5. La Biblia es el testimonio de la obra de Dios. A través de la Biblia, todo aquel que cree en el Señor reconoce que los cielos y la tierra y todas las cosas fueron creados por Dios. Es gracias a la Biblia que pueden contemplar lo maravillosos, grandes y omnipotentes que son los actos de Dios. Aún más, la Biblia contiene muchas palabras de Dios y testimonios vivenciales del hombre que son capaces de sustentar la vida del hombre y edificarlo en abundancia. ¿Podemos obtener la vida eterna al leer la Biblia? ¿O acaso la Biblia no contiene el camino de la vida eterna?
Versículos bíblicos como referencia:
“Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40).
“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
Las palabras relevantes de Dios:
Al leer la Biblia, las personas también pueden obtener muchos caminos de vida que no pueden encontrarse en otros libros. Estos caminos son los caminos de vida de la obra del Espíritu Santo experimentados por profetas y apóstoles en eras pasadas y muchas de las palabras son bastante valiosas y pueden proveer lo que las personas necesitan. Así pues, a todas las personas les gusta leer la Biblia. Como hay tanto oculto en ella, las opiniones de las personas sobre ella son diferentes de las que tienen sobre cualquier escrito de grandes figuras espirituales. La Biblia es un registro y una recopilación de las experiencias y el conocimiento de personas que sirvieron a Jehová y a Jesús en la antigua era y en la nueva; así, las generaciones posteriores han sido capaces de obtener de ella mucho esclarecimiento, iluminación y sendas de práctica. La razón por la que la Biblia es más elevada que los escritos de cualquier gran figura espiritual es que todos sus escritos se basan en la Biblia y todas sus experiencias proceden de la Biblia y son explicaciones de ella. Así pues, aunque las personas puedan obtener provisión de los libros de cualquier gran figura espiritual, siguen adorando la Biblia, ¡porque parece muy elevada y profunda para ellos! Aunque la Biblia reúne algunos de los libros de las palabras de vida, como las epístolas de Pablo y de Pedro, y aunque estos libros pueden proveer a las personas y ayudarles, siguen estando obsoletos, siguen perteneciendo a la era antigua y, por muy buenos que sean, solo son apropiados para un período y no son eternos. Y es que la obra de Dios siempre está desarrollándose y no puede simplemente detenerse en la época de Pablo y Pedro; es decir, no puede permanecer siempre en la Era de la Gracia en la que Jesús fue crucificado. Por tanto, estos libros solo son apropiados para la Era de la Gracia, no para la Era del Reino de los últimos días. Solo pueden proveer a los creyentes de la Era de la Gracia, no a los santos de la Era del Reino y, por muy buenos que sean, siguen siendo obsoletos. Ocurre lo mismo con la obra de creación de Jehová o Su obra en Israel: por muy grande que fuera, llegaría a estar obsoleta y llegaría el momento en el que esto pasaría. La obra de Dios también es igual: no importa lo grande que sea, llegará un momento en el que termine; no puede permanecer siempre en medio de la obra de la creación ni de la de la crucifixión. No importa lo convincente que fuera la obra de la crucifixión ni lo efectiva que fuera para derrotar a Satanás; la obra sigue siendo, después de todo, obra, y las eras siguen siendo, después de todo, eras. La obra no siempre puede permanecer sobre la misma base ni los tiempos pueden permanecer inmutables, porque existió la creación y también deben existir los últimos días. ¡Es inevitable! Por consiguiente, las palabras de vida del Nuevo Testamento —las epístolas de los apóstoles y los cuatro evangelios— han pasado a ser hoy libros de historia, viejos almanaques, y ¿cómo podrían los viejos almanaques llevar a las personas a la nueva era? Independientemente de lo capaces que sean estos almanaques de proveer vida a las personas y de llevarlas a la cruz, ¿acaso no están obsoletos? ¿No están desprovistos de valor? Por tanto, digo que no deberías creer ciegamente en estos almanaques. Son demasiado antiguos, no pueden llevarte a la nueva obra y solo pueden ser una carga para ti. No solo no pueden llevarte a la nueva obra y a una nueva entrada, sino que te conducen a viejas iglesias religiosas; si así fuera, ¿no estarías retrocediendo en tu creencia en Dios?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (4)
Muchas personas creen que entender y ser capaz de interpretar la Biblia es lo mismo que encontrar el camino verdadero, pero, de hecho, ¿son las cosas realmente tan simples? Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios y un testimonio de las dos etapas anteriores de esta, así como que no te ofrece un entendimiento del propósito de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y cómo obró Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los cuatro evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son estos registros históricos? Mencionar hoy las cosas del pasado las convierte en historia, y no importa cuán verdaderas o reales puedan ser, siguen siendo historia, y la historia no puede ocuparse del presente, ¡porque Dios no mira atrás en la historia! Así pues, si solo entiendes la Biblia y no entiendes nada de la obra que Dios pretende hacer hoy y, si crees en Dios pero no buscas la obra del Espíritu Santo, entonces no entiendes lo que significa buscar a Dios. Si lees la Biblia con el fin de estudiar la historia de Israel, de investigar la historia de la creación de todos los cielos y la tierra por parte de Dios, entonces no crees en Dios. Pero hoy, como crees en Él y ya que buscas la vida, buscas el conocimiento de Dios y no palabras y doctrinas muertas ni un entendimiento de la historia, debes buscar las intenciones presentes de Dios, así como la dirección de la obra del Espíritu Santo. Si fueras arqueólogo podrías leer la Biblia, pero no lo eres. Eres uno de los que creen en Dios y más te vale buscar Sus intenciones presentes.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (4)
Tal vez ahora desees obtener la vida o tal vez obtener la verdad. Cualquiera que sea el caso, quieres encontrar a Dios, encontrar al Dios en el que puedas confiar y que te pueda dar la vida eterna. Si quieres obtener la vida eterna, primero debes entender la fuente de la vida eterna y saber exactamente dónde está Dios. Ya he dicho que solo Dios es la vida inmutable y que solo Dios posee el camino de la vida. Ya que Dios es vida inmutable, por tanto, es vida eterna; ya que solo Dios es el camino de la vida, por tanto, Él mismo es el camino de la vida eterna. Así pues, primero debes entender dónde está Dios y cómo obtener este camino de la vida eterna. Hablemos ahora de estos dos asuntos por separado.
Si tú realmente quieres obtener el camino de la vida eterna, y si eres voraz al buscarlo, entonces primero contesta esta pregunta: ¿Dónde está Dios hoy? Tal vez contestarías: “Dios vive en el cielo, por supuesto; no viviría en tu casa, ¿o sí?”. Tal vez podrías decir que es obvio que Dios vive entre todas las cosas. O podrías decir que Dios vive en el corazón de cada persona o que Dios está en el reino espiritual. No niego nada de esto, pero debo aclarar esta cuestión. No es totalmente correcto decir que Dios vive en el corazón del hombre, pero tampoco es completamente incorrecto. Porque, entre los que creen en Dios, están aquellos cuya creencia es cierta y aquellos cuya creencia es falsa; están aquellos a quienes Dios aprueba y aquellos a quienes desaprueba, están aquellos que le resultan agradables y aquellos a los que detesta y están aquellos a quienes hace perfectos y aquellos a quienes descarta. Y por eso digo que Dios vive solo en los corazones de algunas personas y ellas son sin duda las que verdaderamente creen en Dios, a las que Dios aprueba, las que le resultan agradables y a las que hace perfectos. Son a las que Dios guía. Ya que Dios las guía, son las personas que ya han escuchado y visto el camino de la vida eterna de Dios. Aquellos cuya creencia en Dios es falsa, aquellos a los que Dios no aprueba, aquellos a quienes Dios detesta, aquellos a quienes Dios descarta, están destinados a que Dios los rechace, están destinados a permanecer sin el camino de la vida y están destinados a seguir ignorando dónde está Dios. En cambio, aquellos que tienen a Dios viviendo en sus corazones saben dónde está Él. Son las personas a las que Dios les otorga el camino de la vida eterna y son las que siguen a Dios. ¿Sabes en este momento dónde está Dios? Dios está tanto en el corazón del hombre como al lado del hombre. No solo está en el reino espiritual y por encima de todas las cosas, sino que, más aún, está en la tierra sobre la cual existe el hombre. Y así la llegada de los últimos días ha llevado los pasos de la obra de Dios a un nuevo territorio. Dios está entre todas las cosas, tiene soberanía sobre todo y Él está también en el corazón del hombre, sirviendo como el sostén del hombre y, más aún, existe entre los hombres. Solo así puede traer el camino de la vida a la especie humana y llevar al hombre a entrar en ese camino. Dios ha venido a la tierra y vive entre los hombres para que el hombre pueda obtener el camino de la vida y en aras de su existencia. Al mismo tiempo, Él está entre todas las cosas, dirigiéndolo todo para facilitar la gestión que realiza entre los hombres. Y así, si tú solo reconoces la doctrina de que Dios está en el cielo y en el corazón del hombre, pero no reconoces la verdad de la existencia de Dios entre los hombres, entonces nunca obtendrás la vida ni el camino de la verdad.
Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que son incapaces de obtener la verdad de seguro no obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, lo único que obtendrás son meras palabras, doctrinas e, incluso más, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten simultáneamente. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, de seguro no tendrás la verdad y, aparte de las nociones y figuraciones, todo tu ser no contendrá nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las meras palabras de los libros no pueden considerarse vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, los preceptos del pasado no pueden servir como un registro de palabras actuales de Dios, y que solo las palabras que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres son la verdad, la vida, las intenciones de Dios y Su manera actual de obrar. Si tomas los registros de las palabras que Dios pronunció desde las eras pasadas y te atienes a ellas en la actualidad, eso te convierte en arqueólogo, en cuyo caso, la manera más adecuada de describirte es como un experto en la investigación de reliquias históricas. Siempre crees en los rastros de la obra que Dios hizo en tiempos pasados, solo crees en la sombra de Dios que quedó cuando antes obró entre los hombres, y solo crees en el camino que Dios les dijo a Sus seguidores en tiempos pasados, pero no crees en la orientación de la obra de Dios en la actualidad, no crees en el glorioso semblante de Dios en la actualidad y no crees en el camino de la verdad que Dios expresa en la actualidad. Por tanto, sin duda, eres un soñador que está completamente desconectado de la realidad. Si todavía hoy te aferras a las palabras que son incapaces de habilitar al hombre para vivir, ¡entonces eres un pedazo de madera muerta y sin remedio porque eres demasiado conservador, demasiado intratable y demasiado insensible para razonar!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna
El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los preceptos, las palabras y las cadenas de la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque lo único que obtienen es agua turbia a la que se han aferrado miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. A los que no se les provee del agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Solo buscas aferrarte al pasado, quedarte quieto y mantener las cosas como están y no buscas cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no serás siempre antagónico a Dios? Los pasos de la obra de Dios son abrumadores y poderosos, como las olas agitadas y el retumbar de los truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a aquello que es viejo y esperando a que las cosas caigan sobre tu regazo. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue las huellas del Cordero? ¿Cómo puedes demostrar que el Dios al que te aferras es el Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos son meras palabras que solo pueden darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las palabras de las Escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua; no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún son la senda que te puede llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te da una percepción respecto a los misterios que contiene? ¿Eres capaz de transportarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Te exhorto entonces a que dejes de soñar y a que observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna