Declaraciones de Cristo de Los Últimos Días

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Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación

Cada etapa de la obra realizada por Dios tiene un sentido práctico. Cuando Jesús llegó, era varón, y en este momento es mujer. A partir de esto, puedes ver que Dios creó al varón y a la mujer para Su obra y que con Él no hay distinción de género. Cuando Su Espíritu llega, Él puede adoptar cualquier carne a voluntad y este lo representa. Sea varón o mujer, ambos representan a Dios mientras sean Su carne encarnada. Si Jesús hubiera llegado y aparecido como una mujer, en otras palabras, si el Espíritu Santo hubiera tenido que concebir a una niña recién nacida, no un niño, esa etapa de la obra se habría completado de la misma forma. Igualmente, si un varón tuviera que completar etapa de la obra, la misma se completaría también. La obra llevada a cabo en ambas etapas es significativa; no se repiten ni entran en conflicto entre sí. En el momento de Su obra, se denominó a Jesús el único Hijo, lo que indica género masculino. ¿Por qué no se menciona entonces al único Hijo en esta etapa? Esto se debe a que las necesidades de la obra han exigido un cambio al género diferente del de Jesús. Con Dios no hay distinción de género. Su obra se realiza como Él desea y no está sujeta a ninguna restricción; es particularmente libre, pero cada etapa tiene un significado práctico. Dios se hizo carne dos veces, y sobra decir que Su encarnación en los últimos días es la última vez. Él ha venido a revelar todos Sus hechos. Si Él no se hubiera hecho carne en esta etapa para hacer personalmente una obra de la que el hombre testificara, este tendría siempre la idea de que Dios es solo varón, no mujer. Antes de esto, todos creían que Dios solo podía ser varón y que una mujer no podía ser llamada Dios, porque todos consideraban que el hombre tenía autoridad sobre la mujer. Creían que esta no podía asumir la autoridad, sino solo el hombre. Incluso decían que el hombre era la cabeza de la mujer o que esta debe obedecer al hombre y no podría sobrepasarlo. Cuando se dijo en el pasado que el hombre era la cabeza de la mujer, se dijo con respecto a Adán y Eva, a quienes la serpiente había engañado, y no al hombre y a la mujer creados por Jehová en el principio. Por supuesto, una mujer debe obedecer y amar a su marido, así como el hombre debe aprender a sustentar a su familia. Estos son las leyes y los decretos establecidos por Jehová, que la humanidad debe cumplir en su vida en la tierra. Jehová dijo a la mujer: “Tu deseo será para tu esposo y él tendrá autoridad sobre ti”. Esto solo se dijo para que la humanidad (esto es, tanto el hombre como la mujer) pudiera vivir una vida normal bajo el dominio de Jehová, para que su vida tuviera una estructura y no perdiera el orden. Por tanto, Jehová hizo normas apropiadas para delimitar cómo deberían actuar el hombre y la mujer, pero estas solo se referían a toda la creación que vivía sobre la tierra y no a la carne encarnada de Dios. ¿Cómo podría ser Él lo mismo que Su creación? Sus palabras solo iban dirigidas a la humanidad de Su creación; eran normas establecidas para el hombre y la mujer con el fin de que la humanidad pudiera vivir una vida normal. En el principio, cuando Jehová creó a la humanidad, hizo un varón y una mujer; por tanto, Su encarnada también se diferenció entre varón o mujer. Él no decidió Su obra en base a las palabras que habló a Adán y Eva. Las dos veces que se hizo carne se determinaron totalmente en línea con Su pensamiento cuando creó por primera vez a la humanidad. Esto es, Él completó la obra de Sus dos encarnaciones en base al varón y la mujer que no se habían corrompido. Si el hombre aplica las palabras habladas por Jehová a Adán y Eva, engañados por la serpiente, a la obra de la encarnación de Dios, ¿no tendría que amar Jesús entonces a Su esposa como debería? ¿Sigue Dios siendo Dios entonces? Si lo es, ¿puede completar Su obra? Si es incorrecto que la carne encarnada de Dios sea mujer, ¿no habría sido también un gran error que Dios creara a la mujer? Si el hombre sigue creyendo que es incorrecto que Dios se encarne en una mujer, ¿no sería entonces un error mayor que la presente encarnación la de Jesús, que no se casó y por tanto no pudo amar a Su esposa? Si usas las palabras habladas por Jehová a Eva para medir la verdad de la encarnación de Dios en este día, debes usar las palabras de Dios a Adán para juzgar al Señor Jesús que se hizo carne en la Era de la Gracia. ¿No son lo mismo estas dos cosas? Si juzgas al Señor Jesús por el varón a quien la serpiente no había engañado, no puedes juzgar la verdad de la encarnación hoy por la mujer a quien la serpiente engañó. ¡Esto es injusto! Si emites ese juicio, se demuestra tu falta de racionalidad. Cuando Jehová se hizo carne dos veces, el género de Su carne tenía relación con el varón y la mujer que no habían sido engañados por la serpiente. En dos ocasiones Él se encarnó conforme a aquel varón y aquella hembra no seducidos por la serpiente. No pienses que la masculinidad de Jesús era la misma que la del Adán engañado por la serpiente. No tiene ninguna relación con él, y son dos varones de diferentes naturalezas. ¿Seguro que la masculinidad de Jesús no demuestra que Él solo es la cabeza de todas las mujeres, pero no de todos los hombres? ¿No es Él el Rey de todos los judíos (incluidos hombres y mujeres)? Él es Dios mismo, no solo la cabeza de la mujer, sino del hombre también. Él es el Señor de todas las criaturas y la cabeza de todas ellas. ¿Cómo podrías determinar que la masculinidad de Jesús es el símbolo de la cabeza de la mujer? ¿No es esto blasfemia? Jesús es un varón que no se ha corrompido. Él es Dios; Él es Cristo; es el Señor. ¿Cómo podría ser Él un varón como Adán, que se había corrompido? Jesús es la carne vestida por el santísimo Espíritu de Dios. ¿Cómo podrías decir que Él es un Dios que posee la masculinidad de Adán? ¿No sería entonces errónea toda la obra de Dios? ¿Podía incorporar Jehová en Jesús la masculinidad de Adán, que había sido engañado? ¿No es la encarnación presente otra obra del Dios encarnado, diferente en género de la de Jesús, pero parecida en naturaleza? ¿Sigues atreviéndote a decir que Dios encarnado no podría ser una mujer, porque esta fue la primera engañada por la serpiente? ¿Sigues atreviéndote a decir que al ser ella la más impura y el origen de la corrupción de la humanidad, Dios no podía en absoluto encarnarse como una mujer? ¿Sigues atreviéndote a decir que “la mujer siempre obedecerá al hombre y nunca puede manifestar o representar directamente a Dios”? No entendías en el pasado; ¿puedes seguir blasfemando ahora la obra de Dios, especialmente la carne encarnada de Dios? Si no puedes ver esto claramente, cuida tu lengua, para que no se revelen tu insensatez y tu ignorancia, y tu fealdad no quede expuesta. No pienses que lo entiendes todo. Te digo que todo lo que has visto y experimentado es insuficiente para entender incluso una milésima parte de Mi plan de gestión. ¿Por qué eres, pues, tan arrogante? ¡La simple pizca de talento y el conocimiento mínimo que tienes son insuficientes para ser usados un solo segundo de la obra de Jesús! ¿Cuánta experiencia tienes realmente? ¡Lo que has visto y todo lo que has oído durante tu vida y lo que has imaginado es menos que la obra que hago en un momento! Será mejor que no seas puntilloso ni busques fallos. No importa lo arrogante que puedas ser, ¡sigues siendo una criatura menor que una hormiga! ¡Todo lo que hay en tu barriga es menos que lo que hay en la barriga de una hormiga! No pienses que porque hayas experimentado mucho y seas veterano, puedes hablar y actuar con una soberbia desatada. ¿No son tus experiencias y tu veteranía un resultado de las palabras que he pronunciado? ¿Crees que te las has ganado por medio de trabajo y esfuerzo? En este día, ves Mi encarnación, y como consecuencia de ello tienes esos ricos conceptos, de los que vienen innumerables ideas. De no ser por Mi encarnación, por muy extraordinarios que sean tus talentos, no tendrías tantos conceptos. ¿No es de aquí de donde surgieron tus ideas? De no ser por la primera vez que Jesús se hizo carne, ¿qué sabrías de la encarnación? ¿No es por tu conocimiento de la primera encarnación que te atreves a juzgar descaradamente la segunda? ¿Por qué ibas a escrutarla en lugar de ser un seguidor obediente? Has entrado en esta corriente y vienes delante del Dios encarnado. ¿Cómo se te permitirá estudiar? Está bien para ti estudiar la historia de tu propia familia, pero si estudias la “historia familiar” de Dios, ¿cómo iba a permitirte hacerlo el Dios actual? ¿No estás ciego? ¿No estás buscando problemas?

Si solo se hubiera hecho la obra de Jesús sin el complemento de esta etapa en los últimos días, el hombre se habría aferrado para siempre a la idea de que solo Jesús es el único Hijo de Dios, esto es, Dios solo tiene un hijo, y que cualquiera que venga después con otro nombre no será el único Hijo de Dios, mucho menos Dios mismo. El hombre tiene la idea de que aquel que sirve como ofrenda por el pecado o que asume el poder de Dios y redime a toda la humanidad es el único Hijo de Dios. Hay algunos que creen que como el que viene es un varón, se le puede considerar el único Hijo de Dios y representante de Dios. Y están incluso los que dicen que Jesús es el Hijo de Jehová, Su único Hijo. ¿No es esta una idea grave? Si esta etapa de la obra no tuviera lugar en la era final, toda la humanidad estaría envuelta en una sombra cuando se trata de Dios. Así, el hombre pensaría que tiene un estatus más alto que la mujer, y las mujeres nunca podrían levantar la cabeza. En ese tiempo, ninguna mujer recibiría la salvación. Las personas siempre creen que Dios es un varón, y que Él siempre aborrece a las mujeres y no les dará la salvación. De ser así, ¿no es cierto que todas las mujeres creadas por Jehová y también corrompidas nunca tendrían la oportunidad de ser salvas? ¿No habría sido entonces inútil que Jehová creara a la mujer, esto es, a Eva? ¿Y no perecería la mujer para toda la eternidad? Por tanto, esta etapa de la obra en los últimos días es para salvar a toda la humanidad, no solo a la mujer sino a toda la humanidad. Esta obra es por causa de toda la humanidad, no solo por la mujer. Si alguien piensa de otra forma, ¡es de lo más insensato!

La obra hecha en el presente ha empujado hacia adelante la obra de la Era de la Gracia; esto es, la obra en todo el plan de gestión de seis mil años se ha movido hacia adelante. Aunque la Era de la Gracia ha terminado, la obra de Dios ha progresado más. ¿Por qué digo una y otra vez que esta etapa de la obra se construye sobre la Era de la Gracia y la Era de la Ley? Esto significa que la obra de este día es una continuación de la obra hecha en la Era de la Gracia y una mejora de la realizada en la Era de la Ley. Las tres etapas están estrechamente interconectadas y vinculadas con la siguiente. ¿Por qué digo también que esta etapa de la obra se construye sobre lo hecho por Jesús? Si esta etapa no se construyese sobre la obra hecha por Jesús, la crucifixión, la obra de redención hecha previamente, aún tendría que llevarse a cabo en ella. Esto no tendría sentido. Por tanto, no es que la obra haya terminado totalmente, sino que la era se ha movido hacia adelante, y la obra se ha vuelto más elevada que antes. Podría decirse que esta etapa de la obra se edifica sobre el fundamento de la Era de la Ley y la roca de la obra de Jesús. La obra se edifica etapa a etapa, y esta etapa no es un nuevo comienzo. Solo la combinación de las tres etapas de la obra puede considerarse el plan de gestión de seis mil años. Esta etapa se lleva a cabo sobre el fundamento de la obra de la Era de la Gracia. Si estas dos etapas de la obra no tienen relación, ¿por qué no hay crucifixión en esta etapa? ¿Por qué no cargo Yo con los pecados del hombre? Yo no vengo a través de la concepción por el Espíritu Santo ni seré crucificado para cargar con los pecados del hombre. En su lugar, estoy aquí para castigar directamente al hombre. Si no castigo al hombre después de la crucifixión, y ahora no vengo a través de la concepción por el Espíritu Santo, entonces no seré apto para castigar al hombre. Es precisamente porque soy uno con Jesús que vengo directamente a castigar y juzgar al hombre. Esta etapa de la obra se construye totalmente sobre la anterior. Esta es la razón por la que solo esta obra puede traer al hombre a la salvación etapa por etapa. Jesús y Yo venimos del mismo Espíritu. Aunque Nuestras carnes no tienen relación, Nuestros Espíritus son uno; aunque lo que hacemos y la obra que afrontamos no sean lo mismo, somos iguales en esencia; Nuestras carnes adoptan distintas formas, y esto es debido al cambio en la era y la necesidad de Nuestra obra; Nuestros ministerios no son iguales, por lo que la obra que traemos y el carácter que revelamos al hombre también son diferentes. Esta es la razón por la que lo que el hombre ve y recibe en este día es diferente a lo del pasado; esto es así por el cambio en la era. Aunque el género y la forma de Sus carnes son diferentes, y aunque no nacieron de la misma familia, mucho menos en el mismo período, Sus Espíritus son uno. Aunque Sus carnes no comparten sangre ni relación física de ninguna forma, esto no niega que Ellos sean las carnes encarnadas de Dios en dos períodos de tiempo diferentes. Es una verdad innegable que son las carnes encarnadas de Dios, aunque no compartan la misma línea de sangre o un lenguaje humano común (uno era un varón que hablaba el lenguaje de los judíos y el otro una mujer que solo habla chino). Es por estas razones que Ellos hacen la obra que deben en diferentes países, y en períodos de tiempo distintos también. A pesar del hecho de que son el mismo Espíritu, poseen la misma esencia, no hay ninguna similitud en absoluto entre los armazones externos de Sus carnes. Simplemente comparten la misma humanidad, pero la apariencia y el nacimiento de Sus carnes no son parecidos. Esto no ejerce ningún impacto en Sus respectivas obras o en el conocimiento que el hombre tiene de Ellos, porque, después de todo, son el mismo Espíritu y nadie puede separarlos. Aunque no tienen relación de sangre, la totalidad de Sus seres están dirigidos por Sus Espíritus, de forma que emprenden una obra diferente en distintos períodos de tiempo, con Sus carnes que no comparten una línea de sangre. De manera similar, el Espíritu de Jehová no es el padre del Espíritu de Jesús, al igual que el de Jesús no es el hijo del de Jehová. Ambos son el mismo Espíritu. Como el Dios encarnado de este día y Jesús. Aunque no tienen relación de sangre, son uno; esto se debe a que Sus Espíritus son uno. Él puede hacer la obra de compasión y misericordia, así como la de juicio justo y castigo del hombre, y la de traer maldiciones sobre el hombre. Al final, Él puede hacer la obra de destruir el mundo y castigar a los malvados. ¿No hace todo esto Él mismo? ¿No es esto la omnipotencia de Dios? Él pudo establecer leyes para el hombre y promulgar mandamientos, y también pudo dirigir a los primeros israelitas en sus vidas sobre la tierra y guiarlos para edificar el templo y los altares, reinando sobre todos ellos. Debido a Su autoridad, Él vivió con ellos durante dos mil años sobre la tierra. Los israelitas no se atrevían a rebelarse; todos veneraban a Jehová y observaban los mandamientos. Esta obra se llevó a cabo gracias a Su autoridad y Su omnipotencia. En la Era de la Gracia, Jesús vino a redimir a toda la humanidad caída (no solo a los israelitas). Él mostró compasión y misericordia al hombre. El Jesús que el hombre vio en la Era de la Gracia estaba lleno de misericordia y siempre era amoroso, porque había venido a liberar al hombre del pecado. Él podía perdonar al hombre sus pecados hasta que Su crucifixión liberó verdaderamente a la humanidad del pecado. Durante esta época, Dios se apareció al hombre en compasión y misericordia; esto es, se hizo una ofrenda por el pecado para el hombre y fue crucificado por los pecados de este de forma que fueran perdonados para siempre. Él era misericordioso, compasivo, soportaba y amaba. Y todos los que le seguían en la Era de la Gracia también buscaban soportar y amar en todas las cosas. Soportaban todo sufrimiento, y nunca atacaban aunque les apalearan, maldijeran o apedrearan. Pero las cosas no son así en esta etapa final, del mismo modo que la obra de Jesús y la de Jehová no eran iguales aunque Sus Espíritus fueran uno. La obra de Jehová no era traer la era a su fin sino dirigirla y dar entrada a la vida de la humanidad sobre la tierra. Sin embargo, la obra ahora es conquistar a esos hombres profundamente corruptos de las naciones gentiles y no solo guiar a la familia de China sino a todo el universo. Ves que ahora esta obra se está llevando a cabo solo en China, pero en realidad ya ha comenzado a extenderse por otras partes. ¿Por qué razón buscan una y otra vez el verdadero camino los extranjeros? Eso se debe a que el Espíritu ya ha empezado Su obra, y las palabras se dirigen ahora a las personas de todo el universo. Esto es ya la mitad de la obra. El Espíritu de Dios ha hecho una obra muy grande desde que se creó el mundo; Él ha hecho una obra diferente a lo largo de las distintas eras, y en naciones distintas. Las personas de cada era ven Su carácter diferente, que se revela de forma natural por medio de la obra diferente que Él hace. Él es Dios, lleno de compasión y misericordia; Él es la ofrenda por el pecado para el hombre y su pastor, pero también es juicio, castigo, y maldición sobre él. Él pudo guiar al hombre para que viviese sobre la tierra durante dos mil años y también redimir a la humanidad corrupta del pecado. Y en este día, Él también es capaz de conquistar a la humanidad que no lo conoce y someterla bajo Su dominio, de forma que todos se sometan totalmente a Él. Al final, quemará todo lo impuro e impío del hombre en todo el universo, para mostrarle que Él no es solo un Dios de compasión, misericordia, sabiduría, maravillas y santidad, sino aún más, es un Dios que juzga al hombre. Para los malos entre la humanidad, Él es fuego, juicio y castigo; para aquellos que deben ser perfeccionados, Él es tribulación, refinamiento, y prueba, así como consuelo, sustento, provisión de palabras, trato y poda. Y para los que son eliminados, Él es castigo, así como retribución. Dime, ¿no es Dios todopoderoso? Él puede hacer toda obra, no solo la crucifixión como has imaginado. ¡Subestimas demasiado a Dios! ¿Crees que todo llegaría a su fin después de la redención de toda la humanidad a través de Su crucifixión? ¿Y que, después de esto, irías tras Él al cielo y comerías el fruto del árbol de la vida y beberías del río de la vida?… ¿Podría ser tan simple? Dime, ¿qué has conseguido? ¿Tienes la vida de Jesús? Fuiste realmente redimido por Él, pero la crucifixión fue la obra del propio Jesús. ¿Qué obligaciones has cumplido como hombre? Solo tienes la piedad exterior pero no entiendes Su camino. ¿Es así como manifiestas a Jesús? Si no has recibido la vida de Dios o visto la totalidad de Su carácter justo, entonces no puedes pretender ser uno que tiene vida, y no eres digno de pasar por la puerta del reino del cielo.

Dios no solo es un Espíritu sino que también puede hacerse carne; además, Él es un cuerpo de gloria. Aunque vosotros no hayáis visto a Jesús, los israelitas, esto es, los judíos de la época, sí lo hicieron. Primero fue una carne, pero después de que lo crucificaran, pasó a ser el cuerpo de gloria. Él es el Espíritu global y puede obrar en todo lugar. Podía ser Jehová, Jesús y el Mesías; al final, puede convertirse en Dios Todopoderoso. Él es justicia, juicio, y castigo, es maldición e ira, pero también compasión y misericordia. Toda la obra hecha por Él puede representarlo. ¿Qué forma de Dios dices que es Él? Simplemente no serás capaz de explicarlo y solo podrás decir: “no puedo explicar qué forma de Dios es Él”. No llegues a la conclusión de que Dios es siempre un Dios de compasión y misericordia solo porque hizo la obra de redención en una etapa. ¿Puedes estar seguro de que solo es un Dios así? Si Él es un Dios misericordioso y amoroso, ¿por qué llevará la era a su fin en los últimos días? ¿Por qué enviará tantos desastres? Si las cosas son como tú piensas, que Él es misericordioso y amoroso con el hombre hasta el final, incluso hasta la era final, ¿por qué enviará desastres desde los cielos? Si ama al hombre como a sí mismo y como a Su único Hijo, ¿por qué enviará plagas y granizo desde los cielos? ¿Por qué permite que el hombre sufra hambrunas y pestilencia? ¿Por qué permite que el hombre sufra estos desastres? Ninguno de vosotros se atreve a decir qué forma de Dios es Él, y nadie puede explicarlo. ¿Puedes estar seguro de que Él es el Espíritu? ¿Te atreves a decir que Él es la carne de Jesús? ¿Y te atreves a decir que Él es un Dios que será crucificado para siempre para el hombre?