Las ovejas de Dios oyen la voz de Dios

Contenido

Capítulo 6 Varias formas de diferenciación que debes poseer en tu creencia en Dios

2. ¿Cómo diferenciar entre la obra del Espíritu Santo y la de los malos espíritus?

Palabras relevantes de Dios:

La obra del Espíritu Santo se trata de permitirles a las personas obtener beneficios; se trata de edificar a las personas; no hay una obra que no beneficie a las personas. No importa si la verdad es profunda o superficial ni cual sea el nivel de los que aceptan la verdad, lo que sea que el Espíritu Santo haga, todo es beneficioso para las personas.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo es una guía proactiva y una iluminación positiva, es no permitirles a las personas ser pasivas, trayéndoles consuelo, dándoles fe y resolución y permitiéndoles buscar que Dios las perfeccione. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar de un modo activo; no son pasivas ni son forzadas, sino que son proactivas. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y preparadas y están dispuestas a obedecer y son felices de humillarse y aunque sufran y sean frágiles por dentro, tienen la determinación de cooperar, sufren contentas, pueden obedecer y la voluntad humana no las seduce, el pensamiento del hombre no las pervierte y ciertamente los deseos y motivaciones del hombre no las corrompen. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente santas por dentro. Aquellos que la obra del Espíritu Santo los posee viven el amor de Dios, el amor de sus hermanos y hermanas y se deleitan en las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo tienen una humanidad normal y poseen una humanidad y constantemente buscan la verdad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, sus circunstancias se vuelven cada vez mejores y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser imprudente, sus motivos son correctos, su entrada es positiva, no tratan de interrumpir y no hay maldad dentro de ellas. La obra del Espíritu Santo es normal y real, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo a las reglas de la vida normal del hombre y Él ilumina y guía a la gente de acuerdo a la búsqueda real de la gente normal. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las ilumina de acuerdo a las necesidades de la gente normal, provee para ellas de acuerdo a sus necesidades y las guía e ilumina de manera positiva basándose en lo que les hace falta y en sus deficiencias; cuando el Espíritu Santo obra, esta obra es de conformidad con las reglas de la vida normal del hombre y es solo en la vida real que las personas pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, la obra del Espíritu Santo las posee. En tal estado, cuando comen y beben las palabras de Dios, tienen fe, cuando oran están inspiradas, cuando algo les pasa no están pasivas y, a medida que esto les pasa, pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan y no son pasivas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a obedecer todos los arreglos de Dios.

…………

¿Qué obra proviene de Satanás? En la obra que proviene de Satanás, las visiones que las personas tienen son vagas y abstractas y no tienen una humanidad normal, los motivos detrás de sus acciones están equivocados y, aunque desean amar a Dios, siempre hay acusaciones en su interior y estas acusaciones y pensamientos siempre están interfiriendo en su interior, restringiendo el crecimiento de su vida y deteniéndolas de tener circunstancias normales delante de Dios. Es decir, tan pronto como la obra de Satanás está presente dentro de las personas, sus corazones no pueden estar en paz delante de Dios, no saben qué hacer con ellas mismas, la perspectiva de una congregación las hace querer huir y no pueden cerrar sus ojos cuando otros oran. La obra de los malos espíritus arruina la relación normal entre el hombre y Dios y perturba las visiones anteriores de las personas y el camino en el que su vida tiene que entrar, en sus corazones nunca se pueden acercar a Dios, siempre pasan cosas que les causan trastornos y las encadenan y sus corazones no pueden encontrar la paz, no hay fuerza en su amor por Dios y hacen que sus espíritus se hundan. Tales son las manifestaciones de la obra de Satanás. La obra de Satanás se manifiesta en lo que sigue: Que no puedas mantenerte firme y dar testimonio y hace que te conviertes en alguien que es culpable delante de Dios y que no tiene lealtad hacia Dios. Con la interferencia de Satanás, pierdes el amor y la lealtad hacia Dios en tu interior, se te despoja de una relación normal con Dios, no buscas la verdad o lo mejor de ti mismo, das rienda suelta a la propagación del pecado y no aborreces el pecado; además, la interferencia de Satanás te vuelve disoluto, hace que el toque de Dios desaparezca dentro de ti y hace que te quejes de Dios y te pongas en Su contra y te lleva a cuestionar a Dios e incluso existe el riesgo de que dejes a Dios. Todo esto es la obra de Satanás.

de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si se trata de la obra del Espíritu Santo, el hombre se hace cada vez más normal, y su humanidad se vuelve cada vez más normal. El hombre tiene un conocimiento cada vez mayor de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás, y de la esencia del hombre, y él tiene un anhelo cada vez creciente por la verdad. Es decir, la vida del hombre crece y crece, y el carácter corrupto del hombre llega a ser capaz de más y más cambios, todo lo cual es el significado de Dios que se convierte en la vida del hombre. Si un camino es incapaz de revelar aquellas cosas que son la esencia del hombre, es incapaz de cambiar el carácter del hombre y, más aún, es incapaz de traerlo a Dios o de proporcionarle una verdadera comprensión de Dios, e incluso hace que su humanidad se vuelva cada vez más precaria y su sentido cada vez más anormal, entonces éste no debe ser el camino verdadero, y puede que sea obra de un espíritu maligno, o de la manera antigua. En pocas palabras, no puede pertenecer a la presente obra del Espíritu Santo.

de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las cosas que surgen de Dios te hacen sentir cada vez más claro acerca de las visiones, y te hacen acercarte cada vez más a Dios, compartir honestamente el amor con los hermanos y hermanas; ser capaz de mostrar consideración hacia la carga de Dios, y tu corazón amoroso de Dios no disminuye; hay un camino por delante para que camines. Las cosas que surgen de Satanás te hacen perder visiones y todo lo que tenías antes ya no está; te alejas de Dios, no tienes amor por los hermanos y hermanas y tienes un corazón lleno de aborrecimiento. Te desesperas, ya no deseas vivir la vida de la iglesia, y tu corazón amante de Dios ya no existe. Ésta es la obra de Satanás y es también la consecuencia causada por la obra de los espíritus malignos.

de ‘La vigésima segunda declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo ilumina a las personas: Por lo general les da un conocimiento de la obra de Dios y de su verdadera entrada y de su verdadero estado, y también les da la resolución, les permite entender el designio entusiasta que Dios tiene y Sus exigencias para el hombre hoy, les da la resolución de abrir cada camino. Incluso cuando las personas sufran derramamiento de sangre y sacrificio, deben actuar para Dios, e incluso cuando se encuentren con la persecución y la adversidad, deben seguir amando a Dios y no tener pesares, y deben dar testimonio de Dios. Tal resolución son las inspiraciones del Espíritu Santo y la obra del Espíritu Santo—pero debes saber que tales inspiraciones no son posesión tuya cada momento que pasa.

de ‘Práctica (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas todo el tiempo. Esto es imposible. Si dijeran que el Espíritu Santo siempre está con ellas, eso sería factible. Si dijeran que su pensamiento y su sentido son normales todo el tiempo, esto también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si dicen que el Espíritu Santo siempre está obrando dentro de ellas, que Dios las ilumina y que el Espíritu Santo las toca en cada momento, y que adquieren un nuevo conocimiento todo el tiempo, entonces esto no es normal. Es extremadamente sobrenatural. Sin sombra de duda, esas personas son malos espíritus. Incluso cuando el Espíritu de Dios viene en la carne, hay veces en que Él, también, debe descansar y deber comer—por no decir nada de ti. Aquellos que han sido poseídos por los malos espíritus parece que no tienen la debilidad de la carne. Pueden abandonar y renunciar a todo, son desapasionados, pueden soportar el tormento, y no sienten la más mínima fatiga, como si hubieran trascendido la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra del espíritu malo es sobrenatural y simplemente está más allá del hombre. Los que no pueden diferenciar, son envidiosos cuando ven a estas personas, y dicen que su creencia en Dios es tan fuerte y tan buena que nunca son débiles. De hecho, esta es la manifestación de la obra del espíritu malo. Esto se debe a que las personas de un estado normal inevitablemente tienen debilidades humanas; este es el estado normal de aquellas que tienen la presencia del Espíritu Santo.

de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los malos espíritus son oportunistas; pueden hablar desde tu interior o a tu oído, o también pueden sumir en el caos tus pensamientos y tu mente; echan para atrás las inspiraciones del Espíritu Santo para que no las puedas sentir, y después de esto comienzan a interferir contigo, haciendo que tu pensamiento sea confuso y que tu cerebro se aturda para dejarte intranquilo y trastornado. Esa es la obra de los malos espíritus.

de ‘El significado de la experiencia que Dios tiene del dolor entre los hombres’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

¿Puedes sentir tu alma? ¿Puedes tocar tu alma? ¿Puedes sentir lo que tu alma está haciendo? No lo sabes, ¿o sí? Tan pronto como puedes comprenderlo, se demuestra que hay otro espíritu dentro de ti controlando tu comportamiento, haciendo que hagas y digas cosas, se vuelve ajeno a ti, y no es de tu propio cuerpo. Nadie sabe más de esto que las personas que tienen un espíritu malo obrando dentro de ellas.

de ‘Cómo entender la unicidad de la carne y el Espíritu’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

…en la actualidad hay algunos malos espíritus que obran a través de cosas sobrenaturales para engañar al hombre; eso no es sino una imitación de su parte, engañar al hombre por medio de la obra que actualmente el Espíritu Santo no hace. Muchos malos espíritus imitan la obra de los milagros y de sanar la enfermedad; no son nada sino la obra de los malos espíritus porque el Espíritu Santo ya no hace esa obra en la actualidad. Todos aquellos que vienen después que imitan la obra del Espíritu Santo—ellos son malos espíritus.

de ‘El misterio de la encarnación’ (1) en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

La obra del Espíritu Santo les permite a las personas entender la verdad, les permite conocer la esencia corrupta de Satanás y les da un conocimiento verdadero de lo que Dios tiene y es. Sus efectos son completamente positivos. En la actualidad, sabemos cuál es la verdad, que la verdad proviene de Dios, que las cosas positivas vienen de Dios, qué deben tener las personas de humanidad normal, cuál es la voluntad de Dios y cuál es la vida verdadera. Todas estas son cosas positivas y la realidad de las cosas positivas es la verdad. Ese es el efecto de la obra de Dios y nosotros solo la entendemos gracias a la iluminación y esclarecimiento del Espíritu Santo. La obra de los malos espíritus no les puede dar a las personas un conocimiento de las cosas positivas. Te debe quedar claro que las personas en quienes los malos espíritus obran no entienden ni comprenden ninguna de las verdades. La obra de los malos espíritus solo puede hacer a las personas más y más malvadas, solo puede traer más oscuridad dentro de sus corazones, hacer que su carácter todavía sea más corrupto y que su estado empeore cada vez más, para finalmente terminar en perdición y destrucción. La obra del Espíritu Santo hace a las personas más y más normales, les da un entendimiento de la verdad cada vez mayor y una fe en Dios cada vez mayor, y cada vez son más y más capaces de obedecer a Dios. Por último, les permite conocer completamente a Dios y adorarlo. Este es el efecto de la obra del Espíritu Santo y es completamente lo opuesto a la obra de los malos espíritus.

de “Conocer la obra del Espíritu Santo es de suma importancia para la salvación del hombre” en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (II)

A continuación veamos otras claras diferencias entre las diversas obras de los malos espíritus y la obra del Espíritu Santo y cómo se manifiestan específicamente. El Espíritu Santo escoge a personas que buscan la verdad, que tienen conciencia y sentido y que tienen integridad. Esta es la clase de personas en las que Él obra. Los malos espíritus escogen personas que son astutas y absurdas, que no tienen amor por la verdad y que no tienen conciencia ni sentido. Esas son las personas en las que los malos espíritus obran. ¿Qué vemos cuando comparamos a los que son escogidos para la obra del Espíritu Santo con los que son escogidos para la obra de los malos espíritus? Podemos ver que Dios es santo y justo, que los que Dios escoge buscan la verdad y tienen conciencia y sentido, que tienen integridad y aman lo que es justo. Los que los malos espíritus escogen son astutos, son egoístas y son despreciables, no tienen amor por la verdad, no tienen conciencia ni sentido, no buscan la verdad. Los malos espíritus solo escogen cosas negativas y a los que no son personas verdaderas, de lo que vemos que los malos espíritus aman la maldad y la oscuridad, que hacen lo que sea para evitar a los que buscan la verdad y son prontos para poseer a los que son astutos y retorcidos, que están enamorados de la injusticia y que son fácilmente hechizados. Aquellos en los que los malos espíritus escogen obrar no pueden ser salvados y Dios los elimina. ¿Cuándo y contra qué trasfondo obran los malos espíritus? Obran cuando las personas se han apartado de Dios y se han rebelado contra Él. La obra de los malos espíritus hechiza a las personas y lo hace tomando ventaja cuando pecan. Cuando las personas están muy débiles, sobre todo cuando tienen un gran dolor en sus corazones, cuando se sienten turbadas y confusas, el espíritu malo aprovecha esta oportunidad para introducirse para hechizarlas y corromperlas, para sembrar discordia entre ellas y Dios. Hay un tiempo para la obra del Espíritu Santo: Cuando las personas claman a Dios, cuando sus corazones se vuelven a Dios, cuando necesitan a Dios, cuando se arrepienten ante Dios, cuando buscan la verdad, entonces el Espíritu Santo comienza a obrar en ellas. Ve cómo cada aspecto de la obra del Espíritu Santo es con el fin de salvar al hombre, como Él busca oportunidades para salvar al hombre, mientras que los malos espíritus buscan oportunidades para corromper y engatusar a las personas. Los malos espíritus son despreciables y malvados, son insidiosos y siniestros, todo lo que hacen tiene la intención de corromper al hombre, dañarlo y devorarlo. Cuando las personas están en necesidad, cuando hacen llamados urgentes a Dios, cuando desean la salvación de Dios y cuando en sus corazones quieren acercarse a Dios, el Espíritu Santo se les aparece y hace la obra de salvación. Dios es amor y los malos espíritus son odio—esto te queda claro, ¿verdad? Todo lo que los malos espíritus hacen es con el fin de devorar y corromper al hombre y todo lo que el Espíritu Santo hace es por el amor y la salvación del hombre. Los efectos de la obra del Espíritu Santo son para purificar a las personas, para salvarlas de su corrupción, para permitirles conocerse y conocer a Satanás, para poderse rebelar contra Satanás, para buscar la verdad y, por último, para vivir la semejanza del hombre. Los malos espíritus corrompen, contaminan y atan a las personas, las hunden cada vez más en el pecado y traen un dolor cada vez mayor a sus vidas, y por eso cuando los malos espíritus obran en las personas, están acabadas; finalmente, Satanás las devora, que es el resultado de la obra de los malos espíritus. El efecto de la obra del Espíritu Santo es finalmente salvar a las personas, hacer que vivan una vida real, que sean completamente libres y libertadas y que reciban las bendiciones de Dios. Mira: Los malos espíritus llevan al hombre a la oscuridad, lo llevan al abismo; el Espíritu Santo saca al hombre de la oscuridad a la luz y a la libertad. La obra del Espíritu Santo ilumina y guía a las personas, les da oportunidades, y cuando son débiles y tienen trasgresiones, Él les da consuelo. Él permite que las personas se conozcan, les permite buscar la verdad, no obliga a las personas a hacer cosas, sino que las deja escoger por ellas mismas su camino y, por último, las lleva a la luz. Los malos espíritus obligan a las personas a hacer cosas y se las ordenan. Todo lo que dicen es falso y hechizan a las personas, las engañan y las atan; los malos espíritus no les dan a las personas libertad, no les permiten escoger, las fuerzan en el camino a la ruina y, por último, las hunden más y más profundo en el pecado, llevándolas a la muerte. Mira a esas personas malas, esos malvados tipos de personas: Arrastran a otros al estrato más bajo de la sociedad, hacen que cometan delitos y los introducen en las casas de juego. Finalmente, después de que han arrasado con las familias de las personas y han tomado sus vidas, son felices, su obra está hecha y han alcanzado su meta. ¿No son demonios? Mientras que los que son verdaderamente buenos y temen a Dios llevan a las personas más cerca de Dios y las llevan a creer en Dios, a entender la verdad, a buscar una vida auténtica y, en última instancia, a que vivan la semejanza del hombre. ¡Qué claro el contraste entre estas cosas positivas y negativas! Al comparar los principios, los medios y el efecto final de la obra del Espíritu Santo con aquellos de los malos espíritus, vemos que Dios salva al hombre, ama al hombre y le da al hombre la verdad, que Él lleva al hombre a la luz y, finalmente, permite que el hombre sea bendecido y se vuelva una persona real y viva la vida verdadera. Satanás corrompe a la humanidad, ata a la humanidad, trata de devorar a la humanidad y, finalmente, conduce a la humanidad a la perdición y a la destrucción. Al conocer la obra del Espíritu Santo, podemos identificar la obra de los malos espíritus y conocer la verdad de la corrupción que Satanás hace en la humanidad. En la actualidad, en nuestra creencia en Dios estamos conscientes de lo que debemos buscar, que Dios es precioso y que debemos conocer a Dios, adorar a Dios y obedecer a Dios. Tenemos objetivos en nuestras vidas y tenemos la esperanza de la salvación. Estos son los efectos de la obra del Espíritu Santo. En la actualidad, si te preguntan que digas lo que Satanás es, ¿podrías hacerlo? ¿De qué maneras se manifiesta el carácter corrupto de Satanás? El carácter corrupto de Satanás es malvada, insidiosa, feroz, desagradable, despreciable, obligada a todo mal y completamente ponzoñosa. ¿Qué es todo lo que Dios tiene y es? Es justicia, santidad, honor, omnipotencia, sabiduría y misericordia y amor. El sentimiento que Satanás les da a las personas es detestable y desventurado. El sentimiento que Dios les da a las personas es accesible, precioso y venerable.

de “Conocer la obra del Espíritu Santo es de suma importancia para la salvación del hombre” en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (II)

¿Cuál es el efecto que la obra del Espíritu Santo tiene en el hombre? Le permite al hombre entender las palabras de Dios y la verdad, y le permite al hombre conocer a Dios y conocerse a sí mismo. La verdad tiene un doble efecto. En cierto sentido, entender la verdad les da a las personas el conocimiento de Dios, porque la verdad es la esencia de la vida de Dios, es lo que Dios tiene y es, es la realidad de las cosas positivas y representa el carácter y la vida de Dios—y por eso es totalmente acertado decir que, al entender la verdad, obtenemos algo de entendimiento de Dios. Al mismo tiempo, la verdad también pone al descubierto nuestra corrupción, y, por lo tanto, todos los que comprenden la verdad tienen un conocimiento verdadero de ellos mismos y han visto claramente su verdadero rostro y el verdadero rostro de Satanás. La verdad todo lo pone al descubierto. ¿Qué efecto tiene entender la verdad por medio de la obra del Espíritu Santo? En un sentido, llegamos a conocer nuestra esencia corrupta, vemos que el hombre es pobre, digno de compasión, ciego, desnudo, corrupto, malvado, egoísta y despreciable, que no tiene en lo más mínimo la semejanza de un hombre verdadero, que no es diferente de Satanás, que su naturaleza y esencia son las mismas que las de Satanás. ¿No es este el efecto de entender la verdad? No hay nada incorrecto en esto. Lo que es más, en este sentido tenemos completamente claro los efectos de la obra del Espíritu Santo. La obra del Espíritu Santo también tiene muchos otros efectos. La obra del Espíritu Santo le puede dar a las personas la fe verdadera: Cada una de nuestras oraciones a Dios nos hacen sentir que nuestra fe en Dios ha aumentado, que es más verdadera. … En lo más mínimo es incorrecto decir que hay muchas facetas de la obra del Espíritu Santo y muchos aspectos de sus efectos. … La obra del Espíritu Santo nos da un verdadero conocimiento del carácter de Dios, de la omnipotencia y sabiduría de Dios, de su escrutinio de las profundidades de nuestros corazones y nos da un conocimiento de las obras maravillosas de Dios y de lo insondable que Él es. Así, también, nos permite conocer y contemplar la omnipotencia de Dios y Su dominio sobre todas las cosas.

de “Conocer la obra del Espíritu Santo es de suma importancia para la salvación del hombre” en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (II)

Aquellos en los que obran los malos espíritus son particularmente flagrantes y dominantes cuando hablan y les dicen a las personas qué hacer. Algunos hasta violan la moral y la ética de la humanidad normal. Sus palabras y acciones hechizan e interfieren con las personas, la naturaleza de esas palabras y acciones es desagradable y diabólica, y corrompen a las personas y dañan a las personas y no son de ningún beneficio para ellas. Tan pronto como un espíritu malo aparece en alguien, se siente temeroso y ansioso y en sus acciones hay una gran urgencia, como si estuviera estallando de impaciencia. Su apariencia hace que las personas se sientan particularmente anormales y no tiene el más mínimo beneficio para otros. Las manifestaciones principales de la obra de los malos espíritus son: La primera es instruir a las personas para hacer esto o aquello, diciéndoles que hagan cosas o instruyéndolas para que digan una profecía falsa. La segunda es hablar en las así llamadas “lenguas” que nadie entiende; ni siquiera los mismos que hablan pueden entender lo que están diciendo y algunos pueden “traducirlo”. La tercera es cuando las personas siempre reciben una revelación, lo que sucede con particular frecuencia. En un momento se les instruirá para hacer una cosa, en otro se les va a decir que hagan otra, y viven en pánico constante. La cuarta: las personas en las que un espíritu malo está obrando están ansiosas por hacer esto o aquello y no pueden soportar esperar—independientemente de si eso se permite en su ambiente. Hasta salen en las profundidades de la noche; su conducta es muy anormal. La quinta; las personas en quienes un espíritu malo está obrando son especialmente arrogantes y engreídas, todo lo que dicen es altivo y autoritario, no pueden hablar ninguna verdad, esto deja a las personas perplejas, y a la fuerza meten a las personas en problemas como un demonio. La sexta: las personas en las que un espíritu malo está obrando no tienen el más mínimo entendimiento de los arreglos de lo arriba, mucho menos entienden los principios de la obra; se burlan de Dios, timan y sus fechorías alteran el orden normal de la iglesia. La séptima: las personas en quienes el espíritu malo está obrando a menudo se hacen pasar por ciertos personajes sin ninguna razón o si no alguien las envía para hacer que las personas escuchen sus palabras y nadie puede descifrar cómo llegaron a esto. La octava: las personas en quienes obra en espíritu malo muchas veces son irracionales y no entienden la verdad; por lo común, les hacen falta las facultades para comprender y no tienen la iluminación del Espíritu Santo. Las personas descubren que lo que entienden es especialmente absurdo y completamente incorrecto. La novena: las personas en quienes el espíritu malo está obrando son muy pretenciosas e irracionales, nunca exaltan a Dios ni dan testimonio de Dios, no pueden hablar ninguna verdad y todo lo que hacen y dicen ataca a las personas, las ciega, las limita, hasta que sus corazones han sido aporreados y han sido golpeados en la negatividad y no se pueden levantar, cuando en secreto son felices—que es la meta principal de la obra de los malos espíritus. La décima: las personas que han sido poseídas por los malos espíritus—sus vidas son completamente aberrantes, su mirada feroz, y sus palabras particularmente frías como si fueran un demonio que ha entrado a este mundo. No hay disciplina en sus vidas diarias, son extremadamente instables, son impredecibles como un animal salvaje no domesticado, y las personas las encuentran enormemente reprobables. Esas son las manifestaciones de las personas que los demonios atan. Las personas que han sido poseídas por los malos espíritus muchas veces son especialmente odiosas y distantes hacia aquellos en quienes obra el Espíritu Santo y que pueden hablar la verdad. A menudo se da el caso de que cuanto mejores sean las personas, más quieren atacarlas y condenarlas, mientras que cuanto más disparatadas y confusas sean, más hacen todo lo posible por seducir y adular, y están especialmente dispuestas a participar con ellas. La obra de los malos espíritus cambia lo blanco en negro y lo positivo lo hace negativo y lo negativo positivo. Esas son las obras de los malos espíritus.

de ‘Las principales manifestaciones de la obra de los malos espíritus’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Cualquier espíritu cuya obra sea visiblemente sobrenatural es un espíritu malo y la obra y las declaraciones de cualquier espíritu que lleve a cabo una obra sobrenatural en las personas es la obra de un espíritu malo; todos los medios por los cuales los malos espíritus obran son anormales y sobrenaturales, y principalmente se manifiestan de las siguientes seis maneras:

1. Control directo de la habla de las personas, lo que claramente muestra que el espíritu malo está hablando, no las personas mismas que están hablando normalmente;

2. La sensación de que el espíritu malo está instruyendo a las personas y ordenándoles que hagan esto y aquello;

3. Las personas que, cuando están en un cuarto, pueden decir que alguien está por entrar;

4. Personas que muchas veces escuchan voces que les hablan que los demás no pueden escuchar;

5. Personas que pueden ver y oír cosas que otros no pueden;

6. Personas que siempre están inquietas, hablando con ellas mismas y que no pueden tener una conversación normal o que no pueden interactuar con las personas.

Todos aquellos en los que un espíritu malo está obrando inevitablemente tienen estas seis manifestaciones. Son irracionales, están en ascuas, no pueden interactuar normalmente con las personas; es como si fueran intratables para razonar, y hay algo distante y místico acerca de ellas. Esas personas las ha poseído un espíritu malo o tienen un espíritu malo obrando en ellas, y toda la obra de los malos espíritus es manifiesta y sobrenatural. Esta es la obra que más fácilmente se distingue de los malos espíritus. Cuando un espíritu malo posee a alguien, juega con ellos para que se enreden completamente. Se vuelven irracionales, como zombis, lo que prueba que en esencia, los malos espíritus son espíritus malvados que corrompen y devoran a las personas. Las declaraciones de los malos espíritus son fáciles de distinguir: sus declaraciones epitomizan completamente su esencia malvada, son estáticos, turbios y apestosos, emanan el hedor de los muertos. Para las personas que son de buen nivel, las palabras de los malos espíritus se sienten huecas y no son interesantes, no edifican, solo son mentiras y palabrería vacía, se sienten confusas y relegadas, como un montón de tonterías. Esta es una de las tonterías de los malos espíritus que se distingue con mayor facilidad. Para hechizar a las personas, algunos de los malos espíritus de “más alto rango” pretenden ser Dios o Cristo cuando hablan, mientras que otros pretenden ser ángeles o personajes famosos. Cuando hablan, estos malos espíritus son adeptos a imitar ciertas palabras o frases de Dios, o el tono de Dios, y las personas que no entienden la verdad fácilmente son engañadas por esos malos espíritus de “alto rango”. El pueblo escogido de Dios debe tener claro que, en esencia, los malos espíritus son malvados y desvergonzados y que si incluso son los malos espíritus de “alto rango”, se les ha despojado completamente de la verdad. Los malos espíritus, después de todo, son malos espíritus, la esencia de los malos espíritus es malvada y es de un tipo con Satanás.

de “Cómo identificar las tonterías y falacias de los malos espíritus, los falsos Cristos y los anticristos” en Anales de la comunión y los arreglos de la obra de la iglesia (II)

Todo lo que hacen los malos espíritus es muy sobrenatural, directamente instruyen a las personas a que hagan esto o aquello, directamente las mandan, directamente las obligan a hacer cosas—esta es la manifestación de la obra de los malos espíritus. La obra del Espíritu Santo nunca ha forzado a las personas a hacer esto o aquello, nunca ha mangoneado a las personas, nunca ha sido sobrenatural, nunca ha usado medios sobrenaturales para instruir a las personas para que hagan cosas, siempre está escondida en lo más profundo de las personas y las toca a través de su conciencia para que entiendan la verdad y las palabras de Dios, y después de esto usa la conciencia para que pongan la verdad en práctica. Este es el medio por el cual el Espíritu Santo obra. El Espíritu Santo nunca ha forzado o coaccionado a las personas, nunca ha hecho nada sobrenatural o manifiesto y no dirige abiertamente a las personas. ¿Qué sabemos de esto? Sabemos que la obra del Espíritu Santo es humilde y que está encubierta, está especialmente encubierta y nada de ella se revela. Dios es omnipotente y tiene dominio sobre todas las cosas, pero el Espíritu Santo no le dice directamente al hombre, “Oye, debes hacer esto o aquello.” El Espíritu Santo nunca ha actuado de esta manera; Él te toca, usando el amor para tocarte, y Él es muy tierno, tal que no sientes que alguien te esté tocando—pero en lo profundo de tu corazón sientes que debes actuar de cierta manera y que está bien y que es correcto hacerlo así. ¡Ve qué precioso es Dios! Vuelve a ver la fealdad y la apariencia lastimosa de compasión de aquellos a quienes un espíritu malo los posee, mira cómo, tan pronto se encuentran con las personas, dicen, “Hoy el espíritu me instruyó a que dijera esto, me dijo que hiciera aquello, me hizo hacer tal y tal;” ve cómo a veces se levantan a media noche para esparcir el evangelio, o para orar o para decir cómo han sido tocadas y deben cumplir su deber. Mira cómo, tan pronto como un espíritu malo ata a las personas, les causa un terrible sufrimiento y las derriba precipitadamente; ve cómo no saben cuándo comer o hacer cosas, cómo sus vidas se ponen al revés. Cuando los malos espíritus obran en las personas, las sacuden de un lado a otro, dejándolas exhaustas y cansadas. Finalmente, no ganan nada: No hay un cambio en su carácter de vida, siguen siendo igual de corruptas como solían serlo, las que solían ser presumidas y pretenciosas siguen siendo presumidas y pretenciosas, y las que solían ser astutas y manipuladoras siguen siendo astutas y manipuladoras. La obra de los malos espíritus corrompe a las personas y las deja mentalmente anormales. Por el modus operandi de los malos espíritus, vemos qué tan despreciables, malvados, indignos y estúpidos son. No hacen nada sino hostigar y corromper a las personas y por esto las personas los maldicen y los detestan y dicen que son viles. Así, la obra de los malos espíritus representa a Satanás—en esto no hay error. Cualquiera que haya visto a las personas en quienes obran los malos espíritus, o que un demonio las haya poseído, saben qué detestables, indignos, malvados y depravados son los espíritus malos. ¿Veis esto? Veis algo de esto, ¿verdad? ¿Acaso habéis visto que los malos espíritus posean la verdad? ¿Qué los malos espíritus tengan algún amor por el hombre? De la obra de los malos espíritus se puede ver que no tienen la más mínima verdad y que su naturaleza es verdaderamente malvada. Después de haber visto cómo los malos espíritus corrompen a las personas, has visto cómo Satanás corrompe a las personas—esto es completamente correcto. Por cuanto todos los malos espíritus están confabulados con Satanás, y todos buscan a Satanás y son los cómplices, amigos y asociados de Satanás, han estado con Satanás desde tiempos inmemoriales. Satanás llevó a todos estos malos espíritus a rebelarse contra Dios y fue echado a la tierra. ¿Podría un espíritu malo—un espíritu malo que no tiene la verdad y que es totalmente rebelde contra Dios por naturaleza—llevarles a las personas verdad alguna cuando las posee? ¿Podría traer cambios en su carácter? Absolutamente no.

de “Conocer la obra del Espíritu Santo es de suma importancia para la salvación del hombre” en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (II)