1. La Biblia es testimonio del Señor y también es el fundamento de nuestra fe. Durante dos mil años, todos los que han creído en el Señor lo han hecho de acuerdo con la Biblia. Por tanto, creemos que la Biblia representa al Señor, que creer en el Señor es creer en la Biblia, y que creer en la Biblia es creer en el Señor. Nunca podemos apartarnos de la Biblia. ¿Cómo podríamos creer en el Señor si nos apartásemos de la Biblia? ¿Estáis diciendo que hay algo incorrecto en nuestro entendimiento?
Versículos bíblicos como referencia:
“Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40).
“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
Las palabras relevantes de Dios:
Durante muchos años, la forma de creencia tradicional de las personas (la del cristianismo, una de las tres religiones principales del mundo) ha sido leer la Biblia; apartarse de la Biblia no es una creencia en el Señor, es heterodoxia y herejía, e incluso cuando las personas leen otros libros, el fundamento de estos debe ser la explicación de la Biblia. Es decir, si crees en el Señor, debes leer la Biblia y fuera de ella no debes adorar ningún libro que no la involucre. Si lo haces, estás traicionando a Dios. Desde el momento en el que la Biblia existió, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir que las personas creen en el Señor, es mejor decir que creen en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella, y, en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado delante de la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios y la tratan como si fuera su savia; perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran que la Biblia es algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellas que la ven como algo superior a Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo, pero tan pronto como pierden la Biblia o sus capítulos famosos y sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida. Así pues, tan pronto como las personas creen en el Señor, comienzan a leer la Biblia, a memorizarla, y cuanto más sean capaces de memorizar de ella, más demuestra esto que aman al Señor y tienen una gran fe. Los que han leído la Biblia y pueden hablarles de ella a los demás son todos los mejores hermanos y hermanas. A lo largo de todos estos años, la fe y la lealtad de las personas hacia el Señor se han medido de acuerdo con su grado de entendimiento de la Biblia. La mayoría de las personas simplemente no entienden por qué deberían creer en Dios ni cómo hacerlo, y no hacen otra cosa que buscar ciegamente pistas para descifrar los capítulos de la Biblia. Las personas nunca han buscado el rumbo de la obra del Espíritu Santo; no han hecho más que dedicarse todo el tiempo a estudiar e investigar desesperadamente la Biblia, y nunca nadie ha encontrado obra más nueva del Espíritu Santo fuera de ella. Nadie es capaz de apartarse de ella ni se ha atrevido a hacerlo jamás. Han estudiado la Biblia durante todos estos años, se les han ocurrido muchas explicaciones y se han esforzado grandemente; también tienen muchas opiniones diferentes acerca de ella, que debaten interminablemente, a tal grado que se han formado más de dos mil denominaciones hasta hoy. Todos quieren encontrar algunas explicaciones superiores o misterios más profundos en la Biblia; quieren explorarla y encontrar en ella el trasfondo de la obra de Jehová en Israel o el trasfondo de la obra de Jesús en Judea o más misterios que nadie más conoce. Las personas abordan la Biblia con obsesión y fe, y nadie puede aclarar del todo la verdadera historia detrás de la Biblia o la esencia de la misma. Incluso hoy, las personas siguen teniendo una sensación indescriptible de asombro cuando se trata de la Biblia y están aún más obsesionadas con ella y tienen aún más fe en ella. Hoy en día, todos quieren encontrar las profecías de la obra de los últimos días en la Biblia, quieren descubrir qué obra lleva a cabo Dios durante los últimos días y qué señales hay para los últimos días. De esta forma, su adoración a la Biblia se vuelve más ferviente, y cuanto más se acercan los últimos días, más credibilidad ciega dan a las profecías de la Biblia, particularmente a las relacionadas con los últimos días. Con esa fe ciega en la Biblia, con esa confianza en ella, no tienen deseo de buscar la obra del Espíritu Santo. En las nociones de las personas, piensan que solo la Biblia puede traer la obra del Espíritu Santo; solo en ella pueden encontrar las huellas de Dios; solo en ella están escondidos los misterios de Su obra; solo la Biblia —ningún otro libro o persona— puede clarificar todo lo relacionado con Dios y la totalidad de Su obra; la Biblia puede traer la obra del cielo a la tierra, y puede tanto comenzar como concluir las eras. Con estas nociones, las personas no tienen inclinación a buscar la obra del Espíritu Santo. Así pues, independientemente de cuánta ayuda fuera la Biblia para las personas en el pasado, se ha convertido en un obstáculo para la obra más reciente de Dios. Sin la Biblia, las personas podrían buscar las huellas de Dios en cualquier otro lugar, pero hoy la Biblia ha “contenido” Sus huellas y difundir Su obra más reciente se ha vuelto, sin más, doblemente difícil y una ardua lucha. Todo esto se debe a los capítulos y dichos famosos de la Biblia, así como a sus numerosas profecías. La Biblia se ha vuelto un ídolo en la mente de las personas, un enigma en su cerebro, y son simplemente incapaces de creer que Dios pueda obrar fuera de ella, de creer que las personas puedan encontrar a Dios fuera de la Biblia y, mucho menos, son capaces de creer que Dios podría apartarse de ella en la obra final y comenzar de nuevo. Esto es impensable para las personas; no pueden creerlo ni imaginarlo. La Biblia se ha convertido en un gran obstáculo para que los hombres acepten la obra más nueva de Dios, y en una dificultad para la difusión de Su obra más nueva.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (1)
Los humanos, que han experimentado la corrupción, viven en la trampa de Satanás; todos ellos viven en la carne, en los deseos egoístas y ni uno solo entre ellos es compatible conmigo. Todos aquellos que dicen que son compatibles conmigo adoran ídolos difusos. Aunque profesan que Mi nombre es santo, recorren un camino que va en sentido contrario a Mí y sus palabras están llenas de arrogancia y autoconfianza. Esto se debe a que todos están inherentemente en contra de Mí y son incompatibles conmigo. Todos los días buscan rastros de Mí en la Biblia y encuentran al azar pasajes “adecuados” que leen sin cesar y que recitan como las escrituras. No saben cómo ser compatibles conmigo, ni qué significa estar contra Mí. Solo leen las escrituras a ciegas. Delimitan a un dios difuso al que sencillamente no han visto, y al que fundamentalmente no pueden ver, dentro de los confines de la Biblia y, en su tiempo libre, sacan la Biblia y la leen. Creen en Mi existencia solo dentro del alcance de la Biblia y me equiparan con ella; sin la Biblia Yo no existo y sin Mí no existe la Biblia. No prestan atención a Mi existencia o acciones, sino que dedican una atención extrema y especial a todas y a cada una de las palabras de las Escrituras. Muchos más incluso creen que Yo no debería hacer nada que quisiera a menos que las Escrituras lo predijeran. Les atribuyen demasiada importancia a las Escrituras. Se puede decir que consideran las palabras literales demasiado importantes, hasta el punto de que usan versículos de la Biblia para medir cada palabra que digo y para condenarme. Lo que buscan no es el camino de la compatibilidad conmigo ni el camino de la compatibilidad con la verdad, sino el camino de ajustarse a las palabras de la Biblia, y creen que cualquier cosa que no se ciña a la Biblia, sin excepción, no es Mi obra. ¿No son estas personas los fieles descendientes de los fariseos? Los fariseos judíos usaron la ley de Moisés para condenar a Jesús. No buscaron la compatibilidad con el Jesús de esa época, sino que trataron cada artículo de la ley con tal seriedad que, después de haberlo acusado de no seguir la ley del Antiguo Testamento y de no ser el Mesías, al final crucificaron al inocente Jesús. ¿Cuál era su sustancia? ¿No era que no buscaban el camino de la compatibilidad con la verdad? Solo prestaron atención a todas y cada una de las palabras de las Escrituras, mientras que no hicieron caso a Mis intenciones ni a los pasos y métodos de Mi obra. No eran personas que buscaran la verdad, sino que se aferraban rígidamente a las palabras; no eran personas que creyeran en Dios, sino que creían en la Biblia. Dicho de manera más incisiva, eran los perros guardianes de la Biblia. Con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, de sostener la dignidad de la Biblia y de proteger la reputación de la Biblia, llegaron tan lejos que crucificaron al misericordioso Jesús. Lo hicieron solamente en aras de defender la Biblia y por el bien de mantener el estatus de todas y cada una de las palabras de la Biblia en los corazones de las personas. Así que prefirieron renunciar a su propio futuro y no obtener la ofrenda por el pecado para condenar a muerte a Jesús, que no se conformaba a las estipulaciones de las Escrituras. ¿No fueron todos lacayos de todas y cada una de las palabras de las Escrituras?
¿Y qué pasa hoy con las personas? Preferirían expulsar de este mundo a Cristo, que ha venido a liberar la verdad, para así poder entrar al cielo y recibir la gracia. Preferirían negar por completo la venida de la verdad con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, y preferirían volver a crucificar al Cristo que ha regresado a la carne con el fin de asegurar la existencia eterna de la Biblia. ¿Cómo puede el hombre recibir Mi salvación cuando su corazón es tan malévolo y su naturaleza tan opuesta a Mí? Vivo entre los hombres, pero el hombre no conoce Mi existencia. Cuando hago brillar Mi luz sobre el hombre, todavía sigue ignorando Mi existencia. Cuando desato Mi ira sobre el hombre, este niega más incluso Mi existencia. El hombre busca la compatibilidad con las palabras y con la Biblia, pero ni una sola persona viene ante Mí para buscar el camino de la compatibilidad con la verdad. El hombre pone su mirada en Mí en el cielo y dedica un interés especial a Mi existencia en el cielo, pero nadie se preocupa por Mí en la carne, porque Yo, que vivo entre los hombres, soy demasiado insignificante. Los que solo buscan la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y aquellos que solo buscan la compatibilidad con un dios difuso, son un espectáculo despreciable para Mí. Esto se debe a que lo que ellos adoran son palabras muertas y un dios que es capaz de darles riquezas incalculables. Lo que ellos adoran es un dios que se pondría a merced del hombre, un dios que no existe. ¿Entonces qué pueden obtener tales personas de Mí? Lo despreciable que es el hombre es sencillamente indescriptible. Los que están en Mi contra, los que me hacen exigencias ilimitadas, los que no tienen amor por la verdad, los que se rebelan contra Mí, ¿cómo podrían ser compatibles conmigo?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo
La Biblia es un libro de historia y, si hubieras comido y bebido el Antiguo Testamento durante la Era de la Gracia y si hubieras puesto en práctica lo exigido en la era del Antiguo Testamento en la Era de la Gracia, entonces Jesús te habría rechazado y condenado; si hubieras aplicado el Antiguo Testamento a la obra de Jesús, habrías sido un fariseo. Si hoy pones juntos el Antiguo y el Nuevo Testamento para comer, beber y practicar, el Dios de hoy te condenará; ¡habrás quedado atrás en la obra actual del Espíritu Santo! Si comes y bebes el Antiguo y el Nuevo Testamento, ¡estás fuera de la corriente del Espíritu Santo! Durante Su época, Jesús guio a los judíos y a todos aquellos que le seguían según la obra del Espíritu Santo en Él en ese momento. Él no tomó la Biblia como base para lo que llevaba a cabo, sino que hablaba de acuerdo con Su obra; no prestó atención a lo que la Biblia decía ni buscó en ella una senda para guiar a Sus seguidores. Desde el mismo momento en el que empezó a obrar, predicó el camino del arrepentimiento, una palabra sobre la cual las numerosas profecías del Antiguo Testamento no hacen ninguna mención en absoluto. No solo no actuó según la Biblia, sino que también abrió una senda más nueva y realizó una obra más nueva. Nunca consultaba la Biblia cuando predicaba. Durante la Era de la Ley, nadie fue nunca capaz de llevar a cabo Sus milagros de sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios. Su obra, Sus enseñanzas, la autoridad y el poder de Su discurso también estaban por encima de cualquier hombre en la Era de la Ley. Jesús simplemente llevó a cabo Su obra más nueva, y aunque muchas personas lo condenaron usando la Biblia, e incluso usaron el Antiguo Testamento para crucificarlo, Su obra sobrepasó al Antiguo Testamento; si esto no fue así, ¿por qué lo clavaron en la cruz? ¿No fue porque el Antiguo Testamento no decía nada de Sus enseñanzas ni de Su poder para sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios? Su obra se llevó a cabo para guiar por una senda más nueva, no para buscar deliberadamente un enfrentamiento con la Biblia o para prescindir deliberadamente del Antiguo Testamento. Él vino simplemente a llevar a cabo Su ministerio, a traer la nueva obra a aquellos que lo anhelaban y lo buscaban. No vino a explicar el Antiguo Testamento ni a sostener su obra. La obra de Jesús no tenía como fin permitir que la Era de la Ley continuara desarrollándose, Él no tomó en consideración si Su obra tenía o no la Biblia como su base, sino que simplemente vino a llevar a cabo la obra que debía realizar, así que no explicó las profecías del Antiguo Testamento ni obró según las palabras de la Era de la Ley del Antiguo Testamento. Ignoró lo que decía el Antiguo Testamento, no le importó si concordaba o no con Su obra, ni lo que los demás conocieran de esta o que la condenaran. Simplemente siguió realizando la obra que debía llevar a cabo, aunque muchas personas usaron las predicciones de los profetas del Antiguo Testamento para condenarlo. Para las personas, parecía como si Su obra no tuviera base, y gran parte de esta entraba en conflicto con los registros del Antiguo Testamento. ¿No fue esto una falacidad del hombre? ¿Necesita Dios aplicar preceptos a Su obra? ¿Y debe obrar Dios según las predicciones de los profetas? Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios no tuviera derecho a actuar más allá de la Biblia? ¿No puede apartarse Dios de la Biblia y realizar otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si practicara de acuerdo con el día de reposo y según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué Jesús no respetó el día de reposo después de venir, sino que, en su lugar, lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús seguía el Antiguo Testamento, ¿por qué rompió con estos preceptos? Deberías saber qué fue primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podía ser también el Señor de la Biblia?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (1)
Los evangelios del Nuevo Testamento se registraron entre veinte y treinta años después de la crucifixión de Jesús. Antes, el pueblo de Israel solo leía el Antiguo Testamento. Es decir, al principio de la Era de la Gracia las personas leían el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento solo apareció durante la Era de la Gracia. No existía cuando Jesús obró; las personas registraron Su obra después de que Él se levantara de entre los muertos y ascendiera al cielo. Solo entonces se escribieron los cuatro evangelios y, además de estos, las epístolas de Pablo y Pedro, así como el libro del Apocalipsis. Más de trescientos años después de que Jesús ascendió al cielo, generaciones posteriores recopilaron estos documentos de manera selectiva, y solo entonces se escribió el Nuevo Testamento de la Biblia. Solo después de que se completó esta obra se escribió el Nuevo Testamento; no existía previamente. Dios había llevado a cabo toda esa obra y Pablo y los demás apóstoles habían escrito muchas epístolas a las iglesias en distintos lugares. Quienes vinieron después de ellos combinaron sus epístolas y anexaron el relato de Juan de la mayor visión que vio en la isla de Patmos, en la cual se profetizó la obra de Dios de los últimos días. Las personas hicieron esta secuencia, que es distinta a las declaraciones de hoy. Lo que se registra en la actualidad es acorde a los pasos de la obra de Dios; con lo que interactúan hoy las personas es con la obra que Dios personalmente llevó a cabo y con las palabras que Él personalmente pronunció. Tú, un ser humano, no debes interferir; las palabras, que vienen directamente del Espíritu, se han organizado paso a paso y esta organización difiere de la de los registros de las personas. Puede decirse que lo que registraron fue acorde con su nivel de educación y calibre humano, que fueron experiencias humanas, que cada uno tuvo sus propios medios para registrar y su propio entendimiento y que cada registro era diferente. Por tanto, ¡si adoras la Biblia como si fuera Dios eres extremadamente ignorante y estúpido! ¿Por qué no buscas la obra del Dios de la actualidad? Solo la obra de Dios puede salvar al hombre. La Biblia no puede salvar al hombre; las personas podrían leerla por varios miles de años y, aun así, no experimentarían el más mínimo cambio, y, si la adoras, nunca obtendrás la obra del Espíritu Santo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (3)
Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios y un testimonio de las dos etapas anteriores de esta, así como que no te ofrece un entendimiento del propósito de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y cómo obró Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los cuatro evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son estos registros históricos? Mencionar hoy las cosas del pasado las convierte en historia, y no importa cuán verdaderas o reales puedan ser, siguen siendo historia, y la historia no puede ocuparse del presente, ¡porque Dios no mira atrás en la historia! Así pues, si solo entiendes la Biblia y no entiendes nada de la obra que Dios pretende hacer hoy y, si crees en Dios pero no buscas la obra del Espíritu Santo, entonces no entiendes lo que significa buscar a Dios. Si lees la Biblia con el fin de estudiar la historia de Israel, de investigar la historia de la creación de todos los cielos y la tierra por parte de Dios, entonces no crees en Dios. Pero hoy, como crees en Él y ya que buscas la vida, buscas el conocimiento de Dios y no palabras y doctrinas muertas ni un entendimiento de la historia, debes buscar las intenciones presentes de Dios, así como la dirección de la obra del Espíritu Santo. Si fueras arqueólogo podrías leer la Biblia, pero no lo eres. Eres uno de los que creen en Dios y más te vale buscar Sus intenciones presentes.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (4)
Hoy, estoy diseccionando la Biblia de esta forma y eso no significa que la deteste o que niegue su valor como referencia. Te estoy explicando y aclarando el valor inherente y los orígenes de la Biblia para que no sigas siempre en la ignorancia. Esto es porque las personas tienen muchas opiniones sobre ella, la mayoría de ellas son equivocadas y leer la Biblia de esta forma no solo evita que obtengan lo que deberían, sino que, lo que es más importante, obstaculiza la obra que pretendo hacer, trastorna tremendamente la obra del futuro y solo ofrece inconvenientes, no ventajas. Por tanto, lo que te estoy pidiendo que entiendas es simplemente la esencia de la Biblia y la historia real detrás de la Biblia. No te estoy pidiendo que no la leas o que vayas por ahí proclamando que está desprovista de valor, sino que tengas el conocimiento y la opinión correctos de ella. ¡No seas demasiado parcial! Aunque la Biblia es un libro de historia escrito por el hombre, también documenta muchos de los principios por los cuales los antiguos santos y profetas servían a Dios, así como las experiencias de los apóstoles recientes en su servicio a Él, todo lo cual era el verdadero entendimiento y conocimiento de estas personas, y puede servir de referencia para las personas de esta era en su búsqueda del camino verdadero. Por tanto, al leer la Biblia, las personas también pueden obtener muchos caminos de vida que no pueden encontrarse en otros libros. Estos caminos son los caminos de vida de la obra del Espíritu Santo experimentados por profetas y apóstoles en eras pasadas y muchas de las palabras son bastante valiosas y pueden proveer lo que las personas necesitan. Así pues, a todas las personas les gusta leer la Biblia. Como hay tanto oculto en ella, las opiniones de las personas sobre ella son diferentes de las que tienen sobre cualquier escrito de grandes figuras espirituales. La Biblia es un registro y una recopilación de las experiencias y el conocimiento de personas que sirvieron a Jehová y a Jesús en la antigua era y en la nueva; así, las generaciones posteriores han sido capaces de obtener de ella mucho esclarecimiento, iluminación y sendas de práctica. La razón por la que la Biblia es más elevada que los escritos de cualquier gran figura espiritual es que todos sus escritos se basan en la Biblia y todas sus experiencias proceden de la Biblia y son explicaciones de ella. Así pues, aunque las personas puedan obtener provisión de los libros de cualquier gran figura espiritual, siguen adorando la Biblia, ¡porque parece muy elevada y profunda para ellos! Aunque la Biblia reúne algunos de los libros de las palabras de vida, como las epístolas de Pablo y de Pedro, y aunque estos libros pueden proveer a las personas y ayudarles, siguen estando obsoletos, siguen perteneciendo a la era antigua y, por muy buenos que sean, solo son apropiados para un período y no son eternos. Y es que la obra de Dios siempre está desarrollándose y no puede simplemente detenerse en la época de Pablo y Pedro; es decir, no puede permanecer siempre en la Era de la Gracia en la que Jesús fue crucificado. Por tanto, estos libros solo son apropiados para la Era de la Gracia, no para la Era del Reino de los últimos días. Solo pueden proveer a los creyentes de la Era de la Gracia, no a los santos de la Era del Reino y, por muy buenos que sean, siguen siendo obsoletos. Ocurre lo mismo con la obra de creación de Jehová o Su obra en Israel: por muy grande que fuera, llegaría a estar obsoleta y llegaría el momento en el que esto pasaría. La obra de Dios también es igual: no importa lo grande que sea, llegará un momento en el que termine; no puede permanecer siempre en medio de la obra de la creación ni de la de la crucifixión. No importa lo convincente que fuera la obra de la crucifixión ni lo efectiva que fuera para derrotar a Satanás; la obra sigue siendo, después de todo, obra, y las eras siguen siendo, después de todo, eras. La obra no siempre puede permanecer sobre la misma base ni los tiempos pueden permanecer inmutables, porque existió la creación y también deben existir los últimos días. ¡Es inevitable! Por consiguiente, las palabras de vida del Nuevo Testamento —las epístolas de los apóstoles y los cuatro evangelios— han pasado a ser hoy libros de historia, viejos almanaques, y ¿cómo podrían los viejos almanaques llevar a las personas a la nueva era? Independientemente de lo capaces que sean estos almanaques de proveer vida a las personas y de llevarlas a la cruz, ¿acaso no están obsoletos? ¿No están desprovistos de valor? Por tanto, digo que no deberías creer ciegamente en estos almanaques. Son demasiado antiguos, no pueden llevarte a la nueva obra y solo pueden ser una carga para ti. No solo no pueden llevarte a la nueva obra y a una nueva entrada, sino que te conducen a viejas iglesias religiosas; si así fuera, ¿no estarías retrocediendo en tu creencia en Dios?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (4)
La Biblia ha formado parte de la historia humana durante varios milenios. La gente, además, la trata igual que a Dios, hasta el punto de que en los últimos días lo usan para ocupar el lugar de Dios, algo que Dios aborrece profundamente. Así pues, Dios se sintió obligado a aclarar la verdadera historia detrás de la Biblia y los orígenes de esta en Su tiempo libre; de no haberlo hecho, la Biblia aún ocuparía el lugar de Dios en el corazón de la gente y esta emplearía las palabras de la Biblia para evaluar y condenar los actos de Dios. Al explicar la esencia, la estructura y los defectos de la Biblia, de ningún modo estaba negando Dios su existencia ni la estaba condenando; por el contrario, estaba aportando una explicación adecuada y oportuna para restaurar la imagen original de la Biblia, abordar los entendimientos falaces respecto a ella y darle a todo el mundo la perspectiva correcta de la Biblia, de modo que ya no adorara la Biblia ni estuviera perdida; es decir, para que no confundiera más su fe ciega en ella con la fe y adoración hacia Dios, temerosa incluso de enfrentarse a su trasfondo real y a sus defectos. Una vez que la gente tiene una comprensión pura de la Biblia, puede dejarla de lado sin reparos y aceptar valientemente las nuevas palabras de Dios. Este es el objetivo de Dios en estos varios capítulos. La verdad que Dios desea contarles es que ninguna teoría ni hecho puede reemplazar la obra y las palabras actuales de Dios y que nada puede sustituirlo a Él. Si la gente no puede escapar de la trampa de la Biblia, nunca podrá presentarse ante Dios. Si desea presentarse ante Dios, primero debe purificar su corazón de cualquier cosa que pueda reemplazar a Dios; entonces lo satisfará.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Cristo mientras caminaba entre las iglesias, Introducción