Las ovejas de Dios oyen la voz de Dios

Contenido

Capítulo 7 Otros varios aspectos de las verdades que son lo mínimo que los nuevos creyentes deben entender

4. La decencia santa que los creyentes de Dios deben poseer.

Palabras relevantes de Dios:

Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre de manera natural seguía a Dios y obedecía Sus palabras. Por naturaleza tenía sensatez y una buena conciencia, y tenía una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, su sentido original, su conciencia, y su humanidad se embotaron y fueron mermados por Satanás. Debido a ello, el hombre ha perdido su obediencia y amor a Dios. El sentido del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal, y su rebeldía hacia Dios es cada vez más frecuente y grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni reconoce esto, y meramente se opone a ciegas y se rebela […]. Un “sentido normal” se refiere a ser obediente y fiel a Dios, anhelar a Dios, ser inequívoco con respecto a Dios, y tener una conciencia hacia Dios. Se refiere a ser de un solo corazón y mente hacia Dios, y a no oponerse a Dios deliberadamente. Los que poseen un sentido aberrante no son así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás ha creado concepciones acerca de Dios, y no ha sido leal ni ha anhelado a Dios, y menos si se habla de una conciencia hacia Dios. El hombre deliberadamente se opone a Dios y juzga a Dios, y, aún más, le lanza invectivas a Sus espaldas. El hombre sabe claramente que Él es Dios, y aún así lo juzga a Sus espaldas, no tiene intención de obedecer a Dios, y se limita a hacer exigencias y solicitudes ciegas a Dios. Tales personas —la gente que tiene un sentido aberrante— son incapaces de conocer su propio y despreciable comportamiento, o de lamentar su rebeldía. Si la gente fuese capaz de conocerse a sí misma, entonces recuperarían un poco de su sentido común; cuanto más las personas sean rebeldes contra Dios y no se conozcan a sí mismas, más su sentido común será endeble.

de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hoy puedes buscar ser perfeccionado o buscar cambios en tu humanidad externa y mejoras en tu nivel; pero es de principal importancia que puedas entender que todo lo que Dios hace hoy tiene significado y es beneficioso: te permite vivir en una tierra de inmundicia para escapar de esta y sacudirte de ella, te permite superar la influencia de Satanás, y dejar atrás su oscura influencia; centrándote en estas cosas estás protegido en esta tierra de inmundicia. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro; vives bajo el dominio de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás, lo que pones en práctica no le revela a este, sino que es lo que Dios exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, racionalidad, perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista’ (2) en “La Palabra manifestada en carne”

La humanidad normal incluye estos aspectos: discernimiento, sentido, conciencia y carácter. Si puedes lograr la normalidad en cada uno de estos aspectos, tu humanidad estará a la altura del estándar. Debes tener la semejanza de un ser humano normal y comportarte como un creyente en Dios. No tienes que alcanzar las grandes alturas o participar en la diplomacia. Solo tienes que ser un ser humano normal, con el sentido de una persona normal, poder ver a través de las cosas y, por lo menos, verte como un ser humano normal. Eso será suficiente […]. Muchas personas ven que la época ha cambiado. No practican ni la humildad ni la paciencia ni tampoco tienen ningún amor ni decencia santa. ¡Estas personas son muy absurdas! ¿Tienen una onza de humanidad normal? ¿Tienen algún testimonio del que puedan hablar? No tienen ningún discernimiento ni sentido en lo absoluto. Por supuesto, algunos aspectos de tu práctica que están desviados y equivocados se tienen que corregir. Como tu rígida vida espiritual o la apariencia de aturdimiento e imbecilidad del pasado—todo esto tiene que cambiar. El cambio no quiere decir dejarte ser disoluto o que complazcas a la carne o que digas lo que quieras. ¡Hablar sin cuidado no servirá! Comportarte como un ser humano normal es hablar con coherencia. Sí significa sí, no significa no. Sé fiel a los hechos y habla apropiadamente. No hagas trampa, no mientas.

de ‘Mejorar el calibre es para recibir la salvación de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El carácter de un ser humano normal no está torcida ni es engañosa. Tienen relaciones normales con las demás personas, no participan en el aislamiento y tienen estilos de vida que ni son mediocres ni decadentes. Además, exaltan a Dios y tienen la palabra de Dios permeando entre todos ellos; viven amigablemente con los demás y todos viven bajo el cuidado y la protección de Dios. La tierra está llena de una atmósfera armoniosa sin la perturbación de Satanás y todas las personas toman la gloria de Dios como lo fundamental. Tales personas son como ángeles: Puras y animadas; nunca han refunfuñado contra Dios y solo dedican su mejor esfuerzo a la gloria de Dios en la tierra.

de ‘La interpretación de la dieciseisava declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

La humanidad normal de la que se habla no es tan sobrenatural como la gente imagina, pero es capaz de trascender los lazos de todas las personas, eventos y cosas, de trascender las fuerzas de las circunstancias y es capaz de acercarse a Mí y estar en comunión conmigo en cualquier lugar y en cualesquiera circunstancias.

de ‘La quincuagésima quinta declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Vosotros debéis saber que a Dios le gusta el hombre honesto […]. Honestidad significa dar vuestro corazón a Dios; nunca jugarle falso en nada; ser abierto con Él en todas las cosas, nunca esconderle la verdad; nunca hacer cosas que engañen a los de arriba y a los de abajo por igual; y nunca hacer nada simplemente por congraciarse con Dios. En pocas palabras, ser honesto es abstenerse de impurezas en vuestras acciones y palabras, y no engañar ni a Dios ni al hombre.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

Deseo muchas cosas. Desearía que os condujerais de una manera correcta y bien educada, que fuerais fieles en cumplir vuestro deber, que tuvierais la verdad y la humanidad, que fuerais alguien que puede renunciar a todo y rendir su vida a Dios, etc. Todas estas esperanzas provienen de vuestras insuficiencias y de vuestra corrupción y desobediencia.

de ‘Las transgresiones llevarán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

Vuestra humanidad es demasiado deficiente, vuestro estilo de vida es demasiado bajo y degradante, no tenéis ninguna humanidad y os falta discernimiento. Por esto es que tenéis que equiparos con las cosas de la humanidad. Tener conciencia, racionalidad y discernimiento, saber cómo hablar y ver las cosas, poner atención a la limpieza, actuar como un ser humano normal, todo esto es el conocimiento de la humanidad normal. Cuando hagáis estos correctamente, vuestra humanidad estará a la altura del estándar. El otro aspecto es equiparos para la vida espiritual. Debéis conocer la totalidad de la obra de Dios en la tierra y debéis experimentar Sus palabras. Debes saber cómo obedecer Sus arreglos y cómo cumplir el deber de un ser creado. Estos son los dos aspectos en los que debes entrar hoy.

de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios pide que las personas vivan una humanidad normal en la vida real, no solo en la vida de la iglesia; que vivan la verdad en la vida real, no solo en la vida de la iglesia; que cumplan sus funciones en la vida real, no solo en la vida de la iglesia. Si quieres entrar en la realidad, debes volver todo hacia la vida real. Si los creyentes en Dios no pueden entrar en la vida real, y no se conocen o no viven la humanidad normal en la vida real, todos serán unos fracasos. Todos los que desobedecen a Dios son personas que no pueden entrar en la vida real. Todos son personas que hablan de la humanidad pero viven la naturaleza de los demonios. Todos son personas que hablan la verdad pero en su lugar viven las doctrinas. Los que no pueden vivir la verdad en la vida real son los que creen en Dios pero que Él los aborrece y los rechaza. Tienes que practicar tu entrada en la vida real, conocer tus propias deficiencias, desobediencia e ignorancia y conocer tu humanidad anormal y tus debilidades. De esa manera, todo tu conocimiento se integrará a tu situación y dificultades presentes. Solo esta clase de conocimiento es real y puede hacer que verdaderamente comprendas tu propia situación y logres el cambio en tu carácter.

de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas que Dios usa desde afuera parecen irracionales, y parece que no tienen una relación normal con los demás, aunque hablan con propiedad, no hablan con indolencia y siempre pueden conservar un corazón apacible ante Dios. Esa persona es suficiente para que el Espíritu Santo la use. Esta persona irracional de la que Dios habla parece como si no tuviera relaciones normales con los demás y como si no tuviera un amor exterior ni prácticas superficiales, pero cuando está comunicando cosas espirituales puede abrir su corazón y desinteresadamente darles a los demás la iluminación y el esclarecimiento que ha adquirido de su experiencia presente ante Dios. Así es como ellas expresan su amor por Dios y satisfacen la voluntad de Dios. Cuando todos los demás las calumnian y ridiculizan, ellas pueden lograr que las personas, situaciones o cosas externas no les den órdenes, y pueden seguir estando apacibles ante Dios. Esa persona aparentemente tiene sus propios discernimientos. Independientemente de los demás, su corazón nunca deja a Dios. Cuando los demás están platicando con alegría y con humor, su corazón sigue estando ante Dios, contemplando la palabra de Dios y orando en silencio a Dios en su corazón, buscando los designios de Dios. Nunca sitúa como foco principal el mantener sus relaciones normales con otras personas. Esa persona aparentemente no tiene ninguna filosofía de vida. En lo exterior, esta persona es animada, adorable, inocente pero también posee una sensación de tranquilidad. Ésta es la semejanza de una persona a la que Dios usa.

de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas que tienen la verdad son aquellas que, en sus experiencias reales, pueden mantenerse firmes en su testimonio, en su posición, permanecer en el lado de Dios, sin retirarse nunca, y pueden tener una relación normal con las personas que aman a Dios, que, cuando les acontecen cosas, son capaces de obedecer totalmente a Dios, y pueden hacerlo hasta la muerte. Tu práctica y tus revelaciones en la vida real son el testimonio de Dios, las vivencias del hombre y el testimonio de Dios, y esto es disfrutar verdaderamente de Su amor; cuando hayas experimentado hasta este punto, tus experiencias tendrán un efecto. Las personas que han visto realmente el amor de Dios son las que poseen una vivencia real y los demás contemplan sus acciones con admiración; su apariencia no es destacable, pero viven una vida de piedad total, comparten las palabras de Dios y son guiadas e ilustradas por Él; son capaces de transmitir la voluntad de Dios con sus palabras, y comparten la realidad; entienden mucho de servir en espíritu y hablan abiertamente; son decentes y rectas; no buscan confrontaciones y son decorosas; son capaces de obedecer las disposiciones de Dios y mantenerse firmes en su testimonio cuando les acontecen cosas; están tranquilas y serenas, independientemente de aquello con lo que estén lidiando. Algunas personas siguen siendo jóvenes, pero actúan como si fueran de mediana edad; son maduras, poseen la verdad, y otros las admiran. Estas son las personas que tienen testimonio, y que son la manifestación de Dios.

de ‘Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

Una persona que verdaderamente cree en Dios por lo menos cumplirá estos cinco aspectos de la vida espiritual todos los días: leer la palabra de Dios, orar a Dios, comunicar la verdad, cantar himnos y alabanzas y buscar en todo. Si también tienes una vida de la reunión, vas a tener gran gozo. Si una persona está equipada con una habilidad general para recibir, lo que quiere decir que puede descifrar los designios de Dios después de leer las palabras de Dios por sí misma, entender la verdad y saber cómo conformarse con la verdad, entonces puedes decir que esa persona tendrá éxito al creer en Dios. Si una persona no tiene esa vida espiritual, o si su vida espiritual es sumamente anormal y eso sólo pasa muy de vez en cuando, entonces esa persona es un creyente confundido y extraviado. Los creyentes confundidos no tienen vidas espirituales y no pueden alcanzar muchos resultados en el cumplimento de su deber. Creer en Dios sin vivir una vida espiritual es simplemente hablar de labios para afuera para creer en Dios, pero no hay ningún Dios y ciertamente ningún temor de Dios en sus corazones. ¿Cómo podrían tener la semejanza de un ser humano normal? Veo a algunas personas que para nada parecen ser creyentes en Dios. Por sus estilos de vida y por sus palabras y acciones diarias, parecen ser completamente incrédulos. No tienen la semejanza de los seres humanos normales y lo que dicen y hacen no es constructivo. Algunas incluso son aborrecidas, resentidas o hasta expulsadas. Esto no sólo es algo que deshonra a Dios, sino que también atrasa su deber y acarrea problemas a la obra futura del evangelio. Hay varios tipos de situaciones a las que tienes que prestar atención:

El contacto que un ser humano normal tiene con los demás es digno y recto, genuino y decente. Pero éste no es el caso de algunos, que son furtivos, pocos sinceros y les hacen gestos con los ojos a las personas cuando hablan. No tienen el comportamiento de una persona normal; son un poco como un ladrón, alguien que hace que la gente desconfíe de ellos. Muchas personas ya nacieron con una apariencia deficiente. Si aparte no se visten correctamente, no van a tener una apariencia digna y recta, y esto acarreará algunas dificultades en el cumplimiento de su deber. Realmente se requiere práctica y aprendizaje de tu parte para cumplir tu deber correctamente. Esto se debe a que las personas no están familiarizadas entre ellas y en su mayoría juzgan por las apariencias, así que, si realmente te ves como un ladrón, entonces cualquiera será cauteloso contigo. Por lo tanto, debes aprender a qué usar y a vestirte como una persona digna y recta, a ser honesto y sincero en tus palabras y acciones. Nunca debes ser de mucha labia y hacerles gestos con los ojos a las personas y, además, te debes contener. No te pasees por la casa de otras personas y no toques sus cosas. No veas lo que no debes ver ni vayas a donde no debes ir. Compórtate bien para que las personas realmente estén a gusto, y para que puedan confiar en ti y tener una buena impresión de ti. De esa manera, puedes cumplir correctamente tu deber. Estos son asuntos a los que las personas deben prestar atención.

Hay otra situación en la que algunas personas no se pueden llevar bien con los demás y no pueden hablar o tener comunicación con los demás de una manera normal. Ni siquiera tienen los sentimientos humanos con los que las personas deben estar equipadas. Lo único que saben es cómo hacer rápidamente su trabajo y salir enseguida y parece que no entienden nada más. No muestran ningún amor cuando entran en contacto con los demás, y no hacen que las personas puedan sentir la calidez o la pasión. En cambio, existe un sentimiento de frialdad, como si hubiera llegado un asesino de sangre fría. ¿Cómo pueden hacer bien su trabajo así? Tienes que usar diferentes cosas para condimentar una comida. Tienes que poner todavía más atención cuando tratas con las personas —no puedes ser demasiado monótono—. En circunstancias normales, interactuar con alguien por un día o medio día debe poder dejarles una buena impresión —franco, ferviente, con amor y que posee la verdad, alguien con quien es fácil llevarse bien y un extraordinariamente buen hermano o hermana—. Hacer las cosas con demasiada monotonía, no tener las cosas que debe tener la humanidad normal y tampoco tener sabiduría dificultará que las cosas se hagan. Éstas son las deficiencias de algunas personas y es mejor que pronto se corrijan y se remedien.

Hay otra situación que es llevar a cabo la obra de evangelismo sin sabiduría: no observar las circunstancias cuando se interactúa con las personas, no saber cómo juzgar la situación o buscar las oportunidades y ciertamente no saber por dónde es apropiado comenzar; no tener un método ni una técnica al hacer las cosas, no tomar las medidas correctas, sólo dejar escapar todo en un solo suspiro delante de las personas y después irse tan pronto como éstas sacan sus palabras. Actuar de esta manera hace que la persona parezca descuidada, un poco tonta y también bastante necia. Ésta también es una deficiencia que las personas tienen y todos han tenido demasiados fracasos en este aspecto. No se puede difundir el evangelio sin sabiduría ni paciencia. Cuanto más impaciente seas más vas a fracasar. Ser manso y tener un poco de sabiduría te da una ventaja, mientras que los que son impacientes y no se pueden reprimir y les falta sabiduría, definitivamente no podrán hacer este trabajo. Es mejor si una persona mansa se asocia con una persona colérica. Si ambas son impacientes entonces terminarán yéndose a casa todavía más rápido. Difundir el evangelio y hacer la obra pastoral son cosas diferentes. La obra de evangelismo necesita más sabiduría, amor y ternura. Esta obra no se puede hacer sin una paciencia enorme. Cuando sea necesario, hasta te tendrás que humillar para expresar el amor sincero y transparente que tienes por las personas. Algunos han conmovido profundamente a otros cuando se han arrodillado y han pedido la gracia de Dios en el momento clave. Esto no se puede hacer sin paciencia y sin un corazón sincero y amoroso.

Hay algunas personas también que tienen un carácter bajo, que tratan la casa de su familia anfitriona como su propia casa. Hacen lo que quieren sin tener conocimiento de las reglas, usan y juegan con lo que sea que vean como si nunca lo hubieran visto en su vida y caminan y ven por todos lados. Tales personas despiertan el resentimiento y el disgusto de los demás, que sólo pueden aguantar con ira porque les cuesta trabajo decir no. También están los que piden dinero prestado o usan las cosas de las demás personas cuando sólo han pasado unos cuantos días juntos y todavía no se han familiarizado entre sí. Esto realmente pone a las personas en una situación difícil. También están los que no muestran modales cuando viven en la casa de otras personas al entregarse a la lujuria, ser irrespetuosos con los demás, hacer chistes ocasionales y malgastar el tiempo, perdiendo por completo su decencia santa. Aunque no estoy en contra de hacer chistes, los chistes impíos y vulgares no son apropiados. Por supuesto que está bien tener buen humor y ser ingeniosos para que las personas se puedan sentir felices y despreocupadas, pero es mejor evitar los chistes vulgares que les repugnan y les dan asco a las personas. Veo que a muchas personas les hace falta mucho sobre cómo debe ser un ser humano. Aunque todos tienen defectos, por lo menos debe haber algún freno contra el libertinaje, alguna cortesía, algún respeto por los demás y algún entendimiento de las reglas, como para parecer apropiado frente a los demás. Sólo actuando de esta manera puedes beneficiar a la gente. El nombre de Dios tampoco será deshonrado y cumplir tu deber será fructífero.

Es muy importante que un creyente en Dios actúe como un ser humano correcto. A alguien que cree en Dios, pero que no actúa como un ser humano correcto, seguramente le hace mucha falta la humanidad y definitivamente no posee la verdad. Alguien que no le cae bien a los demás Dios lo aborrece aún más. Una persona sin humanidad no se puede salvar con facilidad incluso si cree en Dios. En la casa de Dios, una persona que cree en Dios, pero que no actúa como un ser humano correcto, es una persona difícil, una persona que está en peligro. Si alguien no ha cambiado para nada durante el periodo de la obra de salvación que Dios hace, y sigue teniendo la apariencia como del diablo que tienen los incrédulos, entonces cuando el día de Dios llegue, este tipo de personas ciertamente van a ser castigadas. Algunas personas no conocen el protocolo y las reglas porque sus padres no los educaron bien, pero esto se puede aprender y practicar. Es muy necesario comprender con qué cosas la humanidad normal debe estar equipada. Saber cómo ser un ser humano correcto y entrar en una vida de humanidad normal es también una lección que se tiene que aprender. Si crees en Dios, debes buscar la salvación y vivir una vida significativa. No tener ningún conocimiento de la humanidad tampoco servirá. La mayoría de todos nosotros, los creyentes en Dios, crecimos en familias de la clase trabajadora. Nuestros padres no tienen mucho conocimiento o sabiduría y sólo saben cómo hacer dinero para alimentar a su familia. Básicamente no saben cómo criar a los niños para que sean adultos. Las personas como nosotros somos realmente lamentables. Después de pasar por los diversos métodos de corrupción de Satanás, lo único que sabemos es hacer lo que sea para buscar una salida en la vida. Gracias a Dios en la carne, que vino a salvarnos, ahora conocemos el alcance de la corrupción del hombre, lo que al hombre le hace falta y cómo buscar para obtener la verdad y la vida. Entender todo esto se debe a la gracia de Dios.

Sigue habiendo unas cuantas situaciones que son muy graves. Todos pueden ver muy claramente que varios tipos de personas malas ya se han manifestado. Algunos no respetan los límites entre hombres y mujeres y participan en un comportamiento lujurioso que es repugnante y que da náuseas ver. Son sinvergüenzas incorregibles, peores que animales. A estos tipos de personas les aguardará un castigo todavía más grave al final. Hay otra clase de personas: tal vez su familia es extremadamente pobre y no pueden sobrevivir por lo que, siempre que tienen la oportunidad, van a sacar ventaja de dondequiera que puedan, poniendo sus manos en el dinero y las cosas materiales de una manera poco escrupulosa. Son escorias con caracteres viles. Estas personas no aprecian la bondad y no son dignas de compasión. También están los que perpetran cualquier clase de males que les agradan, mintiendo y haciéndoles trampa a las personas en todos lados para quitarles sus propiedades. Pero más tarde se desenmascaran, permitiéndoles a los demás ver a través de ellos y ganando el odio y el aborrecimiento de los demás antes de ser rechazados al final. A todos estos hacedores de maldad Dios los aborrece. Son villanos en la corriente y la clase de castigo que reciban lo determinará cómo los eventos se desarrollan y cambian. Espero que todos puedan tomar los fracasos de estas personas como una advertencia para que puedan evitar evocar la ira de Dios y sufrir el castigo. Espero que todos tengan cuidado.

Hay 10 cosas a las que hay que prestar atención y practicar cuando se trate de actuar cómo debe ser una persona normal:

1. Seguir el protocolo, conocer las reglas, respetar a los ancianos y cuidar a los jóvenes.

2. Tener un estilo de vida apropiado; esto es beneficioso para ti y para los demás.

3. Vestir de una manera digna y recta; la ropa rara o extravagante está prohibida.

4. Nunca, por ninguna razón, pedir dinero prestado a los hermanos o hermanas ni tampoco usar con toda tranquilidad las cosas de las otras personas.

5. El contacto con el sexo opuesto debe tener límites; las acciones tienen que ser dignas y rectas.

6. No discutir con las personas; aprender a escuchar a las personas con paciencia.

7. Ser exigente con la higiene, pero a la luz de las condiciones presentes.

8. Participar en interacciones y relaciones normales con las personas, aprender a respetar a los demás, ser considerado con ellos y amarse los unos a los otros.

9. Hacer lo que puedas para ayudar a los necesitados; no tomar ni aceptar cosas de otras personas.

10. No dejar que las personas te sirvan; no dejar que otros hagan el trabajo que tú deberías estar haciendo.

Las 10 reglas anteriores deben ser las mínimas que deben seguir todos los creyentes en Dios en su vida humana. Las personas que rompen estas reglas tienen un carácter deficiente. Se puede decir que éstas son las reglas de la casa de Dios. Los que con frecuencia las infringen con toda seguridad serán desechados.

Todos los que están en busca de la verdad también tienen que seguir los 10 buenos rasgos de carácter de los antiguos santos. Las personas que los practican y mantienen con regularidad, con toda seguridad se beneficiarán significativamente. Son sumamente beneficiosos.

Los 10 principios para conformarse con la decencia santa:

1. Llevar a cabo la formación espiritual en la mañana orando y leyendo la palabra de Dios durante una media hora.

2. Buscar los designios de Dios en todas las cosas, todos los días, que ayuden a practicar la verdad con mayor fidelidad.

3. Comunicarse con todos aquellos con los que se tenga contacto, aprendiendo de cada uno para que ambos progresen.

4. Tener una actitud optimista hacia la vida y con frecuencia cantar himnos y alabanzas para dar gracias por la gracia de Dios.

5. No enredarse en el mundo secular; acercarse regularmente a Dios con el corazón y no entrometerse.

6. Guardar la sabiduría en el corazón y mantenerse alejado de los lugares malos y peligrosos.

7. No discutir con las personas, comunicar la verdad y llevarse bien con los demás.

8. Estar dispuesto a hacer todo lo que se pueda para ayudar a los demás, aliviar sus preocupaciones y ayudarlos a resolver sus dificultades en la entrada en la creencia en Dios.

9. Aprender cómo obedecer a las personas, no gobernarlas ni forzarlas; dejar que las personas ganen beneficios en todas las cosas.

10. Adorar a menudo a Dios en tu corazón, dejándolo ser el Señor y agradándolo en todo.

Los 10 principios anteriores de la vida humana y las 10 maneras para conformarse a la decencia santa son cosas que las personas pueden hacer. Las personas pueden practicar estas cosas si las entienden. Incluso si ocasionalmente transgreden, esto no es difícil de resolver. No hay necesidad de hablar de personas específicas cuya humanidad es muy mala.

Puedes no captar las verdades más profundas, pero al menos debes entender qué conocimiento de la humanidad normal debes tener. Las personas que ni siquiera pueden acatar estos pocos principios son demasiado diferentes a cómo deben ser los seres humanos y prácticamente no son diferentes a bestias con pieles de hombres. Les aconsejo a algunas personas que no se comporten mal y que tengan cierto respeto hacia sí mismas. No hagas cosas que deshonren a Dios y no te dejes usar como un chiste por Satanás. Un instante de satisfacción en la carne puede acarrear una eternidad de vergüenza y dolor. Dios está por castigar pronto a las personas. Ser castigado es algo extremadamente doloroso y muy deshonroso. No poder alcanzar la recompensa y recibir en su lugar el castigo, esto puede hacer que no te atrevas a seguir viviendo. ¿No lo crees?

de ‘La forma correcta de un creyente de Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo con líderes y obreros en la Iglesia”

La humanidad normal principalmente apunta a tener una conciencia y un sentido, a tener personalidad y dignidad. La conciencia y el sentido incluyen mostrar tolerancia, tener paciencia con los demás, ser honesto, tratar a las personas con sabiduría y tener un amor genuino por los hermanos y hermanas. Éstas son las cinco características que la humanidad normal debe tener.

La primera característica es tener un corazón tolerante. ¿Qué quiere decir aquí tolerante? Quiere decir que sin importar qué faltas veamos en nuestros hermanos y hermanas los debemos tratar correctamente, no excluirlos y no atacarlos verbalmente. Tratarlos correctamente es expresar tolerancia y comprensión. Cuando vemos defectos o corrupción que se manifiestan en otras personas, debemos recordar que éste es el periodo de la obra de salvación de Dios y que cada uno de los del pueblo escogido de Dios tiene manifestaciones de corrupción. Es normal y debemos entenderlo. Aparte de esto, debemos ver nuestra propia corrupción, cuya manifestación no necesariamente es menor a la de las demás personas. La manera en la que tratamos nuestra propia manifestación de corrupción debe ser la manera en que tratemos la manifestación de la corrupción de los demás. De esa manera podemos tolerar a los demás y lograr el efecto de la tolerancia. Si no puedes tolerar a otras personas, quiere decir que hay un problema con tu sentido y demuestra que no entiendes la verdad y que no conoces la obra de Dios. ¿Qué quiere decir no conocer la obra de Dios? Es no saber que la obra de Dios no se ha terminado en este momento y que el hombre sigue viviendo en el periodo de la obra de salvación de Dios y no ha sido perfeccionado. Por lo tanto, todas las personas inevitablemente estarán manifestando corrupción. Ahora bien, todos normalmente están en busca de la verdad, llegando a conocer su propia corrupción y experimentando la palabra de Dios. Todos están en el periodo de entrar en la verdad y todavía no han obtenido completamente la verdad. Es sólo cuando las personas obtienen la verdad que su carácter de vida comenzará a cambiar. Cuando las personas comprendan este punto tendrán el sentido de una persona normal. Cuando las personas sean sensatas tratarán a los demás con sentido. Si las personas no son sensatas no van a tratar a nadie con sentido. Éste es el aspecto de la tolerancia.

La segunda característica es la paciencia. Sólo ser tolerante no es suficiente; debes ser paciente. Algunas veces puedes ser tolerante y comprensivo, pero es difícil evitar que un hermano o hermana en particular haga algo que pudiera lastimarte u ofenderte. En tal situación es fácil que el carácter corrupto del hombre estalle. A todos nos gusta pelear y defender nuestro propio orgullo, todos somos egoístas y vanidosos. Por lo que si alguien dice algo que te lastime o hace algo que te ofenda, debes ser paciente. Así que, ¿qué es la paciencia? La paciencia también se incluye dentro del campo del sentido. Necesitamos sentido para tener paciencia. Pero, ¿cómo podemos ser pacientes? Si quieres tener paciencia con los demás, primero tienes que entenderlos, lo que quiere decir que sin importar quién diga algo que te lastime, debes saber cómo pensar y cómo lidiar con eso. Primero debes entender esto: sus palabras me han lastimado. Parecía que lo que dijo exponía mis deficiencias y parecía estar dirigido hacia mí. Si sus palabras están dirigidas hacia mí, ¿qué quiso decir con ellas? ¿Está tratando de hacerme daño? ¿Me ve como su enemigo? ¿Me odia? ¿Se está vengando de mí? Yo no lo ofendí, así que las respuestas a estas preguntas no pueden ser sí. Si ése es el caso, entonces no importa qué haya dicho este hermano o hermana, él o ella no tuvo la intención de lastimarme o tratarme como su enemigo. Eso es seguro. Cuando dijeron estas palabras solamente estaban expresando lo que una persona normal piensa, más que dirigirlas hacia una persona en particular. Se puede decir que estaban discutiendo sobre la verdad, discutiendo sobre el conocimiento, manifestando la corrupción de las personas o reconociendo su propio estado corrupto, que ciertamente no se dirigían a ningún individuo en específico. Primero brindas comprensión, después tu ira se puede disipar y después puedes alcanzar la paciencia. Después alguien preguntará: si alguien de manera consciente me ataca y se dirige a mí, e intencionalmente dice estas cosas para lograr algún propósito entonces, ¿cómo puedo ser paciente? Debes ser paciente así: incluso si alguien me ataca intencionalmente, debo seguir siendo paciente. Esto porque es mi hermano o hermana y no mi enemigo, y ciertamente no el diablo, Satanás. Es inevitable que hermanos y hermanas manifiesten alguna corrupción y tengan ciertas intenciones en sus corazones. Esto es normal; lo entiendo y debo sentir empatía y ser paciente. Cuando piensas así, debes orar a Dios y decirle: “Dios, alguien acaba de lastimar mi orgullo. No puedo aceptar el desprestigio y esto siempre hace que quiera enojarme y atacarle. Esto realmente es una manifestación de la corrupción. Solía pensar que tenía amor por los demás, pero ahora que las palabras de alguien me han apuñalado el corazón no lo puedo soportar. Quiero devolverle el golpe. Quiero vengarme. ¡Aquí no hay amor! ¿No es todo esto sólo odio? ¡Todavía tengo odio en mi corazón! Dios, la manera en la que tienes misericordia de nosotros y perdonas nuestros pecados es la manera como nosotros debemos tener misericordia con los demás. No deberíamos guardar rencores. Dios, por favor, protégeme, no dejes que mi naturaleza estalle. Quiero obedecerte y vivir en Tu amor. Desobedecemos y nos resistimos demasiado a Cristo y a Dios, pero Cristo sigue siendo paciente con nosotros. Dios está llevando a cabo esta etapa de Su obra con suma paciencia y amor. ¿Cuánto más sufrimiento, humillación y calumnias tuvo que padecer Cristo? Si Cristo pudo ser paciente con esto, ¡entonces la pizca de paciencia que necesitamos tener no es nada! Con lo que tenemos que ser pacientes no es comparable con lo de Cristo…”. Cuando ores de esta manera sentirás que eres demasiado corrupto, demasiado insignificante, que te falta mucho en estatura, y es entonces cuando podrás ser paciente, cuando ya no estarás enojado y tu furia se extinguirá. Así es como puedes alcanzar la paciencia.

La tercera característica es tratar a las personas con honestidad. Ser honesto con las personas quiere decir que sin importar qué hagamos, ya sea ayudar a los demás o ministrarles a nuestros hermanos y hermanas o comunicar la verdad, tenemos que hablar con el corazón. No seas falso y no seas fingido. Además, no prediques lo que no has hecho. Siempre que nuestros hermanos y hermanas necesiten nuestra ayuda los debemos ayudar. Cualquier deber que tengamos que cumplir lo debemos cumplir. Sé honesto y no seas falso ni pretencioso. … Por supuesto, para ser una persona honesta se requiere un poco de sabiduría al tratar con ciertos individuos. Si ves que una persona no es confiable, si su corrupción es bastante profunda, si no puedes ver a través de ella, y no sabes lo que podría hacer, entonces tienes que ser sabio y no decirle todo. Ser una persona honesta requiere principios. No hables sin pensar de cosas de las que no deberías hablar. Debemos hablar de lo que debemos hablar. Además, ser una persona honesta exige hablar con razón y normalidad. No le digas a nadie: “Seré honesto contigo hoy y te contaré todo de mí”. Esto no es ser una persona honesta. Esto es un juego de niños. Tienes que ser normal. Ellos dicen: “Hoy estoy trabajando, así que si no os pasa nada, entonces voy a ocuparme de mis asuntos”. Tú dices, “¡Eh!, espera un minuto, primero tengo que ser una persona honesta contigo y decirte algunas cosas”. Ellos dicen: “No tengo tiempo para escucharte, tengo prisa por hacer algunas cosas”. Tú dices: “No, debo ser una persona honesta contigo. Solía ser de esta manera contigo y ahora debo ser de esta otra”. ¿No es tonto esto? Ser una persona honesta es ser una persona inteligente y no una persona estúpida. Se trata de ser inteligente, sencillo y franco, y no engañar. Tienes que ser normal y sensato. La honestidad se construye sobre el sentido. Esto es lo que quiere decir ser honesto cuando tratas con las personas y ser una persona honesta. Por supuesto, lo más importante de ser una persona honesta es ser honesto con Dios. ¿No sería un gran problema si sólo eres una persona honesta enfrente de otras personas, pero no eres honesto delante de Dios y lo engañas? Si buscas ser una persona honesta delante de Dios, entonces de manera natural te vuelves honesto delante de los demás. Si no lo puedes hacer delante de Dios, entonces mucho menos lo puedes hacer delante de las otras personas. No importa en qué aspecto de la verdad o de algo positivo te estés entrando, primero lo debes hacer delante de Dios. Cuando lo puedes hacer con éxito frente a Dios, naturalmente lo podrás vivir enfrente de otras personas. No te esfuerces por hacer esto o aquello delante de los demás y con toda libertad hacer lo que quieras delante de Dios. Eso no sirve. Lo más importante es hacerlo delante de Dios, quien prueba a la humanidad y escudriña sus corazones. Tú verdaderamente tienes la realidad si pasas la prueba ante Dios. No tienes la realidad si no pasas la prueba ante Dios, éste es el principio cuando estás practicando la verdad.

La cuarta característica es tratar con las personas con sabiduría. Algunas personas dicen: “¿Para llevarse bien con los hermanos y hermanos se necesita sabiduría?”. Sí, se necesita, porque usar la sabiduría rinde aún mayores beneficios para tus hermanos y hermanas. Algunas preguntarán: “¿Ser sabio con los hermanos y hermanas no es ser astuto?”. La sabiduría no es astucia. Más bien, es todo lo contrario de astucia. Usar la sabiduría quiere decir poner atención a la manera en que les hablas a los hermanos y hermanas cuando tienen una estatura pequeña, en caso de que no puedan aceptar lo que tú dices. También, en el caso de las personas con una estatura pequeña, sobre todo aquellas que no poseen la verdad y que manifiestan alguna corrupción y tienen cierto carácter corrupto, si eres muy ingenuo y abierto y les dices todo, a veces puede ser fácil que tengan algo tuyo o que te puedan usar. Esto tampoco es bueno. Dado que los humanos tienen un carácter corrupto, más o menos debes tomar algunas precauciones y tener algo de técnica cuando hables. Pero ser precavido con las personas no quiere decir no ayudarlas o no tener amor por ellas. Sólo quiere decir no decirles enseguida algunas de las cosas importantes de la casa de Dios y sólo comunicarles la verdad. Si necesitan que se les brinde ayuda espiritual en la vida y de la verdad, tenemos que hacer todo lo que podamos para satisfacerlas a este respecto. Pero si están investigando de esto y aquello de la casa de Dios, o esto y aquello de los líderes y obreros, entonces no hay porqué decirles. Si les dices, es probable que filtren esta información y esto afectará la obra de la casa de Dios. En otras palabras, si es algo que no deben saber o algo que no tienen porqué saber, entonces no se lo hagas saber. Si es algo que deben saber, entonces haz todo lo que puedas para que lo sepan, concretamente y sin reservas. Así que, ¿cuáles son las cosas que deben saber? La búsqueda de la verdad es lo que deben saber; con qué verdad deben estar equipados, qué aspectos de la verdad deben entender, qué deberes deben cumplir, qué deberes son aptos para cumplir, cómo deben cumplir esos deberes, cómo deben vivir la humanidad normal, cómo deben vivir la vida de la iglesia —éstas son todas las cosas que las personas deben saber—. Por otro lado, las reglas y principios de la casa de Dios y la obra de la iglesia no se les pueden divulgar a las personas ajenas, ni tampoco las situaciones de tus hermanos y hermanas se deben revelar a las personas ajenas o a los incrédulos de tu familia. Éste es el principio que se debe acatar cuando usamos la sabiduría. Los nombres y direcciones de tus líderes, por ejemplo, son cosas de las que no debes hablar. Si hablas de estas cosas, nunca sabes cuándo esta información puede llegar a los oídos de las personas ajenas y las cosas se pueden complicar mucho si esto se transmite después a algunos espías o agentes secretos malvados. Debes ser sabio con estas cosas. Es por esto que digo que la sabiduría es muy importante. Además, cuando eres ingenuo y abierto, simplemente no puedes decir ciertas cosas privadas. Tienes que juzgar la estatura de tus hermanos y hermanas para ver si, después de que se las hayas dicho, pueden ser impíos y bromear acerca de lo que dices. Sería un problema si lo contaran por ahí; esto dañaría tu carácter. Así que ser ingenuo y abierto también requiere sabiduría. Éste es el cuarto estándar que la humanidad normal debe poseer: tratar con las personas con sabiduría.

La quinta característica es tener un cuidado genuino por los hermanos y hermanas que verdaderamente creen en Dios. Esto involucra un poco de amor verdadero, ayuda real y un espíritu de dedicación. En especial nos debemos comunicar más y darles más a esos hermanos y hermanas que están en búsqueda de la verdad, independientemente de si son nuevos creyentes o si han sido creyentes durante varios años. Hay un principio particular de la vida de la iglesia: dar un trato especial a los que están en busca de la verdad. Comunicarse más con ellos, suministrarles más y regarlos más para ayudarlos rápidamente, hacer que sus vidas crezcan tan pronto como sea posible. En el caso de los que no están en busca de la verdad, si es obvio que no aman la verdad después de un periodo de riego, entonces no hay necesidad de invertir demasiado esfuerzo en ellos. No es necesario porque ya has hecho todo lo humanamente posible. Es suficiente con que hayas cumplido tu responsabilidad. … Tienes que ver en quién enfocar tu trabajo. ¿Perfeccionará Dios a aquellos que no buscan la verdad? Si el Espíritu Santo no lo hará, entonces, ¿por qué debes continuar a ciegas? Tú no entiendes la obra del Espíritu Santo, pero siempre actúas con presunción; ¿no es ésta tu estupidez e ignorancia? Así que, ayuda más los hermanos y hermanas que verdaderamente buscan la verdad porque ellos son los objetos de la salvación de Dios y Sus escogidos determinados de antemano. Si a menudo comunicamos la verdad con estas personas con un corazón y una mente y nos apoyamos y nos proveemos mutuamente, al final todos obtendremos la salvación. Estás traicionando la voluntad de Dios si no te unes a estas personas. … Las personas con una humanidad normal en la iglesia se deben colocar entre las que están en busca de la verdad, llevarse bien en armonía con estas personas y, a través de la búsqueda de la verdad, gradualmente dedicarse a Dios juntos con un corazón y una mente. De esa manera, las personas en búsqueda de la verdad serán salvadas y tú también serás salvado porque el Espíritu Santo obra entre aquellos que están en busca de la verdad […].

Hemos comunicado en los párrafos anteriores los cinco aspectos que la humanidad normal debe poseer. Si estás equipado con todas estas cinco características, te podrás llevar bien en armonía con tus hermanos y hermanas, podrás encontrar tu lugar en la iglesia y podrás cumplir tu función a lo mejor de tu capacidad.

de ‘Cómo construir la vida de la iglesia y el significado de construir la vida de la iglesia’ en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (I)

El cuarto tipo de expresión del cambio en el carácter es tener una conciencia, un sentido y ser de buen corazón y volverse una persona honesta. Tener conciencia y sentido quiere decir que una persona está gozando la gracia de Dios y sabe cómo retribuir el amor de Dios. Puede cumplir su deber de un ser creado por medio de la creencia en Dios porque tiene un entendimiento de Dios, es de buen corazón y se ha vuelto una persona honesta. Como una persona honesta, puede cumplir su deber y retribuir el amor de Dios y tratar a las personas con amabilidad. Esta clase de persona no miente, no hace trampa y ciertamente no tiene ningunas maquinaciones. Llevarse con alguien así nunca representará un peligro para ti ni te lastimará […]. Después de que su carácter de vida cambia, las personas se pueden volver amables, tratar a todos con justicia y ser especialmente misericordiosos con los que son particularmente buenos. En primer lugar, no te harán trampa. En segundo lugar, no tratarán de engañarte. En tercer lugar, con toda seguridad no tendrán la intención de lastimarte. Nunca tienes que preocuparte de estas cosas; además, si tú los lastimas de algún modo, te perdonarán y no se aferrarán a tus transgresiones. Te van a tolerar, se van a contener, van a ser pacientes contigo y te van a seguir tratando con amor. ¿No sería mucho más seguro si te encontraras con alguien así? Una persona cuyo carácter de vida ha cambiado tiene un corazón amable y tiene amor por cada persona y está dispuesta a ayudarlas. Incluso si la lastimas o le haces algún mal, puede contener, ser paciente contigo y perdonarte. Ésa es una persona que tiene una humanidad normal y la semejanza de una persona real. Alguien con la semejanza de una persona real trata a las personas con conciencia, con sentido y con la verdad. Obedece a Dios, tiene un corazón amoroso y lleva a cabo una verdadera adoración. Ésa es una persona cuyo carácter de vida ha cambiado. Las personas hoy en día tienen demasiados ingredientes malévolos en ellas, así que, ¿cómo actúan? Si ven a alguien que no les cae bien, lo juzgarán y lo subestimarán. ¿Eso no es cruel? También, si ven a alguien que manifiesta alguna corrupción, no lo van a tratar como un ser humano, sino que lo van a tratar como un demonio. No tratar correctamente a las personas, ¿no es eso malicioso? Si alguien les hace algún daño o dice algo que no debió haber dicho, como palabras que los juzgan o dudan de ellos o los ofenden, van a ser implacables, querrán vengarse y pagarle con la misma moneda. ¿No es eso mezquino? Además de eso, siempre tratan de sacar ventaja de las personas, mangonearlas y hacer que los demás hagan cosas por ellos, pero nunca ayudan a nadie. ¿No es eso desagradable? Todas éstas son expresiones malignas. Las personas amables no tienen maldad en sus corazones. Si les debes algo, no les importará, pero ellas no te deberán nada porque para ellas eso es definitivamente inaceptable. Además, no hay problema si las ofendes, pero ellas nunca querrían ofenderte, por no decir hacerte daño. ¿No es eso ser de buen corazón? Cuando alguien les hace algo negativo, también se pueden poner en los zapatos de esa persona y ser considerados con ella, perdonarla y entenderla. Ésta también es la expresión de un corazón amable. Muchas personas cometieron mucho mal en el pasado, pero ahora tienen fe en Dios y pueden buscar la verdad y además pueden perdonar a los demás y tratarlos correcta y justamente. Este tipo de persona se clasifica como una persona de buen corazón. Las personas de buen corazón tienen paciencia, misericordia, perdón y entereza en sus corazones y, más aún, tienen amor y simpatía. Ésta es la razón por la que todos aman estar en contacto con alguien así y están dispuestos a hacer tal amigo.

de “La verdad en la que uno debe entrar para lograr un cambio en el carácter y expresiones del cambio en el carácter” en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (IV)

Cuando una persona salvada tiene un verdadero entendimiento de Dios, podrá vivir la semejanza de una persona verdadera. Esta semejanza de una persona verdadera se puede resumir en dos frases. La primera es poseer la verdad y la segunda es tener humanidad. Sólo tal persona es verdaderamente una persona honesta delante de Dios. Una persona verdaderamente honesta tiene la verdad dentro de ella, así que definitivamente Satanás no la corromperá ni la engañará de nuevo. Ven las intenciones de este mundo, su maldad y su oscuridad, así como la naturaleza y la esencia de los seres humanos corrompidos. Por lo tanto, pueden genuinamente adorar a Dios, verdaderamente obedecer a Dios y su vida se vuelve un testimonio real de su fe en Dios. Tal individuo es una persona salvada. Como una persona salvada posee la verdad, tiene conciencia y sentido delante de Dios, y carácter y dignidad delante de los demás. Se mantiene firme a la palabra de Dios y puede complacer al Creador cumpliendo su deber como un ser creado. Ésa es una persona salvada. Un aspecto de una persona salvada que posee la verdad es que puede ver las intenciones del mundo, ver las intenciones de Satanás y ver las intenciones de las personas corrompidas. Por lo tanto, sabe cómo tratar con el mundo, sabe cómo tratar con Satanás y sobre todo sabe cómo tratar con las personas corrompidas. Como tal, hay muchas cosas en su vida para las cuales definitivamente tiene principios y la verdad. Una persona equipada con la verdad se comporta de varias maneras. Primero, cuando se trata de cosas que se relacionan con la verdad, ora y busca a Dios y lo obedece. En segundo lugar, cuando cumple su deber en la casa de Dios, salvaguarda la obra de Dios, se atreve a defender la verdad y los principios y no tiene miedo de ofender a las personas. Puede llevar a cabo su deber como un ser creado y su corazón es uno con Dios, estando siempre de Su lado. Éste es el lado de una persona salvada que posee la verdad. Su lado humano es que sabe cómo retribuir el amor de Dios y puede llevar a cabo fielmente sus deberes como un ser creado y hacer todo lo mejor que pueda para cumplir los deberes que pueda. Además, tiene relaciones normales con los demás y puede coexistir normalmente con la mayoría de las personas, llevarse bien con ellas, hablar honestamente y hacer las cosas con sabiduría. Ése es su lado humano. Las que se comportan de estas dos maneras son personas con la verdad y con humanidad. Las personas con humanidad pueden no parecer nobles y pueden no tener ningún conocimiento o experiencias en particular, pero porque poseen la verdad, tienen una humanidad normal. Los que verdaderamente entienden la verdad tienen una humanidad normal. Desde afuera, tales personas pueden no destacar o parecer especiales. Pueden parecer muy ordinarias, muy normales y sin importancia, pero las personas que no tienen la verdad no pueden ver cuáles son sus intenciones. Sólo las que están equipadas con la verdad, a través de las observaciones de la vida de estas personas, podrán decir al final si estas personas son diferentes. Tienen la verdad dentro de ellas, tienen principios y hacen cosas con suma sabiduría. Además, su humanidad normal es simple, honesta y abierta, lo que hace que sea extremadamente fácil llevarse bien con ellas. Cualquiera que entre en contacto con una persona así pensará que es una buena persona. Ya no hay muchas personas buenas como éstas. Son muy raras. Tal persona no tiene malas intenciones y en lo absoluto hace malas obras. Cuando pasas tiempo con esta persona, aunque parezca sabia y recta contigo, nunca te hará daño, ni mucho menos te engañará. Esto es suficiente para demostrar que una persona que posee la verdad y que tiene humanidad es una persona realmente de buen corazón y honesta. Ésa es una persona salvada.

de “Los cuatro estándares para la salvación y la situación real de una persona salvada” en Comunión y Predicación acerca de la entrada a la Vida (III)