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53. El verdadero motivo de la obra ineficaz

Jiayi Ciudad de Fuyang, provincia de Anhui

En mis recientes visitas a las iglesias, a menudo oía decir a los líderes y colaboradores que algunas personas, después de compartir conmigo, se sentían negativas, débiles y desmotivadas para continuar la búsqueda. A otras les parecía que era demasiado desafiante creer en Dios y malinterpretaban a Dios. Algunas decían que su condición estaba bien antes de encontrarse conmigo, pero en cuanto me vieron, se sintieron tremendamente presionadas e incómodas… Cuando oí todo esto, se me cayó el alma a los pies y me sentí tremendamente agraviada. Cada vez que me reunía para compartir con ellos me quedaba varios días y, para resolver sus problemas, les citaba innumerables pasajes de la palabra de Dios, hablando hasta que se me secaba la boca, creyendo todo este tiempo que mis esfuerzos habían dado buenos resultados. Nunca imaginé que las cosas resultarían así. ¿Por qué sucedió esto? Me quedé pensando en esta pregunta mientras le oraba a Dios: “Oh, Dios, sin duda soy culpable de lo que ha pasado, pero no sé en qué me he equivocado. Te pido que me guíes para ser más consciente de mis faltas. Estoy dispuesta a esperar para recibir Tu esclarecimiento”.

Después de terminar mi oración, empecé a reflexionar sobre la comunicación con mis hermanos y hermanas: cuando expresaban sus problemas con los arreglos de la obra, yo diseccionaba su naturaleza arrogante y explicaba las consecuencias de la arrogancia diciendo que toda arrogancia inevitablemente sería castigada. Si yo veía que estaban surgiendo problemas en el proceso de elección, hablaba sobre cómo seleccionar a las personas equivocadas frenaría la obra de la iglesia y arruinaría la vida de nuestros hermanos y hermanas. De esta forma, Dios llegaría a odiarnos y seríamos eliminados. Cuando veía a los hermanos y hermanas holgazaneando en la obra, traía a colación como ejemplo a algunas personas que habían sido expulsadas. Les decía que estaban siendo tramposos y que eso equivalía a traicionar a Dios. Si no cambiaban sus hábitos, su destino sería el mismo que el de Judas. Cuando no estaban dispuestos a difundir el evangelio, les explicaba que esas acciones suponían rebelarse contra Dios y resistirse a Él… ¡Oh, Dios! ¿En qué sentido estaba usando la verdad para resolver sus problemas? ¡Lo que estaba utilizando era pura intimidación! Bajo la dirección de Dios, pensé en este fragmento de un sermón: “El servicio en consonancia con la voluntad de Dios requiere que en todas las cosas y con respecto a todos los asuntos debamos exaltar a Dios, dar testimonio de Dios, estar en comunión con la voluntad de Dios, estar en comunión con las peticiones de Dios y permitir que otros actúen de acuerdo con la palabra de Dios. No debemos hacer que las personas actúen de acuerdo con los principios, reglas y dichos del hombre. Tu comunión debe permitir que las personas vengan ante Dios y obedezcan Su voluntad, actúen de acuerdo con la palabra de Dios, y, en última instancia, lleguen a conocer a Dios y lo obedezcan” (La comunión de los de arriba). En ese momento, experimenté una súbita revelación. Dios encomienda a los líderes la obra de exaltar a Dios, de dar testimonio de Dios, de comunicar la voluntad y requerimientos de Dios, permitiendo que otros actúen de acuerdo con los requerimientos de Dios, y, en última instancia, lleguen a entender y obedecer a Dios. Sin embargo, al resolver los problemas de mis hermanos y hermanas, rara vez hablé de los requerimientos de Dios, de Su voluntad o Sus expectativas. Además, rara vez usé la verdad para estar en comunión con las condiciones de mis hermanos y hermanas. En cambio, constantemente diseccionaba su naturaleza y la manera en que actuaban. Les mencionaba las posibles consecuencias de sus acciones para intimidarlos a fin de que se conocieran a sí mismos. Esto hizo que los hermanos y hermanas no pudieran comprender la voluntad de Dios, no tuvieran una comprensión real de sí mismos y fueran aún menos capaces de ver la sincera intención de la salvación de Dios y Su amor por la humanidad. A consecuencia de ello, vivían en todo tipo de condiciones anormales. Sólo entonces me di cuenta de que había estado actuando en adhesión ciega a mis propios deseos. ¡Había estado resistiéndome a Dios! Al dirigir a mis hermanas y hermanos de esta manera, no sólo era incapaz de ayudarlos a comprender y obedecer a Dios, sino que de hecho estaba haciendo que lo malentendieran y que entraran cada vez más en conflicto con Dios. De esta forma, cada vez se apartaban más de Dios y cometían más y más transgresiones. A pesar de que resolvía los problemas de mis hermanas y hermanos de acuerdo con la palabra de Dios y todo lo que decía era verdad, en realidad no estaba obrando de manera constructiva. De hecho, lo que estaba haciendo era totalmente inútil. Esta forma de obrar sería extremadamente perjudicial para la obra de la iglesia. Fue entonces cuando me di cuenta de que la mejor forma de apoyar a mis hermanos y hermanas era permitirles comprender la voluntad de Dios a través de Su palabra, darse cuenta de la intención sincera de la salvación de Dios, llegar a conocer la esencia de su propia naturaleza y, al hacerlo, aprender a odiarse a sí mismos, actuar de acuerdo a los requerimientos de Dios y, en última instancia, llegar a conocer y obedecer a Dios. Este es el verdadero significado del servicio de acuerdo con la voluntad de Dios, y esta es la única clase de servicio que considera la voluntad de Dios.

Le doy gracias a Dios por mostrarme la verdadera razón por la cual mi obra había sido ineficaz. Después, obré conscientemente para estar en comunión con la voluntad y requerimientos de Dios de conformidad con las condiciones de mis hermanos y hermanas. Hablé sobre por qué Dios les haría actuar en la forma que Él requiere, cómo Sus intenciones sinceras se reflejan en sus vidas y qué clase de efecto esperaba Él obtener. También les hablé sobre cómo ellos podrían obrar con Dios para estar en consonancia con Su voluntad… Después de comunicar de esta forma, vi realmente las bendiciones de Dios: mis hermanos y hermanas empezaron a comprender la voluntad de Dios y a ser testigos de la salvación de Dios. Llegaron a comprender que el precio que Dios ha pagado por toda la humanidad va más allá de nuestra comprensión. Empezaron a comprender su naturaleza rebelde, estaban dispuestos a buscar la verdad y se sentían motivados para cumplir con sus obligaciones.

A medida que los hechos se fueron revelando, adquirí una sensación profunda de la naturaleza real del amor de Dios. Cuando obré de acuerdo con mi propia voluntad, resistiéndome a Dios en mi servicio para Él, Dios me reveló inmediatamente mis defectos y deficiencias y corrigió todos los errores de mi obra. De lo contrario, realmente no sé a dónde hubieran llevado mis acciones a los hermanos y hermanas, o cuánto tiempo los hubiera retenido. Dios Todopoderoso, gracias por Tu obra real y verdadera, que me permitió ver Tus maravillosas acciones y la salvación que me otorgaste. De ahora en adelante, prometo redoblar mis esfuerzos con la verdad y dedicarme con esfuerzo a cumplir con Tus requerimientos, a fin de buscar y comprender Tu voluntad y adquirir la habilidad de obrar según Tus deseos en todas las cosas, realizando el servicio de acuerdo con Tu voluntad.

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