La Palabra manifestada en carne

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La visión de la obra de Dios (2)

La Era de la Gracia predicó el evangelio del arrepentimiento, y siempre que el hombre creyera, sería salvo. Hoy, en lugar de la salvación, sólo hay conversaciones de conquista y de perfección. En ningún momento se afirma que si una persona cree, toda su familia será bendita, o que la salvación sea de una vez por todas. Hoy, nadie pronuncia estas palabras, y son cosas obsoletas. En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto se oponía a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado. En esa época, Jesús llevó a cabo mucha obra incomprensible para Sus discípulos, y dijo muchas cosas que las personas no entendieron. Esto se debe a que, en aquel momento, Él no dio explicaciones. Por tanto, varios años después de que partiera, Mateo creó Su genealogía, y otros también hicieron mucha obra que pertenecía a la voluntad del hombre. Jesús no vino a perfeccionar y ganar al hombre, sino a realizar una etapa de la obra: traer el evangelio del reino de los cielos y completar la obra de la crucifixión; y así, una vez crucificado Jesús, Su obra llegó a un final completo. Pero en la etapa presente —la obra de conquista— deben pronunciarse más palabras, debe realizarse más obra, y debe haber muchos procesos. Deben revelarse, asimismo, los misterios de la obra de Jesús y Jehová, de forma que todas las personas puedan tener entendimiento y claridad en su creencia, porque esta es la obra de los últimos días, y estos son el final de la obra de Dios, el momento de la conclusión de la misma. Esta etapa de la obra esclarecerá para ti la ley de Jehová y la redención de Jesús, y es principalmente así para que puedas entender toda la obra del plan de gestión de Dios de seis mil años, recibir todo el sentido y la esencia del mismo y entender el propósito de toda la obra realizada por Jesús y las palabras que Él habló, e incluso tu creencia ciega en la Biblia y tu adoración de esta. Te permitirá percibir todo esto. Llegarás a entender tanto la obra hecha por Jesús, como la obra de Dios hoy; entenderás y verás toda la verdad, la vida y el camino. En esa etapa de la obra realizada por Jesús, ¿por qué partió Él sin concluir la obra de Dios? Porque la etapa de Su obra no era la de conclusión. Cuando fue clavado en la cruz, las palabras que había hablado también llegaron a su fin; después de Su crucifixión, Su obra terminó completamente. La etapa presente es diferente: sólo después de que las palabras se hablen hasta el final y toda la obra de Dios se concluya habrá terminado Su obra. Durante la etapa de la obra de Jesús, quedaron muchas palabras sin decir o no se articularon del todo. Pero a Jesús no le preocupaba lo que dijo o no dijo, porque Su ministerio no era de palabras y, por tanto, partió después de ser clavado en la cruz. Esa etapa de la obra se produjo principalmente por causa de la crucifixión, y es distinta a la etapa actual. Esta fase de la obra es principalmente para completar, limpiar y llevarla toda a una conclusión. Si las palabras no se pronuncian hasta su final mismo, no habrá forma de concluir esta obra, porque en esta etapa de la misma toda obra se lleva a un final y se cumple usando palabras. En ese momento, Jesús realizó mucha obra incomprensible para el hombre. Partió en silencio, y hoy sigue habiendo muchos que no entienden Sus palabras, cuyo entendimiento es erróneo pero ellos siguen creyendo estar en lo correcto, y no saben que están equivocados. Al final, esta etapa presente traerá la obra de Dios a un final completo, y proveerá su conclusión. Todos llegarán a entender y conocer el plan divino de gestión. Los conceptos en el hombre, sus propósitos, su entendimiento erróneo, sus conceptos sobre la obra de Jehová y Jesús, sus opiniones sobre los gentiles y todas sus desviaciones y errores serán corregidos. Y el hombre entenderá todas las sendas correctas de la vida, toda la obra hecha por Dios y toda la verdad. Cuando eso ocurra, esta etapa de la obra llegará a su fin. La obra de Jehová fue la creación del mundo, el principio; esta etapa de la obra es el final de la misma, la conclusión. Al principio, la obra de Dios se llevó a cabo entre los escogidos de Israel, y fue el comienzo de una nueva época en el más santo de todos los lugares. La última etapa de la obra se lleva a cabo en el más inmundo de todos los países, para juzgar al mundo y poner fin a la era. En la primera etapa, la obra de Dios se llevó a cabo en el más brillante de todos los lugares, y la última etapa tiene lugar en el más oscuro de todos ellos; estas tinieblas serán eliminadas, la luz será traída, y todas las personas conquistadas. Cuando las personas de este, el más inmundo y oscuro de todos los lugares, hayan sido conquistadas, y toda la población haya reconocido que hay un Dios, que es el Dios verdadero, y toda persona haya sido totalmente convencida, esta realidad se usará para llevar a cabo la obra de conquista en todo el universo. Esta etapa de la obra es simbólica: una vez haya finalizado la obra de esta era, la de 6.000 años de gestión llegará a un completo final. Una vez conquistados los que pertenecen al lugar más oscuro de los lugares, sobra decir que también ocurrirá lo mismo en todas partes. Por tanto, sólo la obra de conquista en China conlleva un simbolismo significativo. China personifica a todas las fuerzas de las tinieblas, y el pueblo chino representa a todos los que son de la carne, de Satanás, y de la carne y la sangre. El pueblo chino es el que ha sido más corrompido por el gran dragón rojo, el que se opone a Dios con más fuerza, el que tiene una humanidad más vulgar e inmunda y, por tanto, es el arquetipo de toda la humanidad corrupta. Esto no quiere decir que otros países no tengan problemas en absoluto; los conceptos del hombre son todos iguales, y aunque las personas de estos países puedan ser de un buen calibre, si no conocen a Dios es que se oponen a Él. ¿Por qué se opusieron también los judíos a Dios y le desafiaron? ¿Por qué se opusieron a Él los fariseos? ¿Por qué traicionó Judas a Jesús? En ese momento, muchos de los discípulos no conocían a Jesús. ¿Por qué, tras ser crucificado y resucitar, las personas seguían sin creer en Él? ¿No es igual la desobediencia del hombre? Simplemente, se hace un ejemplo del pueblo de China, y cuando este sea conquistado pasará a ser un modelo y una muestra, y servirá de referencia para los demás. ¿Por qué he dicho siempre que sois un apéndice a Mi plan de gestión? Es en el pueblo de China donde la corrupción, la inmundicia, la injusticia, la oposición y la rebeldía se manifiestan de manera más completa y se revelan en todas sus diversas formas. Por un lado, son de pobre calibre, y por otro, sus vidas y su mentalidad son retrógradas, y sus hábitos, su entorno social, su familia de nacimiento son pobres y de lo más atrasado. Su estatus también es bajo. La obra en este lugar es simbólica, y después de que esta obra de prueba se haya llevado a cabo en su totalidad, Su obra subsiguiente irá mucho mejor. Si esta etapa de la misma puede completarse, la subsiguiente no admite discusión. Una vez que esta etapa de la obra se haya cumplido, se habrá logrado por completo un gran éxito, y la obra de conquista a lo largo de todo el universo habrá llegado a su entero fin. De hecho, una vez que la obra entre vosotros haya sido exitosa, esto equivaldrá al éxito a lo largo de todo el universo. Este es el sentido de por qué quiero que actuéis como modelo y una muestra. Rebeldía, oposición, inmundicia, injusticia… todo esto se encuentra en estas personas, y en ellas está representada toda la rebeldía de la humanidad. Son un caso serio. Por tanto, se les tiene por el paradigma de la conquista, y una vez conquistados pasarán a ser una muestra y un modelo para los demás. Nada fue más simbólico que la primera etapa llevada a cabo en Israel: los israelitas fueron los más santos y menos corruptos de toda la humanidad, y el comienzo de la nueva época en aquella tierra fue de suma importancia. Puede decirse que los antepasados de la humanidad procedieron de Israel, y que este fue el lugar de nacimiento de la obra de Dios. Al principio, estas personas eran las más santas, y todas adoraban a Jehová, y la obra de Dios en ellas pudo dar los mejores resultados. Toda la Biblia registra la obra de dos eras: una fue la obra de la Era de la Ley, y otra fue la obra de la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra las palabras de Jehová a los israelitas y Su obra en Israel; el Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en Judea. Sin embargo, ¿por qué no contiene la Biblia ningún nombre chino? Porque las primeras dos partes de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel, porque el pueblo de Israel fue el escogido, es decir, fueron los primeros en aceptar la obra de Jehová. Fueron los menos corruptos de toda la humanidad, y al principio, su mentalidad fue mirar a Dios y temerlo. Obedecieron las palabras de Jehová, y siempre sirvieron en el templo, y llevaron túnicas o coronas sacerdotales. Fue el primer pueblo que adoró a Dios, y el primer objeto de Su obra. Estas personas fueron una muestra y un modelo para toda la humanidad. Eran muestras y modelos de santidad y justicia. Personas como Job, Abraham, Lot, o Pedro y Timoteo, eran todos israelitas, y las muestras y modelos más santos. Israel fue el primer país que adoró a Dios en la humanidad, y salieron más personas justas de allí que de cualquier otro lugar. Dios obró en ellos con el fin de gestionar mejor a la humanidad a lo largo de la tierra en el futuro. Sus logros y la justicia de su adoración de Jehová se registraron, de forma que pudieran servir como muestras y modelos a las personas más allá de Israel durante la Era de la Gracia; y sus actos han sostenido miles de años de obra, hasta hoy.

Después de la fundación del mundo, la primera etapa de la obra de Dios se llevó a cabo en Israel, y por tanto este país fue el lugar de nacimiento de la obra de Dios en la tierra, y la base de Su obra en ella. El alcance de la obra de Jesús cubrió toda Judea. Durante Su obra, muy pocos de fuera de Judea supieron de ella, porque Él no realizó obra alguna más allá. Hoy, la obra de Dios se ha traído a China, y se lleva a cabo puramente dentro de este ámbito. Durante esta fase, no se realiza obra alguna fuera de China; su difusión más allá de China es una obra que vendrá más adelante. Esta etapa de la obra sigue a la etapa de la obra de Jesús. Él llevó a cabo la obra de redención, y esta etapa es la obra que sigue; la redención se ha completado, y en esta etapa no hay necesidad de concepción por el Espíritu Santo, porque es diferente a la última, y, además, porque China es diferente que Israel. La etapa de la obra llevada a cabo por Jesús fue la obra de la redención. El hombre vio a Jesús, y no mucho después, Su obra empezó a extenderse a los gentiles. Hoy, muchos creen en Dios en América, el Reino Unido y Rusia, ¿por qué hay menos en China? Porque China es la nación más cerrada. Así pues, China fue la última en aceptar el camino de Dios, e incluso ahora hace menos de cien años que lo hizo —mucho más tarde que América y el Reino Unido—. La última etapa de la obra de Dios se lleva a cabo en la tierra de China con el fin de poner fin a Su obra, y para que toda ella pueda cumplirse. Las personas en Israel todas llamaban a Jehová su Señor. En ese momento, lo consideraban la cabeza de su familia, y todo Israel pasó a ser una gran familia en la que todos adoraban a su Señor Jehová. El Espíritu de Jehová se les aparecía a menudo, y Él les habló e hizo oír Su voz, y usó una columna de nube y sonido para guiar sus vidas. En ese momento, el Espíritu proveía Su dirección en Israel de forma directa, hablando al pueblo y haciendo que este oyera Su voz, y este veía las nubes y oía los truenos, y de esta forma Él guió sus vidas durante miles de años. Por consiguiente, sólo el pueblo de Israel ha adorado siempre a Jehová. Ellos creen que Jehová es su Dios, y no el de los gentiles. Esto no es de sorprender: después de todo, Él había obrado en medio de ellos durante cerca de 4.000 años. En la tierra de China, tras dormitar durante miles de años, sólo ahora han llegado a saber los degenerados que los cielos, la tierra y todas las cosas no se formaron de forma natural, sino que los hizo el Creador. Como este evangelio ha venido de fuera, sus mentes feudales y reaccionarias creen que todos los que lo aceptan están cometiendo un crimen monstruoso, que son los perros callejeros que traicionan a Buda, su antepasado. Además, muchas de estas mentes feudales preguntan: ¿Cómo podrían los chinos creer en el Dios de los extranjeros? ¿No traicionan a sus antepasados? ¿No están cometiendo un mal? Hoy, hace mucho que las personas han olvidado que Jehová es su[a] Dios. Hace mucho que han arrinconado al Creador en el fondo de su mente, y en su lugar creen en la evolución, que significa que el hombre se ha desarrollado a partir del mono, y que el mundo natural siempre ha existido. La naturaleza provee todos los buenos alimentos de los que disfruta la humanidad; existe un orden para la vida y la muerte del hombre y no existe un Dios que lo domine todo. Además, muchos ateos afirman que creer en el dominio de Dios sobre todas las cosas es superstición. ¿Puede la ciencia sustituir la obra de Dios y dominar a la humanidad? Predicar el evangelio en un país así no es tarea fácil, e implica grandes obstáculos. ¿No son muchos los que hoy se oponen a Dios de esta forma?

Muchas personas compararon la obra de Jesús con la de Jehová, y cuando encontraron incoherencias, lo clavaron en la cruz. ¿Pero por qué había incoherencias entre ambas obras? Fue, en parte, porque Jesús realizó una obra nueva, y también porque antes de que Él comenzara la misma, nadie había escrito Su genealogía. Si alguien lo hubiera hecho, no habría necesidad de preocuparse, ¿y quién lo habría clavado en la cruz? Si Mateo hubiera escrito la genealogía de Jesús varias décadas antes, este no habría sufrido una persecución tan grande. ¿No es así? Tan pronto como las personas leyeran la genealogía de Jesús —que era el hijo de Abraham, y la raíz de David—, habrían dejado de perseguirlo. ¿No es una pena que Su genealogía se escribiera tan tarde? Y qué lástima que la Biblia sólo registra dos etapas de la obra de Dios: la obra de la Era de la Ley y la obra de la Era de la Gracia; una etapa que fue la obra de Jehová, y otra la obra de Jesús. Cuánto mejor habría sido que un gran profeta hubiera predicho la obra de hoy. Habría una sección adicional en la Biblia, titulada “La obra de los últimos días”; ¿no sería mucho mejor? ¿Por qué debería el hombre verse sometido a tantas dificultades hoy? ¡Habéis pasado por un tiempo tan difícil! Si alguien merece ser odiado son Isaías y Daniel por no predecir la obra de los últimos días; y si hay que culpar a alguien, es a los apóstoles del Nuevo Testamento que no plasmaron antes la genealogía de la segunda encarnación de Dios. ¡Qué lástima! Tenéis que investigar en busca de pruebas, e incluso después de encontrar algunos fragmentos de pequeñas palabras. seguís sin poder decir si en verdad son pruebas. ¡Qué embarazoso! ¿Por qué es Dios tan hermético en Su obra? Hoy, muchas personas tienen que encontrar aún pruebas concluyentes, pero también son incapaces de negarlas. ¿Qué deberían hacer, pues? No pueden seguir a Dios con determinación, pero tampoco pueden avanzar con esas dudas. Y así, muchos “expertos listos y dotados” adoptan una actitud de “probar y ver” cuando siguen a Dios. ¡Esto es demasiado trastorno! ¿No habrían sido mucho más fáciles las cosas si Mateo, Marcos, Lucas y Juan hubieran sido capaces de predecir el futuro? Habría sido mejor si Juan hubiese visto la verdad interna de la vida en el reino; ¡qué pena que sólo viera visiones y no la obra material real en la tierra! ¡Es tan una lástima! ¿Qué problema hay con Dios? ¿Por qué, después de que Su obra fuera tan bien en Israel, ha venido ahora a China, y, por qué tuvo que hacerse carne, obrar y vivir personalmente entre las personas? ¡Dios es demasiado desconsiderado con el hombre! No sólo no se lo dijo de antemano a las personas, sino que trajo de repente Su castigo y juicio. ¡Realmente no tiene sentido! La primera vez que Dios se hizo carne, sufrió muchas dificultades como resultado de no contar al hombre de antemano toda la verdad interna. ¿Seguro que no podía haberlo olvidado? ¿Y entonces por qué sigue sin decírselo al hombre esta vez? Hoy, qué lamentable es que sólo existan sesenta y seis libros en la Biblia. ¡Sólo hace falta una predicción más de la obra de los últimos días! ¿No crees? Ni siquiera Jehová, Isaías y David mencionaron la obra de hoy. Fueron más alejados del presente, con un tiempo de separación superior a 4.000 años. Jesús tampoco predijo plenamente la obra de hoy, hablando sólo un poco de ella, y el hombre sigue encontrando evidencias insuficientes. Si comparas la obra de antes con la actualidad, ¿cómo pueden concordar entre sí? La etapa de la obra de Jehová iba dirigida a Israel, así que si la comparas con hoy habrá una disonancia aun mayor. Simplemente no pueden compararse. No eres de Israel ni eres judío; tu calibre y todo lo relativo a ti son insuficientes, ¿cómo puedes compararte con ellos? ¿Es esto posible? Que sepas que hoy es la Era del Reino, y es diferente a la de la Ley y la de la Gracia. En cualquier caso, no intentes aplicar una fórmula; Dios no puede encontrarse en ninguna de esas fórmulas.

¿Cómo vivió Jesús durante los 29 años después de Su nacimiento? La Biblia no registra nada de Su infancia y Su juventud; ¿sabes cómo fueron? ¿Podría ser que no tuviera infancia ni juventud, y que cuando nació ya tenía 30 años de edad? Sabes muy poco, así que no seas tan descuidado al airear tus opiniones. ¡No te hace bien! La Biblia sólo registra que antes del trigésimo cumpleaños de Jesús, fue bautizado y guiado por el Espíritu Santo al desierto para someterse a la tentación del diablo. Y los Cuatro Evangelios registran Sus tres años y medio de obra. No hay relatos de Su infancia y juventud, pero esto no prueba que no las tuvo. Es sólo que, en el principio, Él no realizó ninguna obra, y fue una persona común y corriente. Entonces, al ser una persona común y corriente, ¿podría haber vivido 33 años sin una juventud? ¿Podría no haber tenido una infancia? ¿Podría haber alcanzado de repente la edad de 33 años y medio sin pasar por la edad de 11 o 12, o 17 o 18? Todo lo que el hombre piensa de Él es sobrenatural. ¡El hombre no posee la verdad! No hay duda de que Dios encarnado posee una humanidad normal y corriente, pero cuando lleva a cabo Su obra lo hace directamente con Su divinidad y Su humanidad incompleta. Por ello, las personas tienen dudas sobre la obra de hoy, y hasta respecto a la de Jesús. Aunque la obra de Dios difiere en las dos ocasiones en las que se hizo carne, Su esencia no. Por supuesto, si lees los relatos de los Cuatro Evangelios, las diferencias son grandes. ¿Cómo podrías volver a la vida de Jesús durante Su niñez y juventud? ¿Cómo podrías comprender la humanidad normal de Jesús? Quizás tengas un sólido entendimiento de la humanidad de Dios hoy, pero no comprendes la de Jesús, y mucho menos la entiendes. Si Mateo no la hubiera registrado, no tendrías ni idea de la humanidad de Jesús. Quizás, cuando te cuente las historias de Jesús durante Su vida, y la verdad interna de la niñez y la juventud de Jesús, menearás la cabeza: ¡No! No pudo ser así. ¡Él no puede tener ninguna debilidad, y menos aún poseer alguna humanidad! Incluso gritarás y chillarás. Al no entender a Jesús, tienes conceptos sobre Mí. Crees que Él es demasiado divino, que no hay nada de la carne en Él. Pero los hechos siguen siendo los hechos. Nadie desea hablar desafiando la verdad de los hechos, porque cuando hablo lo hago en relación a la verdad; no es especulación ni profecía. Que sepas que Dios puede ascender a grandes alturas y, además, que puede esconderse en grandes profundidades. Es inimaginable para tu intelecto, Él es el Dios de todas las criaturas, y no un Dios personal concebido por una persona particular. ¿No es esto correcto?

Notas al pie:

a. El texto original dice "vuestro".