3. Hay muchas personas en el judaísmo y el cristianismo que también creen en el Dios verdadero, que adoran a Dios en templos e iglesias y que en apariencia son devotas. Aunque algunas no aceptan la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, no han hecho nada que se resista a Dios o lo condene de manera explícita. ¿Salvará Dios a personas como estas?

Versículos bíblicos como referencia:

“Porque Dios dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’, y: ‘Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera’. Pero vosotros decís: ‘Cualquiera que diga a su padre o a su madre: “Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado”, no necesitará más honrar a su padre o a su madre’. Y así invalidasteis la palabra de Dios por causa de vuestra tradición. ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: ‘Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí. Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres’” (Mateo 15:4-9).

“No todo el que me dijo: ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que siga la voluntad de Mi Padre que está en los cielos.* Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:21-23).

Las palabras relevantes de Dios:

El estándar por el que los humanos juzgan a otros humanos se basa en su comportamiento; aquellos cuyo comportamiento es bueno son personas justas y aquellos cuyo comportamiento es abominable son malvados. El estándar por el que Dios juzga a los humanos se basa en si la esencia de alguien se somete a Él; uno que se somete a Dios es una persona justa y uno que no, es un enemigo y una persona malvada, independientemente de si el comportamiento de esta persona es bueno o malo, o si su discurso es correcto o incorrecto. Algunas personas desean usar buenas obras para obtener un buen destino en el futuro, y otras desean usar bellas palabras para procurarse un buen destino. Todos creen erróneamente que Dios determina los resultados de las personas basándose en su comportamiento o su discurso; por lo tanto, muchos desean aprovecharse de esto para conseguir para sí mismos una gracia momentánea. Todas las personas que sobrevivan en el tiempo del reposo venidero habrán soportado el día del sufrimiento y habrán dado testimonio por Dios; todas serán personas que han cumplido sus deberes y que se han sometido deliberadamente a Dios. Aquellos que simplemente desean usar la oportunidad de rendir servicio para evitar practicar la verdad no permanecerán. Dios tiene estándares apropiados para disponer el resultado de todos los individuos; Él no toma estas decisiones simplemente de acuerdo con palabras y conductas, ni tampoco las toma de acuerdo con su comportamiento durante un solo periodo de tiempo. De ninguna manera será indulgente con todas las acciones malvadas de alguien debido al servicio pasado que haya rendido para Él, ni tampoco va a perdonar de la muerte a alguien por haberse gastado para Dios durante un tiempo. Nadie puede evadir la retribución por haber sido malvado y nadie puede cubrir sus acciones malvadas y, así, evadir el sufrimiento de perecer. Si las personas de veras pueden cumplir con sus propios deberes, esto quiere decir que son eternamente leales a Dios y no buscan recompensas, independientemente de si reciben bendiciones o sufren la calamidad. Si las personas son leales a Dios cuando ven bendiciones, pero pierden su lealtad cuando no pueden ver bendiciones, y si al final estas personas —que una vez fueron mano de obra para Dios con lealtad— todavía son incapaces de dar testimonio por Dios y cumplir los deberes que les corresponden, entonces tales personas seguirán siendo aquellos que perezcan. En resumen, las personas malvadas no pueden sobrevivir para siempre ni tampoco pueden entrar en el reposo; solo los justos serán los maestros en el reposo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo

Al seguir a Dios, todo debería ser según Sus palabras actuales, y esto es de vital importancia: ya sea que estéis buscando la entrada en la vida o satisfacer las intenciones de Dios, todo se debería centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si aquello que compartes y en lo que buscas entrar no gira en torno a las palabras actuales de Dios, entonces eres una persona que está fuera de Sus palabras y no tienes en absoluto la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus huellas. No importa lo asombroso y puro que sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes desprenderte de esas cosas, entonces, en el futuro, serán un enorme obstáculo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz del Espíritu Santo de hoy son benditos. Las personas de eras y generaciones pasadas también siguieron las huellas de Dios, pero no pudieron continuar siguiendo hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las huellas de Dios, siguiendo a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra actual del Espíritu Santo no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto trabajen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto vayan de aquí para allá, esto no significa nada para Dios y Él no los aprobará. En la actualidad, todos los que siguen las palabras actuales de Dios están en la corriente del Espíritu Santo; los que están fuera de las palabras actuales de Dios están fuera de la corriente del Espíritu Santo y a tales personas Dios no las aprueba. El servicio que está fuera de las palabras actuales del Espíritu Santo es un servicio que es de la carne y de las nociones y es imposible que sea acorde a las intenciones de Dios. Si las personas viven entre nociones religiosas, entonces no pueden hacer nada que se ajuste a las intenciones de Dios y, aunque sirvan a Dios, sirven en medio de su imaginación y de sus nociones y son totalmente incapaces de servir según las intenciones de Dios. Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden las intenciones de Dios y los que no entienden las intenciones de Dios no pueden servirlo. Dios quiere un servicio que sea conforme a Sus intenciones; no quiere un servicio que sea de las nociones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de nociones. El servicio de tales personas trastorna y perturba y tal servicio va en contra de Dios. Así, los que no son capaces de seguir las huellas de Dios no pueden servirlo; los que no pueden seguir las huellas de Dios, con toda seguridad se oponen a Él y ciertamente son incapaces de ser compatibles con Él. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender las intenciones presentes de Dios y poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, someterse y seguir al Dios de hoy y entrar en consonancia con Sus palabras más nuevas. Solo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no solo pueden recibir la aprobación de Dios y pueden verlo, sino que también pueden conocer Su carácter a partir de Su obra más nueva y pueden conocer las nociones del hombre, su rebeldía y su naturaleza y esencia, a partir de Su obra más nueva; además, durante su servicio, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter. Solo las personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero. La obra del Espíritu Santo descarta a aquellas personas que no son capaces de seguir la obra más nueva de Dios y que se vuelven en contra de Su obra más nueva. Que esas personas se opongan abiertamente a Dios se debe a que Él ha hecho una nueva obra, además de a que la imagen de Dios no es la misma que estas personas tienen en sus nociones; como resultado de esto, abiertamente se oponen a Dios y lo juzgan, lo que hace que Dios las desdeñe. Tener el conocimiento de la obra más nueva de Dios no es una tarea fácil, pero si las personas pueden someterse intencionadamente a la obra de Dios y buscan Su obra, entonces tendrán la oportunidad de verlo y tendrán la oportunidad de obtener la guía más nueva del Espíritu Santo. Los que de manera intencional se oponen a la obra de Dios no pueden recibir el esclarecimiento del Espíritu Santo ni la guía de Dios. Por lo tanto, que las personas puedan recibir o no la obra más nueva de Dios depende de la gracia de Dios, así como de su búsqueda y sus intenciones.

Todos los que pueden someterse a las palabras actuales del Espíritu Santo son benditos. No importa cómo solían ser las personas o cómo el Espíritu Santo solía obrar en ellas, todos los que han obtenido la obra más nueva de Dios son los más bendecidos y todos los que no pueden seguir hoy la obra más nueva serán descartados.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocer la obra más reciente de Dios y seguir Sus huellas

En cada etapa de la obra de Dios existen también las correspondientes exigencias para el hombre. Todos los que están dentro de la corriente del Espíritu Santo poseen la presencia y disciplina del Espíritu Santo, y los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo están bajo el gobierno de Satanás y carecen de la obra del Espíritu Santo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra de Dios y son las que cooperan con la nueva obra de Dios. Si las que están dentro de esta corriente no pueden cooperar ni poner en práctica la verdad que Dios exige durante este tiempo, serán disciplinadas y, en el peor de los casos, el Espíritu Santo las abandonará. Dado que han aceptado la nueva obra del Espíritu Santo, viven dentro de la corriente del Espíritu Santo, recibiendo el cuidado y la protección del Espíritu Santo. Las que están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las esclarece, y las que no están dispuestas a poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo las disciplina y hasta pueden ser castigadas. Independientemente de qué clase de persona sean, siempre que estén dentro de la corriente del Espíritu Santo, Dios asumirá la responsabilidad de todas las que aceptan Su nueva obra por el bien de Su nombre. Los que glorifican Su nombre y están dispuestos a poner en práctica Sus palabras, recibirán Sus bendiciones; los que se rebelan contra Él y no ponen en práctica Sus palabras recibirán Su castigo. Las personas que están en la corriente del Espíritu Santo son las que aceptan la nueva obra y, como han aceptado la nueva obra, deben cooperar con Dios de manera acorde y no deben actuar como rebeldes que no llevan a cabo su deber. Esta es la única exigencia que Dios le hace al hombre. No así a las personas que no aceptan la nueva obra: ellas están fuera de la corriente del Espíritu Santo y la disciplina y la amonestación del Espíritu Santo no se les aplican para nada. Estas personas viven todo el día dentro de la carne, viven dentro de sus mentes. Todo lo que hacen es según las doctrinas que se produce fruto de su propio análisis y la investigación; no es lo que requiere la nueva obra del Espíritu Santo, mucho menos es la cooperación con Dios. Los que no aceptan la nueva obra de Dios son despojados de la presencia de Dios y, más incluso, están desprovistos de las bendiciones y de la protección de Dios. La mayoría de sus palabras y acciones se aferran a las exigencias de la obra pasada del Espíritu Santo; son doctrinas, no verdades. Tales doctrinas y preceptos son suficientes para probar que la reunión de estas personas no es más que religión; no son el pueblo escogido ni los objetos de la obra de Dios. El hecho de que todos se reúnan solo puede llamarse una mezcolanza religiosa; no se puede llamar una iglesia. Este es un hecho inalterable. No tienen la nueva obra del Espíritu Santo; lo que hacen huele a religión, lo que viven está repleto de religión; no poseen la presencia y la obra del Espíritu Santo, mucho menos son elegibles para recibir la disciplina o el esclarecimiento del Espíritu Santo. Todas estas personas son cadáveres inertes y gusanos desprovistos de espiritualidad. No tienen conocimiento de la rebelión y oposición del hombre, no tienen conocimiento de toda la maldad del hombre, mucho menos conocen toda la obra de Dios y las actuales intenciones de Dios. ¡Todas son ignorantes, personas viles, son escoria, no aptas para ser llamadas creyentes! Nada de lo que hacen tiene ninguna relevancia para la gestión de Dios, mucho menos puede perjudicar los planes de Dios. Sus palabras y acciones son extremadamente repugnantes, así como patéticas y son simplemente indignas de mención. Nada de lo que hagan los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo tiene nada que ver con la nueva obra del Espíritu Santo. Por esto, no importa qué hagan, no tienen disciplina; mucho menos el esclarecimiento del Espíritu Santo. Porque todas ellas son personas que no tienen amor por la verdad y el Espíritu Santo las ha desdeñado. Se les llama malhechores porque hacen lo que les place, actúan según su carne y enarbolan la bandera de Dios mientras lo hacen, porque son deliberadamente hostiles a Dios y actúan en Su contra mientras Él hace Su obra. El fracaso del hombre en cooperar con Dios es sumamente rebelde en sí mismo; entonces ¿no recibirán particularmente su justa retribución aquellas personas que deliberadamente se oponen a Dios?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la práctica del hombre

Aquellos fariseos judíos, sumos sacerdotes y escribas de la Era de la Ley creían en Dios nominalmente, pero le dieron la espalda a Su camino, e incluso crucificaron al Dios encarnado. Entonces, ¿podría su fe haber obtenido la aprobación de Dios? (No). Dios ya los había calificado de grupo religioso. En cuanto a aquellos que creen en Jesús, Dios de manera similar no los reconoce como personas que creen en Él y lo siguen. También creen en el Dios del cielo, en un Dios vago, y también equivalen a un grupo religioso; Dios no los reconoce como miembros de Su iglesia. ¿Por qué condenaría Dios tanto al mundo religioso? Porque todos los miembros de los grupos religiosos, especialmente los líderes de alto nivel de diversas denominaciones, no tienen un corazón temeroso de Dios, no son seguidores de Su voluntad y todos son incrédulos. No creen en la encarnación de Dios, y mucho menos aceptan la verdad. Nunca buscan la obra de Dios en los últimos días ni investigan o aceptan las verdades que Dios expresa, e incluso pueden condenar directamente la obra de la encarnación de Dios en los últimos días y blasfemar contra ella. En esto se ve claramente que, aunque puede que crean nominalmente en Dios, Él no los reconoce como Sus creyentes, sino que los considera unos malhechores, y asegura que nada de lo que hacen tiene la menor relación con Su obra de salvación, que son no creyentes ajenos a Sus palabras. Si, en vuestra fe en Dios, solo perseguís tener buenos comportamientos externos y nunca buscáis la verdad en ningún asunto, sino que en su lugar obedecéis y hacéis caso a las personas, ¿no llegará el día en que también vosotros caigáis en ser adeptos a la religión? No se puede alcanzar la salvación creyendo en Dios desde dentro de la religión. ¿A qué se debe esto, exactamente? Si no lográis desentrañarlo, demuestra que no entendéis la verdad ni las intenciones de Dios en absoluto. Lo más trágico que puede pasarles a los creyentes en Dios es que desciendan a un grupo religioso y sean descartados por Él. Esto es algo inimaginable para el hombre, y aquellos que no comprenden la verdad nunca podrán entender este asunto con claridad. Decidme, cuando a ojos de Dios una iglesia se ha convertido poco a poco en una religión y se ha transformado en una denominación, a lo largo de los muchos y largos años transcurridos desde su creación, ¿son las personas que la componen objeto de la salvación de Dios? ¿Son miembros de Su casa? (No). No lo son. ¿Qué senda recorren estas personas que creen nominalmente en el Dios verdadero y, sin embargo, son consideradas por Él como creyentes en la religión? La senda que recorren es una en la cual llevan el estandarte de la fe en Dios, pero nunca siguen Su camino; es una en la cual creen en Él, pero jamás lo adoran, e incluso lo abandonan; es una en la cual afirman creer en Dios, pero se resisten a Él. Creen en el nombre de Dios, en el Dios verdadero, de manera nominal, pero en realidad adoran a Satanás y los diablos, llevan a cabo proyectos humanos y establecen reinos humanos independientes. Esa es la senda que recorren. Al observar la senda que recorren en su fe en Dios, es evidente que son un grupo de incrédulos, una banda de anticristos, un grupo de satanases y diablos que específicamente se resisten a Dios y trastornan Su obra. Esa es la esencia del mundo religioso. ¿Tiene algo que ver un grupo de tales personas con el plan de gestión de Dios para la salvación del hombre? (No). Si a la creencia de los creyentes en Dios, por muchos que sean, Él la califica como la de un grupo religioso, entonces estas personas no son objeto de la obra y la salvación de Dios. Él ya lo ha determinado, y no se puede salvar a estas personas. ¿Por qué digo esto? Un grupo sin la obra o guía de Dios que no se somete a Él ni lo adora en absoluto puede creer nominalmente en Dios, pero es a los pastores y ancianos de la religión a quienes siguen y obedecen, y los pastores y ancianos de la religión son por su esencia propios de Satanás e hipócritas. Por tanto, lo que esas personas siguen y obedecen es a Satanás y los diablos. Afirman creer en Dios, pero, de hecho, son manipuladas por el hombre, están sujetas a las instrumentaciones y el dominio humanos. Así que, en términos esenciales, siguen y obedecen a Satanás y a los diablos, y a las fuerzas del mal que se resisten a Dios y a Sus enemigos. ¿Salvaría Dios a una banda de gente así? (No). ¿Por qué no? Bien, ¿son tales personas capaces de arrepentirse? No se van a arrepentir. Se dedican a operaciones y empresas humanas bajo el estandarte de la fe en Dios, yendo en contra de Su plan de gestión para la salvación del hombre, y su resultado final será que sean desdeñadas por Dios. Es imposible que Él las salve y son incapaces de arrepentirse; han sido arrastradas por Satanás, y Dios se las entrega a este. La posibilidad de que Dios apruebe nuestra fe en Él, ¿está supeditada a la cantidad de años que esta haya perdurado? ¿Depende de la clase de rituales que uno obedece o de los preceptos que uno defiende? ¿Se fija Dios en las prácticas humanas? ¿Se fija en su número? (No). ¿En qué se fija entonces? Cuando Dios ha escogido a un grupo de personas, ¿sobre qué base evalúa si pueden ser salvadas, si Él las salvará? Se basa en si pueden aceptar la verdad, en la senda que recorren. Aunque Dios no le haya dicho al hombre tantas verdades en la Era de la Gracia como ahora, y aunque no fueran tan específicas, Él todavía era capaz de hacer perfecto al hombre, y todavía había personas a las que se podían salvar. Entonces, si las personas de la era actual, que han escuchado tantas verdades y entienden las intenciones de Dios, no pueden seguir Su camino o embarcarse en la senda de la salvación, ¿al final cuál será su desenlace? En definitiva, acabarán como los creyentes en el cristianismo y el judaísmo: al igual que ellos, no podrán salvarse. Este es el carácter justo de Dios. No importa cuántos sermones hayas oído o cuántas verdades hayas entendido; si aún eres capaz de ser desorientado por la gente —siguiendo al hombre y a Satanás— y al final no puedes seguir el camino de Dios ni temerle y evitar el mal, entonces Dios desdeña a este tipo de personas. Las personas en la religión pueden ser capaces de predicar una gran cantidad de conocimiento bíblico, y pueden entender algo de doctrina espiritual, pero no pueden someterse a la obra de Dios ni practicar y experimentar Sus palabras, y tampoco adorarle realmente ni temerle y evitar el mal. Todos ellos son hipócritas, no personas que se someten realmente a Dios. A ojos de Dios, tales personas se definen como un grupo religioso, una camarilla humana y una morada de Satanás. Colectivamente, son la banda de Satanás, el reino de los anticristos, y Dios los desdeña por completo.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo con temor a Dios se puede recorrer la senda de la salvación

Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que Dios detestará para siempre a aquellos que no aceptan al Cristo de los últimos días. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino en los últimos días y no hay nadie que pueda eludirlo. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y someterte a Su camino. No pienses simplemente en obtener bendiciones sin ser capaz de aceptar la verdad y la provisión de vida. Cristo viene en los últimos días para poder proveer de vida a todos los que creen sinceramente en Él. Esta obra existe en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y esta obra es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no reconoces a Cristo y encima lo condenas, blasfemas o lo persigues, entonces estás destinado a arder por toda la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. El motivo de ello es que este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, Aquel a quien Dios le ha encomendado hacer Su obra en la tierra, y por eso digo que, si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La debida retribución para los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo esto: si te resistes al Cristo de los últimos días y si lo rechazas, entonces nadie podrá soportar las consecuencias de esto en tu lugar. Es más, a partir de ese punto, nunca tendrás la oportunidad de obtener la aprobación de Dios; incluso si deseas redimirte, no serás capaz de volver a contemplar el rostro de Dios. La razón de ello es que al que tú te estás resistiendo no es un ser humano, al que tú estás rechazando no es cualquier persona insignificante, sino Cristo. ¿Sabes cuáles son las consecuencias de esto? No estás cometiendo un pequeño error, sino un pecado atroz. Y así les aconsejo a todas las personas que no saquen sus dientes ni sus garras ni hagan comentarios arbitrarios ante la verdad, porque solo la verdad te puede dar la vida, y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y volver a contemplar el rostro de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna

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Siguiente: 1. Por todo el mundo están ocurriendo desastres con frecuencia y su gravedad está aumentando, lo que proclama la llegada de los últimos días. La Biblia dice: “El fin de todas las cosas se acerca” (1 Pedro 4:7). Sabemos que, cuando el Señor regrese durante los últimos días, recompensará el bien y castigará el mal, y determinará el final de las personas. Entonces, ¿cómo recompensará el bien y castigará el mal y cómo determinará el fin de las personas?

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