1. El mundo actual cada día se llena más de oscuridad y la humanidad es cada vez más corrupta. El mundo está empeorando, se ha perdido la moral, la gente buena que cree en Dios y va por el camino correcto es acosada, oprimida y perseguida, mientras que los aduladores y malversadores que hacen todo tipo de maldad prosperan. ¿Por qué es el mundo tan oscuro y malvado? La corrupción de la humanidad ha llegado a su ápice, ¿es el momento de que Dios destruya al hombre?

1) ¿Por qué es el mundo tan oscuro y malvado?

Versículos bíblicos como referencia:

“Todo el mundo yace bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19).

“Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas” (Juan 3:19-20).

Las palabras relevantes de Dios:

A lo largo de varios miles de años de corrupción, todas las personas se han vuelto insensibles y torpes; todas se han convertido en demonios malvados que se oponen a Dios, hasta el punto de que su rebeldía contra Dios ha quedado documentada en los registros históricos, y ni siquiera ellas mismas son capaces de relatar por completo su conducta rebelde, porque han sido tan profundamente corrompidas por Satanás y descarriadas por él, que no saben adónde ir. Incluso hoy, la gente sigue traicionando a Dios. Cuando ven a Dios, lo traicionan, y cuando no pueden verlo, también lo traicionan. Hay incluso quienes, aun habiendo sido testigos de las maldiciones de Dios y de Su ira, lo traicionan. Y por eso digo que la razón del hombre ha perdido su función original y también sucede lo mismo con la conciencia del hombre. […] El hombre, que nació en una tierra tan inmunda, ha sido infectado de extrema gravedad por la sociedad, condicionado por la ética feudal y ha recibido la educación de los “institutos de educación superior”. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una perspectiva inmoral de la vida, una filosofía despreciable para los asuntos mundanos, una existencia completamente inútil y costumbres y una vida cotidiana vulgares, todas estas cosas han estado penetrando fuertemente en el corazón del hombre y han estado dañando y atacando gravemente su conciencia. Como resultado, el hombre se distancia cada vez más de Dios y se opone cada vez más a Él. El carácter del hombre se vuelve más implacable día tras día, y no hay ni una persona que esté dispuesta a renunciar a algo por Dios; ni una persona que voluntariamente se someta a Dios y, menos aún, que busque Su aparición por propia voluntad. En vez de ello, el hombre busca el placer a su antojo bajo el poder de Satanás y corrompe su carne con desenfreno en el lodazal. Incluso cuando oyen la verdad, aquellos que viven en la oscuridad no desean practicarla ni tampoco muestran interés en buscar ni siquiera cuando ven que Dios ya ha aparecido. ¿Cómo podría una especie humana tan depravada como esta tener alguna posibilidad de salvación? ¿Cómo podría semejante especie humana decadente vivir en la luz?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter que no cambia es estar enemistado con Dios

Esta tierra, que ha sido inmunda durante miles de años, es insoportablemente sucia, la miseria abunda, los fantasmas campan a su antojo por todas partes; timan, engañan y hacen acusaciones sin razón[1]; emplean medios crueles sin piedad, pisotean esta ciudad fantasma y la dejan plagada de cadáveres; el hedor de la putrefacción cubre la tierra e impregna el aire; está fuertemente custodiada[2]. ¿Quién puede ver el mundo más allá de los cielos? El diablo ata firmemente todo el cuerpo del hombre, pone un velo ante sus ojos y sella con fuerza sus labios. El rey de los demonios se ha desbocado durante varios miles de años, hasta el día de hoy, cuando sigue custodiando de cerca la ciudad fantasma, como si fuera un “palacio de demonios” impenetrable. Esta manada de perros guardianes, mientras tanto, mira fijamente con mirada penetrante, profundamente temerosa de que Dios la pille desprevenida, los aniquile a todos, y los deje sin un lugar de paz y felicidad. ¿Cómo podría la gente de una ciudad fantasma como esta haber visto alguna vez a Dios? ¿Podrían haber disfrutado alguna vez de la amabilidad y del encanto de Dios? ¿Podrían entender alguna vez los asuntos del mundo humano? ¿Quién de ellos puede entender las anhelantes intenciones de Dios? Poco sorprende, pues, que el Dios encarnado permanezca totalmente escondido: en una sociedad oscura como esta, donde los demonios son inmisericordes e inhumanos, ¿cómo podría el rey de los demonios, que mata a las personas sin pestañear, tolerar la existencia de un Dios hermoso, bondadoso y además santo? ¿Cómo podría aplaudir y vitorear Su llegada? ¡Esos lacayos! Devuelven odio por amabilidad, empezaron a tratar a Dios como un enemigo hace mucho tiempo, lo maltratan, son en extremo salvajes, no tienen el más mínimo respeto por Dios, atacan y saquean, han perdido toda conciencia, van contra toda conciencia y tientan a la humanidad inocente hasta dejarla en un estado de estupor. ¿Qué sucesores de los antiguos sabios? ¿Qué amados líderes? ¡Todos ellos son unos desgraciados que se oponen a Dios! ¡Su intromisión ha dejado todo lo que está bajo el cielo en un estado de oscuridad y caos! ¿Qué libertad religiosa? ¿Qué derechos e intereses legítimos de los ciudadanos? ¡Todos son trucos para tapar la maldad! ¿Quién ha apoyado la obra de Dios? ¿Quién ha dado su vida o derramado su sangre por la obra de Dios? Los humanos, quienes durante generaciones han estado esclavizados, en una línea inquebrantable de padres a hijos, han esclavizado sin miramientos a Dios, ¿cómo no incitaría esto a la furia? Miles de años de odio están concentrados en el corazón, milenios de pecaminosidad están grabados en el corazón; ¿cómo no podría esto infundir odio? ¡Venga a Dios, extingue por completo a Su enemigo, no permitas que siga más tiempo fuera de control, que reine como un tirano! Ahora es el momento: el hombre lleva mucho tiempo reuniendo todas sus fuerzas y ha de dedicar toda la sangre de su corazón y ha de pagar todo precio por esto, para arrancarle la cara odiosa a este diablo y permitir a las personas, que han sido cegadas y han soportado todo tipo de sufrimiento y dificultad, que se levanten de su dolor y se rebelen contra este viejo diablo maligno. ¿Por qué obstruir la obra de Dios con tanta minuciosidad? ¿Por qué emplear diversos trucos para engañar a la gente de Dios? ¿Dónde están la verdadera libertad y los derechos e intereses legítimos? ¿Dónde está la justicia? ¿Dónde está el consuelo? ¿Dónde está la cordialidad? ¿Por qué usar intrigas engañosas para embaucar a la gente de Dios? ¿Por qué usar la fuerza para reprimir la venida de Dios? ¿Por qué no permitir que Dios vague libremente por la tierra que creó? ¿Por qué acosar a Dios hasta que no tenga donde reposar Su cabeza? ¿Dónde está la calidez entre los hombres? ¿Dónde está el recibimiento que la gente le hace a Dios? ¿Por qué causar un ansia tan desesperada en Él? ¿Por qué hacer que Dios llame una y otra vez? ¿Por qué forzar a Dios hasta el punto de que debe preocuparse por Su amado Hijo? Esta sociedad es muy oscura, ¿por qué sus despreciables perros guardianes no permiten que Dios venga y vaya libremente en el mundo que Él creó?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (8)

Notas al pie:

1. “Hacen acusaciones sin razón” alude a los métodos por los cuales el diablo daña a las personas.

2. “Fuertemente custodiada” indica que los métodos por los cuales el diablo aflige a las personas son especialmente crueles, y las controla tanto que no tienen espacio para moverse.


Todos los que son propios de los diablos viven para sí mismos. Su visión de la vida y sus lemas proceden principalmente de los dichos de Satanás, como “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”, “El hombre muere por la riqueza como las aves por el alimento” y otras falacias similares. Las palabras pronunciadas por esos reyes demonios, figuras importantes y filósofos se han convertido en la vida del hombre. En particular, la mayor parte de las palabras de Confucio, proclamado por el pueblo chino como un “sabio”, se han convertido en la vida del hombre. También están los dichos famosos del budismo y el taoísmo, y los dichos clásicos que diversas figuras famosas han repetido con frecuencia. Todos estos son resúmenes de las filosofías de Satanás y de su naturaleza. También son las mejores ilustraciones y explicaciones de la naturaleza de Satanás. Todos estos venenos que se han inoculado en el corazón del hombre proceden de Satanás y ninguno de ellos procede de Dios. Tales palabras endiabladas también están en directa oposición a la palabra de Dios. Queda absolutamente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas las cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de una persona y a quién pertenece fijándote en su visión de la vida y en sus valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de gobiernos nacionales, de los famosos y los grandes. Sus palabras endiabladas se han convertido en la vida y naturaleza del hombre. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda” es un conocido dicho satánico que se ha filtrado en todos y se ha convertido en su vida. Hay otras palabras de filosofías para los asuntos mundanos que son así. Satanás utiliza la cultura tradicional de cada nación para educar, desorientar y corromper a las personas, haciendo que la especie humana caiga en un abismo sin fondo de destrucción y, al final, sea destruida por Dios porque sirve a Satanás y se resiste a Dios. Algunas personas han servido como funcionarios públicos en la sociedad durante décadas. Imagina hacerles la siguiente pregunta: “Dado que pudiste convertirte en funcionario y tener una carrera tan fluida, ¿cuáles son los principales dichos famosos mediante los cuales lograste esto?”. Podrían decir: “Lo único que entiendo es esto: ‘Los funcionarios facilitan las cosas a quienes traen obsequios, los que no adulan ni halagan no consiguen nada’”. Confiaron en esta filosofía satánica para convertirse en funcionarios. ¿Acaso no son estas palabras representativas de la naturaleza de tales personas? Recurrir a medios sin escrúpulos para obtener un puesto se ha convertido en su naturaleza. Ser un funcionario que destaque y logre un ascenso meteórico es su objetivo. Hay muchos otros venenos de Satanás en la vida, las acciones y la conducta propia de las personas. Por ejemplo, sus filosofías para los asuntos mundanos, sus tácticas para hacer las cosas y sus máximas están todas llenas de los venenos del gran dragón rojo, y todos estos provienen de Satanás. Por tanto, todas las cosas que impregnan los huesos y la sangre de las personas son de Satanás. Todos esos funcionarios, aquellos que están en el poder y quienes logran el éxito tienen sus propias sendas y sus propios secretos para llegar al éxito. ¿No son tales secretos perfectamente representativos de su naturaleza? Son capaces de llevar a cabo cosas muy grandes en el mundo y nadie puede desentrañar los planes e intrigas que se esconden tras ellas. Esto muestra lo insidiosa y malévola que es su naturaleza. Satanás ha corrompido profundamente a la humanidad. El veneno de Satanás fluye por la sangre de todas las personas, y se puede decir que la naturaleza del hombre es corrupta, perversa, antagonista y opuesta a Dios, llena e inundada de las filosofías y los venenos de Satanás. Se ha convertido por entero en la esencia-naturaleza de Satanás. Por este motivo la gente se resiste y es hostil a Dios.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre

El hombre ha caminado a lo largo de todos estos diferentes periodos siguiendo a Dios, pero no sabe que Él tiene soberanía sobre el sino de todas las cosas y de todos los seres vivos ni sabe cómo Dios orquesta y dirige todas las cosas. Esto se le escapa al hombre del presente e incluso al del pasado. En cuanto al porqué, no es porque los actos de Dios estén demasiado ocultos ni porque Su plan todavía tenga que materializarse, sino porque el corazón y el espíritu del hombre están muy alejados de Dios, al punto de que el hombre sigue al servicio de Satanás, incluso al “seguir a Dios”, y aun así no lo sabe. Nadie busca activamente las huellas de Dios y Su aparición, ni nadie está dispuesto a existir bajo el cuidado y la protección de Dios. En lugar de ello, están dispuestos a aceptar la corrosión de Satanás, el diablo malvado, para adaptarse a este mundo y a las reglas de vida que sigue esta malvada humanidad. A estas alturas, el corazón y el espíritu del hombre se convierten en el tributo que el hombre ofrece a Satanás y en su alimento. Más aún, el corazón y el espíritu humanos se convierten en un lugar en el cual Satanás reside, así como en su legítimo patio de juegos. De esta manera, y sin darse cuenta, el hombre pierde su comprensión de los principios de la conducta propia y del valor y el significado de la existencia humana. Las leyes de Dios y el pacto entre Él y el hombre gradualmente se vuelven confusos en el corazón del hombre y este no busca más a Dios ni le pone atención. Con el paso del tiempo, el hombre ha perdido su entendimiento del significado de que Dios lo creara y tampoco entiende las palabras que salen de la boca de Dios, ni todo lo que proviene de Él. Entonces, el hombre comienza a resistirse a las leyes y estatutos de Dios, y su corazón y su espíritu se insensibilizan… Dios pierde al hombre que creó al principio y el hombre pierde la raíz que tenía originalmente: esta es la tragedia de esta raza humana.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es la fuente de la vida del hombre

2) Con la humanidad en la cúspide de la corrupción, ¿debería ser destruida?

Versículos bíblicos como referencia:

“Y miró Dios a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Entonces Dios dijo a Noé: He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra” (Génesis 6:12-13).

“Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos. Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado” (Lucas 17:26-30).

“Que cuando los impíos brotaron como la hierba, y florecieron todos los que hacían iniquidad, solo fue para ser destruidos para siempre” (Salmos 92:7).

Las palabras relevantes de Dios:

Todo lo que Dios hace se planea con precisión. Cuando ve desarrollarse una cosa o una situación, existe un estándar por el que medirlas a Sus ojos, y este determinará si comienza un plan para lidiar con ellas o cómo tratarlas. Él no es indiferente ni insensible hacia todo. En realidad, es todo lo contrario. Aquí hay un versículo que Dios le dijo a Noé: “He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra”. ¿Afirman las palabras que Dios dijo esa vez que solo destruiría a los seres humanos? ¡No! Él declaró que iba a destruir todo lo vivo, lo que tuviera carne. ¿Por qué quería Dios la destrucción? Aquí hay otra revelación del carácter de Dios; a Sus ojos, existe un límite para Su paciencia hacia la corrupción del hombre, hacia la inmundicia, la violencia y la rebeldía de toda carne. ¿Cuál es Su límite? Es tal como dijo Dios: “Miró Dios a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. ¿Qué significa la frase “porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”? Significa que todos los seres vivos, incluidos aquellos que seguían a Dios, los que invocaban Su nombre, los que alguna vez le hicieron holocaustos a Dios, los que lo reconocían de palabra e incluso lo alababan, una vez que su comportamiento estuviera lleno de corrupción y llegara a los ojos de Dios, Él tendría que destruirlos. Ese era el límite de Dios. Entonces, ¿hasta qué punto mantuvo Él Su paciencia con el hombre y con la corrupción de toda carne? Hasta el punto en que todas las personas, ya fueran seguidores de Dios o no creyentes, no caminaban por la senda correcta. Hasta el punto en que el hombre no solo era moralmente corrupto y estaba lleno de maldad, sino que no había nadie que creyera en la existencia de Dios, y mucho menos alguien que creyera que el mundo está bajo Su soberanía y que Él puede traer la luz y la senda correcta a las personas. Hasta el punto en que el hombre odiaba la existencia de Dios y no le permitía existir. Una vez que la corrupción del hombre llegó a este punto, Dios ya no pudo mantener Su paciencia. ¿Qué la reemplazaría? La llegada de la cólera y del castigo de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I

Génesis 19:1-11 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma al caer la tarde, cuando Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó para recibirlos y se postró rostro en tierra, y dijo: He aquí ahora, señores míos, os ruego que entréis en la casa de vuestro siervo y paséis en ella la noche y lavéis vuestros pies; entonces os levantaréis temprano y continuaréis vuestro camino. Pero ellos dijeron: No, sino que pasaremos la noche en la plaza. Él, sin embargo, les rogó con insistencia, y ellos fueron con él y entraron en su casa; y les preparó un banquete y coció pan sin levadura, y comieron. Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo sin excepción. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la entrada, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Hermanos míos, os ruego que no obréis perversamente. He aquí ahora tengo dos hijas que no han conocido varón; permitidme sacarlas a vosotros y haced con ellas como mejor os parezca; pero no hagáis nada a estos hombres, pues se han amparado bajo mi techo. Mas ellos dijeron: ¡Hazte a un lado! Y dijeron además: Este vino como extranjero, y ya está actuando como juez; ahora te trataremos a ti peor que a ellos. Y acometieron contra Lot y estaban a punto de romper la puerta, pero los dos hombres extendieron la mano y metieron a Lot en la casa con ellos, y cerraron la puerta. Y a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban tratando de hallar la entrada.

Génesis 19:24-25 Luego Jehová mandó lluvia de azufre y fuego del cielo sobre Sodoma y sobre Gomorra y destruyó esas ciudades, toda la llanura, a todos sus habitantes y todo lo que crecía en estas tierras.*

[…]

Desde una perspectiva humana, Sodoma era una ciudad que podía satisfacer plenamente el deseo y la perversidad del hombre. Seductora y cautivadora, con música y danza noche tras noche, su prosperidad empujó a los hombres a la fascinación y la locura. Su perversidad corroía los corazones de las personas y las hechizaba hasta la depravación. Era una ciudad en la que los espíritus inmundos y malignos corrían desbocados; rebosaba de pecado y asesinatos y el aire era denso, lleno de un hedor sangriento y pútrido. Era una ciudad que helaba la sangre de las personas, una ciudad de la que uno se alejaría horrorizado. Nadie en esta ciudad —ni hombre ni mujer, ni joven ni viejo— buscaba el camino verdadero; nadie anhelaba la luz o apartarse del pecado. Vivían bajo el control de Satanás, bajo la corrupción y el engaño de Satanás. Habían perdido su humanidad, habían perdido la razón y habían perdido la meta original de la existencia del hombre. Cometieron innumerables actos malvados de resistencia contra Dios; rechazaron Su guía y se opusieron a Su voluntad. Sus actos malvados llevaron a estas personas, la ciudad y todo ser viviente en ella, paso a paso, por el camino de la destrucción.

Aunque estos dos pasajes no registran todos los detalles respecto a la magnitud de la corrupción del pueblo de Sodoma, sino que en cambio se ocupan de su conducta hacia los dos siervos de Dios después de su llegada a la ciudad, hay un simple hecho que revela hasta qué punto las personas de Sodoma eran corruptas, perversas y se resistían a Dios. Con esto, también se pone de manifiesto la verdadera cara y esencia de los habitantes de la ciudad. Estos no solo rehusaron aceptar las advertencias de Dios, sino que no temieron Su castigo. Al contrario, despreciaron la ira de Dios. Se resistieron ciegamente a Él. No importó lo que Dios hiciese o cómo lo hiciese, su naturaleza viciosa solo se intensificaba y se oponían repetidamente a Dios. Las personas de Sodoma eran hostiles a la existencia de Dios, a Su venida, a Su castigo y, aún más, a Sus advertencias. Eran extremadamente arrogantes. Devoraban y lastimaban a todas las personas que podían ser devoradas y lastimadas y no trataron de forma diferente a los siervos de Dios. El daño que hizo el pueblo de Sodoma a los siervos de Dios solo era la punta del iceberg de todos sus hechos malvados y su naturaleza malvada que fue así revelada equivalía realmente a apenas una gota en un inmenso mar. Por tanto, Dios decidió destruirlos con fuego. Dios no empleó un diluvio, ni usó un huracán, un terremoto, un tsunami o cualquier otro método para destruir la ciudad. Destruyó la ciudad con fuego. ¿Qué significó esto? Usar fuego significó la destrucción total de la ciudad; significó que la ciudad desapareció totalmente de la tierra y de la existencia. Aquí, “destrucción” no solo se refiere a la desaparición de la forma y estructura o el aspecto exterior de la ciudad; también significa que las almas de todas las personas en ella dejaron de existir, habiendo sido totalmente erradicadas. En pocas palabras, todas las personas, acontecimientos y cosas asociados con la ciudad fueron destruidos. No habría una segunda vida o una reencarnación para la gente de esta ciudad; Dios la había erradicado de la especie humana creada de una vez y para siempre. El uso del fuego simbolizó que en este lugar se refrenaba el pecado y que acabó allí; dejaría de existir y propagarse. Significaba que la perversidad de Satanás había perdido su tierra fértil, así como el cementerio que le garantizaba un lugar para permanecer y vivir. En la guerra entre Dios y Satanás, el uso del fuego por parte de Dios es la marca de Su victoria con la que Satanás está marcado. La destrucción de Sodoma es un gran tropiezo en la ambición de Satanás de oponerse a Dios corrompiendo y devorando al hombre, y es, de igual forma, una señal humillante de un tiempo en el desarrollo de la humanidad en el que el hombre rechazó la dirección de Dios y se abandonó al vicio. Además, es un registro fáctico de una revelación verdadera del carácter justo de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II

Esta humanidad se había vuelto corrupta en extremo. Estas personas no sabían quién era Dios ni de dónde venían ellas mismas. Si mencionabas a Dios, atacaban, calumniaban y blasfemaban. Incluso cuando los siervos de Dios habían venido a transmitir Su advertencia, estas personas corruptas no solo no mostraron señales de arrepentimiento ni abandonaron su conducta malvada, sino que, por el contrario, dañaron sin escrúpulos a los siervos de Dios. Lo que expresaron y revelaron fue su esencia-naturaleza de odio extremo hacia Dios. Podemos ver que la resistencia de estas personas corruptas contra Dios era más que una revelación de sus actitudes corruptas, al igual que era más que un caso de calumnia o burla que derivaba de una falta de entendimiento de los hechos. La necedad y la ignorancia no causaron sus acciones malvadas; no actuaron de esta manera porque hubieran sido engañadas y ciertamente no fue porque hubieran sido desorientadas. Su conducta había llegado al nivel de ser antagonista, oponerse a Dios y clamar a gritos contra Él, de una manera flagrante y desenfrenada. Sin duda, este tipo de comportamiento humano enfadaría a Dios y Su carácter, un carácter que no debe ser ofendido. Por tanto, Dios desató directa y abiertamente Su ira y Su majestad; esta fue una verdadera revelación de Su carácter justo. Ante una ciudad rebosante de pecado, Dios deseaba destruirla de la manera más rápida posible, erradicar a las personas que había en ella y la totalidad de sus pecados de la manera más completa, hacer que las personas de esta ciudad dejaran de existir e impedir que el pecado surgiera en este lugar. La manera más rápida y completa de hacerlo era destruirla con fuego. La actitud de Dios hacia las personas de Sodoma no fue de abandono ni de indiferencia. Más bien, deseaba usar Su ira, majestad y autoridad para castigar, derribar y destruir por completo a estas personas. En Su actitud hacia ellas, Dios no solo quería destruir su carne, sino aún más destruir sus almas, erradicarlas eternamente. Esto es lo que significa “dejar de existir” a los ojos de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II

Dios odia al hombre porque el hombre es hostil con Él; pero en Su corazón, Su cuidado, preocupación y misericordia por la humanidad nunca cambian. Aunque destruya a la humanidad, Su corazón permanece inmutable. Cuando la humanidad está llena de corrupción y rebeldía hacia Dios hasta cierto punto, Él tiene que destruirla por Su carácter y Su esencia, y de acuerdo con Sus principios. Pero debido a Su esencia, Dios sigue compadeciéndose de ella, y hasta quiere usar diversas formas para traerla de vuelta, a fin de que pueda continuar viviendo. El hombre, sin embargo, se opone a Dios, sigue rebelándose contra Él y se niega a aceptar Su salvación, es decir, se niega a aceptar Sus buenas intenciones; no importa cómo Dios lo llame, le advierta, le provea, lo ayude o tolere, el hombre no lo entiende ni aprecia ni le presta atención. Aun sintiendo dolor, Dios no olvida concederle al hombre Su máxima tolerancia, esperando que este cambie de rumbo. Después de que Dios alcance Su límite, hace lo que tiene que hacer sin dudarlo. En otras palabras, hay un período de tiempo y un proceso específicos desde el momento en que Dios planea destruir la humanidad hasta el comienzo formal de Su obra de destrucción de esta. Este proceso existe para que el hombre cambie de rumbo, y esta es la última oportunidad que Dios le da al hombre. ¿Qué hace Dios, pues, en este período anterior a la destrucción de la humanidad? Dios lleva a cabo una cantidad significativa de obra de advertencia y exhortación. Independientemente del dolor y del pesar que hay en Su corazón, Él brinda sin cesar Su cuidado, Su preocupación y Su abundante misericordia a la humanidad.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I

Hay un límite para la paciencia de Dios con la corrupción, la inmundicia y la violencia del hombre. Cuando alcance ese límite, ya no será paciente y, en cambio, comenzará Su nueva gestión y Su nuevo plan, empezará a hacer lo que tiene que hacer, revelará Sus hechos y el otro lado de Su carácter. Esta acción Suya no es para demostrar que el hombre no debe ofenderle nunca ni que Él está lleno de autoridad e ira; tampoco es para mostrar que puede destruir a la humanidad. Es que Su carácter y Su esencia santa ya no pueden permitir más que esta clase de humanidad viva delante de Él, bajo Su dominio, ni pueden tener más paciencia al respecto. Así, cuando toda la humanidad esté contra Él, cuando no haya nadie a quien pueda salvar en toda la tierra, ya no tendrá paciencia con una humanidad así y llevará a cabo Su plan sin ningún reparo: destruir a este tipo de humanidad. Ese acto de Dios viene determinado por Su carácter. Es una consecuencia necesaria que cada ser creado bajo el dominio de Dios debe soportar. ¿No demuestra esto que, en esta era actual, Dios no puede esperar a completar Su plan y salvar a las personas que quiere salvar? Bajo estas circunstancias, ¿qué le importa más a Dios? No la forma en que le tratan o se le resisten quienes no le siguen en absoluto o quienes se oponen a Él ni cómo lo difama la humanidad. Lo único que le preocupa es que quienes le sigan, los que son objeto de Su salvación en Su plan de gestión, hayan sido hechos completos por Él, si se han hecho merecedores de Su satisfacción. En cuanto a los que no le siguen, simplemente provee ocasionalmente un poco de castigo para expresar Su ira. Por ejemplo: tsunamis, terremotos y erupciones volcánicas. Al mismo tiempo, protege firmemente y cuida a quienes lo siguen y están a punto de ser salvados por Él. Este es el carácter de Dios: por un lado puede tener una paciencia y tolerancia extremas hacia aquellos a los que pretende completar, y puede aguardar por ellos tanto como le es posible; por otro, Dios odia y detesta apasionadamente a las personas tipo-Satanás, que no lo siguen y se oponen a Él. Aunque a Él no le importa si esta gente tipo-Satanás lo sigue o lo adora, Él sigue aborreciéndolos a la par que alberga paciencia hacia ellos en Su corazón, y mientras determina el final de esta gente tipo-Satanás también aguarda la llegada de los pasos de Su plan de gestión.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I

Mi obra dura tan solo seis mil años y del mismo modo solo he permitido que el control del maligno sobre toda la especie humana dure seis mil años. Así que ya no queda tiempo. No deseo ni seguir ni retrasarme por más tiempo: durante los últimos días, derrotaré a Satanás, recobraré toda Mi gloria y recuperaré todas las almas que me pertenecen a Mí en la tierra, de manera que esas almas afligidas puedan escapar del mar de sufrimiento y, así, concluirá toda Mi obra en la tierra. A partir de ese día, nunca más me haré carne en la tierra y nunca más Mi Espíritu, que es soberano sobre todo, obrará sobre la tierra. Solo voy a recrear una especie humana en la tierra, una especie humana que sea santificada y que sea Mi ciudad fiel en la tierra. Pero debéis saber que Yo no voy a aniquilar al mundo entero ni a toda la humanidad. Mantendré ese tercio restante, el tercio completamente conquistado por Mí y que me ama, así como haré que ese tercio sea fructífero y se multiplique en la tierra, al igual que lo hicieron los israelitas bajo la ley; recibirán la abundancia de ovejas y ganado con los que Yo los alimento, así como todas las riquezas de la tierra. Esta humanidad permanecerá conmigo para siempre; sin embargo, no será la especie humana deplorablemente sucia de hoy, sino una especie humana que sea un conjunto de todos aquellos a los que he ganado. Una especie humana como esta no sufrirá el daño, la perturbación ni el acoso de Satanás y será la única especie humana que continúe viviendo sobre la tierra después de que Yo haya derrotado a Satanás. Es la especie humana que hoy ha sido conquistada por Mí y que ha obtenido Mi promesa. Por tanto, la especie humana que ha sido conquistada en los últimos días es también la especie humana que permanecerá y obtendrá Mis bendiciones eternas. Será la única evidencia de Mi triunfo sobre Satanás y el único botín de Mi guerra contra él. A todo este botín de guerra lo he salvado Yo del poder de Satanás y dicho botín es la única cristalización y el único fruto de Mi plan de gestión de seis mil años. Proviene de todas las naciones y denominaciones, de cada lugar y país en el universo entero. Es de diferentes etnias y tiene diferentes idiomas, costumbres y colores de piel, y se extiende a lo largo de todas las naciones y denominaciones de toda la tierra e incluso de cada rincón del mundo. Finalmente, se reunirá para formar una especie humana completa, un conjunto de personas al que no pueden alcanzar las fuerzas de Satanás.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira

Anterior: 3. Hoy, los desastres ocurren con mayor intensidad y frecuencia. Estas señales indican que los grandes desastres de los últimos días profetizados en la Biblia están a punto de comenzar. ¿Cómo podemos obtener la protección de Dios y sobrevivir en medio de estos desastres?

Siguiente: 2. Dais testimonio de que, durante los últimos días, Dios Todopoderoso expresa la verdad y lleva a cabo la obra de juzgar y purificar al hombre. Al final, obtendrá un grupo de vencedores y después destruirá por completo esta vieja era malvada, para así llevar al hombre a una nueva era. ¿Podríais compartir con más detalle acerca de cómo Dios destruye esta vieja era malvada en los últimos días?

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