Cómo perseguir la verdad (33)
Hoy, reflexionemos primero sobre una pregunta. Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre; ¿es esto un hecho? (Sí). Puesto que Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre, ¿por qué sigue examinando al hombre? ¿Habéis reflexionado sobre esta pregunta? (No). No habéis reflexionado sobre ella, así que ahora que se ha planteado esta pregunta, ¿qué pensáis? ¿Tenéis algún entendimiento sobre este asunto? (Aunque Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre, todavía tenemos que dar testimonio por Dios ante Satanás, para que Satanás pueda ver nuestro corazón sincero hacia Dios y nuestra lealtad a Él. Por tanto, este examen también nos da la oportunidad de dar testimonio por Dios ante Satanás). Este es un aspecto de lo que compartimos la vez anterior. Además de esto, ¿qué más se os ocurre? (También pensé en un punto: aunque Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre, Dios también dispone entornos para examinar al hombre, lo que le permite experimentar las cosas realmente y le permite, dentro de esos entornos, batallar constantemente contra sus propias actitudes corruptas y rebelarse constantemente contra su carne, de modo que pueda practicar la verdad y practicar las palabras de Dios. Este es un proceso práctico mediante el cual un ser creado obtiene la verdad). ¿Quién más tiene algún entendimiento? ¿Acaso no se os da muy bien hablar normalmente? ¿Por qué, entonces, no tenéis ningún entendimiento al enfrentaros a un problema real? ¿Sabéis lo que implica la pregunta que acabo de mencionar? Implica la manera de obrar de Dios y también implica llegar a conocer las intenciones de Dios. Así pues, ¿qué entendimiento podéis obtener de esto? Si no tenéis entendimiento sobre un asunto tan importante, esto demuestra que no reflexionáis sobre estos problemas reales y mucho menos entendéis la verdad ni entráis en la realidad. Por tanto, cuando os encontráis con tales problemas, no tenéis experiencia de primera mano sobre ellos y, en consecuencia, no podéis hablar de ningún entendimiento. ¿Quién más quiere hablar sobre su entendimiento de esta pregunta? Puesto que Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre y sabe que las personas están dispuestas a practicar la verdad, a hacer sus deberes con devoción y a someterse a Dios, ¿acaso no es eso suficiente? ¿Por qué sigue Dios examinando al hombre? ¿Qué efecto pretende lograr Dios en última instancia al hacer esto? (Creo que Dios dispone entornos para someter al hombre a pruebas y refinamiento con el fin de tomar la verdad y obrarla en él, y hacer de la verdad su vida; es un proceso relativamente práctico). ¿Es esto correcto? (Sí. Yo añadiría un punto más: creo que el examen que hace Dios de la obra del hombre sirve, por un lado, para tomar la verdad y obrarla en el hombre al hacerle experimentar pruebas y refinamiento y, por otro, para cumplir la voluntad de Dios en el hombre). Decís que Dios examina al hombre para permitirle cumplir la voluntad de Dios, pero ¿puede el hombre cumplir la voluntad de Dios? (No, no puede). Habéis escuchado sermones durante muchos años y, sin embargo, no tenéis entendimiento de la mayoría de las cosas, especialmente cuando se trata de problemas reales en vuestra vida diaria. Pase lo que pase, la mayoría de las personas solo saben soltar una retórica altisonante y hablar sobre doctrinas y teorías vacías. Algunos incluso dicen cosas que no vienen al caso en absoluto, que no guardan relación alguna con la verdad, con la realidad; no están ni remotamente conectadas. Aunque algunos tampoco han reflexionado sobre estas preguntas, siguen teniendo cierto entendimiento de algunos problemas reales, ¿verdad? A juzgar por vuestras respuestas, en tiempos normales en vuestra vida real no habéis tenido entrada en la mayoría de las verdades relativas a la práctica, por lo que no tenéis experiencia de ellas. Sea cual sea el problema real al que os enfrentéis, no tenéis ningún entendimiento del que hablar y solo sabéis hablar de doctrinas; siempre que sucede algo, respondéis con doctrinas. Por tanto, en cualquier trabajo o en cualquier ámbito del deber, lo que podéis hacer es muy limitado, e incluso las cosas limitadas que podéis hacer no se ajustan a los principios-verdad. Los principios-verdad están fuera del alcance de la mayoría de las personas, la mayoría tampoco puede entenderlos y, más aún, son incapaces de hacer sus deberes de acuerdo con los principios. Respecto a la pregunta de hace un momento: “Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre, entonces, ¿por qué sigue examinando al hombre?”, la mayoría de vosotros no teníais ningún entendimiento, pero una vez que unos pocos individuos expresaron cierto entendimiento, la mayoría pudisteis recibir confirmación en vuestro corazón y determinar quién había hablado con mayor precisión y de manera comparativamente más ajustada a los hechos. Así pues, ¿cómo debería entenderse exactamente esta pregunta? Necesitamos compartir sobre ello.
Escrutar lo más íntimo del corazón del hombre es una capacidad que posee Dios mismo. Dios tiene un hondo entendimiento de la especie humana, de los seres creados; esto es completamente exacto, es un hecho que no se puede negar. Lo hayas experimentado o no, hayas obtenido algún aprecio por ello o no o lo hayas percibido alguna vez o no, en cualquier caso, es un hecho que Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre. Puesto que Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre, Él tiene naturalmente un entendimiento especialmente profundo del hombre. Cómo son el calibre y los instintos del hombre, cómo de grande es su estatura, qué puede hacer y qué no, así como qué actitudes corruptas tiene: Dios conoce todas estas cosas como la palma de su mano; ¡Dios las tiene perfectamente claras! Entonces, ¿por qué sigue Dios examinando constantemente al hombre? ¿Cuál es el propósito de este examen? Dios necesita que el hombre le dé una respuesta mediante su propio comportamiento y sus manifestaciones. Dios quiere ver que reciben confirmación la determinación del hombre, sus deseos, sus oraciones o los juramentos que hace ante Él. A ojos de Dios, este es un proceso esencial; se refiere a cómo salva Dios al hombre y a cómo toma Sus palabras y toma la verdad para obrarlas en el hombre. La vez anterior también compartimos en parte el tema de por qué Dios examina al hombre y mencionamos que Él lo hace porque necesita que el hombre dé testimonio por Él. Sin embargo, esta es una parte muy pequeña de la razón. La razón principal es que, al examinar al hombre, Dios pretende que este tome las palabras de Dios, tome la verdad, las ponga en práctica y las convierta en su propia realidad. El objetivo no es que el hombre se limite a terminar de leer las palabras de Dios sin más que una impresión o algunas ideas, intenciones o determinación. Más bien es para que el hombre, después de leer las palabras de Dios, reflexione y comparta sobre ellas para llegar a entender la verdad y ser capaz de ponerla en práctica de modo que se convierta en su realidad-vida. Por tanto, ¿por qué quiere Dios la práctica del hombre? Esta práctica es crucial para que el hombre alcance la salvación. Este es un proceso necesario a través del cual Dios toma la verdad y la obra en el hombre. Al practicar la verdad, por un lado, el hombre es capaz de despojarse de sus actitudes corruptas; por otro, experimenta de veras de qué hablan las palabras de Dios, cuáles son los estándares requeridos por Dios y cuáles son Sus intenciones, además de experimentar de veras el proceso de despojarse de sus actitudes corruptas y someterse a Dios. Mediante este proceso, las palabras de Dios y la verdad se obran en el hombre. Por supuesto, este resultado no puede lograrse al practicar la verdad una o dos veces; en cambio, el hombre debe practicar y entrar en cada aspecto de la verdad a largo plazo. En este proceso a largo plazo, a medida que el hombre continuamente experimenta y pasa por cosas, sus actitudes corruptas se resuelven poco a poco en distintos grados. La resolución de las actitudes corruptas del hombre sigue sin ser el resultado final que Dios pretende lograr al examinarlo. ¿Cuál es el resultado final? Lo que Dios pretende lograr en el hombre, por medio de que la verdad cause un efecto en su interior, es librarlo de sus actitudes corruptas para luego tomar la verdad y convertirla en su vida; este es el resultado final. Cuando la verdad se convierte en la vida del hombre, sus actitudes corruptas se resuelven de raíz. El resultado final que el hombre logra al recorrer la senda de salvación es que se resuelvan de raíz sus actitudes corruptas. Este es el motivo principal por el que Dios examina al hombre. Por consiguiente, los dos puntos de los que hablan algunas personas cuando dicen: “Dios examina al hombre, por un lado, porque Él necesita que dé testimonio y, por otro, para que siga la voluntad de Dios” no son en realidad muy importantes al compararlos con el plan de gestión de Dios o con Su objetivo de hacer completo al hombre y permitirle alcanzar la salvación. Lo importante es que la intención de Dios es, durante el proceso de examinar al hombre, tomar Sus palabras y tomar la verdad para obrarlas en el hombre. El resultado final es permitir que las palabras de Dios y la verdad se conviertan en la vida del hombre, para reemplazar su antigua vida: sus actitudes corruptas. ¿Acaso el hombre no sería entonces ganado por Dios? (Sí). El resultado que Dios pretende lograr al examinar al hombre es el de que este sea ganado por Dios en última instancia. Este examen adopta muchas formas. A veces, Dios usa un entorno para someterte a pruebas y refinamiento; a veces, usa un entorno para castigarte y juzgarte; a veces, usa un entorno para alertarte y advertirte. A veces, Él usa a otras personas para recordarte, advertirte y podarte; a veces, usa Sus palabras para, de manera explícita, reprenderte, escarmentarte y disciplinarte, o incluso usa Sus palabras para juzgarte y dejar en evidencia tu rebeldía de manera explícita. Todas estas son formas en las que Dios examina al hombre; las maneras que tiene Dios de examinar al hombre son muchas y variadas. Entonces, ¿bajo qué condiciones examina Dios al hombre? ¿Qué condiciones debes cumplir para que Dios te examine? Debes tener entrada en la vida. Dios te escruta; Él sabe qué piensas en el corazón y sabe qué clase de esencia-naturaleza tienes. Sin embargo, si no tienes entrada en la vida —en otras palabras, si por lo general no persigues la verdad y no buscas en nada los principios-verdad—, incluso si Dios te esclarece y te guía con el fin de ayudarte a entender un aspecto de la verdad, permaneces indiferente, en tu interior no te conmueves ni tienes intención alguna de practicar de acuerdo con los principios-verdad ni en tu corazón ni en tu consciencia subjetiva. En ese caso, rara vez te sobrevendrán las diversas formas que tiene Dios de examinar al hombre. ¿De qué es esto indicativo? Indica que todavía estás en la etapa de ser mano de obra y aún no te has embarcado en la senda de salvación. ¿De qué es señal esto? ¡De que todavía eres mano de obra! ¿Qué significa ser mano de obra? Significa que, cuando haces ese poco deber y realizas esas tareas, esto es meramente esforzarte y no tiene nada que ver con los principios-verdad. Ya que meramente te estás esforzando, no se habla de los principios de práctica ni se habla de buscar los principios-verdad. Es suficiente con que puedas esforzarte, no causes trastornos, no provoques perturbaciones, no trastornes el orden a sabiendas, no sabotees nada a propósito y no dañes ningún tipo de equipo de forma intencionada. Los requerimientos que se te imponen no son altos; basta si puedes esforzarte, si no provocas perturbaciones y si, en apariencia, pareces comportarte razonablemente bien. Ese es el estándar que se requiere de ti. ¿Por qué se requiere de ti semejante estándar? Porque no persigues la verdad, por lo general no tienes entrada en la vida y no buscas la verdad en nada. Hay quienes dicen: “Aunque no buscamos la verdad cuando suceden las cosas, no hemos vulnerado ningún principio. Hacemos todo lo que la casa de Dios nos pide que hagamos, hemos sido obedientes y hemos completado nuestras tareas. Tampoco hemos provocado trastornos o perturbaciones de manera deliberada; por tanto, ¿cómo puedes decir que somos mano de obra?”. ¿Acaso decir que estas personas son mano de obra es un agravio hacia ellas? (No). De manera doctrinal, las personas saben que no lo es, pero algunas siguen sin estar convencidas en su corazón. ¿Por qué se dice que estas personas son mano de obra? (El propósito principal de que Dios se haga carne y exprese la verdad en los últimos días es permitirnos aceptar la verdad, practicar la verdad y obtener la verdad como nuestra vida. Si hacemos nuestros deberes sin principios, entonces hacerlos no tiene nada que ver con la verdad y a eso solo se le puede llamar ser mano de obra). Al oír estas palabras, hay quienes no pueden aceptarlas y dicen: “Llevamos muchos años creyendo en Dios y hemos pagado un precio muy alto al hacer nuestro deber, entonces, ¿cómo podemos seguir siendo mano de obra? ¡Esto no nos convence! ¿Acaso Dios no escruta lo más íntimo del corazón del hombre? Sin embargo, ¡Dios no sabe cómo es nuestro corazón respecto a Él ni nos entiende! Si Dios no nos entiende, ¿cómo se puede decir que Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre? Si Dios no entiende al hombre, puede agraviarlo con facilidad”. Semejante persona cree que Dios la ha agraviado; ¿es correcto que piense de esta manera? (No). Esta persona reconoce que Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre, pero también dice que Dios la ha agraviado. ¿Acaso reconoce de verdad que Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre? (No. Si cree que Dios ha sido injusto con ella, incluso si dice: “Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre”, este no es un entendimiento auténtico). Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre; así pues, ¿entiende Él los diversos estados y esencias de la gente? (Sí). Debido a que Dios sí entiende, ¿es exacta Su calificación de muchas personas que han creído en Dios durante años de seguir siendo mano de obra, de no ser personas que persiguen la verdad ni se han embarcado en la senda de salvación? (Es precisa). ¿En qué se basa esto? (En nuestros estados reales. En los entornos que Dios dispone, no buscamos la verdad para resolver nuestras actitudes corruptas y hacemos nuestro deber sin los principios-verdad, por lo que creo que la calificación que Dios hace de nosotros es la correcta). Vosotros no podéis desentrañar aún este asunto.
A lo largo de los años, he dicho muchísimas verdades y he compartido sobre muchísimos principios-verdad: ¿estáis dispuestos a practicarlos? (Sí). Estáis dispuestos a practicar la verdad; por tanto, ¿alguna vez habéis orado y habéis tomado determinaciones o habéis hecho juramentos a Dios respecto a esto? (A veces hago juramentos y tomo determinaciones). La mayoría de las personas están dispuestas a practicar la verdad en su corazón, oran a menudo y toman determinaciones, así como también le hacen juramentos a Dios; algunas incluso piden a Dios que las discipline. Pero ¿puede esta disposición significar que la gente posee la realidad-verdad? ¿Puede ocupar el lugar de su práctica de la verdad? (No). No puede ocupar el lugar de su práctica de la verdad. Mirad, ¿acaso la mayoría de la gente no se encuentra en este estado? Cuando se trata de poner en práctica la verdad o de compartir sobre cierto aspecto de ella, en cuanto a las intenciones subjetivas de las personas, ninguna quiere albergar resistencia; todas están dispuestas a practicar la verdad. Por ejemplo, ser una persona honesta, realizar tu deber con devoción, no ser negligente, cooperar de forma armoniosa, no causar trastornos ni perturbaciones al hacer las cosas y ser capaz de salvaguardar los intereses de la casa de Dios, así como defender el testimonio de Dios, entre otras cosas: todo el mundo está dispuesto a practicar y entrar en estas verdades. Si preguntaras: “¿Quién no está dispuesto a practicar la verdad?”, nadie levantaría la mano; todos lo están. Si luego preguntaras: “¿Cuándo planeas empezar a practicarla?”, dirían: “Empezaré a practicarla de ahora en adelante”. Pero después no actúan en realidad; siguen pensando en su corazón: “Dios, estoy dispuesto a practicar la verdad”. No solo oran así ante Dios, sino que también expresan su determinación y sus deseos ante todo el mundo, a veces incluso se conmueven hasta tal punto que las lágrimas surcan su rostro al tiempo que se ahogan en sollozos. Conmoverse es una cosa, pero es difícil decir si realmente pueden poner la verdad en práctica o no. Hay quienes siempre permanecen en la etapa de estar dispuestas a practicar la verdad; cada vez que les preguntas, dicen que están dispuestas a practicarla, igual que un niño que dice las palabras de un adulto. Por ejemplo, algunos padres preguntan a su hijo si estará dispuesto a ganar dinero para mantener a mamá y a papá cuando crezca, a lo que el niño dice: “¡Sí!”. Si de veras van a mantener o no a sus padres cuando sea mayor, esa es otra cuestión. Tras escuchar a un hijo decir que está dispuesto a mantener a sus padres, algunos padres se lo toman en serio y depositan todas sus esperanzas en él; llegan incluso a estar dispuestos a deslomarse trabajando por él. En realidad, el niño solo está hablando por hablar; ni siquiera él mismo entiende qué significa esta “disposición”. Simplemente piensa que, en la medida en que sus padres estén felices y satisfechos después de oír eso, su “disposición” se ha cumplido. No sabe qué dificultades tendrá que soportar, qué precio tendrá que pagar ni qué responsabilidades u obligaciones tendrá que cumplir en aras de esta “disposición” cuando se haga mayor. No sabe cómo se debería poner en práctica esta “disposición” ni cómo debería cumplirse ni cómo debería convertirse en realidad. El niño simplemente habla por hablar, eso es todo; cuando se hace mayor, olvida por completo lo que dijo en la infancia y esas palabras se las lleva el viento. En la vida real no es fácil ganar dinero; la realidad es muy dura y nada le va bien, sea cual sea el trabajo que haga. Así pues, ¿puede cumplir las palabras que dijo en la infancia: “Estoy dispuesto a mantener a mis padres”? (Lograrlo no es fácil). La mayoría de vosotros también os encontráis en este estado; no estáis dispuestos a ser mera mano de obra para Dios, a la vez que estáis dispuestos a entregaros a Dios con devoción, dispuestos a someteros a Dios, dispuestos a entrar en la realidad-verdad, así como dispuestos a hacerlo todo según los principios-verdad. Sin embargo, estar dispuesto sin más no es tu realidad ni la representa; no posees realidad alguna en estos ámbitos. Las personas están dispuestas sin más y luego piensan: “Dado que estoy dispuesto, cuenta como que soy leal, así como que he practicado la verdad. Puesto que tengo esta determinación, puedo despojarme de mis actitudes corruptas, además de satisfacer las intenciones de Dios”. Creen que estar dispuestos significa que ya tienen la verdad como su vida y que ya poseen la realidad-verdad. No saben que esta “disposición” suya permanece meramente en sus deseos y pensamientos; no tiene nada que ver con la realidad, de modo que aún hay cierta distancia entre esta y practicar la verdad, así como entre esta y entrar en la realidad-verdad. Aunque estás dispuesto a practicar la verdad, no la has puesto en práctica ni cuentas con manifestaciones reales, así que todavía permaneces en las figuraciones de tus intenciones subjetivas y aún vives en la etapa en la que tus actitudes corruptas dictan tus pensamientos y tu comportamiento. Mientras permaneces en esta etapa, ¿puede tu disposición superar tus actitudes corruptas? (No). Sea lo que sea que te encuentres, sigues viviendo por tus actitudes corruptas. Por ejemplo, cuando cooperas con una persona al realizar tu deber, piensas que si cooperas o discutes las cosas con ella, eso te hará parecer inferior a ella y, por tanto, perderás tu estatus y tu prestigio. Así pues, no cooperas con ella y te encargas de tomar todas las decisiones por tu cuenta. Cuando ves a alguien ser negligente al hacer su deber, tampoco lo dejas en evidencia ni lo podas y piensas para tus adentros: “Suelo tener buena relación con esta persona. Si es negligente, que lo sea; en cualquier caso, mis intereses personales no han sufrido ninguna pérdida. Simplemente le daré algunas pistas y algún consejo, eso bastará; si no se arrepiente, lo observaré un poco más para dejarle cierto margen”. No practicas la verdad sin importar lo que te encuentres. Esa “disposición” tuya es tan solo un pensamiento relativamente positivo; no es para nada tu realidad. No has practicado la verdad en absoluto ni has entrado en la realidad-verdad. Siempre que te topas con algo que requiere que practiques la verdad, lo tratas y lo manejas conforme a tus actitudes corruptas; no buscas los principios-verdad ni entras en la realidad-verdad. En tu corazón piensas constantemente: “Estoy dispuesto a practicar la verdad, estoy dispuesto a amar a Dios y estoy dispuesto a someterme a Dios”, por lo que asumes que ya has practicado la verdad tú mismo, has amado a Dios tú mismo y te has sometido a Dios tú mismo. Incluso te defines a ti mismo al darte el título grandilocuente de “una persona que practica la verdad y la persigue”. Te estás engañando a ti mismo y también a Dios. Sea lo que sea con lo que te encuentras, no entras en la realidad-verdad y no usas la verdad para resolver las cosas, sino que sigues tomando determinaciones ante Dios: “Dios, estoy dispuesto a serte leal, estoy dispuesto a someterme a Ti, estoy dispuesto a amarte y estoy dispuesto a renunciar a todo lo que tengo por Ti”. Después de orar, cuando Dios dispone un entorno para ti, no actúas de acuerdo con los principios-verdad ni practicas la verdad; tu disposición se ha dejado de lado hace tiempo. Cuando el asunto pasa, vuelves de inmediato a expresar tu determinación: “Estoy dispuesto a practicar la verdad, estoy dispuesto a someterme a Dios y estoy dispuesto a amar a Dios”. Hay una voz que te dice sin parar en el corazón: “Como estoy dispuesto a hacer todas estas cosas, no soy mano de obra; soy una persona que ama a Dios, alguien que practica la verdad”. Te mientes a ti mismo bastante bien, pero ¿te deja Dios que lo engañes así? (No). Puedes engañarte a ti mismo, pero Dios no te permitirá engañarlo así a Él. Puede que seas capaz de engañarte a ti mismo y engañar a los que te rodean, pero a Dios no lo puedes engañar. Tomas determinaciones ante Dios una y otra vez: “¡Dios, estoy dispuesto a someterme a Ti, estoy dispuesto a satisfacerte!”. “¡Dios, estoy dispuesto a entregarme a Ti y estoy dispuesto a ofrecerte todo mi ser!”. ¿Cuáles de los votos que hiciste ante Dios has puesto en práctica? ¿Cuáles has cumplido? No se ha cumplido ni uno solo; al final, sigues permaneciendo en la etapa de la disposición. Por tanto, por mucho esfuerzo que hayas hecho, mientras sigas permaneciendo en la etapa de la disposición, no hayas empezado a buscar los principios-verdad y no hayas empezado a practicar la verdad, no tienes entrada en la vida. ¿Tiene vida una persona sin entrada en la vida? (No). ¿Qué es alguien sin vida? ¿Es mano de obra o uno de los escogidos de Dios? ¿Está entre aquellos a los que salva Dios? ¿Es alguien a quien Dios tiene intención de salvar? ¿Es alguien que se somete al dominio de Dios? (No). No tienes entrada en la vida, pero aseguras que eres alguien que practica la verdad y que no eres mano de obra. Si no eres mano de obra, ¿entonces qué eres? ¿Perteneces al pueblo de Dios o eres alguien a quien Dios ha salvado y perfeccionado? (Ninguna de las dos cosas). A Mi modo de ver, llamarte mano de obra ya es darte más mérito del que mereces; algunas personas ni siquiera son mano de obra: no están dispuestas a esforzarse en lo más mínimo al hacer sus deberes y se muestran reacias a ello. Solo porque os esforzáis un poco y estáis dispuestos a practicar la verdad no penséis que estáis cualificados para recibir bendiciones y recompensas, además de tener el capital para intentar negociar con Dios. Aún estáis lejos de alcanzar la salvación. Casi ninguno de vosotros tiene aún una evidente entrada en la vida. Pensáis que, tras haber llegado a creer en Dios, dejar a vuestra familia y vuestra carrera atrás para hacer vuestro deber y estar dispuestos a hacer cualquier cosa que la casa de Dios disponga para vosotros significa que poseéis la realidad-verdad. Sin embargo, en realidad, ¿qué se esconde tras vuestra disposición? Vuestra disposición está altamente adulterada y no soporta ser sometida a examen, así que no es para nada injusto con vosotros calificaros como mano de obra. No tienes entrada en la vida, ¿acaso no eres mano de obra entonces? Ya está bastante bien que Yo no te haya llamado diablo. Una persona sin entrada en la vida es una persona sin vida. Hay quienes llevan diez años creyendo en Dios, pero no tienen vida; algunos hace veinte años que creen, pero no tienen vida; algunos incluso llevan creyendo más de treinta años, sin embargo, siguen sin tener vida. No pueden hacer ningún trabajo real ni pueden explicar con claridad o articular con lucidez siquiera las verdades más simples y superficiales: ¿acaso esto no significa que no tienen vida? A lo largo de sus años creyendo en Dios, siempre han pensado que les iba bastante bien en su fe y han dicho a menudo: “Estoy dispuesto a correr de un lado a otro y entregarme a Dios, estoy dispuesto a pagar un precio por Dios y estoy dispuesto a ser leal a Dios. Fijaos en cuánto he ofrendado y cuánto me he entregado a Dios. He dedicado tiempo y energía y me he desprendido de mi familia, de mis estudios, de mi trabajo y de mi dinero. Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa que se me pida. Estoy dispuesto a someterme a Dios, estoy dispuesto a satisfacer a Dios, estoy dispuesto a aceptar la poda y estoy dispuesto a aceptar el castigo y el juicio”. ¿Esa “disposición” puede significar que has entrado en la realidad-verdad? ¿Cómo puede salir con tal facilidad de tu boca esa “disposición”? Estás “dispuesto” a hacer mucho, pero ¿cuánta verdad has puesto en práctica? ¿Dónde está tu realidad-verdad? Estás “dispuesto” a hacer mucho, pero ¿tienes un testimonio vivencial? ¿Por qué, incluso ahora, la probabilidad de que traiciones a Dios sigue siendo del cien por cien? ¿Por qué no ha bajado siquiera un poco? Incluso si bajara poco a poco a un veinte o treinta por ciento, eso todavía contaría como haber practicado y entrado un poco en la verdad. Sin embargo, ni siquiera puedes lograr eso. Esa “disposición” tuya es un engaño; es el mayor engaño contra Dios. No es lealtad a Dios ni tampoco es un corazón sincero hacia Dios. ¿Crees que decir una mentira mil o diez mil veces hará realmente que se convierta en verdad y en un hecho? Con Dios, esta afirmación no es cierta; es un razonamiento retorcido y una herejía. Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre. Por mucho que digas que estás dispuesto a entregarte a Dios y por muy bien que suenen tus palabras, Dios observa con perfecta claridad lo que eres. No paras de afirmar que estás dispuesto a practicar la verdad y dices que tienes la realidad de perseguir la verdad y que tienes pruebas de que la practicas. Por consiguiente, ¿qué es lo que le devuelves a Dios cuando te examina? Ves a personas malvadas provocando trastornos y perturbaciones en la casa de Dios; sin embargo, no prestas atención ni te involucras. Aunque alguien denuncie un problema, no lo resuelves ni te ocupas de él y simplemente dejas que las personas malvadas cometan maldad y se descontrolen. ¿Es esta tu sumisión a Dios? ¿Es esta tu lealtad a Dios? Ya que piensas que eres leal a Dios, ¿cuántas veces salvaguardaste los intereses de la casa de Dios mientras fuiste líder u obrero? ¿En qué asuntos tomaste la iniciativa para identificar y resolver los problemas y así garantizar el funcionamiento normal del trabajo de la iglesia? Cuando las personas malvadas estaban provocando trastornos y perturbaciones en la obra de la iglesia, ¿cuántas veces te levantaste para dejarlas en evidencia y resolver las perturbaciones que provocaban? ¿Cuándo defendiste alguna vez los principios en el uso y el gasto de las ofrendas y protegiste de manera adecuada las ofrendas de Dios ante las pérdidas? En estos asuntos, nunca has tenido consideración con las intenciones de Dios ni has llevado a cabo controles estrictos para restringir a las personas malvadas de hacer el mal. En su lugar, has sido del todo irresponsable al observar cómo el trabajo de la iglesia y los intereses de la casa de Dios sufrían pérdidas y, sin embargo, permanecer indiferente. En lo que se refiere especialmente al gasto de las ofrendas, no haces ninguna comprobación en absoluto y das tu aprobación a la ligera y luego firmas. Con una palabra dicha a la ligera y un trazo de tu pluma, decenas de miles o cientos de miles en ofrendas se despilfarraban sin que siquiera parpadearas. Más tarde, cuando la casa de Dios te hacía rendir cuentas, te daba miedo tener que compensar las pérdidas, así que incluso te inventabas pruebas y buscabas a alguien que las manipulara y alterara las firmas. Esta es tu “lealtad” a Dios. Cuando las personas malvadas iban descontroladas haciendo cosas malas y provocando trastornos y perturbaciones en la obra de la iglesia, cuando veías a personas que eran negligentes en la realización de sus deberes y se aprovechaban de la casa de Dios, te hacías el sordo y el mudo, fingías no ver y no saber, mientras en tu corazón pensabas: “Estoy dispuesto a serle leal a Dios, estoy dispuesto a hacer guardia en mi puesto por la casa de Dios, guardar bien su puerta y vigilar bien al rebaño”. Estás dispuesto, pero ¿lo has hecho? Dices que estás dispuesto a hacer guardia en tu puesto y a llevar a cabo controles estrictos para la casa de Dios, así como guardar bien su puerta, pero ¿le tienes lealtad a Dios? ¿Estás cualificado para decir estas palabras? ¿Tienes alguna autoconciencia? ¡Piensas demasiado bien de ti mismo! Si no puedes hacerlo, no hables a la ligera. Dices que estás dispuesto y tomas la determinación, además de hacer juramentos ante Dios. Tras hacer juramentos, Dios espera; Dios observará y mirará para ver qué haces a continuación, si practicas la verdad y si las palabras que dijiste se han cumplido. Si no las cumples, entonces a ojos de Dios eres un estafador y las determinaciones que tomaste y los juramentos que hiciste ante Dios son un montón de mentiras. De manera descarada, engañas a Dios e intentas embaucarlo; ¿qué eres tú? ¿Crees que el simple hecho de expresarle tu determinación a Dios, esforzarte un poco y actuar por inercia cuenta como practicar la verdad? Traicionaste los intereses de la casa de Dios, pero aun así quieres que Dios te acepte y todavía quieres que el pueblo escogido de Dios te dé su aprobación; incluso quieres negociar con Dios y recibir una recompensa: ¿de veras te iban a salir tan bien las cosas? Engañas a Dios, lo tratas de manera superficial y juegas con Él; aun así, quieres que Dios te dé una recompensa; ¿qué eres tú? Si eres capaz de hacer esto, ¿tienes vida? Si la especie humana corrupta tuviera consciencia y razón humanas, no trataría a Dios de esta manera después de escuchar sermones durante tantos años. Sin embargo, llevas muchos años creyendo en Dios y has escuchado sermones durante todos esos años, pero sigues siendo capaz de tratar así a Dios, al utilizar tu propia disposición para que ocupe el lugar de practicar la verdad a fin de intentar embaucar a Dios y tratarlo de manera superficial, así como para engañarlo y jugar con Él. Dime, ¿qué eres tú? Eres un satanás, un diablo: no un ser humano. A ojos de Dios, ni siquiera eres un ser creado; ¡solo eres un diablo, no eres más que un miserable que merece morir! Dime, ¿acaso no merece morir semejante persona? (Sí).
Hay quienes creen que han realizado mucho esfuerzo al hacer sus deberes en la casa de Dios y que están dispuestos a entregarse a Dios, a prestar atención a las palabras de Dios y a practicar la verdad. Cuando dicen estar dispuestos, se conmueven un poco y hay en ellos algo de sinceridad, de modo que se enaltecen a sí mismos como si fueran iguales a Pedro, pues persiguen la verdad y la practican; se colocan a sí mismas en un trono. ¿Es esto algo que debería hacer un ser creado? ¿Debería tener un ser creado semejantes manifestaciones? (No). Una persona con entrada en la vida no tiene meramente disposición; con la base de esa disposición, tiene práctica y tiene entrada. ¿Qué manifestaciones tendrá entonces tal persona? Tener entrada en la vida quiere decir que una persona se despoja poco a poco de sus actitudes corruptas y llega a considerar las palabras de Dios como su vida. En general, ¿qué revelan y viven aquellos que tienen las palabras de Dios como su vida? ¿Qué actitud tienen hacia Dios? ¿Cuáles son sus manifestaciones al realizar sus deberes? (Una persona con entrada en la vida tiene varias manifestaciones principales. Por un lado, posee un verdadero conocimiento de sí misma. Ve que está muy lejos aún de los requerimientos de Dios y que su estatura es aún demasiado escasa. Se siente dolida y angustiada por algunas de sus transgresiones y revelaciones de corrupción y también espera experimentar más entornos dispuestos por Dios y asumir más cargas a fin de formarse en la práctica de la verdad durante el proceso, ya que solo así puede obtener la verdad. Por otro, como mínimo, puede evitar ser negligente al hacer su deber y puede reflexionar a menudo sobre sí misma. Si descubre que ha vulnerado los principios o que no ha estado a la altura en algún aspecto, puede cambiar de rumbo con rapidez. Además, cuando se trata de asuntos relativos a los decretos administrativos de Dios o a las ofrendas de Dios, tiene un corazón temeroso de Dios y no se atreve a ofender el carácter de Dios). (Me gustaría añadir un apunte. Una persona con entrada en la vida será cautelosa y cuidadosa al hacer su deber, dedicará esfuerzo a las palabras de Dios, buscará los principios-verdad y se abstendrá de actuar de manera imprudente según su propia voluntad. También discutirá los asuntos y se comunicará con personas que entienden la verdad, además de que practicará de acuerdo con los principios-verdad). En su vida real, la gente con entrada en la vida tiene el vivir y las revelaciones correspondientes. No permanece al nivel de las intenciones; no está simplemente dispuesta a ser leal y dispuesta a someterse. En su lugar, tiene un vivir y unas revelaciones reales. El punto más simple es que, pase lo que pase en su vida diaria, puede buscar los principios-verdad de forma proactiva y consciente. Antes de actuar, primero adopta los principios para hacerlo y obtiene un entendimiento claro de ellos, además de no cometer actos malvados de manera imprudente. Si no entiende, busca los principios en las palabras de Dios. Si sigue sin tenerlos del todo claros después de encontrarlos, busca a alguien que entienda la verdad para compartir y discutirlos más a fondo. Una vez que entiende los principios, puede ponerlos en práctica. En el aspecto positivo, es especialmente proactiva y especialmente meticulosa al practicar la verdad. Da igual lo que se encuentre, ya sea importante el asunto o ya sea menor —y especialmente cuando se trata de un asunto importante relativo al trabajo de la casa de Dios—, es particularmente cautelosa. No toma decisiones sola a la ligera, sino que consulta más a otros, indaga y busca más. En el aspecto negativo, cuando hace algo mal, puede reflexionar sobre sus actitudes corruptas y llegar a conocerlas, así como llegar a conocer sus insuficiencias y defectos, los ámbitos que desconoce y aquellos en los que tiende a volverse negativa y débil y no da la talla. Reflexiona sobre sí misma con frecuencia. Durante este proceso, por un lado, ora a Dios y busca la verdad, al tiempo que reflexiona sobre sí misma y llega a conocerse a través de las palabras de juicio y desenmascaramiento de Dios; por otro, pide opinión a sus hermanos y hermanas. Tras completar una tarea, reflexiona repetidamente sobre si ha vulnerado los principios en algún aspecto, sobre si ha pasado algo por alto, sobre si se ha generado alguna distorsión o sobre si ha habido alguna discrepancia con los arreglos del trabajo de lo Alto. Reflexiona sobre sí misma todo el tiempo. Ya sea desde el lado positivo o desde el negativo, el objetivo y la dirección de su práctica son los de esforzarse por actuar de acuerdo con los principios-verdad y alinearse con ellos en lugar de actuar según su propia voluntad. Si no entiende los principios-verdad o no los tiene claros, no se guarda el asunto en su interior. En su lugar, busca a personas que entienden la verdad y habla con ellas hasta que le quedan claros los principios, momento en el que los pone en práctica y los pone en marcha. En resumen, en lo que se refiere a la práctica, no actúa según sus preferencias o su estado de ánimo, mucho menos comete actos malvados con imprudencia según su propia voluntad; en su lugar, puede buscar la verdad y realizar sus deberes de acuerdo con los principios. Esta es su manifestación en la práctica. Además, en términos de su actitud hacia Dios, en cómo trata los requerimientos de Dios y trata cada aspecto de los asuntos relacionados con Él, puede tener un corazón temeroso de Dios, un corazón que le tiene pavor a Dios y un corazón lleno de sobrecogimiento y temblor. Le da mucho miedo poder tomar la senda equivocada o hacer algo mal y herir el corazón de Dios; tiene mucho miedo de poder ofender a Dios, vulnerar los decretos administrativos de Dios u ofender el carácter de Dios. Tiene esta mentalidad hacia Dios y tiene estas acciones y revelaciones reales en su trato respecto a la verdad y a los principios-verdad; solo esto constituye la entrada en la vida, ¿verdad? (Sí). ¿Tenéis estas manifestaciones? Aquellos que tienen estas manifestaciones tienen entrada en la vida; todos los que no las tienen son mano de obra. Si se te preguntara qué hacías mientras corrías de un lado para otro y te entregabas cada día y dijeras que estabas haciendo tu deber y ofreciendo devoción a Dios, ¿serían entonces tus palabras y acciones acordes con los principios? ¿Están fundamentadas en las palabras de Dios? Si cada palabra que dices, cada cosa que haces y cada perspectiva que tienes no se basan en las palabras de Dios ni en la verdad, si no buscas la verdad cuando suceden cosas ni tienes entrada en la vida, entonces, ¿acaso no eres meramente mano de obra? Dicho de manera amable, eres mano de obra; para decirlo de forma menos amable, simplemente te estás esforzando; dicho de manera incluso más directa, ¡solo estás vendiendo tu mano de obra! Vender tu mano de obra equivale a ser mano de obra. ¿Qué puedes obtener si vendes tu mano de obra? Simplemente ganas un poco de gracia: comer algo de buena comida, llevar ropa bonita, disfrutar de algunas comodidades vitales, vivir en una casa muy espacioso y estar relativamente abrigado en invierno, así como relativamente fresco en verano. Eso ya está bastante bien. Si te limitas a esforzarte, ¿qué más esperas ganar? Simplemente estás dispuesto a hacer tu deber, pero no practicas la verdad. Esto no es seguir el camino de Dios. En ese caso, lo que haces es ser meramente mano de obra. Quienes son mano de obra no practican la verdad y carecen de principios en todo lo que hacen. Ser mano de obra así no puede aportarles vida; ya está muy bien ser capaz de disfrutar de un poco de gracia. Estás dispuesto a esforzarte y, en consideración a tu arduo trabajo, la casa de Dios te aporta algunas necesidades diarias para que vivas algo mejor, tengas verduras frescas todo el año y comas algunos alimentos orgánicos. Esto ya es la gracia de Dios; ¿qué más esperas disfrutar? Si trabajaras y te esforzaras para ganar dinero en el mundo, ¿qué te podrías permitir comer o vestir? No se te proveería sin más de comida y ropa; tendrías que ganar dinero para comprarlas por tu cuenta, además de que tendrías que aguantar malos tratos y el acoso de los demás. Puedes disfrutar de la gracia de Dios y librarte del acoso si te esfuerzas en la casa de Dios; puedes comer bien, vestir bien, vivir en una buena casa y llevar una vida agradable. Nadie te acosa, nadie te ataca ni toma represalias contra ti y los hermanos y las hermanas te cuidan y velan por ti cuando caes enfermo. ¿Acaso no es esto gracia? ¿No son estas las cosas que buscáis? Si no buscáis más que esto, ya las habéis conseguido; ya habéis obtenido lo que buscabais. ¿No son estas las cosas que busca la gente sin vida? ¿No se han hecho realidad todos sus deseos al buscar estas cosas? Tu “disposición” solo puede intercambiarse por esta gracia y por estas comodidades de Dios. Eso ya está bastante bien; Dios ha sido justo contigo. De hecho, esa “disposición” que tienes no vale pada nada. Sin la entrada en la vida, no puedes intercambiarla por la vida; solo puedes intercambiarla por algo de gracia. ¿Acaso la gracia que habéis recibido no excede ya a lo que pedíais o imaginabais? (Sí). Entonces, ¿es esto lo que queréis? ¿Es esto lo que buscáis? Cuando empezasteis a creer en Dios, ¿esperabais meramente obtener esta gracia y ya está? (No). Entonces, ¿tenéis alguna otra aspiración? (Sí. También queremos buscar alcanzar la salvación). Si solo tienes la intención de practicar la verdad, pero nunca llegas a hacerlo, ¿puede hacerse aún realidad esta aspiración que tienes, la de buscar alcanzar la salvación? (No). ¿Por qué no puede hacerse realidad? Porque te quedas meramente en el nivel de la disposición y no has puesto la verdad en práctica. Vives en un entorno cómodo y con bienestar físico, disfrutas de la gracia de Dios y te sientes muy satisfecho en tu corazón. ¿Es bueno seguir así? (No). ¿Qué tiene de malo? ¿Acaso no es esto lo mismo que buscáis? (Quedarse solo en el nivel de las intenciones sin practicar la verdad y sin vivir con semejanza humana... Creo que vivir de esta manera carece de sentido y no tiene valor). ¿No creéis que comer y vestir bien constituyen el valor de vivir? Comer bien, vestir bien, vivir en una buena casa y disfrutar de una buena vida; toda una vida sin preocupaciones sobre la comida o la ropa y disfrutando de riqueza, honor y paz: ¿acaso no era esto lo que buscaban los emperadores del pasado? Los emperadores buscaban estas cosas, entonces, ¿qué más esperáis buscar personas insignificantes como vosotros? Miraos cada uno de vosotros: no buscáis la vida ni alcanzar la salvación; solo buscáis comer bien, vestir bien y disfrutar de una buena vida. ¿Acaso vuestra búsqueda no alcanza solo a eso? Es una búsqueda demasiado fácil. No hay necesidad de compartir la verdad; incluso una palabra de más al compartir sería inapropiada. No necesitáis la verdad. ¿Qué necesitáis? Todos buscáis comeros el pan y saciaros. Mientras vuestra carne disfrute de paz y alegría, tengáis comida y ropa y viváis felizmente toda esta vida, con eso os resulta suficiente. No buscáis alcanzar la salvación, por lo que la mayoría de las personas tienen poca consciencia o determinación para perseguir la verdad. Incluso si repitiera cien veces una afirmación relativa a los principios-verdad, ¿cuántos de vosotros podríais asimilarla? ¿Cuántos de vosotros os la tomaríais en serio? Según Yo lo veo, muy pocos. He interactuado con vosotros durante muchos años. Sea cual sea el asunto que se esté tratando —tanto si se trata de un asunto de asuntos generales como si es un asunto relacionado con el trabajo de la iglesia o con la realización del deber—, si simplemente hablo con calma sin poner un énfasis particular en lo que digo ni usar un tono enérgico, me doy cuenta de que, después, muy pocas personas pueden poner estrictamente las cosas en práctica e implementarlas de acuerdo con los principios-verdad. He compartido los principios-verdad durante muchísimos años, sin embargo, seguís sin poder entenderlos y no tenéis consciencia de ellos en vuestro corazón. Alguien tiene que podaros y disciplinaros antes de que podáis recordarlos y defenderlos. Si me limito a hablaros con calma, seguís ajenos a ello y no os tomáis en absoluto en serio la práctica de la verdad. La gente con un poco de calibre solo entiende un poco de doctrina y luego piensa que ha entrado en la realidad-verdad e incluso se siente bastante complacida consigo misma. Algunos incluso tientan a la suerte y se exhiben. ¿Acaso no esto una desvergüenza?
En tiempos recientes, he estado resolviendo problemas en cierta iglesia y he compartido varios principios con sus miembros. He compartido estos principios varias veces en los últimos años, pero los responsables siguen sin captarlos a fecha de hoy. Yo me limito a hablar con calma, pero algunas personas no pueden entender el lenguaje humano. No saben qué hacer ni saben cómo poner en marcha las cosas. He dicho estas cosas muchas veces, pero les entran por un oído y les salen por el otro; por poco no les han salido callos en las orejas de tanto oírlas, pero aun así siguen sin entender. Decidme, ¿qué son? ¿Acaso son seres humanos? Les digo los principios según los cuales se debería lidiar con un asunto y cómo debería hacerse. También comparto la verdad a menudo y cuando surgen circunstancias especiales, comparto algunos principios especiales. Pese a ello, ni siquiera ahora saben cuáles son los principios. Decidme, ¿pueden defender los principios? ¿Pueden practicar de acuerdo con los principios-verdad? No pueden defender los principios ni pueden practicar de acuerdo con los principios-verdad, de modo que lo que hacen no puede considerarse realizar deber. ¿Qué hacen entonces? ¿Acaso no se limitan a esforzarse? Si no puedes defender los principios-verdad de los que te he hablado, ¿hacer ese poquito de esfuerzo es practicar la verdad? ¿Significa que tienes entrada en la vida? Eso no es la entrada en la vida; es ser mano de obra. Si al ser mano de obra puedes ganarte el sustento, eso ya está bastante bien; no puedes obtener la vida. No puedes entender los principios-verdad de los que hablo, así que ¿cómo te califico? Si puedes entender los principios-verdad, entonces posees humanidad, eres un ser humano. Si no eres capaz de entender los principios-verdad, entonces careces de humanidad, eres una bestia. Si sientes aversión por la verdad, la odias y te opones de forma deliberada a la casa de Dios, entonces eres un satanás y eres un diablo. Si entiendes lo que digo y actúas en consecuencia —si lo entiendes sin que Yo tenga que recalcarlo por segunda vez y sin que Yo tenga que volver a alentarte, puedes practicar de acuerdo con Mis palabras y seguir defendiéndolas—, entonces puedo ver que tienes consciencia y razón. Te respeto, te estimo y te trato como a un ser humano en Mi corazón. Si he dicho algo mil o diez mil veces y sigues sin entenderlo, entonces no te trato como a un ser humano; no eres un ser humano en Mi corazón, eres una bestia. ¿Por qué? Si no puedes entender siquiera unas palabras que he pronunciado de manera tan simple y clara, tan explícita, entonces ¿qué eres si no una bestia? Eres peor que una bestia. Mi perro es capaz de entender las cosas que suele decir la gente. Es posible que no sepa lo que quiero que haga, pero tras haber vivido conmigo durante tantos años, sabe lo que no quiero que haga. En general, se abstiene de hacer cualquier cosa que sabe que no me gusta. ¿En qué se nota esto? Por ejemplo, cuando disciplino a sus cachorros, coopera todo lo que puede; le asusta mucho que los dos perritos no logren entender y hagan enfadar a su amo. Sabe que no tiene permitido morder la ropa tendida en el patio y que su amo se enfadará si lo hace. Cada vez que entra al patio, lo primero que hace es controlar a los dos cachorros y evita que muerdan la ropa tendida. Si hace algo que me enfada, no para de intentar engatusarme y hacerme feliz. Solo se pone contento cuando estoy dispuesto a acariciarlo y a volver a hablarle. Un perro piensa de una manera muy simple, pero posee algo sumamente valioso que no tiene la especie humana corrupta: la sinceridad de un perro es algo de lo que carece la especie humana. Si la especie humana no tiene sinceridad, ¿cómo se la puede llamar especie humana? Aunque los miembros de la especie humana están revestidos de piel humana y tienen forma humana en apariencia, en esencia no son seres humanos. Carecen incluso de la conciencia y la razón más básicas, por tanto, ¿cómo pueden manifestar sinceridad? Hay quienes son capaces de entender los principios y ponerlos en práctica; a esas personas se las puede llamar seres humanos. ¿Por qué es así? (Por un lado, su capacidad para entender los principios demuestra que tienen entendimiento espiritual y conocen el significado de las palabras de Dios, así como las intenciones de Dios. Por otro, esas personas poseen consciencia y razón, cuentan con límites en su conducta propia y pueden defender los principios; por consiguiente, solo a esas personas se les puede llamar seres humanos). Así es. Por una parte, tienen capacidad de comprensión. Pueden entender el lenguaje humano, así como pensar y comprender de maneras que son comunes a las de otras personas. Por otro, poseen consciencia y razón, hay límites en su consciencia, están dispuestos a practicar la verdad y son capaces de practicarla. A semejante persona se le puede llamar ser humano; quienes no poseen estas dos cosas no son seres humanos. Si alguien no es un ser humano, ¿cómo puede poseer consciencia y razón? Sin consciencia ni razón, ¿cómo podría lograr entender el lenguaje humano? Una persona sin conciencia ni razón ni siquiera puede seguir los preceptos a pesar de entender un poco de doctrina y querer hacerlo. Aun así, sigue pensando que su disposición a practicar la verdad significa que es alguien leal a Dios y a quien Dios acepta y ama. ¿Acaso no es esta la lógica de un bribón? (Lo es). Las personas que tienen la lógica de un bribón no pueden obtener la verdad al final. ¿Qué clase de personas tienen la lógica de un bribón? Las personas atolondradas. Las personas atolondradas siempre adoptan la lógica de un bribón. ¿Qué quiero decir al deciros esto? ¿Intento espolearos a practicar la verdad o estoy dejando en evidencia la esencia de vuestros problemas? (Haces que veamos claramente que aún no nos hemos embarcado en la senda de perseguir la verdad y logras que tomemos esa senda). Hay quienes dicen: “¿Acaso no estás diciendo tales cosas simplemente para espolearos a practicar la verdad?”. De veras que no quiero decir eso. Es asunto tuyo que puedas practicar la verdad o no, no tiene nada que ver conmigo. Una vez que Yo haya compartido de forma clara las verdades que me corresponden, habré cumplido con Mis responsabilidades y obligaciones. Yo no interfiero en qué senda eliges y qué camino tomas. En última instancia, que puedas alcanzar o no la salvación depende por completo de tus propias decisiones y gira por entero en torno al camino que tomes; aquí termina Mi responsabilidad hacia vosotros. Es decir, tomo todas las verdades que deberíais entender y os las cuento; si estáis dispuestos a practicarlas, eso es naturalmente mejor, pero si no estáis dispuestos, Yo no interferiré. Desde luego no voy a seguiros por todas partes a diario ni voy a supervisaros, mucho menos voy a obligaros a practicar la verdad. Yo no hago tales cosas; no es Mi trabajo ni entra dentro del alcance de Mi trabajo. Si requerís que os trate como esclavos, que os pode y discipline todos los días antes de que podáis seguir unos cuantos preceptos, mostrar un poco de obediencia y practicar un poco de la verdad, entonces esas personas son a Mis ojos aquellas a las que no se puede salvar. Si he dicho los principios-verdad mil o diez mil veces y seguís sin haberlos entendido y no buscáis, ¿qué más puedo decir? ¿Cuál es Mi actitud hacia esto? Haced lo que os plazca. Si no estáis dispuestos a escuchar, entonces no escuchéis. Podéis creer de la manera que queráis; Yo no voy a interferir ni deseo esforzarme por eso. Se os ha otorgado la verdad de forma gratuita, pero no sabéis apreciarla. Al final, que podáis alcanzar la salvación es asunto vuestro y no tiene nada que ver conmigo. Si siempre tienes que depender de otras personas para que te supervisen, te poden y te disciplinen antes de poder arreglártelas a duras penas para practicar un poco de la verdad o hacer algo beneficioso para el trabajo de la casa de Dios y para tu deber, entonces esto no es lo que Yo quiero. Si todos sois así, no tiene ningún sentido que Yo comparta la verdad; compartir cualquier aspecto de la verdad sería superfluo y del todo innecesario. Si ni siquiera poseéis la consciencia y la razón que debería tener la humanidad normal y, tras escuchar tanta verdad compartida, seguís sin tener intención subjetiva o plan alguno sobre cómo practicar la verdad y cómo entrar en la realidad-verdad, entonces no tenéis ninguna esperanza de alcanzar la salvación. ¿Es correcto? (Sí).
Hay personas que siempre intentan juegos mentales y engaños conmigo. Siempre que hacen algo, esperan a que Yo dé la orden antes de actuar. Aunque haya compartido muchas veces los principios, no surte efecto en ellas; su práctica simplemente no concuerda con los principios. Siguen pensando: “Debo recibir una orden Tuya respecto a este asunto. Si dices que podemos hacerlo, lo haremos; si dices que no podemos, no lo haremos. ¿Y si actúo según los principios que has explicado y, al terminar, te quedas insatisfecho? ¿Y si me haces pasar un mal rato? ¿Y si me haces compensar las pérdidas?”. Participan en juegos mentales conmigo y no actúan de acuerdo con los principios ni cumplen las responsabilidades de un ser humano. No hacen ninguna de las cosas que caen bajo su propia responsabilidad: cooperar con otros, debatir y hablar sobre asuntos con otros o consultar materiales de referencia. En vez de eso, me persiguen y me acosan todo el tiempo para preguntarme esto y aquello; siempre dicen: “¿Crees que está bien que lo haga de esta manera?”. En realidad, he adoptado los principios y los he explicado con mucha claridad, pero es tan simple como que estas personas no se los toman en serio. Piensan: “Los principios que has compartido son meramente un marco amplio: son palabras pensadas para engañar a la gente. Debes decirme cómo manejar este asunto y debes explicarme cada detalle”. No puedes asimilar los principios que he explicado, no te los tomas en serio y pretendes que Yo te diga de manera directa cómo hacerlo todo. ¿Acaso eso no te convierte en un inútil? ¿Es que no tienes cerebro? ¿No tienes pensamientos? ¿Cuál es tu deber? No quieres cargar con ninguno de los deberes que le corresponden a un ser humano ni con las responsabilidades que debería asumir; quieres que Yo te diga directamente lo que has de hacer. Entonces, ¿de qué te sirven el corazón y el cerebro? No quieres dedicar tu corazón a ello, no quieres usar el cerebro ni esforzarte y te da miedo asumir responsabilidades. ¿Qué clase de persona eres? ¿Acaso no eres escurridizo? ¡Tu calibre es muy pobre, pero estás lleno de artimañas! Intentar este truco conmigo no va a funcionar. Ya da bastante asco que no puedas entender los principios, pero aun así sigues intentando jugarme malas pasadas y temes asumir responsabilidades. ¿Cómo podrías poner la verdad en práctica? ¿Cuál es la naturaleza de temer asumir responsabilidades mientras realizas tu deber? ¿Hay algún corazón sincero al realizar tu deber de esta forma? ¿Hay alguna devoción? (No). Si no hay un corazón sincero ni hay devoción, ¿hay alguna entrada en la vida? ¿A esto se le llama realización del deber? (No). Entonces, ¿cuál es la naturaleza de realizar tu deber de esta manera? Es ser mano de obra; esa es su naturaleza. Me da asco cualquiera que participe en juegos mentales conmigo. Si trabajas de manera ferviente y con sensatez, buscas enseguida cuando no entiendes y practicas según los principios una vez que has preguntado por ellos y has obtenido claridad, entonces, incluso si a veces preguntas una vez más en circunstancias especiales, tu calibre deficiente no me disgustará. Pero si alguien se enfrenta a Mí constantemente en su interior, participa en juegos mentales e intenta ser más listo que Yo, se niega a asumir cualquier responsabilidad, me pregunta sobre cada cosa con la que se topa y actúa solo después de que Yo le instruya, ¿qué problema hay? En apariencia, se somete a Dios en todo, pero de hecho está siendo astuto. Piensa que no asumirá ninguna responsabilidad si algo sale mal al actuar de esta manera; al mismo tiempo, puede dejar que otros vean que se somete a Dios en todo. Por tanto, haga lo que haga, siempre quiere oír las instrucciones que le ha dado Dios en persona, como si su relación con Él fuera particularmente cercana. No se da cuenta de que esto perturba los pensamientos de Dios, perturba Su obra y hace que Él sienta aversión y asco por él. Incluso piensa que está haciendo su deber y entregándose a Dios, que Él debería guiarlo de este modo, que la casa de Dios debe permitirle actuar así y que la casa de Dios debería mimarlo como a un bebé. Solo entonces se contenta en su interior y siente que está disfrutando. ¿Qué tipo de mentalidad es esta? ¿Se trata de alguien que persigue la verdad? ¿Tiene razón una persona semejante? (No). Las personas que entienden la verdad actúan con razón. Como mínimo, resuelven por sí mismas los problemas que pueden resolver y no acosan a Dios haciéndole una pregunta tras otra. Aunque no puedan resolver un problema por sí mismas, deberían buscar y compartir con los hermanos y las hermanas con los que cooperan o con las personas que entienden la verdad. De esta manera, pueden resolver el problema y encontrar una senda de práctica. Alguien que posee razón puede hacer esto; la gente sin razón es propensa a cometer actos malvados de manera imprudente. Si una persona con entrada en la vida entiende la verdad, puede practicarla y entrar en la realidad-verdad y tiene las palabras de Dios como su vida, ¿tendría esta actitud hacia Dios o se comportaría de esta manera? ¿Interactuaría con Dios de este modo? (No). No lo haría; eso es seguro. Entonces, ¿qué ocurre con las personas que actúan de esta manera? Está claro que nunca han tenido entrada en la vida. Lo hacen todo totalmente de acuerdo con sus intereses e intenciones, pero no paran de afirmar: “¡Estoy dispuesto a serle leal a Dios, estoy dispuesto a rendirle servicio a Dios y estoy dispuesto a morir por Dios! ¡Siempre que esté dispuesto, soy alguien que ama a Dios, soy alguien leal a Dios y que se somete a Él!”. Al enarbolar esta bandera, creen que tienen vida. ¡En verdad desconocen el propio lugar que ocupan en el universo! ¿Acaso no es esto una manifestación de falta de razón? (Sí). Si alguien tiene razón, ¿tomaría esta “disposición” y la consideraría como vida? (No). ¿Por qué no? (Porque ven que todavía tienen muchas actitudes corruptas sin resolver y muchas verdades que no pueden poner en práctica y sienten que no están a la altura de los requerimientos de Dios; no piensan que tengan vida). La característica más destacada de una persona que posee razón es que puede reflexionar a menudo sobre sí misma. Cuando descubre sus problemas, los trata de manera racional y llega a entenderlos, además de que busca la verdad para resolverlos. Solo alguien así tiene auténtica entrada en la vida. Todos los que entienden la verdad tienen un verdadero conocimiento de sí mismos; todas tienen una valoración y una evaluación exactas sobre sí mismos. Saben con precisión cómo es su calibre, cómo es su humanidad, cuánto han puesto en práctica de las palabras de Dios y de los principios-verdad y cuánto les queda por poner en práctica. Tendrán estas consideraciones y, después de reflexionar sobre ellas, obtendrán estos beneficios. Tras obtener estos beneficios, piensan: “La disposición del hombre en lo que se refiere a su intención subjetiva no es vida. Estar dispuesto sin más no sirve para nada; aún no he puesto la verdad en práctica. Todavía tengo corrupción y rebeldía en mi interior y mi humanidad no es muy buena. Siempre quiero compararme con otros y, haga lo que haga, siempre quiero actuar de manera unilateral y arbitraria. Nunca quiero discutir asuntos ni cooperar con nadie; simplemente quiero tener yo mismo la última palabra. Menosprecio a todos y no tengo ninguna consideración hacia nadie. ¡Estas no son manifestaciones de poseer humanidad ni de practicar la verdad!”. Al reflexionar sobre sí mismos y conocerse al compararse con las palabras de Dios y con los testimonios vivenciales de sus hermanos y hermanas, pueden obtener estos resultados y conseguir estos beneficios. Tras conseguir estos beneficios, ¿llegan a una conclusión sobre su búsqueda y sobre sus diversas manifestaciones? (Sí). ¿A qué conclusión llegan? (A que todavía no son alguien que persigue la verdad). Reconocen que no son alguien que persigue la verdad, que no entienden la verdad y que todavía están muy lejos de los requerimientos de Dios. Reconocen que, al realizar su deber, se han limitado a hacer un poco de esfuerzo y aún no han puesto la verdad en práctica. Esta es la conclusión a la que llegan. ¿Acaso su intención de practicar la verdad no se hace entonces más fuerte? (Sí). Después de que aquellos con consciencia y razón llegan a estos resultados mediante la reflexión, su intención de practicar la verdad se hace más fuerte. Cuando ocurre algo, reflexionan sobre qué pensamientos rebeldes tienen, qué pensamientos y perspectivas falaces tienen, qué estados corruptos y qué revelaciones de actitudes corruptas tienen, cómo deberían rebelarse contra ellos y cómo deberían resolverlos. Después de reflexionar sobre estas cosas, buscarán entonces qué dicen las palabras de Dios y cómo requiere Dios que practique el hombre, además de buscar los principios-verdad. Cuando encuentran los principios-verdad, su intención de practicar la verdad se vuelve todavía más fuerte. Saben cuáles son los estándares requeridos por Dios y cómo deberían practicar en términos concretos. La senda está clara para ellos y su siguiente paso es practicar.
Decidme, ¿pueden las personas sin razón reflexionar sobre sí mismas? (No). Nunca reflexionarán sobre sí mismas; siempre creen que, aunque tengan actitudes corruptas, nunca las han revelado, que siempre tienen razón, que son mejores que el resto en todos los sentidos, que nunca se han equivocado ni han hecho nada malo. ¿Por qué son capaces de pensar de esta manera? Esto es lo que significa carecer de razón. Las personas carentes de razón no reflexionarán sobre sí mismas ni se compararán con las palabras de Dios. No se compararán con las palabras de Dios ni tendrán una valoración, una evaluación o un conocimiento relativamente exactos respecto a sí mismas; por tanto, ¿tienen la intención de practicar la verdad? Esta intención no puede surgir en ellas. Entonces, ¿amarán la verdad? ¿Acudirán ante Dios a buscar la verdad? No. Creen que han hecho todo lo que deberían, tal como dijo Pablo: “He guardado la fe, he peleado la buena batalla”. Tras esforzarse solo un poco, sacan esta conclusión sobre sí mismas, así que no buscan la verdad. Las personas que no poseen razón se califican a sí mismas de esta manera y no buscan la verdad, ¿pueden practicar la verdad entonces? (No). Aunque en ocasiones sigan unos cuantos preceptos y actúen por inercia, así como den la impresión de practicar la verdad, en realidad están siguiendo preceptos, pero siguen creyendo que practican la verdad. ¿Acaso no es esto autoengaño? ¿Por qué la gente es tan propensa a seguir preceptos? Porque no se le da bien buscar la verdad. Si no buscan la verdad, les resulta imposible entender los principios-verdad y tampoco pueden entender cuál es la senda para practicar la verdad. Por tanto, hagan lo que hagan, se limitan a seguir unos cuantos preceptos y actúan por inercia. Está claro que siguen preceptos, pero dicen que están practicando la verdad; esto es una farsa, es un engaño y es juguetear. Solo sigues un precepto. Es igual que Pablo: sufrió muchísimo y pagó un gran precio en su obra y su predicación, sin embargo, solo actuó por inercia y nunca siguió el camino de Dios. Es decir, nunca buscó las intenciones de Dios en todo lo que hacía, nunca se tomó en serio las palabras de Dios, nunca practicó de acuerdo con ellas y simplemente actuó según su propia voluntad. Luego se sirvió de su esfuerzo y entrega como capital con el que exigirle una recompensa a Dios: “He terminado la carrera que debía correr. ¡Dame la corona; dame la recompensa!”. Alguien le preguntó: “¿Sabes quién es el Señor Jesús?”. Él dijo: “Es Cristo”. Le preguntaron de nuevo: “Entonces, ¿quién eres tú?”. Él dijo: “Yo también soy cristo”. ¿Acaso no se dejó en evidencia su verdadera cara? ¿Tuvo alguna manifestación real de practicar la verdad? (No). Las personas que nunca reflexionan sobre sí mismas nunca sabrán practicar la verdad. No tienen conciencia de practicar la verdad y jamás buscarán la verdad. No pueden encontrar la senda de practicar la verdad y mucho menos entender los detalles de practicarla. Por tanto, cuando intentan escribir un artículo de testimonio sobre la experiencia de vida, incluso tras ponerse a ello con todas sus fuerzas, no logran poner el lápiz sobre el papel. Quieren exhibirse a toda costa y demostrar a toda costa lo que pueden hacer, pero no pueden; su ansiedad es tan grande que empiezan a sudar, pero aún no son capaces de escribir nada. ¿Esto por qué ocurre? Nunca han practicado la verdad ni han pasado por el proceso de buscar la verdad y practicarla. ¿Estas personas tienen entrada en la vida? (No). ¿Tienen vida las personas sin entrada en la vida? No tienen vida. Entonces, ¿en qué se basan al hacer sus deberes? (Se basan en su propia voluntad y en sus propias preferencias). Es correcto decir que se basan en su propia voluntad y en sus propias preferencias, pero aún se sienten agraviados y no lo aceptan. Entonces podemos expresarlo de este modo: ¿en qué se basan al hacer sus deberes? Solo se basan en: “Estoy dispuesto a practicar la verdad y a satisfacer a Dios; estoy dispuesto a serle leal a Dios; estoy dispuesto a someterme a la verdad; estoy dispuesto a emprender el camino de temer a Dios y evitar el mal; estoy dispuesto a arrepentirme y a admitir mis errores; estoy dispuesto a perseguir la verdad y a recorrer la senda de salvación”. Simplemente se basan en esos deseos de “estoy dispuesto” mientras hacen sus deberes; esta es la base para que hagan su deber según su propia voluntad. Para ellos, esta “disposición” puede ocupar el lugar de todo y puede lograrlo todo, pero para Dios, su disposición no vale ni un céntimo. ¿Por qué? Dios observa tu corazón y sabe que estás dispuesto a practicar la verdad y a perseguir la verdad. Dios espera tu práctica y tu entrada, pero nunca ve ninguna acción real tuya ni ve de tu parte ninguna entrada en la vida. Por consiguiente, tales personas no tienen vida; esto es seguro. Las personas sin vida tienen una característica muy evidente: siempre tratan a Dios con la misma actitud con la que tratarían a una persona. Siempre están pensando en cómo enfrentarse a Dios y conspirar contra Él; siempre especulan sobre cómo las ve Dios, además de tratar siempre a Dios como si interactuaran con otra persona o con un superior. No tienen un corazón temeroso de Dios ni tienen una actitud de sumisión a Él. Esta es la característica más evidente de una persona sin vida. Siempre están especulando sobre Dios en su interior: “¿Qué estás pensando? ¿Qué significa la mirada de tus ojos? ¿Qué significado se oculta tras tu tono y el sonido de tu voz? ¿Me estás diciendo que lo haga de esta manera o de la otra?”. No buscan los principios-verdad; no tienen temor de Dios, solo sospecha, cautela y disputa. Una persona sin vida nunca puede llegar a tener temor de Dios, así que ni siquiera tiene el respeto más básico por el Dios encarnado. Tal vez siempre digas “Dios, Dios” cuando oras, lo cual puede sonar muy agradable. Puede que en apariencia respetes enormemente al Dios encarnado, pero en realidad, debido a que no tienes entrada en la vida ni las palabras de Dios como tu vida, cuando exclamas “Dios”, estás meramente diciendo una palabra. No significa que conozcas la esencia de Dios y Su identidad ni que lo trates de verdad como a Dios. Es meramente una forma de dirigirse a Él, al igual que los términos que usas para dirigirte a tus padres, a tus abuelos o a cualquier persona mayor. Para ti, “Dios” es solo una forma respetuosa de dirigirte a Él porque, en lo que a ti respecta, no es objeto de tu adoración y no tienes un corazón temeroso de Dios. ¿Lo entendéis? (Sí). En el interior de una persona solo surgirá poco a poco un corazón temeroso de Dios solo después de que las palabras de Dios se hayan convertido en su vida. ¿Qué os demuestra esta afirmación? Un corazón temeroso de Dios surge debido a que en el interior de una persona las palabras de Dios se han convertido en la vida; este corazón no surge de la consciencia y la razón de alguien. Tener consciencia y poseer razón no puede generar un corazón temeroso de Dios. Incluso si eres una buena persona, eres una persona que cumple las normas y eres una persona ingenua que se mantiene en el lugar que le corresponde, si no tienes ningún conocimiento de Dios en absoluto o nunca has tenido entrada en la vida, como mucho solo tienes un poco de respeto, cortesía y educación hacia Dios; a esto no se le puede llamar temor. El temor a Dios de una persona surge de que las palabras de Dios se han convertido en su vida. Por tanto, no pienses que una simple “disposición” puede abarcarlo todo u ocupar el lugar de todo. Para Dios, tu disposición es inútil y apenas tiene valor. Hay quienes dicen: “¿Acaso no compartiste que el hombre debería tener una actitud de sumisión hacia Dios?”. Tu actitud hacia Dios y tu intención subjetiva —lo que estás dispuesto a hacer— son dos cosas diferentes. Tener una actitud de sumisión hacia Dios es la racionalidad que deberías poseer, mientras que tu intención subjetiva y tu disposición son un mero deseo o una determinación tuya. La clave es que debes reconocer esto con claridad: tu disposición tal vez sea capaz de conducirte a la senda de salvación; por supuesto, también es un requisito previo para permitirte embarcarte en la senda de salvación, pero estar dispuesto a practicar la verdad no quiere decir que ya la hayas practicado ni que ya hayas entrado en la realidad-verdad; mucho menos significa que poseas la realidad-verdad o que tengas entrada en la vida. Es decir, si te quedas meramente en la etapa de estar dispuesto a practicar la verdad, no se puede decir que ya tengas vida. Entonces, ¿cuándo de veras tienes entrada en la vida? Cuando puedes practicar la verdad, te conoces a ti mismo y puedes practicar de acuerdo con los requerimientos de Dios; esto es lo único que significa tener verdadera entrada en la vida. Tienes entrada en la vida porque, a través de tu entendimiento de la verdad, tus pensamientos y perspectivas, tu actitud hacia Dios y tus actitudes corruptas han cambiado en distintos grados; tu actitud hacia Dios y tu actitud hacia la realización de tu deber se han rectificado, además de que ya no vives por tus actitudes corruptas o por pensamientos y perspectivas falaces; eres capaz de tomar las palabras de Dios como fundamento y la verdad como tu criterio en tus perspectivas sobre las personas y las cosas, así como en tu conducta propia y tus acciones; solo esto es tener vida. ¿Tenéis vida? Solo cuando posees estas realidades tienes vida; sin estas realidades, no tienes vida. Si no tienes vida, entonces ¿qué clase de persona eres? Eres una bestia, eres un diablo y alguien propio de Satanás. ¿En qué se basan al hacer sus deberes las personas que son propias de Satanás? Se basan en sus actitudes corruptas y se basan en su deseo de recibir bendiciones. ¿Cuál es el resultado final? Actúan sin control y cometen actos malvados; son del todo incapaces de practicar la verdad, incapaces de seguir el camino de Dios, además de que son aún más incapaces de alcanzar la salvación. Este es el resultado.
Acabamos de compartir algunas manifestaciones de las personas que carecen de entrada en la vida. Después de oír esto, hay quien dice: “Entonces, resulta que incluso después de creer en Dios todo este tiempo, todavía no tenemos entrada en la vida y no hemos obtenido la verdad y la vida. Por tanto, en tu corazón, ¿no te gustamos y estás muy harto de nosotros?”. Tales personas siempre se preocupan por cómo las evalúo. ¿Es eso correcto? (No). ¿Por qué no es correcto? (Dios comparte muchísimo con nosotros hoy, de modo que podamos reconocer claramente nuestro verdadero estado y ver con claridad que, hasta este momento, no nos hemos embarcado en la senda de perseguir la verdad y, al hacer nuestro deber, nos hallamos aún en la etapa de ser mano de obra. Esto nos permite despertar y arrepentirnos a tiempo, así como nos permite encontrar la senda correcta para practicar la verdad. Si simplemente suponemos cómo nos evalúa y nos considera Dios sin buscar entender las meticulosas intenciones de Dios, esta es una manifestación de no perseguir la verdad y, en última instancia, seguiremos sin obtener la verdad). Con independencia de cómo te evalúe o qué impresión tenga de ti, este no es un asunto que debiera preocuparte y no es el centro de tu preocupación. ¿No es así? (Sí). ¿Quieres incluso gustarme y que tenga una buena impresión de ti? Dado vuestro desempeño, ya está bastante bien si lográis no provocarme repulsión. En cuanto a si me agradáis, de quién tengo una buena impresión y a quién tengo en alta consideración, tengo Mis principios. Esta no es cuestión que debería preocuparos ni es algo que deberíais saber. Asimismo, más allá de Mi actitud hacia vosotros cuando hablo o de qué puntos de vista tengo sobre cualquier individuo, no actuaré movido por la impulsividad o por los sentimientos, mucho menos por la emoción; os trataré con ecuanimidad. Aunque vuestro desempeño sea pobre, no os volváis negativos ni constreñidos. Limitaos a centraros en cumplir con el deber que os corresponde de acuerdo con los principios que requiere la casa de Dios. En cuanto a la senda por la que cada uno de vosotros pueda embarcarse, eso depende de vuestras búsquedas y elecciones. Por supuesto, desde Mi punto de vista, espero que todos y cada uno de vosotros podáis perseguir la verdad y aceptarla, así como embarcaros en la senda de salvación. En particular, espero que aquellos de vosotros que os esforzáis y asumís cargas pesadas y que hacéis deberes importantes, aquellos con entendimiento espiritual que tienen relativo buen calibre y aquellos con buena humanidad se conviertan todos en personas que persiguen la verdad, sean capaces de embarcarse en la senda de salvación tan pronto como sea posible y sean capaces de practicar la verdad y obtener entrada en la vida en todas las cosas. Sin embargo, si no estáis dispuestos a perseguir la verdad y a recorrer la senda de salvación, no voy a obligaros; no voy a incitaros a ello. Esta es Mi actitud. En lo que respecta a cada uno de vosotros, sé y entiendo cómo es vuestro calibre y cómo son vuestras búsquedas; tengo mis opiniones al respecto. Sin embargo, ahora no voy a sacar conclusiones sobre vosotros. Qué senda recorréis y lo lejos que podáis llegar depende de vuestras propias elecciones. La casa de Dios tiene principios para tratar a las personas. Si vulneras los decretos administrativos, la iglesia lidiará contigo como corresponda y de acuerdo con los principios. No voy a escudarte; aunque te tenga en alta consideración, no voy a escudarte. Aunque hayas realizado un enorme esfuerzo en el pasado y seas alguien que se ha esforzado, ha asumido cargas pesadas y ha contribuido con anterioridad a cierto ámbito del trabajo de la casa de Dios, si vulneras los decretos administrativos, la iglesia lidiará contigo como corresponda. Las llagas de tus pies te salieron por tu propio caminar; la senda que estás recorriendo es la que tú mismo elegiste. Estas son las consecuencias de tomar la senda incorrecta. Lidiar con estos asuntos me resulta sencillo. Trato con unos pocos individuos respecto a asuntos generales. La manera que tienen de hacer las cosas es bastante desagradable y bastante detestable, pero aun así los puedo tratar con corrección. Deja de suponer siempre Mis pensamientos. Siento una gran aversión por las personas que constantemente leen entre líneas y observan Mi expresión, que constantemente indagan para saber lo que estoy pensando y constantemente especulan respecto a si son de mi agrado o sobre qué impresión tengo de ellos. Me disgustan mucho estas cosas. Nunca especules sobre Mis pensamientos o sopeses cómo te contemplo y evalúo, qué planes tengo para ti o cómo voy a lidiar contigo. No te preocupes por estas cosas y tampoco emplees esfuerzo en sopesarlas. Cuanto más las sopeses, más me disgustas. Da igual cuáles de tus problemas te señale cuando comparto la verdad, no es para borrarte por completo, no es para atacarte ni es para condenarte. Más bien, es para ayudarte a resolver tus problemas, de modo que puedas entender la verdad, tener una senda de práctica y, al final, ser capaz de embarcarte en la senda de salvación. Por tanto, no deberías centrar tu mente en las palabras que uso o en el tono de Mi voz. Deberías centrarte en el contenido de lo que digo, compararte con ello y ver si lo que digo aborda tu problema o no, así como si puede resolver tu problema. Si te digo unas cuantas palabras adicionales, si te tengo en alta consideración o te coloco en un puesto importante, no te vuelvas altivo. A veces, las palabras que te digo son muy duras y penetrantes y, aunque te parezca que estoy muy enfadado, no debes volverte negativo. No hago esto para atacarte; simplemente lidio con el asunto de manera imparcial y juzgo el asunto en función de sus méritos. Lo hago para tomar la verdad y compartirla con claridad y en profundidad, no para hacértelo pasar mal a ti personalmente. Hablo sobre tu problema porque implica un aspecto de la verdad o implica un aspecto del estado de la especie humana. Hemos de compartir sobre ello, de modo que todo el mundo pueda obtener una percepción y aprender una lección a lo largo del asunto. No supongas Mis pensamientos; si lo haces, estás dedicando tu esfuerzo en el lugar equivocado. ¿Lo entiendes? (Sí). Si todos los días sopesas lo que estoy pensando, cómo te contemplo y evalúo, qué planes tengo para ti y si voy a lidiar contigo o a hacerte sufrir; si siempre estás pensando sobre estas cosas, te equivocas y estás dedicando esfuerzo al lugar equivocado. Si quisiera lidiar contigo, no necesitaría hacerlo personalmente; los líderes y obreros lidiarían contigo directamente de acuerdo con los principios. La casa de Dios tiene reglas administrativas y la iglesia seguirá procedimientos de acuerdo con los principios y se ocupará de la cuestión de manera imparcial. Si quisiera lidiar contigo, le diría a los líderes y obreros de la iglesia que compartieran la verdad y resolvieran la cuestión según tus manifestaciones y luego haría que lidiaran contigo de acuerdo con los principios; esto sería muy fácil. Por tanto, no necesitas leer entre líneas y observar Mi expresión, así como tampoco necesitas escuchar lo que digo, mucho menos necesitas prestar atención a Mi tono de voz. Si tienes una creencia auténtica en Dios, si crees que Él escruta lo más íntimo del corazón del hombre y si crees que Dios es la fuente de la verdad, el camino y la vida, entonces no deberías especular sobre mí así ni tratarme de esta manera. ¿Entiendes? (Sí). No me gusta que me trates con esta mentalidad y de esta manera. Es perfectamente natural y justificado para Mí entender tu esencia, entender tu humanidad y entender tus actitudes corruptas. Sin embargo, si quieres entender lo que estoy pensando en Mi corazón, cómo te contemplo y qué planeo hacer contigo, entonces te equivocas. ¿Sabes dónde te equivocas? (Hemos adoptado la postura incorrecta). Esto es adoptar la postura incorrecta. Si adoptas la postura incorrecta al interactuar conmigo, entonces te encuentras en gran peligro. De ninguna manera deberías recorrer esta senda; si lo haces, estarás en peligro.
Al creer en Dios, no hay necesidad de leer entre líneas ni de observar Su expresión; tampoco deberías mostrarte cauteloso o suspicaz hacia Él. ¿Tenéis claro en vuestro corazón qué deberíais hacer y cómo deberíais actuar? (Ahora está un poco más claro. Deberíamos ser abiertos y honestos con Dios y dedicar esfuerzo a las palabras que Él expresa y a las verdades que comparte). Estas palabras son fáciles de decir, pero ¿son fáciles de poner en práctica? (No). Cuando dejo en evidencia y disecciono los estados y los problemas de algunas personas, si hablo con suavidad, algunas permiten que les entre por un oído y les salga por el otro; si hablo con más fuerza o severidad, algunas se sienten molestas y se vuelven negativas, dicen: “Dios está muy enfadado cuando me habla. No cabe duda de que ya no le gusto y de que está insatisfecho conmigo, ¿acaso no he perdido toda esperanza de salvación entonces? Dios ya ni siquiera me quiere, entonces, ¿qué sentido tiene vivir? ¡Mejor sería morirme!”. ¿Es esta la manera correcta de entenderlo? (No). ¿Pensaríais vosotros de esta manera? (No). Hay quienes tienen la piel gruesa. Por mucho que se les deje en evidencia o se les pode, a ellos no les importa. Les digas lo que les digas, no se sienten molestos en su interior y piensan: “Puedes decir lo que quieras. Si no lo acepto en mi corazón, no puedes hacer nada. Puedes podarme, pero mientras no me eches ni me expulses, no me volveré negativo ni débil. Seguiré haciendo las cosas igual que antes. Simplemente no practicaré la verdad. Siempre que no cometa maldad, ¿qué vas a hacerme?”. Esto es problemático. Si no aceptan la verdad ni tampoco la practican, ¿aún pueden alcanzar la salvación? (No). Fíjate, las personas son muy difíciles de tratar. ¿Qué las hace difíciles de tratar? Por un lado, tienen todo tipo de pensamientos y perspectivas falaces; por otro, poseen algo fatal: sus actitudes corruptas. Los pensamientos y las perspectivas falaces hacen que tengas entendimientos y comprensiones falaces, así como que tengas actitudes falaces, cuando se trata de ciertas cosas. Partiendo de esta base, también expresas tus pensamientos y perspectivas falaces a través de tus actitudes corruptas y agravas un error con otro. ¿Acaso no es esto difícil de tratar? (Sí). Tus perspectivas y actitudes son falaces en sí mismas, sin embargo, aún te aferras a ellas, sigues intentando explicarte y justificarte y te niegas a aceptar la verdad. Incluso te sirves de ciertas tácticas y das todo tipo de razones y excusas para exonerarte a ti mismo y eludir responsabilidades. ¿Acaso no es esto revelar actitudes corruptas mientras te sigues aferrando a tus perspectivas falaces? (Sí). Tener actitudes corruptas ya es muy problemático, sin embargo, te sigues aferrando a pensamientos y perspectivas falaces. ¿Acaso no agrava esto el problema? Esto deja en evidencia que eres intransigente en tu corazón, sientes aversión por la verdad, eres arrogante y falso, además de no dejar resquicios en nada de lo que dices. ¿Acaso no es esto un Satanás viviente? (Sí). Si te comportas de esta manera, nunca obtendrás la verdad y la vida. Si tras reconocer esto puedes dejar de lado tus pensamientos y perspectivas falaces, dejas de usarlos para abordar las cosas, cambias tu actitud errónea y, de acuerdo con las palabras de Dios y de la manera en la que Dios enseña al hombre, resuelves de forma honesta y sincera los problemas que te encuentras con un corazón temeroso de Dios, entonces tienes entrada en la vida. Una vez que tienes entrada en la vida, una vez que te has rebelado contra tus pensamientos y perspectivas falaces, los has resuelto y los has dejado de lado, una vez que te has rebelado contra tus actitudes satánicas, las has resuelto y las has dejado de lado en tu proceso de practicar la verdad y obtener la entrada en la vida, ¿qué es lo que vives y revelas? Cosas que se alinean con los principios-verdad y con los requerimientos de Dios. Por consiguiente, lo que vives es la vida de la verdad que requiere Dios. ¿No es así? (Sí). ¿Cuál es la clave para alcanzar la entrada en la vida? (No basta con tener meramente el deseo y la intención subjetiva de practicar la verdad; debes tener manifestaciones reales de practicar la verdad). Todo el mundo sabe y entiende esto como doctrina, pero ponerlo en práctica no es nada fácil; resulta difícil. En cierta medida, esto está relacionado con si la humanidad de una persona es buena o mala. La gente con consciencia y razón puede aceptar la verdad, así que les resulta menos difícil practicarla; si se esfuerzan, pueden ponerla en práctica. La gente sin consciencia ni razón no ama la verdad, así que les resulta muy difícil practicarla; simplemente no pueden hacerlo. Solo aquellos que pueden practicar la verdad tienen entrada en la vida. Al practicar la verdad de forma habitual, obtienen la vida de manera gradual. Aquellos que no pueden practicar la verdad se alejan cada vez más de la entrada en la vida y no pueden obtener la vida, ¿verdad? (Sí). Este aspecto es un asunto muy sencillo; se debate a menudo en la vida diaria de las personas. Es posible que algunos individuos tengan un poco de entendimiento perceptivo en la mente, pero sigan careciendo de experiencia y de apreciación personales de este asunto. Si se les pide que hablen sobre su entendimiento, no pueden explicarlo con claridad ni lucidez. Al compartir de esta manera, ¿lo tenéis claro ahora? (Sí). Entonces resumidlo: Dios escruta lo más íntimo del corazón del hombre, entonces, ¿por qué sigue examinando al hombre? (Porque el hombre necesita experimentar la obra de Dios en la práctica, conocer sus propias actitudes corruptas y obtener la verdad como su vida por medio de los entornos que Dios dispone. Este también es un proceso en el cual Dios adopta la verdad y Sus palabras, además de obrarlas en el hombre. En este proceso, el hombre batalla de forma repetida contra sus actitudes corruptas, niega repetidamente sus pensamientos y perspectivas erróneos y llega a ser capaz poco a poco de rebelarse contra la carne y practicar las palabras de Dios; en última instancia, puede practicar la verdad y ganarla). Este proceso se ha explicado con claridad. ¿Lo entendéis todos? (Sí). Expresada de este modo, la pregunta parece muy simple. Es posible que la explicación en palabras parezca simple, pero hay muchos detalles que entran en juego al ponerla en práctica. Así es como funciona en teoría, tal como se plantea en palabras. Básicamente, ahora ya se ha compartido esta pregunta con claridad: el hecho de que Dios examine al hombre es un proceso mediante el cual Él toma Sus palabras y las infunde en el hombre para que se conviertan en la vida de este; es una manera de obrar de Dios, además de ser también un proceso que debe experimentar el hombre con el fin de alcanzar la salvación. Con esto concluye nuestra charla sobre este tema.
Dejadme que os cuente cómo se comportó alguien; podéis escucharme y ver cuál fue el problema. Ese invierno nevó y les dije a las personas que deberían ir a quitar la nieve con una pala. Alguien preguntó si debían quitarla personas o una máquina. Yo dije: “Si la nieve es demasiado espesa, usa una máquina; si la gente se las puede arreglar para quitarla con palas, entonces no uses una máquina”. Aunque no le dije lo espesa que debía ser la nieve para tener que usar una máquina o bajo qué circunstancias debía quitarla la gente, sí le conté el principio. Sin embargo, simplemente no pudo entenderlo ni supo cómo quitar la nieve. Decidme, ¿acaso Mis palabras no eran fáciles de entender? Si se os pidiera que pusierais esto en marcha, ¿cómo lo haríais? (Primero, miraría el espesor de la nieve acumulada y decidiría según la situación real). En algunos lugares, la nieve acumulada era de un metro de espesor, mientras que en otros era de doce centímetros. ¿Qué harías? (Si el espesor de la nieve fuera de menos de doce centímetros en la mayoría de lugares, entonces debería quitarla la gente y se podría usar una máquina para despejar unos pocos puntos aislados). ¿Qué os parece este principio? (Es apropiado). Algunas personas no saben cómo poner en marcha siquiera algo tan simple como esto. ¿Qué significa no saber cómo ponerlo en marcha? Significa no saber siquiera cómo ocuparse de situaciones corrientes. Cuando el espesor de la nieve era de dos centímetros, me preguntó: “¿Deberíamos salir a quitar la nieve? ¿Debería hacerlo la gente o usamos una máquina?”. Yo dije: “Solo puedes quitar la nieve una vez que deja de nevar. Si hay tanta nieve que la gente no puede quitarla, usa una máquina para encargarte de eso. Este es el principio”. Dijo que entendía. Cuando la nieve ya estaba a cinco centímetros, volvió para preguntar si se debería quitar y le repetí de nuevo el principio. Cuando la nieve alcanzó los quince centímetros, vino y preguntó de nuevo. Decidme, ¿esta persona tiene algún calibre? (No). Enuncié el principio varias veces, pero no era capaz de entenderlo y preguntó repetidas veces lo que debería hacerse. No era capaz de saber cuándo debería quitar la nieve con la pala, en qué circunstancias deberían hacerlo personas o en cuáles otras usar una máquina. ¿Cómo de escaso debe ser su calibre? ¿Cuánto más habría que decirle al organizar el trabajo para que una persona semejante lo pueda entender? Una persona tal no puede ver nada con claridad. Entonces, ¿cuál era el problema con este comportamiento suyo? ¿Entendió lo que dije? (No lo entendió; estaba siguiendo preceptos). Si estaba siguiendo preceptos, debería haberse dado prisa en quitar la nieve. Con independencia de si dispuso que las personas la quitaran a mano o con una máquina, al menos debería haberse ceñido a una cosa o a otra. Sin embargo, ¿se ciñó a alguna? No fue a quitar la nieve, simplemente preguntó repetidas veces si debería hacerlo y si deberían quitarla las personas o se debería usar una máquina. ¿Por qué no paraba de preguntar en lugar de hacer algo? (En realidad quería usar una máquina para quitarla, pero no tomó la decisión por sí mismo; solo estaba esperando a que Dios lo dijera). Estaba esperando que Yo lo dijera. ¿Mostraba esta actitud suya alguna intención de sumisión? (No). Primero, veamos si él podía entender el principio que enuncié. ¿Entendió lo que dije? (No). No lo entendió. Solo quería que Yo le dijera directamente qué hacer, qué no hacer y cómo hacerlo. Aquella era la única clase de palabras que podía entender; simplemente no podía entender principios. Después de oír el principio, estaba completamente desconcertado, como si estuviera leyendo un libro celestial indescifrable y sintiera que todo era un misterio. No era capaz de entender el principio y no sabía qué hacer, así que, cuando llegó el momento de encargarse de la nieve acumulada, lo único que supo hacer fue preguntar una y otra vez si debería quitarse con una pala o usar una máquina. Decidme, ¿acaso lidiar con este tipo de persona no os hace sentir incómodos y molestos? (Sí, me molesta y me cansa mucho). ¿Cómo es lidiar con una persona así? Describidlo. (Es un poco como hablar con una pared; digas lo que digas, no lo entiende). ¿Acaso hablar con este tipo de persona no es como tratar con un niño de cuatro o cinco años? ¿No es como hablarle a un animal? (Sí). Entonces decidme, ¿es agotador lidiar con esta clase de persona? ¿Os enfada? (Sí, me enfada). Lidiar con esta clase de persona es tanto exasperante como agotador. Por tanto, ¿cómo debería lidiarse con esta clase de persona? Se la echa sin más y de una vez; se acabó. Usa a quienquiera que pueda entender este principio y, después de oírlo, pueda practicar y llevar a cabo la tarea de acuerdo con este principio y pueda resolver el asunto. Decirle cualquier cosa a alguien que no puede entender el principio es inútil. Da igual cómo se lo expliques, seguirá sin entenderlo y te acosará con preguntas infinitas, como un idiota. Incluso piensa que hacer preguntas de esta manera es muy razonable, al considerar: “Mira, ¿acaso no estoy haciendo este trabajo de una manera muy específica y muy meticulosa? Cuando la nieve alcanzó los dos centímetros, me apresuré a preguntar si se debía quitar y, cuando llegó a los cinco centímetros, no me atreví a demorarme y me di prisa en volver a preguntar. Fijaos, no actúo de manera imprudente. ¿Acaso no tengo sumisión y lealtad? ¿No estoy siendo responsable? ¡Hago preguntas rápido y aporto una retroalimentación oportuna, sin demorar nada en lo más mínimo!”. ¿Acaso no está muy impresionado consigo mismo? (Sí). Si lo echas, ¿qué pensará? Incluso se sentirá agraviado y pensará: “¡Me he preocupado y he corrido muchísimo por este asunto! ¿Me ha sido fácil? ¿Cómo me van a acabar echando?”. ¿Aceptaría esto en su corazón? (No). El calibre de esta clase de persona es demasiado escaso. Ya no solo es que los principios-verdad no estén a su alcance; incluso los principios para hacer una tarea ordinaria le resultan incomprensibles y le superan. No tiene el coeficiente intelectual de una persona normal, ¿cómo va a estar la verdad a su alcance entonces? En realidad, echarlo está de acuerdo con los principios, pero no lo entiende e incluso se siente ofendido y agraviado. Esta clase de persona no puede captar los principios siquiera en los asuntos menores, ¿están acaso a su alcance los asuntos importantes, los que implican a la verdad? (No). Menos aún. Por tanto, los principios-verdad resultan inalcanzables para algunas de las personas que no pueden entender la verdad. ¿Pueden tales personas poner la verdad en práctica? (No). Hay quien dice: “De acuerdo con lo que dices, dado que esta clase de persona no puede poner la verdad en práctica, ¿acaso no significa esto que no puede lograr la salvación?”. ¿Es así? ¿Qué deberías hacer si los principios-verdad te superan? Hay una manera simple que te permitirá realizar tu deber hasta el final. Si los principios-verdad te superan, entonces atente a un precepto: al realizar tu deber, debes tener un corazón verdadero y sincero, confiar en tu conciencia y razón para hacer lo que puedas todo lo bien que te sea posible; no debes en absoluto participar en juegos mentales. Dado que tu calibre ya es demasiado escaso y no tienes la capacidad para entender la verdad, si al realizar tu deber no tienes en absoluto todavía un corazón verdadero y sigues participando en juegos mentales, ¿acaso no es esa una naturaleza endiablada? Una persona tal está acabada. Por tanto, ¿qué significa tener un corazón verdadero al realizar tu deber? Significa hacer todo lo que eres capaz. Tomemos como ejemplo quitar nieve. De acuerdo con el principio dado, la gente debería quitar la nieve con una pala si puede y, si no, usar una máquina. Si ves que han caído dos centímetros de nieve y no sabes si debería quitarse a mano o a máquina, puedes empezar a quitarla primero a mano y usar una máquina solo si de verdad no puedes lograrlo con una pala. Aunque no sabes si hacer esto es correcto, lo haces con todas tus fuerzas, sin ser escurridizo ni holgazanear. Incluso si el esfuerzo que dedicas resultara inútil, como poco, tu corazón es sincero ante Dios. Cuando Dios ve que tienes un corazón sincero y que no has sido escurridizo ni has holgazaneado ni has participado en juegos mentales con Él, Dios aceptará tu buen comportamiento. Sin embargo, si eres escurridizo y holgazaneas y participas en juegos mentales con Dios, Él te detestará y, si no te arrepientes, Dios te condenará y te descartará. ¿Cuáles son algunas manifestaciones de participar en juegos mentales con Dios? Piensas: “No entiendo el principio que se acaba de dar. Han caído dos centímetros de nieve; por tanto, ¿debería quitarse a mano o debería usarse una máquina? Si no se debería quitar a mano y hago justo eso, ¿no significaría eso dedicar un esfuerzo adicional? Si uso una máquina, entonces qué pasa si el espesor no es suficiente y se debería quitar a mano, pero yo uso una máquina, ¿acaso no se me culparía por usar la máquina de manera imprudente y malgastar combustible? Desde luego, no puedo actuar con imprudencia. Si lo hago, no solo es posible que todo mi esfuerzo se malgaste, sino que también se me echará la culpa. Puede que incluso se me pode y me hagan cubrir las pérdidas. He de obtener una respuesta clara antes de actuar”. Tienes esta clase de intriga en mente. ¿Cómo se le llama a esto? (Falsedad). Esto es participar en juegos mentales. Cuando esa persona participó así en juegos mentales, desde fuera puede haber parecido sumisa y fingió que estaba buscando y no estaba actuando con imprudencia, pero en realidad tenía motivos ocultos. La gente no se daba cuenta, pero Dios había visto hace mucho que esta persona no era ingenua. No quería trabajar, así que siempre estaba buscando excusas para hacer preguntas. Usó una forma de buen comportamiento como disfraz para ocultar su propia intención. Cuando alguien participa en juegos mentales y se dedica así a la falsedad, constituye una transgresión a ojos de Dios. ¿Lo entendéis? (Sí, lo entendemos). Entonces, ¿tenéis claro ahora cómo deberíais practicar? Aunque no entiendas los principios-verdad, no deberías participar en juegos mentales con Dios. Deberías decir: “Mi pensamiento es confuso, mi calibre es escaso y los principios-verdad me superan. Por tanto, haré algo práctico: dedicaré un poco más de esfuerzo y haré un poco más por mi cuenta. Cuando esté cansado, descansaré un poco y luego continuaré trabajando”. Aunque alguien se acabe quejando de que el esfuerzo que dedicaste fue innecesario y en vano, Dios verá que tu corazón es verdadero y honesto. Dios te reconocerá y no habrás cometido una transgresión. ¿Es esto fácil de lograr? (Sí). Este es el principio de práctica más sencillo. Aunque es sencillo, la preocupación es que puedas no lograr hacerlo. Aquellos que entienden la verdad tienen maneras de resolver todo aquello con lo que se topan y tienen principios para cómo tratar a todos los tipos de persona; en su trato a las personas necias, cuentan con principios para cómo tratar a tales personas y en su trato a las personas malvadas, tienen principios para cómo tratar a tales personas. Si entiendes la verdad, pero no la practicas y, en su lugar, participas en juegos mentales, esto constituye una transgresión. Si tienes un corazón verdadero y, una vez que entiendes un principio, lo puedes poner en práctica como corresponde sin cometer una transgresión ante Dios, entonces Dios aceptará lo que hagas. ¿Cuál es aquí el punto clave? (No participar en juegos mentales y practicar primero de acuerdo con lo que podemos entender). No participes en juegos mentales, ten un corazón verdadero hacia Dios. Ten un corazón verdadero respecto al trabajo, las tareas y la misión que te da Dios. Practica tanto como entiendas. Aunque no lo entiendas, todavía puedes ceñirte al significado básico de las palabras de Dios; aunque estés siguiendo preceptos, aún tienes que ceñirte a ello. ¿Cierto? (Sí). ¿Cuál es aquí el principio? ¿Cuál es el estándar requerido de Dios para el hombre? Los requerimientos de Dios para el hombre no son altos; es decir, has de tener un corazón verdadero. Aunque Dios sienta repulsión hacia las personas que no entienden los principios y son de escaso calibre, aunque no le gusten, si tienes un corazón verdadero, Dios te aceptará de todos modos y te tratará con ecuanimidad. Si no tienes un corazón verdadero y siempre participas en juegos mentales con Dios, entonces da igual lo bueno que sea tu calibre o lo elevada que sea tu comprensión, Dios te detestará igualmente y registrará las transgresiones que cometes. ¿Lo entendéis? (Sí, lo entendemos). Todas estas cosas se encuentran comúnmente en la vida diaria. Ahora deberíais tener una senda para cómo contemplar tales cosas, ¿no? (Sí). Concluiremos aquí nuestra charla sobre este aspecto.
Con anterioridad, compartimos bastantes nociones e imaginaciones respecto al Dios encarnado. También compartimos ampliamente cómo desprenderse y cómo resolver nociones e imaginaciones respecto al Dios encarnado. Para expandir este contenido, vamos a concluir compartiendo cómo lograr un entendimiento tácito con Dios. Por supuesto, en la etapa presente, esto se refiere a tener un entendimiento tácito con el Dios encarnado. ¿Resulta fácil lograr un entendimiento tácito con Dios? (No, no es fácil). Dentro de lo que podéis entender, ¿qué debes poseer, al menos, para lograr un entendimiento tácito con Dios? ¿Qué debes poseer en cuanto a calibre, humanidad, búsqueda, la senda que recorres y demás para lograr un entendimiento tácito con Dios? (En cuanto a calibre, debes poseer capacidad de comprensión; en lo que se refiere a la humanidad, debes al menos poseer conciencia y razón; además debes ser capaz de entender algunas verdades. Solo entonces puedes lograr un entendimiento tácito con Dios) (Para lograr un entendimiento tácito con Dios, primero debes tener un corazón verdadero y sincero respecto a Dios. Por otro lado, debes tener calibre y entender las intenciones de Dios y Sus requisitos para el hombre. Otro aspecto es que las opiniones sobre las cosas y las perspectivas detrás de tu búsqueda deben volverse compatibles con las de Dios. Solo entonces será fácil lograr un entendimiento tácito con Dios). ¿Hay algo más? (Se me ocurre un aspecto: dado que Dios es muy sincero cuando les habla a las personas, si estas desean tener un entendimiento tácito con Dios, deben tener una actitud sincera). Este también es un aspecto; como poco, es un punto de vista. El tema de cómo lograr un entendimiento tácito con Dios es un tema muy amplio. Es además un tema muy profundo. Compartir con vosotros este contenido es como enseñar cursos universitarios a niños de guardería. A juzgar por el entendimiento que acabáis de compartir, muchos de vosotros dais palos de ciego en este aspecto. Esto confirma más aún que os quedáis muy cortos: no entendéis este aspecto de la verdad, nunca habéis pensado sobre este tema y está fuera de vuestro alcance. Cómo lograr un entendimiento tácito con Dios es el tema final relativo a desprenderse de las nociones e imaginaciones del Dios encarnado. Este es un tema muy importante. Es un objetivo que puedes lograr en última instancia al seguir al Dios encarnado y es además una expresión de la esencia-vida que puedes vivir cuando crees en Dios y obtienes la verdad como vida. Desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre el Dios encarnado no es meramente una cuestión de no tener nociones sobre Dios. Este aspecto de la verdad implica muchas nociones e imaginaciones sobre el Dios encarnado y también atañe a las diversas actitudes de las personas hacia el Dios encarnado, sus diversos entendimientos de Él, así como sus diversas maneras de practicar en su trato de Él. El mejor desenlace que se puede lograr en última instancia al practicar este aspecto de desprenderse de nociones e imaginaciones respecto al Dios encarnado es que las personas tengan un entendimiento tácito con el Dios encarnado. Esto de “tener un entendimiento tácito” es una manera humana de hablar; en palabras que usamos a menudo, significa estar de acuerdo con Dios y ser compatible con Él. Sin embargo, dada la estatura del hombre, dados sus atributos y dada su esencia, así como a juzgar por todos los aspectos de su trasfondo y condiciones, de hecho, es totalmente imposible para el hombre llegar al punto de estar de acuerdo con Dios o de ser compatible con Él. Usar la expresión “ser compatible con Dios” sería por tanto poco realista y un poco hueco y nada objetivo. Por tanto, lo consideré con cuidado y encontré el término “entendimiento tácito” más objetivo y más apropiado; se puede considerar relativamente apto. ¿No es así? (Sí). Al final, desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre el Dios encarnado no requiere que te vuelvas compatible con Dios. Dado que la vida del hombre y la de Dios difieren en esencia y, debido a los problemas del hombre en todos los aspectos, el hombre no puede volverse compatible con Dios de ninguna manera. Solo se requiere una cosa: debes lograr un entendimiento tácito con Dios. ¿Qué significa este entendimiento tácito? Significa que, cada vez que surge algo, puedes colocarte del mismo lado que Dios, compartir los mismos pensamientos y opiniones, así como usar los mismos estándares que se alinean con los principios-verdad para contemplar, entender y lidiar con cualquier persona, acontecimiento o cosa. Esto es lo que se llama un entendimiento tácito. Dicho con simpleza, un entendimiento tácito significa saber lo que el otro está pensando sin que hable ninguno de los dos y tener el mismo punto de vista de la misma cosa sin necesidad alguna de comunicarlo con palabras. ¿Cuál es otra manera de describir un entendimiento tácito? (Estar en la misma onda). Cierto, estar en la misma onda. Aunque los dos no viven en la misma región o el mismo espacio, debido a que tienen los mismos pensamientos y opiniones, la misma postura y la misma perspectiva, la misma actitud respecto a todo, sin necesidad de comunicar ni intercambiar palabra alguna, pueden llegar a los mismos métodos y sendas para lidiar con cualquier problema, así como llegar a tener los mismos objetivos y propósitos al hacerlo. A esto se le llama un entendimiento tácito; es como lo que la gente llama estar en la misma onda. Si puedes estar en la misma onda que Dios, a esto se le llama un entendimiento tácito. ¿Qué debes poseer para lograr un entendimiento tácito con Dios o, al menos, con el Dios encarnado? Acabáis de decir algunas cosas. Algunos de vosotros hablasteis con más precisión, mientras que otros no disteis en el clavo. Aquellos que hablaron con precisión tienen esperanzas de lograr un entendimiento tácito con Dios.
¿Qué condiciones debes poseer para lograr un entendimiento tácito con Dios? Primero, debes poseer una creencia genuina. ¿Esto es importante? (Sí). En concreto, la creencia genuina significa tener fe genuina en Dios. Es decir, admites que Él es el Creador, crees que Él puede tener soberanía sobre todas las cosas y entiendes qué actitud tiene hacia la especie humana y cuál es Su actitud hacia todos los acontecimientos y cosas. Tienes algo de sentido y conocimiento en tu corazón sobre lo que Él dice y hace, Su esencia, Su identidad, Su omnipotencia, Su poder, Su autoridad y demás. Esta es la creencia genuina. Esta creencia genuina se refiere a la fe. Sin embargo, esta fe no es solo una cuestión de admitir verbalmente que el Dios encarnado es el Creador y que Él es Dios; no es meramente admitir y reconocer Su identidad, estatus y esencia. Más bien, significa tener entendimiento y conocimiento básicos o profundos de Su identidad, estatus y esencia. Esto es creencia genuina. Solo después de que tengas entendimiento, conocimiento y experiencia genuinos y básicos puedes tener fe genuina en el Creador. Esta es una condición que debes poseer para lograr un entendimiento tácito con Dios. Por otra parte, debes tener un corazón verdadero. Tener un corazón verdadero significa que tu corazón es auténtico respecto a Dios. No crees en Dios y lo sigues de manera atolondrada, así como tampoco estás simplemente jugueteando. Tu creencia en Dios y tu seguimiento de Él no son como tratarías a una persona corriente; tampoco es una creencia religiosa, no es un ritual, no es un acto de rendir homenaje, menos aún es un acto de veneración. Más bien, tienes un corazón verdadero. Tener un corazón verdadero significa que, como mínimo, debes ser capaz de ofrendar todo lo que tienes a Dios; al menos debes estar preparado para hacerlo. Si Dios te dice que mueras, lo piensas: “Dios me ha dicho que muera, así que voy a morir. Aunque no estoy dispuesto en mi corazón, todavía debo ofrendarme a Dios”. Debes tener esta clase de corazón verdadero. Además, sea lo que sea que Dios te pida, lo que Dios te pida que ofrendes o lo que te diga que hagas, puedes someterte a Dios y no regatear con Él; tu actitud hacia Dios es honesta y sincera. Aunque tengas actitudes corruptas y aunque todavía tengas muchas nociones e imaginaciones sobre Dios, como poco, este corazón tuyo es verdadero y eres sincero hacia Dios. Tener un corazón verdadero hacia Dios es la segunda condición que debes poseer para lograr un entendimiento tácito con Dios.
Si quieres lograr un entendimiento tácito con el Dios encarnado, después de poseer las dos condiciones de creencia genuina y un corazón verdadero, la tercera condición que debes poseer es la consideración. La palabra “consideración” es un poco abstracta; ¿qué significa mostrar consideración? Significa que lo que Dios quiere decir y lo que Dios quiere hacer, lo que le causa ansiedad y preocupación, lo que le hace feliz, todo ello puede conmover tu corazón y puede afectar a tu estado de ánimo y a tus emociones. Puedes pensar sobre lo que piensa Dios y tener ansiedad por lo que le causa ansiedad a Dios; a esto se le llama mostrar consideración. Mostrar consideración significa que cuando ves el significado de lo que Dios dice y ves cada movimiento de Dios, puedes entender Su corazón, así como cooperar con Él positiva y proactivamente, hacer todo lo que puedes y cumplir el deber que te corresponde, de modo que satisfaces y reconfortas el corazón de Dios. Esto es mostrar consideración. Además, respecto a los requerimientos de Dios, puedes aceptar y someterte a ellos y satisfacer a Dios; tienes el deseo de seguir la voluntad de Dios y puedes cooperar de manera proactiva. A esto se le llama mostrar consideración. Por ejemplo, cuando lees las palabras de Dios: “¿Quién puede alimentar a Mis ovejas? ¿Quién es Mi Pedro? ¿Quién es el que sigue Mi voluntad?”, estas palabras de Dios te conmoverán. Después de oír estas palabras de Dios, puedes sentir Su ansiedad y Su pena; tu corazón se agitará y te tomarás a pecho las palabras de Dios y las sopesarás. Cada vez que veas estas palabras de Dios, te conmoverás; estas palabras de Dios ocuparán un lugar en tu corazón y tendrás el deseo de satisfacer a Dios, satisfacer Sus intenciones y reconfortarlo. ¿Es esto mostrar consideración? (Sí). Por ejemplo, Dios dice: “Quiero obtener a un grupo de personas en la tierra que se conforme a Mis intenciones”. Lo sopesas en tu corazón: “Dios quiere obtener a un grupo de personas en la tierra que concuerde con Sus intenciones. ¿Cómo hace esto Dios? ¿Por medio de qué medios se conseguirá? ¿Cómo debería cooperar yo para satisfacer a Dios?”. A esto se le llama mostrar consideración. Debes tener claro en tu corazón cómo deberías experimentar la obra de Dios para convertirte en una persona que concuerda con las intenciones de Dios y cómo deberías perseguir la verdad y cómo deberías practicarla para que Dios te perfeccione y puedas concordar con Sus intenciones. Si tienes tales pensamientos, estarás dispuesto a cooperar proactivamente con Dios. A esto se le llama mostrar consideración. Esta es una actitud y es también una elección en cómo te comportas. Esto es consideración. Es igual que cuando las personas honran a sus padres; cuando sus padres tienen dificultades, están dispuestas a ayudar; cuando ven a sus padres con mala salud, su corazón se vuelve ansioso e intentan por todos los medios posibles obtener tratamiento médico y cuidados médicos para sus padres, de modo que estos puedan recuperar la salud en cuanto sea posible y su enfermedad y su dolor se alivien. Esta es una manifestación de honrar a tus padres. Es decir, una cosa es que no seas consciente de las dificultades, la enfermedad y el dolor de tus padres, pero una vez que los conoces, estarás especialmente atento y preocupado; harás todo lo posible para reducir el sufrimiento de tus padres. A esto se le llama mostrar consideración. Entonces, ¿qué hay de cómo tratas a Dios? Los requerimientos de Dios para el hombre no son altos. Los hijos pueden mostrar consideración por sus padres, de modo que el hombre puede también mostrar consideración por Dios. ¿Entendéis ahora este aspecto de mostrar consideración por Dios? (Lo entendemos).
Si quieres lograr un entendimiento tácito con el Dios encarnado, la cuarta condición que debes poseer es que debes entender las intenciones de Dios. Si quieres mostrar consideración por el corazón de Dios, quieres satisfacerlo, quieres que Sus deseos se cumplan y quieres reconfortarlo, entonces debes sopesar: “¿Cuáles son las intenciones de Dios? ¿Qué quiere hacer Dios? ¿Qué quiere Dios? ¿Qué causa ansiedad a Dios? ¿Qué le preocupa? ¿Qué le causa tristeza? ¿Qué le causa dolor? ¿Por qué paga un precio Dios? ¿Cuál es el estándar requerido por Dios? ¿Cuáles son los requerimientos de Dios? ¿Qué ha expresado Dios? ¿Qué le ha dicho a la especie humana?”. Si quieres mostrar consideración por las intenciones de Dios, debes entender cuáles son Sus intenciones. Para entender las intenciones de Dios, debes buscar y sopesar con frecuencia en las diversas cosas que te encuentres. Con independencia de si eres un líder o un obrero, un supervisor de un punto del trabajo o un creyente corriente, debes buscar cuáles son las intenciones de Dios y cuál es Su estándar requerido en las diversas personas, acontecimientos y cosas con las que te encuentras. Debes contemplarlos sin descanso y buscar y sopesar sin restringirte a ninguna forma. En última instancia, una vez que entiendas las intenciones de Dios y el estándar requerido por Dios, te resultará fácil lograr un entendimiento tácito con Dios y poseerás las condiciones básicas. Así que decidme, ¿qué condiciones básicas se deberían poseer para lograr un entendimiento tácito con Dios? (Deberías poseer condiciones en cuatro ámbitos: primero, creencia genuina en Dios; segundo, un corazón verdadero hacia Dios; tercero, consideración por Dios; y cuarto, un entendimiento de las intenciones de Dios). ¿Las recordáis? ¿Son estas las cuatro? (Sí). No se puede carecer de ninguna de estas cuatro condiciones; una vez que cumplas con estas cuatro condiciones, podrás tener un entendimiento tácito con Dios. Cada una de ellas parece muy simple, pero en realidad no es fácil lograrla. Por tanto, ¿cuál de estas cuatro condiciones poseéis? (Hablando estrictamente, no hemos logrado aún ninguna de ellas). Hablando estrictamente, no poseéis ninguna de ellas. Si no nos ponemos tan estrictos, la mayoría de las personas tiene un poco de corazón verdadero hacia Dios. ¿Es apropiado decir esto? (Es apropiado). En cuanto a las otras tres condiciones —fe genuina, consideración por Dios y un entendimiento de las intenciones de Dios—, la gente no las posee en lo más mínimo, ¿verdad? (Sí). Las poseas o no, debes esforzarte en estos aspectos y llegar todo lo lejos que puedas. Si has hecho todo lo posible, entonces no importa qué nivel puedas alcanzar en última instancia; como mínimo tendrás la conciencia tranquila y habrás obrado bien contigo mismo. Sin embargo, si no te esfuerzas por progresar y te quedas al final con remordimientos, entonces solo puedes lamentarte con amargura y culparte a ti mismo. Con independencia de si puedes estar a la altura de estas cuatro condiciones y sea cual sea el nivel que puedas alcanzar, como mínimo debes esforzarte por progresar. Esto se debe a que ahora se ha rebajado el estándar y ya se ha dado un paso atrás. No se te exige ser compatible con Dios. El estándar para ser compatible con Dios es muy alto y no puedes estar a su altura. Ahora solo se te exige lograr un entendimiento tácito con Dios. Deberías hacer todo lo posible por esforzarte para lograrlo, no rendirte y, en última instancia, llegar a tener una fe genuina en Dios, tener un corazón verdadero hacia Dios, tener consideración por Dios y ser capaz de entender las intenciones de Dios. El proceso de alcanzar estas cuatro condiciones es también el proceso de lograr un entendimiento tácito con Dios. Por supuesto, una vez que cumplas por completo estas cuatro condiciones, tendrás un entendimiento tácito total con Dios.
Hemos terminado de compartir estas cuatro condiciones que debes poseer para lograr un entendimiento tácito con Dios. De acuerdo con la práctica habitual, ¿acaso no deberíamos dar algunos ejemplos? Esto es lo que más os gusta oír y es también una senda necesaria y un método según el cual llegáis a entender las diversas verdades. Daros algunos ejemplos positivos y negativos os permitirá entender la verdad sobre tener un entendimiento tácito con Dios y los principios de práctica a este respecto. Desde vuestro punto de vista, entre las personas a vuestro alrededor o las que conocéis, ¿hay alguien que ya haya logrado estas cuatro condiciones? Es decir, que haya logrado un entendimiento tácito con Dios. Como mínimo, a vuestros ojos, esta persona tiene un entendimiento tácito con Dios, puede asumir una pesada carga y puede completar la misión que le da Dios. Dad algunos ejemplos. ¿Quién es una persona semejante? (El hombre usado por el Espíritu Santo). Aparte del hombre usado por el Espíritu Santo, ¿podéis dar unos pocos ejemplos más de personas que tienen un entendimiento tácito con Dios? Veamos qué tienen en común las personas de este tipo. Por medio de algunos ejemplos de estas, que todo el mundo vea qué características tienen las personas de este tipo: sus palabras, acciones y comportamiento, sus pensamientos y puntos de vista en cómo se comportan y lidian con los asuntos, sus actitudes hacia Dios y hacia la verdad, sus actitudes hacia sus propias misiones y deberes; las manifestaciones que tienen y las características en común que tienen a este respecto. Aparte del hombre usado por el Espíritu Santo, ¿hay alguna persona semejante? (No). Entonces, hablemos de cómo el hombre usado por el Espíritu Santo logró un entendimiento tácito con Dios o, en otras palabras, qué cosas ha hecho el hombre usado por el Espíritu Santo que son manifestaciones de un entendimiento tácito con Dios. Hay quienes puede que sepan estas cosas y otros puede que no. Las sepáis o no, en cualquier caso, deberíais intentar obtener entendimiento y tratar de hacer comparaciones basadas en el tema que compartimos hoy.
Para compartir las manifestaciones del entendimiento tácito que tiene con Dios el hombre usado por Él, debemos empezar por las declaraciones y las palabras del Espíritu Santo a las iglesias. La primera declaración del Espíritu Santo a las iglesias marcó el punto desde el que Dios empezó formalmente a hablar y a hacer declaraciones a la especie humana con la identidad de Dios mismo, con lo que se desarrolló Su tercera etapa de obra; la obra de la Era del Reino, es decir, la obra de hablarle a toda la especie humana para realizar castigo y juicio. A partir de la primera declaración del Espíritu Santo, el hombre usado por el Espíritu Santo las leyó, pero no meramente las leyó él mismo y luego las circuló en la iglesia. Pensó: “Estas palabras no son corrientes ni habituales; parecen provenientes del Espíritu Santo. Dado que provienen del Espíritu Santo, todos los hermanos y hermanas en la iglesia tienen derecho a verlas. Esta es la declaración de Dios y esta gran noticia se debería dar a conocer a todo el mundo”. Por tanto, para dejar que todo el mundo en la iglesia conozca esta noticia y vea las palabras y declaraciones del Espíritu Santo, ¿qué debería hacerse? Las personas corrientes no tenían realmente esta carga ni sabían cómo hacerlo. El hombre usado por el Espíritu Santo empezó entonces a hacer esto; es decir, tomó las palabras del Espíritu Santo y las difundió por la iglesia, de modo que más miembros del pueblo escogido de Dios pudieran leer Sus palabras. En aquel tiempo, debido a una limitación —no ser capaz de imprimir libros abiertamente sobre la creencia en Dios en el entorno de la China continental donde se perseguía la fe—, el hombre usado por el Espíritu Santo organizó a los jóvenes en la iglesia que tenían buena letra y eran concienzudos para transcribir y hacer copias de las palabras del Espíritu Santo. Una vez hechas las copias, estas se enviaron a cada región y distrito; los distritos luego las enviaron a las iglesias en varios lugares y las iglesias las enviaron a personas individuales. Como mínimo, cada iglesia debía tener una o más copias escritas a mano de las palabras del Espíritu Santo a las iglesias. Cada vez que se expresaba una de las más recientes declaraciones de Dios, el hombre usado por el Espíritu Santo disponía que se hicieran fotocopias. Cuando las palabras expresadas alcanzaban cierta cantidad, organizaba que estas se imprimieran en formato de libro. En un lugar como China que se resiste a Dios con tanta vehemencia, incluso creer en Dios implicaba un riesgo, más aún imprimir libros sobre la creencia en Dios. Una vez arrestados, suponía pena de muerte. Por tanto, comprar maquinaria y equipamiento de imprenta en aquel tiempo también implicaba riesgo. Incluso en esas circunstancias, el hombre usado por el Espíritu Santo todavía organizó a las personas para hacer bien este trabajo, consiguió que las personas compraran algo de maquinaria o equipamiento, así como organizó a la gente para que escribiera a máquina y aprendiera a componer, así como se encargó de que los hermanos y hermanas se ocuparan de la impresión y la encuadernación de las palabras de Dios en libros. Desde la mecanografía, la composición tipográfica, la corrección y la impresión hasta la encuadernación y la posterior distribución de los libros a las iglesias de diversos lugares: el hombre usado por el Espíritu Santo organizó a la gente para que realizara todo este trabajo. Decidme, si el hombre usado por el Espíritu Santo no lo hubiera organizado, ¿quién hubiera tomado la iniciativa de hacer este trabajo? (Nadie lo habría hecho). Al hacer este trabajo, por un lado, se tenía que garantizar la seguridad; por otro, la gente seleccionada para cada paso del trabajo tenía que ser la adecuada. Mediante este proceso, estos libros se enviaron en última instancia a las iglesias de diferentes lugares, uno tras otro. Aunque la calidad de impresión de los libros era mucho peor en ese momento de lo que es ahora, a juzgar por el entorno de aquel tiempo, las condiciones financieras de la iglesia y las condiciones de la gente en todos los aspectos, conseguir una copia por persona de Las palabras del Espíritu Santo a las iglesias y Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos ya estaba muy bien y era muy difícil. Si nadie lo hubiera organizado y no hubiera habido una persona correcta para hacer este trabajo, entonces, por muchas palabras que hubiera del Espíritu Santo a las iglesias, no se habrían podido enviar a las iglesias a tiempo y puede que no hubieran siquiera llegado a los hermanos y hermanas en absoluto ni se habría conseguido darle una copia a cada persona. Desde que Dios empezó a expresar Su primera declaración hasta ahora, el hombre usado por el Espíritu Santo ha insistido en hacer este trabajo. El trabajo de imprimir libros tiene una larga historia y, después de que se consiguió darle una copia a cada persona, se pudo considerar que el trabajo de impresión había dado resultados.
Además de disponer que la gente imprimiera Las palabras del Espíritu Santo a las iglesias y distribuir el libro a tiempo, otro punto del trabajo que hizo el hombre usado por el Espíritu Santo fue el de fundar iglesias en diversos lugares. En aquel tiempo, las iglesias de diversos lugares estaban todas compuestas por personas que acababan de aceptar esta etapa de la obra. Muchas iglesias no tenían líderes y obreros adecuados. Las iglesias eran caóticas internamente, las estructuras administrativas eran caóticas y los asuntos del personal también eran caóticos; es decir, todos los aspectos eran caóticos. El hombre usado por el Espíritu Santo entonces empezó a corregir cosas, a disponer estructuras administrativas y cultivar a líderes y obreros. Entonces, paso a paso, encontró a todos aquellos que tenían algo de fervor, podían entregarse, se podían cultivar y podían también renunciar a sus familias y los puso a hacer trabajo de iglesia. En aquel tiempo, las personas de algunos lugares se casaban pronto. A los dieciséis o diecisiete, o a los dieciocho o diecinueve años, pensaban en casarse, tener hijos y tener descendencia. Los hermanos y hermanas en la iglesia no eran excepción y también estaban influenciados por estas costumbres locales. Muchos hermanos y hermanas que eran fervorosos en su creencia en Dios también habían alcanzado esta edad. Si la iglesia no los hubiera promocionado y cultivado, si no los hubiera regado con frecuencia, si no les hubiera puesto cargas y si no les hubiera encargado tareas en distintos lugares, estas personas quizá se habrían casado y a estas alturas ya serían abuelas o abuelos. En aquel tiempo, se pudo considerar que algunas de estas personas jóvenes habían ganado un favor especial. Algunas iglesias no podían encontrar a gente de buen calibre entre las personas mayores para que sirvieran como líderes y obreros. Algunas personas de mejor calibre aún no podían renunciar a sus familias, mientras que otras tenían escaso calibre y eran simplemente incapaces de hacer trabajo real; solo tenían un poco de fervor y estaban dispuestas a correr de un lado a otro para entregarse. ¿Qué había que hacer entonces? El hombre usado por el Espíritu Santo cultivó a algunos jóvenes de buen calibre y los ascendió para que viajaran entre las iglesias de diversos lugares e hicieran trabajo, porque podían renunciar a sus familias y eran relativamente libres. Después de cultivar a estas personas, como mínimo, la vida de iglesia en las iglesias en diversos lugares se podía garantizar. Junto a las palabras del Espíritu Santo a las iglesias, la vida y el trabajo de iglesia en las iglesias en diversos lugares se volvieron un poco más normales. Algunos de estos jóvenes tienen ahora unos cincuenta años. Al haber seguido a Dios hasta el presente, se puede decir que han experimentado mucho. Aquello de lo que tal vez se sienten más afortunados es de que no se perdieron la oportunidad de que la casa de Dios los ascendiera y cultivara en aquel tiempo, así como tampoco, como los no creyentes, empezaron a hablar de matrimonio cuando llegaron a esa edad ni fueron al altar. Aunque siguen solteros a día de hoy, han obtenido mucho y han entendido bastantes verdades. Fundar iglesias en diversos lugares y cultivar a líderes y obreros era un aspecto del trabajo. Otro aspecto era que la vida de iglesia no era una cuestión de ser capaz de leer las palabras de Dios y tener la obra del Espíritu Santo. La vida de iglesia requería mucho contenido. Al creer en Dios, aparte de leer las palabras de Dios, las personas también necesitaban compartir la verdad y hablar sobre sus experiencias. También tenían algunas necesidades en lo referente a formas de entretenimiento, como cantar himnos y bailar. Por tanto, el hombre usado por el Espíritu Santo fundó un equipo de himnos, organizó a algunas personas para que escribieran himnos vivenciales y él mismo también escribió himnos. El propósito era darles a los hermanos y hermanas canciones que cantar y enriquecer su vida de iglesia. Después de que se escribieran los himnos, ¿cómo se podían distribuir de manera uniforme a las iglesias para que todos los hermanos y hermanas se los aprendieran para cantarlos? El hombre usado por el Espíritu Santo organizó a gente para cantar los himnos y encontró a gente para grabarlos. En aquel momento, los cantantes y músicos eran todos unos aficionados. No habían tenido formación profesional y empezaron a practicar sin mucho conocimiento musical. Cuando se grabaron las canciones, no había buenos equipos de grabación ni había instrumentos de alta gama para el acompañamiento musical. Un erhu se consideraba un instrumento relativamente práctico y tener uno contaba como tener acompañamiento. Unos pocos individuos también podían tocar un poco el acordeón o el teclado electrónico. En resumen, todos eran aficionados, pero alcanzar este nivel en aquel momento no era ya fácil. Por supuesto, con independencia de si las obras que se acabaron produciendo fueran buenas o no, este asunto necesitaba que alguien lo organizara. Cualquier cosa que necesitaran las iglesias, cualquier cosa que necesitaran los hermanos y hermanas y cualquier cooperación que la obra de Dios requiriera del hombre, el hombre usado por el Espíritu Santo lo pensaba todo y no paraba de hacer seguimiento de estos asuntos. Es decir, dentro de lo que era capaz, tomaba todo aquello que se le ocurría al hombre y lo hacía realidad, así como también se empeñaba al máximo en hacer todo lo que podía el hombre. De esta manera, el hombre usado por el Espíritu Santo organizaba y hacía seguimiento de este trabajo, enviaba los libros impresos de las palabras de Dios, los libros de himnos y cintas de casete y cedés grabados a todas las iglesias, a fin de que todos los hermanos y hermanas pudieran leer las palabras de Dios, pudieran aprender himnos y tuvieran una buena vida de iglesia. Aunque la vida de iglesia en aquel tiempo era relativamente sencilla comparada con la de ahora y las condiciones eran relativamente difíciles, sin equipamiento moderno o maquinaria a la última, sin líderes y obreros ni personal técnico que fuera apto para el uso, dado que el hombre usado por el Espíritu Santo organizaba y hacía seguimiento de esta obra y mejoraba constantemente cada aspecto del trabajo, la gente era capaz de disfrutar de una buena vida de iglesia en las circunstancias de aquel tiempo. Esta buena vida de iglesia significaba que las personas podían leer las palabras de Dios más recientes, sentir disfrute y obtener liberación. Todo el mundo podía leer las declaraciones más recientes de Dios a la especie humana y conocer las intenciones de Dios en ese mismo momento, los pensamientos de Dios sobre el hombre y Sus requerimientos del hombre. Mejor aún, algunas personas podían entender la verdad en las palabras de Dios y tener algo de entrada. Por medio de la organización y los arreglos del hombre usado por el Espíritu Santo, por un lado, se fundaron las iglesias y, por otro, todas las personas llegaron a vivir una vida de iglesia ordenada. La casa de Dios no es un grupo religioso. La vida de iglesia no practica rituales religiosos, mucho menos practica predicación monológica. La vida de iglesia de la casa de Dios debe incluir comer y beber las palabras de Dios y debe incluir la obra del Espíritu Santo; debe incluir compartir la verdad y hablar sobre testimonios vivenciales, así como también debe incluir cantar himnos en alabanza a Dios. Este tipo de vida de iglesia está sometida al liderazgo y dirección, el riego y la provisión y a la guía y ayuda de Dios; es verdadera vida de iglesia. Aunque era muy superficial comparada con la vida de iglesia de ahora, muy unidimensional y muy simple, eso era lo que necesitaban los seres humanos en ese momento y era también para que los seres humanos pudieran disfrutar del esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo; es decir, para que todos en el pueblo escogido de Dios pudieran disfrutar de las palabras de Dios en la vida de iglesia y oyeran la voz de Dios con sus propios oídos. Este fue un buen comienzo para la vida de iglesia. Sin tal vida de iglesia, sería imposible que hubierais podido llegar hasta hoy. Precisamente porque había esta especie de vida de iglesia regular y estable con resultados prácticos, la gente podía llegar paso a paso a donde está hoy, así como tener la estatura que tiene hoy y los beneficios que tiene hoy en todos los aspectos. Esta es la obra que hacía el hombre usado por el Espíritu Santo en cuanto a la administración, el personal y el trabajo específico de la iglesia. El hombre usado por el Espíritu Santo también hacía trabajo importante en otro ámbito, que era el de predicar sermones siguiendo muy de cerca las palabras del Espíritu Santo a las iglesias. Llamaba a los líderes y obreros de manera regular o irregular para reunirlos y compartía las intenciones de Dios, compartía los principios-verdad a los que la gente debería atenerse en su vida diaria y al hacer su deber, así como también compartía cómo fundar iglesias y regarlas y cómo servir a Dios. El hombre usado por el Espíritu Santo se empeñó al máximo para hacer bien este trabajo, al compartir temas sobre la entrada en la vida y también al compartir verdades relativas a servir a Dios. Esto es lo que dejó una impresión profundísima en Mí.
La obra hecha por el hombre usado por el Espíritu Santo estaba estrechamente relacionada con las intenciones de Dios y con el propósito de Dios de fundar iglesias en la tierra y estaba enlazada inextricablemente con la obra que Dios estaba a punto de hacer en Su pueblo escogido. Hablando de manera estricta, lo que decía el hombre usado por el Espíritu Santo, en lo que se concentraba, aquello de lo que hacía seguimiento, lo que supervisaba y lo que hacía en la iglesia durante todos los períodos estaba todo en cercana cooperación con la obra del Espíritu Santo; se esforzaba por cooperar al máximo en poner en marcha fuera cual fuera el liderazgo que proveía el Espíritu Santo, fueran cuales fueran las revelaciones que Dios le hiciera y fueran cuales fueran los significados y requerimientos que había en las palabras de Dios, de modo que Sus palabras no fueran en vano, de modo que Sus intenciones no fueran en vano y que las personas de aquel tiempo pudieran todas conocer y entender las intenciones de Dios y Sus palabras. Aunque no llegó al punto de ser conocido en todas las casas, como poco, bajo el liderazgo del hombre usado por el Espíritu Santo, las personas de aquel tiempo podían todas seguir de cerca esta corriente y sentir que en ella se manifestaba la obra del Espíritu Santo, la obra de Dios, las palabras de Dios y las intenciones de Dios. Tenían la certeza de que esta corriente provenía de Dios, la certeza de que esta corriente era correcta y, como mínimo, tenían la certeza de que el hombre usado por el Espíritu Santo era una persona correcta. Fuera cual fuera la brecha entre todo lo que él hacía entonces y lo que se hace ahora, en resumen, todo lo que hizo fue para defender y cooperar con el trabajo hecho por el Espíritu Santo. Con respecto al nivel de entendimiento de la verdad que tenía la gente de la iglesia en aquel momento, el hombre usado por el Espíritu Santo fue capaz de hacer estas cosas y de llevar a la iglesia al nivel que había alcanzado entonces; ¿cuáles de las cuatro manifestaciones de tener un entendimiento tácito con Dios diríais que poseía? (Siento que las poseía todas, las cuatro). Sería un poco menos que objetivo decir que él también poseía la cuarta, “entender las intenciones de Dios”, pero desde Mi punto de vista, él poseía al menos las otras tres: creencia genuina, un corazón verdadero y consideración; “consideración” es la más evidente. Era alguien que mostraba consideración por la carga de Dios y, al hacer tanto trabajo, no intrigó para obtener para sí nada relacionado con dinero o beneficio personal. Podríais no entender lo que quiero decir con esto, así que os daré un ejemplo. Desde que el hombre usado por el Espíritu Santo empezó a organizar la impresión de libros y hasta el presente, no se les ha cobrado ni un solo céntimo a los hermanos y hermanas por ninguno de los libros que ha distribuido nuestra iglesia. No fue solo que dejáramos de cobrarlos más tarde, cuando la iglesia tenía los medios; incluso al principio del todo, cuando las finanzas eran especialmente difíciles, no cobramos ni un solo céntimo. ¿Por qué fue así? Aunque la iglesia no estaba muy bien financieramente en aquel momento, dados los recursos financieros limitados disponibles entonces, podía básicamente cubrir los gastos tales como el coste de los libros impresos, de modo que a los hermanos y hermanas no se les cobraba por los libros distribuidos por ellos y podían leerlos gratis. A medida que se seguían imprimiendo los libros, la cantidad total de los fondos de la iglesia era cada vez más pequeña. En aquel tiempo, la mayoría de los hermanos y hermanas que habían creído en Dios durante muchos años no tenían una fuente de ingresos porque habían estado haciendo su deber todo el tiempo y no tenían mucho dinero a mano. Por consiguiente, el dinero ofrendado a veces no cubría los costes de la iglesia y diversos gastos. Recuerdo muy claramente que, en una ocasión, había que imprimir un lote de libros, pero a la iglesia solo le quedaban unos pocos miles de yuanes. Después de pagar el coste de la impresión de los libros, no quedaría dinero para el trabajo de la iglesia. Si los líderes y los obreros tuvieran gastos de viaje que cubrir al trasladarse a algún lugar, o si hubiera que cubrir los gastos de manutención al acoger a hermanos y hermanas para una reunión numerosa, puede que no hubiera dinero disponible. ¿Qué se iba a hacer al respecto? Bajo estas circunstancias, ¿se deberían imprimir los libros igualmente? (Sí). Había que imprimir los libros igualmente y el dinero tenía que pagarse también. El hombre usado por el Espíritu Santo pensó en una solución. Dijo que primero habría que recaudar unos cuantos yuanes por adelantado por cada libro de este lote, lo justo para cubrir el coste de impresión. En este contexto, se recaudó el dinero por adelantado en esa única ocasión. Pero pasado un tiempo, los hermanos y hermanas de la iglesia volvieron a hacer ofrendas y hubo dinero suficiente para cubrir los costes de impresión del siguiente lote de libros. A partir de entonces, la situación financiera de la iglesia mejoró y nunca más volvimos a cobrar por la impresión de los libros. Ese incidente no fue más que un breve interludio. ¿Qué sentido tiene mencionar esto? El sentido es que, incluso cuando la situación financiera era más apurada, no dejamos de imprimir nuestros libros. El hombre usado por el Espíritu Santo lo intentó por todos los medios posibles y, como el cabeza de familia, se preocupó, sopesó y trazó planes al respecto. La mayoría de la gente no sabe estas cosas. Cuando estos libros de la palabra de Dios se distribuían a las iglesias, lo que solía decir la mayoría de la gente al recibir uno era: “¡Este libro es muy bueno! Lo imprimimos nosotros mismos, ¡eso debe haber sido muy difícil!”. Algunos ni siquiera apreciaron este libro ni lo leyeron adecuadamente. Sin embargo, la gente no sabía cuántas dificultades afrontaba lo Alto entre bambalinas mientras hacía este trabajo e imprimía este libro. Bastantes personas en nuestra iglesia provenían de la Iglesia Local o de otras denominaciones. Con anterioridad, los líderes y los apóstoles continentales de esas denominaciones no hicieron el trabajo de imprimir libros. Se quedaron con la mayoría del dinero ofrendado por los hermanos y hermanas en las diversas iglesias, pero no imprimieron libros ni hicieron que los himnos estuvieran ampliamente disponibles. Fueran cuales fueran las grabaciones de sermones que hubiera en los niveles superiores, estas no se distribuían a los inferiores. No hicieron nada de este trabajo. El pueblo escogido de Dios no tenía otra cosa que la Biblia. Si querías leer una serie de sermones o de testimonios vivenciales, no podías conseguirla; si querías escuchar unos pocos buenos himnos, eso era incluso más difícil. Nadie hizo este trabajo. Si querías leer libros espirituales, debías tener una relación personal con ellos antes de que te dejaran uno. El pueblo escogido de Dios simplemente no podía obtener la provisión de vida y no había buenas personas para liderar y gestionar la vida de iglesia. Esos apóstoles y líderes no hacían ningún trabajo real en absoluto. Una cosa que hacían con regularidad era celebrar una reunión de colaboradores muy de vez en cuando donde comían y bebían a lo grande. Puede que este fuera el “trabajo” que hacían. Yo era joven entonces, tenía solo diecisiete o dieciocho años y, cuando me enteré de estas cosas, sentí: “¡Menudo caos! ¿Son estas personas que creen en Dios? ¿En qué se parece esto a algo que harían los creyentes en Dios?”. Me indigné mucho al oír esto. No nos preocupa lo que comieron o lo que disfrutaron. En resumen, como mínimo, no organizaban adecuadamente la vida de iglesia, no distribuían el alimento espiritual que la gente necesitaba —libros e himnos— y no cultivaban a los líderes y obreros. No hacían nada de este trabajo. La iglesia recibía no pocas ofrendas, pero cuando iban a las iglesias en diversos lugares, solo les importaba comer, beber y pasarlo bien. No hacían trabajo real y nunca usaban las ofrendas para el trabajo de la iglesia. En las reuniones, solo hablaban sobre unas cuantas doctrinas y gritaban algunas consignas; eso era todo; nunca resolvían problemas reales. Después de que el hombre usado por el Espíritu Santo empezara a trabajar, terminó con esos fenómenos. Se dispuso a resolver todos los problemas y empezó a hacer trabajo concreto poco a poco, de modo que la vida de iglesia y el trabajo del personal de la iglesia cambiara y tomara el camino correcto; esto ha continuado hasta el presente. Las ofrendas de Dios son lo que las personas le ofrendan a Dios. Si te fijas en la gestión y uso de las ofrendas, los gastos de manutención del Dios encarnado solo suponen una pequeña parte. La mayoría de lo que queda de las ofrendas se usa para la obra de predicar el evangelio, los gastos de manutención de los líderes y obreros y las personas que hacen su deber a tiempo completo, así como la compra de maquinaria y equipamiento necesarios para el trabajo de la iglesia, entre otras cosas. En resumen, todos estos costes son razonables y se usan para el trabajo de la casa de Dios, en lugar de para apoyar a gente inútil que no puede hacer sus deberes. Hablando del trabajo de la casa de Dios, el alcance es amplio. El hombre usado por el Espíritu Santo usó estas ofrendas de manera razonable, construyó la vida de iglesia poco a poco y arregló el trabajo administrativo poco a poco. Las diversas clases de personas en la iglesia también se categorizaron: se distinguía a aquellos que hacían su deber de aquellos que no, así como a aquellos que amaban la verdad se les distinguía de aquellos que sentían aversión por la verdad. Aquellos que debían ser depurados, lo fueron, así como se ascendió también a personas adecuadas para cultivarlas. Estas son cosas que todos habéis visto y todos habéis experimentado. A lo largo de este viaje, por supuesto, el hombre usado por el Espíritu Santo llegó poco a poco a entender la verdad y captar los principios para hacer trabajo en el transcurso de experimentar estas cosas. Por un lado, recibió el esclarecimiento del Espíritu Santo por medio de hacer su trabajo. Por otro, por medio de la obra y las palabras de Dios, poco a poco llegó a entender cada vez más las intenciones de Dios. Su entendimiento no se mantuvo solo al nivel de las doctrinas ni se mantuvo solo en los preceptos y prácticas. Más bien, su entendimiento se volvió cada vez más práctico y fue capaz de hacer bien el trabajo de iglesia de acuerdo con los requerimientos de Dios, de hacer la vida de iglesia más estable y más normal, así como más beneficiosa para la entrada en la vida de las personas. Por tanto, fue en el proceso de buscar y explorar constantemente que el hombre usado por el Espíritu Santo llegó a entender las intenciones de Dios, a cooperar estrechamente con Dios, a mostrar consideración por Sus intenciones y a hacer el máximo para hacer bien el trabajo de iglesia, para esforzarse por asegurar con mayor precisión que las intenciones de Dios no fueran en vano y la voluntad de Dios se pudiera llevar a cabo. En cada cosa que hace, ya sea en lo relativo al personal o a la entrada en la vida, tanto en asuntos externos como internos, se esfuerza por actuar de acuerdo con los principios y con las intenciones de Dios, sin desviarse ni a la izquierda ni a la derecha. El hombre usado por el Espíritu Santo realiza su obra con estas cuatro condiciones: creencia genuina, un corazón verdadero, consideración y un entendimiento de las intenciones de Dios. Para vosotros, esto no solo es extremadamente beneficioso y útil; ¡es vuestra bendición! Si esta persona no fuera una persona correcta, sino alguien que buscara la fama y el provecho y codiciara los beneficios del estatus, una persona falsa, alguien empeñado únicamente en el lucro y cuyos ojos se iluminaran al ver el dinero, o un incrédulo, decidme, ¿podría realizar este trabajo? ¿Podría cooperar de todas estas formas? ¿Podría alcanzar tal entendimiento tácito con el Dios encarnado? (No). Por tanto, ¡esta persona es sumamente crucial! El hombre usado por el Espíritu Santo puede realizar bien esta obra de la Iglesia principalmente porque posee las cuatro condiciones de las que acabamos de hablar. Cuando se trata del mismo asunto, las personas tienen tanto el derecho a elegir como margen para hacerlo. Pueden elegir manejarlo mal y, por supuesto, también pueden elegir manejarlo bien. Si lo manejan bien, se beneficiarán innumerables personas y las palabras que dice Dios y la obra que hace irán dando frutos poco a poco en las personas. Pero si una persona no toma la senda correcta y, en cambio, comete fechorías de forma imprudente, ¿qué tipo de cosas hará? Utilizará todas las ofrendas de Dios para su disfrute personal, para comprar coches y casas de lujo e incluso aviones privados y cruceros con los que viajar por todo el mundo, disfrutará de la comida, la bebida y la diversión. Como mucho, predicará algún que otro sermón de vez en cuando y eso será todo. No realizará ningún trabajo de la iglesia e ignorará a la iglesia incluso si esta se encuentra en un completo caos, solo le importará su propio disfrute. Si una persona así dirigiera la iglesia, ¿os resultaría fácil tener una buena vida de iglesia y un buen entorno para cumplir con vuestro deber? (No). Por eso, es realmente necesario que os guíe una buena persona, como el hombre usado por el Espíritu Santo. Hay quienes ven la obra realizada por el hombre usado por el Espíritu Santo y siguen sin darle importancia, piensan: “Esto es fácil. ¿Quién no podría hacerlo? Siempre que entiendas las intenciones de Dios y seas la persona usada por Dios, la persona designada por Dios, hacer esta obra es fácil”. Decidme, ¿es fácil? (No). No es fácil hacer bien este trabajo y mucho menos en un entorno de persecución religiosa como el de China continental. El hombre usado por el Espíritu Santo era buscado por las autoridades; sin importar adónde fuera para asistir a reuniones o qué tarea realizara, ponía su vida en peligro; ser detenido significaba la muerte. ¿Renunció entonces a su deber? ¿Se echó atrás? ¿Intentó ser escurridizo y holgazanear? (No). Por mucho miedo que tuviera o por muy débil que se sintiera en su interior, nunca renunció a su deber. Hay personas que no asumen tareas importantes y no se enfrentan a grandes peligros allá donde van. Cuando dicen: “No he renunciado a cumplir con mi deber”, eso es fácil de decir y fácil de hacer. Pero teniendo en cuenta las circunstancias en las que se encontraba el hombre usado por el Espíritu Santo, el hecho de que fuera capaz de no rendirse en un entorno tan peligroso y, además, ocuparse de todos los aspectos del trabajo de la iglesia —tenía que pensar en cada ámbito de trabajo y en cada asunto, además de tener que hacerlo antes que nadie—, ¿diríais que esto era fácil de hacer? (No). Tanto la energía del hombre como lo que es capaz de soportar de manera natural son limitados. Parece fácil cuando lo ves hacerlo, pero si te pidieran que lo hicieras tú, sabrías lo difícil que es y lo lejos que está de ser fácil. Entre vosotros, que habéis escuchado sermones durante tantos años, no he encontrado a nadie más como él, ni a nadie capaz de asumir esta labor. Son bastantes los que comenzaron a seguir cuando el Espíritu Santo empezó a hablar a las iglesias y han continuado hasta el presente. Deberían saber y tener claro por lo que ha pasado la iglesia en su desarrollo hasta su estado presente y cómo ha llegado tan lejos paso a paso. Si no fuera por la consideración y el entendimiento que el hombre usado por el Espíritu Santo mostró por la carga de Dios, entonces, desde una perspectiva humana, la iglesia no podría haberse desarrollado de ninguna manera hasta su estado presente. Por supuesto, algunas personas dirán: “¿No era la obra y el liderazgo del Espíritu Santo lo que lo capacitó para lograr tantos resultados en su trabajo?”. El Espíritu Santo también quiere obrar en ti, pero ¿tienes ese corazón verdadero y esa consideración? ¿Puedes hacerlo? No creo necesariamente que puedas hacerlo. No es por menospreciarte; es más bien que, fundamentalmente, no puedes hacerlo. Tanto el hombre usado por el Espíritu Santo como tú sois seres humanos, pero él puede hacerlo y tú no. Esto demuestra que hay diferencias entre las personas. Dios lo eligió a él para hacer esta obra y Dios no se equivocó al elegir a esa persona. Como mínimo, esta persona reúne esta condición y cuenta con la cualificación requerida, mientras que tú no. No reúnes las condiciones que Dios exige, por lo que Dios lo eligió a él y no a ti. No te queda otra opción que aceptarlo. Esto es un hecho y nadie puede negarlo, ¿verdad? (Sí).
Ahora que hemos terminado de hablar sobre la vida de iglesia, la impresión de libros y todos los aspectos de la iglesia, vamos a hablar a continuación de la predicación del evangelio desde 1995. En aquel tiempo, el hombre usado por el Espíritu Santo me preguntó: “¿Ahora está bien que se predique el evangelio? Hay quien dice que quiere salir a predicar el evangelio”; yo estuve de acuerdo. Después, el hombre usado por el Espíritu Santo empezó a organizar este trabajo. No organizó equipos evangélicos de una manera simple para luego enviar a personas en particular a lugares en particular a predicar el evangelio ni hizo ese simple arreglo ni consideró que ya se había ocupado de todo. Mientras organizaba los equipos evangélicos, sopesó cómo predicar a las diversas religiones y denominaciones, qué verdades del evangelio necesitaban las personas en las diversas religiones y denominaciones, así como qué pasajes y qué contenido seleccionar de las palabras de Dios para su inclusión en los libros evangélicos. Luego seleccionó y compiló algunas palabras esenciales de Dios relativas a diversos aspectos de las verdades del evangelio y las hizo imprimir en formato libro específicamente para predicar el evangelio. Después de imprimir los libros, el hombre usado por el Espíritu Santo también organizó la formación de trabajadores evangélicos y planteó personalmente los principios para predicar el evangelio. Este fue el trabajo concreto que hizo. Es decir, cuando le hablo del asunto, él va y lo pone en marcha sin decir palabra y sin hacer ninguna concesión. No me crea problemas ni me molesta con preguntas sobre cómo hacerlo; no tengo que preocuparme de ello. Si se os confía un asunto, aún tengo que preocuparme y comprobarlo. Sin embargo, en lo que respecta al hombre usado por el Espíritu Santo, le digo lo que hacer con una única frase y él va y lo hace y lo pone en marcha. Lo que me dejó una impresión más profunda fue que el hombre usado por el Espíritu Santo planteó muchos principios para predicar el evangelio, como el de cómo predicar el evangelio, a quién se le podía predicar y a quién no, así como qué métodos usar para predicarlo y qué métodos no usar para predicarlo. Él planteó las maneras y métodos específicos, punto por punto, en gran detalle. Entonces, celebraba reuniones con frecuencia para los equipos evangélicos, les hacía plantear preguntas y compartía con ellos para aportarles respuestas. También averiguó qué nociones y preguntas tenían las personas religiosas sobre la obra de Dios de los últimos días, cómo se deberían afrontar estas, qué verdades se deberían compartir y qué métodos se deberían usar para resolver sus preguntas. Fueran grandes o pequeños, atendía todos los asuntos y se encargaba de ellos poco a poco, igual que las hormigas mordisquean un hueso. Fíjate, Yo dije una sola frase y él fue y la puso en marcha, así que Yo pude ser un gestor que no interviene directamente. ¿Por qué digo esto? Con el hombre usado por el Espíritu Santo allí realizando la obra, no tenía de qué preocuparme, porque él era plenamente capaz de asumir este trabajo. Mostró consideración y también buscó; por supuesto, también fue sumiso y ciertamente pagó un precio. Es decir, fue capaz de tomar las palabras que Yo pronuncié y Mis exigencias, así como de ponerlas en marcha. De esta manera, el evangelio se difundió poco a poco. Sin importar cuántas personas estuvieran predicando el evangelio, en cualquier caso, esta obra se puso en marcha y comenzó a avanzar gracias al hombre usado por el Espíritu Santo. Fue él quien la organizó, le hizo seguimiento, la puso en práctica y la supervisó; llevó la obra poco a poco hasta donde se encuentra hoy. Se puede decir que los logros actuales en la obra se alcanzaron con base en esos arreglos iniciales del trabajo, las estipulaciones de los detalles del trabajo y los arreglos de los asuntos generales. El hombre usado por el Espíritu Santo hizo este trabajo, todas estas cosas. Tiene un corazón verdadero y ha pagado un precio real. ¿Acaso no son estos los hechos? (Sí).
A medida que el evangelio del reino se difundió cada vez más y cada vez más personas aceptaron esta etapa de la obra, ¿qué implicaba esto? Implicaba el asunto de fundar iglesias. ¿Podríais hacer bien el trabajo de fundar iglesias? Seguiríais siendo incapaces de hacerlo bien. El hombre usado por el Espíritu Santo aún tenía que hacer arreglos del trabajo personalmente, impulsar este trabajo, llevarlo a cabo y supervisarlo personalmente, hacer un seguimiento del mismo e instar su avance. Por tanto, convocaba con frecuencia reuniones para los líderes y obreros y para las personas responsables del trabajo evangélico; les explicaba cómo fundar iglesias, cuántas personas debían formar una iglesia, cuántas iglesias debían formar un distrito, cuántos distritos debían formar una región, cuántos líderes de iglesia y cuántos diáconos debían nombrarse en cada iglesia, entre otras cosas. Estableció normas específicas sobre cada detalle relacionado con el trabajo de la iglesia, incluidas disposiciones concretas para la gestión y el uso de las ofrendas. Todo este trabajo lo realizó el hombre utilizado por el Espíritu Santo. Decidme, ¿tiene este un entendimiento tácito con el Dios encarnado? (Sí). Si no tuviera consideración por las intenciones de Dios en su corazón o solo tuviera un poco de consideración o si la consideración que mostrara se viera comprometida hasta cierto grado, ¿se podría haber puesto en marcha este trabajo? (No). ¿Qué situación habría surgido en la iglesia? (La vida de iglesia se hubiera vuelto caótica). No solo hubiera sido caótica la vida de iglesia, sino que todos los aspectos del trabajo de la iglesia habrían sido caóticos. Las personas malvadas también habrían sido capaces de causar trastornos y perturbaciones e incluso tener poder y tener la última palabra en la iglesia. El trabajo de fundar iglesias por todas partes habría sido caótico y diversos puntos del trabajo como los arreglos de personal y la gestión de ofrendas habrían sido caóticos. Si la persona que sirvió como líder no hubiera tenido un corazón que de veras mostrara consideración por Dios y, al ver que la iglesia se estaba desarrollando bien, creciendo en escala e incrementándose en número, hubiera empezado a disfrutar de los beneficios del estatus, a vivir de los logros pasados y a pasar el resto de sus años con comodidad; si esta clase de persona hubiera sido el líder, entonces el trabajo de la iglesia no se habría hecho bien. Sin embargo, el hombre usado por el Espíritu Santo siempre ha hecho lo máximo en el trabajo de la iglesia, hasta el momento presente. Una frase que suelen usar las personas con determinación es que “Mientras la vida continúe, la lucha continuará”. En cuanto al hombre usado por el Espíritu Santo, mientras la vida continúe, el trabajo continuará. Ha continuado trabajando todo el tiempo. Incluso cuando le pides que descanse, no descansa; trabaja de esta manera todos los días e insiste en trabajar por muy cansado que esté. ¿Es esto algo que se pueda lograr simplemente entendiendo las intenciones de Dios? ¿Trabajaba solo porque alguien lo estaba supervisando e incitando? No. Los corazones de las personas no son iguales. Esta persona tiene un corazón temeroso de Dios y muestra consideración por el corazón de Dios. ¡Esto es sumamente crucial! Por muy cansado que esté, no se vuelve negativo y, sea cual sea la dificultad que se encuentre, no se retira; insiste en trabajar todo el tiempo. Por tanto, todos los puntos del trabajo de la iglesia han entrado ahora en el camino correcto paso a paso, están avanzando con cada vez mayor fluidez y están logrando unos resultados cada vez mejores. ¿Qué se siente al tener a una persona semejante liderándoos y llevando a cabo todos los puntos de trabajo concreto? Si no tuvierais a esta persona para lideraros, ¿qué os sucedería? ¿No careceríais de mucho? (Sí). Tener a esta persona es crucial para vosotros. Ha llevado todos los puntos del trabajo de la iglesia por el camino correcto. Los problemas que surgen en cada paso del trabajo son cada vez menos, los problemas que es necesario resolver son cada vez menos y los principios-verdad que la gente entiende están cada vez más claros. Estos resultados no solo se han producido porque esta persona esté presente, sino, lo que es más importante, porque tiene un entendimiento tácito con Dios. ¿Y si tomara una senda diferente? ¿Y si emprendiera su propio proyecto y gestionara su propio estatus? Entonces, los resultados que se produjeran no serían así. Es precisamente porque la naturaleza de todo el trabajo que hace es cooperar estrechamente con la obra de Dios, es mostrar consideración por las intenciones de Dios y es tener un entendimiento tácito con Dios, por lo que vosotros sois los que os acabáis beneficiando. ¿Cuánto beneficio habéis recibido? Sin mirar más allá, como mínimo, vosotros habéis llegado a comprender bastante bien los distintos ámbitos de especialización, habéis avanzado en vuestros conocimientos y habéis pasado poco a poco de ser aficionados a ser profesionales. Asimismo, cuanto más detallado y específico es al hablar sobre los principios-verdad, cuanto más estrictos son los requerimientos que os hace y, en particular, cuanto más duras son las palabras con las que os poda, más podéis grabarlas en vuestro corazón, recordarlas profundamente, entender claramente lo que son los principios-verdad, así como entender cuáles son las intenciones de Dios. Sois realmente así de vulgares. Da igual cuántas veces se os compartan los principios-verdad, no los recordáis. Solo cuando el hombre usado por el Espíritu Santo os deja en evidencia a menudo, os poda con esta severidad e incluso os regaña, llegáis a entender algunos principios-verdad, empezáis a ateneros mucho más a las reglas y tenéis mejor comportamiento en vuestra conducta propia y vuestras acciones y corregís vuestras actitudes. Por supuesto, durante el proceso de poda, también tembláis de miedo, siempre temerosos de que el hombre usado por el Espíritu Santo os desentrañe y os eche. Yo veo esto como algo bueno, no como algo malo. Como mínimo, algunas personas tienen ahora una actitud mucho mejor a la hora de hacer su deber y se comportan mucho mejor que antes. Esto ha tenido un efecto positivo. Aunque regañar a la gente pueda parecer incorrecto y contemplado desde fuera no sea tan refinado en cuanto a las apariencias y las palabras no sean muy agradables de oír, los resultados obtenidos son buenos. Para lograr este resultado, ¿qué precio ha pagado el hombre usado por el Espíritu Santo? ¿Cuántas veces debe enfadarse con vosotros? Decidme, cuando os poda, ¿acaso no se enfada? ¿Acaso no se irrita? ¿No perjudicaría esto también su salud? Él no quiere podaros. A veces se enfada tanto que os regaña y puede que las palabras que dice no suenen muy refinadas. Sin embargo, a juzgar por vuestras manifestaciones en Mis interacciones con vosotros, lo que dice es correcto y se ajusta a vuestra situación real; no es en absoluto excesivo. ¿Qué es lo que habéis hecho para enfadar tanto a esta persona? Es porque las cosas que hacéis son demasiado irritantes. Se os han compartido los principios-verdad durante muchísimos años y, sin embargo, seguís sin comprenderlos y seguís cometiendo fechorías de manera imprudente según vuestra propia voluntad. Solo entonces se ve él obligado a hablar así. Después de decir esto, hasta él mismo se arrepiente y dice: “Todos somos hermanos y hermanas; ¿por qué me enfado tanto?”. Yo le consuelo y le animo: “Así es exactamente como hay que podarlos. No hay nada de malo en ello. La próxima vez que te encuentres con este tipo de situación, debes podarlos de nuevo”. Decidme, ¿está bien que lo aliente de esta manera? (Sí). Es precisamente porque la gente está demasiado corrompida, demasiado insensible y lamentablemente pequeña de estatura por lo que incluso un asunto muy simple requiere regañar y rugir para lograr resultados. De lo contrario, no puede hacerse el trabajo. Todos piensan que son capaces y todos quieren comportarse con obstinación e imprudencia de acuerdo con su propia voluntad. Decidme, ¿sería aceptable no tener a tal persona manteniendo las cosas bajo control? (No). Todas las personas dicen que creen en Dios, pero ninguna tiene un corazón temeroso de Dios; todas están llenas de actitudes corruptas. Si no hubiera nadie que mantuviera las cosas bajo control, la situación que seguiría sería que todo el mundo querría tener la última palabra y todos querrían ostentar el poder como reyes, mientras rechazan permitir que impere la verdad y que impere Dios. Si va a imperar la verdad y la verdad va a tener el poder, entonces debe haber alguien que os esté vigilando y se debe usar a esta persona para restringiros. ¿Es fácil lograr este efecto? (No). A medida que trabaja el hombre usado por el Espíritu Santo, cuanto más lo hace, más se enfada; cuanto más trabaja, más ansiedad siente; cuanto más trabaja, más duras se vuelven sus palabras; cuanto más trabaja, con más frecuencia os poda y, cuanto más trabaja, peor es su actitud hacia vosotros. Esto solo es un reflejo de lo escaso que es vuestro calibre, de lo intransigentes que sois, de lo insensibles que sois y de lo pequeña que es vuestra estatura. Decidme, al ser tan difícil el trabajo, ¿se ha rendido el hombre usado por el Espíritu Santo? No se ha rendido. Da igual cuántas veces cometáis los mismos errores básicos, ¿acaso ha renunciado a vosotros? (No). Cuandoquiera que un equipo busca en lo referente a un problema, el hermano, sin mediar palabra y sin concesiones, habla sobre ello de inmediato y lo resuelve. A veces está comiendo o a punto de descansar, pero suelta su plato o pospone el descanso y responde de inmediato. Dice: “Una vez que haya respondido, pueden volver enseguida al trabajo. El trabajo no debe demorarse; el trabajo es urgente. Una vez que haya respondido, me calmaré y además podré descansar con paz mental”. Mira, ¿es correcta esta mentalidad hacia resolver los problemas? (Sí). Siempre os está supervisando e instándoos; además, os poda con frecuencia. Además, siempre está revisando vuestro trabajo, manteniéndoos ocupados para que no estéis ociosos; os vigila todos los días. Decidme, ¿es bueno tener a alguien así dirigiéndoos? (Sí, es bueno). Creo que contar con esta persona es bastante bueno. Os ayuda mucho a perseguir la verdad y a hacer bien vuestro deber. No lo detestéis y no os quejéis. Yo soy responsable de compartir la verdad y lo cierto es que no tengo ni la fuerza física ni la energía para realizar este trabajo de asuntos generales y administrativo. Además, como lo hace el hermano, no hay ninguna necesidad de que lo haga yo. Si fuera yo quien se ocupara de vosotros, sería mucho más indulgente. Esto os daría la oportunidad de aprovecharos de la situación y no podríais comportaros tan bien como lo hacéis ahora. Conozco esta situación. El hecho de que sea tan indulgente con vosotros no es del todo apropiado para vosotros. Cuando no trato a algunas personas de forma estricta, se vuelven disolutas y desenfrenadas e incluso tientan a la suerte, hacen su trabajo de forma descuidada y superficial. ¿Acaso este tipo de personas no necesitan que las poden? (Sí). Lo que más necesitáis es la forma severa de trabajar del hermano: cuanto más severa, mejor. Cuando llegue el día en que entendáis la verdad y sepáis mostrar consideración por las intenciones de Dios, podáis practicar con precisión según los principios-verdad, realicéis vuestro deber cada vez mejor, lo realicéis de una manera cada vez más adecuada, seáis cada vez más eficaces al hacer vuestro deber, sepáis acudir ante Dios, sepáis practicar la verdad y sepáis actuar según las intenciones de Dios, decidme: ¿no será esto algo bueno? (Sí). Esto es algo bueno. Contar con una persona así es muy beneficioso para vosotros. Esta persona hace todas estas cosas precisamente porque tiene un entendimiento tácito con Dios. Este entendimiento tácito implica mostrar consideración hacia Dios y ser capaz de poner en marcha y practicar Sus palabras sin concesiones, así como guiaros poco a poco por el camino correcto de la fe en Dios, de modo que, al hacer vuestro deber, alcancéis de forma gradual el estándar y os encaminéis por la senda correcta; así podréis completar con éxito la misión que Dios os ha encomendado y rendirle cuentas. Esto es algo bueno. Así pues, decidme: en este proceso, ¿qué papel desempeña el hombre usado por el Espíritu Santo? ¿Qué papel creéis que desempeña? (El de cabeza de familia). Como cabeza de esta familia, ¿verdad? Os guía a lo largo de todo el camino para que sigáis adelante. Sea cual sea la dificultad que surja en la obra, nunca se queja de la dificultad, nunca se queja de las adversidades; si alguien se desvía, lo arrastra consigo y lo golpea para impulsarlo hacia adelante.
El tema de tener un entendimiento tácito con Dios da todavía para mucho más y hay algunos detalles que todavía no se han discutido. Si queréis oírlos, discutiremos estos detalles concretos en nuestra próxima reunión para que podáis obtener algo de entendimiento de lo que significa tener un entendimiento tácito con Dios, así como respecto a las personas que pueden lograr un entendimiento tácito con Dios, cómo las contempla Dios y cómo las califica y define Dios. Compartiremos todas estas cosas. Terminemos hoy aquí nuestra enseñanza. ¡Adiós!
21 de diciembre de 2024