La Constitución china estipula inequívocamente la libertad de credo religioso. La creencia en Dios es un principio inalterable, se rige por la razón y está conforme a la ley. Entonces, ¿por qué el PCCh ataca, reprime e intenta exterminar la creencia religiosa, de manera que priva al pueblo chino de su derecho a la libertad de credo religioso? ¿Por qué trata a los cristianos como archicriminales y utiliza medios revolucionarios para reprimirlos, perseguirlos, e incluso torturarlos hasta la muerte?

2 Mar 2021

Versículos bíblicos como referencia:

“Que todo el mundo yace bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19).

“Esta generación es una generación perversa” (Lucas 11:29).

“Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9).

“Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros” (Juan 15:18).

“Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas” (Juan 3:19-20).

Las palabras relevantes de Dios:

Las manifestaciones del gran dragón rojo son: la resistencia a Mí, la falta de entendimiento y comprensión del significado de Mis palabras, la persecución frecuente de Mí y el buscar usar maquinaciones para trastornar Mi gestión. Satanás se manifiesta de la siguiente manera: lucha conmigo por poder, quiere poseer a Mi pueblo escogido y lanza palabras negativas para desorientar a Mi pueblo. Las manifestaciones de los diablos (los que no aceptan Mi nombre, los que no creen, todos ellos son diablos) son las siguientes: codiciar los placeres de la carne, entregarse al mal de la lujuria, vivir bajo la esclavitud de Satanás, algunos resistiéndose a Mí y otros apoyándome (pero sin demostrar que son Mis hijos amados). Las manifestaciones del arcángel son las siguientes: hablar insolentemente, ser impío, adoptar a menudo Mi tono para sermonear a las personas, centrarse únicamente en imitarme por fuera, comer lo que Yo como y usar lo que Yo uso; en resumen, querer estar al mismo nivel que Yo, ser ambicioso pero carecer de Mi calibre y no tener Mi vida, y ser un desecho. Satanás, los diablos y el arcángel son demostraciones típicas del gran dragón rojo, por lo que todos los que no son predestinados ni escogidos por Mí son hijos del gran dragón rojo: ¡eso es rotundamente así! Todos ellos son Mis enemigos. (Sin embargo, todas las perturbaciones de Satanás están excluidas. Si tu naturaleza es Mi calibre, nadie puede cambiarla. Como ahora sigues viviendo en la carne, ocasionalmente te enfrentarás a las tentaciones de Satanás —esto es inevitable—, pero siempre debes tener cuidado). Por tanto, Yo abandonaré a todos los descendientes del gran dragón rojo fuera de Mis hijos primogénitos. Su naturaleza nunca puede cambiar, este es el calibre de Satanás. Ellos manifiestan a los diablos y viven al arcángel. Esto es completamente cierto. El gran dragón rojo del que hablo no es un dragón rojo grande; más bien es el espíritu malo que se opone a Mí, del cual “gran dragón rojo” es sinónimo. Así que todos los espíritus aparte del Espíritu Santo son espíritus malos y también se puede decir que son la prole del gran dragón rojo. Todo esto debe quedar claro como el cristal para todos.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 96

Esta tierra, que ha sido inmunda durante miles de años, es insoportablemente sucia, la miseria abunda, los fantasmas campan a su antojo por todas partes; timan, engañan y hacen acusaciones sin razón[1]; emplean medios crueles sin piedad, pisotean esta ciudad fantasma y la dejan plagada de cadáveres; el hedor de la putrefacción cubre la tierra e impregna el aire; está fuertemente custodiada[2]. ¿Quién puede ver el mundo más allá de los cielos? El diablo ata firmemente todo el cuerpo del hombre, pone un velo ante sus ojos y sella con fuerza sus labios. El rey de los demonios se ha desbocado durante varios miles de años, hasta el día de hoy, cuando sigue custodiando de cerca la ciudad fantasma, como si fuera un “palacio de demonios” impenetrable. Esta manada de perros guardianes, mientras tanto, mira fijamente con mirada penetrante, profundamente temerosa de que Dios la pille desprevenida, los aniquile a todos, y los deje sin un lugar de paz y felicidad. ¿Cómo podría la gente de una ciudad fantasma como esta haber visto alguna vez a Dios? ¿Podrían haber disfrutado alguna vez de la amabilidad y del encanto de Dios? ¿Podrían entender alguna vez los asuntos del mundo humano? ¿Quién de ellos puede entender las anhelantes intenciones de Dios? Poco sorprende, pues, que el Dios encarnado permanezca totalmente escondido: en una sociedad oscura como esta, donde los demonios son inmisericordes e inhumanos, ¿cómo podría el rey de los demonios, que mata a las personas sin pestañear, tolerar la existencia de un Dios hermoso, bondadoso y además santo? ¿Cómo podría aplaudir y vitorear Su llegada? ¡Esos lacayos! Devuelven odio por amabilidad, empezaron a tratar a Dios como un enemigo hace mucho tiempo, lo maltratan, son en extremo salvajes, no tienen el más mínimo respeto por Dios, atacan y saquean, han perdido toda conciencia, van contra toda conciencia y tientan a la humanidad inocente hasta dejarla en un estado de estupor. ¿Qué sucesores de los antiguos sabios? ¿Qué amados líderes? ¡Todos ellos son unos desgraciados que se oponen a Dios! ¡Su intromisión ha dejado todo lo que está bajo el cielo en un estado de oscuridad y caos! ¿Qué libertad religiosa? ¿Qué derechos e intereses legítimos de los ciudadanos? ¡Todos son trucos para tapar la maldad! ¿Quién ha apoyado la obra de Dios? ¿Quién ha dado su vida o derramado su sangre por la obra de Dios? Los humanos, quienes durante generaciones han estado esclavizados, en una línea inquebrantable de padres a hijos, han esclavizado sin miramientos a Dios, ¿cómo no incitaría esto a la furia? Miles de años de odio están concentrados en el corazón, milenios de pecaminosidad están grabados en el corazón; ¿cómo no podría esto infundir odio? ¡Venga a Dios, extingue por completo a Su enemigo, no permitas que siga más tiempo fuera de control, que reine como un tirano! Ahora es el momento: el hombre lleva mucho tiempo reuniendo todas sus fuerzas y ha de dedicar toda la sangre de su corazón y ha de pagar todo precio por esto, para arrancarle la cara odiosa a este diablo y permitir a las personas, que han sido cegadas y han soportado todo tipo de sufrimiento y dificultad, que se levanten de su dolor y se rebelen contra este viejo diablo maligno. ¿Por qué obstruir la obra de Dios con tanta minuciosidad? ¿Por qué emplear diversos trucos para engañar a la gente de Dios? ¿Dónde están la verdadera libertad y los derechos e intereses legítimos? ¿Dónde está la justicia? ¿Dónde está el consuelo? ¿Dónde está la cordialidad? ¿Por qué usar intrigas engañosas para embaucar a la gente de Dios? ¿Por qué usar la fuerza para reprimir la venida de Dios? ¿Por qué no permitir que Dios vague libremente por la tierra que creó? ¿Por qué acosar a Dios hasta que no tenga donde reposar Su cabeza? ¿Dónde está la calidez entre los hombres? ¿Dónde está el recibimiento que la gente le hace a Dios? ¿Por qué causar un ansia tan desesperada en Él? ¿Por qué hacer que Dios llame una y otra vez? ¿Por qué forzar a Dios hasta el punto de que debe preocuparse por Su amado Hijo? Esta sociedad es muy oscura, ¿por qué sus despreciables perros guardianes no permiten que Dios venga y vaya libremente en el mundo que Él creó?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (8)

Notas al pie:

1. “Hacen acusaciones sin razón” alude a los métodos por los cuales el diablo daña a las personas.

2. “Fuertemente custodiada” indica que los métodos por los cuales el diablo aflige a las personas son especialmente crueles, y las controla tanto que no tienen espacio para moverse.


El conocimiento de la cultura de la antigüedad ha robado al hombre, a escondidas, de la presencia de Dios y lo ha entregado al rey de los diablos y sus vástagos. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos[a] han llevado los pensamientos y las nociones del hombre a otra era de rebelión y han hecho que ofrezca aún más adoración que antes a aquellos que recopilaron estos Cuatro Libros y los Cinco Clásicos, y como consecuencia de ello intensifican sus nociones sobre Dios. Sin que el hombre lo supiese, el rey de los diablos expulsó a Dios de su corazón sin piedad y después lo ocupó él mismo con regodeo triunfante. Desde ese momento, el hombre ha pasado a poseer un alma fea y el rostro del rey de los diablos. Su pecho se ha llenado de odio hacia Dios y la malevolencia del rey de los diablos se ha extendido dentro del hombre día tras día, hasta que este ha quedado consumido por completo. El hombre ya no tiene la más mínima libertad ni manera de liberarse de los enredos del rey de los diablos. No le ha quedado otro remedio que ser tomado cautivo en el acto, rendirse y someterse en su presencia. Hace mucho, cuando el corazón del hombre estaba todavía en ciernes, el rey de los diablos plantó en él la semilla del tumor del ateísmo, le enseñó falacias tales como “estudia ciencia y tecnología, realiza las Cuatro Modernizaciones y no hay Dios en el mundo”. Y no solo eso, sino que grita en toda ocasión: “Construyamos una hermosa patria apoyándonos en nuestro laborioso esfuerzo”; pidiendo a todas las personas que estén preparadas desde la infancia para rendir servicio a su país. El hombre ha sido llevado ante su presencia inconscientemente y, sin dudarlo, se atribuye todo el mérito a sí mismo (es decir, el mérito que le pertenece a Dios por sostener a toda la humanidad en Sus manos). Nunca ha tenido ningún sentido de vergüenza. Además, se apodera descaradamente del pueblo de Dios y lo arrastra de vuelta a su casa, donde salta como un ratón sobre la mesa y hace que el hombre lo adore como a “Dios”. ¡Qué forajido! Grita cosas impactantes y escandalosas como: “No hay Dios en el mundo. El viento se genera por cambios que están gobernados por las leyes naturales; la lluvia se crea cuando el vapor de agua, al encontrarse con temperaturas bajas, se condensa en gotas que caen sobre la tierra; un terremoto es el temblor de la superficie de la tierra por los cambios geológicos; la sequía se debe a la sequedad del aire causada por la fisión de partículas nucleares en la superficie del sol. Son fenómenos naturales. ¿Dónde hay un acto de Dios en todo esto?”. Hay incluso aquellos que gritan indecibles afirmaciones como las siguientes: “El hombre evolucionó de los simios en la antigüedad y el mundo hoy viene de una sociedad primitiva que empezó hace aproximadamente un eón. El que un país prospere o decaiga está completamente en manos de su pueblo”. En segundo plano, hace que el hombre lo cuelgue en la pared o lo ponga en la mesa para adorarlo y hacerle ofrendas. Al tiempo en que grita: “No hay Dios”, se erige a sí mismo como dios y empuja a Dios sin contemplaciones fuera de los límites de la tierra mientras se pone en el lugar de Dios y actúa como rey de los diablos. ¡Qué falta de razón tan absoluta! Hace que uno lo odie hasta la médula. Parece que Dios sea su enemigo acérrimo y que los dos no puedan coexistir. Conspira para ahuyentar a Dios, mientras que se pasea a sus anchas, fuera del alcance de la ley[1]. ¡Vaya un rey de los diablos! ¿Cómo puede tolerarse su existencia? No descansará hasta que haya arruinado la obra de Dios y la haya dejado en completo desorden[2], como si quisiera oponerse a Dios hasta las últimas consecuencias, hasta que uno o el otro perezca, oponiéndose a Dios deliberadamente y acercándose cada vez más. Hace tiempo que su espantoso rostro ha sido desenmascarado completamente y ahora está completamente abrumado y acosado por los problemas[3], pero todavía no cede en su odio a Dios, como si solo al devorarlo de un bocado pudiera aplacar el aborrecimiento acumulado en su corazón. ¿Cómo podemos tolerarlo? ¡Es un enemigo de Dios! Solo su erradicación y completa exterminación llevará a cabo el deseo de nuestra vida. ¿Cómo puede permitírsele que siga campando a sus anchas? Ha corrompido al hombre hasta tal punto que este no conoce el sol celestial y se ha vuelto insensible e idiota. El hombre ha perdido la razón humana normal. ¿Por qué no ofrecer todo nuestro ser para destruirlo y quemarlo, para eliminar todas las preocupaciones futuras y permitir que la obra de Dios alcance con mayor prontitud un esplendor sin precedentes? Esta banda de sinvergüenzas ha venido al mundo del hombre y lo ha dejado patas arriba. Ha llevado a todos los seres humanos al borde de un precipicio y ha planeado en secreto empujarlos para que caigan, se hagan pedazos y así poder devorar sus cadáveres. Espera en vano destruir el plan de Dios y competir con Él apostándolo todo a una sola carta[4]. ¡Esto no es en modo alguno fácil! La cruz ha sido preparada, después de todo, para el rey de los diablos, que es culpable del más atroz de los crímenes. Dios no pertenece a la cruz. Él ya se la ha arrojado al diablo. Hace mucho que Dios emergió victorioso, y ya no siente tristeza por los pecados de la humanidad, sino que traerá salvación a toda ella.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (7)

Notas al pie:

1. “Pasea a sus anchas, fuera del alcance de la ley” indica que el diablo es desenfrenado en su salvajismo y corre desbocado por la tierra.

2. “Un completo desorden” se refiere a lo insoportable de ver que es la violenta conducta del diablo para las personas.

3. “Completamente abrumado y acosado por los problemas” alude al horrible rostro del rey de los diablos.

4. “Apostándolo todo a una sola carta” significa poner todo el dinero en una sola apuesta con la esperanza de ganar al final. Es una metáfora de la argucias siniestras y malévolas del diablo. La expresión se utiliza en tono de burla.

a. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos son los libros autorizados del Confucionismo en China.


De arriba abajo, y de principio a fin, Satanás ha estado perturbando la obra de Dios y actuando en oposición a Él. Toda esta “herencia cultural antigua”, el valioso “conocimiento de la antigua cultura”, “las enseñanzas del taoísmo y confucionismo” y “los clásicos confucianos y ritos feudales” ha llevado al hombre al infierno. La ciencia y la tecnología modernas y avanzadas, así como la industria, la agricultura y los negocios altamente desarrollados no se ven por ningún sitio. Más bien, todo lo que hace es enfatizar los ritos feudales traídos por los “simios” de la antigüedad para trastornar la obra de Dios, oponerse a ella y destruirla deliberadamente. No solo ha seguido afligiendo al hombre hasta hoy, sino que además quiere tragárselo[1] por completo. La transmisión de las enseñanzas de la ética feudal y el legado del conocimiento de la antigua cultura han infectado a la humanidad desde hace mucho, y la han convertido en diablos grandes y pequeños. Solo hay unos cuantos que recibirían de buena gana a Dios, y que recibirían con júbilo Su venida. El rostro de toda la humanidad está lleno de intenciones asesinas y, en todas partes, se respira un aliento mortal. Buscan expulsar a Dios de esta tierra; cuchillos y espadas en mano, se disponen en formación de batalla para “aniquilarlo”. Los ídolos están esparcidos por toda esta tierra de los diablos, donde constantemente se le enseña al hombre que no hay Dios, y el aire de encima está impregnado de un olor nauseabundo a papel e incienso quemados, tan espeso que asfixia. Parece ser el hedor del lodo que flota en el aire cuando la serpiente venenosa se retuerce, tanto que no se puede evitar vomitar. Además de esto, se puede oír levemente el sonido de los demonios malignos que salmodian las escrituras, un sonido que parece provenir del infierno remoto, tanto que uno no puede evitar sentir un escalofrío. En todas partes de esta tierra se colocan ídolos de todos los colores del arcoíris, que convierten la tierra en un mundo llamativo y estridente, mientras el rey de los diablos no para de reír con malicia, como si su plan hubiera tenido éxito. Mientras tanto, el hombre ignora todo esto por completo, sin tener ni idea de que el diablo ya lo ha corrompido hasta tal extremo que pierde el sentido y agacha la cabeza. Desea borrar de un plumazo todo lo que tiene que ver con Dios, y mancillarlo y asesinarlo de nuevo. Su intención es derribar y perturbar Su obra. ¿Cómo puede permitir que Dios tenga el mismo estatus? ¿Cómo puede tolerar que Dios “interfiera” con su obra en el mundo humano? ¿Cómo puede dejar que Dios deje en evidencia su espantoso rostro? ¿Cómo puede permitir que Dios haga caer su obra en el desorden? ¿Cómo puede este diablo, apoplético de ira, permitir que Dios tenga control sobre su corte imperial en la tierra? ¿Cómo puede inclinarse voluntariamente ante Su poder superior? Su espantoso rostro se ha revelado tal como es, de manera que uno no sabe si reír o llorar y resulta verdaderamente difícil hablar de ello. ¿Acaso no es esta su sustancia? Con almas feas, siguen creyéndose increíblemente hermosos, ¡vaya banda de cómplices criminales[2]! Descienden al reino de los mortales para complacerse en los placeres y causar una conmoción, agitando tanto las cosas que el mundo se convierte en un lugar voluble e inconstante y el corazón del hombre se llena de pánico e inquietud, y han jugado tanto con el hombre que su apariencia se ha convertido en la de una bestia inhumana del campo, sumamente fea, y de la cual se ha perdido hasta el último rastro del hombre puro original. Además, incluso desean asumir el poder soberano en la tierra. Obstaculizan tanto la obra de Dios que esta apenas puede avanzar, y encierran al hombre tan firmemente como los muros de cobre y acero. Habiendo cometido tantos pecados graves y causado tantos desastres, ¿todavía están esperando otra cosa que el castigo? Los diablos y demonios han estado causando estragos en la tierra durante un tiempo, han bloqueado las intenciones y la sangre del corazón de Dios hasta el punto en que nada puede salir. ¡Qué pecado mortal! ¿Cómo puede Dios no sentirse angustiado? ¿Cómo no enfadarse? Se han opuesto a la obra de Dios y la han obstaculizado severamente: ¡Qué rebeldes!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (7)

Notas al pie:

1. “Tragarlo” se refiere a la violenta conducta del rey de los demonios, que saquea al pueblo en su totalidad.

2. Los “cómplices criminales” son de la misma calaña que “una banda de villanos”.

Siguiente: Desde que comenzamos a estudiar la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días, los pastores y ancianos religiosos han condenado más frenéticamente a Dios Todopoderoso y están haciendo todo lo posible por impedirnos estudiar el camino verdadero. ¡Eso no difiere en nada del modo en que los judíos fariseos se opusieron y condenaron al Señor Jesús! En estos días he meditado. ¿por qué Dios encarnado se ha aparecido dos veces para realizar Su obra y las dos veces ha tenido que afrontar la condena y persecución conjuntas de la comunidad religiosa y de un gobierno ateo? En los últimos días, Dios Todopoderoso se aparece y realiza Su obra simplemente para expresar la verdad hablando y obrando, para purificar y salvar a la humanidad. ¿Por qué la comunidad religiosa y el Gobierno comunista chino le tienen tal rencor a Cristo que llegan a movilizar a los grupos mediáticos y las fuerzas de la Policía Armada para que lo condenen, blasfemen contra Él, lo acorralen y exterminen? Esto me recuerda al rey Herodes, quien al enterarse de que había nacido el rey de los judíos, es decir, el Señor Jesús ordenó la matanza de todos los niños menores de dos años en Belén. Prefirió ejecutar a miles de bebés inocentes antes que perdonarle la vida a Cristo. Cuando Dios se hizo carne para salvar a la humanidad, ¿por qué la comunidad religiosa y el Gobierno no celebraron Su llegada, sino que condenaron la aparición y obra de Dios y blasfemaron contra ellas de forma frenética? ¿Por qué agotaron los recursos de todo el país para crucificar a Cristo a toda costa? ¿Por qué es la humanidad tan malvada y tan rencorosa hacia Dios?

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