11. Reunida con el Señor

Por Li Lan, Corea del Sur

Dios Todopoderoso dice: “El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. […] Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos es la letra que solo puede darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida” (‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”). Este pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso me ha recordado mi antigua fe. Por aferrarme a las nociones religiosas y las palabras de la Biblia, a punto estuve de cerrar la puerta a la salvación de Dios de los últimos días. Dios empleó prodigiosos medios para que yo tuviera la fortuna de oír Su voz y recibir el regreso del Señor.

Una mañana, hace un par de años, madrugué mucho y abrí la Biblia que tenía junto a la almohada. Leí cómo el Señor Jesús reprendió a los fariseos: “Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. Y les dijo: “Escrito está: ‘Mi casa será llamada casa de oración’, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones” (Mateo 21:12-13). Por entonces estaba un poco triste. Creía que el estado de la iglesia en ese momento no era distinto al del templo a finales de la Era de la Ley. Los pastores y ancianos de la iglesia siempre decían que los creyentes debían amarse los unos a los otros, pero ellos tenían constantes altercados por celos y discusiones por los donativos. Hasta se dejaban sobornar por algunos creyentes para que oraran por ellos y en ocasiones decidían cuánto tiempo orarían según cuánto recibieran. La mayoría de los miembros de la iglesia estaban negativos y débiles y cada día iba menos gente a las reuniones. Los pastores y ancianos no se volcaban en sus sermones ni trataban de pastorear correctamente el rebaño del Señor, pero nunca se cansaban de oficiar bodas de creyentes. Exacto. La iglesia debería ser un lugar de culto, pero se había convertido en un lugar para celebrar bodas. No pude evitar pensar: “Los pastores y ancianos se han apartado del camino del Señor. La iglesia da una impresión totalmente secular. Está como a finales de la Era de la Ley, cuando el templo estaba desolado y se convirtió en una cueva de ladrones. ¿Se aparecerá el Señor ante esta clase de iglesia cuando regrese?”.

Mientras lo pensaba, de pronto me sonó la alarma del teléfono y, cuando la apagué, vi una recomendación de un video de YouTube de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Estaba muy desconcertada. No me había suscrito al canal de esa iglesia, así que ¿por qué recibía esa notificación? Entonces recordé que, un mes antes, un amigo me había llevado allí a oír un sermón y que lo que oí era realmente novedoso y esclarecedor. La verdad es que saqué provecho de ello. Quería seguir investigándolo, pero daban testimonio de que el Señor Jesús ya había regresado, estaba realizando la obra del juicio en los últimos días y expresando muchas verdades y el libro, La Palabra manifestada en carne, estaba repleto de palabras expresadas por Dios Todopoderoso. Decían que, en las reuniones, todos leían y compartían las palabras de Dios Todopoderoso. Eso no tenía sentido para mí. Los pastores y ancianos siempre nos contaban que todas las palabras y obras de Dios estaban en la Biblia y que fuera de ella no había palabras ni obras suyas. ¿Cómo podían dar testimonio de que el Señor había declarado nuevas palabras? En todo caso, la fe de generaciones de creyentes se había basado en la Biblia, así que creer en el Señor era creer en la Biblia. ¿Qué otra cosa podía ser tener fe en el Señor? Cada vez que mi amigo me invitó a oír más sermones en esa iglesia, rehusé. Por eso, cuando vi en el teléfono ese enlace de la Iglesia de Dios Todopoderoso, no pinché sobre él.

Sin embargo, para mi sorpresa, en días posteriores seguí recibiendo recomendaciones de YouTube sobre películas e himnos del canal de la iglesia. Pensé: “No me he suscrito a su canal, pero continúo recibiendo estas notificaciones. ¿Me estará guiando Dios? ¿Es la voluntad del Señor que mire el canal de la Iglesia de Dios Todopoderoso?”. Al pensarlo, oré al Señor: “¡Oh, Señor! ¿Por qué siguen apareciendo estos videos en mi teléfono? Dan testimonio de que Tú ya has regresado. ¿Es así realmente? ¿Debo mirar estos videos? Señor, te ruego que me guíes”. Tras orar me vinieron a la mente estas palabras del Señor Jesús: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). Efectivamente, la venida del Señor es muy importante, por lo que pensé: “Cuando oiga hablar de ella, debo buscar con humildad, investigarla y considerarla detenidamente, a ver si de verdad Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús”. Si no la buscaba ni investigaba y el Señor había regresado de verdad, ¿no perdería la oportunidad de recibir Su venida? Con esa idea decidí mirar algunos de los videos de la iglesia. Al consultar su sitio web, vi que había una amplísima variedad de contenidos, como películas, videos de himnos, espectáculos corales y artículos de experiencias y testimonios. El video del himno “Mi amado, por favor, espérame”. Tenía una letra que me emocionó enormemente. Me recordó todo el tiempo que llevaba en una iglesia desolada, buscando por todas partes una iglesia que tuviera la obra del Espíritu Santo. Cuanto más estudiaba el sitio, más sustento me aportaba. Quería entender y estudiar la iglesia, así que busqué más películas para mirarlas en su web.

Un día miré una película evangélica que trataba, sobre todo, acerca de la relación entre Dios y la Biblia. Incluía un pasaje de las palabras de Dios que jamás olvidaré: “Desde el momento en el que la Biblia existió, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir que las personas creen en el Señor, es mejor decir que creen en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella, y, en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado delante de la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios, como si fuera su vida, y perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran que la Biblia es algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellas que la ven como algo superior a Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo, pero tan pronto como pierden la Biblia o sus capítulos famosos y sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida. […] La mayoría de las personas simplemente no entienden por qué deberían creer en Dios ni cómo hacerlo, y no hacen otra cosa que buscar ciegamente pistas para descifrar los capítulos de la Biblia. Las personas nunca han buscado la guía de la obra del Espíritu Santo; no han hecho más que dedicarse todo el tiempo a estudiar e investigar desesperadamente la Biblia, y nunca nadie ha encontrado obra nueva del Espíritu Santo fuera de ella” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Cuando miré este fragmento, pensé: “Esa es precisamente mi actitud hacia la Biblia. A mi parecer, representa al Señor, creer en Él es creer en la Biblia y ambos son inseparables. Sin embargo, esto es lo que no entiendo: La Biblia es testimonio del Señor y fundamento de nuestra fe. Durante 2000 años, los cristianos hemos basado nuestra fe en la Biblia; entonces, ¿es posible que, en realidad, esto no se ajuste a la voluntad del Señor? ¿De qué va esto realmente?”.

Continué mirando la película, deseando recibir respuesta a estas preguntas. El personaje que compartía el evangelio leyó otro pasaje de las palabras de Dios: “Creen en Mi existencia solo dentro del alcance de la Biblia y me equiparan con ella; sin la Biblia Yo no existo y sin Mí no existe la Biblia. No prestan atención a Mi existencia o acciones, sino que dedican una atención extrema y especial a todas y a cada una de las palabras de las Escrituras. Muchas más incluso creen que Yo no debería hacer nada que quisiera a menos que las Escrituras lo predijeran. Le atribuyen demasiada importancia a las Escrituras. Se puede decir que ven las palabras y expresiones como demasiado importantes, hasta el punto de que usan versículos de la Biblia para medir cada palabra que digo y para condenarme. Lo que buscan no es el camino de la compatibilidad conmigo, o el camino de la compatibilidad con la verdad, sino el camino de la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y creen que cualquier cosa que no se ciña a la Biblia, sin excepción, no es Mi obra. ¿No son esas personas los descendientes sumisos de los fariseos? Los fariseos judíos usaron la ley de Moisés para condenar a Jesús. No buscaron la compatibilidad con el Jesús de esa época, sino que diligentemente siguieron la ley al pie de la letra, hasta el grado de que, después de haberlo acusado de no seguir la ley del Antiguo Testamento y de no ser el Mesías, al final crucificaron al inocente Jesús. ¿Cuál era su sustancia? ¿No era que no buscaban el camino de la compatibilidad con la verdad? Se obsesionaron con todas y cada una de las palabras de las Escrituras mientras que no prestaron atención a Mi voluntad ni a los pasos ni métodos de Mi obra. No eran personas que buscaran la verdad, sino que se aferraban a las palabras; no eran personas que creyeran en Dios, sino que creían en la Biblia. En esencia, eran los guardianes de la Biblia” (‘Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo’ en “La Palabra manifestada en carne”). Después de leer estas palabras de Dios Todopoderoso, siguieron hablando. Dijeron que todas las personas de fe creen que tener fe en el Señor es tener fe en la Biblia y que, de otro modo, no se tiene fe en el Señor, pero que están equivocadas. También observaron lo siguiente: “Cuando el Señor Jesús predicó y obró, Sus seguidores se apartaron de las Escrituras para aceptar Su obra y Sus palabras; entonces, ¿podríamos decir que no eran auténticos creyentes en el Señor? Todos los fariseos del judaísmo se aferraban a las Escrituras, pero crucificaron al Señor Jesús, que expresó la verdad y realizó la obra de redención. ¿Cuál era el problema? ¿Que una persona se aferre a las Escrituras implica que conoce al Señor? ¿Implica su adhesión al camino del Señor, veneración y sometimiento a Él? Dios es el Señor de la creación, fuente de vida de todas las cosas, mientras que la Biblia solo es un registro de las obras y palabras anteriores de Dios. ¿Cómo la pueden situar al nivel de Dios? Los creyentes en el Señor creen ciegamente en la Biblia, la adoran y consideran igual a Dios, hasta el punto de sustituir al Señor y Su obra por la Biblia. ¿Eso no es devaluar al Señor y blasfemar contra Él? Alguien que se aferra a la Biblia sin buscar la aparición y obra del Señor, ¿es un auténtico creyente o seguidor del Señor? Esto dijo el Señor Jesús a los fariseos: ‘Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida’ (Juan 5:39-40). Y además: ‘Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí’ (Juan 14:6). El Señor Jesús fue muy claro acerca de la relación entre Dios y las Escrituras. Las Escrituras son mero testimonio de Dios; ni representan al Señor ni pueden reemplazar a Su obra de salvación. Ateniéndonos exclusivamente a la Biblia no podemos recibir vida eterna. Solamente Cristo es el camino, la verdad y la vida. ¡Para recibir la vida hemos de buscar al Señor!”.

Estaba emocionadísima al terminar la película. Todo lo que comentaba me pareció correcto y acorde a las palabras del Señor Jesús. Me di cuenta de que la Biblia no representa realmente al Señor. Él, y no la Biblia, es el que nos provee la vida. ¡Creer en la Biblia no es lo mismo que creer en el Señor y seguirlo! Sin embargo, siempre había creído que la Biblia sí lo representaba. ¿No había considerado la Biblia superior al Señor? Cuanto más lo pensaba, más verdad percibía en las palabras de Dios Todopoderoso y que podían resolver mi confusión. Sabía que tenía que buscar e investigar en serio para no perder la ocasión de recibir al Señor. Decidí entonces volver a la Iglesia de Dios Todopoderoso con mi amigo. Todos los hermanos y hermanas nos recibieron efusivamente al llegar allí y hablaron muy pacientemente con nosotros. Les expliqué mi confusión de este modo: “En las reuniones, los pastores y ancianos siempre nos dicen que todas las obras y palabras de Dios están en la Biblia y que fuera de ella no puede haber obras ni palabras suyas. Sin embargo, ustedes dan testimonio de que el Señor Jesús ha regresado como Dios Todopoderoso, está realizando una nueva obra en los últimos días y expresando nuevas palabras. ¿De qué va esto realmente?”.

La hermana Zhou me respondió leyendo unos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso. “Muchas personas creen que entender y ser capaz de interpretar la Biblia es lo mismo que encontrar el camino verdadero, pero, de hecho, ¿son las cosas realmente tan simples? Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y que no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son, estos, registros históricos?” (‘Relativo a la Biblia (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Lo que consta en la Biblia es limitado e incapaz de representar la totalidad de la obra de Dios. Los Cuatro Evangelios tienen, en conjunto, menos de cien capítulos, en los cuales está escrito un número limitado de sucesos, como cuando Jesús maldijo a la higuera, las tres veces que Pedro negó al Señor, la aparición de Jesús a los discípulos después de Su crucifixión y resurrección, la enseñanza sobre el ayuno, la enseñanza sobre la oración, la enseñanza sobre el divorcio, el nacimiento y la genealogía de Jesús, la elección de los discípulos por parte de Jesús, etc. Sin embargo, el hombre los valora como tesoros, comparando, incluso, la obra actual con ellos. Incluso creen que toda la obra que Jesús llevó a cabo en Su vida no fue tanta, como si Dios solo fuera capaz de hacer algunas cosas y nada más. ¿No es esto absurdo?” (‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “En aquel momento, Jesús solo les dio a Sus discípulos una serie de sermones en la Era de la Gracia relativos a cómo practicar, cómo reunirse, cómo suplicar en oración, cómo tratar a los demás, etc. La obra que Él llevó a cabo fue la de la Era de la Gracia y solo explicó cómo debían practicar los discípulos y los que lo seguían. Él realizó únicamente la obra de la Era de la Gracia y nada de la obra de los últimos días. […] La obra de Dios en cada era tiene límites claros; Él sólo realiza la obra de la era presente, no la de la siguiente era de antemano. Solo así puede ponerse de manifiesto Su obra representativa de cada era. Jesús solo habló de las señales de los últimos días, de cómo ser paciente y cómo ser salvado, de cómo arrepentirse y confesar, y de cómo cargar la cruz y soportar el sufrimiento; Él nunca habló de cómo debe el hombre lograr la entrada en los últimos días ni de cómo debe buscar satisfacer la voluntad de Dios. Por tanto, ¿acaso no es ridículo buscar la obra de Dios de los últimos días en la Biblia? ¿Qué puedes ver simplemente aferrándote a la Biblia? Ya sea un comentador de la Biblia o un predicador, ¿quién podría haber visto de antemano la obra de hoy?” (‘¿Cómo puede el hombre que ha delimitado a Dios con sus nociones recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Si deseas ver la obra de la Era de la Ley y cómo siguieron los israelitas el camino de Jehová, debes leer el Antiguo Testamento; si deseas entender la obra de la Era de la Gracia, debes leer el Nuevo Testamento. Sin embargo, ¿cómo ves la obra de los últimos días? Debes aceptar el liderazgo del Dios de hoy y entrar en la obra de hoy, porque esta es la nueva obra y nadie la ha registrado anteriormente en la Biblia. […] La obra de hoy es una senda por la que el hombre nunca ha caminado, y es un camino que nadie ha visto jamás. Es una obra que nunca se ha llevado a cabo antes; es la obra más reciente de Dios en la tierra. […] ¿Quién podría haber registrado cada fragmento de la obra de hoy, sin omisión y de antemano? ¿Quién podría haber registrado en aquel viejo libro enmohecido esta obra más poderosa y sabia que desafía las convenciones? La obra de hoy no es historia, y, por tanto, si deseas caminar por la nueva senda de hoy, debes apartarte de la Biblia, ir más allá de los libros de profecía o historia que están en ella. Solo entonces serás capaz de caminar por la nueva senda apropiadamente, y solo entonces serás capaz de entrar en el nuevo ámbito y en la nueva obra” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Tras leer las palabras de Dios Todopoderoso, la hermana Zhou siguió hablando: “Todo conocedor de la Biblia sabe que los testamentos Antiguo y Nuevo son meros registros de las dos etapas de la obra de Dios en la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Son testimonio de la obra de Dios. Cada vez que Dios terminaba una etapa de Su obra, el pueblo que la vivió registraba Su obra y Sus palabras y luego estos registros se recopilaron en la Biblia. No obstante, las obras y palabras de Dios en ambas eras no se registraron íntegramente en la Biblia. Las palabras del Señor Jesús en la Biblia son solo la punta del iceberg. Tal como dice el Evangelio de Juan: ‘Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían’ (Juan 21:25). Las profecías de algunos profetas de la Era de la Ley no se registraron íntegramente en las Escrituras. Esto es bien sabido. Por tanto, cuando los pastores y ancianos alegan que todas las palabras de Dios están en la Biblia y que fuera de ella no hay obras ni palabras suyas, ¿no contradicen los datos? ¿No mienten y engañan? Dios es el Señor de la creación. Es sumamente grande y abundante; ¿cómo podría un libro, la Biblia, abarcar la totalidad de Sus obras y palabras?”. Entonces leyó del Libro del Apocalipsis: “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos” (Apocalipsis 5:1). “Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos” (Apocalipsis 5:5). Nos enseñó lo siguiente: “Aquí dice que este libro está escrito por dentro y por fuera, solo que está sellado con siete sellos y el regreso del Señor en los últimos días es el único capaz de abrir el libro y los siete sellos. Esa es la única manera de ver qué hay escrito en el libro. También lo profetiza en muchas ocasiones el Apocalipsis: ‘El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’ (Apocalipsis capítulos 2–3). Estas profecías bíblicas demuestran que el Señor declarará más palabras cuando regrese. Así pues, ¿de verdad podrían estar registradas de antemano en la Biblia la obra y las palabras del regreso del Señor? ¿Podrían reemplazar las palabras de Dios en la Biblia a lo que el Espíritu Santo dice a las iglesias en los últimos días? ¿Podrían reemplazar al libro abierto por el Cordero? ¿Podrían reemplazar a la obra del juicio de Dios en los últimos días?”. Al oír esto, pensé para mis adentros: “He leído estos versículos bastantes veces. ¿Por qué nunca se me han ocurrido estas preguntas?”. La hermana prosiguió con sus enseñanzas: “La Biblia registra la obra anterior de Dios. Muchos años después de crearse el Antiguo Testamento, el Señor Jesús vino a realizar la obra de redención de la Era de la Gracia. ¿Se insertaron automáticamente Su obra y Sus palabras en las Escrituras? La obra y las palabras de Dios deberían haberse recopilado e introducido en la Biblia. Dios Todopoderoso ha venido en los últimos días y ha expresado todas las verdades que purifican y salvan a la humanidad. ¿Se podrían insertar automáticamente estas verdades en la Biblia? Por tanto, defender que todas las obras y palabras de Dios están registradas en la Biblia y que no puede haber ninguna fuera de ella es una opinión errónea y absurda, fruto exclusivo de las nociones y fantasías humanas”.

Las enseñanzas de la hermana Zhou me resultaron muy esclarecedoras. Todo lo que enseñó me pareció que concordaba con los datos. La Biblia solo registra dos etapas de la obra de Dios: la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Es testimonio de Su obra, pero no puede representar al Señor ni Su obra y Sus palabras de los últimos días. Si ni siquiera la obra y las palabras del Señor Jesús se registraron íntegramente en la Biblia, ¿cómo iban a registrarse de antemano en ella la obra y las palabras de Dios de los últimos días? Ateniéndome a las palabras de los pastores y ancianos, limitaba las obras y palabras de Dios a las que figuran en la Biblia y creía que nada fuera de ella provenía de Dios. ¿No estaba diciendo meros disparates abiertamente? ¿No estaba delimitando al Señor y blasfemando contra Él? Al pensarlo me llené de remordimiento. ¿Por qué no había leído antes las palabras de Dios Todopoderoso? En efecto, no debí seguir ciegamente a los pastores y ancianos para delimitar la obra de Dios en función de nociones y fantasías. ¡Qué opiniones más dañinas!

La hermana Zhou planteó después otro asunto de debate: ¿Por qué la sola defensa de la Biblia, sin aceptar la obra y las palabras de Dios en los últimos días, supone la imposibilidad de entrar en el reino de Dios y recibir vida eterna? Dijo: “La Biblia es un simple registro de dos etapas de la obra de Dios. No puede reemplazar a la obra de Dios de juicio y purificación de la humanidad en los últimos días. En la Era de la Ley, la principal obra de Dios fue proclamar la ley y los mandamientos para guiar la vida de la gente en la tierra. En la Era de la Gracia, el Señor Jesús solamente realizó la obra de redención. Fue crucificado para redimir a la humanidad del campo de acción de Satanás, redimirnos de nuestros pecados y capacitarnos para orar a Dios, a fin de poder disfrutar de toda Su gracia, pero no corrigió nuestra naturaleza pecaminosa ni el origen de nuestro pecado. Por eso aún mentimos, pecamos, nos rebelamos y oponemos contra Dios constantemente y no somos dignos de entrar en Su reino. Por eso profetizó el Señor Jesús que regresaría para expresar verdades en los últimos días con el fin de juzgar y salvar plenamente al hombre. Dice el Evangelio de Juan: ‘Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad’ (Juan 16:12-13). Asimismo: ‘El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final’ (Juan 12:48). La venida de Dios Todopoderoso en los últimos días para expresar la verdad y realizar la obra del juicio cumple a la perfección las profecías del Señor Jesús. Dios Todopoderoso ha expresado millones de palabras que lo abarcan todo. Desvelan misterios de la Biblia, hay profecías sobre el futuro del reino, algunas comentan el destino de la humanidad y otras analizan el origen de la oposición de la humanidad a Dios. Además, Dios revela con gran claridad las verdades necesarias para alcanzar la salvación plena. Entre ellas, la verdadera historia de las tres etapas de la obra de Dios para salvar al hombre, los misterios de la obra del juicio de Dios en los últimos días y los de las encarnaciones de Dios. Dios revela cómo Satanás corrompe a la humanidad, cómo obra Dios para salvar al hombre, la esencia y verdad de la corrupción satánica de la humanidad, lo que son la fe, el sometimiento y el amor auténticos hacia Dios, cómo vivir con sentido, etc. Las verdades expresadas por Dios Todopoderoso son el camino de vida eterna que nos otorga en los últimos días. Si solamente nos aferramos a la Biblia sin aceptar el juicio y la purificación de Dios en los últimos días, no recibiremos la verdad, ni nos despojaremos del pecado, ni nos salvaremos plenamente ni entraremos en el reino de los cielos”.

Las enseñanzas de los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso me ayudaron a entender que la obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días cumple plenamente las profecías bíblicas. Las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad, la voz de Dios ¡y el camino de vida eterna que Dios nos otorga en los últimos días! Creía que las obras y palabras de Dios se limitaban a la Biblia porque escuchaba a los pastores y ancianos y me atenía a las nociones religiosas. Me negaba a aceptar o buscar la obra de Dios de los últimos días. No podía recibir sustento de las palabras actuales de Dios y caí en las tinieblas. Sin la misericordia y salvación de Dios al disponer que YouTube me recomendara los videos de la Iglesia de Dios Todopoderoso y concederme la fortuna de oír Su voz, todavía seguiría a los pastores y ancianos y no habría buscado ni investigado la obra de Dios en los últimos días. En tal caso, podría pasarme cien años leyendo la Biblia sin recibir jamás el regreso del Señor. Sé que puedo recibir la salvación de Dios en los últimos días exclusivamente gracias a Su guía. ¡Esta es la prodigiosa salvación de Dios!

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