les niega, de inmediato se rebelan. Incluso, en el espacio de sólo una noche, pueden pasar de ser una persona sonriente y “de buen corazón” a un asesino de aspecto espantoso y feroz, tratando de repente a su benefactor de ayer como su enemigo mortal, sin ton ni son. Si estos demonios no son desechados, demonios que matarían en un abrir y cerrar de ojos, ¿no se convertirían en la fuente de más sufrimiento?

de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

23 Las personas el día de hoy no pueden desprenderse de las cosas de la carne; no pueden renunciar a los deleites de la carne ni tampoco pueden renunciar al mundo, al dinero o a su carácter corrupto. La mayoría de la gente va tras sus intereses de un modo superficial. De hecho, estas personas para nada tienen a Dios en sus corazones; más aún, no temen a Dios. No tienen a Dios en sus corazones y, por lo tanto, no pueden percibir todo lo que Dios hace, y son aún más incapaces de creer las palabras que Él habla de Su boca. Esta gente es demasiado carnal; está profundamente corrompida y carece de toda verdad, lo que es más, no cree que Dios se pueda hacer carne. Cualquiera que no crea en Dios encarnado, es decir, cualquiera que no crea en la obra y el discurso del Dios visible y no crea en el Dios visible, y en su lugar adore al Dios invisible en el cielo, no tiene a Dios en su corazón. Son personas que son desobedientes a Dios y lo resisten. Esta gente carece de humanidad y razón, por no decir nada de la verdad. Para esta gente, el Dios visible y tangible más aún no puede ser creído, sin embargo, el Dios invisible e intangible es el más creíble y también el más deleitoso a sus corazones. Lo que ellos buscan no es la verdad de la realidad ni tampoco la verdadera esencia de la vida, mucho menos las intenciones de Dios; más bien, buscan la emoción. Cualesquiera que sean las cosas que les permitan conseguir más sus propios deseos, estas son, sin duda, sus fes y sus búsquedas. Sólo creen en Dios con el fin de satisfacer sus propios deseos, no de buscar la verdad. ¿No son estas personas malhechoras? Confían demasiado en ellas mismas y no creen que Dios en el cielo las destruirá, estas “buenas personas”. En cambio, creen que Dios les permitirá permanecer y, más aun, las recompensará generosamente porque han hecho muchas cosas para Dios y han mostrado gran “lealtad” hacia Él. Si fueran a buscar al Dios visible, de inmediato devolverían el golpe contra Dios o montarían en cólera una vez que sus deseos se vinieran abajo. Esta es gente vil que busca satisfacer sus propios deseos; no es gente de integridad en búsqueda de la verdad. Tal clase de personas son las así llamadas gente malvada que sigue a Cristo.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

24 Las personas tienden siempre al mundo, albergando demasiadas esperanzas, queriendo demasiado para su futuro, y teniendo demasiadas exigencias extravagantes. Siempre están pensando en su carne y planificando para ella, y nunca están interesados en buscar el camino de la creencia en Dios. Satanás ha capturado sus corazones, han perdido su reverencia por Dios, y están dedicando su corazón a Satanás. Pero Dios creó al hombre. Por tanto, este ha perdido el testimonio, lo que significa que ha perdido la gloria de Dios. El propósito de conquistar a la humanidad es tener de nuevo la gloria de la reverencia del hombre a Dios. Puede expresarse de esta forma: hay muchas personas que no buscan la vida; aunque haya algunas, pueden contarse con los dedos de la mano. Las personas están muy preocupadas por su futuro y no están prestando en absoluto atención a la vida. Algunas personas se rebelan contra Dios y le resisten, lo juzgan a Sus espaldas y no practican la verdad. Yo ignoro a estas personas por ahora, y evito gestionar a esta clase de hijos de rebelión por ahora. En el futuro vivirás en tinieblas, llorarás y crujirás los dientes.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

25 Debido a que, por su impureza, el hombre es indigno de contemplar Mi gloria, por miles de años no he salido a la luz, sino que me he mantenido oculto; por esta razón, Mi gloria no se ha manifestado ante la humanidad y el hombre siempre ha estado hundido en el profundo abismo del pecado. He perdonado injusticia de la humanidad, pero los seres humanos no saben cómo preservarse a sí mismos y en cambio siempre se han mantenido abiertos al pecado, permitiendo que el pecado los perjudique. ¿No es esto acaso una falta de respeto y de amor del hombre a sí mismo? En medio de la humanidad, ¿existe alguno que realmente pueda amar? ¿Cuántas onzas puede pesar la devoción del hombre? ¿No hay productos adulterados mezclados dentro de su supuesta autenticidad? ¿No está su devoción compuesta únicamente de una mezcolanza de cosas? Lo que Yo pido es el amor indivisible del hombre. El hombre no me conoce y, aunque trate de conocerme, no me dará su verdadero y sincero corazón.

de ‘La decimonovena declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

31 No es simplemente que el hombre no me conozca en Mi carne; aun peor, ha sido incapaz de entender su propio ser que reside en un cuerpo carnal. ¿Cuántos años han pasado, y todo este tiempo los seres humanos me han engañado, tratándome como a un invitado de fuera? ¿Cuántas veces me han dejado fuera de la puerta de su hogar? ¿Cuántas veces, estando delante de Mí, no me han prestado atención? ¿Cuántas veces han renunciado a Mí en medio de otros hombres? ¿Cuántas veces me han negado delante del diablo? ¿Y cuántas veces me han atacado con sus bocas pendencieras? No obstante, no llevo cuenta de las debilidades del hombre, ni por causa de su desobediencia le pido que me devuelva diente por diente. Todo lo que he hecho es aplicar medicina a sus males, con el fin de curar sus enfermedades incurables, restaurándole de esta forma su salud, para que pueda conocerme por fin.

de ‘La duodécima declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

33 Muchas han sido las veces que he llamado al hombre con Mi espíritu, sin embargo, el hombre actúa como si hubiera sido apuñalado por Mí, mirándome desde la distancia, muy temeroso de que Yo lo guíe a otro mundo. Muchas han sido las veces que he preguntado en el espíritu del hombre, sin embargo, él ha permanecido completamente ajeno, con un profundo temor de que Yo entre en su morada y aproveche la oportunidad de despojarlo de todas sus pertenencias. Por lo tanto, me cierra afuera, dejándome sólo una puerta fría y estrechamente cerrada. Muchas han sido las veces en las que el hombre ha caído y Yo lo he salvado; sin embargo, después de despertar, de inmediato me deja y, sin haber sido tocado por Mi amor, me lanza una cautelosa mirada; nunca he calentado el corazón del hombre. El hombre es un animal sin emociones y de sangre fría. A pesar de que ha sido calentado por Mi abrazo, nunca se ha emocionado profundamente por ello. El hombre es como un salvaje de la montaña. Nunca ha atesorado todas Mis querencias de la humanidad. Está reacio a acercarse a Mí, prefiriendo vivir en las montañas, sufriendo las amenazas de bestias salvajes, y aún permanece reacio a refugiarse en Mí.

de ‘La vigésima declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

37 Yo estoy sobre el universo día tras día, observando, y me oculto humildemente en Mi morada para experimentar la vida humana, estudiando detenidamente cada hecho del hombre. Nadie se me ha ofrecido nunca sinceramente. Nadie ha buscado nunca la verdad. Nadie ha tenido nunca conciencia de Mí. Nadie ha tomado nunca determinaciones delante de Mí y ha cumplido su obligación. Nadie me ha permitido nunca morar en él. Nadie me ha valorado como valoraría su vida. Nadie ha visto nunca en la realidad práctica todo el ser de Mi divinidad. Nadie ha estado nunca dispuesto a estar en contacto con el Dios práctico mismo.

de ‘La decimocuarta declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

38 He hablado palabras incontables y además he hecho una cantidad numerosa de obras. Cada día veo cómo cada hombre naturalmente lleva a cabo todo lo que tiene que hacer de acuerdo con su naturaleza inherente y cómo se desarrolla. Sin saberlo, muchos ya se han puesto en el “camino correcto” que Yo pongo para la revelación de cada clase de hombre. Ya he colocado a cada clase de hombre en diferentes ambientes y en su lugar cada uno ha estado expresando sus atributos inherentes. No hay nadie que los ate, nadie que los seduzca. Son libres en su totalidad y lo que expresan sale naturalmente. Sólo hay una cosa que los mantiene a raya y esa es Mi palabra. Por lo tanto, cierto número de hombres lee de mala gana Mi palabra sólo para que su fin no sea uno de muerte, pero nunca ponen Mi palabra en práctica. Por otro lado, a algunos hombres se les hace difícil soportar los días sin Mi palabra para guiarlos y alimentarlos, por lo que naturalmente sostienen Mi palabra en todo momento. Conforme el tiempo pasa, entonces descubren el secreto de la vida humana, el destino de la humanidad y el valor de ser humano. La humanidad no es más que esto en la presencia de Mi palabra y Yo simplemente permito que los asuntos tomen su curso. No hago nada que obligue al hombre a vivir por Mi palabra como el fundamento de su existencia.

de ‘Deberíais considerar vuestros hechos’ en “La Palabra manifestada en carne”

39 La humanidad no me conoce y, por ello, en vez de traerme su propia vida y ofrecérmela a cambio, lo único que hace es desfilar frente a Mí con sus manos repletas de basura, e intentan satisfacerme con ella. La humanidad no me conoce y por esto, en vez de acercar su propia vida hacia Mí para ofrecerla a cambio, lo único que hace es desfilar frente a Mí con sus manos repletas de bienes dilapidados, tratando con ello de darme satisfacción. Pero, lejos de sentirme satisfecho por las cosas tal y como son, sigo haciendo demandas a la humanidad. Me encanta el tributo del hombre, pero odio sus extorsiones. Todos los hombres tienen el corazón lleno de avaricia; es como si el corazón humano fuese esclavo del diablo y el hombre fuese incapaz de liberarse y ofrecerme su corazón. Cuando hablo, el hombre escucha Mi voz con esmerada atención; pero cuando dejo de hablar, regresa de nuevo a su propia “empresa” y cesa completamente de acatar Mi palabra, como si Mi palabra fuese un complemento de su empresa. Nunca he sido negligente con la humanidad y, sin embargo, también he sido todo paciente y he sido magnánimo con la humanidad. Y así, por causa de Mi indulgencia, los seres humanos se han vuelto arrogantes, incapaces de autoconocerse y autoreflexionar y se aprovechan de Mi tolerancia para engañarme. Ni uno solo de ellos se preocupa sinceramente por Mí, ni uno solo me aprecia de verdad como un objeto al que ama en su corazón; sólo cuando tienen momentos libres de ocio me brindan un respeto rutinario.

de ‘La decimonovena declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

41 Algunas personas sólo se arman con algunas verdades para emergencias o para negarse a sí mismas y ayudar a otros, y no para resolver sus propios problemas; podemos denominarlas “personas altruistas”. Consideran a los demás como marionetas de la verdad y a sí mismas como los amos de la verdad; enseñan a otros a aferrarse a la verdad y a no ser pasivos, cuando ellas mismas son espectadores desde la banda; ¿qué tipo de personas son? Se arman con algunas de las palabras de verdad sólo para sermonear a otros, cuando ellas no hacen nada por impedir enfrentarse a su propia destrucción. ¡Qué patéticas! Si sus palabras pueden ayudar a otros, ¿por qué no pueden ayudarse a sí mismas? Deberíamos llamarlas hipócritas que no tienen realidad. Proporcionan palabras de verdad a los demás y les piden que las pongan en práctica, pero ellas mismas no hacen esfuerzo alguno para practicarlas; ¿acaso no son despreciables? Claramente, no pueden hacerlo ellas mismas y, sin embargo, obligan a otros a poner las palabras de verdad en práctica. ¡Qué método tan cruel! No están usando la realidad para ayudar a otros; no están proveyendo para los demás con un corazón de amor maternal; tan sólo están engañando y corrompiendo a las personas [...].

de ‘Los que aman la verdad tienen un camino que seguir’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

42 Muchas personas se aferran a leer las palabras de Dios día tras día, incluso hasta el punto de comprometerse meticulosamente a memorizar todos los pasajes clásicos en ellas como su posesión más valiosa; y, además, predican las palabras de Dios en todas partes, proveyendo y ayudando a los demás por medio de ellas. Piensan que hacer esto es dar testimonio de Dios, dar testimonio de Sus palabras; que hacer esto es seguir el camino de Dios, vivir por Sus palabras, traerlas a sus vidas actuales, y que les permitirá recibir el elogio de Dios, y ser salvos y perfeccionados. Pero, aunque prediquen las palabras de Dios, nunca las cumplen en la práctica ni tratan de alinearse con lo revelado en ellas. En su lugar, utilizan las palabras de Dios para ganarse la adoración y la confianza de los demás con engaños, y entrar en gestión por su cuenta, y malversar y robar la gloria de Dios. Esperan, en vano, usar la oportunidad que difundir las palabras de Dios les proporciona para que se les adjudiquen la obra de Dios y Sus elogios. […] Inmersos en el conocimiento superficial de las palabras de Dios, parecería que su fe ha crecido, su determinación a resistir el sufrimiento se ha fortalecido, y su conocimiento de Dios se ha profundizado. Poco se imaginan que, hasta que no experimenten realmente las palabras de Dios, todo su conocimiento de Él y sus ideas sobre Él surgen de su propia imaginación y sus conjeturas ilusorias. Su fe no se sostendría bajo ninguna clase de prueba divina, sus así llamados espiritualidad y estatura simplemente no soportarían la prueba o la inspección de Dios; su determinación no es sino un castillo edificado sobre la arena, y su supuesto conocimiento de Dios no es más que un producto de su imaginación.

de ‘Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

43 En realidad, estas personas que han puesto, por así decirlo, mucho esfuerzo en las palabras de Dios, nunca han sido conscientes de lo que es la fe real, lo que es la sumisión real, lo que es la preocupación real, o lo que es el conocimiento real de Dios. Toman la teoría, la imaginación, el conocimiento, el don, la tradición, la superstición, e incluso los valores morales de la humanidad y hacen de ellos una “inversión de capital” y de “armas militares” para creer en Dios y buscarlo, haciendo de ellos incluso el fundamento de su creencia en Dios y de su búsqueda de Él. Al mismo tiempo, toman este capital y este armamento y los convierten en un talismán mágico para conocer a Dios, encontrar y lidiar con la inspección, la prueba, el castigo, y el juicio de Dios. Al final, lo que obtienen sigue consistiendo tan sólo en conclusiones acerca de Dios inmersas en connotaciones religiosas, superstición feudal y en todo lo que es legendario, grotesco y enigmático. Su forma de conocer y definir a Dios se ha formado en el mismo molde que la de las personas que sólo creen en el Cielo Allá Arriba, o en el Viejo Hombre en el Cielo, mientras que la realidad de Dios, Su esencia, Su carácter, Sus posesiones y Su ser, y demás, todo lo que tiene que ver con el verdadero Dios mismo, son cosas que su conocimiento ha fallado en captar, le son completamente irrelevantes y hasta se aleja de ellos al otro extremo. De esta forma, aunque viven bajo la provisión y la nutrición de las palabras de Dios, son sin embargo incapaces de recorrer el camino del temor a Dios y apartarse del mal. La verdadera razón para esto es que nunca se han familiarizado con Dios ni han tenido nunca un contacto o una comunión genuinos con Él; por tanto, es imposible para ellos llegar a un entendimiento mutuo con Dios, o despertar en ellos una creencia, una búsqueda, o una adoración genuinas de Él. Que consideren de esa forma las palabras de Dios y a Dios son la perspectiva y la actitud que los ha condenado a volver con las manos vacías de sus esfuerzos, a no ser nunca capaces en toda la eternidad de recorrer el camino del temor a Dios y de apartarse del mal. El objetivo al que aspiran, y la dirección en la que están yendo, indican que son enemigos de Dios a lo largo de la eternidad, y que a lo largo de ella nunca serán capaces de recibir la salvación.

de ‘Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

44 Y así los que nunca tienen una conciencia o valor en su existencia observan silenciosamente cómo van las cosas y entonces osadamente desechan Mi palabra y hacen lo que desean. Se comienzan a cansar de la verdad y todo eso emana de Mí. Además, se cansan de estar en Mi casa. Estos hombres temporalmente viven dentro de Mi casa por el bien de sus destinos y para escapar del castigo, incluso si están haciendo un servicio. Pero sus intenciones nunca cambian ni tampoco sus acciones. Esto fomenta más su deseo por las bendiciones, por una única entrada en el reino en donde pueden entonces permanecer por la eternidad e incluso por una entrada en el cielo eterno. Entre más anhelan que Mi día venga pronto, más sienten que la verdad se ha vuelto un obstáculo, una piedra de tropiezo en su camino. A penas pueden esperar para poner un pie en el reino para gozar por siempre las bendiciones del reino de los cielos, sin necesidad de buscar la verdad ni aceptar el juicio y el castigo y, sobre todo, sin necesidad de vivir subordinadamente dentro de Mi casa y hacer como Yo ordeno. Estas personas entran en Mi casa no para llenar un corazón que busca la verdad ni para trabajar junto a Mi gestión. Simplemente buscan ser uno de los que no van a ser destruidos en la era venidera. Por ende sus corazones nunca han sabido qué es la verdad o cómo aceptar la verdad. Esta es la razón por la que tales hombres nunca han practicado la verdad o nunca se han dado cuenta de la extrema profundidad de su perversión y aun así se han hospedado en Mi casa como “siervos” hasta el fin. “Pacientemente” esperan la venida de Mi día y no se fatigan conforme son lanzados por la forma de Mi obra. No importa qué tan grande sea su esfuerzo y qué precio hayan pagado, ninguno verá que han sufrido por la verdad o que se han sacrificado por Mí. En sus corazones, no pueden esperar a ver el día en que Yo ponga fin a la vieja época y, además, ansiosamente desean conocer qué tan grandes son Mi poder y autoridad. Lo que nunca se han apresurado a hacer es cambiarse a sí mismos y seguir la verdad. Aman eso de lo que Yo estoy cansado y están cansados de eso que Yo amo. Anhelan lo que Yo odio pero al mismo tiempo están asustados de perder lo que Yo aborrezco. Viven en este mundo malvado, sin embargo nunca lo han odiado y están profundamente temerosos de que sea destruido por Mí. Las intenciones que sostienen son conflictivas: ellos están complacidos por este mundo que Yo aborrezco, y al mismo tiempo anhelan que Yo pronto destruya este mundo. De esta manera, serán perdonados del sufrimiento de la destrucción y serán transformados en señores de la era venidera antes de que se hayan desviado del camino verdadero. Esto es porque no aman la verdad y están cansados de todo lo que viene de Mí. Tal vez se vuelvan “personas obedientes” por un corto tiempo por el bien de no perder las bendiciones, pero su mentalidad ansiosa de bendiciones y su temor de perecer y entrar en el lago de fuego ardiente nunca pueden ser oscurecidos. A medida que Mi día se acerca, su deseo constantemente se hace más fuerte. Y entre mayor es el desastre, más los hace impotentes, sin saber dónde comenzar para hacerme gozar y evitar perder las bendiciones que por mucho tiempo han anhelado. Una vez que Mi mano comience su obra, estos hombres están ansiosos de tomar acción para servir como vanguardia. Sólo piensan en subir al mismísimo frente de batalla de las tropas, profundamente temerosos de que no los veré. Hacen y dicen eso que piensan que es correcto sin nunca saber que sus hechos y acciones nunca han sido relacionados a la verdad y solamente afectan e interfieren con Mis planes. Aunque hayan hecho un gran esfuerzo y puedan ser sinceros en su voluntad e intención de aguantar durante las dificultades, todo lo que hacen no tiene nada que ver conmigo, porque nunca he visto que sus hechos vengan de buenas intenciones, mucho menos los he visto colocar nada sobre Mi altar. Tales han sido sus hechos ante Mí estos muchos años.

de ‘Deberíais considerar vuestros hechos’ en “La Palabra manifestada en carne”

45 Vuestros muchos años de acciones ante Mí me han dado la respuesta que previamente nunca había recibido. Y la pregunta a esta respuesta es: “¿Cuál es la actitud del hombre ante la verdad y el Dios verdadero?”. El esfuerzo que he derramado en el hombre prueba Mi esencia de amar al hombre y las acciones y hechos del hombre ante Mi presencia también han probado la esencia del hombre de aborrecer la verdad y oponerse a Mí. En todo momento me preocupo por todos los que me han seguido, sin embargo, en ningún momento son los que me siguen capaces de recibir Mi palabra; son completamente incapaces de aceptar siquiera sugerencias que vengan de Mí. Esto es lo que más me entristece de todo. Ninguno es capaz de entenderme y, más aún, ninguno es capaz de aceptarme, aunque Mi actitud es sincera y Mi palabra es gentil. Todos están haciendo el trabajo encomendado por Mí de acuerdo con sus intenciones originales; no buscan Mis pensamientos mucho menos preguntan por Mis peticiones. Todavía todos pretenden servirme lealmente mientras se rebelan contra Mí. Muchos creen que las verdades que les son inaceptables o que no pueden practicar, no son verdades. Para tales hombres, Mis verdades se vuelven algo que debe ser negado y desechado. Al mismo tiempo, entonces me convierten en alguien que es reconocido por el hombre sólo de palabra como Dios, pero también considerado un extranjero que no es la verdad, el camino o la vida.

de ‘Deberíais considerar vuestros hechos’ en “La Palabra manifestada en carne”

46 Vuestra lealtad es sólo de palabra, vuestro conocimiento es simplemente intelectual y conceptual, vuestras labores son para obtener las bendiciones del cielo y, por tanto, ¿cómo debe ser vuestra fe? Incluso hoy, seguís haciendo oídos sordos a todas y cada una de las palabras de verdad. No sabéis qué es Dios, qué es Cristo, cómo venerar a Jehová, cómo entrar en la obra del Espíritu Santo ni cómo distinguir entre la obra de Dios mismo y los engaños del hombre. Sólo sabes condenar cualquier palabra de verdad expresada por Dios que no se conforma a tu pensamiento. ¿Dónde está tu humildad? ¿Y tu obediencia? ¿Y tu lealtad? ¿Y tu actitud de buscar la verdad? ¿Y tu reverencia a Dios? Os digo, aquellos que creen en Dios por las señales son sin duda la categoría que sufrirá la destrucción. Los que son incapaces de aceptar las palabras de Jesús, que ha vuelto a la carne, son sin duda la progenie del infierno, los descendientes del arcángel, la categoría que será sometida a la destrucción eterna. […] Aquellos que acepten la verdad y no busquen señales, y por tanto hayan sido purificados, habrán retornado delante del trono de Dios y entrado en el abrazo del Creador. Sólo aquellos que persisten en la creencia de que “El Jesús que no cabalgue sobre una nube blanca es un falso Cristo” se verán sometidos al castigo eterno, porque sólo creen en el Jesús que exhibe señales, pero no reconocen al Jesús que proclama un juicio severo y manifiesta el camino verdadero de la vida. Y por tanto, sólo puede ser que Jesús trate con ellos cuando Él vuelva abiertamente sobre una nube blanca. Son demasiado tozudos, confían demasiado en sí mismos, son demasiado arrogantes. ¿Cómo puede recompensar Jesús a semejantes degenerados?

de ‘Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

47 Hay algunas personas cuya creencia nunca ha sido reconocida en el corazón de Dios. En otras palabras, Él no reconoce a estas personas como seguidores suyos, porque no elogia su creencia. Independientemente de cuántos años hayan seguido a Dios, sus ideas y opiniones nunca han cambiado. Son como los incrédulos, se adhieren a sus principios y a su manera de hacer las cosas, a sus leyes de supervivencia y creencia. Nunca aceptaron la palabra de Dios como su vida ni creyeron que Su palabra fuera la verdad, ni tuvieron intención de aceptar Su salvación, y nunca lo reconocieron como su Dios. Consideran que creer en Dios es una especie de pasatiempo de aficionado, tratan a Dios simplemente como un sustento espiritual, por lo que no piensan que merezca la pena probar y entender Su carácter, o Su esencia. Podrías decir que todo lo que corresponde al Dios verdadero no tiene nada que ver con estas personas. No están interesadas, y no se les puede importunar para que respondan. Esto se debe a que, en lo profundo de su corazón, una voz intensa les advierte siempre: Dios es invisible e intocable, y Dios no existe. Creen que intentar entender a esta clase de Dios no merece sus esfuerzos; sería engañarse a uno mismo. Sólo reconocen a Dios de palabra, y no adoptan una postura real. Tampoco hacen nada en términos prácticos, creyéndose muy listos. ¿Cómo mira Dios a estas personas? Las ve como no creyentes.

de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

48 La razón por la que el hombre se opone a Dios brota, por un lado, del carácter corrupto del hombre, y por otro, de la ignorancia de Él y la falta de entendimiento de los principios de Su obra y Su voluntad hacia el hombre. Estos dos aspectos se combinan en una historia de la resistencia del hombre a Dios.

de ‘Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

49 La obra de Dios es siempre nueva y nunca vieja, y nunca forma doctrinas, y es, en cambio, están cambiando y renovándose continuamente en mayor o menor grado. Este trabajo es la expresión del carácter inherente de Dios mismo. Es también el principio inherente de la obra de Dios, y uno de los medios por los cuales Dios logra Su gestión. Si Dios no trabajara de esta manera, el hombre no cambiaría ni sería capaz de conocer a Dios, y Satanás no sería derrotado. Por tanto, en Su obra ocurren cambios continuos que pueden parecer erráticos, pero que en realidad son periódicos. Sin embargo, la manera en la que el hombre cree en Dios es bastante diferente: él se aferra a viejos sistemas y doctrinas que le son familiares, y cuanto más viejas sean, más apetecibles son para él. ¿Cómo podría la mente necia del hombre, una mente que es tan intransigente como la piedra, aceptar tan insondables nueva obra y palabras de Dios? El hombre aborrece al Dios que es siempre nuevo y nunca viejo; a él sólo le gusta el anticuado viejo Dios de pelo blanco e inmóvil. Por ende, debido a que Dios y el hombre tiene individualmente sus propios gustos, el hombre se ha convertido en el enemigo de Dios. Muchas de estas contradicciones todavía persisten hoy en día, en tiempos en que Dios ha estado llevando a cabo una nueva obra durante casi seis mil años. Entonces, no tienen remedio. Tal vez se deba a la terquedad del hombre, o a lo inviolable por parte de cualquier hombre de los decretos administrativos de Dios, mas esos clérigos y mujeres todavía se aferran a viejos y mohosos libros y papeles, mientras que Dios continúa adelante con Su incompleto trabajo de gestión como si no tuviera a nadie a Su lado. A pesar de que estas contradicciones hacen que Dios y el hombre sean enemigos, al punto de llegar a ser irreconciliables, Dios no les presta atención, como si estuvieran allí y no estuvieran. El hombre, sin embargo, todavía se apega a sus creencias y conceptos, y nunca se desprende de ellos. Sin embargo, una cosa es evidente: a pesar de que el hombre no se desvía de su postura, los pies de Dios están siempre en movimiento y siempre está cambiando su postura de acuerdo con el entorno, y al final, es el hombre quien será vencido sin luchar. Dios, por su parte, es el mayor enemigo de todos Sus enemigos que han sido derrotados, y es también el campeón de aquellos de entre la humanidad que han sido vencidos, y de aquellos que aun serán derrotados.

de ‘Sólo los que conocen la obra de Dios hoy pueden servir a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

50 A la humanidad le resulta fácil cometer el error de definir a Dios; las personas tienden a aferrarse al pasado y a desmarcarse de Dios. Sin duda no conocen a Dios, y siguen definiendo Su obra con displicencia. ¡Su naturaleza es tan arrogante! Las personas siempre desean agarrarse a las viejas ideas del pasado, mantienen las cosas de los días pasados almacenadas en sus corazones y las usan como capital, con arrogancia y ostentación, y piensan que lo entienden todo, y con el descaro de definir la obra de Dios. En esto, ¿no someten a Dios a juicio? Además, las personas no muestran consideración hacia la nueva obra de Dios que pone de manifiesto su dificultad para aceptar cosas nuevas, pero siguen definiendo ciegamente a Dios; las personas son tan engreídas que carecen de razón, no escuchan a nadie y ni siquiera aceptan las palabras de Dios. Ésa es la naturaleza del hombre: totalmente arrogante y farisaica, y sin la más mínima obediencia.

de ‘No definas lo que Dios tiene y es’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

51 Una vez que las personas saben que Él ama a la humanidad, lo definen como un símbolo del amor: no importa lo que hagan las personas, cómo se comporten, cómo traten a Dios o lo desobedientes que sean, nada de esto importa, porque Dios tiene amor, y es ilimitado e inconmensurable. Dios tiene amor, así que puede ser tolerante con las personas, puede ser misericordioso con ellas, con su inmadurez, con su ignorancia, y con su desobediencia. ¿Son realmente así las cosas? Cuando han experimentado la paciencia de Dios una o más veces, algunos lo tratarán como algo primordial en su propio entendimiento de Dios, creyendo que Él será por siempre paciente y misericordioso con ellos, y que a lo largo de su vida tomarán la paciencia de Dios y la considerarán el estándar de cómo los trata Dios. También hay personas que, al haber experimentado una vez la tolerancia de Dios, lo definirán por siempre así, y esta tolerancia es indefinida, incondicional, e incluso totalmente carente de principios. […] ¿A qué os lleva este tipo de conducta hacia Él? A sacar siempre conclusiones sobre Él. Una vez adquirís un poco de conocimiento, os sentís muy satisfechos, como si hubierais conseguido a Dios en Su totalidad. A continuación, llegas a la conclusión de que Dios es así, y no dejas que se mueva con libertad. Y siempre que Él hace algo nuevo, simplemente no admitís que Él es Dios. Un día, cuando Él diga: “No amo más al hombre; no le extiendo más misericordia; no tengo más tolerancia o paciencia con él; me invaden un desprecio y una antipatía extremos hacia él”, las personas entrarán en conflicto con este tipo de declaraciones desde lo más profundo de sus corazones. Algunos llegarán a decir: “Ya no eres mi Dios; has dejado de ser el Dios al que quiero seguir. Si esta es tu afirmación, ya no estás cualificado para ser mi Dios, y no necesito seguirte más. Si no me concedes misericordia, no me das amor, no me das tolerancia, dejaré de seguirte. Sólo si eres indefinidamente tolerante conmigo, si siempre eres paciente conmigo, y si me permites ver que eres amor, paciencia, y tolerancia; sólo entonces puedo seguirte, y tener la confianza de continuar hasta el final. Al contar con Tu paciencia y Tu misericordia, mi desobediencia y mis transgresiones podrán ser perdonadas indefinidamente, y yo podré pecar, confesar y ser perdonado, y enojarte en cualquier momento y lugar. No deberías tener Tus propias ideas o conclusiones sobre mí”. Aunque es posible que no pienses de una manera tan subjetiva y consciente sobre este tipo de cuestión, siempre que consideres a Dios una herramienta para que tus pecados sean perdonados y un objeto que usas para obtener un hermoso destino, ya has situado imperceptiblemente al Dios vivo en oposición contra ti, como enemigo tuyo.

de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

52 El objetivo de la aparición de Dios, libre de las limitaciones de cualquier especie o país, es para que Él sea capaz de completar la obra de Su plan. Por ejemplo, cuando Dios se hizo carne en Judea, Su objetivo fue completar la obra de la crucifixión para redimir a toda la humanidad. Sin embargo, los judíos creyeron que era imposible que Dios hiciera esto, y pensaron que era imposible que Dios se hiciera carne y asumiera la forma del Señor Jesús. Su “imposible” se convirtió en la base por medio de la cual condenaron a Dios y se opusieron a Él y, finalmente, ello llevó a la destrucción de Israel. Hoy en día, muchas personas han cometido tal error. Proclaman sin restricciones la inminente aparición de Dios, sin embargo, también condenan Su aparición; su “imposible” una vez más confina la aparición de Dios dentro de los límites de su imaginación. Y así he visto a mucha gente caerse de la risa al toparse con las palabras de Dios. ¿Acaso es esta “risa” diferente a la condena y blasfemia de los judíos? No sois devotos en enfrentar la verdad y mucho menos anheláis la verdad. Sólo estudiáis a ciegas y esperáis con indiferencia. ¿Qué podéis ganar de estudiar y esperar así? ¿Podéis recibir la guía personal de Dios? Si no puedes discernir las declaraciones de Dios, ¿cómo puedes estar calificado para presenciar la aparición de Dios?

de ‘La aparición de Dios ha traído una nueva época’ en “La Palabra manifestada en carne”

53 Sabed que os oponéis a la obra de Dios, o usáis vuestras propias nociones para medir la obra de hoy, porque no conocéis los principios de la misma, y porque no os tomáis lo bastante en serio la obra del Espíritu Santo. Vuestra oposición a Dios y la obstrucción de la obra del Espíritu Santo está causada por vuestros conceptos y vuestra arrogancia inherente. No se debe a que la obra de Dios sea errónea, sino a que sois demasiado desobedientes por naturaleza. Después de encontrar su creencia en Dios, algunas personas ni siquiera pueden afirmar con certeza de dónde vino el hombre, pero se atreven a hacer discursos públicos evaluando lo bueno y lo malo de la obra del Espíritu Santo. E incluso reprenden a los apóstoles que tienen la nueva obra del Espíritu Santo, haciendo comentarios y hablando con insolencia; su humanidad es demasiado baja, y no hay la más mínima razón en ellos; ¿no llegará el día en que tales personas sean rechazadas por la obra del Espíritu Santo, y quemadas por los fuegos del infierno? No conocen la obra de Dios, pero la critican, y también intentan ordenarle cómo obrar. ¿Cómo pueden conocer a Dios personas tan irrazonables?

de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

54 Durante muchos años, he visto a numerosas personas que creen en Dios. ¿Qué forma adopta esta creencia? Algunos creen en Dios como si Él fuera aire. Estas personas no tienen respuesta a preguntas sobre la existencia de Dios, porque no sienten o no son conscientes de Su presencia o ausencia, y no digamos ya de verla o entenderla. Inconscientemente piensan que Dios no existe. Otros creen en Él como si fuera un hombre. Le creen incapaz de hacer todo lo que ellos no pueden hacer, y opinan que Dios debería pensar como ellos. Para estas personas, la definición de Dios es “una persona invisible e intocable”. Existe, asimismo, un grupo de personas que cree en Dios como en un muñeco. Consideran que no tiene emociones, que es una estatua. Cuando se enfrentan a un asunto, Dios no tiene actitud ni punto de vista, ni ideas; Él está a merced del hombre. Las personas creen lo que quieren creer. Si lo engrandecen, Él es grande; si lo empequeñecen, Él es pequeño. Cuando pecan y necesitan la misericordia de Dios, Su tolerancia, Su amor, Él debería extender Su misericordia. Estas personas imaginan a un Dios en su mente, y hacen que este cumpla sus exigencias y satisfaga todos sus deseos. Independientemente del momento, del lugar o de lo que esta persona haga, adoptará esta fantasía en su trato con Dios, y en su creencia en Él. […] En realidad, no importa cómo se crea en Dios: mientras no se busque la verdad, Dios tendrá una actitud negativa hacia el ser humano. La razón es que aunque creas en Dios, y quizás atesores el libro de Su palabra, lo estudies y lo leas cada día, estás dejando de lado al Dios real, lo consideras como aire, como una persona, y simplemente como un muñeco. ¿Por qué lo expresó de esta forma? Porque a partir de cómo lo veo yo, independientemente de que os enfrentéis a un asunto u os encontréis con una circunstancia, ninguna de esas cosas que existen en vuestro subconsciente y se desarrollan en su interior tiene relación alguna con la palabra de Dios ni con la búsqueda de la verdad. Tú sólo sabes lo que estás pensando, cuáles son tus puntos de vista y a continuación le impones a Él tus propias ideas y tus puntos de vista. Se convierten en Sus puntos de vista, y se utilizan como estándares a los que adherirse firmemente. Con el tiempo, proceder de esta forma te aleja cada vez más de Dios.

de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

55 Aunque el hombre cree en Dios, Él no está en su corazón; no sabe cómo amarlo ni quiere hacerlo, porque su corazón nunca se acerca a Dios y siempre lo evita. Como consecuencia, el corazón del hombre está lejos de Dios. ¿Dónde está entonces su corazón? En realidad, el corazón del hombre no ha ido a ninguna parte: en lugar de entregárselo a Dios o revelarlo para que Dios lo vea, lo ha guardado para sí. Esto es así, a pesar de que algunos oren a menudo: “Oh Dios, mira mi corazón, tú sabes todo lo que pienso”, y algunos incluso juran diciendo que Dios los escudriñe, que sean castigados si quebrantan su juramento. Aunque el hombre le permita a Dios que mire dentro de su corazón, esto no significa que sea capaz de obedecer las orquestaciones y disposiciones de Dios ni que haya dejado su destino, su porvenir y su todo bajo el control de Dios. Por tanto, independientemente de los juramentos que le hagas a Dios o lo que le declares a Él, a los ojos de Dios tu corazón sigue cerrado a Él, porque sólo le permites a Dios observar tu corazón pero no le permites controlarlo. En otras palabras, no le has entregado tu corazón en absoluto, y sólo pronuncias palabras agradables para que Él las oiga; entretanto, escondes de Él tus diversas intenciones astutas, junto con tus intrigas, confabulaciones y planes, y te aferras con las manos a tus expectativas y tu destino, profundamente temeroso de que Dios te los quite. Así, Él nunca ve la sinceridad del hombre hacia Él. Aunque Dios observa las profundidades del corazón humano, puede ver lo que el hombre está pensando y desea hacer en su corazón, y qué cosas se mantienen dentro del mismo, este no le pertenece a Dios: el hombre no lo ha entregado a Su control. Es decir, Dios tiene el derecho de observar, pero no de controlar. En la conciencia subjetiva del hombre, este no quiere ni pretende entregarse a la misericordia divina. No sólo se ha cerrado a Dios, sino que incluso hay personas que piensan en formas de envolver su corazón, mediante un lenguaje suave y la adulación, para crear una falsa impresión y ganarse la confianza de Dios, ocultando su verdadero rostro de Su vista. Al no permitir que Dios vea, pretenden que no pueda percibir cómo son en realidad. No quieren darle su corazón, sino guardarlo para sí. El trasfondo de esto es que el hombre mismo tiene planeado, calculado y decidido lo que hace y lo que quiere. No requiere la participación ni la intervención de Dios, y mucho menos necesita Sus orquestaciones y disposiciones. Así pues, con respecto a los mandatos divinos, Su comisión, o Sus exigencias para el hombre, las decisiones de este están basadas en sus propios propósitos, intereses, estado y circunstancias del momento. El hombre siempre usa el conocimiento y las perspectivas con las que está familiarizado, y su propio intelecto, para juzgar y seleccionar la senda que debería tomar, sin permitir la interferencia ni el control de Dios. Este es el corazón del hombre que Dios ve.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

56 (Mateo 12:6-8) Pero Yo os digo que en este lugar hay uno que es más grande que este templo. Pero si vosotros hubierais sabido lo que esto significa, Yo recibiría misericordia y no sacrificio, vosotros no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es el Señor aún en el día de reposo. […] El trasfondo de esta afirmación del Señor Jesús es que bajo la ley, los seres humanos habían llegado a considerar el templo como algo mayor que Dios mismo. Es decir, las personas adoraban el templo en lugar de a Dios, así que el Señor Jesús les advierte que no adoren a los ídolos, sino a Dios porque Él es supremo. […] Aunque las personas de hoy han experimentado una obra de Dios distinta a la de quienes vivieron en la Era de la Ley, la esencia de su naturaleza es la misma. En el contexto de la obra hoy, las personas seguirán haciendo las mismas cosas como “el templo es mayor que Dios”. Por ejemplo, los seres humanos consideran que cumplir con su deber es su trabajo; que dar testimonio de Dios y luchar contra el gran dragón rojo como movimientos políticos en la defensa de los derechos humanos, por la democracia y la libertad; desvían su deber para utilizar sus aptitudes en profesiones, pero tratan el temor de Dios y apartarse del mal como una mera doctrina religiosa a observar; etc. ¿No son estas expresiones de los seres humanos básicamente las mismas que “el templo es mayor que Dios”? Excepto que hace dos mil años, las personas llevaban a cabo su negocio personal en el templo físico y hoy lo hacen en templos intangibles. Los que valoran las normas las consideran mayores que Dios; quienes aman el estatus lo ven mayor que Dios; los que aman su profesión la consideran mayor que Dios, etc.; todas sus expresiones me llevan a afirmar: “Las personas alaban a Dios como el más grande por medio de sus palabras, pero a través de sus ojos todo es mayor que Él”. Esto se debe a que tan pronto como las personas encuentran una oportunidad a lo largo de su camino de seguir a Dios para exhibir sus propios talentos, o para llevar a cabo sus propios asuntos o su profesión, se distancian de Dios y se echan en brazos de la profesión que aman. En cuanto a lo que Dios les ha confiado y Su voluntad, hace tiempo ya que lo han descartado. En este escenario, ¿qué es distinto respecto a estas personas y las que llevaban a cabo su propio negocio en el templo, hace dos mil años?

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

57 En la Biblia, la valoración que los fariseos hicieron del propio Jesús y de las cosas que hizo fue: “está fuera de sí… dijeron: Tiene a Belcebú, y aleja a los demonios en el nombre del príncipe de los demonios” (Marcos 3:21-22). El juicio del Señor por parte de los escribas y los fariseos no era repetir cosas ni imaginar a partir de la nada; era su conclusión sobre el Señor Jesús a partir de lo que vieron y oyeron de Sus actos. Aunque llegaron a la misma ostensiblemente en el nombre de la justicia y esta parecía bien fundamentada a las personas, la arrogancia con la que juzgaron al Señor Jesús era difícil de contener incluso para ellos. La enloquecida energía de su odio por el Señor Jesús puso de manifiesto sus propias ambiciones disparatadas y sus rostros satánicos malvados, así como su malévola naturaleza de resistirse a Dios. Estas cosas que dijeron en su juicio del Señor Jesús fueron impulsadas por sus ambiciones disparatadas, su envidia, y la naturaleza fea y malévola de su hostilidad hacia Dios y la verdad. No investigaron la fuente de las acciones del Señor Jesús ni la esencia de lo que dijo o hizo. Pero atacaron y desacreditaron ciega, impaciente, locamente y con malicia deliberada lo que Él había hecho. Esto se produjo incluso hasta el punto de desacreditar indiscriminadamente a Su Espíritu, esto es, el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios. Esto es lo que quisieron decir con sus palabras “está fuera de sí”, “Belcebú y el príncipe de los demonios”. Esto es, dijeron, que el Espíritu de Dios era Belcebú y el príncipe de los demonios. Definieron como locura la obra de la carne vestida por el Espíritu de Dios. No sólo blasfemaron tachándolo de Belcebú y el príncipe de los demonios, sino que condenaron la obra de Dios. Condenaron y blasfemaron al Señor Jesucristo. La esencia de su resistencia y su blasfemia de Dios era totalmente la misma que la esencia de Satanás, así como de la resistencia y blasfemia de Dios por parte del diablo. No sólo representaban a seres humanos corruptos, sino que eran la representación de Satanás. Eran un canal para él en medio de la humanidad, así como sus cómplices y mensajeros. La esencia de su blasfemia y su denigración del Señor Jesucristo era su lucha con Dios por el estatus, su competencia con Él, su prueba interminable de Él. La esencia de su resistencia a Dios y su actitud de hostilidad hacia Él, así como sus palabras y sus pensamientos blasfemaban y enojaban directamente al Espíritu de Dios. Así pues, Dios determinó un juicio razonable de lo que dijeron e hicieron, y determinó que sus hechos fueron el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo. Este pecado es imperdonable tanto en este mundo como en el más allá, justo como dice el siguiente pasaje de la escritura: “la blasfemia contra el Espíritu Santo no se le perdonará” y “no se perdonará a aquel que diga algo contra el Espíritu Santo, ni en este mundo ni en el venidero”.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

58 ¿Deseáis conocer la raíz de la oposición de los fariseos a Jesús? ¿Deseáis conocer la esencia de los fariseos? Estaban llenos de fantasías sobre el Mesías. Aún más, sólo creían que este vendría, pero no buscaban la verdad de la vida. Por tanto, incluso hoy siguen esperándole, porque no tienen conocimiento del camino de la vida ni saben cuál es la senda de la verdad. Decidme, ¿cómo podrían obtener la bendición de Dios tales personas insensatas, tozudas e ignorantes? ¿Cómo podrían contemplar al Mesías? Se opusieron a Jesús, porque no conocían la dirección de la obra del Espíritu Santo ni el camino de la verdad mencionado por Jesús y, además, porque no entendieron al Mesías. Y como nunca le habían visto ni habían estado en Su compañía, cometieron el error de pagar un tributo vacío al nombre del Mesías mientras se oponían a Su esencia por todos los medios. Estos fariseos eran tozudos y arrogantes en esencia, y no obedecían la verdad. El principio de su creencia en Dios es: por muy profunda que sea Tu predicación, por muy alta que sea Tu autoridad, no eres Cristo a no ser que seas llamado el Mesías. ¿No son estas opiniones absurdas y ridículas?

de ‘Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

59 ¿No se oponen muchos a Dios y obstruyen la obra del Espíritu Santo, porque no conocen la obra variada y diversa de Dios, y, además, porque no poseen sino una pizca de conocimiento y doctrina con los que medir la obra del Espíritu Santo? Aunque las experiencias de tales personas son superficiales, son arrogantes y permisivas en su naturaleza, y consideran la obra del Espíritu Santo con desprecio, ignoran las disciplinas de este y, además, usan sus viejos argumentos triviales para confirmar la obra del Espíritu Santo. También representan una dramaturgia, y están plenamente convencidos de su propio conocimiento y erudición, y de que son capaces de viajar por todo el mundo. ¿No son tales personas las que el Espíritu Santo desprecia y rechaza, y no serán eliminadas por la nueva era? ¿No son los que vienen delante de Dios y se oponen abiertamente a Él pequeñas personas miopes, que simplemente intentan demostrar lo inteligentes que son? Con tan sólo un ínfimo conocimiento de la Biblia, tratan de abarcar la “academia” del mundo, pero con una doctrina superficial que enseñar a las personas, intentan revertir la obra del Espíritu Santo, y tratan de hacerla girar alrededor de su propio proceso de pensamiento; tan cortos de miras como son, intentan observar con una sola mirada 6.000 años de obra de Dios. ¿Tienen estas personas alguna razón de la que hablar? De hecho, cuanto mayor es el conocimiento de Dios por parte de las personas, más tardan en juzgar Su obra. Además, sólo hablan un poco de su conocimiento de la obra de Dios hoy, pero no son imprudentes en sus juicios. Cuanto menos conocen a Dios las personas, más soberbias y arrogantes son, y más gratuitamente proclaman Su ser, pero sólo hablan de teoría y no ofrecen evidencias reales. Tales personas no tienen ningún valor en absoluto.

de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

60 ¡Quienes ven la obra del Espíritu Santo como un juego son frívolos! Los que no son cautos cuando se encuentran con la nueva obra del Espíritu Santo, que dan rienda suelta a sus bocas, son rápidos para juzgar, dan libertad a su instinto natural para negar la corrección de la obra del Espíritu Santo, y también lo insultan y blasfeman; ¿no ignoran estas personas irrespetuosas dicha obra? ¿No son, además, los arrogantes, inherentemente soberbios e ingobernables? Aunque venga un día en el que tales personas acepten la nueva obra del Espíritu Santo, Dios seguirá sin tolerarlas. No sólo miran por encima del hombro a aquellos que trabajan para Él, sino que blasfeman contra Él mismo. Tales personas insensatas no serán perdonadas ni en esta era ni en la venidera, ¡y perecerán para siempre en el infierno! Estas personas irrespetuosas y permisivas están fingiendo creer en Dios y, cuanto más lo hacen, más probable es que ofendan Sus decretos administrativos. ¿No caminan por esta senda todos esos arrogantes, desenfrenados innatos, que nunca han obedecido a nadie? ¿Acaso no se oponen a Dios día tras día, a Él que siempre es nuevo y nunca viejo?

de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

61 Si has creído en Dios por muchos años, pero nunca lo has obedecido ni aceptado todas Sus palabras, y en cambio le has pedido a Dios que se someta a ti y siga tus nociones, entonces eres el más rebelde de todos y eres un incrédulo. ¿Cómo puede alguien así obedecer la obra y las palabras de Dios que no se conforman a las nociones del hombre? La persona más desobediente es una que de manera intencional desafía a Dios y lo resiste. Él es el enemigo de Dios y es un anticristo. Tal persona siempre guarda hostilidad en contra de la nueva obra de Dios, no muestra intención de someterse y nunca ha obedecido o se ha humillado voluntariamente. Él mismo se exalta ante los demás y nunca se somete a otro. Ante Dios, se considera el más competente en predicar la palabra y el más hábil para obrar en los demás. Nunca descarta los tesoros que ya están en su posesión, sino que los trata como reliquias de familia que se deben adorar, que se deben predicar a otros y que se deben usar para sermonear a los insensatos quienes le adoran. De hecho, existen algunas de estas personas en la iglesia. Se puede decir que son “héroes indomables”, que generación tras generación moran en la casa de Dios. Creen que predicar la palabra (doctrina) es su deber más alto. Año tras año y una generación tras la otra, llevan a cabo su deber santo y sagrado. Nadie se atreve a tocarlos y nadie se atreve a reprocharlos abiertamente. Se volvieron un “rey” en la casa de Dios, actuando de un modo tiránico a través de las épocas. Estos demonios buscan unir las manos y juntos destruir Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos diablos vivientes existan ante Mí?

de ‘Los verdaderamente obedientes seguramente serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

62 No se puede hablar de Dios y del hombre como iguales. Su esencia y Su obra son lo más insondable e incomprensible para el hombre. Si Dios no realiza personalmente Su obra ni pronuncia Sus palabras entre los hombres, este nunca sería capaz de entender Su voluntad, y así, incluso aquellos que le han dedicado toda su vida, serían incapaces de obtener Su aprobación. Sin la obra de Dios, no importa qué tan bien esté trabajando el hombre; no servirá para nada, porque los pensamientos de Dios siempre serán más elevados que los del hombre, y Su sabiduría es insondable para este. Por tanto, afirmo que quienes han “visto claramente” a Dios y Su obra son ineficaces, todos arrogantes e ignorantes. El hombre no debería definir la obra de Dios; además, no puede hacerlo. A los ojos de Dios, el hombre es simplemente más pequeño que una hormiga, así que, ¿cómo puede este sondear Su obra? Los que están diciendo constantemente: “Dios no obra de esta o de esa manera” o “Dios es esto o aquello”, ¿no son todos ellos arrogantes? Deberíamos saber todos que Satanás ha corrompido a las personas, que son de la carne. Su naturaleza es oponerse a Dios, y no están en paridad con Él, mucho menos pueden ofrecer consejo para la obra de Dios. Cómo guía Él al hombre es Su propia obra. El hombre debería someterse, y no tener tal y tal opinión, porque no es sino polvo. Puesto que tratamos de buscar a Dios, no deberíamos superponer nuestros conceptos acerca de la obra de Dios para Su consideración, menos aún emplear nuestro carácter corrupto para intentar deliberadamente oponernos a la obra de Dios. ¿No nos convertiría esto en anticristos? ¿Cómo podrían esas personas decir que creen en Dios? Puesto que creemos que existe Dios, y puesto que deseamos satisfacerlo y verlo, deberíamos buscar el camino de la verdad, y un camino compatible con Él. No deberíamos permanecer en una oposición terca hacia Dios; ¿qué de bueno podría salir de tales acciones?

de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

63 Los hombres necios e ignorantes muchas veces ven la humanidad normal de Cristo como un defecto. No importa cómo Él exprese y revele el ser de Su divinidad, el hombre es incapaz de reconocer que Él es Cristo. Y entre más demuestre Cristo Su obediencia y humildad, más a la ligera los necios consideran a Cristo. Incluso están los que adoptan hacia Él una actitud de exclusión y desprecio, sin embargo colocan sobre la mesa a esos “grandes hombres” de las imágenes elevadas para adorarlos. La resistencia del hombre a Dios y su desobediencia a Dios vienen del hecho de que la esencia del Dios encarnado se somete a la voluntad de Dios, y también de la humanidad normal de Cristo; aquí está el origen de la resistencia del hombre a Dios y la desobediencia a Dios. Si Cristo no hubiera tenido ni la apariencia de Su humanidad ni tampoco hubiera buscado la voluntad de Dios el Padre desde la perspectiva de un ser creado, sino que al contrario hubiera poseído una superhumanidad, entonces probablemente no habría habido ninguna desobediencia por parte de ningún hombre. La razón por la que el hombre siempre está dispuesto a creer en un Dios invisible que está en el cielo es porque Dios en el cielo no tiene una humanidad y no tiene ni una sola cualidad de un ser creado. Así que el hombre siempre lo considera con la mayor estima, pero tiene una actitud de desprecio hacia Cristo.

de ‘La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial’ en “La Palabra manifestada en carne”

64 El mayor problema del hombre es que a él sólo le gustan las cosas que no puede ver ni tocar, las cosas que son supremamente misteriosas y asombrosas, que son inimaginables por el hombre y que son inalcanzables por simples mortales. Cuanto más irrealistas sean estas cosas, más las analiza el hombre, que incluso las persigue haciendo caso omiso de todo lo demás, y se engaña a sí mismo pensando que es capaz de obtenerlas. Cuanto más irrealista sean estas, más las somete a escrutinio y las analiza el hombre, incluso yendo tan lejos como crear sus propias exhaustivas ideas sobre ellas. Por el contrario, mientras más realistas sean las cosas, más las desdeña el hombre; simplemente las mira con altivez, y hasta es despectivo hacia ellas. ¿No es esta precisamente vuestra actitud hacia el trabajo realista que Yo realizo hoy? Mientras más realistas sean las cosas, más prejuiciosos sois contra de ellas. Vosotros no escatimáis tiempo en examinarlas, sino que sencillamente las ignoráis; miráis con altivez estos requisitos realistas y claros, e incluso albergáis numerosas nociones acerca de este Dios que es muy práctico, y simplemente sois incapaces de aceptar Su realidad y normalidad. De esta manera, ¿no giran vuestras creencias en torno a la vaguedad? Vosotros mantenéis una creencia inquebrantable en el Dios vago de los tiempos pasados, y no tenéis interés en el Dios práctico de hoy. ¿No se debe esto a que el Dios de ayer y el Dios de hoy corresponden a dos épocas diferentes? ¿No es también debido a que el Dios de ayer es el Dios exaltado de los cielos, mientras que el Dios de hoy es un hombre pequeño en la tierra? ¿No es, por otra parte, porque el Dios adorado por el hombre es producto de sus nociones, mientras que el Dios de hoy es verdadera carne hecha sobre la tierra? Cuando todo esté dicho y hecho, ¿no lo será porque el Dios de hoy es tan real que el hombre no lo busca? Porque lo que el Dios de hoy pide del hombre es precisamente lo que el hombre está menos dispuesto a hacer, y que le produce vergüenza. ¿No es esto hacer las cosas más difíciles para el hombre? ¿No pone esto en evidencia sus cicatrices? De esta manera, muchos de los que no buscan la actualidad se vuelven enemigos de Dios encarnado, se convierten en anticristos. ¿No es esto un hecho evidente?

de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

66 Por ejemplo, como albergas arrogancia y engreimiento dentro de ti, no te puedes contener de resistir a Dios. No lo haces intencionalmente, sino que esto lo dirige tu naturaleza arrogante y engreída. Tu arrogancia y engreimiento hacen que desprecies a Dios, que no lo respetes, que te exaltes a ti mismo y hagas alarde ti mismo en todas las cosas, y hacen que al final te sientes en el lugar de Dios y que te testifiques, adorando tus propias ideas, pensamientos y nociones como si fueran la verdad. ¡Ve cuántas cosas malas te lleva a hacer esta naturaleza arrogante y engreída!

de ‘Sólo puedes obtener cambios en tu carácter buscando la verdad’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

67 Una vez que el hombre tiene estatus, encontrará frecuentemente difícil controlar su estado de ánimo, y disfrutará aprovechándose de situaciones para expresar su insatisfacción y dar rienda suelta a sus emociones; a menudo estallará de furia sin razón aparente, como para revelar su capacidad y hacer que otros sepan que su estatus e identidad son diferentes de los de las personas ordinarias. Por supuesto, las personas corruptas sin estatus alguno también perderán frecuentemente el control. Su enojo es a menudo provocado por un daño a sus beneficios individuales. Con el fin de proteger su propio estatus y dignidad, la humanidad corrupta dará frecuentemente rienda suelta a sus emociones y revelará su naturaleza arrogante. El hombre estallará de ira y descargará sus emociones a fin de defender la existencia del pecado, y estas acciones son las formas en las que el hombre expresa su insatisfacción. Estas acciones rebosan de inmundicia; rebosan de conspiraciones e intrigas; rebosan de la corrupción y la maldad del hombre, más aun, rebosan de las ambiciones y los deseos salvajes del hombre. Cuando la justicia compite con la maldad, el hombre no estallará de furia para defender la existencia de la justicia; contrariamente, cuando las fuerzas de la justicia son amenazadas, perseguidas y atacadas, la actitud del hombre es la de pasar por alto, evadirse o encogerse. Sin embargo, cuando se enfrenta a las fuerzas del mal, la actitud del hombre es la de siervo, reverencia, sumisión. Por tanto, el desahogo del hombre es un escape para las fuerzas malignas, una expresión de la conducta malvada descontrolada e imparable del hombre carnal.

de ‘Dios mismo, el único II’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

68 Cada uno de vosotros ha subido a las alturas más altas de las multitudes; habéis ascendido a ser los antepasados de las multitudes. Sois extremadamente arbitrarios, y corréis frenéticamente entre todos los gusanos en busca de un lugar tranquilo para devorar a los gusanos más pequeños que vosotros. Sois maliciosos y siniestros en vuestro corazón, y superáis a esos fantasmas que se han hundido en el fondo del mar. Vivís en lo hondo del estiércol, molestáis a los gusanos de arriba abajo para que no tengan paz, para que luchen entre sí durante un tiempo y después se calmen. No conocéis vuestro propio estatus, y aún así peleáis entre vosotros en el estiércol. ¿Qué podéis conseguir de esa lucha? Si de verdad tuvierais un corazón de reverencia hacia Mí, ¿cómo podríais pelear unos con otros a Mis espaldas? Independientemente de lo alto que sea tu estatus, ¿no sigues siendo un apestoso gusanito en el estiércol? ¿Serás capaz de hacer que te crezcan alas y de convertirte en una paloma en el cielo?

de ‘Cuando las hojas caídas regresen a sus raíces lamentarás todo el mal que has hecho’ en “La Palabra manifestada en carne”

69 Las personas no se exigen mucho a sí mismas, pero sí a los demás. Deben ser pacientes y tolerantes con ellas, apreciarlas, proveer para ellas, sonreírles, serles serviciales y ceder ante ellas. Deben cuidarlas de muchas maneras y no pueden ser estrictas con ellas, provocarlas o hacer algo que no les guste. ¡La razón del hombre es tan deficiente! Las personas no tienen claro dónde deberían permanecer, qué deberían hacer, qué deberían lograr, qué puntos de vista deberían tener, en qué posición deberían estar para servir a Dios y cuál es la ubicación adecuada donde colocarse. Las personas con algo de posición piensan de sí mismas de una forma muy elevada, y las que no tienen posición también lo hacen. Las personas nunca se entienden a sí mismas. Si podéis continuar vuestra fe, nunca os quejáis, y cumplís con vuestras obligaciones como de costumbre, independientemente de lo que se os diga, de lo estrictamente que se os trate y de cómo se os ignore; entonces seréis personas maduras y experimentadas. Y tendréis verdaderamente alguna estatura y razón normal. No exigirás cosas a Dios ni tendrás deseos extravagantes, ni les exigirás cosas a los demás ni a Dios sobre la base de lo que a ti te agrade. Esto demuestra que posees la semejanza de una persona hasta cierto punto. En la actualidad tenéis demasiadas exigencias y son demasiado excesivas. Tus muchos propósitos demuestran que no estás en la posición correcta, tu posición es demasiado elevada y te has considerado demasiado honorable como si no fueras muy inferior a Dios. Por tanto, es difícil tratarte, y ésta es precisamente la naturaleza de Satanás.

de ‘Las personas que siempre le exigen cosas a Dios son las menos razonables’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

70 Cuando estás con Cristo, quizás puedas servirle tres comidas al día, o un té, atender a Sus necesidades vitales, tratándolo aparentemente como Dios. Cuando ocurre algo, los puntos de vista de las personas siempre son contrarios al de Dios. Los seres humanos son siempre incapaces de entender el punto de vista de Dios, de aceptarlo. Aunque pueden llevarse bien con Él en lo superficial, esto no significa que sean compatibles con Él. Tan pronto como ocurre algo, emerge la verdad de la desobediencia humana, y se confirma la hostilidad existente entre el hombre y Dios. No se trata de que Dios se oponga al hombre, quiera ser hostil a él, lo ponga en su contra y lo trate como tal. En su lugar, es un ejemplo de esta esencia opositora contra Dios que acecha en la voluntad subjetiva del hombre, y en su mente subconsciente. Como el hombre considera que todo lo que viene de Dios es objeto de su investigación, su respuesta a lo que procede de Él y le implica consiste, sobre todo, en suponer, dudar, y adoptar enseguida una actitud que entra en conflicto con Dios, y se opone a Él. Después de esto, el hombre tomará estos sentimientos pasivos y disputará o competirá con Dios, incluso hasta el punto en que dudará si le merece la pena seguir a esta clase de Dios. A pesar de que la racionalidad del hombre le diga que no debería proceder así, seguirá escogiendo hacerlo a pesar de sí mismo, tanto que procederá sin dudarlo hasta el final mismo. […] ¿Qué indica esto? ¡Señala que el hombre y Dios están en oposición! No es que Él considere al ser humano Su enemigo, sino que la propia esencia de este es hostil hacia Dios.

de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

71 Vosotros consideráis a Cristo como un inmortal, un erudito, pero nadie considera a Cristo como un mortal con esencia divina. Por lo tanto, muchos de los que anhelan día y noche ver a Dios son, de hecho, enemigos de Dios, y son incompatibles con Dios. ¿No es esto un mal por parte del hombre? ¡Incluso ahora vosotros pensáis que vuestras creencias y lealtad son tales que merecéis ver el semblante de Cristo, pero os exhorto a equiparos a vosotros mismos con cosas más tangibles! Ya que, en el pasado, el presente y el futuro, muchos de los que entran en contacto con Cristo, han fracasado; todos ellos desempeñan el rol de los fariseos. ¿Cuál es la razón de vuestro fracaso? Es precisamente debido a que en vuestras nociones hay un Dios admirable y elevado. Pero la verdad no es como el hombre la desea. No sólo Cristo no es elevado, sino que más bien Él es particularmente pequeño; no sólo es Él un hombre, sino que es un hombre común y corriente; no sólo no puede Él ascender al cielo, sino que tampoco puede moverse libremente sobre la tierra. Así que la gente lo trata como un hombre común y corriente; hacen lo que quieren cuando están con Él, y le dicen palabras descuidadas a Él, todo esto mientras están a la espera de la venida del “Cristo verdadero”. Vosotros consideráis al Cristo que ya ha venido como un hombre común y corriente y Su palabra como la de un hombre común y corriente. Por lo tanto, vosotros, de Cristo no habéis recibido nada, y en su lugar habéis expuesto vuestra fealdad completamente ante la luz.

de ‘Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

72 Antes de tener contacto con Cristo, quizás creas que tu carácter ya ha sido transformado por completo, podrías creer que eres un fiel seguidor de Cristo, y es posible que creas que eres más que digno de recibir las bendiciones de Cristo. Ya que has transitado muchos caminos, has hecho muchas obras, y has producido mucho fruto, debes ser una persona que al final del camino sea digno de recibir la corona. Sin embargo, hay una verdad que no conoces: El carácter corrupto, la rebelión y la resistencia del hombre se ven expuestas cuando él ve a Cristo, y la rebelión y la resistencia expuesta en dicha ocasión son más absolutas y completas que en cualquier otra situación. Es porque Cristo es el Hijo del hombre y posee una humanidad normal que el hombre no lo honra ni respeta. Es porque Dios vive en la carne que la rebelión del hombre ha sido minuciosa y vívidamente traída a la luz. Por eso digo que la venida de Cristo ha desenterrado toda la rebelión de la humanidad y ha puesto claramente de relieve la naturaleza de la humanidad. A esto se le llama: “bajar del monte al tigre con artimaña” y “sacar de la cueva al lobo con artimaña”.

de ‘Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

73 Cuando realmente vives con Cristo, tu auto-rectitud y auto-importancia serán expuestas lentamente por tus palabras y acciones, y de igual manera serán revelados espontáneamente tus deseos excesivos, tu desobediencia y descontento. Por último, tu arrogancia será cada vez mayor, y cuando te vuelvas tan incompatible con Cristo como el agua es con el fuego, entonces tu naturaleza será totalmente expuesta. Llegado a este punto, tus nociones ya no podrán ser encubiertas. Tus quejas, también, se expresarán espontáneamente y tu vil humanidad será totalmente expuesta. Sin embargo, continúas negando tu propia rebelión. Y crees que un Cristo como este no es fácil de aceptar, que Él es excesivamente estricto con el hombre, y que te someterías completamente si Él fuera un Cristo diferente y bondadoso. Vosotros creéis que existe una causa para vuestra rebelión, que sólo os rebeláis contra Él cuando Cristo os ha llevado hasta cierto punto. Nunca os habéis dado cuenta que vosotros no consideráis a Cristo como Dios, ni que tampoco tenéis la intención de obedecerle. Por el contrario, insistes obstinadamente que Cristo obre de acuerdo a tu mente, y con respecto a toda obra que no haya sido realizada de esa manera, crees que Él no es Dios, sino un hombre. ¿No hay muchos entre vosotros quienes han argumentado con Él de esta manera? ¿En quién es que vosotros creéis? ¿Y cómo es que vosotros buscáis?

de ‘Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

74 ¿Eres en verdad capaz de tratarlo como a Dios cada momento de cada día? ¿Vas a tener en verdad la realidad de la obediencia a Dios? Vosotros adoráis al Dios alto que yace en vuestros corazones como Jehová, pero consideráis al Cristo visible como un hombre. ¡Vuestros sentidos son demasiado inferiores y vuestra humanidad demasiado humilde! Vosotros sois incapaces de considerar a Cristo siempre como Dios; más bien, sólo lo orilláis y lo adoráis como Dios cuando se os antoja. Por esto es que digo que vosotros no sois creyentes de Dios, sino cómplices de aquellos que luchan contra Cristo. Incluso los hombres que muestran bondad a otros son retribuidos, sin embargo, Cristo, que hace tal clase de obra entre vosotros, no es amado o retribuido por el hombre, ni tampoco recibe la obediencia del hombre. ¿No es esto sumamente triste?

de ‘Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

75 Cuando se trata de la fe, muchos quizá piensen que siguen a Dios porque tienen fe, de lo contrario no soportarían tal sufrimiento. Entonces te pregunto esto: ¿Por qué es que nunca veneras a Dios a pesar de que crees en Su existencia? ¿Por qué, entonces, no sientes ningún temor de Dios en tu corazón si crees en Su existencia? Tú aceptas que Cristo es la encarnación de Dios, ¿entonces por qué mantienes tal desprecio y actúas de manera tan irreverente hacia Él? ¿Por qué lo juzgas abiertamente? ¿Por qué siempre vigilas Sus movimientos? ¿Por qué no te sometes a Sus disposiciones? ¿Por qué no actúas de acuerdo con Su palabra? ¿Por qué lo extorsionas y lo robas de Sus ofrendas? ¿Por qué hablas en lugar de Cristo? ¿Por qué juzgas si Su obra y Su palabra son o no correctas? ¿Por qué te atreves a blasfemar a Sus espaldas? ¿Son estas y otras cosas las que conforman vuestra fe?

de ‘¿Eres un verdadero creyente de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

76 Cada parte de vuestro hablar y comportamiento revelan los elementos de incredulidad en Cristo que lleváis dentro de vosotros. Vuestros motivos y objetivos de lo que hacéis están impregnados de incredulidad; incluso la mirada en vuestros ojos y el aliento que exhaláis están contaminados con tales elementos. En otras palabras, cada uno de vosotros, durante cada minuto del día, lleváis consigo elementos de incredulidad. Esto significa que, en cualquier momento estáis en peligro de traicionar a Cristo, ya que la sangre que corre por vuestros cuerpos está impregnada de incredulidad en el Dios encarnado. Por ello os digo que las huellas que dejáis por el sendero de la creencia en Dios no son sustanciales. Vuestra travesía a lo largo del camino de la creencia en Dios no está bien arraigada, y en su lugar simplemente seguís la rutina. Vosotros siempre sois escépticos acerca de la palabra de Cristo y no podéis llevarla inmediatamente a la práctica. Esta es la razón por la que vosotros no tenéis fe en Cristo, y que siempre tengáis nociones de Él es otra razón por la que vosotros no creéis en Cristo. Conservando siempre el escepticismo sobre la obra de Cristo, permitiendo que la palabra de Cristo caiga en oídos sordos, teniendo una opinión sobre cualquiera que sea la obra que Cristo lleve a cabo sin ser capaces de comprenderla apropiadamente, teniendo dificultades en dejar las nociones sin importar la explicación que recibís, y así sucesivamente; todos estos son elementos de incredulidad mezclados en vuestros corazones.

de ‘¿Eres un verdadero creyente de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

77 Exteriormente, parecéis ser todos muy obedientes a este Cristo en la tierra, pero en esencia no tenéis fe en Él ni lo amáis. Lo que quiero decir es que realmente tenéis fe en ese Dios confuso de vuestros sentimientos, y realmente amáis al Dios que anheláis día y noche, pero nunca habéis visto en persona. En cuanto a este Cristo, vuestra fe es simplemente una fracción, y vuestro amor por Él no es nada.

de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

78 En la actualidad, vuestra fe ocupa sólo el treinta por ciento de vuestros corazones, mientras que el setenta por ciento está poseído por la duda. Cualquier obra hecha y cualquier frase pronunciada por Cristo pueden haceros formar nociones y opiniones sobre Él. Estas nociones y estas opiniones proceden de vuestra completa falta de fe en Él. Vosotros admiráis y teméis sólo al Dios invisible en el cielo y no tomáis en consideración al Cristo vivo en la tierra. ¿No es esto acaso también vuestra incredulidad? Anheláis sólo al Dios que realizó obras en el pasado, pero no os enfrentáis al Cristo de hoy. Estas son siempre las mezclas de la “fe” en vuestros corazones que no cree en el Cristo de hoy. No os subestimo, ya que hay demasiada incredulidad dentro de vosotros, demasiado dentro de vosotros que es impuro y que debe ser analizado. Estas impurezas son una señal de que vosotros no tenéis fe en lo absoluto; son un signo de vuestra renuncia de Cristo y os marcan como traidores de Cristo. Son un velo que cubre vuestro conocimiento de Cristo, una barrera para que seáis adquiridos por Cristo, un obstáculo que os impide ser compatibles con Cristo, y una evidencia de que Cristo no os aprueba.

de ‘¿Eres un verdadero creyente de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

79 Puede ser que, en todos tus años de fe en Dios, nunca hayas maldecido a nadie ni cometido una mala acción, sin embargo, en tu asociación con Cristo, no puedes decir la verdad, actuar con sinceridad, u obedecer la palabra de Cristo; entonces Yo digo que eres el más artero y siniestro del mundo. Si eres especialmente cordial y leal con tus familiares, amigos, esposa (o esposo), hijos y con los padres, y nunca te aprovechas de los demás, pero no puedes ser compatible y estar en paz con Cristo, entonces, aun cuando te entregues por entero para aliviar a tus vecinos o hayas cuidado bien a tu padre, madre, y a tu casa, te digo que eres malo, y también falso. No pienses que eres compatible con Cristo porque eres compatible con el hombre o realizas algunas buenas acciones. ¿Crees que tu bondad puede hurtar la bendición del Cielo? ¿Crees que tus buenas acciones son sustitutas de tu obediencia? Ninguno de vosotros podéis aceptar los tratos y las podas, y todos encontráis difícil aceptar la humanidad normal de Cristo. Sin embargo, siempre afirmáis obediencia a Dios. Tal fe traerá sobre vosotros una apropiada retribución.

de ‘Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

80 Vuestro corazón está lleno de maldad, traición y engaño. Entonces, ¿cuánto de vuestro amor es impuro? Creéis que ya habéis renunciado a suficiente por Mí; creéis que vuestro amor por Mí ya es suficiente, sin embargo, ¿por qué vuestras palabras y acciones siempre llevan con ellas rebelión y engaño? Me seguís pero no reconocéis Mi palabra; ¿se considera esto amor? Me seguís pero me hacéis a un lado; ¿se considera esto amor? Me seguís, pero sin embargo no confiáis en Mí; ¿se considera esto amor? Me seguís pero no aceptáis Mi existencia; ¿se considera esto amor? Me seguís, pero no me tratáis como corresponde a quien Yo soy y me complicáis las cosas a cada momento; ¿se considera esto amor? Me seguís pero me tratáis como un necio y me engañáis en cada asunto; ¿se considera esto amor? Me servís pero no me teméis; ¿se considera esto amor? Te oponéis a Mí en todos los aspectos y en todas las cosas; ¿es todo esto considerado amor? Habéis sacrificado mucho, esto es cierto, pero nunca habéis practicado lo que pido de vosotros; ¿se puede considerar esto amor? Un cálculo cuidadoso muestra que no hay el más mínimo indicio de amor por Mí dentro de vosotros. Después de estos muchos años de obrar y tantas palabras que Yo he aportado, ¿qué tanto has recibido realmente? ¿No amerita esto volverlo a mirar cuidadosamente?

de ‘Muchos son llamados, pocos escogidos’ en “La Palabra manifestada en carne”

81 Vuestras bocas están llenas con palabras de engaño e inmundicia, de traición y altanería. Nunca me habéis hablado palabras de sinceridad ni santidad, ni tampoco las palabras de que experimentas Mi palabra y me obedeces. ¿Qué fe es esta? Vuestros corazones están llenos de deseos y riqueza; vuestras mentes están llenas con las cosas materiales. Cada día calculáis cómo obtener de Mí, evaluando cuánta riqueza y cuántas cosas materiales habéis obtenido de Mí. Cada día esperáis que más bendiciones caigan sobre vosotros para que podáis gozar más cosas y más placenteras.

de ‘Muchos son llamados, pocos escogidos’ en “La Palabra manifestada en carne”

82 Vuestro engaño, vuestra arrogancia, vuestra codicia, vuestros deseos extravagantes, vuestra traición, vuestra desobediencia, ¿cuál de estos podría escapar de que Yo lo viera? Me tratáis sin consideración, me timáis, me insultáis, me engañáis, me exigís, me chantajeáis con sacrificios, ¿cómo podría tal maleficencia eludir Mi castigo? Vuestras fechorías son prueba de vuestra enemistad contra Mí y son prueba de vuestra incompatibilidad conmigo. Cada uno de vosotros creéis ser tan compatibles conmigo pero, si ese es el caso, ¿entonces a quién se aplica esa evidencia irrefutable? Creéis que poseéis la máxima sinceridad y lealtad hacia Mí. Pensáis que sois tan bondadosos, tan compasivos y que me habéis dedicado tanto. Pensáis que habéis hecho suficiente para Mí, ¿pero habéis alguna vez comparado esas creencias contra vuestro comportamiento? Digo que sois bastante arrogantes, bastante codiciosos, bastante negligentes; los trucos con los que me engañáis son bastante ingeniosos y tenéis bastantes intenciones despreciables y métodos despreciables. Vuestra lealtad es demasiado pobre, vuestra sinceridad es demasiado miserable y vuestra conciencia es aún más deficiente. Hay demasiada maldad en vuestros corazones y nadie está exento de esto, ni siquiera Yo.

de ‘Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo’ en “La Palabra manifestada en carne”

83 Os alabáis a vosotros mismos por vuestra pequeña lealtad y deseáis recompensas por vuestro pequeño sacrificio; menospreciáis a los demás cuando mostráis un poco de obediencia, y sois despectivos hacia Dios al realizar alguna insignificante labor. Deseáis riquezas y regalos y reconocimientos por recibir a Dios. Vuestro corazón sufre cuando dais una o dos monedas; cuando dais diez, deseáis recibir bendiciones y ser distinguidos de los demás. Es verdaderamente ofensivo hablar u oír de una humanidad como la vuestra. ¿Qué es lo digno de elogio de vuestras palabras y acciones? Quienes realizan su deber y aquellos que no lo hacen; quienes lideran y los que siguen; quienes reciben a Dios y los que no; quienes dan y los que no dan; quienes predican y los que reciben la palabra, y así sucesivamente, todos estos hombres se alaban a sí mismos. ¿No encontráis esto risible? Con seguridad sabéis que creéis en Dios, sin embargo, no sois compatibles con Dios. Con seguridad sabéis que no sois dignos, sin embargo, seguís siendo presumidos. ¿Acaso no sentís que vuestro sentido se ha vuelto de tal manera que ya no tenéis control propio? Con vuestro sentido de tal forma, ¿cómo podéis consideraros apropiados para asociaros con Dios? ¿Cómo es que no tenéis miedo por vosotros mismos? Vuestro carácter ya ha llegado a ser tal que no podéis ser compatibles con Dios. ¿No es vuestra fe descabellada? ¿No es vuestra fe absurda?

de ‘Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

84 Durante Mis muchos años de obrar el hombre ha recibido mucho y ha renunciado a mucho, sin embargo, todavía afirmo que el hombre no cree verdaderamente en Mí. Porque el hombre solamente reconoce en la superficie que Yo soy Dios y no está de acuerdo con la verdad que hablo, mucho menos practica la verdad que Yo exijo de él. Es decir, el hombre reconoce sólo la existencia de Dios, pero no la de la verdad; el hombre sólo reconoce la existencia de Dios, pero no la de la vida; el hombre sólo reconoce el nombre de Dios, pero no Su esencia. Debido a su celo, el hombre me es detestable. Porque el hombre sólo usa palabras agradables al oído para engañarme y ninguno me adora con un corazón sincero. Tus palabras llevan la tentación de la serpiente. Y tus palabras son arrogantes al extremo, simplemente como si el arcángel las hubiera expresado. Además, tus acciones están gastadas; tus deseos desmedidos y tus intenciones codiciosas son ofensivas de escuchar. Todos vosotros os habéis convertido en polilla en Mi casa y en objetos de Mi aversión y rechazo. Porque ninguno de vosotros sois amante de la verdad, sólo sois hombres que estáis a favor de las bendiciones, que queréis ascender al cielo, a quienes os agrada ver la magnificencia de Cristo ejerciendo Su poder en la tierra.

de ‘Muchos son llamados, pocos escogidos’ en “La Palabra manifestada en carne”

85 Lo que tú admiras no es la humildad de Cristo, sino a esos falsos pastores de destacada posición. Tú no amas la belleza o la sabiduría de Cristo, sino a esos lascivos que se asocian con el mundo vil. Tú te ríes del dolor de Cristo, que no tiene lugar donde reclinar Su cabeza, pero admiras a esos cadáveres que aprovechan las ofrendas y viven en desenfreno. Tú no estás dispuesto a sufrir junto a Cristo, sino que te lanzas con gusto en los brazos de esos anticristos insensatos a pesar de que sólo te suministren carne, letras, y control. Aun ahora tu corazón todavía se vuelve hacia ellos, su reputación, su posición en el corazón de todos los demonios, su influencia y su autoridad, sin embargo, continúas con una actitud de resistencia y rechazo a aceptar la obra de Cristo. Por esto es que te digo que no tienes la fe de reconocer a Cristo.

de ‘¿Eres un verdadero creyente de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

86 Algunas personas no se regocijan en la verdad, y mucho menos en el juicio. Más bien, se regocijan en el poder y las riquezas; tales personas son consideradas pretenciosas. Ellas buscan exclusivamente aquellas sectas en el mundo que tienen influencia y a los pastores y maestros que provienen de seminarios. A pesar de haber aceptado el camino de la verdad, se mantienen escépticos y son incapaces de dedicarse a plenitud. Ellos hablan de sacrificarse por Dios, pero sus ojos se mantienen enfocados en los grandes pastores y maestros, y Cristo es dejado de lado. Sus corazones están llenos de fama, fortuna y gloria. Ellos no creen en lo absoluto que un hombre tan exiguo sea capaz de conquistar a tantos, que uno tan ordinario sea capaz de perfeccionar a la gente. Ellos no creen en lo absoluto que estos don nadie entre el polvo y el estiércol sean la gente elegida por Dios. Ellos creen que, si esta gente fuesen los objetos de la salvación de Dios, entonces el cielo y la tierra estarían volteados al revés y todos los hombres se reirían a mandíbula batiente. Ellos creen que, si Dios ha elegido a tales don nadie para ser perfeccionados, entonces esos grandes hombres se convertirían en Dios mismo. Sus perspectivas están manchadas de incredulidad; ciertamente, más que incrédulos, son bestias absurdas. Y es que sólo valoran la posición, el prestigio y el poder; lo que tienen en alta estima son los grandes grupos y sectas. No tienen la menor consideración hacia aquellos dirigidos por Cristo; son simplemente traidores que han dado la espalda a Cristo, a la verdad y a la vida.

de ‘¿Eres un verdadero creyente de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

87 Mira a los líderes de cada denominación y secta. Son todos arrogantes y farisaicos, e interpretan la Biblia fuera de contexto y según su propia imaginación. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían esas personas? Después de todo, poseen alguna conocimiento, y pueden hablar un poco de doctrina, o saber cómo convencer a los demás y usar algunos artificios por medio de los cuales han llevado a las personas ante ellos y las han engañado. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero en realidad siguen a sus líderes. Si se encontraran con los que predican el camino verdadero, algunos de ellos dirían: “Tenemos que consultarle respecto a nuestra creencia en Dios”. Mira cómo requieren el consentimiento de alguien para creer en Dios; ¿no es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes entonces? ¿No se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos en la aceptación del camino verdadero por parte de las personas? Esta clase de líderes pertenece a la misma clase que Pablo.

de ‘Sólo la búsqueda de la verdad es la verdadera creencia en Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

88 Si eres muy astuto, tendrás un corazón precavido y pensamientos de sospecha sobre todos los asuntos y todos los hombres. Por esta razón, tu fe en Mí se construye sobre un fundamento de desconfianza. Nunca reconoceré esa forma de fe. Sin una fe verdadera, tu amor está lejos de ser sincero. Y si hasta dudas de Dios y especulas sobre Él a tu antojo, sin duda eres el más malicioso de los hombres. Haces conjeturas acerca de si Dios puede ser como el hombre, imperdonablemente pecador, de un carácter mezquino, sin justicia ni razón, carente de sentido de la justicia, que emplea medidas de malicia, traición, y astucia, y hasta se agrada del mal y de las tinieblas, etc. ¿No es la razón por la que el hombre tiene tales pensamientos porque el hombre no tiene el más mínimo conocimiento de Dios? ¡Esa forma de fe no carece en absoluto de pecado! Además, incluso hay quienes creen que me agradan los que se congracian y adulan, y que quienes no saben nada de estas cosas serán impopulares e incapaces de mantener su lugar en la casa de Dios. ¿Es este el conocimiento que habéis recibido a lo largo de estos muchos años? ¿Es esto lo que habéis obtenido? Y vuestro conocimiento de Mí está mismamente lejos de esas malinterpretaciones; además, están vuestra blasfemia contra el Espíritu de Dios y vuestra denigración del cielo. Esta es la razón por la que digo que esa forma de fe como la vuestra sólo provocará que os apartéis más de Mí y os opongáis más a Mí.

de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

89 Todo lo que existe en vuestros corazones es iniquidad, y de ahí que creáis que cualquiera, sea quien sea, es astuto y deshonesto. Incluso creéis que Dios encarnado sería como un hombre normal: sin un corazón bondadoso o un amor benevolente. Además, creéis que un carácter noble y una naturaleza misericordiosa y benevolente existen sólo en el Dios del cielo. Y creéis que ese santo no existe, y que en la tierra sólo reinan las tinieblas y el mal, mientras que Dios es simplemente una meta gloriosa sobre la que el hombre deposita esperanza, y una figura legendaria fabricada por el hombre. En vuestros corazones, el Dios del cielo es muy recto, justo, y grande, digno de adoración y reverencia, pero este Dios en la tierra es simplemente un sustituto y un instrumento del Dios del cielo. Creéis que este Dios no puede ser equivalente al del cielo, mucho menos mencionarse en el mismo contexto que Él. Cuando se trata de la grandeza y el honor de Dios, estos pertenecen a la gloria del Dios del cielo, pero cuando se trata de la naturaleza y la corrupción del hombre, se atribuyen al de la tierra. El Dios del cielo es eternamente elevado, mientras el de la tierra es por siempre insignificante, débil e incompetente. El del cielo no es dado a la emoción, sólo a la justicia, mientras el de la tierra sólo tiene motivos egoístas y carece de cualquier ecuanimidad o razón. El del cielo no tiene la más mínima deshonestidad y es eternamente fiel, mientras el de la tierra siempre tiene un lado deshonesto. El Dios del cielo ama mucho al hombre, mientras el de la tierra cuida de este de forma inapropiada, incluso descuidándolo por completo. Habéis mantenido este conocimiento erróneo durante mucho tiempo en vuestros corazones y puede que también lo perpetuéis en el futuro.

de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

90 Consideráis todos los hechos de Cristo desde el punto de vista del impío y juzgáis toda Su obra, Su identidad y Su esencia desde la perspectiva de los malvados. Habéis cometido un grave error y hecho lo que nunca hicieron quienes estuvieron antes que vosotros. Esto es, sólo servís al Dios elevado del cielo con una corona sobre Su cabeza y nunca atendéis al Dios que consideráis tan insignificante como para no verlo. ¿No es este vuestro pecado? ¿No es el ejemplo típico de vuestra ofensa contra el carácter de Dios? Adoráis mucho al Dios del cielo. Adoráis mucho a figuras elevadas y estimáis a los que tienen una gran elocuencia. Estáis alegremente dominados por el Dios que da abundantes riquezas, y añoráis en gran manera al Dios que puede cumplir todos los deseos. El único a quien no adoras es este Dios no elevado; tu único objeto de odio es la relación con este Dios a quien ningún hombre puede considerar altamente. La única cosa que no estás dispuesto a hacer es servir a este Dios que nunca te ha dado un solo céntimo, y el único a quien no anhelas es este Dios desagradable. Esa clase de Dios no puede permitirte ampliar tus horizontes, sentir como si hubieras encontrado un tesoro, y mucho menos cumplir lo que deseas. ¿Por qué lo sigues entonces? ¿Has pensado en esta pregunta?

de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

91 Lo que haces no sólo ofende a este Cristo, sino, lo que es más importante, ofende al Dios del cielo. ¡Creo que este no es el propósito de vuestra fe en Dios! Deseáis en gran manera que Él se deleite en vosotros, pero estáis muy lejos de Él. ¿Cuál es el asunto aquí? Sólo aceptáis Sus palabras, pero no Su tratamiento o poda, y mucho menos Su disposición completa. Además, sois incapaces de tener una fe completa en Él. ¿Cuál es, pues, el asunto aquí? Fundamentalmente, vuestra fe es un cascarón de huevo vacío que nunca da lugar a un polluelo. Y es que vuestra fe no os ha traído la verdad ni os ha obtenido vida; en su lugar os ha traído un sentido ilusorio de esperanza y apoyo. El propósito de vuestra fe en Dios es para esta esperanza y apoyo, y no la verdad y la vida. Por tanto, digo que el curso de vuestra fe en Dios no es otro que tratar de obtener Su favor a través del servilismo y la desvergüenza, y de ninguna forma puede considerarse una fe verdadera. ¿Cómo puede aparecer un resultado de una fe así? En otras palabras, ¿qué fruto puede producir esa forma de fe? El propósito de vuestra fe en Dios es cumplir vuestros motivos haciendo uso de Él. ¿No muestra este hecho vuestra ofensa contra el carácter de Dios? Creéis en la existencia de Dios en el cielo, pero negáis la suya en la tierra. Sin embargo, no apruebo vuestras opiniones. Sólo elogio a esos hombres que mantienen sus pies sobre la tierra y sirven al Dios que está en ella, y no a los que nunca reconocen al Cristo en la tierra. Independientemente de lo leales que sean esos hombres al Dios del cielo, al final no escaparán de Mi mano que castiga a los malvados. Esos hombres son los malvados; son los malvados que resisten a Dios y nunca han obedecido alegremente a Cristo. Por supuesto, su número incluye a todos aquellos que no conocen y, además, no reconocen a Cristo.

de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

92 Muchos prefieren ser condenados en el infierno que hablar y actuar con honestidad. No es de extrañar que Yo tenga otro tratamiento en su lugar para aquellos que son deshonestos. Por supuesto que entiendo bien la gran dificultad a la que os enfrentáis en cuanto a ser un hombre honesto. Todos vosotros sois muy inteligentes y hábiles para juzgar a los demás desde vuestra propia perspectiva, […] Algunos se comportan decentemente y particularmente “con buenos modales” en presencia de Dios, pero se vuelven desafiantes y desenfrenados en presencia del Espíritu. ¿Contaríais a un hombre así en las filas de los honestos? Si eres un hipócrita y alguien experto en socializar, entonces Yo te digo que definitivamente eres uno de los que juegas con Dios. Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo te digo que eres alguien poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchas confidencias inconfesables y estás muy poco dispuesto a dejar al descubierto tus secretos —tus dificultades— ante los demás con el fin de buscar el camino de la luz, entonces te digo que eres uno de los que no recibirá la salvación con facilidad

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

93 Tus labios son más bondadosos que las palomas, pero tu corazón es más siniestro que la serpiente antigua, incluso tus labios son tan hermosos como una mujer libanesa, pero tu corazón no es tan amable como el de ellas y, desde luego, no puede compararse con la belleza del de las cananeas. Tu corazón es demasiado engañoso.

de ‘¡Vuestra personalidad es tan baja!’ en “La Palabra manifestada en carne”

94 Algunas personas están siempre escondiéndose tras la máscara de la iglesia hagan lo que hagan; la verdad es que esto es para su propio beneficio. Esa clase de persona no tiene la clase de motivación correcta. Es deshonesta y engañosa, y la mayoría de las cosas que hace es para su propio beneficio. Esa clase de persona no busca amar a Dios; su corazón sigue perteneciéndole a Satanás, y no puede volverse hacia Dios. Él no tiene forma de obtener a esa clase de persona.

de ‘El amor genuino por Dios es espontáneo ’ en “La Palabra manifestada en carne”

96 Muchas personas detrás de Mí codician la bendición del estatus, se dan atracones de comida, aman dormir y prestar toda la atención a la carne, siempre temerosos de que no haya salida de ella. No desarrollan su función normal en la iglesia, y comen gratuitamente, o amonestan a sus hermanos y hermanas con Mis palabras, se exaltan y señorean sobre los demás. Estas personas siguen diciendo que están llevando a cabo la voluntad de Dios, siempre dicen que son los íntimos de Dios, ¿no es esto absurdo? Si tienen las motivaciones correctas, pero eres incapaz de servir a la voluntad de Dios, estás siendo insensato; pero si tus motivaciones no son correctas, y sigues diciendo que sirves a Dios, eres alguien que se opone a Dios, ¡y deberías ser castigado por Él! ¡No tengo simpatía por tales personas! En la casa de Dios comen gratuitamente, y siempre codician las comodidades de la carne, y no consideran los intereses de Dios; siempre buscan lo que es bueno para ellos, no prestan atención a la voluntad de Dios, y el Espíritu de Dios no escudriña todo lo que hacen, siempre están maquinando y tramando contras sus hermanos y hermanas, y tienen dos caras, como un zorro en una viña, siempre robando uvas y pisoteando la misma. ¿Pueden ser tales personas los íntimos de Dios? ¿Eres apto para recibir las bendiciones de Dios? No asumes responsabilidades para tu vida y la iglesia, ¿eres apto para recibir la comisión de Dios? ¿Quién se atrevería a confiar en alguien como tú? Cuando sirves así, ¿podría atreverse Dios a confiarte una tarea mayor? ¿No estás retrasando las cosas?

de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dos’ en “La Palabra manifestada en carne”

97 Si el hombre no puede expresar lo que debe expresar durante el servicio, o lograr lo que por naturaleza es posible para él, y en cambio se hace el tonto y lo hace mecánicamente sin mostrar ningún interés, ha perdido la función que un ser creado debe tener. Esta clase de hombre se considera un mediocre cero a la izquierda y un inútil desperdicio de espacio; ¿cómo puede alguien así ser dignificado con el título de un ser creado? ¿No son entes de corrupción que brillan por fuera pero que están podridos por dentro? […] Si el hombre no cumple su deber, se debe sentir culpable y en deuda; debe despreciar su debilidad e inutilidad, su rebelión y corrupción, y también debe sacrificar su vida y sangre para Dios. Sólo entonces será un ser creado que verdaderamente ama a Dios, y sólo esa clase de hombre es digno de disfrutar las bendiciones y la promesa de Dios y de que Él lo perfeccione. ¿Y qué pasa con la mayoría de vosotros? ¿Cómo tratáis al Dios que vive entre vosotros? ¿Cómo habéis cumplido vuestro deber delante de Él? ¿Habéis hecho todo lo que fuisteis llamados a hacer, incluso a expensas de vuestra propia vida? ¿Qué habéis sacrificado? ¿No habéis recibido mucho de Mí? ¿Podéis hacer la distinción? ¿Qué tan leales me sois? ¿Cómo me habéis servido? ¿Y qué pasa con todo lo que os he otorgado y he hecho por vosotros? ¿Habéis tomado medida de todo esto? ¿Habéis juzgado y comparado esto con la poca conciencia que tenéis dentro de vosotros? ¿A quién podéis hacer el bien con vuestras palabras y acciones? ¿Podría ser que ese minúsculo sacrificio vuestro es digno de todo lo que os he otorgado? No tengo otra opción y me he dedicado a vosotros con todo el corazón, pero albergáis malvados recelos contra Mí y sois indiferentes. Este es el alcance de vuestro deber, vuestra única función. ¿No es así? ¿No sabéis que para nada habéis cumplido el deber de un ser creado? ¿Cómo podéis ser considerados un ser creado? ¿No sabéis con claridad qué es lo que estáis expresando y viviendo? No habéis cumplido con vuestro deber, pero buscáis obtener la misericordia y la gracia abundante de Dios. Esa gracia no ha sido preparada para unos tan inútiles y viles como vosotros, sino para los que no piden nada y se sacrifican con gusto. Tales hombres como vosotros, tales mediocres ceros a la izquierda, para nada sois dignos de disfrutar la gracia del cielo. ¡Sólo las dificultades y el interminable castigo acompañarán vuestros días!

de ‘La diferencia entre el ministerio del Dios encarnado y el deber del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

99 He descubierto que, independientemente de lo que les ocurra, o de aquello con lo que estén tratando, las personas siempre protegen sus propios intereses, prestan atención a su propia carne, y siempre buscan razones o excusas que les sirvan. No poseen la más mínima verdad, y todo lo que hacen tiene como fin el justificar su propia carne y es en consideración de sus propias perspectivas. Todas reclaman la gracia de Dios, y tratan de sacar todo el provecho posible. ¿Y por qué le ponen a Dios unas exigencias excesivas? Esto demuestra que las personas son codiciosas por naturaleza. No poseen sentido alguno ante Dios; en todo lo que hacen —ya sea que oren, tengan comunión o prediquen—, en lo que buscan, y en sus pensamientos internos y sus deseos, ponen exigencias a Dios y reclaman cosas de Él, con la esperanza de ganar algo de Él.

de ‘Las personas le ponen demasiadas exigencias a Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

100 ¿En base a qué vivían las personas antes de eso? Todas ellas viven para sí mismas. Cada uno salva su propio pellejo; éste es el resumen de la naturaleza humana. Se cree en Dios para uno mismo, y se obtienen bendiciones con el mismo fin. Desechar cosas por Dios, erogarse uno mismo por Él y serle fiel, todo esto se hace para uno mismo. En resumen, todo tiene el propósito de ganar bendiciones para uno mismo. En el mundo, todo es para beneficio personal. Se cree en Dios para lograr bendiciones, se echa todo fuera para obtenerlas y se puede soportar mucho sufrimiento con el fin de conseguirlas. Todo esto es una prueba empírica de la naturaleza corrupta del hombre.

de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

101 Me excluís por el bien de vuestros hijos, de vuestro marido o de vuestra propia protección. En vez de preocuparos por Mí, os preocupáis por vuestra familia, vuestros hijos, vuestro estatus, vuestro futuro y vuestra propia satisfacción. ¿Cuándo habéis pensado en Mí mientras hablabais o actuabais? Cuando el clima está frío, vuestros pensamientos se vuelven a vuestros hijos, vuestro marido, vuestra esposa o vuestros padres. Cuando hace calor, tampoco tengo lugar en vuestros pensamientos. Cuando desempeñas tu deber, estás pensando en tus propios intereses, en tu propia seguridad personal o la de los miembros de tu familia. ¿Qué has hecho que fuera para Mí? ¿Cuándo has pensado en Mí? ¿Cuándo te has dedicado, a cualquier costo, a Mí y Mi obra? ¿Dónde está la evidencia de tu compatibilidad conmigo? ¿Dónde está la realidad de tu lealtad a Mí? ¿Dónde está la realidad de tu obediencia a Mí? ¿Cuándo tus intenciones no han sido con el fin de obtener Mis bendiciones?

de ‘Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo’ en “La Palabra manifestada en carne”

102 Soy consciente de que vuestra devoción y vuestra sinceridad no son sino temporales; ¿no son vuestras aspiraciones y el precio que pagáis sólo por el ahora y no por el entonces? Sólo queréis ejercer un esfuerzo final por aseguraros un hermoso destino. Tu propósito consiste tan sólo en hacer un trato; no es tanto que no os sintáis en deuda con la verdad y sí, que no es para corresponderme por el precio que Yo he pagado. En una palabra, sólo estáis dispuestos a emplear vuestra sagacidad, pero no queréis luchar por ella. ¿Acaso no es éste vuestro más sentido deseo? No debéis disfrazaros, y menos aún romperos la cabeza respecto a vuestro destino, hasta el punto de ser incapaces de comer o dormir. ¿No es cierto que vuestro destino habrá sido determinado al final?

de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

103 Me habéis seguido todos estos años, sin embargo, nunca me habéis dado ni un ápice de lealtad. Más bien, vosotros habéis estado girando en torno a las personas que amáis y las cosas que os causan placer, tanto es así que las mantenéis cerca de vuestros corazones y nunca las abandonáis, en ningún momento ni en ningún lugar. Cuando os sentís ansiosos o apasionados acerca de cualquier cosa que amáis, siempre sucede durante el tiempo que me estáis siguiendo, o incluso cuando estáis escuchando Mis palabras. Por eso digo, que estáis utilizando la lealtad que os pido, para en vez ser leales a los objetos de vuestros afectos y estimarlos. Aunque quizá sacrifiquéis una o dos cosas por Mí, no representa vuestro todo, y eso muestra que no es a Mí a quien vosotros sois verdaderamente leales. Os involucráis en proyectos que os apasionan: Algunos son leales a sus hijos, otros a maridos, esposas, las riquezas, el trabajo, los superiores, al estatus o a las mujeres. Por esas cosas a las que sois leales, vosotros nunca os habéis sentido cansados o molestos; más bien, anheláis cada vez más poseer una mayor cantidad y calidad de las cosas a las que sois leales, y nunca os habéis desesperanzado. Yo y Mis palabras siempre somos empujados hasta la última posición en términos de las cosas que os apasionan. Y no tenéis más remedio que clasificarlos en último lugar; algunos incluso dejan ese último lugar para algo a lo cual ser leales pero que aún estén por descubrir. Ellos nunca han mantenido ninguna cantidad de Mí en sus corazones.

de ‘¿A quién eres leal?’ en “La Palabra manifestada en carne”

104 Tal vez, consideráis que os pido demasiado o que os acuso injustamente, pero, ¿acaso alguna vez habéis pensado en el hecho de que cuando estáis felizmente pasando tiempo con vuestra familia, nunca, ni una sola vez, habéis sido leales a Mí? En momentos como este, ¿no os causa dolor? Cuando vuestros corazones están llenos de alegría al recibir el pago por vuestras labores, ¿acaso no os sentís descorazonados por no haberos provisto con suficiente verdad. ¿Cuándo habéis llorado por no haber recibido Mi aprobación? Devanáis vuestro cerebro y hacéis enormes esfuerzos por vuestros hijos, y aun así nunca estáis satisfechos; todavía creéis que no habéis sido diligentes hacia ellos, que no les habéis dedicado todo vuestro esfuerzo. Pero hacia Mí, siempre habéis sido negligentes y descuidados, manteniéndome sólo en vuestra memoria, y nunca perdurable en vuestros corazones. Mi devoción y esfuerzos siempre os pasan desapercibidos, y nunca habéis intentado comprenderlos. Meramente os involucráis en una breve reflexión y creéis que eso es suficiente. Esta forma de “lealtad” no es lo que siempre he anhelado, sino que más bien es lo que ha sido durante mucho tiempo una abominación para Mí.

de ‘¿A quién eres leal?’ en “La Palabra manifestada en carne”

105 Si en estos momentos colocase riquezas en frente de vosotros, y os pidiera que eligierais libremente y a sabiendas de que Yo no os condenaría, resultaría que la mayoría escogería las riquezas y renunciarían a la verdad. Los mejores entre vosotros renunciarían a las riquezas y de mala gana elegirían la verdad, mientras que aquellos en el medio agarrarían las riquezas con una mano y la verdad con la otra. De esta manera, ¿no se harían evidentes vuestros verdaderos colores? Al elegir entre la verdad y cualquier cosa a la que sois leales, todos vosotros tomaríais tal decisión, y vuestra actitud seguirá siendo la misma. ¿No es así? ¿Acaso no hay muchos entre vosotros que han fluctuado entre lo correcto e incorrecto? En concursos entre lo positivo y lo negativo, y lo blanco y lo negro, seguramente estáis conscientes de las elecciones que habéis hecho entre la familia y Dios, los hijos y Dios, la paz y la perturbación, la riqueza y la pobreza, el estatus y lo ordinario, ser apoyados y ser echados a un lado, y así sucesivamente. Entre una familia pacífica y una deshecha, elegisteis la primera, y sin ninguna vacilación; entre la riqueza y el deber, de nuevo elegisteis la primera, aun careciendo de la voluntad de regresar a la orilla; entre el lujo y la pobreza, elegisteis la primera; entre los hijos, esposas, maridos y Yo, elegisteis la primera; y entre la noción y la verdad, una vez más elegisteis la primera. Enfrentado Yo a toda forma de vuestras malas acciones, no me queda otra alternativa que perder Mi fe en vosotros. Estoy absolutamente asombrado de que vuestros corazones sean tan resistentes a ablandarse. Muchos años de dedicación y esfuerzo al parecer sólo me han traído resignación, y que hayáis perdido las esperanzas en Mí. Sin embargo, Mis esperanzas hacia vosotros crecen con cada día que pasa, porque Mi día ya ha sido completamente expuesto ante todos. Sin embargo, vosotros continuáis buscando aquello que pertenece a la oscuridad y a la maldad, y os negáis a desapegaros de vuestro asidero. Siendo así, ¿cuál será vuestro resultado?

de ‘¿A quién eres leal?’ en “La Palabra manifestada en carne”

106 Durante el tiempo de Mi obra, siempre actuáis contra Mí, nunca cumplís con Mis palabras. Hago Mi obra y tú haces tu propia obra, haces tu propio reinito, vosotros jauría de zorras y perros, ¡todo lo que hacéis es contra Mí! Siempre estáis tratando de traer a vuestro abrazo a aquellos que sólo os aman, ¿dónde está vuestra reverencia? ¡Todo lo que hacéis es engañoso! ¡No tenéis obediencia ni reverencia, todo lo que hacéis es engañoso y blasfemo! ¿Pueden tales personas ser salvadas? Los hombres sexualmente inmorales y lascivos siempre quieren atraer hacia ellos, para su propio “placer”, a esas rameras coquetas. No salvaré a tales demonios sexualmente inmorales, os odio demonios inmundos, vuestra lascivia y coquetería os han sumergido en el infierno, ¿qué tenéis que decir por vosotros mismos? ¡Vosotros demonios inmundos y espíritus malvados sois tan atroces! ¡Sois repugnantes! ¿Cómo puede ser salva esa basura? ¿Podrían ser salvos aquellos todavía atrapados en el pecado? Estas verdades, este camino y esta vida no tienen ningún atractivo para vosotros; sois atraídos a la pecaminosidad, al dinero, a la posición, a la fama y la ganancia, a los disfrutes de la carne, a la guapura de los hombres y a la coquetería de las mujeres. ¿Qué os califica para entrar a Mi reino? Vuestra imagen es incluso mayor que Dios, vuestro estatus es mayor que Dios, por no decir nada de vuestro prestigio entre los hombres, os habéis convertido en un ídolo que las personas adoran. ¿No te has convertido en el arcángel?

de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

107 Puede decirse que los seres humanos son unos inútiles desdichados, porque no se valoran a sí mismos. Si ni siquiera se aman a sí mismos, sino que se pisotean a sí mismos, ¿no muestra esto que son inútiles? La humanidad es como una mujer inmoral que se engaña a sí misma, y se entrega voluntariamente a otros para ser violada. Pero incluso así, los hombres siguen sin saber lo inferiores que son. Hallan placer en trabajar para otros, o en hablar con otros, poniéndose bajo el control de otros; ¿no es ésta verdaderamente la inmundicia de la humanidad? […] Como los hombres no se conocen a sí mismos, su mayor deficiencia es exhibir voluntariamente sus encantos y su horrible rostro ante los demás; esto es algo que Dios detesta al máximo. Como las relaciones entre las personas son anormales, y no existen relaciones interpersonales normales entre las personas, menos aún tienen una relación normal con Dios.

de ‘Interpretación de la decimocuarta declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

108 Vosotros fuisteis apartados del barro y, al fin y al cabo, fuisteis seleccionados de la escoria, de lo inmundo y de entre los odiados por Dios. Pertenecíais a Satanás y éste os pisoteó y contaminó en su momento. Por esta razón se dice que fuisteis separados del barro y no sois santos, sino que sois objetos no humanos de los cuales Satanás había hecho necios, hace tiempo. Esta es la descripción más apropiada para vosotros. Debéis daros cuenta de que sois impurezas encontradas en agua estancada y barro, y no capturas deseables como el pescado y las gambas, porque ningún disfrute puede derivarse de vosotros. Para decirlo sin rodeos, sois miembros de la clase social más baja, animales peores que cerdos y perros. Hablando con franqueza, dirigirme a vosotros en tales términos no es excesivo ni exagerado, sino una forma de simplificar el asunto. Dirigirme a vosotros en tales términos es, en realidad, una forma de teneros respeto. Vuestra perspectiva, vuestro discurso, vuestra conducta como “hombres”, y todas las cosas de vuestra vida —incluido vuestro estatus en el barro— son suficientes para demostrar que vuestra identidad es “extraordinaria”.

de ‘Cuáles son la identidad inherente del hombre y su valía’ en “La Palabra manifestada en carne”

109 ¿Acaso todo lo que hago no es por vosotros? Sin embargo, siempre me habéis tratado a Mí, Jehová, de esta manera: robando Mis sacrificios, llevándose las ofrendas de Mi altar a vuestras casas para alimentar a los cachorros y a los hijos de los cachorros en la guarida de lobos; la gente lucha unos contra otros, enfrentándose entre sí con miradas llenas de rabia y espadas y lanzas, echando Mis palabras, las del Todopoderoso, a la letrina para que se vuelvan tan asquerosas como excrementos. ¿Dónde está vuestra integridad? ¡Vuestra humanidad se ha vuelto como la de las bestias! Vuestros corazones hace ya tiempo que se han convertido en piedra. ¿Acaso no sabéis que cuando llegue Mi día de ira será cuando Yo juzgue la maldad que hoy cometéis contra Mí, el Todopoderoso? ¿Creéis que, engañándome a Mí de esta manera, echando Mis palabras en el fango y no escuchándolas, creéis que al actuar así a Mis espaldas podéis escapar de Mi mirada iracunda? ¿No sabéis acaso que ya Mis ojos, los de Jehová, os han visto cuando robasteis Mis sacrificios y codiciasteis Mis posesiones? ¿No sabéis que cuando robasteis Mis sacrificios, fue frente al altar en el que se ofrecen sacrificios? ¿Cómo os podéis considerar a vosotros mismos lo suficientemente inteligentes como para engañarme de esta manera?

de ‘Nadie que es de la carne puede escapar del día de la ira’ en “La Palabra manifestada en carne”

111 Creéis en Dios pero aún no conocéis Su voluntad; coméis y bebéis las palabras de Dios, pero sois incapaces de cumplir Sus exigencias. Creéis en Dios pero aún no lo conocéis, y vivís aunque no tenéis objetivo por el que luchar. No tenéis valores ni propósito. Vivís como un hombre, pero no tenéis conciencia, integridad, o la más mínima credibilidad. ¿Cómo se os puede considerar un hombre? Creéis en Dios pero le engañáis. Además, tomáis Su dinero y coméis de Sus ofrendas, pero, al final, no mostráis consideración por Sus sentimientos o conciencia hacia Él. Ni siquiera podéis cumplir la más trivial de Sus exigencias. ¿Cómo se os puede considerar un hombre? Los alimentos que coméis y el aire que respiráis vienen de Dios, disfrutáis de Su gracia, pero al final, no tenéis el más mínimo conocimiento de Él. Todo lo contrario, habéis pasado a no servir para nada. ¿No sois entonces bestias peores que un perro? ¿Hay algún animal más malicioso que vosotros?

de ‘Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

112 Su vida entera es una vida de angustia, de precipitación, y diversión añadida a un vacío, y en toda ella no hay nuevas invenciones y creaciones. Nadie es capaz de liberarse de esta vida hueca, nadie ha descubierto una vida con sentido, y nadie ha experimentado nunca una vida real.

de ‘La vigésima quinta declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

113 Yo hice todas las cosas, creé a la humanidad, y hoy he descendido en medio del hombre. Este, sin embargo, me devuelve el golpe, y se venga de Mí. ¿No es beneficiosa para el hombre la obra que hago sobre él? ¿Soy realmente incapaz de satisfacer al hombre? ¿Por qué me rechaza el hombre? ¿Por qué es el hombre tan frío e indiferente conmigo? ¿Por qué está la tierra cubierta de cadáveres? ¿Es este realmente el estado del mundo que hice para el hombre? ¿Por qué es que he dado al hombre riquezas incomparables, pero él me ofrece manos vacías a cambio? ¿Por qué no me ama realmente el hombre? ¿Por qué no viene nunca delante de Mí? ¿Realmente no han servido para nada Mis palabras? ¿Se han desvanecido Mis palabras como el calor del agua? ¿Por qué no está dispuesto el hombre a cooperar conmigo? ¿Es la llegada de Mi día realmente el momento de la muerte del hombre? ¿Podría realmente destruir al hombre en el momento en que se forme Mi reino? ¿Por qué, durante todo Mi plan de gestión, nadie ha comprendido Mis propósitos? ¿Por qué, en lugar de apreciar las declaraciones de Mi boca, el hombre las aborrece y rechaza? No condeno a nadie, sino que simplemente hago que las personas se calmen y lleven a cabo la tarea de la introspección.

de ‘La vigésima quinta declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

114 El país en el que nacimos es el terreno de reunión de muchos espíritus impuros y, por lo tanto, proliferan y buscan dominio en esta tierra. Esto ha conducido al mancillamiento de aquellos que nacieron aquí. Los hábitos, costumbres, ideas y conceptos de las personas son atrasados y pasados de moda, por lo que se forman todo tipo de nociones acerca de Dios que hasta ahora han sido incapaces de quitarse de encima. En particular, actúan de una forma delante de Dios y actúan de otra forma a Sus espaldas, confundiendo consagrar a Satanás con servir a Dios. Ésta es una muestra de estar muy atrasado.

de ‘La Senda… (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

115 Las personas que han sido atadas por Satanás durante varios miles de años, han seguido viviendo bajo su influencia y no se la han quitado de encima. Amargamente han seguido andando a tientas y luchando. En el pasado quemarían incienso y se inclinarían y consagrarían a Satanás, y estaban fuertemente atadas a enredos familiares y seculares, así como a interacciones sociales. Eran incapaces de quitárselos de encima. En esta clase de sociedad despiadada, ¿dónde puede alguien encontrar una vida significativa?

de ‘La Senda… (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

117 El hombre no está dispuesto a buscar a Dios, no está dispuesto a desprenderse de sus pertenencias por Dios, y no está dispuesto a dedicar un esfuerzo de por vida a Dios, sino que en cambio dice que Dios se ha ido demasiado lejos, que mucho sobre Dios está en contradicción con las nociones del hombre. Con una humanidad como esta, aun cuando no hayáis escatimado en vuestros esfuerzos, seríais incapaces de ganaros la aprobación de Dios, por no decir nada del hecho de que vosotros no buscáis a Dios. ¿No sabéis que sois las mercancías defectuosas de la humanidad? ¿No sabéis que no existe humanidad más mísera que la vuestra? ¿No sabéis cuál es vuestro “título honorífico”? Los que verdaderamente aman a Dios os llaman el padre del lobo, la madre del lobo, el hijo del lobo, y el nieto del lobo; sois los descendientes del lobo, la gente del lobo, y vosotros debéis conocer vuestra propia identidad y nunca olvidarla. No penséis que sois alguna figura superior: Vosotros sois el grupo más atroz de no humanos dentro de la humanidad. ¿Acaso no sabéis nada de esto?

de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

118 Lo que veis hoy solo es la espada de Mi boca. No habéis visto la vara en Mi mano o la llama con la cual Yo quemo al hombre, y es por eso que todavía sois arrogantes e intemperantes en Mi presencia. Es por esto que todavía peleáis conmigo en Mi casa, disputando aquello que os he dicho. El hombre no me teme. Por estar enemistado conmigo hasta el día de hoy, todavía sigue sin ningún temor. Tenéis la lengua y los dientes de los injustos en vuestra boca. Vuestras palabras y hechos son semejantes a los de la serpiente, los que engañaron a Eva para que pecara. Demandáis del uno al otro: ojo por ojo y diente por diente, y contendéis en Mi presencia por vuestra posición, fama y lucro, sin embargo, no conocéis que Yo secretamente estoy observando vuestras palabras y hechos. Incluso antes de que entréis en Mi presencia, he conocido vuestra mente hasta la médula. El hombre siempre quiere escapar de Mi mano y evitar que Mis ojos lo observen, pero nunca he ignorado sus palabras o hechos. En cambio, a propósito, les permito que alcancen Mis ojos para que Yo pueda castigar su injusticia y juzgar su rebelión. Así, las palabras y hechos escondidos del hombre siempre están delante de Mi tribunal, el cual nunca ha dejado al hombre ya que su rebelión es demasiada.

de ‘La obra de esparcir el evangelio también es la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

119 ¿Fuisteis conscientes alguna vez de aquello que estáis haciendo hoy, esto es, que os desmandáis por todo el mundo, conspiráis contra los demás, os engañáis unos a otros, os comportáis de forma traicionera, secreta y desvergonzada, no conocéis la verdad, sois deshonestos y engañosos, practicáis la adulación, consideráis que siempre tenéis razón y que sois mejores que los demás, sois arrogantes, y actuáis salvajemente como los animales salvajes en las montañas, y con brutalidad como el rey de las bestias, que en nada tenéis la semejanza de un ser humano? Sois rudos e irracionales. Nunca habéis considerado Mi palabra como un tesoro, sino que habéis adoptado una actitud despectiva. De esta forma, ¿de dónde vendrían el éxito, una vida humana verdadera y unas hermosas esperanzas? ¿Te rescatará realmente de la boca del tigre tu imaginación extravagante? ¿Te rescatará realmente del fuego abrasador? ¿Habrías caído hasta este punto si hubieras considerado realmente Mi obra como un tesoro incalculable? ¿Será que tu destino no puede cambiarse en realidad? ¿Estás dispuesto a morir con semejante remordimiento?

de ‘La esencia y la identidad del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

120 ¡Humanidad cruel y brutal! La confabulación y la intriga, los empujones entre ellos, la lucha por la reputación y la fortuna, la masacre mutua, ¿cuándo se van a terminar? Dios ha hablado cientos de miles de palabras pero nadie ha entrado en razón. Actúan por el bien de sus familias, hijos e hijas, por sus carreras, porvenires, estatus, vanidad y dinero, por la ropa, la comida y la carne, ¿las acciones de quién son verdaderamente por el bien de Dios? Incluso entre aquellos cuyas acciones son por el bien de Dios, sólo hay unos cuantos que conocen a Dios. ¿Cuántos no actúan por el bien de sus propios intereses? ¿Cuántos no oprimen y discriminan a los demás con el propósito de mantener su propio estatus? Así, de manera contundente, Dios ha sido condenado a muerte en innumerables ocasiones; innumerables jueces bárbaros han condenado a Dios y una vez más lo han clavado en la cruz. ¿Cuántos se pueden llamar justos porque en verdad actúan para la gloria de Dios?

de ‘Los malvados deben ser castigados’ en “La Palabra manifestada en carne”

121 El apasionado corazón de Dios y Sus ardientes expectativas han recibido a cambio fríos corazones, miradas insensibles e indiferentes, con las reprimendas y los insultos repetidos del hombre, cortantes observaciones, sarcasmo y menosprecio; con el ridículo del hombre, con su pisoteo y su rechazo, con su malentendido, sus gemidos, su distanciamiento y su evitación; con nada más que engaños, ataques y amargura. Las palabras cálidas han sido enfrentadas con un ceño feroz y el frío desafío de mil dedos recriminatorios. Dios no puede sino soportar, con la cabeza inclinada, servir a las personas como un buey dispuesto. Cuántos soles y lunas, cuántas veces ha mirado a las estrellas, se ha marchado al alba, ha regresado al anochecer, dando vueltas en la cama, ha soportado agonía mil veces mayores que el dolor de Su partida del lado de Su Padre, sufrido los ataques, la ruptura, la trata y la poda del hombre. La humildad y el ocultamiento de Dios se han visto correspondidos por el prejuicio del hombre, con los criterios y el trato injustos del hombre y Su anonimato, Su paciencia y Su tolerancia han recibido a cambio la avariciosa mirada del hombre; este intenta golpear a Dios hasta la muerte, sin remordimiento, y pisotearlo en el suelo. La actitud del hombre en su trato hacia Dios es de “rara inteligencia”, y Dios, a quien el hombre intimida y desdeña, está aplastado bajo los pies de decenas de millares de personas; mientras tanto, el hombre mismo se levanta hasta lo más alto, como si quisiera ser el rey del castillo, tomar el poder absoluto, recibir audiencia detrás de una pantalla, para dejar a Dios como el aplicado y cumplidor director entre bastidores, al que no se le permite defenderse ni causar problema; Dios interpreta el papel del “Último Emperador”, tiene que ser una marioneta, desprovisto de toda libertad. Los hechos del hombre son impensables, ¿cómo, pues, está cualificado para exigirle a Dios tales o cuales cosas? ¿De qué manera está cualificado para proponerle sugerencias a Dios? ¿Cómo está cualificado para exigir que Dios se compadezca de sus debilidades? ¿De qué forma es apto para recibir la misericordia de Dios, Su magnanimidad y Su perdón, una y otra vez? ¿Dónde está su conciencia? Hace mucho que le rompió el corazón a Dios, que se lo dejó hecho pedazos.

de ‘Obra y entrada (9)’ en “La Palabra manifestada en carne”

122 El hombre no puede distinguir la tiza del queso, siempre confunde lo negro con lo blanco, suprime la justicia y la verdad, y mantiene en alto lo inequitativo y lo injusto. Aleja la luz y retoza en medio de la oscuridad. Los que buscan la verdad y la justicia, en cambio ahuyentan la luz, los que buscan a Dios lo pisotean bajo sus pies, y se elevan a sí mismos al cielo. El hombre no es distinto a un bandido. ¿Dónde está su razón? ¿Quién puede distinguir lo correcto de lo incorrecto? ¿Quién puede defender la justicia? ¿Quién está dispuesto a sufrir por la verdad? ¡Las personas son crueles y diabólicas! Han clavado a Dios en la cruz, aplauden y vitorean; sus gritos salvajes no cesan. Son como pollos y perros, se confabulan y se hacen cómplices. Han establecido su propio reino; su intromisión no ha dejado lugar sin perturbar. Cierran los ojos y aúllan como locos, sin cesar, encerrados juntos. Una atmósfera apretada lo impregna todo; es bulliciosa y vivaz, y quienes se suman ciegamente a otros siguen emergiendo, sosteniendo todos ellos los “ilustres” nombres de sus antepasados. Hace mucho que estos perros y pollos relegaron a Dios al fondo de su mente, y nunca prestaron atención al estado del corazón de Dios. No es de sorprender que Dios diga que el hombre es como un perro o un pollo, un perro que ladra, y que hace que otro centenar de ellos aúllen. De esta forma, con mucho alboroto, ha traído la obra de Dios hasta el día de hoy, haciendo caso omiso a cómo sea la obra de Dios, si hay justicia, si Él tiene un lugar donde poner Su pie, de cómo es el mañana, de su propia soledad y de su propia inmundicia. El hombre no ha pensado nunca tanto en las cosas, no se ha preocupado jamás del mañana, y ha reunido todo lo que es beneficioso y precioso entre sus brazos, sin dejarle nada a Dios, excepto migajas y sobras. ¡Qué cruel es la humanidad!

de ‘Obra y entrada (9)’ en “La Palabra manifestada en carne”

123 Disfruta de Dios, aunque se opone a Él, y lo pisotea bajo sus pies, aunque con la boca le da gracias y lo alaba. Ora a Dios y depende de Él, aunque también lo engaña. “Exalta” el nombre de Dios y mira Su rostro, aunque también se sienta en Su trono con descaro y desvergüenza, y juzga la “injusticia” de Dios. De su boca proceden las palabras de que está en deuda con Dios, y mira Sus palabras, aunque en su corazón le lanza improperios a Dios; es “tolerante” hacia Dios aunque lo oprime, y su boca dice que es por amor a Dios. En sus manos sostiene las cosas de Dios, y en su boca mastica la comida que Él le ha dado. Sin embargo, sus ojos fijan una mirada fría y sin emoción en Dios, como si deseara tragárselo por completo. Ve la verdad, pero insiste en decir que es el engaño de Satanás. Mira la justicia, pero la obliga a convertirse en autonegación; considera los hechos del hombre, pero insiste en que son lo que Dios es; contempla los dones naturales del hombre, pero insiste en que son la verdad; observa los hechos de Dios, pero insiste en que son arrogancia y presunción, bravatas y santurronería. Cuando el hombre observa a Dios, insiste en etiquetarlo de humano, e intenta a toda costa colocarlo en el asiento de un ser creado que está confabulado con Satanás. Sabe perfectamente que son declaraciones de Dios, pero dirá que no son más que los escritos de un hombre. Sabe muy bien que el Espíritu se hace realidad en la carne, que Dios se hace carne, pero él afirma que esa carne es descendiente de Satanás. Sabe bien que Dios es humilde, y está escondido, pero él sólo declara que Satanás ha sido avergonzado, y Dios ha ganado. ¡Qué inútiles! ¡El hombre ni siquiera es digno de servir como perro guardián! No distingue entre lo negro y lo blanco, e incluso tergiversa deliberadamente lo negro, y lo hace blanco.

de ‘Obra y entrada (9)’ en “La Palabra manifestada en carne”

124 [...] la traición es una forma de comportamiento en la que uno rompe una promesa, viola principios morales o va contra la ética humana y que demuestra una pérdida de humanidad. Como un ser humano, no importa si recuerdas que alguna vez has hecho algo para traicionar a otro o si ya has traicionado a otros muchas veces, hablando en términos generales, si habéis nacido en este mundo, entonces habéis hecho algo para traicionar la verdad. Si eres capaz de traicionar a tus padres o amigos, entonces eres capaz de traicionar a otros y, además, eres capaz de traicionarme a Mí y hacer cosas que desprecio. En otras palabras, la traición no es sólo una forma de comportamiento inmoral en la superficie, sino que es algo que está en conflicto con la verdad. Este tipo de cosas es precisamente la fuente de la resistencia y desobediencia de la humanidad hacia Mí. Es por esta razón que lo he resumido en la siguiente declaración: la traición es la naturaleza del hombre. Esta naturaleza es el enemigo natural de cada persona que es compatible conmigo.

de ‘Un problema muy serio: la traición (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

125 Cualquiera puede usar sus propias palabras y acciones para representar su verdadera cara. Esta verdadera cara es por supuesto su naturaleza. Si tú eres alguien que habla con muchos rodeos, entonces tienes una naturaleza torcida. Si tu naturaleza es muy astuta, entonces la manera en la que haces las cosas es muy hábil y taimada y haces muy fácil que las personas sean engañadas por ti. Si tu naturaleza es muy siniestra, tus palabras pueden ser agradables de escuchar, pero tus acciones no pueden cubrir tus siniestros medios. Si tu naturaleza es muy floja, entonces todo lo que dices está dirigido a eludir la culpa y la responsabilidad por tu negligencia y flojera y tus acciones serán muy lentas y someras y muy buenas para cubrir la verdad. Si tu naturaleza es muy empática, entonces tus palabras serán razonables y tus acciones también se conformarán mucho con la verdad. Si tu naturaleza es muy leal, entonces tus palabras deben ser sinceras y la manera en la que haces las cosas debe ser con los pies en la tierra, sin mucho para hacer que tu señor desconfíe de ti. Si tu naturaleza es muy lujuriosa o codiciosa del dinero, entonces tu corazón a menudo será llenado por estas cosas y sin darte cuenta harás algunas cosas desviadas e inmorales que harán que a las personas les sea difícil olvidar y además les repugnarán. Justo como he dicho, si tienes una naturaleza de traición entonces difícilmente puedes escapar de ella. No confiéis en la suerte de que no tenéis una naturaleza de traición sólo porque no habéis hecho daño a nadie. Si eso es lo que piensas, entonces eres demasiado repugnante. Las palabras que he hablado cada vez están dirigidas a todas las personas, no sólo a una persona o a un tipo de persona. Sólo porque no me has traicionado en una cosa no prueba que no me puedas traicionar en todas las cosas. Algunas personas pierden su confianza en buscar la verdad durante los reveses en su matrimonio. Algunas personas pierden su obligación de serme leal durante una ruptura familiar. Algunas personas me abandonan en aras de buscar un momento de alegría y emoción. Algunas personas preferirían caer en un barranco oscuro que vivir en la luz y alcanzar el deleite de la obra del Espíritu Santo. Algunas personas ignoran el consejo de los amigos en aras de satisfacer su codicia por la riqueza e incluso ahora no pueden reconocer sus errores ni se dan la vuelta. Algunas personas sólo viven temporalmente bajo Mi nombre con el fin de recibir Mi protección, mientras que otras sólo se consagran un poco porque se aferran a la vida y temen la muerte. ¿No son estas y otras acciones inmorales y aún más indignas sólo comportamientos en los cuales las personas por mucho tiempo me han traicionado profundo en sus corazones? Por supuesto, sé que la traición de las personas no se planeó con antelación, pero es una revelación natural de su naturaleza. Nadie me quiere traicionar y además nadie está feliz porque haya hecho algo para traicionarme. Por el contrario, están temblando de miedo, ¿correcto? Así que, ¿estáis pensando acerca de cómo podéis redimir estas traiciones y cómo podéis cambiar la situación actual?

de ‘Un problema muy serio: la traición (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

126 La naturaleza del hombre es completamente diferente a Mi esencia; esto se debe a que la naturaleza corrupta del hombre se origina por completo de Satanás y la naturaleza del hombre ha sido procesada y corrompida por Satanás. Es decir, el hombre sobrevive bajo la influencia de la maldad y fealdad de Satanás. El hombre no crece en un mundo de verdad o en un ambiente santo y además no vive en la luz. Por lo tanto, no es posible que la verdad se posea de manera innata dentro de la naturaleza de cada persona y, además, no pueden nacer con una esencia que tema a Dios y obedezca a Dios. Por el contrario, son poseedores de una naturaleza que resiste a Dios, desobedece a Dios y no tiene amor por la verdad. Esta naturaleza es el problema del que quiero hablar —la traición—.

de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

127 Las almas de la humanidad están todas en las garras de Satanás. Como tal, se sobrentiende que la carne del hombre también ha sido ocupada por Satanás. ¿Cómo podrían carne como esta y humanos como estos no resistir a Dios y ser compatibles de manera innata con Él? La razón por la que Satanás fue arrojado al aire por Mí es porque Me traicionó, así que ¿cómo podrían los humanos escapar ellos mismos de esto? Esta es la razón por la que la naturaleza humana es traición.

de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

128 [...] no importa cuánto tiempo tú hayas sido Su seguidor, tu naturaleza sigue siendo la de traicionar a Dios. Es decir, está en la naturaleza de las personas el traicionar a Dios porque ellas no tienen la madurez absoluta en sus vidas, sólo han tenido cambios relativos en su carácter. […] que no importa cuán madura sea tu vida, cuán profunda sea tu experiencia, cuán grande sea tu confianza, y no importa dónde hayas nacido y hacia dónde vayas, tu naturaleza de traicionar a Dios puede surgir en cualquier momento y en cualquier lugar. Lo que Dios quiere decir a todas y cada una de las personas es esto: la traición de Dios es la naturaleza humana.

de ‘Prefacio’ de parte dos en “La Palabra manifestada en carne”

129 El comportamiento que no me puede obedecer de manera absoluta es traición. El comportamiento que no me puede ser leal es traición. El hacerme trampa y usar mentiras para engañarme es traición. El estar llenos de nociones y esparcirlas por todos lados es traición. El no proteger Mis testimonios e intereses es traición. El fingir una sonrisa cuando alguien me ha dejado en su corazón es traición. Estos comportamientos son todas las cosas de las que siempre sois capaces y también son comunes y corrientes entre vosotros. Ninguno de vosotros podéis pensar que ese es un problema, pero eso no es lo que Yo pienso. No puedo tratar el traicionarme como un asunto sin importancia y, además, no lo puedo ignorar. Estoy obrando entre vosotros ahora pero seguís siendo así. Si un día no hay nadie ahí para cuidaros y protegeros, ¿no os volverías todos vosotros reyes de la colina? Para entonces, ¿quién limpiará el desorden después de vosotros cuando ocasionéis una enorme catástrofe?

de ‘Un problema muy serio: la traición (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

130 Todas las almas corrompidas por Satanás están bajo el control del ámbito de Satanás. Sólo aquellos que creen en Cristo han sido separados, salvados del campo de Satanás y traídos al reino de hoy. Estas personas ya no viven bajo la influencia de Satanás. Aun así, la naturaleza del hombre todavía está enraizada en la carne del hombre. Esto quiere decir que, aunque vuestras almas hayan sido salvadas, vuestra naturaleza sigue siendo de su antigua apariencia y la probabilidad de que Me traicionaréis se queda en cien por ciento. Es por eso que Mi obra es tan duradera, porque vuestra naturaleza es demasiado inconmovible. Ahora todos vosotros estáis sufriendo tanto como podéis en cumplir vuestros deberes, pero un hecho innegable es éste: Cada uno de vosotros es capaz de traicionarme y regresar al ámbito de Satanás, a su campo, y regresar a vuestras antiguas vidas. En ese momento no será posible que tengáis una pizca de humanidad o la apariencia de un ser humano como la tenéis ahora. En casos serios, seréis destruidos y además seréis condenados eternamente, para nunca más ser encarnados sino severamente castigados. Este es el problema planteado ante vosotros.

de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

131 […] todavía, ya que la esencia del hombre puede traicionar a Dios en cualquier momento y en cualquier lugar. No es que vayas a traicionarlo debido a alguna circunstancia adversa ni tampoco que sin una circunstancia adversa o sin alguien que te obligue no vayas a traicionar a Dios. Puedes seguir haciéndolo aunque nadie te esté obligando; esto es un problema de la esencia corrupta y de la naturaleza del hombre. Mira cómo respiras ahora: no has hecho nada, no te has movido, no has pensado en nada, pero esa naturaleza que traiciona a Dios está dentro de ti. ¿Es esto correcto? ¿Por qué? Porque el hombre tiene la traición dentro de sí y Dios no está en él. El espíritu y el alma del hombre no tienen parte alguna de Dios en ellos. Por tanto, puedes traicionar a Dios en cualquier momento o lugar.

de ‘Para servir a Dios uno debería caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

132 El cielo sobre toda la humanidad es turbio y oscuro, carente de siquiera un atisbo de claridad. El mundo humano está en completa oscuridad, y los que viven en ella no pueden ver su propia mano cuando la estiran frente a sí, y no pueden ver el sol cuando levantan la cabeza. El camino bajo sus pies es fangoso y lleno de baches, y es torcido y tortuoso; sobre toda la tierra hay cadáveres esparcidos por doquier. Las esquinas en la oscuridad están colmadas con los restos de los muertos. Las esquinas oscuras y frías están repletas de hordas de demonios que establecen su residencia. Así mismo por toda la humanidad hordas de demonios vienen y van. La descendencia de la multitud de bestias cubiertas de mugre pelean mano a mano, en una lucha brutal, emitiendo un sonido que infunde terror al corazón. En esos tiempos, en un mundo así, y en un “paraíso terrenal” como este, ¿a dónde puede alguien ir en busca de las alegrías de la vida? ¿Dónde puede alguien encontrar el destino de su vida? La humanidad, pisoteada bajo los pies de Satanás desde hace mucho tiempo, ha estado actuando a la imagen de Satanás, y hasta lo ha personificado. Ellos son la evidencia de ser testigos, altos y claros, de Satanás. Tal humanidad, tal escoria, o tal fruto de esta familia humana corrupta, ¿cómo podría dar testimonio de Dios?

de ‘Qué significa un hombre de verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

133 Porque en verdad, la humanidad es un complemento de Mi gestión, pero con mayor precisión, la humanidad no es otro que Mi enemigo. La humanidad es el maligno que se resiste a Mí y me desobedece. La humanidad no es otra cosa que la descendencia del maligno que Yo he maldecido. La humanidad no es otra que la descendencia del arcángel que me traicionó. La humanidad no es otra cosa que la heredad del diablo que ya había sido detestado y rechazado por Mí, y que entró en desavenencias conmigo.

de ‘Qué significa un hombre de verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

135 Hay un enorme secreto en tu corazón. Nunca has sabido que está allí, porque has estado viviendo en un mundo sin una luz que ilumine la estancia. Tu corazón y tu espíritu han sido robados por el maligno. Tus ojos están cubiertos por la oscuridad; no puedes ver el sol en el cielo, ni las estrellas titilando en la noche. Tus oídos están obstruidos por palabras engañosas y eres sordo a la voz estruendosa de Jehová, y al sonido de las aguas que fluyen desde el trono. Has perdido todo lo que te pertenecía y todo lo que el Todopoderoso te había concedido. Has entrado en un mar infinito de amargura, sin tener fuerzas para ser rescatado, sin esperanzas de supervivencia, abandonado únicamente para luchar y para estar en ajetreos de aquí para allá… A partir de ese momento, estás condenado a verte aquejado por el maligno, mantenido alejado de las bendiciones del Todopoderoso, fuera del alcance de las provisiones del Todopoderoso, y te has embarcado en un camino sin retorno. Un millón de llamadas difícilmente pueden despertar tu corazón y tu espíritu. Duermes profundamente en las manos del maligno, quien te ha atraído engañosamente a un reino ilimitado, sin dirección, sin señales en la vía. De allí en adelante, has perdido tu pureza original, tu inocencia, y comenzaste a esconderte del cuidado del Todopoderoso. El maligno maneja tu corazón en todos tus asuntos y se convierte en tu vida. Ya no le temes, ya no lo evitas, ya no dudas de él. En vez de eso, lo tratas como al Dios en tu corazón. Comienzas a consagrarlo, a adorarlo, a ser inseparable como su sombra, y os comprometéis mutuamente el uno con el otro en la vida y en la muerte. No tienes idea alguna de cuál es tu origen, por qué existes, o por qué mueres. Ves al Todopoderoso como un extraño; no conoces Su origen, mucho menos sabes todo lo que Él ha hecho por ti. Todo lo que proviene de Él se te hace odioso. No lo aprecias ni le das valor. Caminas con el maligno, desde el mismo día que comenzaste a recibir las provisiones del Todopoderoso. Tú y el maligno habéis caminado a través de miles de años de tempestad y tormenta. Junto con él, te opones a Dios, que era la fuente de tu vida. No te arrepientes, y mucho menos sabes que has llegado hasta las puertas de la muerte. Te has olvidado que el maligno te ha tentado, te ha afligido; has olvidado tu origen. Así como así, el maligno te ha estado echando a perder paso a paso, hasta el presente. Tu corazón y tu espíritu se han insensibilizado y corrompido. Ya no te quejas de las angustias del mundo, ya no crees que el mundo sea injusto. Ni siquiera te importa la existencia del Todopoderoso. Esto se debe a que has asumido al maligno como tu verdadero padre, y ya no te puedes apartar de él. Este es el secreto dentro de tu corazón.

de ‘El suspiro del Todopoderoso’ en “La Palabra manifestada en carne”

136 El hombre caminó con Dios durante las épocas, sin embargo, el hombre no sabe que Dios gobierna el destino de todas las cosas y de los seres vivos ni sabe cómo Dios orquesta y dirige todas las cosas. Esto es algo que el hombre ha eludido desde los tiempos inmemoriales hasta el día presente. En cuanto a la razón del porqué, no es porque los hechos de Dios sean demasiado esquivos, o porque el plan de Dios todavía se tenga que ejecutar, sino porque el corazón y el espíritu del hombre están muy distantes de Dios. Por lo tanto, incluso si el hombre sigue a Dios, sin saberlo permanece al servicio de Satanás. Ninguno busca activamente las huellas o la aparición de Dios y nadie desea existir bajo el cuidado y la custodia de Dios. Más ellos están dispuestos a depender de la corrosión de Satanás y el maligno con el fin de adaptarse a este mundo y a las reglas de vida que sigue la malvada humanidad. A estas alturas el corazón y el espíritu del hombre se sacrifican a Satanás y se convierten en su sustento. Además, el corazón y el espíritu humanos se convierten en un lugar en el cual Satanás puede residir y en una zona de recreación apropiada para este. De esta manera, sin darse cuenta, el hombre pierde su comprensión de los principios de ser humano y del valor y el sentido de la existencia humana. Las leyes de Dios y el pacto entre Dios y el hombre gradualmente se desvanecen en el corazón del hombre y que el hombre no busca más a Dios ni le pone atención. A medida que el tiempo pasa, el hombre ya no entiende porqué Dios creó al hombre ni tampoco entiende las palabras que salen de la boca de Dios ni se da cuenta de todo lo que proviene de Dios. El hombre comienza a resistir las leyes y decretos de Dios; el corazón y el espíritu del hombre se insensibilizan… Dios pierde al hombre de Su creación original y el hombre pierde la raíz de su principio. Este es el dolor de esta humanidad.

de ‘Dios es la fuente de la vida del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”