Declaraciones de Cristo de Los Últimos Días

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Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “La verdad interna de la obra de conquista”

1. La humanidad, profundamente corrompida por Satanás, no sabe que hay un Dios y ha dejado de adorarlo. En el principio, cuando Adán y Eva fueron creados, la gloria de Jehová y Su testimonio siempre estaban presentes. Pero después de corromperse, el hombre perdió la gloria y el testimonio porque todos se rebelaron contra Dios y dejaron de venerarlo totalmente. La obra de conquista de hoy es para recuperar todo el testimonio y toda la gloria, y que todos los hombres adoren a Dios, de forma que haya testimonio entre los creados. Esto es lo que se debe hacer en esta etapa de la obra. ¿Cómo debe conquistarse exactamente la humanidad? Se hará usando esta obra de palabras para convencer totalmente al hombre; usando la revelación, el juicio, el castigo, y la maldición inmisericorde para someterlo totalmente; y revelando la rebeldía del hombre y juzgando su resistencia de forma que pueda conocer la injusticia y la inmundicia de la humanidad, que se usarán para destacar el carácter justo de Dios. Principalmente, será el uso de estas palabras lo que conquiste al hombre y lo convenza totalmente. Las palabras son los medios para la conquista definitiva de la humanidad, y todos los que aceptan la conquista deben aceptar los golpes y el juicio de las palabras. El proceso actual de hablar es el de conquistar. ¿Cómo deberían cooperar exactamente las personas? Comiendo y bebiendo estas palabras eficazmente y entendiéndolas. Las personas no pueden conquistarse por sí mismas. Deben, a partir de comer y beber estas palabras, llegar a conocer su corrupción e inmundicia, su rebeldía e injusticia, y caer delante de Dios. Si puedes entender la voluntad de Dios y ponerla en práctica después, y además tienes la visión, y si puedes obedecer completamente estas palabras y no ejercer ninguna de tus propias elecciones, habrás sido conquistado. Y serán estas palabras las que te han conquistado. ¿Por qué perdió la humanidad el testimonio? Porque nadie tiene ya fe en Dios ni tiene a Dios en su corazón en absoluto. Conquistar a la humanidad significa hacer que las personas restauren su fe. Estas tienden siempre al mundo, albergando demasiadas esperanzas, queriendo demasiado para su futuro, y teniendo demasiadas exigencias extravagantes. Siempre están pensando en su carne y planificando para ella, y nunca están interesados en buscar el camino de la creencia en Dios. Satanás ha capturado sus corazones, han perdido su reverencia por Dios, y están entregando su corazón a Satanás. Pero Dios creó al hombre. Por tanto, este ha perdido el testimonio, lo que significa que ha perdido la gloria de Dios. El propósito de conquistar a la humanidad es tener de nuevo la gloria de la reverencia del hombre a Dios.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

2. La obra de conquista presente es una obra cuyo propósito es hacer obvio cuál será el final del hombre. ¿Por qué digo que el castigo y el juicio de hoy son el juicio delante del gran trono blanco de los últimos días? ¿No ves esto? ¿Por qué es la obra de conquista la última etapa? ¿No lo es precisamente para hacer manifiesto cómo terminará cada clase de hombre? ¿No lo es para permitir a todos, en el transcurso de la obra conquistadora de castigo y juicio, mostrar sus verdaderos colores y ser clasificados después según su tipo? En lugar de decir que esto es conquistar a la humanidad, podría ser mejor decir que es mostrar cómo acabará cada clase de hombre. Esto es, juzgar sus pecados y mostrar después los diversos tipos de hombre, decidiendo de esta forma si son malvados o justos. Después de la obra conquistadora llega la de recompensar a los buenos y castigar a los malos: las personas que obedecen completamente, los totalmente conquistados, serán colocados en el siguiente paso de la difusión de la obra a todo el universo; los no conquistados serán puestos en las tinieblas y encontrarán calamidad. Por tanto, el hombre se clasificará según su tipo, los hacedores de maldad agrupados con el mal, para nunca más ver la luz del sol, y los justos agrupados con el bien, para recibir luz y vida eternamente en la luz. El fin está cerca para todas las cosas, el final del hombre se ha mostrado claramente a sus ojos, y todas las cosas se clasificarán según su tipo. ¿Cómo pueden las personas escapar de sufrir esta clasificación? La revelación del final para cada clase de hombre se hace cuando el final está cerca para todas las cosas, y se hace durante la obra de conquista de todo el universo (incluyendo toda la obra de conquista que comienza con la obra presente). Esta revelación del final de toda la humanidad se hace ante el trono del juicio, en el transcurso del castigo, y de la obra conquistadora de los últimos días.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

3. El final del hombre no es algo que ha sido predestinado desde la creación del mundo. Eso se debe a que en el principio solo había una clase, llamada colectivamente “humanidad”, y porque el hombre no estaba corrompido por Satanás al principio, y todos vivían en la luz de Dios, sin la oscuridad sobre ellos. Pero después de que Satanás corrompiera al hombre, todo tipo y clase de personas se extendieron por toda la tierra, todo tipo y clase de personas que venían de la familia colectivamente llamada “humanidad”, formada a partir del varón y la mujer. Sus ancestros los guiaron a apartarse de sus antepasados más antiguos, la humanidad que consistía en un varón y una mujer (esto es, los originales Adán y Eva, sus antepasados más antiguos). En ese momento, las únicas personas guiadas por Jehová para vivir en la tierra fueron los israelitas. Los diversos tipos de personas que emergieron de todo Israel (desde el clan familiar original) perdieron entonces el liderazgo de Jehová. Estos primeros pueblos, completamente ignorantes de los asuntos del mundo humano, se marcharon junto a sus ancestros a vivir en los territorios que reclamaban, desde entonces hasta hoy. Por tanto, siguen sin saber cómo se apartaron de Jehová y cómo han sido corrompidos hasta hoy por toda clase de demonios inmundos y espíritus malignos. Los que han sido más profundamente corrompidos y envenenados hasta ahora, concretamente los que no pueden ser rescatados en última instancia, no tendrán elección sino ir con sus ancestros, los demonios inmundos que los corrompieron. Los que puedan ser rescatados finalmente irán al destino apropiado para la humanidad, al final reservado para los salvados y conquistados. Todo se hará para salvar a todos aquellos que pueden salvarse, pero para esas personas insensibles, incurables, su única elección será seguir a sus antepasados hasta el pozo sin fondo del castigo. No pienses que tu final estaba predestinado en el principio y solo se ha revelado ahora. Si piensas de esa forma, ¿has olvidado que durante la creación inicial de la humanidad no fue creada ninguna clase satánica independiente? ¿Has olvidado que se creó una sola humanidad formada a partir de Adán y Eva (lo que significa que solo un varón y una mujer fueron creados)? ¿Si hubieras sido descendiente de Satanás en el principio, no habría significado eso que cuando Jehová creó al hombre incluyó a un grupo satánico? ¿Podría haber hecho algo así? Él creó al hombre por causa de Su testimonio; lo creó por causa de Su gloria. ¿Por qué habría creado intencionadamente una clase de la posteridad de Satanás para resistirse deliberadamente a Sí mismo? ¿Podría haber hecho esto Jehová? Si la respuesta es sí, ¿quién sería capaz de decir que Él es un Dios justo? Cuando digo ahora que algunos de vosotros iréis con Satanás al final, no significa que estuvieras desde el principio; más bien, significa que te has hundido tanto que incluso cuando Dios ha tratado de salvarte, has sido incapaz de obtener esa salvación. No hay elección sino clasificarte con Satanás. Esto solo es así porque eres imposible de rescatar, no porque Dios sea injusto contigo, porque Él fijara intencionadamente tu destino como personificación de Satanás y te clasifique después con este y quiera que sufras a propósito. Esa no es la verdad interna de la obra de conquista. Si eso es lo que crees, ¡tu entendimiento es muy parcial!

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

4. La etapa final de la conquista tiene el propósito de salvar a las personas y también de revelar los finales de las personas. Es revelar la degeneración de estas por medio del juicio y de esta forma hacer que se arrepientan, se levanten, y busquen la vida y la senda correcta de la vida humana. Es despertar los corazones de las personas adormecidas y obtusas y mostrar, a través del juicio, su rebeldía interior. Sin embargo, si las personas siguen siendo incapaces de arrepentirse, de buscar el camino correcto de la vida humana y de abandonar estas corrupciones, entonces pasarán a ser objetos imposibles de rescatar que Satanás se tragará. Este es el sentido de la conquista, salvar a las personas y también mostrar sus finales. Buenos finales, malos finales, la obra de conquista los revela todos. Si las personas se salvarán o serán malditas, se revela todo durante la obra de conquista.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

5. Los últimos días son aquellos en los que se clasificarán todas las cosas de acuerdo a su tipo por medio de la conquista. La conquista es la obra de los últimos días; en otras palabras, juzgar los pecados de cada persona es la obra de los últimos días. De lo contrario, ¿cómo podrían clasificarse las personas? La obra de clasificación que se está haciendo entre vosotros es el comienzo de esa obra en todo el universo. Después de esto, personas de todas las nacionalidades, en todas partes, también estarán sujetas a la obra de conquista. Esto significa que cada persona de la creación será clasificada según su tipo, compareciendo ante el trono de juicio para ser juzgada. Ninguna persona o cosa puede escapar a este castigo y juicio ni puede eludir esta clasificación según el tipo; todos estarán organizados por clases. Esto se debe a que el final está cerca para todas las cosas, y los cielos y la tierra llegan a su conclusión. ¿Cómo puede el hombre escapar del final de su existencia?

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

6. Justo ahora estoy usando la obra en estas personas en China para revelar todo su carácter rebelde y desenmascarar su fealdad. Este es el trasfondo para decir todo lo que debo decir. Después llevaré a cabo el siguiente paso de conquistar todo el universo. Usaré Mi juicio sobre vosotros para juzgar la impiedad de todos en todo el universo, porque vosotros sois los representantes de los rebeldes en medio de la humanidad. Los que no puedan dar un paso adelante pasarán a ser simplemente complementos y objetos para servir, mientras los que puedan darlo serán usados. ¿Por qué digo que los que no pueden dar un paso adelante solo servirán como complementos? Porque Mis palabras y Mi obra presente apuntan a vuestro trasfondo, y porque os habéis convertido en los representantes y el epítome de los rebeldes en medio de toda la humanidad. Más adelante llevaré estas palabras que os conquistan a países extranjeros y las usaré para conquistar a las personas allí; pero tú no las habrás ganado. ¿No haría eso de ti un complemento? El carácter corrupto de toda la humanidad, los actos rebeldes del hombre, las imágenes y los rostros feos del hombre, todo ello se registra hoy en las palabras usadas para conquistaros. Usaré después estas palabras para conquistar a las personas de toda nación y denominación, porque vosotros sois el modelo, el precedente. Sin embargo, no me dispuse a abandonaros intencionadamente; si eres incapaz de hacerlo bien en tu búsqueda y demuestras por tanto que eres incurable, ¿no serías simplemente un objeto de servicio y un complemento?

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

7. Hoy la fe es la que te permite ser conquistado, y esto te permite creer en cada hecho de Jehová. Solo por fe recibes este tipo de castigo y juicio. Por medio de estos, eres conquistado y perfeccionado. Sin la clase de castigo y juicio que estás recibiendo hoy, tu fe sería en vano; como no conoces a Dios, no importa lo mucho que creas en Él, tu fe seguirá siendo solo una expresión vacía sin base en la realidad. Solo después de recibir este tipo de obra conquistadora, que te hace completamente obediente, tu fe se volverá sincera y fiable y tu corazón se volverá hacia Dios. Aunque seas muy juzgado o maldito debido a esta palabra “fe”, tienes una fe sincera, y recibes la cosa más verdadera, real y valiosa. Esto se debe a que solo en el transcurso del juicio ves el destino final de las creaciones de Dios; en este juicio ves que el Creador es maravilloso; en esa obra de conquista ves el brazo de Dios; llegas a entender totalmente la vida humana; consigues la senda correcta de la vida humana y llegas a entender el verdadero significado de “hombre”; solo en esta conquista ves el carácter justo del Todopoderoso y Su bello y glorioso rostro; aprendes sobre el origen del hombre y entiendes toda la “historia inmortal” de la humanidad; llegas a comprender a los antepasados de la humanidad y el origen de la corrupción de esta; recibes gozo y consuelo así como castigo eterno, disciplina y palabras de reprensión del Creador a la humanidad que Él creó; recibes bendiciones, así como las calamidades que el hombre debería recibir… ¿No se debe todo esto a ese poquito de fe que tienes? ¿No ha crecido tu fe después de obtener estas cosas? ¿No has ganado una tremenda cantidad?

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

8. Quizás dirías que si no tuvieras fe no sufrirías este tipo de castigo o juicio. Pero deberías saber que sin fe, no solo serías incapaz de recibir esta clase de castigo o de cuidado del Todopoderoso, sino que perderías para siempre la oportunidad de ver al Creador. No conocerías nunca el origen de la humanidad y nunca comprenderías el sentido de la vida humana. Incluso si tu cuerpo muriera y tu alma partiera, seguirías sin entender todos los hechos del Creador. Y mucho menos llegarías a saber que Él hizo tan gran obra en la tierra después de hacer a la humanidad. Como miembro de esta humanidad que Él hizo, ¿estás dispuesto a caer desconcertadamente así en las tinieblas y sufrir el castigo eterno? Si te separas del castigo y del juicio de hoy, ¿con qué te encontrarás? ¿Piensas que una vez separado del juicio presente serás capaz de escapar de esta vida difícil? ¿No es cierto que si dejas “este lugar”, lo que encontrarás es tormento doloroso o heridas crueles infligidas por el diablo? ¿Podrías encontrar días y noches insoportables? ¿Piensas que solo porque escapas de este juicio hoy puedes evitar para siempre esa tortura futura? ¿Qué será lo que venga por tu camino? ¿Puede ser realmente el Shangri-La que esperas? ¿Piensas que puedes escapar de ese castigo eterno posterior simplemente huyendo de la realidad de la forma en que lo haces? Después de hoy, ¿serás capaz de volver a encontrar alguna vez este tipo de oportunidad y de bendición? ¿Serás capaz de encontrarlas cuando te sobrevenga el desastre? ¿Serás capaz de encontrarlas cuando toda la humanidad entre en el reposo? Tu feliz vida presente y tu armoniosa pequeña familia, ¿pueden sustituir tu destino eterno futuro? Si tienes fe verdadera, y si obtienes mucho gracias a tu fe, todo eso es lo que tú —un ser creado— deberías ganar y también lo que deberías haber tenido. Esta clase de conquista es la más beneficiosa para tu fe y para tu vida.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’

en “La Palabra manifestada en carne”

9. Hoy debes saber cómo ser conquistado, y cómo se comportan las personas después de haberlo sido. Puedes decir que has sido conquistado, pero ¿puedes obedecer hasta la muerte? Debes ser capaz de seguir hasta el mismo final independientemente de si hay algunas perspectivas, y no debes perder la fe en Dios independientemente del entorno. En última instancia, debes lograr dos aspectos del testimonio: el testimonio de Job —la obediencia hasta la muerte— y el de Pedro —el amor supremo de Dios—. En un aspecto, debes ser como Job: no tenía posesiones materiales, y estaba agobiado por el dolor de la carne, pero no abandonó el nombre de Jehová. Este fue el testimonio de Job. Pedro fue capaz de amar a Dios hasta la muerte. Cuando murió —cuando lo pusieron en la cruz— seguía amando a Dios; no pensó en sus propias perspectivas de futuro ni buscó esperanzas gloriosas o pensamientos extravagantes, y sólo buscó amar a Dios y obedecer todas Sus disposiciones. Así es el estándar que debes lograr antes de que se pueda considerar que has dado testimonio, antes de pasar a ser alguien que ha sido perfeccionado tras haber sido conquistado. Hoy, si las personas conociesen verdaderamente su propia esencia y estatus, ¿seguirían buscando perspectivas y esperanzas? Lo que deberías saber es esto: independientemente de si Dios me hace perfecto, debo seguirlo; todo lo que Él hace ahora es bueno, y por nuestro bien, y para que nuestro carácter pueda cambiar y podamos librarnos de la influencia de Satanás, para permitirnos vivir en la tierra de la inmundicia y aun así librarnos de la impureza, sacudirnos la inmundicia y la influencia de Satanás, para permitirnos dejar atrás esta última.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’

en “La Palabra manifestada en carne”

10. De hecho, el perfeccionamiento tiene lugar al mismo tiempo que la conquista: cuando eres conquistado, también se logran los primeros efectos de ser perfeccionado. Donde existe una diferencia entre ser conquistado y ser perfeccionado, es de acuerdo al grado de cambio en las personas. Ser conquistado es el primer paso de ser perfeccionado, y no significa que esto último se haya conseguido completamente, ni demuestra que Dios haya ganado totalmente a la persona. Después de que alguien haya sido conquistado, se producen algunos cambios en su carácter, pero no llegan a ser como los que tienen lugar en aquellos ganados completamente por Dios. Hoy, lo que se hace es la obra inicial de perfeccionar a las personas —conquistarlas— y si no consigues ser conquistado, entonces no hay forma de poder ser perfeccionado y ganado completamente por Dios. Solo obtendrás unas pocas palabras de castigo y juicio, pero estas no podrán cambiar del todo tu corazón. Así pues, serás uno de esos que son eliminados; no será diferente de contemplar un suntuoso banquete sobre la mesa, pero no comerlo. ¿No es esto trágico? Así pues, debes buscar cambios: tanto si es ser conquistado como perfeccionado, ambos aspectos tienen relación con si se producen cambios en ti, y si eres o no obediente; y esto determina si Dios puede o no ganarte. Que sepas que “ser conquistado” y “ser hecho perfecto” se basan simplemente en la magnitud del cambio y la obediencia, así como en cuán puro es tu amor a Dios. Lo que se requiere hoy es que puedas ser completamente perfeccionado, pero al principio debes ser conquistado; debes tener un conocimiento suficiente del castigo y el juicio de Dios, debes tener la fe de seguir, y ser alguien que busca cambios y que se produzcan efectos. Solo entonces serás alguien que busque ser hecho perfecto. Deberíais entender que en el transcurso del perfeccionamiento seréis conquistados, y en el transcurso de ser conquistados, seréis perfeccionados. Hoy puedes buscar ser perfeccionado o buscar cambios en tu humanidad externa y mejoras en tu nivel; pero es de principal importancia que puedas entender que todo lo que Dios hace hoy tiene significado y es beneficioso: te permite vivir en una tierra de inmundicia para escapar de esta y sacudirte de ella, te permite superar la influencia de Satanás, y dejar atrás su oscura influencia; centrándote en estas cosas estás protegido en esta tierra de inmundicia. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro; vives bajo el dominio de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás, lo que pones en práctica no le revela a este, sino que es lo que Dios exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, racionalidad, perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’

en “La Palabra manifestada en carne”

11. La obra de los últimos días rompe con todas las reglas, e independientemente de si eres maldito o castigado, mientras ayudes a Mi obra, y seas beneficioso para la obra de conquista de hoy, e independientemente de que seas un descendiente de Moab o la progenie del gran dragón rojo, mientras cumplas la obligación de una criatura de Dios en esta etapa de la obra, y lo hagas lo mejor que puedas, el efecto debido se conseguirá. Tú eres la progenie del gran dragón rojo, y eres un descendiente de Moab; en resumen, todos los que son de carne y hueso son las criaturas de Dios, y el Creador los hizo. Tú eres una criatura de Dios, no deberías tener elección alguna, y esta es tu obligación. Por supuesto, hoy la obra del Creador va dirigida a todo el universo. Independientemente de quién sea tu antepasado, sobre todas las cosas sois una de las criaturas de Dios, vosotros —los descendientes de Moab— sois una parte de las criaturas de Dios, solo que sois de un valor inferior. Dado que hoy la obra de Dios se lleva a cabo entre todas las criaturas, y Su objetivo es todo el universo, el Creador es libre de seleccionar a cualquier persona, asunto, o cosa con el fin de hacer Su obra. No le preocupa de quién desciendas; mientras seas una de Sus criaturas, y mientras seas beneficioso para Su obra —la obra de conquista y testimonio— Él llevará a cabo Su obra en ti sin ningún escrúpulo. Esto destroza los conceptos tradicionales de las personas, que son que Dios nunca obrará entre los gentiles, especialmente entre los que han sido malditos y son inferiores; porque en el caso de los malditos, sus generaciones posteriores también serán malditas para siempre, y nunca tendrán la oportunidad de salvarse; Dios nunca descenderá y obrará en una tierra gentil, y nunca pondrá el pie en una tierra de inmundicia, porque Él es santo. Que sepas que Dios es el Dios de todas las criaturas, Él tiene el dominio sobre los cielos, la tierra y todas las cosas, y no solo es el Dios del pueblo de Israel. Así pues, esta obra en China es de la mayor importancia, ¿y no se extenderá entre todas las naciones? El gran testimonio del futuro no se limitará a China; si Dios os conquistara solo a vosotros, ¿podrían ser convencidos los demonios? Estos no entienden el ser conquistados, o el gran poder de Dios, y solo cuando el pueblo escogido de Dios a lo largo de todo el universo vea los efectos definitivos de esta obra, serán conquistadas todas las criaturas. Nadie es más retrógrado o corrupto que los descendientes de Moab. Solo si estas personas pueden ser conquistadas, ellas que son las más corruptas, que no reconocieron a Dios ni creyeron que existe un Dios han sido conquistadas, y reconocen a Dios en sus bocas, lo alaban, y son capaces de amarlo, será este el testimonio de la conquista. Aunque no sois Pedro, ponéis en práctica su imagen, sois capaces de poseer su testimonio, y el de Job, y este es el mayor testimonio.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’

en “La Palabra manifestada en carne”

12. El resultado a conseguir de la obra de conquista es principalmente que la carne del hombre deje de rebelarse, esto es, que su mente obtenga un nuevo entendimiento de Dios, que su corazón le obedezca totalmente a Él, y que tome la determinación de ser para Él. La forma en que cambie el temperamento o la carne de una persona no determina si esta ha sido conquistada. Más bien, Dios te ha conquistado cuando tu pensamiento, tu conciencia, y tu sentido cambian, es decir, cuando toda tu actitud mental cambia. Cuando has decidido obedecer y has adoptado una nueva mentalidad, cuando ya no traes más ninguna de tus propias ideas o intenciones a las palabras y la obra de Dios, y cuando tu cerebro puede pensar con normalidad, es decir, cuando puedes esforzarte para Él con todo tu corazón, esta clase de persona es alguien totalmente conquistado.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’

en “La Palabra manifestada en carne”

13. En el ámbito de la religión, muchas personas sufren bastante durante toda su vida, sometiendo su cuerpo o cargando su cruz, ¡incluso sufriendo y soportando hasta su último aliento! Algunos siguen ayunando la mañana de su muerte. Durante toda su vida se niegan a sí mismos buenos alimentos y ropa, acentuando únicamente el sufrimiento. Son capaces de someter su cuerpo y abandonar su carne. Su espíritu para soportar el padecimiento es elogiable. Pero su pensamiento, sus ideas, su actitud mental y, de hecho, su vieja naturaleza, ninguna de estas ha sido en absoluto objeto de tratamiento. No tienen un verdadero entendimiento de sí mismos. Su imagen mental de Dios es la tradicional de un Dios confuso, abstracto. Su determinación de sufrir para Él procede de su celo y su naturaleza positiva. Aunque creen en Él, no lo entienden ni conocen Su voluntad. Solo están trabajando y sufriendo ciegamente por Dios. No dan ningún valor en absoluto a ser perspicaces y se preocupan poco de cómo garantizar que su servicio cumpla realmente la voluntad de Dios. Saben incluso menos cómo lograr un entendimiento de Él. El Dios al que sirven no es Dios en Su imagen original, sino uno que ellos mismos han hecho aparecer, uno del que supieron, o uno legendario encontrado en los escritos. Después usan sus imaginaciones gráficas y sus corazones piadosos para sufrir por Dios y emprender para Él la obra que Él quiere hacer. Su servicio es demasiado inexacto, de forma que prácticamente no hay uno que sirva sinceramente a Dios en una forma que cumpla Su voluntad. Independientemente de cuán dispuestos a sufrir estén, su perspectiva original sobre el servicio y su imagen mental de Dios siguen sin cambiar, porque no han pasado por Su juicio y Su castigo, así como por Su refinamiento y perfección, y porque nadie los ha guiado con la verdad. Aunque crean en Jesús el Salvador, ninguno de ellos lo ha visto nunca. Solo saben de Él a través de leyendas y habladurías. Por tanto, su servicio equivale solo a servir aleatoriamente con los ojos cerrados, como un ciego que sirve a su padre. ¿Qué puede conseguirse en última instancia por medio de este tipo de servicio? ¿Y quién lo aprobaría? Desde el principio hasta el fin, su servicio nunca cambia en absoluto. Solo reciben lecciones artificiales y basan su servicio únicamente en su naturalidad y lo que a ellos mismos les gusta. ¿Qué recompensa podría cosechar esto? Ni siquiera Pedro, quien vio a Jesús, sabía cómo servir de una forma que cumpliera la voluntad de Dios. No fue hasta el final, en su vejez, cuando llegó a entender. ¿Qué dice esto acerca de esos ciegos que no han experimentado ningún tratamiento o poda y que no tenían a nadie guiándolos? ¿No es gran parte de vuestro servicio hoy como el de estas personas ciegas? Todos esos que no han recibido juicio ni poda, ni tratamiento, y no han cambiado, ¿no son los conquistados de forma incompleta? ¿O qué uso tienen tales personas? Si tu pensamiento, tu entendimiento de la vida, y tu entendimiento de Dios no muestran un nuevo cambio y no resultan ni siquiera en una pequeña ganancia real, ¡nunca conseguirás nada destacable en tu servicio! Sin una visión y sin un nuevo entendimiento de la obra de Dios, no puedes ser una persona conquistada. Tu forma de seguir a Dios será entonces como la de aquellos que sufren y ayunan: ¡será de poco valor! ¡Precisamente porque hay poco testimonio en lo que hacen digo que su servicio es fútil! A lo largo de sus vidas, esas personas sufren, pasan tiempo en la cárcel, y en cada momento, soportan, acentúan el amor y la bondad, y cargan su cruz. El mundo los difama y rechaza y han experimentado toda dificultad. Obedecen hasta el final, pero aun así, no son conquistados y no pueden ofrecer testimonio de ello. Han sufrido no poco, pero en su interior no conocen en absoluto a Dios. Nada de su viejo pensamiento, sus viejas nociones, prácticas religiosas, entendimientos artificiales e ideas humanas se han visto sometidas a tratamiento. No hay en absoluto un nuevo entendimiento en ellas. Ni siquiera un poco de su entendimiento de Dios es verdadero o preciso. Han malentendido Su voluntad. ¿Puede servir esto a Dios? Independientemente de cómo entendieras a Dios en el pasado, supón que lo mantienes hoy y sigues basando tu entendimiento de Él en tus propias nociones e ideas, por mucho que Él haga. Esto es, imagina que no posees un entendimiento nuevo y verdadero de Dios y que eres incapaz de conocer Su verdadera imagen y carácter. Supón que tu entendimiento de Dios sigue siendo guiado por un pensamiento feudal supersticioso y sigue naciendo de imaginaciones y nociones humanas. De ser este el caso, no has sido conquistado. Mi objetivo al decirte todas estas palabras es permitirte entender y usar este conocimiento para llevarte a un entendimiento preciso y nuevo. También tienen el propósito de liberarte de esas viejas nociones y conocimiento que llevas en ti de forma que puedas poseer un nuevo entendimiento. Si verdaderamente comes y bebes Mis palabras, tu entendimiento cambiará de un modo considerable. Mientras mantengas un corazón obediente, conforme comes o bebes las palabras de Dios, tu perspectiva volverá. Si eres capaz de aceptar los repetidos castigos, tu vieja mentalidad cambiará poco a poco. Si tu vieja mentalidad se sustituye totalmente con la nueva, tu práctica también cambiará en consecuencia. De esta forma, tu servicio irá cada vez mejor encaminado, y cumplirá cada vez más la voluntad de Dios. Si puedes cambiar tu vida, tu entendimiento de la misma y tus muchas nociones sobre Dios, tu naturalidad disminuirá gradualmente. Esto, y nada menos que esto, es el resultado después de que Dios conquiste al hombre; este es el cambio que se verá en el hombre. Si al creer en Dios, lo único que conoces sobre ello es someter tu cuerpo, soportar y sufrir, y no tienes claro si lo que estás haciendo es correcto o erróneo, y mucho menos para quién lo haces, ¿cómo puede esta clase de práctica llevar a un cambio?

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’

en “La Palabra manifestada en carne”

14. Deberíais entender que lo que estoy exigiendo de vosotros no es que vuestro cuerpo se someta a esclavitud o que vuestro cerebro sea controlado y no pueda tener pensamientos arbitrarios. Este no es el objetivo de la obra ni la obra que debe hacerse ahora… Necesitáis entender la obra de Dios y reconocer vuestra naturaleza, vuestra esencia y esa vieja vida vuestra. Necesitáis reconocer especialmente esas prácticas pasadas erróneas y hechos humanos vuestros. Para cambiar, debéis empezar cambiando vuestro pensamiento. Primero sustituid el viejo por el nuevo, y dejad que este gobierne vuestras palabras, acciones y vida. Esto es lo que se os pide a cada uno de vosotros ahora. No practiquéis ni sigáis ciegamente. Deberíais tener una base y un objetivo. No os engañéis a vosotros mismos. Deberíais saber para qué es exactamente vuestra fe en Dios, que tendríais que obtener de ella, y en qué deberíais entrar ahora. Es imperativo que sepáis todo esto.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’

en “La Palabra manifestada en carne”

15. Cuando tu entendimiento de los hechos de Dios cambie, cuando tengas un nuevo entendimiento de la verdad de todo lo que Él dice, y cuando tu entendimiento interno sea elevado, tu vida dará un giro hacia lo mejor. Todo lo que las personas hacen y dicen ahora es práctico. Estas cosas no son doctrinas, sino más bien lo que las personas necesitan para su vida y lo que deberían poseer. Este es el cambio que tiene lugar en el hombre durante la obra de conquista, el cambio que este debería experimentar, y es el resultado después de que el hombre es conquistado. Cuando hayas cambiado tu pensamiento, adoptado una nueva actitud mental, revocado tus nociones y propósitos así como tus razonamientos lógicos pasados, descartando estas cosas profundamente arraigadas en tu interior, y obteniendo un nuevo entendimiento de la fe en Dios, los testimonios que das se elevarán y todo tu ser habrá cambiado realmente. Todas estas cosas son las más prácticas, realistas, y fundamentales, cosas difíciles de tocar para las personas en el pasado y con las que no podían entrar en contacto. Son la verdadera obra del Espíritu.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’

en “La Palabra manifestada en carne”

16. A la conclusión de toda la obra de conquista, es imperativo que todos vosotros entendáis que Dios no es solo el Dios de los israelitas, sino de toda creación. Él creó a toda la humanidad, no solo a los israelitas. Si dices que Él es el Dios de los israelitas solamente o que es imposible para Él encarnarse en cualquier nación fuera de Israel, no has alcanzado ningún entendimiento en absoluto en el transcurso de la obra de conquista y no estás reconociendo en absoluto que Dios es tu Dios. Todo lo que estás reconociendo es que Él se mudó de Israel a China y se está viendo obligado a ser tu Dios. Si sigues viendo las cosas así, Mi obra no ha sido fructífera en ti y no has entendido nada de lo que he dicho. Al final, si como Mateo, escribes de nuevo una genealogía para Mí, me encuentras un “antepasado” apropiado, y una raíz correcta —como que Dios tenga dos genealogías para Sus dos encarnaciones— ¿no sería esa la mayor broma del mundo? ¿No te habrías convertido tú, esta “persona bienintencionada” que me encontró una genealogía, en alguien que dividió a Dios? ¿Eres capaz de asumir la carga de este pecado? Después de toda esta obra de conquista, si sigues sin creer que Dios es el Dios de toda creación, si sigues pensando que Él solo es el Dios de los israelitas, ¿no eres alguien que se resiste abiertamente a Dios? El propósito de conquistarte hoy es que reconozcas que Dios es tu Dios, y el de los demás, y lo más importante el de todos los que lo aman, y el de toda la creación. Él es el Dios de los israelitas y del pueblo de Egipto. Él es el Dios de los británicos y de los americanos. No lo es solo de Adán y Eva, sino también de todos sus descendientes. Él es el Dios de todo lo que hay en los cielos y en la tierra.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’

en “La Palabra manifestada en carne”

17. La familia israelita y todas las gentiles están en las manos de un Dios por igual. Él no solo hizo la obra en Israel durante varios miles de años y nació un día en Judea, sino que hoy está descendiendo en China, este lugar en el que yace enrollado el gran dragón rojo. Si haber nacido en Judea hace de Él el Rey de los judíos, ¿descender en medio de todos vosotros no lo convierte en tu Dios? Él guió a los israelitas y nació en Judea; y también ha nacido en una tierra gentil. ¿No es toda Su obra para la totalidad de la humanidad que Él creó? ¿Ama a los israelitas cien veces más y aborrece a los gentiles mil veces más? ¿No es esa tu noción? Eres tú quien no reconoce a Dios; no es que Dios nunca fue tu Dios. No es que Él no esté dispuesto a ser tu Dios, sino tú quien le rechazas. ¿Quién entre los creados no está en las manos del Todopoderoso? Al conquistarte hoy, ¿no es el objetivo que reconozcas que Dios no es otro que vuestro Dios? Si sigues manteniendo que Él solo es el Dios de los israelitas, que la casa de David en Israel es el origen de Su nacimiento, que ninguna otra nación aparte de Israel está cualificada para “producir” a Dios, y menos que cualquier familia gentil sea capaz de recibir personalmente la obra de Jehová, si sigues pensando así, ¿no te convierte esto en un opositor obstinado? No te fijes siempre en Israel. Dios está justo aquí, entre vosotros, hoy. Tampoco sigas mirando hacia el cielo. ¡Deja de anhelar a tu Dios del cielo! Él ha venido en medio de vosotros, ¿cómo podría, pues, estar en el cielo? No has creído en Dios durante mucho tiempo, pero tienes muchas nociones acerca de Él, hasta el punto de que no te atreves a pensar ni por un segundo que el Dios de los israelitas se dignaría a “agraciaros” con Su presencia. Menos aún os atrevéis a pensar sobre cómo podríais ver a Dios haciendo una aparición personal, dado lo insoportablemente inmundos que sois. Tampoco habéis pensado nunca en cómo podría Dios descender personalmente en una tierra gentil. Él debería hacerlo en el monte Sinaí o en el de los Olivos y aparecerse a los israelitas. ¿No son todos los gentiles (esto es, las personas de fuera de Israel) objeto de Su aborrecimiento? ¿Cómo podría Él obrar personalmente entre ellos? Todas estas son las nociones profundamente arraigadas que habéis desarrollado a lo largo de muchos años. El propósito de conquistaros hoy es desbaratarlas. De esta forma habéis visto a Dios apareciendo personalmente entre vosotros, no en el monte Sinaí ni en el de los Olivos, sino entre personas a las que nunca ha guiado en el pasado.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’

en “La Palabra manifestada en carne”

18. Después de que Dios llevara a cabo Sus dos etapas de obra en Israel, israelitas y gentiles por igual llegaron a albergar esta noción: aunque es verdad que Él creó todas las cosas, solo está dispuesto a ser el Dios de los israelitas, no el de los gentiles. Los israelitas creen lo siguiente: Dios solo puede ser nuestro Dios, no el vuestro, gentiles, y como no veneráis a Jehová, Él —nuestro Dios— os aborrece. Esos judíos creen esto además: el Señor Jesús adoptó nuestra imagen de pueblo judío y es un Dios que lleva la marca de este. Él obra entre nosotros. Su imagen y la nuestra son parecidas; nuestra imagen es cercana a la de Dios. El Señor Jesús es nuestro Rey, el Rey de los judíos; los gentiles no están cualificados para recibir esa gran salvación. El Señor Jesús es la ofrenda por el pecado para nosotros, los judíos. Los israelitas y el pueblo judío se formaron estas muchas ideas basándose, simplemente, en esas dos etapas de la obra. Reclaman de forma autoritaria a Dios para sí mismos, no permitiendo que Él sea también el Dios de los gentiles. De esta forma, Él pasó a ser un vacío en los corazones de los gentiles. Esto se debe a que todos llegaron a creer que Él no quiere ser el Dios de los gentiles y que solo le gustan los israelitas —Su pueblo escogido— y los judíos, especialmente los discípulos que lo siguieron. ¿Sabes que la obra que Jehová y Jesús hicieron es para la supervivencia de toda la humanidad? ¿Reconoces que Dios es el Dios de todos vosotros, los nacidos fuera de Israel? ¿No está Dios justo aquí en medio de vosotros hoy? Esto no puede ser un sueño, ¿verdad? ¿No aceptáis esta realidad? No os atrevéis a creerlo o pensar en ello. Independientemente de cómo lo veáis, ¿no está Dios justo aquí en medio de vosotros? ¿Seguís teniendo miedo de creer estas palabras? Desde este día en adelante, ¿no son todas las personas conquistadas, y todos los que quieren ser seguidores de Dios, Su pueblo escogido? ¿No sois todos vosotros, que sois seguidores hoy, el pueblo escogido fuera de Israel? ¿No es vuestro estatus el mismo que el de los israelitas? ¿No deberíais reconocer todo esto? ¿No es esta la meta de la obra de conquistaros? Si podéis ver a Dios, Él será vuestro Dios para siempre, desde el principio y hasta el futuro. Él no os abandonará, siempre y cuando todos vosotros estéis dispuestos a seguirle y ser Sus creaciones leales y obedientes.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’

en “La Palabra manifestada en carne”

19. ¿Qué significa ser perfeccionado? ¿Qué significa ser conquistado? ¿Qué criterios debe uno cumplir para ser conquistado? ¿Y para ser perfeccionado? Conquistar y perfeccionar tienen el propósito de obrar en el hombre de forma que este pueda volver a su semejanza original, y quedar libre de su carácter satánico corrupto así como de la influencia de Satanás. Esta conquista llega pronto en el proceso de obrar en el hombre, lo que significa que es el primer paso de la obra. Perfeccionar es el segundo, o la obra de conclusión. Cada ser humano debe pasar por el proceso de ser conquistado; de lo contrario, no sería capaz de conocer a Dios y no sabría que hay un Dios, esto es, no sería capaz de reconocerlo. Y si una persona no le reconoce, sería imposible que Dios la haga completa, porque no cumpliría los criterios para esta culminación. Si ni siquiera reconoces a Dios, ¿cómo podrías conocerle? ¿Y cómo lo buscarías? Serías, asimismo, incapaz de dar testimonio de Él, y menos aún de tener la fe que le satisface. Por tanto, para cualquiera que quiera ser hecho completo, el primer paso tiene que ser pasar por la obra de conquista. Esta es la primera condición. Pero sea la conquista o el perfeccionamiento, cada uno de ellos tiene la meta de obrar en el hombre y cambiarlo, y cada uno es un elemento en la obra de gestión del hombre. Estos dos pasos son lo que se exige para convertir a alguien en una persona completa; no se puede saltar ningún paso. Es cierto que “ser conquistado” no suena muy bien, pero en realidad el proceso de conquista de alguien es el de cambiar a ese alguien. Después de ser conquistado, puede que no te hayas librado completamente de tu carácter corrupto, pero lo habrás conocido. Por medio de la obra de conquista habrás llegado a conocer tu humanidad inferior y también mucho de tu desobediencia. Aunque serás incapaz de descartarlos o cambiarlos dentro del corto período de la obra de conquista, llegarás a conocerlos. Esto establece el fundamento para tu perfección. Así pues, la conquista y el perfeccionamiento se llevan a cabo para cambiar al hombre, para liberarlo de su carácter satánico corrupto de forma que pueda darse plenamente a Dios. Es solo que ser conquistado es el primer paso en el cambio del carácter humano y también en la acción de entregarse totalmente a Dios por parte del hombre, un paso inferior al de ser perfeccionado. El carácter vital de una persona conquistada cambia mucho menos que el de una persona perfeccionada. Ser conquistado y ser perfeccionado son cosas conceptualmente diferentes entre sí porque son distintas fases de la obra y porque mantienen a las personas en diferentes estándares, la conquista en uno más bajo y el perfeccionamiento en uno más elevado. Los perfeccionados son personas justas, hechas santas y puras; son cristalizaciones de la obra de gestión de la humanidad, o productos finales. Aunque no son humanos intachables, son personas que buscan vivir vidas llenas de sentido. ¿Y qué hay de los conquistados? Solo reconocen verbalmente que Dios existe; reconocen que Dios se ha encarnado, que el Palabra aparece en la carne, y que Dios ha venido a la tierra para hacer la obra de juicio y castigo. También reconocen que el juicio y el castigo de Dios, así como Su azote y refinamiento son todos beneficiosos para el hombre. Esto es, están tan solo comenzando a tener la semejanza humana, y tienen algún entendimiento de la vida pero aún están confusos sobre el mismo. En otras palabras, están justo empezando a poseer humanidad. Estos son los resultados de ser conquistado. Cuando las personas entran en la senda del perfeccionamiento, su viejo carácter puede cambiarse. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más profundamente en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no buscan la verdad. Se aborrecen especialmente a sí mismos, pero más que eso, se conocen claramente a sí mismos. Están dispuestos a vivir por la verdad y hacen que su objetivo sea buscarla. No están dispuestos a vivir en los pensamientos generados por sus propios cerebros, y sienten aborrecimiento por la auto rectitud, la soberbia, y el engreimiento del hombre. Hablan con un fuerte sentido de la propiedad, gestionan las cosas con discernimiento, poseen sabiduría, y son lealmente obedientes a Dios. Si experimentan un ejemplo de castigo y juicio, no solo no se vuelven pasivos o débiles, sino que están agradecidos por ello. No pueden seguir adelante sin el castigo y el juicio de Dios; pueden recibir Su protección por medio de ellos. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar pan para satisfacer el hambre. Tampoco van detrás de los disfrutes carnales temporales. Esto es lo que tienen los perfeccionados.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’

en “La Palabra manifestada en carne”

20. Dices que reconoces a Dios encarnado y que el Palabra manifiesta en la carne, pero haces algunas cosas a Sus espaldas, y no actúas de la forma que Él quiere que lo hagas, y no le temes. ¿Es esto reconocer a Dios? Reconoces lo que Él dice, pero te niegas a poner en práctica incluso aquellas cosas que eres capaz de llevar a cabo y no permaneces en Su palabra. ¿Es esto reconocimiento? Lo reconoces, pero tu única mentalidad es protegerte de Él, nunca reverenciarlo. Si has visto y reconocido Su obra y sabes que Él es Dios, pero permaneces tibio y no cambias en absoluto, sigues siendo una persona sin conquistar.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’

en “La Palabra manifestada en carne”

21. Una persona conquistada tiene que hacer todo lo que pueda; quiere entrar y alcanzar verdades más elevadas, aunque aún no es capaz de hacerlo. Sus prácticas están atadas y limitadas porque ella está limitada en lo que puede asumir. Pero tiene que hacerlo todo, como mínimo, en sus capacidades. Si puedes hacer estas cosas, será por la obra conquistadora. Supón que dices: “Dado que Él formula muchas palabras que el hombre no puede formular, si Él no es Dios, ¿quién lo es?”. Tener este tipo de pensamiento no significa que reconozcas a Dios. Si lo haces, tienes que demostrarlo a través de tus acciones. Liderar una iglesia, pero ser incapaz de hacer justicia, codiciar dinero y canalizar en secreto el dinero de la iglesia hacia tus propios bolsillos, ¿es esto reconocer que hay un Dios? Él es poderoso y debe ser temido. ¿Cómo puedes no temer si reconoces realmente que hay un Dios? ¿Cómo puedes haber hecho cosas tan despreciables? ¿Se le puede llamar a eso creer? ¿Reconoces realmente a Dios? ¿Es Él aquello en lo que crees? Crees en un Dios confuso; ¡por eso no temes! Todos los que reconocen y conocen realmente a Dios le temen y tienen miedo de hacer cualquier cosa que se oponga a Él o que vaya contra su conciencia; temen especialmente hacer cualquier cosa que saben que va en contra de Su voluntad. Solo esto puede considerarse reconocer la existencia de Dios. ¿Qué deberías hacer cuando tus padres te impiden creer en Dios? ¿Cómo deberías amarle cuando tu marido incrédulo te trata bien? ¿Y cómo deberías amarle cuando los hermanos y hermanas te aborrecen? Si lo reconoces, actuarás apropiadamente y pondrás en práctica la realidad en todas estas situaciones. Si eres incapaz de actuar como es debido, y solo dices que reconoces la existencia de Dios, ¡no eres más que un charlatán! Dices que crees en Él y lo reconoces. ¿De qué forma lo haces? ¿Cómo crees en Él? ¿Le temes? ¿Lo veneras? ¿Le amas en lo profundo de ti? Cuando estás angustiado y no tienes nadie en quien apoyarte, sientes que Dios debe ser amado, y después te olvidas de todo ello. ¡Eso no es amar a Dios ni creer en Él! ¿Qué quiere Dios que el hombre consiga en última instancia? Todos los estados que mencioné, como pensar que eres un mandamás, sentir que sabes más que nadie, controlar a los demás, mirarlos por encima del hombre, juzgar a las personas por sus apariencias, acosar a quienes son honestos, codiciar el dinero de la iglesia, y demás, la liberación de una parte de tales caracteres satánicos corruptos es lo que debería verse en ti después de ser conquistado.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’

en “La Palabra manifestada en carne”

22. La obra de conquista hecha en vosotros es de la más profunda importancia. Por un lado, el propósito de esta obra es perfeccionar a un grupo de personas, esto es, hacer de ellos un grupo de vencedores, como el primer grupo de personas hechas completas, las primicias. Por otro lado, es permitir que los seres creados disfruten del amor de Dios, reciban Su mayor salvación, y la salvación plena de Dios, permitir al hombre disfrutar no solo de la misericordia y la gracia, sino lo que es más importante, del castigo y el juicio. Desde la creación del mundo hasta ahora, todo lo que Dios ha hecho en Su obra es amor, sin ningún odio hacia el hombre. Incluso el castigo y el juicio que habéis visto son también amor, un amor más verdadero y real, un amor que lleva al hombre al camino correcto de la vida humana. Por un tercer lado, es dar testimonio delante de Satanás. Y por un cuarto lado, es establecer un fundamento para extender la obra futura del evangelio. Toda la obra que Él ha hecho tiene el propósito de llevar a las personas al camino correcto de la vida humana, de forma que puedan tener la vida normal de la humanidad, porque el hombre no sabe cómo llevar una vida. Sin esa dirección, solo serías capaz de vivir una vida vacía, inútil y sin sentido, y no sabrías en absoluto cómo ser una persona normal. Este es el sentido más profundo de la conquista del hombre.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’

en “La Palabra manifestada en carne”

23. Todos vosotros vivís en un lugar de pecado y libertinaje; todos sois personas libertinas y pecadoras. Hoy no solo podéis ver a Dios, sino lo que es más importante, habéis recibido castigo y juicio, una salvación tan profunda, esto es, el amor más grande de Dios. Todo lo que Él hace es amor verdadero por vosotros; no tiene malas intenciones. Él os juzga por vuestros pecados, para que os examinéis y recibáis esta tremenda salvación. Todo esto se hace para obrar en el hombre. De principio a fin, Dios ha hecho todo lo posible para salvar al hombre, y sin duda no está dispuesto a destruir completamente al hombre que creó con Sus propias manos. Ahora, Él ha venido entre vosotros para obrar; ¿no es esto aún más salvación? Si Él os odiara, ¿seguiría haciendo una obra de tal magnitud para guiaros personalmente? ¿Por qué iba a sufrir así? Dios no os odia ni tiene ninguna mala intención hacia vosotros. Deberíais saber que el amor de Dios es el más verdadero de todos. Es solo por culpa de la desobediencia de las personas que Él tiene que salvarlas por medio del juicio; de lo contrario, no se salvarían. Como no sabéis cómo llevar una vida o cómo vivir, vivís en este lugar libertino y pecador, y sois diablos libertinos e inmundos, Él no tiene corazón para dejar que os volváis aún más depravados; tampoco lo tiene para veros vivir en un lugar inmundo como este, pisoteados por Satanás a Su antojo, o para dejaros caer en el Hades. Él solo quiere ganar a este grupo y salvaros totalmente. Este es el propósito principal de hacer la obra de conquista en vosotros, es solo para salvación.

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’

en “La Palabra manifestada en carne”

24. Si no puedes ver que todo lo hecho en ti es amor y salvación, si creer que es solo un método, una forma de atormentar al hombre y algo que no es digno de confianza, ¡entonces también podrías volver a tu mundo para sufrir dolor y dificultad! Si estás dispuesto a estar en esta corriente y disfrutar de este juicio y esta salvación inmensa, de toda esta bendición que no puede encontrarse en ninguna parte del mundo humano, y de este amor, mantente sumisamente en esta corriente para aceptar la obra de conquista de forma que puedas ser perfeccionado. Aunque ahora estés sufriendo algún dolor y refinamiento debido al juicio, este dolor es valioso e importante. Aunque el castigo y el juicio son refinamientos y revelaciones inmisericordes al hombre, cuyo propósito es castigar sus pecados y a su carne, nada de esta obra tiene la intención de condenar o extinguir la misma. Las duras revelaciones de la palabra tienen, todas, el propósito de guiarte por la senda correcta. Habéis experimentado personalmente mucho de esta obra y, sin duda, ¡no os ha llevado a una senda mala! Todo esto es para permitirte vivir una humanidad normal; todo ello es algo que tu humanidad normal puede lograr. Cada paso de la obra se realiza en base a tus necesidades, según tus debilidades, y según tu estatus real, y no se os coloca ninguna carga insoportable. Aunque seas incapaz de ver esto claramente ahora y sientas que estoy siendo duro contigo, aunque sigas pensando que la razón por la que te castigo y juzgo cada día y te reprendo cada día es que te odio, y aunque lo que recibas sea castigo y juicio, en realidad es todo amor por ti, también una gran protección para ti. Si no puedes comprender el sentido más profundo de esta obra, simplemente no hay forma de que avances en tu experiencia. Tal salvación debería consolarte. No te niegues a usar el sentido común. Habiendo llegado tan lejos, deberías ver claramente el sentido de esta obra de conquista. ¡No deberías tambalearte más en tu pensamiento!

De ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’

en “La Palabra manifestada en carne”