127 La gloria de Dios brilla desde el oriente
I
Solo cuando entro en el nuevo cielo y la nueva tierra tomo la otra parte de Mi gloria y la revelo primero en la tierra de Canaán, lo que hace que resplandezca un destello de luz a lo largo de toda la tierra sumida en la negrura. Esto es para que toda la tierra pueda acudir a la luz. Es para que los hombres de toda la tierra puedan acudir a servirse del poder de la luz, lo que permite que Mi gloria aumente más y vuelva a aparecer en cada nación, y que toda la humanidad pueda darse cuenta de que hace mucho tiempo Yo vine al mundo humano y llevé Mi gloria desde Israel al oriente, porque Mi gloria brilla desde el oriente y se trajo desde la Era de la Gracia hasta nuestros días. Pero fue desde Israel que Yo partí y desde allí que llegué al oriente.
II
Solo cuando la luz del oriente se vuelva gradualmente blanca, la oscuridad a lo largo de la tierra comenzará a convertirse en luz, y solo entonces el hombre descubrirá que hace mucho tiempo salí de Israel y que estoy volviendo a levantarme en el oriente. No podría ser que Yo, habiendo descendido una vez a Israel y partido luego de allí, volviera a nacer en Israel una vez más, porque Mi obra guía todo el universo y, es más, el relámpago viene de oriente y brilla a lo largo de todo el camino hasta occidente. Por esta razón, he descendido en el oriente y llevado Canaán a Mi pueblo escogido en oriente. Llevaré a Mi pueblo escogido desde todos los rincones de la tierra hasta la tierra de Canaán, y por eso sigo emitiendo declaraciones en la tierra de Canaán para controlar el universo entero. En este momento, no hay luz en toda la tierra. A excepción de aquellos en Canaán, todos los hombres están en peligro por el hambre y el frío.
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los siete truenos retumban: profetiza que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo