Palabras diarias de Dios | Fragmento 199 | "Dios mismo, el único X"

Palabras diarias de Dios | Fragmento 199 | "Dios mismo, el único X"

678 |28 Jul 2020

Las diversas actitudes de la humanidad hacia Dios

El comportamiento de las personas hacia Dios determina su destino, cómo se comporta Él con ellas y cómo se ocupa de ellas. En este punto voy a daros algunos ejemplos de cómo se comportan las personas con Dios. Oigamos algo respecto a si las formas y las actitudes con las que se comportan hacia Dios son correctas o no. Consideremos la conducta de los siguientes siete tipos de personas:

a. Hay un tipo de personas cuya actitud hacia Dios es particularmente absurda. Piensan que Él es como un bodhisattva o ser santo de la tradición humana, que necesita que las personas se inclinen tres veces cuando se encuentran y quemen incienso después de haber comido. Y de esta forma, cuando en sus corazones están agradecidos a Dios por Su gracia, y le están agradecidos a Él, sienten con frecuencia un impulso. Por eso desean que el Dios en el que creen hoy pueda, como el ser santo que anhelan en sus corazones, aceptar la conducta hacia Él en la que se inclinan tres veces cuando se encuentran y queman incienso después de comer.

b. Algunas personas ven a Dios como un Buda viviente capaz de sacar a todos los vivos del sufrimiento, y de salvarlos; ven a Dios como un Buda viviente capaz de sacarlos del mar de la aflicción. La creencia de estas personas en Dios consiste en adorarlo como a un Buda. Aunque no queman incienso, no se arrodillan ni hacen ofrendas, en sus corazones su Dios es tan sólo ese Buda, que únicamente pide que sean buenos y caritativos, que no maten a ningún ser vivo, que no maldigan a otros, que vivan una vida que parezca honesta, y que no hagan nada malo; sólo estas cosas. Este es el Dios en sus corazones.

c. Algunas personas adoran a Dios como alguien grande o famoso. Por ejemplo, cualesquiera que sean los medios por los que a esta persona le gusta hablar, la entonación con la que lo hace, las palabras y el vocabulario que emplea, su tono, sus gestos con las manos, sus opiniones y acciones, su influencia, lo copian todo, y estas son cosas que deben llegar a generar por completo en el curso de su creencia en Dios.

d. Algunas personas ven a Dios como un monarca, sienten que Él está sobre todo lo demás, y nadie se atreve a ofenderle; y si lo hacen, serán penalizadas. Adoran a un monarca así, porque los monarcas ocupan cierto lugar en sus corazones. Los pensamientos, las maneras, la autoridad y la naturaleza de los monarcas, incluso sus intereses y su vida personal, todo ello pasa a ser algo que estas personas deben entender, asuntos y temas que les conciernen y, por tanto, adoran a Dios como un monarca. Dicha forma de creencia es ridícula.

e. Algunas personas tienen una fe particular en la existencia de Dios, una fe profunda e inquebrantable. Como su conocimiento de Dios es tan superficial y no tienen mucha experiencia de Sus palabras, le adoran como a un ídolo. Este ídolo es Dios en sus corazones, algo que deben temer, ante lo que deben inclinarse, algo que deben seguir e imitar. Ven a Dios como un ídolo, uno que deben seguir toda su vida. Copian el tono con el que Dios habla, y externamente imitan a aquellos que le gustan a Él. A menudo hacen cosas que parecen ingenuas, puras y honestas, e incluso siguen a este ídolo como a un socio o compañero del que nunca pueden deshacerse. Esa es su forma de creencia.

f. A pesar de haber leído muchas de las palabras de Dios y haber oído mucha predicación, algunos sienten en su corazón que el único principio de su conducta hacia Dios es que siempre deberían ser obsequiosos y aduladores, o bien alabar a Dios y elogiarlo de una forma poco realista. Creen que Dios es un Dios que les exige comportarse de esa forma, y que si no lo hacen pueden provocar en cualquier momento Su ira o pecar contra Él, y que como consecuencia del pecado Él los castigará. Ese es el Dios en su corazón.

g. Y después está la mayoría de las personas, que encuentra sustento espiritual en Dios. Como estas personas viven en este mundo, no tienen paz ni felicidad, y no encuentran alivio en ninguna parte. Después de encontrar a Dios, cuando han visto y oído Sus palabras, están gozosos y extasiados secretamente en su corazón. ¿Y por qué es esto? Creen haber encontrado por fin un lugar que les traerá felicidad, a un Dios que les proveerá sustento espiritual. Eso se debe a que, después de haber aceptado a Dios y empezar a seguirlo, son felices, sus vidas se realizan, y ya no son como los incrédulos que van como sonámbulos por la vida, como animales, y sienten que tienen algo que esperar de ella. Así pues, piensan que este Dios puede satisfacer sus necesidades espirituales y aportarles gran felicidad tanto mental como espiritual. Sin darse cuenta, son incapaces de abandonar a este Dios que les da sustento espiritual, que aporta felicidad a su espíritu y a toda su familia. Piensan que la creencia en Dios no debe hacer nada más que aportarles sustento espiritual.

¿Existen entre vosotros las actitudes de estas diversas personas? (Existen). Si, en su creencia en Dios, el corazón de alguien contiene algunas de estas actitudes, ¿es capaz de venir sinceramente delante de Dios? Si alguien tiene alguna de estas actitudes en su corazón, ¿cree en Dios? ¿Cree en el único Dios mismo? Como no crees en el único Dios mismo, ¿en quién lo haces? Si eso en lo que crees no es el único Dios mismo, es posible que creas en un ídolo, en un gran hombre, o en un bodhisattva; que adores a Buda en tu corazón. Además, es posible que creas en una persona corriente. En resumen, debido a las diversas formas de creencia y a las actitudes de las personas hacia Dios, estas ponen en su corazón al Dios de su propio conocimiento, le imponen su imaginación, ponen sus actitudes y sus imaginaciones sobre Dios, a la misma altura que el único Dios mismo, y después las mantienen en alto para que sean ensalzadas. ¿Qué significa cuando las personas tienen actitudes tan impropias hacia Dios? Significa que han rechazado al verdadero Dios mismo y adoran a un Dios falso, y significa que al mismo tiempo que creen en Dios, lo rechazan y se oponen a Él, y niegan la existencia del Dios verdadero. Si las personas siguen aferrándose a tales formas de creencia, ¿cuál será la consecuencia para ellas? Con este tipo de creencia, ¿son capaces de acercarse aún más al cumplimiento de las exigencias de Dios? Todo lo contrario; debido a sus conceptos y fantasías, las personas se alejarán todavía más del camino de Dios, porque la dirección que buscan es la opuesta a la que Él requiere de ellas. ¿Habéis oído alguna vez la historia de “ir al sur llevando el carro hacia el norte”? Este bien puede ser el caso de ir hacia el sur conduciendo el carro hacia el norte. Si las personas creen en Dios de una forma tan ridícula, cuanto más intensamente lo intentes, más lejos correrás de Dios. Por tanto, os advierto esto: antes de ponerte en marcha, debes discernir si vas en la dirección correcta. Céntrate en tus esfuerzos, y asegúrate de preguntarte: “El Dios en el que creo, ¿es el Gobernador de todas las cosas? ¿Es este Dios en el que creo tan sólo alguien que me da sustento espiritual? ¿Es Él mi ídolo? ¿Qué pide de mí este Dios en el que creo? ¿Aprueba Dios todo lo que hago? ¿Es conocer a Dios el objetivo de todo lo que hago y busco? ¿Concuerda esto con las exigencias de Dios para mí? ¿Reconoce y aprueba Dios la senda por la que camino? ¿Está Dios satisfecho con mi fe?”. Deberías plantearte estas preguntas a menudo y repetidas veces. Si deseas buscar el conocimiento de Dios, debes tener una conciencia y unos objetivos claros antes de poder satisfacerle.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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