App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

La Palabra manifestada en carne

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

Cuando se trata de Dios, ¿cuál es tu entendimiento?

Las personas han creído en Dios durante mucho tiempo, pero la mayoría de ellas no tienen entendimiento de esta palabra “Dios”. Simplemente siguen en una confusión. No tienen la menor idea acerca de por qué exactamente el hombre debe creer en Dios o qué es Dios exactamente. Si las personas sólo saben creer en Dios y seguirlo, pero no saben qué es Dios ni lo entienden, entonces ¿acaso no es este el chiste más grande del mundo? Aunque las personas han presenciado muchos misterios celestiales hasta la fecha y han oído mucho conocimiento profundo que el hombre nunca había comprendido antes, ellas están en tinieblas sobre muchas de las verdades más elementales y aún no contempladas. Algunas personas podrían decir: “Hemos creído en Dios durante muchos años. ¿Cómo no íbamos a saber lo que Dios es? ¿Acaso no nos denigra esto?”. Pero en la realidad, aunque todo el mundo me está siguiendo hoy, nadie tiene entendimiento alguno de toda esta obra actual. Dejan ir incluso las preguntas más sencillas y fáciles y mucho menos esta pregunta muy compleja sobre “Dios”. Debes saber que esas preguntas que echas a un lado y que eres incapaz de descubrir son las que más debes entender, porque sólo sabes seguir a la multitud, sin prestar ninguna atención ni preocuparte por aquello con lo que debes estar equipado. ¿Sabes realmente por qué debes tener fe en Dios? ¿Sabes realmente qué es Dios? ¿Sabes realmente qué es el hombre? Como hombre que tiene fe en Dios, si eres incapaz de entender estas cosas, ¿acaso no pierdes la dignidad como creyente en Dios? Mi obra hoy es esta: hacer que las personas entiendan su esencia, que entiendan todo lo que Yo hago y que conozcan el verdadero rostro de Dios. Este es el acto final de Mi plan de gestión, la última etapa de Mi obra. Esa es la razón por la que os estoy comunicando todos los misterios de la vida de antemano, de forma que todos vosotros podáis aceptarlos de Mí. Como esta es la obra de la era final, debo deciros todas las verdades de la vida que nunca antes habéis asimilado, aunque seáis incapaces de absorberlas y soportarlas, porque simplemente sois demasiado deficientes y estáis demasiado mal equipados. Yo quiero concluir Mi obra, terminar toda Mi obra requerida e informaros plenamente de lo que os estoy comisionando a hacer, para que no os desviéis de nuevo y caigáis por los engaños del maligno cuando descienda la oscuridad. Hay muchos caminos más allá de vuestra comprensión, muchos asuntos que no entendéis. Sois tan ignorantes. Yo conozco bien vuestra estatura y vuestras deficiencias. Por tanto, aunque haya muchas palabras que no seáis capaces de absorber, Yo aún quiero deciros todas estas verdades que nunca habéis asimilado antes; porque me sigue preocupando si vosotros, con vuestra estatura actual, seréis capaces de ser testigo para Mí. No es que Yo os denigre. Sois todos bestias que no han pasado por Mi entrenamiento formal y es verdaderamente cuestionable cuánta gloria hay en vosotros. Aunque he invertido una energía tremenda obrando en vosotros, parece que los elementos positivos en vosotros prácticamente no existen, mientras que los negativos pueden contarse con los dedos y se sirven solamente como testimonios para avergonzar a Satanás. Casi todo lo demás en vosotros es veneno de Satanás. Os miro como si estuvieseis más allá de la salvación. Así, estando las cosas donde están ahora, miro vuestros diversos comportamientos y finalmente conozco vuestra verdadera estatura. Esa es la razón por la que sigo preocupándome por vosotros: abandonado a vivir por su cuenta, ¿realmente acabará el hombre mejor de lo que es hoy o comparable a cómo él es hoy? ¿No estáis inquietos por vuestra estatura infantil? ¿Podéis ser realmente como el pueblo escogido de Israel, leal a Mí y sólo a Mí bajo cualquier circunstancia? Lo que demostráis no son las travesuras de niños que se han escapado de sus padres, sino la bestialidad que estalla en los animales lejos del alcance del látigo de sus amos. Deberíais conocer vuestra naturaleza, que es también la debilidad que todos compartís, vuestra enfermedad común. Así pues, Mi única exhortación para vosotros hoy es que seáis testigos para Mí. No dejéis, bajo ninguna circunstancia, que la vieja enfermedad brote de nuevo. Lo más importante es dar testimonio. Ese es el núcleo de Mi obra. Deberíais aceptar Mis palabras del mismo modo que María aceptó la revelación de Jehová que vino a ella en un sueño, creyendo y después obedeciendo. Sólo esto cumple los requisitos de ser casto. Porque vosotros sois los que más oís Mis palabras, los que Yo más bendigo. Os estoy dando todas Mis posesiones valiosas, concediéndooslo todo. Sin embargo, vuestro estatus y el del pueblo de Israel son tan diferentes, mundos completamente distintos. No obstante, en comparación con ellos estáis recibiendo mucho más. Mientras ellos esperan desesperadamente Mi aparición, vosotros pasáis días agradables conmigo, compartiendo Mis riquezas. En comparación, ¿qué os da el derecho de graznar y reñir conmigo y exigir porciones de Mis posesiones? ¿Acaso no estáis recibiendo suficiente? Os doy tanto, pero lo que me dais a cambio es tristeza desgarradora, ansiedad, resentimiento incontenible y descontento. Sois demasiado repugnantes, pero también dais pena. Por tanto, no tengo otra opción que tragarme todo Mi resentimiento y quejarme a vosotros una y otra vez. A lo largo de estos varios miles de años de obra, nunca antes puse ninguna objeción a la humanidad, porque he descubierto que en la historia de su desarrollo sólo los engaños entre vosotros son lo más renombrado. Son como herencias valiosas que el famoso antepasado de la antigüedad os dejó. Cómo aborrezco a esos cerdos y perros inhumanos. ¡Sois demasiado inconscientes! ¡Vuestra personalidad es demasiado inferior! ¡Vuestros corazones están demasiado endurecidos! Si Yo llevara estas palabras mías y esta obra mía a los israelitas, hace mucho que ya habría obtenido la gloria. Pero no es así entre vosotros. Entre vosotros sólo hay descuido cruel, vuestro trato frío y vuestras excusas. ¡Sois demasiado insensibles e inútiles!

Debéis ofrecer vuestro todo por Mi obra. Debéis hacer obra que me beneficie. Quiero hablaros sobre todo lo que no tenéis claro de forma que podáis obtener de Mí todo aquello de lo que carecéis. Aunque vuestros defectos son demasiado numerosos para contarlos, estoy dispuesto a seguir realizando la obra que debería estar realizando en vosotros, concediéndoos Mi última misericordia, de forma que podáis beneficiaros de Mí y obtener la gloria ausente en vosotros y que el mundo nunca ha visto. He obrado durante muchos años, pero nadie entre los hombres nunca me ha conocido. Quiero contaros secretos que nunca he contado a nadie.

Entre los hombres, fui el Espíritu que no podían ver, el Espíritu con el que nunca podrían entrar en contacto. Debido a Mis tres etapas de obra en la tierra (creación del mundo, redención y destrucción), aparezco en medio de ellos en diferentes momentos (nunca públicamente) para realizar Mi obra entre los hombres. La primera vez que vine entre los hombres fue durante la Era de la Redención. Por supuesto, vine en medio de la familia judía; por tanto, los primeros en ver a Dios en la tierra fueron los judíos. La razón por la que llevé a cabo personalmente esta obra fue porque quise usar Mi carne encarnada como una ofrenda por el pecado en Mi obra redentora. Así que los primeros en verme fueron los judíos de la Era de la Gracia. Esa fue la primera vez que obré en la carne. En la Era del Reino, Mi obra es conquistar y perfeccionar, por lo que realizo de nuevo una obra de pastoreo en la carne. Esta es Mi segunda vez obrando en la carne. En las dos últimas etapas de la obra, aquello con lo que las personas entran en contacto ya no es el Espíritu invisible e intocable, sino una persona que es el Espíritu materializado como carne. Así pues, a los ojos del hombre, vuelvo a ser una persona sin el aspecto y el sentimiento de Dios. Además, el Dios que las personas ven no es sólo un varón, sino también mujer, lo que es aún más asombroso y desconcertante para ellas. Una y otra vez, Mi obra extraordinaria destruye viejas creencias sostenidas durante muchos, muchos años. ¡Las personas están atónitas! Dios no es sólo el Espíritu Santo, ese Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, el Espíritu que todo lo engloba, sino también una persona, una persona ordinaria, una persona excepcionalmente común. No es sólo varón, sino también mujer. Son parecidos en que ambos nacieron de humanos, y distintos en que uno es concebido por el Espíritu Santo y el otro es nacido de un humano, pero derivado directamente del Espíritu. Son parecidos en que ambas carnes encarnadas de Dios llevan a cabo la obra de Dios el Padre, y distintos en que uno realiza la obra de redención y el otro la de conquista. Ambos representan a Dios el Padre, pero uno es el Señor de la redención lleno de gracia y misericordia, y el otro es el Dios de la justicia lleno de ira y juicio. Uno es el Comandante Supremo que lanza la obra de redención, y el otro es el Dios justo que cumple la obra de conquistar. Uno es el Principio, el otro el Final. Uno es carne sin pecado, el otro es carne que completa la redención, que continúa la obra y que nunca es del pecado. Ambos son el mismo Espíritu, pero moran en carnes diferentes y han nacido en lugares diferentes. Y están separados por varios miles de años. Sin embargo, toda Su obra es mutuamente complementaria, nunca conflictiva, y se puede hablar de ellas en el mismo contexto. Ambos son personas, pero uno es un bebé varón y el otro es una niña recién nacida. Durante estos muchos años, lo que las personas han visto no es sólo el Espíritu y no sólo un hombre, un varón, sino también muchas cosas que no están de acuerdo con las nociones humanas y, por tanto, nunca pueden desentrañarme totalmente. Se mantienen creyendo en Mí a medias y dudando de Mí a medias, como si Yo existiera, pero como si fuera también un sueño ilusorio. Esta es la razón por la que hasta hoy, las personas siguen sin saber qué es Dios. ¿Puedes resumirme realmente en una simple frase? ¿Te atreves a decir realmente: “Jesús no es otro que Dios y Dios no es otro que Jesús”? ¿Eres realmente tan atrevido como para decir: “Dios no es otro que el Espíritu y el Espíritu no es otro que Dios”? ¿Estás cómodo al decir: “Dios es solamente una persona vestida de carne”? ¿Tienes verdaderamente la valentía de afirmar: “La imagen de Jesús es simplemente la gran imagen de Dios”? ¿Eres capaz de explicar exhaustivamente el carácter y la imagen de Dios con la fuerza de tu don de palabra? ¿Te atreves a decir realmente: “Dios sólo creó al hombre, no a la mujer, a Su imagen”? Si dices esto, entonces ninguna mujer estaría entre Mis escogidos y mucho menos serían una especie dentro de la humanidad. ¿Sabes ahora realmente lo qué es Dios? ¿Es Dios un humano? ¿Es Dios un Espíritu? ¿Es Dios realmente un varón? ¿Sólo Jesús puede completar la obra que quiero hacer? Si sólo eliges una de las anteriores para resumir Mi esencia, serías entonces un creyente fiel extremadamente ignorante. Si obro como carne encarnada una vez y sólo una, ¿podríais delimitarme? ¿Puedes realmente entenderme completamente con sólo una mirada? ¿Puedes realmente resumirme completamente simplemente gracias a lo que has sido expuesto durante toda tu vida? Y si en Mis dos encarnaciones realizo obras parecidas, ¿cómo me percibiríais? ¿Podríais dejarme clavado en la cruz para siempre? ¿Puede ser Dios tan simple como dices?

Aunque vuestra fe es muy sincera, ninguno de vosotros es capaz de explicarme totalmente, y ninguno de vosotros puede testificar plenamente de todas las realidades que veis. Pensad en ello. En este momento la mayoría de vosotros sois negligentes en vuestras obligaciones, yendo en su lugar tras las cosas de la carne, saciándola y disfrutando de ella con avidez. Poseéis poca verdad. ¿Cómo podéis entonces dar testimonio de todo lo que habéis visto? ¿Confiáis realmente en que podéis ser Mis testigos? Si un día eres incapaz de dar testimonio a todos de lo que has visto hoy, entonces habrás perdido la función de un ser creado. No habrá ningún sentido en absoluto en tu existencia. Serás indigno de ser un humano. ¡Uno puede decir incluso que no serás un humano! He hecho una cantidad infinita de obra en vosotros. Pero debido a que en el presente no aprendes nada, no sabes nada y trabajas en vano, cuando Yo necesito expandir Mi obra, te quedarás mirando inexpresivamente, con la lengua trabada y totalmente inútil. ¿Acaso no hará eso de ti un pecador de todos los tiempos? Cuando llegue ese momento, ¿no sentirás el arrepentimiento más profundo? ¿No te hundirás en el abatimiento? No estoy haciendo toda esta obra ahora por aburrimiento, sino para crear las bases para Mi obra futura. No se trata de que Yo esté en un punto muerto y tenga que venir con algo nuevo. Debes entender la obra que llevo a cabo; esto no es un juego de niños, sino una representación de Mi Padre. Debéis saber que no soy sólo Yo quien hace todo esto por Mí mismo. Más bien, estoy representando a Mi Padre. Entretanto, vuestro papel es estrictamente seguir, obedecer, cambiar y testificar. Lo que debéis entender es por qué debéis creer en Mí. Esta es la pregunta más importante que cada uno de vosotros debe entender. Mi Padre, por el bien de Su gloria, os predestinó a todos vosotros para Mí desde el momento en que creó el mundo. No fue para otra cosa que por el bien de Mi obra y por el bien de Su gloria que Él os predestinó. Es por causa de Mi Padre que creéis en Mí; es por causa de la predestinación de Mi Padre que me seguís. Nada de esto es decisión vuestra. Es más importante aún que entendáis que sois aquellos que Mi Padre me ha concedido con el propósito de que testifiquéis para Mí. Como Él os entregó a Mí, debéis respetar permanecer en los caminos que os concedo, así como los caminos y las palabras que os enseño, porque es vuestra obligación respetar Mis caminos. Este es el propósito original de vuestra fe en Mí. Por tanto os digo que sois simplemente personas que Mi Padre me concedió para que respetasen Mis caminos. Sin embargo, sólo creéis en Mí; no sois de Mí porque no sois de la familia israelita, sino que más bien sois de la estirpe de la serpiente antigua. Todo lo que os estoy pidiendo es que deis testimonio de Mí, pero hoy debéis andar por Mis caminos. Todo esto es en aras de testimonios futuros. Si sólo funcionáis como personas que escuchan Mis caminos, entonces no tendréis ningún valor y el sentido de que Mi Padre os entregue a Mí se perderá. Lo que insisto en deciros es esto: Debéis andar por Mis caminos.

Anterior:Cuál es vuestro entendimiento de las “bendiciones”

Siguiente:Lo que significa ser un verdadero hombre

Contenido relacionado