Las ovejas de Dios oyen la voz de Dios

Contenido

Capítulo 6 Varias formas de diferenciación que debes poseer en tu creencia en Dios

5. La diferencia entre seguir a Dios y seguir a las personas.

Palabras relevantes de Dios:

De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y buscas no se centra alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunos irreflexivamente creen que donde está la obra del Espíritu Santo, ahí está la aparición de Dios. O también creen que donde hay figuras espirituales, ahí está la aparición de Dios. O si no, creen que en donde las personas son bien conocidas, ahí está la aparición de Dios. Por el momento, no deliberemos sobre si tales creencias son correctas o están equivocadas. Para explicar tal cuestión debemos primero ser claros acerca del objetivo: estamos buscando las huellas de Dios. No estamos buscando figuras espirituales, ni mucho menos estamos siguiendo figuras famosas; estamos siguiendo las huellas de Dios. Así, ya que estamos buscando las huellas de Dios, debemos buscar la voluntad de Dios, las palabras de Dios, las declaraciones de Dios, porque donde están las nuevas palabras de Dios, ahí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están los hechos de Dios. Donde está la expresión de Dios, ahí está la aparición de Dios, y donde está la aparición de Dios, ahí existe la verdad, el camino y la vida. Mientras buscabais las huellas de Dios, ignorasteis las palabras que dicen que “Dios es la verdad, el camino y la vida”. Y es que, cuando muchas personas reciben la verdad, no creen que han encontrado las huellas de Dios y mucho menos reconocen la aparición de Dios. ¡Qué error tan grave es ese!

de ‘La aparición de Dios ha traído una nueva época’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas no se regocijan en la verdad, y mucho menos en el juicio. Más bien, se regocijan en el poder y las riquezas; tales personas son consideradas pretenciosas. Ellas buscan exclusivamente aquellas sectas en el mundo que tienen influencia y a los pastores y maestros que provienen de seminarios. A pesar de haber aceptado el camino de la verdad, se mantienen escépticos y son incapaces de dedicarse a plenitud. Ellos hablan de sacrificarse por Dios, pero sus ojos se mantienen enfocados en los grandes pastores y maestros, y Cristo es dejado de lado. Sus corazones están llenos de fama, fortuna y gloria. Ellos no creen en lo absoluto que un hombre tan exiguo sea capaz de conquistar a tantos, que uno tan ordinario sea capaz de perfeccionar a la gente. Ellos no creen en lo absoluto que estos don nadie entre el polvo y el estiércol sean la gente elegida por Dios. Ellos creen que, si esta gente fuesen los objetos de la salvación de Dios, entonces el cielo y la tierra estarían volteados al revés y todos los hombres se reirían a mandíbula batiente. Ellos creen que, si Dios ha elegido a tales don nadie para ser perfeccionados, entonces esos grandes hombres se convertirían en Dios mismo. Sus perspectivas están manchadas de incredulidad; ciertamente, más que incrédulos, son bestias absurdas. Y es que solo valoran la posición, el prestigio y el poder; lo que tienen en alta estima son los grandes grupos y sectas. No tienen la menor consideración hacia aquellos dirigidos por Cristo; son simplemente traidores que han dado la espalda a Cristo, a la verdad y a la vida.

Lo que tú admiras no es la humildad de Cristo, sino a esos falsos pastores de destacada posición. Tú no amas la belleza o la sabiduría de Cristo, sino a esos lascivos que se asocian con el mundo vil. Tú te ríes del dolor de Cristo, que no tiene lugar donde reclinar Su cabeza, pero admiras a esos cadáveres que aprovechan las ofrendas y viven en desenfreno. Tú no estás dispuesto a sufrir junto a Cristo, sino que te lanzas con gusto en los brazos de esos anticristos insensatos a pesar de que solo te suministren carne, letras, y control. Aun ahora tu corazón todavía se vuelve hacia ellos, su reputación, su posición en el corazón de todos los demonios, su influencia y su autoridad, sin embargo, continúas con una actitud de resistencia y rechazo a aceptar la obra de Cristo. Por esto es que te digo que no tienes la fe de reconocer a Cristo. La razón por la que lo has seguido hasta el presente es debido enteramente a que has sido obligado. En tu corazón siempre se elevan muchas imágenes altivas; no te puedes olvidar de cada palabra y obra, ni de sus palabras y manos influyentes. Éstos permanecen, dentro de vuestros corazones, por siempre supremos y por siempre héroes. Pero esto no es así para el Cristo de hoy. Él permanece por siempre insignificante en tu corazón y por siempre indigno de tu veneración. Porque Él es demasiado ordinario, tiene muy poca influencia, y está lejos de ser elevado.

de ‘¿Eres un verdadero creyente de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Mira a los líderes de cada denominación y secta. Son todos arrogantes y farisaicos, e interpretan la Biblia fuera de contexto y según su propia imaginación. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían esas personas? Después de todo, poseen algún conocimiento, y pueden hablar un poco de doctrina, o saber cómo convencer a los demás y usar algunos artificios por medio de los cuales han llevado a las personas ante ellos y las han engañado. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero en realidad siguen a sus líderes. Si se encontraran con los que predican el camino verdadero, algunos de ellos dirían: “Tenemos que consultarle respecto a nuestra creencia en Dios”. Mira cómo requieren el consentimiento de alguien para creer en Dios; ¿no es esto un problema?

de ‘Sólo la búsqueda de la verdad es la verdadera creencia en Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Las personas que creen en Dios deberían obedecerle y adorarle. No deberías exaltar o admirar a ninguna persona; no deberías dar el primer lugar a Dios, el segundo a las personas que admiras, y el tercero a ti. Ninguna persona debería tener un lugar en tu corazón, y no deberías considerar a las personas —particularmente las que veneras— a la par con Dios, como Sus iguales. Esto es intolerable para Él.

de ‘Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aquellos que no entienden la verdad siempre siguen a los demás: Si la gente dice que esta es la obra del Espíritu Santo, entonces, también tú dirás que es la obra del Espíritu Santo; si la gente dice que es la obra de un espíritu maligno, entonces, también te volverás dudoso, o también dirás que es la obra de un espíritu maligno. Siempre repetirás como loro las palabras de los demás, y serás incapaz de distinguir nada por ti mismo, ni serás capaz de pensar por ti mismo. Esto sería alguien sin una posición, que es incapaz de diferenciar, ¡tal persona es un ser despreciable sin valor! Esta clase de personas siempre repiten las palabras de los demás: Hoy se dice que esta es la obra del Espíritu Santo, pero es probable que un día alguien diga que no es la obra del Espíritu Santo, sino nada más que obras del hombre, sin embargo, tú no puedes ver a través de esto, y cuando eres testigo de que otros lo dicen, tú repites lo mismo. En realidad, es la obra del Espíritu Santo, pero tú dices que es la obra del hombre; ¿acaso no te has convertido en uno de los que blasfeman contra la obra del Espíritu Santo? Y al hacerlo, ¿ acaso no te opones a Dios porque no eres capaz de diferenciar? Quién sabe, quizás algún día aparezca algún imbécil que diga que “este es el trabajo de un espíritu maligno”, y cuando escuches estas palabras te habrás confundido, y una vez más estarás atado por las palabras de otros. Cada vez que alguien crea perturbación eres incapaz de defender tu posición, y esto es todo debido a que no posees la verdad. Creer en Dios y buscar el conocimiento de Dios no es un asunto sencillo. Esto no puede lograrse simplemente reuniéndose y escuchando prédicas, y tú no puedes ser perfeccionado solo por la pasión. Debes experimentar y conocer, y tener principios en tus acciones, y debes obtener la obra del Espíritu Santo.

de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

Seguir a Dios quiere decir escuchar a Dios en todo, obedecer todos los arreglos de Dios, actuar conforme a las palabras de Dios y aceptar todo lo que venga de Dios. Si crees en Dios, entonces debes seguir a Dios; sin embargo, sin darse cuenta de esto, la mayoría de las personas cuando creen en Dios siguen a las personas, que es tanto ridículo como trágico. Estrictamente hablando, a quien sea que las personas sigan es en quien creen. Aunque algunas personas creen en Dios solo de nombre, en sus corazones no hay Dios; en sus corazones adoran a sus líderes. Escuchar a los líderes, e incluso ir tan lejos como negar los arreglos de Dios, es la manifestación de creer en Dios pero seguir a las personas. Antes de que hayan obtenido la verdad, la creencia de todos es tan enredada y confusa como esto. Incluso son completamente ignorantes de lo que significa seguir a Dios y no pueden distinguir la diferencia entre seguir a Dios y seguir a las personas. Solo creen que quien sea que les hable doctrinas que sean buenas y altas es su padre o su madre; para ellos, quien quiera que tenga leche es su madre y quien quiera que tenga poder es su padre. Así de patéticos son. Se puede decir que, en varios grados, este es el estado espiritual de la mayoría de las personas.

¿Qué quiere decir seguir a Dios? ¿Y cómo lo pones en práctica? Seguir a Dios no solo implica orar a Dios y alabar a Dios; lo que es más importante es comer y beber las palabras de Dios y vivir de acuerdo a las palabras de Dios, actuar conforme a la verdad, encontrar la senda para experimentar la vida en medio de las palabras de Dios, aceptar la comisión de Dios, cumplir cada uno de tus deberes correctamente y caminar la senda que está delante de ti según te guíe el Espíritu Santo. En particular, en momentos críticos, cuando surgen problemas importantes, hay una necesidad aun mayor de buscar el significado de Dios, de tener cuidado de no ser engañado por las doctrinas del hombre y de no caer bajo el control de nadie. “Lo que viene de Dios lo obedezco y lo sigo, pero si viene de la voluntad del hombre lo rechazo firmemente; cuando lo que predican los líderes o los obreros está en conflicto con los arreglos de Dios, entonces absolutamente sigo a Dios y rechazo a esas personas. Si está completamente de acuerdo con los arreglos y la voluntad de Dios, entonces lo puedo escuchar.” Las personas que practican de esta manera son las que siguen a Dios.

¿Qué quiere decir seguir a las personas? Seguir a las personas quiere decir seguir a los obreros o líderes que ellas adoran. Dios no tiene mucho lugar en sus corazones; solo han colgado un anuncio que dice que creen en Dios y en todo lo que hacen imitan o copian a las personas. Sobre todo cuando es algo importante, dejan que las personas decidan, dejan que las personas estén al mando de su destino, ellas mismas no buscan el significado de Dios y no pueden discernir las palabras que las personas hablan. En tanto que lo que escuchen suene razonable entonces, independientemente de si se conforma con la verdad, todavía lo aceptan y lo escuchan. Estas son las manifestaciones de seguir a las personas. La creencia en Dios de tales personas no tiene principios, no hay verdad en sus acciones, escuchan a quien quiera que hable sentido, e incluso si sus ídolos toman la senda equivocada, los siguen hasta el final. Si Dios condena a sus ídolos, entonces van a tener concepciones hacia Dios y se van a aferrar con fuerza a sus ídolos. Sus razones son que “debemos escuchar a quien quiera que esté a cargo de nosotros; el poder más cercano es mejor que el poder más alto.” Esta es, lisa y llanamente, una lógica lamentable, pero así es la necedad de los que siguen a las personas. Los que siguen a las personas no tienen la verdad. Solo los que siguen a Dios verdaderamente creen en Dios; los que siguen a las personas adoran ídolos, las personas los han engatusado y en sus corazones no está ni Dios ni la verdad.

de ‘Diferenciando entre seguir a Dios y seguir a las personas’ en “Registros de las Pláticas de Cristo con líderes y obreros en la Iglesia”

Muchas personas creen en Dios pero no saben lo que quiere decir obedecer a Dios y piensan que escuchar a sus líderes en todas las cosas es lo mismo que obedecer a Dios. Tales puntos de vista son totalmente absurdos, porque el origen de su obediencia está equivocado. Consideran que escuchar a sus líderes es obedecer a Dios. Creer en Dios de acuerdo a estos puntos de vista es creer en Dios solo de nombre; en realidad, estas personas creen en las personas […].

Cuando creemos en Dios, Dios debe tener una posición de liderazgo en nuestros corazones, debemos entregarle a Dios el control en todos los asuntos, debemos buscar la voluntad de Dios en todo, nuestras acciones deben estar de acuerdo con las palabras de Dios y de acuerdo con la guía del Espíritu Santo, y debemos obedecer todo lo que venga de Dios. Si escuchas a las personas, entonces esto prueba que Dios no tiene lugar en tu corazón, que solo las personas tienen un lugar en tu corazón. Nada es más importante para las personas que buscar la verdad y entender la voluntad de Dios. Si no te enfocas en buscar los designios de Dios y comprender la voluntad de Dios, entonces la tuya no es una verdadera obediencia. No importa qué tan bien suene, si siempre escuchas a las personas, entonces en sustancia estás obedeciendo a las personas, que para nada es lo mismo que obedecer a Dios. De hecho, si los que creen en Dios pueden entender el significado de Dios directamente de Sus palabras, si pueden encontrar su propio camino para practicar en Sus palabras, y comunican la verdad y entienden la verdad en Sus palabras, después de lo cual lo ponen en práctica, y si en el momento clave pueden orar más y buscar la guía del Espíritu Santo y obedecer los designios del Espíritu Santo, esto es verdaderamente obedecer a Dios. Los que obedecen a Dios buscan la senda en las palabras de Dios, sus problemas se resuelven en las palabras de Dios y actúan en medio de la guía del Espíritu Santo; esto es verdaderamente obedecer a Dios. Los que escuchan a sus líderes en todo seguro se han alejado de Dios en sus corazones. Lo que es más, no están en paz delante de Dios, no son los que viven delante de Dios y buscan la verdad, no tienen ninguna relación con Dios y el principio detrás de sus acciones es escuchar a quien quiera que diga las cosas correctas, en tanto que sea un líder, obedecerán. Esa práctica es ridícula. No tienen ni la verdad ni la habilidad para diferenciar y solo pueden establecer lo que está bien o mal de acuerdo a sus concepciones o cerebros, así que, ¿cómo pueden saber si se conforma a la verdad? Si creen en Dios de acuerdo a esos puntos de vista, entonces jamás en su vida van a entender la verdad ni van a llegar a conocer a Dios. Tales formas de creencia se puede decir que son creer en su propio cerebro y caminar su propia senda y no tienen ninguna relación con el Dios práctico.

de ‘Escuchando a tus líderes en todo no es igual a obedecer a Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo con líderes y obreros en la Iglesia”

¿A qué se refiere “creer solo en Dios”? Significa creer que solo Dios es todopoderoso, que Dios es todo, que Dios puede salvar al hombre, que Dios es omnipotente y omnisciente, que en Dios no hay nada que no se puede lograr. Significa creer solo en Dios y no dudar o desconfiar que Dios es omnipotente y omnisciente o que es capaz de lograr todo. Personas así pueden orar delante de Dios sin importar qué les pase y pueden depender de Dios independientemente de qué problemas les sucedan. Cristo tiene un lugar preeminente en sus corazones, no admiran ni adoran a las personas, creen solo en Dios, siguen solo al Dios práctico, dependen de Dios y admiran nada más que a Dios, no le dan credibilidad ciega a cualquier hombre y solo Dios y nadie más tiene un lugar en sus corazones. Si han alcanzado ese punto, entonces poseen la realidad de seguir y confiar en Dios en su fe. La creencia en Dios de algunas personas es demasiado insuficiente: Nunca se imaginan a Dios como todopoderoso y así, cuando algo les sucede, les es fácil perder su fe. Además, también les es fácil adorar y admirar a las personas y es como si usaran esto para compensar las partes de Dios que no les son suficientes. Como siempre están admirando y adorando a las personas, sin que ellos lo sepan, el lugar de Dios en sus corazones cada vez se vuelve más pequeño y el lugar de las personas que adoran cada vez se vuelve más grande. Al final, sin darse cuenta, se vuelven en los que creen en Dios solo de nombre, que en realidad creen en las personas, siguen a las personas, adoran a las personas y admiran a las personas. Igual que los que son de la religión, su creencia en Dios es nominal; en realidad, en todo lo que creen y siguen son en los pastores y solo los pastores son su Señor y Dios. Resbalan de la senda de creer en Dios, a la de seguir y obedecer a las personas, ¿no es esto depravado? ¿Poseen esas personas la verdadera fe en Dios? No. Por lo tanto, no confían en Dios en todo, sino que admiran y adoran a las personas. Siempre andan tras una pista de los demás, siguen el ejemplo de los demás cuando están en busca de la senda, siempre escuchan lo que las personas dicen y consideran lo que hacen, y cada una de sus palabras y acciones es inseparable de estas personas. Sin darse cuenta, se han convertido en los que creen en las personas y las siguen. Es cierto decir que todos los que son demasiado reverentes y respetuosos de las personas de hecho creen en las personas y las siguen.

de ‘Las diez realidades de las palabras de Dios en las que se debe entrar con el fin de ser salvado y perfeccionado’ en Comunión y predicación acerca de la entrada a la vida (IV)

A quien quiera que las personas adoren en sus corazones es su ídolo; cualquiera que adora a sus líderes es alguien que adora ídolos. Al que la gente adora es el que tiene un lugar en sus corazones y el que inevitablemente tomará posesión de ellos y los hará sus esclavos. Durante la obra de esparcir el evangelio, descubrimos que todas las personas de varias sectas y denominaciones adoran ídolos, que a todas las controlan sus líderes, que ni siquiera se atreven a aceptar la verdad. Son como esclavos dignos de compasión. Las personas que adoran a sus líderes son las que adoran ídolos, sus corazones sin duda no tienen la verdad y no conocen a Dios en lo absoluto; por lo tanto, Dios no tiene lugar en sus corazones y Dios los aborrece y los maldice. Dios es un Dios justo, Él es un Dios celoso y no hay nada que aborrezca más que cuando las personas adoran ídolos. No hay blasfemia más grande que tener a los líderes como iguales a Dios. De hecho, en los corazones de los que han vuelto ante Dios, solo debe estar Dios. Nadie más debe tener un lugar en sus corazones. Que esas cosas siquiera aparezcan en sus pensamientos e ideas es inmundo y corrupto y Dios las abomina y las aborrece. En esto, la mayoría de las personas son impuras, y en un mayor o menor grado, aquellas a las que ellas adoran tienen un lugar en sus corazones. Cuando se trata del carácter de Dios, es inaceptable que las personas tengan un lugar, por pequeño sea, en su corazón para un ser humano, y si no pueden alcanzar la pureza de principio a fin, entonces serán condenadas.

Hay manifestaciones específicas en todos aquellos que adoran a sus líderes en sus corazones. Se pueden identificar así: Si tu obediencia a tu líder es mayor que tu obediencia a Dios, entonces adoras ídolos; si suspiras y ansías por las personas que adoras más de lo que suspiras y ansías por Dios, entonces adoras ídolos; si eres más ferviente con tú líder que con Dios, entonces adoras ídolos; si, en tu corazón, eres cercano a los que adoras y distante de Dios, entonces adoras ídolos; si, en tu corazón, los que adoras están al mismo nivel que Dios, entonces esto es todavía mayor prueba de que tratas a las personas que adoras como Dios; y si, sin importar lo que te suceda, estás dispuesto a escuchar a tu líder y no estás dispuesto a presentarte delante de Dios para buscar la verdad, entonces esto es suficiente para probar que no crees en Dios sino en las personas. Algunas personas, tal vez, tratarán de defenderse diciendo, “Realmente admiro a fulano, realmente tiene un lugar en mi corazón. Sin darme cuenta me he distanciado un poco de Dios en mi relación con Él”. Estas palabras demuestran la verdad del asunto; tan pronto como alguien tiene un lugar en el corazón de una persona, esa persona se distancia de Dios. Esto es peligroso, sin embargo, algunas personas lo toman a la ligera, no tienen la menor preocupación, lo que muestra que no conocen el carácter de Dios […], adorar a las personas es tan ignorante y ciego, es tan corrupto y malvado. Adorar a las personas es adorar a Satanás y a los demonios, es adorar a los anticristos, y los que adoran a las personas no tienen la más mínima verdad. Personas como estas sin duda están desprovistas del más mínimo conocimiento de Dios; son degenerados que Dios maldice. Dime tú, ¿no son así los hechos?

de ‘Los que adoran a sus líderes en sus corazones adoran ídolos’ en “Registros de las Pláticas de Cristo con líderes y obreros en la Iglesia”