VII Palabras clásicas sobre el conocimiento de Dios mismo, el único

(IV) Palabras clásicas sobre Dios como la fuente de vida para todas las cosas

70 Cuántas criaturas existen viviendo y reproduciéndose en la vasta expansión del universo, siguiendo la ley de la vida una y otra vez, ciñéndose a una norma continua. Los que mueren se llevan con ellos las historias de los vivos, y estos repiten la misma trágica historia de los que han muerto. Y así, la humanidad no puede evitar preguntarse: ¿por qué vivimos? ¿Y por qué tenemos que morir? ¿Quién domina este mundo? ¿Y quién creó a esta humanidad? ¿Fue la humanidad realmente creada por la Madre Naturaleza? ¿Controla realmente la humanidad su propio destino?… Durante miles de años, la humanidad ha hecho estas preguntas, una y otra vez. Desgraciadamente, cuando más se ha obsesionado con ellas, más se ha desarrollado una sed por la ciencia. Esta ofrece una breve gratificación y un disfrute temporal de la carne, pero está lejos de ser suficiente para liberar a la humanidad de la soledad, el aislamiento, el terror y el desamparo apenas encubiertos en lo profundo de su alma. La humanidad usa simplemente el conocimiento científico que el ojo humano puede ver y el cerebro comprender para anestesiar su corazón. No obstante, ese conocimiento científico no puede hacer que la humanidad deje de explorar misterios. La humanidad no sabe quién es el Soberano de todas las cosas en el universo, y mucho menos el principio y el futuro de sí misma. Simplemente vive, forzosamente, en medio de esta ley. Nadie puede escapar de ello y nadie puede cambiarlo, porque entre todas las cosas y en los cielos sólo hay uno desde la eternidad hasta la eternidad que tiene la soberanía sobre todas las cosas. Él es aquel que el hombre nunca ha visto, que la humanidad nunca ha conocido, en cuya existencia nunca ha creído, pero que sopló aliento en sus ancestros y les dio vida. Él es aquel que provee y alimenta a la humanidad para su existencia, y la guía hasta el día presente. Además, Él y sólo Él es de quien depende la humanidad para su supervivencia. Tiene la soberanía sobre todas las cosas y domina a todos los seres vivos debajo del universo. Domina las cuatro estaciones, y es quien convoca al viento, la escarcha, la nieve y la lluvia. Él da el sol a la humanidad y trae la venida de la noche. Él fue quien estableció los cielos y la tierra, proveyendo al hombre montañas, lagos y ríos, así como todas las cosas vivientes en ellos. Sus hechos, Su poder, Su sabiduría y Su autoridad están en todas partes. Cada una de estas leyes y normas son la representación de Sus hechos, y cada uno de ellos revela Su sabiduría y autoridad. ¿Quién puede eximirse de Su soberanía? ¿Y quién puede liberarse de Sus designios? Todas las cosas existen bajo Su mirada, y además todas viven bajo Su soberanía. Sus hechos y Su poder dejan a la humanidad con la única elección de reconocer el hecho de que Él existe realmente y tiene soberanía sobre todas las cosas. Ninguna otra cosa aparte de Él puede dominar el universo, y menos aún proveer incesantemente para esta humanidad.

de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

71 Dios es el Señor de las normas que controlan el universo, Él controla las normas que gobiernan la supervivencia de todas las cosas, y también controla el universo y todas las cosas de forma que puedan vivir juntos; lo hace de forma que no se extingan ni desaparezcan para que la humanidad pueda continuar existiendo, y el hombre pueda vivir en ese entorno a través del liderazgo de Dios. Estas normas que gobiernan todas las cosas están bajo el dominio de Dios. Sin embargo, la humanidad no puede intervenir y no puede cambiarlas; sólo Dios mismo las conoce y sólo Él las gestiona. Cuándo germinarán los árboles, cuándo lloverá, cuánta agua y cuántos nutrientes dará la tierra a las plantas, en qué estación caerán las hojas, en qué estación darán fruto los árboles, cuánta energía dará la luz del sol a los árboles, qué exhalarán estos de la energía que toman de la luz del sol, todas estas son cosas que Dios ya había dispuesto cuando creó el universo y son leyes que el hombre no puede quebrantar. Las cosas creadas por Dios —sean vivientes o parezcan no serlo a las personas— están todas en Sus manos y bajo Su dominio. Ningún hombre puede cambiar o romper esa norma.

de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

72 Dios creó las reglas que gobiernan todas las cosas de forma que puedan existir de una forma interconectada e interdependiente; cada cosa creada tiene valor y significado. Si Dios creó algo sin significado, lo dejaría desaparecer…

… Todo lo que está vivo, todo lo que existe se encuentra bajo el dominio de Dios. Todo recibió vida después de que Él lo creara; es vida dada por Dios y sigue las leyes y la senda que Él creó para ello. Esta realidad no debe alterarse por el hombre, ni necesita su ayuda; esta es la razón por la que Dios provee para todas las cosas.

de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

73 Dios creó el universo y es su Señor; está a cargo del mismo y provee para él mientras vigila cada palabra y acción. También supervisa cada rincón de la vida humana. Por tanto, Dios creó el universo y Él conoce claramente como la palma de Su mano el significado y el valor de cada cosa, así como su función, su naturaleza, y sus reglas para la supervivencia. Dios creó el universo...

de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

74 Dios mantiene el entorno en el que viven las personas y provee todas las cosas que la humanidad necesita. Además, gestiona y domina sobre todas las cosas. Todo esto permite a la humanidad vivir y desarrollarse normalmente; es de esta forma que Dios provee para todas las cosas y para la humanidad.

de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

75 Que Dios provee para el universo tiene un sentido y una aplicación muy amplios. ¿Verdad? Dios no sólo provee a las personas en sus necesidades diarias de alimentos y bebida, sino que les provee todo lo que necesitan, incluyendo todo lo que las personas ven y las cosas que no se pueden ver. Dios sostiene, gestiona, y gobierna el entorno vital que la humanidad necesita. Cualquiera que sea el entorno que la humanidad necesite en cualquier estación, Dios lo ha preparado. Sea cual sea la atmósfera o la temperatura adecuada para la existencia humana, también está bajo el control de Dios y ninguna de estas normas se producen por sí solas o aleatoriamente; son el resultado de la norma de Dios y de Sus hechos. Dios mismo es la fuente de todas estas normas y la fuente de vida para todas las cosas. Esta es una realidad establecida e irrefutable la creas o no, la veas o no, la entiendas o no.

de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

76 Hablando del entorno más grande, Dios hizo todas las cosas interconectadas, mutuamente entretejidas, e interdependientes. Él usó este método y estas reglas para mantener la supervivencia y la existencia de todas las cosas y de esta forma la humanidad ha vivido tranquila y pacíficamente y ha crecido y se ha multiplicado de una generación a la siguiente en este entorno vital hasta el día presente. Dios equilibra el entorno natural para garantizar la supervivencia de la humanidad. Si la regulación y el control de Dios no existieran, ningún hombre podría mantener y equilibrar el entorno, aunque Dios lo creara en primer lugar, esto sigue sin poder garantizar la supervivencia de la humanidad. ¡Ya puedes ver que Dios lo gestiona todo perfectamente!

de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

77 ...pero lo que las personas deben saber realmente ahora es que Dios está supliendo continuamente las necesidades de la humanidad, gestionando su entorno de vida, preservándolo, protegiéndolo y manteniéndolo. Gracias a ese entorno, las personas escogidas por Dios pueden vivir normalmente así y aceptar la salvación, el castigo y el juicio de Dios. Todas las cosas siguen existiendo por el dominio de Dios, mientras toda la humanidad sigue avanzando de esta forma gracias a Su provisión.

de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

78 La provisión de Dios para todas las cosas basta para mostrar que Él es la fuente de vida para estas, porque Él es la fuente de provisión que ha permitido que todas las cosas existan, vivan, se reproduzcan y sigan adelante. Aparte de Dios no existe otro. Él suple todas las necesidades de todas las cosas y las de la humanidad, independientemente de que sean las más básicas, lo que las personas necesitan a diario, o la provisión de verdad para los espíritus de las personas. Desde todas las perspectivas, cuando se trata de la identidad de Dios y de Su estatus ante la humanidad, sólo Dios mismo es la fuente de vida para todas las cosas. Esto es una verdad incuestionable. Él es el Gobernador, el Señor y el Proveedor de este mundo material que las personas pueden ver con sus propios ojos y sentir. ¿No es esta la identidad de Dios para la humanidad? Esto es totalmente cierto.

de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

79 Desde que Dios las creó, en base a las leyes que Él determinó, todas las cosas han estado operando y han seguido desarrollándose regularmente. Bajo Su mirada, bajo Su dominio, todas las cosas han venido desarrollándose junto a la supervivencia de los humanos. Ni una sola cosa puede cambiar estas leyes, ni destruirlas. Gracias al dominio de Dios todas las cosas pueden multiplicarse, y gracias a Su dominio y administración todos los seres pueden sobrevivir. Es decir, bajo el dominio de Dios todos los seres llegan a existir, desarrollarse, desaparecer y reencarnarse de una forma ordenada. Cuando llega la primavera, la llovizna produce ese sentimiento de primavera y humedece la tierra. El suelo empieza a reblandecerse, la hierba germina y se abre camino a través del mismo y los árboles van reverdeciendo. Todas estas cosas vivas aportan nueva vitalidad a la tierra. Este es el espectáculo de todos los seres que llegan a la existencia y se desarrollan. Toda clase de animales salen también de sus guaridas para sentir el calor de la primavera y comenzar un nuevo año. Todos los seres disfrutan del calor durante el verano y de la calidez que trae esta estación. Crecen rápidamente; árboles, hierba y todo tipo de plantas van creciendo con mucha rapidez, y después florecen y dan fruto. Todos los seres están muy ocupados durante el verano, incluidos los humanos. En otoño, la lluvia trae el frescor otoñal, y todo tipo de seres vivientes empiezan a experimentar la estación de la cosecha. Todos los seres llevan fruto, y los humanos también empiezan a cosechar todo tipo de cosas por la producción de estos seres en otoño, con el fin de preparar comida para el invierno. En invierno, todos los seres comienzan gradualmente a descansar en el frío, a estar tranquilos, y las personas también se toman un respiro durante esta estación. Estas transiciones de la primavera al verano, al otoño y al invierno —estos cambios se producen todos ellos según las leyes establecidas por Dios—. Él guía a todos los seres y a los hombres sirviéndose de estas leyes y ha establecido una forma de vida rica y colorida para la humanidad, preparando un entorno para la supervivencia que tiene diferentes temperaturas y estaciones. Bajo estos entornos ordenados para la supervivencia, los humanos también pueden sobrevivir y multiplicarse de una forma ordenada. Los humanos no pueden cambiar estas leyes y ni una sola persona o ser puede quebrantarlas. Independientemente de los cambios radicales que tengan lugar en el mundo, estas leyes siguen existiendo y lo hacen porque Dios lo hace. Esto es así gracias a Su dominio y Su administración. Con este tipo de entorno ordenado y más grande, las vidas de las personas siguen adelante dentro de estas leyes y normas. Estas leyes cultivaron generación tras generación de personas, y las personas han sobrevivido dentro de ellas generación tras generación. Las personas han disfrutado de los seres y de este entorno ordenado para la supervivencia creados por Dios para una generación tras otra de seres humanos. Aunque las personas sienten que estos tipos de leyes son innatos, aunque las desprecian por completo, y aunque no pueden sentir que Dios las está orquestando, que Él gobierna sobre ellas pase lo que pase, Dios siempre está ocupado en esta obra inmutable. Su propósito en ella es la supervivencia de la humanidad, y que los humanos puedan seguir adelante.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

80 ...cuando Dios creó todas las cosas, trazó límites para montañas, llanuras, desiertos, colinas, ríos y lagos… Dios trazó límites entre todos estos terrenos distintos. Cuando se habla de trazar límites, ¿qué quiere decir? Significa que las montañas tienen sus propios trazados, las llanuras también; los desiertos tienen su extensión y las colinas tienen un área fija. También hay una cantidad fija de masas de agua como ríos y lagos. Esto es, cuando Dios creó todas las cosas lo dividió todo muy claramente… Dentro de todos estos terrenos y entornos geográficos diferentes creados por Dios, Él lo está administrando todo de una forma planeada y ordenada. Por eso estos entornos geográficos siguen existiendo varios miles de años, decenas de miles de años después de que Dios los creara. Siguen desempeñando su papel. Aunque durante ciertos períodos los volcanes entran en erupción, se producen terremotos y cambios importantes en la tierra, Dios no permitirá en absoluto que ningún tipo de terreno pierda su función original. Es sólo gracias a esta administración de Dios, a Su dominio y control de estas leyes, que todo esto —todo lo disfrutado y visto por la humanidad— puede sobrevivir sobre la tierra de una forma ordenada. ¿Por qué administra Dios de esta forma los diversos terrenos que existen sobre la tierra? El propósito es que las cosas vivientes que sobreviven en diversos entornos geográficos tengan todos un entorno estable, y puedan por tanto seguir viviendo y multiplicándose en él. Todos estos seres —móviles e inmóviles, los que respiran a través de su nariz y los que no lo hacen— forman un entorno único para la supervivencia de la humanidad. Sólo este tipo de entorno puede nutrir a una generación tras otra de seres humanos, y sólo este tipo de entorno puede permitirles seguir sobreviviendo en paz, generación tras generación.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

81 La montaña tiene su propio valor como montaña, y el mar tiene su propio valor como mar. De esta forma, bajo estas circunstancias en las que no interfieren el uno con el otro y son capaces de existir juntos con normalidad, también se limitan; la gran montaña contiene al mar para que no se desborde y protege así los hogares de las personas, y esto también permite que el mar nutra a los seres vivos que moran en él. ¿Tomó este paisaje forma por sí mismo? (No.) Dios lo creó también. A partir de estas imágenes vemos que cuando Dios creó el universo, predeterminó dónde estaría la montaña, dónde fluiría el arroyo, desde qué dirección comenzaría a soplar el viento violento y hacia dónde iría, así como cuán altas serían las olas inmensas. Las intenciones y el propósito de Dios se encuentran en todas estas cosas y son Sus hechos.

de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

82 Todos los seres creados por Dios —independientemente de que estén fijos en un lugar, puedan respirar y puedan caminar— tienen sus leyes para la supervivencia. Mucho antes de que creara estos seres vivos Dios les había preparado sus propios territorios y entornos para la supervivencia. Estos seres vivos tenían sus propios entornos fijos para la supervivencia, sus propios alimentos, sus propios territorios fijos, sus propios lugares fijos apropiados para su supervivencia, lugares con temperaturas adecuadas para ella. De esa forma no vagarían por todas partes ni socavarían la supervivencia de la humanidad, ni afectarían a la vida de esta. Así administra Dios a todos los seres con el fin de proveer para la humanidad el mejor entorno para la supervivencia. Entre todos los seres, cada uno de los seres vivos tienen alimentos que sustentan la vida en sus propios entornos para la supervivencia. Con esa comida, están fijos en su entorno natural para sobrevivir; están fijos en ese entorno. En ese tipo de entorno, siguen sobreviviendo, multiplicándose y saliendo adelante según las leyes que Dios ha establecido para ellos. Gracias a este tipo de leyes, a la predestinación de Dios, todos los seres interactúan en armonía con la humanidad, y la humanidad y todos los seres son interdependientes.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

83 Si todos los seres perdieran sus propias leyes, dejarían de existir; si las leyes de todos los seres se perdieran, los seres vivos entre todos los seres no podrían seguir adelante. Los seres humanos también perderían los entornos de los que dependen para su supervivencia. Si los humanos perdieran todo eso, no podrían continuar viviendo y multiplicándose generación tras generación. La razón por la que los seres humanos han sobrevivido hasta ahora es que Dios ha provisto a la humanidad de todos los seres para nutrirla, y para hacerlo de diferentes formas. Han sobrevivido hasta ahora, hasta el día de hoy, sólo porque Dios alimenta a los seres humanos de distintas maneras. Con ese tipo de entorno fijo para la supervivencia, favorable y ordenado, todas las clases de personas sobre la tierra, todos los tipos de razas pueden sobrevivir dentro de sus ámbitos prescritos. Nadie puede ir más allá de estos ámbitos o límites, porque Dios es quien los ha delineado.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

84 ¿Qué obra ha hecho Dios para distribuir las razas? Primero, preparó el entorno geográfico más amplio, el entorno más amplio, asignando diferentes ubicaciones para las personas y, después, generación tras generación, estas han estado sobreviviendo allí. Esto está establecido; el ámbito para su supervivencia está establecido. Y su alimentación, sus vidas, lo que comen, lo que beben, sus sustentos; hace mucho que Dios estableció todo eso. Y cuando Dios estaba creando a todos los seres, hizo diferentes preparativos para distintos tipos de personas: hay diferentes composiciones del terreno, de los climas, de las plantas y de los entornos geográficos. Distintos lugares tienen incluso diferentes aves y animales, distintas aguas tienen diferentes tipos de peces y productos acuáticos, e incluso los tipos de insectos están determinados por Dios… Puede que las personas no vean ni perciban las diferencias en estos diversos aspectos, pero cuando Dios estaba creando a todos los seres, los delineó y preparó diferentes entornos geográficos, diferentes terrenos y diferentes cosas vivas para distintas razas. Como Dios creó los diferentes tipos de personas, Él sabe lo que cada una de ellas necesita y cuáles son sus estilos de vida. Así pues, lo que Dios ha creado es muy bueno

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

85 Mirando desde la perspectiva de las leyes determinadas por Dios para el crecimiento de todas las cosas, ¿no está toda la humanidad, sea cual sea su tipo, viviendo bajo las provisiones de Dios —no están todos viviendo bajo Su cuidado—? Si estas leyes fueran destruidas o si Dios no hubiera establecido esta clase de leyes para la humanidad, ¿cuáles serían sus perspectivas? Después de perder sus entornos básicos para la supervivencia, ¿tendría alguna fuente de alimentos? Es posible que las fuentes de alimentos se convirtieran en un problema. Si las personas perdieran sus fuentes de alimentos, esto es, si no pudieran conseguir nada para comer, posiblemente no podrían aguantar ni un solo mes. La supervivencia de las personas pasaría a ser un problema. Por tanto, cada cosa que Dios hace para la supervivencia de las personas, para su existencia y multiplicación continuas, es muy importante. Cada cosa que Dios hace entre todas las cosas está estrechamente relacionada con la supervivencia de las personas y es inseparable de esta. Es inseparable de su supervivencia.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

86 Nada ni nadie puede separarse de Su dominio. Perder Su dominio y perder Sus provisiones significaría que la vida de las personas, la vida de las personas en la carne, desaparecerían. Esta es la importancia de que Dios establezca entornos de supervivencia para la humanidad. No importa de qué raza seas o en qué pedazo de tierra vivas, ya sea en Occidente o en Oriente; no puedes separarte del entorno para la supervivencia que Dios ha establecido para la humanidad ni apartarte del cuidado y de las provisiones del entorno para la supervivencia que Él ha establecido para los humanos. No importa cuál sea tu sustento, en qué te apoyes para vivir ni para sustentar tu vida en la carne, no puedes separarte del dominio de Dios y Su administración.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

87 Cuando Dios creó todas las cosas, usó toda clase de métodos y formas para equilibrarlas, para equilibrar las condiciones de vida para las montañas y los lagos, para las plantas y todo tipo de animales, pájaros e insectos, Su objetivo era permitir que todas las clases de seres vivos vivan y se multipliquen dentro de las leyes que Él había establecido. Ningún ser puede salirse de estas leyes y estas no se pueden quebrantar. Sólo dentro de este tipo de entorno básico pueden los humanos sobrevivir y multiplicarse de forma segura, generación tras generación. Si alguna criatura viviente fuera más allá de la cantidad o del ámbito establecidos por Dios, o si excediera el índice, la frecuencia de crecimiento o el número que Él ha determinado, el entorno para la supervivencia de la humanidad sufriría diversos grados de destrucción. Al mismo tiempo, la supervivencia de la humanidad se vería amenazada… Así pues, si las personas pierden estos equilibrios, el aire que respiran se estropeará, el agua que beben se contaminará y las temperaturas que requieren también cambiarán, sufrirán un impacto en diferentes grados. Si eso ocurre, los entornos naturales para la supervivencia de la humanidad se someterán a enormes impactos y desafíos. Bajo este tipo de circunstancias en las que los entornos básicos para la supervivencia de los humanos han sido destruidos, ¿cuáles serían el destino y las perspectivas de la humanidad? ¡Es un problema muy serio!

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

88 Dios tiene Su propio propósito en cada cosa que hace. Aunque los humanos no pueden ver ese propósito, este está siempre muy relacionado con la supervivencia de la humanidad. Está inseparablemente relacionado con él, es indispensable. Esto se debe a que Dios nunca ha hecho nada que sea fútil. En cada cosa que hace, Su plan está dentro de sus teorías y principios, que contienen Su sabiduría. El objetivo de ese plan y propósito es proteger a la humanidad, ayudarla a evitar el desastre, la invasión por cualquier cosa viviente y cualquier tipo de daño que se les pueda causar a los seres humanos.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

89 Como Dios sabe que todas las cosas son para la humanidad, la función de cada tipo de cosa que Él creó, qué clase de impacto tiene en las personas y cuán gran beneficio le produce a la humanidad, en el corazón de Dios hay un plan para todo esto y Él administra cada aspecto de todas las cosas que ha creado, por lo que para los humanos, cada cosa que Él hace es muy importante, todo es necesario. Así pues, si ves fenómenos ecológicos entre todas las cosas, o algunas leyes naturales entre ellas, ya no dudarás más de la necesidad de cada una de las cosas creadas por Dios. Ya no usarás palabras ignorantes para emitir juicios arbitrarios sobre la organización de todas las cosas por parte de Dios y Sus diversas formas de proveer para la humanidad. Tampoco sacarás conclusiones arbitrarias sobre las leyes de Dios para todas las cosas que Él creó.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

90 Y así, ¿qué incluyen para Dios “todas las cosas” en “el dominio de Dios sobre todas las cosas”? No sólo incluyen las cosas que las personas pueden ver y tocar, sino, además, lo que es invisible e impalpable. Este es uno de los verdaderos significados del dominio de Dios sobre todas las cosas. Aunque estas cosas son invisibles e impalpables para las personas, también son realidades que existen de verdad. Para Dios, mientras Sus ojos puedan observarlas y estas estén en el ámbito de Su soberanía, existen realmente. Aunque para la humanidad son abstractas e inimaginables, y además, aunque son invisibles e impalpables, para Dios existen realmente. Así es el otro mundo, y otra parte del ámbito, de todas las cosas que Dios gobierna.

de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

91 ... El mundo espiritual es un lugar importante, diferente del mundo material… La existencia del mundo espiritual está inextricablemente vinculada al mundo material de la humanidad. Desempeña un papel importante en el ciclo humano de la vida y la muerte en el dominio de Dios sobre todas las cosas; este es su papel, y una de las razones por la que su existencia es importante… En un mundo como este, invisible para las personas, todos sus edictos, decretos y su sistema administrativo celestial son mucho más elevados que las leyes y los sistemas de cualquier país del mundo material, y ningún ser que vive en este mundo se atrevería a contravenirlos o arrogárselos… En diferentes niveles y ámbitos, los agentes judiciales se rigen por su obligación y observan normas y regulaciones, porque saben cuál es la consecuencia de violar un edicto celestial, son claramente conscientes de cómo Dios castiga el mal y recompensa el bien, y de cómo administra Él todas las cosas, cómo las gobierna y, además, ven claramente cómo lleva a cabo Sus edictos y estatutos celestiales… Como hay edictos y estatutos celestiales, concierne a la soberanía y administración de Dios y, además, al carácter de Dios y a lo que Él tiene y es… Aunque coexiste con el mundo material y está simultáneamente sujeto a la administración y la soberanía de Dios, la administración y la soberanía de este mundo por parte de Él son mucho más estrictas que las del mundo material.

de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

92 Es decir, toda su vida, hasta después de morir, adónde va cuando se reencarna, si es varón o mujer, cuál es su misión, qué cosas afrontarán en la vida, sus contratiempos, qué bendiciones disfrutan, a quién conocen, qué les pasará; nadie puede predecir esto, evitarlo ni esconderse de ello. Dicho de otro modo, después de que tu vida se haya establecido, en lo que te ocurre, por mucho que intentes evitarlo, y por cualquier medio que intentes eludirlo, no tienes forma de violar el curso vital que Dios ha establecido para ti en el mundo espiritual. Y es que cuando te reencarnas, el destino de tu vida ya se ha establecido. Sea bueno o malo, todos deben enfrentarse a esto, y tienen que seguir adelante; este es un asunto que nadie que vive en este mundo puede evitar, y ningún otro es más real.

de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

93 La muerte de un ser viviente, la terminación de una vida física, indica que el ser viviente ha pasado del mundo material al espiritual, mientras que el nacimiento de una nueva vida física indica que un ser viviente ha pasado del mundo espiritual al material y ha comenzado a acometer su papel, a desempeñar su papel. Tanto si es la partida como la llegada de un ser, ambas son inseparables de la obra del mundo espiritual. Cuando alguien llega al mundo material, Dios ya ha hecho disposiciones y definiciones apropiadas en el mundo espiritual para la familia a la que va, la era en la que llega, la hora en que lo hace y el papel que desempeña. Y, de esta forma, toda la vida de esta persona, las cosas que hace y las sendas que toma, procede de acuerdo con las disposiciones del mundo espiritual, sin el más mínimo error. En cambio, el momento en el que termina una vida física y la manera y el lugar en que lo hace son claros y discernibles para el mundo espiritual. Dios gobierna el mundo material y el espiritual, y no pospondrá el ciclo normal del alma de la vida y la muerte ni podrá cometer errores en las disposiciones de un ciclo de vida y muerte del alma. Cada uno de los alguaciles en los puestos oficiales del mundo espiritual lleva a cabo sus tareas, y hace lo que debería hacer, de acuerdo con las instrucciones y normas de Dios. Y así, en el mundo de la humanidad, todo fenómeno material observado por el hombre es ordenado, y no contiene caos. Todo esto se debe al gobierno ordenado de todas las cosas por parte de Dios, así como a que la autoridad de Dios lo domina todo, y todo aquello sobre lo que Él gobierna incluye el mundo material en el que vive el hombre y, además, el mundo espiritual invisible detrás de la humanidad.

de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

94 Dios es el que gobierna sobre todas las cosas, y quien las administra. Él creó todo lo que hay, lo administra, y también gobierna sobre ello y provee para ello. Este es el estatus de Dios, y Su identidad. Para todas las cosas y para todo lo que hay, la verdadera identidad de Dios es el Creador, y el Gobernador de todas las cosas. Tal es la identidad poseída por Dios, y Él es único entre todas las cosas. Ninguna de las criaturas de Dios —tanto si están en medio de la humanidad como en el mundo espiritual— puede usar medios o excusa alguna para suplantar o reemplazar la identidad y el estatus de Dios, porque sólo hay uno entre todas las cosas que posee esta identidad, poder, autoridad y la capacidad de gobernar sobre todas las cosas: nuestro único Dios mismo. Él vive y se mueve entre todas las cosas; puede ascender al lugar más elevado, sobre todas ellas; puede humillarse haciéndose hombre, uno de carne y hueso, enfrentarse cara a cara con las personas y compartir penas y alegrías con ellas; al mismo tiempo, Él ordena todo lo que existe, y decide el destino de todo lo que hay, y la dirección en la que se mueve; además, guía el destino de toda la humanidad, y su dirección. Todos los seres vivientes deben adorar, obedecer y conocer a un Dios como este. Por tanto, independientemente del grupo o tipo al que pertenezcas dentro de la humanidad, creer en Dios, seguir a Dios, venerarlo, aceptar Su dominio y Sus disposiciones para tu destino es la única opción, y la necesaria para cualquier persona, para cualquier ser viviente.

de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”