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Palabras clásicas de Cristo de los últimos días

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X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(VII) Palabras clásicas sobre cómo ser una persona honesta

176. Honestidad significa dar vuestro corazón a Dios; nunca jugarle falso en nada; ser abierto con Él en todas las cosas, nunca esconderle la verdad; nunca hacer cosas que engañen a los de arriba y a los de abajo por igual; y nunca hacer nada simplemente por congraciarse con Dios. En pocas palabras, ser honesto es abstenerse de impurezas en vuestras acciones y palabras, y no engañar ni a Dios ni al hombre.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

177. Vosotros debéis saber que a Dios le gusta el hombre honesto. Dios posee la esencia de la fidelidad, y por lo tanto siempre se puede confiar en Su palabra. Más aun, Sus acciones son intachables e incuestionables. Por esto es que Dios gusta de aquellos que son absolutamente honestos con Él.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

178. Aprecio mucho a quienes no albergan sospechas respecto a los demás y me gustan mucho los que aceptan de inmediato la verdad; Yo me preocupo mucho por estos dos tipos de personas, porque a Mis ojos ellos son los honestos.

de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

179. Si buscar el camino de la verdad te causa placer, entonces eres uno de los que vive a menudo en la luz. Si te sientes contento de ser alguien que es un hacedor de servicio en la casa de Dios, trabajando de forma diligente y concienzudamente en la oscuridad, siempre dando y nunca quitando, entonces Yo te digo que eres un santo leal, porque no buscas ninguna recompensa y estás simplemente siendo un hombre honesto. Si estás dispuesto a ser franco, si estás dispuesto a gastarse al máximo, si eres capaz de sacrificar tu vida por Dios y ser Su testigo, si eres honesto hasta el punto en que sólo sabes satisfacer a Dios y no considerarte o tomar las cosas para ti mismo, entonces Yo digo que este tipo de persona es la que se alimenta de la luz y vivirá para siempre en el reino.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

180. En los caracteres de las personas normales no hay deshonestidad ni engaño, las personas tienen una relación normal entre ellas, no están solas y sus vidas no son ni mediocres ni decadentes. Así, también, Dios es exaltado entre todos, Sus palabras se propagan entre los hombres, las personas viven en paz unas con otras y bajo el cuidado y protección de Dios, la tierra está llena de armonía, sin la interferencia de Satanás, y la gloria de Dios tiene la máxima importancia entre los hombres. Tales personas son como ángeles; puros, animados, sin quejarse nunca de Dios y dedicando todos sus esfuerzos solamente a la gloria de Dios en la tierra

de ‘Interpretación de la decimosexta declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

181. Mi reino necesita a los que son honestos, no hipócritas ni engañosos. ¿Las personas sinceras y honestas en el mundo no son impopulares? Me opongo completamente a esto. Es aceptable que las personas honestas vengan a Mí; me deleito en esta clase de personas, también necesito esta clase de personas. Esto es precisamente Mi justicia.

de “Declaraciones y testimonios de Cristo en el principio”

182. […] no quiero ser adulado, lisonjeado ni tratado con entusiasmo. Me gusta que las personas sinceras se enfrenten a Mi verdad y a Mis expectativas. Más aún, me gusta que las personas sean capaces de mostrar el máximo interés y la máxima consideración por Mi corazón, y cuando puedan abandonarlo todo por amor a Mí. Sólo así puede Mi corazón ser consolado.

de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

183. Para ser salvo, en primer lugar debemos ser honestos de acuerdo con las palabras y los requisitos de Dios, debemos abrirnos, desnudar nuestro carácter corrupto y ser capaz de poner de manifiesto nuestros secretos para buscar el camino de la luz. ¿Qué significa “buscar el camino de la luz”? Quiere decir buscar la verdad con el fin de solucionar nuestro carácter corrupto, es decir, cuando te abres, también te estás analizando minuciosamente, tras lo cual deberías buscar: “¿Por qué tengo que hacer esto? ¿Qué gano si lo hago? Al hacer esto, ¿estoy pecando contra Dios? Al actuar así, ¿estoy engañando a Dios? Si esto engaña a Dios, entonces no debería hacerlo; debería actuar por otro medio; ¿y qué medio debería ser? Debería considerar lo que Dios exige, lo que Él dice, lo que es la verdad”. Esto es buscar el camino de la luz.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

184. Primero debes desnudar tu corazón para que todos puedan verlo, y ver todo lo que estás pensando y poder ver tu verdadera cara; no debes fingir ni camuflarte. Sólo entonces confiarán las personas en ti y te considerarán honesto. Esta es la práctica más fundamental de ser honesto, y es un requisito previo. Siempre estás fingiendo, aparentando santidad, virtud, grandeza y nobleza, y no permites que nadie vea tu corrupción y tus fallos. Presentas una falsa imagen de ti a las personas, para que crean que eres recto, poderoso, abnegado, imparcial y desinteresado. No finjas, no te camufles, sino ponte al descubierto, desnuda tu corazón para que los demás vean. Si puedes abrir tu corazón para que otros vean, y exponer todo lo que piensas y planeas hacer en tu corazón —sea positivo o negativo—, ¿no estarás siendo honesto? Si eres capaz de desnudarte para que otros vean, Dios también te verá y dirá: “Te has desnudado para que otros vean y, por tanto, no cabe duda de que también eres honesto delante de Mí”.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

185. Deberíamos asumir la responsabilidad por nuestro carácter y por nuestra búsqueda, por cada uno de nuestros actos, y tomarnos en serio lo que hacemos, ser serios y no poco rigurosos en todas las cosas, ser capaces de exponerlo todo para su análisis. Cada vez que haces algo, las cosas que piensas haber hecho de la forma correcta deben ser expuestas para examen; y, más aún, las cosas que crees haber hecho mal, también deben ser expuestas para examen. Esto requiere que los hermanos y hermanas pasen más tiempo juntos, en comunión, e investiguen y se ayuden unos a otros. Si estamos más en comunión, Dios nos esclarecerá en todos los asuntos. Si ninguno de nosotros habla, sino que se camufla y se empaca, con el deseo de dejar una buena impresión en la mente de los demás, de que piensen bien de nosotros y de que no se burlen, ninguno de nosotros crecerá, no tendremos medio de crecer, y no nos resultará fácil hacerlo. Si no creces, y sólo te camuflas y te empacas, vivirás para siempre en oscuridad, y serás incapaz de cambiar. Si deseas cambiar, debes pagar el precio y exponer todo lo que haces.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

186. […] las que son puras, las que son abiertas, las que son honestas, las que no están controladas por ninguna persona, cosa o asunto, las que tienen un aspecto infantil, pero que son maduras en la vida, éstas son Mis amadas, son los objetos de Mi bendición.

de “Declaraciones y testimonios de Cristo en el principio”

187. Independientemente del tiempo que lleves creyendo en Dios, del deber que estés llevando a cabo, de la obra que estés haciendo, de la familia de la que procedas, o de lo cualificado que estés, siempre que procures ser honesto, tendrás la seguridad de ganar algo. Si dices: “No intentaré ser honesto, me limitaré a cumplir bien con mi deber”, entonces nunca harás bien lo que debes hacer. Afirmas: “No voy a buscar ser honesto. Primero lo dejaré a un lado; no creo que importe tanto. Primero serviré a Dios; si puedo servir bien conforme a Su voluntad, habré satisfecho a Dios y esto es lo único que necesito”. Bueno, inténtalo; mira a ver si puedes servir según la voluntad de Dios. Algunas personas dicen: “No voy a buscar ser honesto. En cualquier caso, cuando llegue el momento iré a la reunión, cuando haya una reunión participaré, oraré cada día, comeré y beberé las palabras de Dios en los momentos adecuados, no haré ninguna de las cosas que hacen los incrédulos, no cometeré delito alguno ni haré nada que peque contra Dios. Me concentraré tan sólo en satisfacer a Dios”. Ya veré cómo satisfaces a Dios; si no eres honesto, ¿cómo puedes satisfacer a Dios? Todo esto significa que, si te apartas de ser honesto, habrá muchas cosas en las que serás incapaz de satisfacer la voluntad de Dios. ¿En qué serás capaz de satisfacer a Dios, sin una actitud honesta? ¿Cómo puedes satisfacer a Dios si llevas a cabo tu deber sin una actitud honesta? ¿Podrías hacerlo de la manera adecuada? Siempre piensas en tu carne y en tu propio futuro, siempre quieres aminorar el sufrimiento de la carne, realizar menos esfuerzos, dedicar menos, pagar un precio inferior y siempre te permites cierta flexibilidad de maniobra; ésta es tu astuta actitud.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

188. Siempre que hagas algo, debes examinar si tus motivos son correctos. Si puedes actuar conforme a los requerimientos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el criterio mínimo. Si, cuando examinas tus motivos, surgen los que son incorrectos, y si puedes darles la espalda y actuar conforme a las palabras de Dios, entonces te volverás alguien que es correcto delante de Dios, lo que mostrará que tu relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es por amor a Dios y no para ti mismo. Debes enmendar tu corazón, ser justo, y tus emociones no te deben controlar ni debes actuar de acuerdo a tu propia voluntad siempre que hagas o digas algo: estos son los principios por los cuales los que creen en Dios se conducen.

de ‘Cómo está tu relación con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

189. Todo lo que haces, cada acción, cada intención y cada reacción, debe ser presentada ante Dios. Incluso tu vida espiritual diaria: tus oraciones, tu cercanía con Dios, comer y beber de la Palabra de Dios, compartir con tus hermanos y hermanas, vivir la vida de la iglesia y tu servicio de manera coordinada, deben ser presentadas ante Dios y ser observadas por Él. Es este tipo de práctica la que te ayudará a madurar en la vida. El proceso de aceptar la observación de Dios es el proceso de purificación. Cuanto más aceptes la observación de Dios, más eres purificado y más estarás de acuerdo con la voluntad de Dios, de modo que no oirás el llamado del libertinaje y la disipación y tu corazón vivirá en la presencia de Dios; cuanto más aceptes la observación de Dios, más avergüenzas a Satanás y abandonas las tentaciones carnales. Por ende, la aceptación de la observación de Dios es un camino que la gente debe practicar. No importa lo que hagas, incluso cuando comunicas con tus hermanos y hermanas, si presentas tus actos ante Dios y buscas Su observación, y si tu propósito es obedecer a Dios mismo, lo que practicas será mucho más correcto. Sólo si eres una persona que presenta todo lo que hace ante Dios y acepta Su observación, podrás ser una persona que verdaderamente vive en la presencia de Dios.

de ‘Dios perfecciona a quienes siguen Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

190. Sin importar si lo haces cuando estás orando, cuando hablas y te comunicas con tus hermanos y hermanas, o cuando desempeñas tus deberes y cumples con tu trabajo, debes exponer siempre tu corazón ante Dios. Cuando cumples con tu deber, Dios está contigo y, mientras tu propósito sea correcto y esté a favor de la obra de la casa de Dios, Dios aceptará todo lo que hagas, por lo que debes dedicarte seriamente a cumplir con tu deber. Si cuando oras tienes amor por Dios en tu corazón y tu propósito es la búsqueda del cuidado de Dios, Su protección y Su observación, entonces tus oraciones serán efectivas. Por ejemplo: cuando oras en las reuniones, si abres tu corazón y oras a Dios y le dices lo que hay en tu corazón sin falsedades, entonces tus oraciones serán seguramente efectivas.

de ‘Dios perfecciona a quienes siguen Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

192. Que Dios les pida a las personas que sean honestas demuestra que realmente aborrece a los que son astutos. A Dios no le gustan las personas astutas, y esto significa que le desagradan sus acciones, su carácter y hasta sus motivaciones; es decir que a Dios no le gusta la forma en que hacen las cosas y, por tanto, si queremos agradarle a Dios, primero debemos cambiar nuestras acciones y nuestro modo de vida. Anteriormente, confiábamos en mentiras, fingimientos y falsedades para vivir entre las personas. Este era nuestro capital, la base existencial, la vida y el fundamento por el cual vivíamos. Y Dios lo menospreciaba todo. Cualquiera que sea el grupo en el que te encuentras, podría resultarte difícil permanecer firme a menos que sepas cómo ser manipulador o astuto. Fuera en el amplio mundo, cuanto más astuto seas, más capaz te volverás de usar la astucia y la insidia para protegerte a ti mismo y crear una pretensión de ti mismo y así mantenerte más firme; en la casa de Dios, es precisamente lo contrario: cuanto más astuto seas, más emplearás la manipulación sofisticada de fingir y camuflarte, y menos capaz de permanecer firme y más probable es que Dios rechace a tales personas. Dios las menosprecia. Así, hoy, la suerte está echada: si no somos honestos y si, en nuestra vida, nuestra práctica no va orientada a ser honestos, y no revelamos nuestra verdadera cara, entonces nunca tendremos la más mínima oportunidad de ganar la obra de Dios ni Su elogio. No importa lo que estés motivado a hacer.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

193. Hoy, lo que más nos preocupa debería ser si ya estamos poniendo en práctica el ser honestos, y si participamos de esta realidad. Si dices: “Sé que soy astuto, pero nunca he puesto en práctica el ser honesto”, entonces no tienes nada de la realidad de ser honesto y tienes que seguir haciendo un gran esfuerzo: cada pequeño detalle de tu vida, cada forma de actuar en tu vida, la forma en que siempre has actuado, tus medios frecuentes de práctica y cómo te comportas con las personas, todo esto tienes que someterlo a un examen meticulosos. Si no lo haces, seguirás siendo un vanidoso, y te seguirás sintiendo satisfecho con tu forma de hacer las cosas; pero cuando las examines, te quedarás asombrado. ¡Oh, resulta que el yo de mi imaginación es tan bajo, tan malicioso, tan insidioso! Te sorprenderás; descubrirás tu verdadero yo y conocerás verdaderamente tus propios problemas y faltas, y tu propia astucia.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

194. Tú sabes si existe verdadera fe y lealtad dentro de ti, si en tu registro dice que has sufrido por Dios, y si te has sometido enteramente a Dios. Si careces de estas cosas, entonces dentro de ti sigue existiendo desobediencia, engaño, codicia y descontento. Debido a que tu corazón dista mucho de ser honesto, nunca has recibido el reconocimiento de Dios y nunca has vivido en la luz. Lo que sea que llegue a ser la propia suerte del hombre depende de si él tiene un corazón honesto y rojo como la sangre, y de si él tiene un alma pura. Si eres alguien que suele ser muy deshonesto, con un corazón malicioso, y un alma sucia, entonces el registro de tu destino está sin duda en el lugar donde el hombre es castigado. Si vociferas que eres muy honesto, sin embargo, nunca actúas de acuerdo con la verdad o pronuncias una palabra verdadera, entonces, ¿todavía esperas que Dios te recompense? ¿Todavía esperas que Dios te considere como la niña de Su ojo? ¿Acaso no es esta forma de pensar absurda? Engañas a Dios en todas las cosas, así que, ¿cómo puede la casa de Dios dar cabida a alguien como tú que no posee las manos limpias?

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

195. Por el bien de vuestro destino, deberéis buscar ser aprobados por Dios. Es decir, ya que reconocéis que sois contados en medio de la casa de Dios, entonces debéis traer tranquilidad mental y satisfacción a Dios en todas las cosas. En otras palabras, debéis ser personas de principios en vuestras acciones y que estas sean conformes a la verdad. Si esto va más allá de tu capacidad, entonces serás detestado y rechazado por Dios y despreciado por todos. Una vez que te encuentres en una situación como esta, entonces no serás contado entre los que están en la casa de Dios. Esto es lo que significa el no ser aprobado por Dios.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

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