Las ovejas de Dios oyen la voz de Dios

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Capítulo 7 Otros varios aspectos de las verdades que son lo mínimo que los nuevos creyentes deben entender

6. Qué clase de sufrimiento deben soportar los creyentes en Dios y el significado del sufrimiento.

Palabras relevantes de Dios:

En la actualidad la mayoría de las personas no se dan cuenta: Creen que sufrir no tiene valor, el mundo reniega de ellas, su vida familiar es problemática, Dios no las ama y sus perspectivas son sombrías. El sufrimiento de ciertas personas alcanza un cierto punto y sus pensamientos se vuelven a la muerte. Este no es el verdadero amor de Dios; ¡esas personas son cobardes, no perseveran, son débiles e impotentes! Dios está ansioso de que el hombre lo ame pero cuanto más ame el hombre a Dios, mayor es su sufrimiento, y cuanto más el hombre lo ame, mayores sus pruebas. Si tú lo amas, entonces todo tipo de sufrimiento te acontecerá, y si no, entonces tal vez todo marchará sin problemas para ti y a tu alrededor todo estará tranquilo. Cuando amas a Dios, vas a sentir que mucho de lo que hay a tu alrededor es insuperable, y como tu estatura es muy pequeña, vas a ser refinado e incapaz de satisfacer a Dios; vas a sentir que la voluntad de Dios es muy elevada, que está más allá del alcance del hombre. Por todo esto vas a ser refinado, porque hay mucha debilidad dentro de ti y mucho que no puede satisfacer la voluntad de Dios, vas a ser refinado en el interior. Sin embargo vosotros debéis ver con claridad que la purificación solo se logra a través del refinamiento. Por lo tanto, durante estos últimos días debéis dar testimonio de Dios. No importa qué tan grande sea vuestro sufrimiento, debéis seguir hasta el final, e incluso hasta vuestro último suspiro, debéis seguir siendo fieles a Dios y debéis seguir estando a merced de Dios; solo esto es amar sinceramente, y solo esto es el testimonio fuerte y rotundo. Cuando seas tentado debes decir: “Mi corazón le pertenece a Dios y Dios ya me ganó. No te puedo complacer, debo consagrar mi todo para complacer a Dios.” Cuanto más complazcas a Dios, más Dios te bendice y mayor es la fuerza de tu amor por Dios; así que, también, vas a tener fe y resolución y vas a sentir que nada es más valioso o importante que una vida que se invierte en amar a Dios. Se puede decir que el hombre solo tiene que amar a Dios para no tener dolor. Aunque hay veces que tu carne es débil y muchos problemas reales te mortifican, durante estos momentos realmente dependes de Dios y dentro de tu espíritu vas a ser consolado y vas a sentir seguridad y que tienes algo en lo que depender. De esta manera vas a poder vencer muchos entornos y, por lo tanto, no te quejarás de Dios por la angustia que sufres; querrás cantar, bailar y orar, congregarte y tener comunión, ponderar a Dios, y vas a sentir que todas las personas, asuntos y cosas a tu alrededor, que Dios organiza, son adecuadas. Si no amas a Dios, todo lo que consideres te será fastidioso, nada será agradable a tus ojos; en tu espíritu no vas a ser libre sino duramente golpeado, tu corazón siempre se quejará de Dios, y siempre vas a sentir que sufres demasiado tormento y que eso es muy injusto. Si no buscas por el bien de la felicidad sino con el fin de complacer a Dios y de que Satanás no te acuse, entonces esa búsqueda te dará una gran fuerza para amar a Dios. El hombre es capaz de llevar a cabo todo lo que Dios dice, y todo lo que hace puede complacer a Dios, esto es lo que quiere decir que la realidad lo posee. Buscar la complacencia de Dios es usar el amor de Dios para poner en práctica Sus palabras; independientemente del tiempo—incluso cuando los demás no tienen fuerza—dentro de ti todavía hay un corazón que ama a Dios, que anhela profundamente a Dios y que extraña a Dios. Esta es la estatura real. Qué tan grande sea tu estatura depende de qué tan grande sea tu amor por Dios, de si eres capaz de permanecer firme cuando eres probado, de si eres débil cuando te encuentras con un cierto entorno y de si puedes resistir un ataque cuando tus hermanos y hermanas te rechazan; cuando lleguen los hechos se mostrará cómo es tu amor por Dios. De la mucha obra de Dios se puede ver que Dios realmente sí ama al hombre, es solo que los ojos del espíritu del hombre todavía tienen que ser completamente abiertos, y que él no es capaz de llegar a comprender mucho de la obra de Dios y de la voluntad de Dios y las muchas cosas que son preciosas de Dios; el hombre tiene demasiado poco amor sincero por Dios. Tú has creído en Dios a lo largo de todo este tiempo y hoy Dios ha cortado totalmente todos los medios de escape. Hablando realistamente, no tienes opción sino tomar el camino correcto, el camino correcto en el que el juicio severo y la salvación suprema de Dios te han guiado. Solo después de experimentar las dificultades y el refinamiento, el hombre sabe que Dios es precioso. Después de haber experimentado hasta el día de hoy, se puede decir que el hombre ha llegado a conocer parte de la hermosura de Dios, pero esto todavía no es suficiente porque al hombre le hace falta tanto. Debe experimentar más de la maravillosa obra de Dios y más de todo el refinamiento del sufrimiento que Dios ha expuesto. Solo entonces puede cambiar el carácter de vida del hombre.

de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

281 El sufrimiento es la bendición de Dios

1. No te desanimes, no seas débil. Dios se te revelará, Dios se te revelará. El camino hacia Su reino no puede ser todo viento en popa. ¿Quieres entrar como si nada en tu camino a las bendiciones? ¡Nada llega así de fácil! Hoy todos deben ser probados por el sufrimiento o bien tu amor por Dios no se fortalecerá y tu amor por Dios no será real, no será real. Incluso si es un poco de una situación, todos, todos deben pasar por ella. Es sólo a diferentes niveles. Oh, las circunstancias son la bendición de Dios. ¿Cuántos, cuántos a menudo se arrodillan delante de Dios para buscar Su bendición?

2. Vosotros siempre pensáis que decir unas cuantas palabras favorables es la bendición, pero nunca pensáis en el sufrimiento como la bendición de Dios. Los que participan de la amargura de Dios con toda seguridad participarán de Su dulzura. Ésa es la promesa de Dios. Ésa es la bendición de Dios para vosotros. Defended el testimonio de Dios con todo lo que tengáis. No lo olvidéis, éste es el principio de lo que hagáis. Sólo es que ahora os hace falta fe, os hace falta fe, os hace falta discernimiento. No podéis comprender la palabra de Dios, la voluntad de Dios. Pero no estés preocupado. Pasa más tiempo delante de Dios, no prestes atención a comer y vestirte en la carne. Esfuérzate en buscar la voluntad de Dios y Dios te la revelará. Poco a poco encontrarás la voluntad de Dios en todas las cosas. Es así que Dios tendrá en cada persona una senda sin obstáculo y el corazón de Dios recibirá complacencia. ¡Vosotros compartiréis bendiciones con Dios por siempre, por siempre!

de “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

La mayoría de las personas creen ahora en Dios, pero no han entrado aún en el camino correcto. Siguen sintiéndose muy vacías y apáticas y, en ocasiones, hasta sienten que toda la vida es sufrimiento, que todo es vacío y ¡desean incluso morir! Así es la persona antes de que su corazón tenga visión. No ha obtenido la verdad y no conoce aún a Dios, por lo que sigue sin sentir mucho placer interior. Especialmente vosotros, que todos habéis sufrido persecución y dificultades al volver a casa, sufrís y también tenéis pensamientos de muerte y sois reticentes a vivir; ésta es la debilidad de la carne. Algunas personas piensan incluso que si creen en Dios deberían sentir placer en su interior. En la Era de la Gracia, el Espíritu seguía concediendo paz y gozo a las personas. Ahora hay demasiada poca paz y poco gozo; no hay placer como lo había durante la Era de la Gracia. Creer en Dios es hoy demasiado molesto. Sólo sabes que el placer de la carne es mejor que cualquier otra cosa. Desconoces lo qué Dios está haciendo hoy. Él permite que vuestra carne sufra con el fin de transformar vuestro carácter. Aunque vuestra carne sufra, tenéis la palabra de Dios y Su bendición. No puedes morir aunque quieras: ¿puedes renunciar a no conocer a Dios y a no obtener la verdad? Lo que ocurre ahora, fundamentalmente, es que no has obtenido la verdad y no tienes vida. Estás en medio del proceso de búsqueda de la salvación, por lo que debes sufrir algo durante este período. Hoy, todos atraviesan pruebas por todo el mundo: Dios sigue sufriendo; ¿es correcto que no sufras tú? Sin el refinamiento que llega por medio de los grandes desastres no puede haber una fe genuina, y no se obtendrán ni la verdad ni la vida. No tener pruebas y refinamiento no servirá […]. ¿No es el sufrimiento que encontráis ahora el mismo padecimiento de Dios? Estáis sufriendo con Dios, y Él está con las personas en su sufrimiento, ¿verdad? Hoy todos tenéis parte en la tribulación, el reino y la paciencia de Cristo; y después, ¡al final, obtendréis la gloria! Esta clase de sufrimiento está lleno de sentido, ¿verdad? No ser resuelto no funcionará. Debes entender el significado del sufrimiento de hoy y por qué debes sufrir así. Busca un poco de verdad en esto y entiende un poco del propósito de Dios, y entonces tendrás la resolución para soportar el sufrimiento. Si no entiendes el propósito de Dios y sólo rumias en tu sufrimiento, cuanto más pienses en ello más difícil será de soportar esto es un fastidio—; …Por tanto, ahora todas estas cosas deben verse claramente, y la verdad debe entenderse a partir de estas cosas. Cuando las personas tienen la verdad, tienen fuerza. Cuando tienen la verdad, sus cuerpos están llenos de una energía inagotable. Cuando poseen la verdad, tienen voluntad. Sin la verdad, son como los restos blandos del tofu. Con la verdad, están firmes y son valientes, y no sienten su sufrimiento como tal soporten lo que soporten. ¿A qué equivale este sufrimiento vuestro? El Dios encarnado sigue sufriendo. Sois personas corrompidas por Satanás, con una naturaleza que se rebela contra Dios. Todos habéis hecho inconscientemente muchas cosas desobedeciendo a Dios, resistiéndoos a Él. Deberíais ser juzgados y castigados. Una persona enferma no puede temer al sufrimiento cuando está siendo tratada; por tanto, ¿es correcto que vosotros, que queréis que vuestros caracteres corruptos se transformen y ganar vida, no sufráis un poco? Vuestros sufrimientos deberían soportarse; deben soportarse. Estos sufrimientos no caen sobre la inocencia ni tampoco se os imponen. Lo que sufrís ahora no es más que la dificultad de los viajes frecuentes y un poco de cansancio de vuestro trabajo. En ocasiones pasáis por algún refinamiento en la palabra de Dios. En ocasiones os dais cuenta de vuestra propia corrupción y sentís que nunca cambiaréis, y vuestra naturaleza corrupta os atormenta de alguna forma. En ocasiones hay una parte de la palabra de Dios que nunca entendéis o, al leerla, ella traspasa vuestro corazón y os sentís doloridos. O hacéis mal vuestro trabajo y siempre cometéis errores, culpándoos, odiando no poder luchar para superarlo ni hacer la obra. Sufrís de todas estas formas, y en ocasiones veis el progreso de otros y sentís que vosotros avanzáis con demasiada lentitud, que recibís la palabra de Dios demasiado lentamente, que la luz es demasiado infrecuente. En parte sufrís de estas maneras; ¿qué otro sufrimiento hay además de éstos? No estáis realizando ninguna labor pesada, no tenéis superiores ni jefes que os golpean y os maldicen, y nadie os está esclavizando. No estáis sufriendo nada de esto, ¿verdad? Esas dificultades que padecéis no son en realidad verdaderas dificultades. Pensad en ello un minuto; ¿no es esto así? En ocasiones, vuestro entorno os amenaza y provoca en vuestra mente un estado de ansiedad que os impide reposar, y sufrís un poco al vivir con temor. Debéis entender cuál es el significado de abandonar a vuestra familia y gastaros para Dios, y por qué queréis hacerlo. Si es por buscar la verdad, buscar la vida, y hacer un poco para cumplir con vuestro deber y devolver el amor de Dios, esto es algo del todo justo, una cosa positiva, justa y adecuada. En ese caso, nunca tendréis remordimientos y seréis capaces de dejar que vuestra familia se vaya cualquiera que sea la situación. ¿No es así? Si tienes claro este matiz no sentirás remordimientos ni te volverás negativo. Sin embargo, si no llegas a dedicarte a Dios, entonces no tiene sentido, y deberías regresar con rapidez; una vez que tengas el asunto claro, el problema se resolverá y no habrá necesidad de preocuparte; todo está en las manos de Dios.

Ahora todos pasáis por algunas dificultades de pruebas. Algunos de vosotros poseéis alguna verdad; otros ninguna. Algunos la reciben de esta forma; otros de aquella. No importa cómo la recibas; siempre que haya verdad en ti y la obtengas de la forma correcta, tu sufrimiento tendrá sentido y valor, tendrás determinación y puedes llegar hasta el final. Si no recibes la verdad, sino sólo las nociones y las imaginaciones del hombre, tu sufrimiento no tiene valor, porque no has obtenido la verdad.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Debes sufrir adversidades por la verdad, debes entregarte a la verdad, debes soportar humillación por la verdad y, para obtener más de la verdad, debes padecer más sufrimiento. Esto es lo que debes hacer. No debes desechar la verdad en beneficio de una vida familiar pacífica, y no debes perder la dignidad e integridad de tu vida por el bien de un gozo momentáneo. Debes buscar todo lo que es hermoso y bueno, y debes buscar un camino en la vida que sea de mayor significado. Si llevas una vida tan vulgar y no buscas ningún objetivo, ¿no estás malgastando tu vida? ¿Qué puedes obtener de una vida así? Debes abandonar todos los placeres de la carne en aras de la verdad, y no debes desechar verdad alguna en aras de un pequeño placer. Personas como estas no tienen integridad o dignidad; ¡su existencia no tiene sentido!

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

… Ocurre algo que exige que soportes dificultades, momento en el cual deberías entender cuál es la voluntad de Dios, y ser consciente de ella. No debes satisfacerte a ti mismo: primero ponte a un lado. Nada es más abyecto que la carne. Debes buscar satisfacer a Dios y cumplir con tu obligación. Con tales pensamientos, Dios te traerá una inspiración especial en este asunto, y tu corazón también encontrará alivio. Sea pequeño o grande, cuando te ocurre algo debes ponerte primero a un lado y considerar la carne como la más inferior de todas las cosas. Mientras más la satisfaces, más libertades se toma; si la satisfaces esta vez, la próxima pedirá más, y cuando esto tiene lugar, llegas a amarla aún más. La carne siempre tiene deseos extravagantes, siempre pide que la satisfagas, y que la gratifiques, con las cosas que comes, con lo que vistes, perdiendo los estribos, o complaciendo a tu propia debilidad y pereza […]. Mientras más satisfaces a la carne, mayores se vuelven sus deseos, y más disoluta se vuelve ella, hasta llegar al punto de albergar incluso los conceptos más profundos, desobedecer a Dios, exaltarse y dudar de la obra de Dios […]. Se dice que una vez hubo un campesino que vio una serpiente congelada en la carretera. La recogió y la sostuvo contra su pecho, y después de revivir esta le mordió mortalmente. La carne del hombre es como la serpiente: su esencia es hacer daño a su vida, y cuando se mueve completamente a su antojo, tu vida se pierde. La carne pertenece a Satanás. Dentro de ella hay deseos extravagantes, solo piensa en sí misma, quiere disfrutar de comodidades, deleitarse en el ocio, y regodearse en la pereza y la holgazanería. Una vez que la hayas satisfecho hasta un determinado punto, te comerá finalmente. Es decir, si la satisfaces esta vez, la próxima vez vendrá pidiendo más. Siempre tiene deseos extravagantes y nuevas exigencias, y se aprovecha de la complazcas para hacer que la valores aún más y vivas entre sus comodidades, y si no la vences, te perderás a ti mismo finalmente. Que puedas o no obtener vida delante de Dios, y cuál sea tu final definitivo, depende de cómo lleves a cabo tu rebelión contra la carne. Dios te ha salvado, escogido y predestinado, pero si hoy no estás dispuesto a satisfacerle, a poner en práctica la verdad, a rebelarte contra tu propia carne con un corazón que le ame de verdad, te destruirás finalmente, y sufrirás un dolor extremo. Si siempre complaces a la carne, Satanás te devorará por dentro, y te dejará sin vida o sin el contacto del Espíritu, hasta que llegue el día en que te encuentres totalmente en tinieblas en tu interior. Cuando vivas en la oscuridad, Satanás te habrá llevado cautivo; ya no tendrás más a Dios, y en ese momento negarás Su existencia y lo abandonarás.

de ‘Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En cada paso de la obra que Dios hace en el interior de las personas, externamente parece que se producen interacciones entre las personas, como nacidas de disposiciones humanas, o de la interferencia humana. Sin embargo, entre bambalinas, cada etapa de la obra, y todo lo que acontece, es una apuesta hecha por Satanás delante de Dios, y exige que las personas se mantengan firmes en su testimonio de Dios. Mira cuando Job fue probado, por ejemplo: detrás de la escena, Satanás estaba haciendo una apuesta con Dios, y lo que aconteció a Job fue obra de los hombres, y la interferencia de estos. Detrás de cada paso que Dios da en vosotros está la apuesta de Satanás con Él, detrás de todo ello hay una batalla.

de ‘Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios pide a las personas que pongan en práctica la verdad principalmente para ocuparse de las cosas de su interior, de sus pensamientos, de sus conceptos que no son según Su corazón. El Espíritu Santo toca a las personas en su interior, y lleva a cabo Su obra dentro de ellas; por tanto, existe una batalla detrás de todo lo que acontece: cada vez que las personas ponen en práctica la verdad, o el amor a Dios, se desencadena una gran batalla, y aunque todo pueda parecer estar bien con su carne, en lo profundo de sus corazones se estará desarrollando de hecho una batalla a vida o muerte. Solo después de esta intensa lucha, después de una tremenda cantidad de reflexión, puede decidirse la victoria o la derrota. Uno no sabe si reír o llorar. Como muchas de las motivaciones internas de las personas son erróneas, o como gran parte de la obra de Dios entra en conflicto con sus conceptos, cuando las personas ponen en práctica la verdad, se libra una gran batalla entre bambalinas. Una vez puesta en práctica esta verdad, las personas derramarán detrás del escenario innumerables lágrimas de tristeza antes de decidirse a satisfacer a Dios. Es gracias a esta batalla que las personas soportan el sufrimiento y el refinamiento; esto es sufrimiento real. Cuando la batalla llegue a ti, si eres capaz de ponerte verdaderamente en el lado de Dios, podrás satisfacerle. Sufrir en el transcurso de la práctica de la verdad es inevitable; si, cuando pusieran en práctica la verdad, todo estuviese bien en su interior, no necesitarían que Dios los perfeccionase ni habría batalla, y no sufrirían. Por la gran cantidad de cosas no adecuadas en las personas para el uso de Dios, y por el carácter rebelde de la carne, los seres humanos deben aprender de un modo más profundo la lección de rebelarse contra la carne. Esto es lo que Dios llama sufrimiento y es lo que le pidió al hombre que pasara junto a Él.

de ‘Solo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ver si cuentas con la aprobación de Dios es, principalmente, considerar cosas como si el Espíritu Santo obra o no en ti, si te esclarece y te guía, y si te acompaña alguna gracia. Cuando algunas personas empezaron por primera vez, estaban llenas de energía, como si nunca fueran a agotarse al comenzar a cumplir con su deber. Sin embargo, ¿cómo es que parecen perder esa energía conforme avanzan? Se diría que la persona de entonces y la de ahora son diferentes. ¿Por qué cambiaron? ¿Cuál fue el motivo? Se debe a que su fe en Dios siguió el camino equivocado antes de tomar la senda correcta. Escogieron la senda incorrecta. Había algo escondido en su búsqueda inicial que emergió en un momento clave. ¿Qué estaba oculto? Es una expectativa que reside en sus corazones mientras creen en Dios, la expectativa de que el día de Dios llegará pronto y su desdicha llegará a su fin; la expectativa de que Dios se transfigurará y de que todo su sufrimiento se acabará. Todos esperan el día en que puedan volver a casa para reunirse con sus familias, en que no haya más persecución y sean completamente libres, que puedan creer abiertamente en Dios sin restricción alguna impuesta por los demás y que todos puedan vivir en un entorno cómodo en el que poder vestirse y comer bien. ¿Acaso no tiene el hombre esta esperanza? Estos pensamientos existen en lo profundo del corazón, porque la carne del hombre no está dispuesta a sufrir y espera días mejores siempre que pasa por sufrimientos. Estas cosas no se revelarán sin el ambiente correcto.[a] Cuando no se da situación alguna, todo el mundo parecerá estar bien, especialmente parecerá tener una estatura y entender bien la verdad, y parecerá estar lleno de energía. Un día, cuando surja una situación, todos estos pensamientos aflorarán. Tu mente comenzará a luchar, y algunos empezarán a ir cuesta abajo. Esto no quiere decir que Dios no abra una salida para ti, que no te dé Su gracia y, ni por asomo, que Dios sea desconsiderado con tus dificultades. Es que soportar este dolor es ahora tu bendición, porque debes resistir ese sufrimiento para ser salvo, sobrevivir, y esto está predestinado. Así pues, que te sobrevenga este sufrimiento es tu bendición […], el significado subyacente es demasiado profundo, demasiado importante.

de ‘Los que han perdido la obra del Espíritu Santo corren mayor riesgo’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Siempre debéis ser precavidos. Aunque vivís en un lugar inmundo no estáis manchados con la inmundicia y podéis vivir juntos a Dios, recibiendo Su gran protección. Habéis sido escogidos entre todos en esta tierra amarilla. ¿No sois las personas más bendecidas? Como un ser creado, debes por supuesto adorar a Dios y buscar una vida significativa. Si no adoras a Dios y vives en la carne inmunda entonces, ¿no eres sólo una bestia con un vestido humano. Como un ser humano, te debes consumir por Dios y soportar todo el sufrimiento. Porque el pequeño sufrimiento que estás experimentando ahora, lo debes aceptar con alegría y con confianza y vivir una vida significativa como Job, como Pedro, en este mundo, el hombre usa la ropa del diablo, come la comida que le da el diablo, trabaja y sirve bajo el dominio del diablo, pisoteado en su inmundicia. Si no captas el significado de la vida o del camino verdadero entonces, ¿cuál es el punto de tu vida? Vosotros sois personas que buscáis la senda correcta, los que buscáis mejorar. Sois personas que os levantáis en la nación del gran dragón rojo, aquellos a quienes Dios llama justos. ¿No es eso la vida más significativa?

de ‘Práctica (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como alguien que cree en Dios, debes entender que, en la actualidad, al recibir la obra de Dios en los últimos días y toda la obra del plan de Dios en ti, en verdad has recibido una inmensa exaltación y la salvación de Dios. Toda la obra de Dios en el universo entero se ha centrado en este grupo de personas. Él ha dedicado todos Sus esfuerzos a vosotros y ha sacrificado todo por vosotros; Él ha reclamado y os ha dado toda la obra del Espíritu sobre todo el universo. Por eso es que os digo que sois afortunados. Más aún, Él ha desplazado Su gloria de Israel, Su pueblo elegido, a vosotros, con el fin de lograr que el propósito de Su plan se manifieste completamente a través de vuestro grupo de personas. Por lo tanto, vosotros sois los que vais a recibir la herencia de Dios, y aún más, vosotros sois los herederos de la gloria de Dios. Tal vez vosotros recordáis estas palabras: “Porque esta pequeña aflicción, que es momentánea, obra en nosotros un peso de gloria que sobrepasa todo y que es eterno”. En el pasado, vosotros habéis oído esta sentencia, sin embargo, nadie comprendió su verdadero significado. Hoy en día, vosotros conocéis bien el verdadero significado que ellas poseen. Estas palabras reflejan lo que Dios logrará en los últimos días. Y serán cumplidas sobre aquellos cruelmente afligidos por el gran dragón rojo en la tierra donde se encuentra. El gran dragón rojo persigue a Dios y es el enemigo de Dios, por lo que, en esta tierra, los que creen en Dios son sometidos a humillación y persecución. Es por ello que estas palabras se volverán ciertas en vuestro grupo de personas. A medida que la obra se lleva a cabo en una tierra que se opone a Dios, toda Su obra se encuentra con un obstáculo desmesurado, y muchas de Sus palabras no pueden cumplirse en el momento oportuno; por lo que la gente es refinada a causa de las palabras de Dios. Esto también es un elemento de sufrimiento. Es muy arduo para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra para manifestar Su sabiduría y acciones maravillosas. Dios aprovecha esta oportunidad para hacer que este grupo de personas sean completadas. Debido al sufrimiento de la gente, su nivel, y todo el carácter satánico de la gente en esta tierra impura, Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista, de manera que, al hacerlo así, Él pueda obtener la gloria y ganarse a los que dan el testimonio de Sus obras. Este es el significado completo de todos los sacrificios que Dios ha hecho para este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista solo a través de los que se oponen a Él. Por tanto, solo al hacerlo de esta manera, el gran poder de Dios puede manifestarse. En otras palabras, solo los que están en la tierra impura son dignos de heredar la gloria de Dios, y solo esto puede dar prominencia al gran poder de Dios. Por eso digo que la gloria de Dios se obtiene en la tierra impura y de aquellos que viven en su interior. Esta es la voluntad de Dios. Esto es igual a la etapa de la obra de Jesús; Él solamente podía ser glorificado entre aquellos fariseos que lo persiguieron. Si no hubiese sido por dicha persecución y por la traición de Judas, Jesús no habría sido ridiculizado o calumniado, ni mucho menos crucificado, y por tanto nunca hubiese obtenido la gloria. Dondequiera que Dios obra en cada era, y dondequiera que Él realiza Su obra en la carne, Él obtiene la gloria allí y allí también se gana a quienes Él tiene la intención de ganar. Este es el plan de la obra de Dios, y esta es Su gestión.

En el plan de Dios por varios miles de años, la obra realizada en la carne es en dos partes: en primer lugar está la obra de la crucifixión, por la cual Él es glorificado; la otra es la obra de la conquista y la perfección en los últimos días, por medio de la cual Él obtendrá gloria. Esta es la gestión de Dios. Por tanto, no consideréis demasiado de sencilla la obra de Dios o la tarea que Dios os ha ordenado. Todos vosotros sois herederos del peso de gloria que sobrepasa todo y que es eterno, y esto fue especialmente ordenado por Dios. De las dos partes de Su gloria, una se revela en vosotros; la totalidad de una de las partes de la gloria de Dios es conferida a vosotros para que pueda ser vuestra heredad. Esta es la exaltación de Dios y Su plan predeterminado desde hace mucho tiempo. Dada la magnitud de la obra que Dios ha hecho en la tierra en la que habita el gran dragón rojo, esta obra, si se traslada a otra parte, hace mucho tiempo que hubiese dado grandes frutos y que hubiese sido aceptada fácilmente por el hombre. Y tal trabajo sería demasiado fácil de aceptar para los clérigos de Occidente que creen en Dios, porque la etapa de la obra de Jesús sirve como precedente. Es por esto que Él no puede alcanzar esta etapa de la obra de glorificación en otro lugar; es decir, mientras haya apoyo de todos los hombres y el reconocimiento de todas las naciones, no hay lugar para que la gloria de Dios “repose”. Y esta es, precisamente, la extraordinaria importancia que esta etapa de la obra mantiene en esta tierra. Entre vosotros, no hay un solo hombre que reciba la protección de la ley; más bien, estáis penalizados por la ley, y la mayor dificultad es que ningún hombre os comprende, ya sea vuestros familiares, vuestros padres, vuestros amigos o vuestros colegas. Nadie os comprende. Cuando Dios os “rechaza”, no hay manera de que continuéis viviendo en la tierra. Pero, aun así, la gente no puede soportar dejar a Dios; este es el significado de la conquista de Dios sobre la gente, y esto es la gloria de Dios. Lo que habéis heredado en el presente supera lo heredado por todos los antiguos apóstoles y profetas, y es incluso más grande que lo heredado por Moisés y Pedro. Las bendiciones no pueden ser recibidas en un día o dos; deben ser ganadas por medio de mucho sacrificio. Es decir, debéis poseer un amor refinado, una gran fe, y las muchas verdades que Dios os pide que alcancéis. Además, debéis ser capaces de dirigir vuestro rostro hacia la justicia y nunca dejaros intimidar o ser sometidos, y debéis mantener un amor constante e inquebrantable por Dios. Se os exige resolución, como también un cambio en vuestro carácter de la vida; vuestra corrupción debe ser curada, y debéis aceptar toda la orquestación de Dios sin quejaros, e incluso ser obediente hasta la muerte. Esto es lo que debéis lograr. Este es el objetivo final de Dios y las exigencias que Dios pide a este grupo de personas. A medida que Él os confiere, también Él debe pediros cosas a cambio y haceros las exigencias apropiadas. Por tanto, toda la obra de Dios no es sin razón, y desde allí puede verse por qué Dios, una y otra vez, realiza una obra de altos estándares y requisitos estrictos. Es por ello que vosotros debéis estar llenos de fe en Dios. En resumen, todo el trabajo de Dios es hecho por vuestro bien, para que seáis dignos de recibir Su heredad. Esto no es tanto por el bien de la propia gloria de Dios, sino por el bien de vuestra salvación y para el perfeccionamiento de este grupo de personas que sufren profundamente en la tierra impura. Debéis comprender la voluntad de Dios. Y por eso exhorto a los muchos ignorantes sin ninguna visión o sentido: No pongáis a Dios a prueba y no os resistáis más. Dios ya ha soportado todo el sufrimiento que el hombre nunca ha soportado, y hace mucho que ha sufrido demasiada humillación en lugar del hombre. ¿Qué hay que no podáis abandonar? ¿Qué podría ser más importante que la voluntad de Dios? ¿Qué podría estar por encima del amor de Dios? De por sí, ya es una tarea doblemente ardua para Dios el llevar a cabo Su obra en esta tierra impura. Si el hombre a sabiendas e intencionalmente transgrede, la obra de Dios tendrá que ser extendida. En cualquier caso, esto no es conveniente para nadie, y no beneficia a nadie. Dios no está limitado por el tiempo; Su obra y Su gloria están en primer lugar. Por tanto, no importa el tiempo que se lleve, Él no escatimará ningún sacrificio si se trata de Su obra. Este es el carácter de Dios: Él no descansará hasta que Su obra sea completada. Es solo cuando llegue el momento en que Él obtenga la segunda parte de Su gloria que podrá Su trabajo ser concluido. Si no le es posible a Dios terminar por todo el universo la obra de la segunda parte de Su glorificación, Su día nunca llegará, Su mano nunca se apartará de Sus elegidos, Su gloria nunca llegará a Israel, y Su plan nunca concluirá. Deberéis ver que la voluntad y la obra de Dios no son tan simples como la creación de los cielos y de la tierra y de todas las cosas. Porque la obra del presente es transformar a los que han sido corrompidos, a los que han llegado a ser extremadamente insensibles, y purificar a los que fueron creados y luego procesados por Satanás; no es crear a Adán y a Eva, y mucho menos tiene que ver con crear la luz o crear todo tipo de plantas y animales. Su obra en el presente es purificar todo lo que ha sido corrompido por Satanás a fin de poderlo rescatar y convertirlo en Su posesión y Su gloria. Dicha obra no es tan sencilla como el hombre imagina la creación de la existencia de los cielos y la tierra y de todas las cosas, y no es equivalente a la obra de maldecir a Satanás y enviarlo al abismo, como el hombre imagina. Más bien, tiene que ver con transformar al hombre, con volver lo que es negativo en positivo, y obtener posesión sobre aquello que no le pertenece. Esta es la historia que yace dentro de esta etapa de la obra de Dios. Debéis daros cuenta de ello, y no debéis simplificar las cosas. La obra de Dios no es como ninguna obra ordinaria. Su maravilla no puede ser concebida por la mente del hombre, y Su sabiduría no puede ser alcanzada por el hombre. Dios no está creando todas las cosas, y tampoco las está destruyendo. Más bien, Él está cambiando toda Su creación y purificando todas las cosas que han sido contaminadas por Satanás. Por lo tanto, Dios iniciará una obra de gran magnitud, y este es el significado total de la obra de Dios. Después de leer estas palabras, ¿crees que la obra de Dios es tan sencilla?

de ‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”