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XIII Palabras sobre los estándares de Dios para definir el resultado del hombre y sobre el fin de cada tipo de persona

1. Ahora es el momento en el que determino el final para cada hombre, no la etapa en la que comencé a obrar en el hombre. Escribo en Mi libro las palabras y acciones de cada hombre, así como su trayectoria como Mi seguidor, sus características inherentes, y su desempeño final. De esta manera, ninguna actitud del hombre escapará de Mi mano y todos estarán con su propia especie según Yo lo designe. Yo decido el destino de cada hombre no en base a su edad, antigüedad, cantidad de sufrimiento ni, mucho menos, según el grado de compasión que provoca, sino en base a si posee la verdad. No hay otra decisión que esta. Vosotros debéis daros cuenta de que todos aquellos quienes no siguen la voluntad de Dios serán castigados. Este es un hecho inmutable. Por lo tanto, todos aquellos quienes son castigados, reciben castigo por la justicia de Dios y como retribución por sus acciones malvadas.

de ‘Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

2. He buscado a muchos en este mundo para que sean Mis seguidores. Entre todos estos seguidores hay quienes sirven como sacerdotes, quienes guían, quienes forman los hijos, quienes constituyen el pueblo y quienes prestan servicio. Los divido en estas categorías según su lealtad hacia Mí. Cuando todos los hombres hayan sido clasificados según su clase, es decir, cuando la naturaleza de cada tipo de hombre haya sido revelada, entonces enumeraré a cada uno según su merecida clase y pondré a cada clase en su lugar correspondiente para cumplir Mi propósito de salvación para la humanidad. Una a la vez, llamo a los grupos de aquellos que deseo salvar para que regresen a Mi casa y entonces permito que todas estas personas acepten Mi obra en los últimos días. Al mismo tiempo, clasifico al hombre según su naturaleza y luego recompenso o castigo a cada uno de acuerdo con sus obras. Estos son los pasos de los que consta Mi obra.

de ‘Muchos son llamados, pero pocos son escogidos’ en “La Palabra manifestada en carne”

3. Antes de que la humanidad entre en el reposo, si cada clase de persona es castigada o recompensada, se determinará de acuerdo a si buscan la verdad, si conocen a Dios, si pueden obedecer al Dios visible. Aquellos quienes han prestado servicio al Dios visible pero no lo conocen ni lo obedecen, carecen de la verdad. Estas personas son malhechoras y los malhechores sin duda serán castigados; además, van a ser castigados de acuerdo a su conducta malvada. Dios existe para que el hombre crea en Él, y también Él es digno de la obediencia del hombre. Los que sólo creen en el Dios ambiguo e invisible son los que no creen en Dios; además, son incapaces de obedecer a Dios. Si estas personas todavía no pueden creer en el Dios visible para el momento en que Su obra de conquista se termine, y también persisten en ser desobedientes y en resistir al Dios que es visible en la carne, estos ambigüistas, sin duda, serán destruidos. Es como es con aquellos entre vosotros, cualquiera que verbalmente reconoce al Dios encarnado pero no puede practicar la verdad de la obediencia al Dios encarnado, finalmente será eliminado y destruido; y cualquiera que verbalmente reconoce al Dios visible, y también come y bebe de la verdad que expresa el Dios visible, pero busca al Dios ambiguo e invisible será destruido todavía más en el futuro. Ninguna de estas personas puede permanecer hasta el tiempo del reposo después de que haya terminado la obra de Dios; no puede haber nadie como estas personas que permanezca hasta el tiempo del reposo. Las personas demoniacas son las que no practican la verdad; su esencia es la de resistir y ser desobedientes a Dios y no tienen la más mínima intención de obedecer a Dios. Tales personas van a ser destruidas. Si tienes la verdad o si resistes a Dios se determina de acuerdo a tu esencia, no de acuerdo a tu apariencia o tu discurso y conducta ocasionales. La esencia de cada persona decide si será destruida; esto se determina de acuerdo con la esencia que revela su conducta y su búsqueda de la verdad. Entre las personas que obran del mismo modo y hacen cantidades similares de obras, aquellas cuyas esencias humanas sean buenas y que posean la verdad son las personas que pueden permanecer, pero aquellas cuyas esencias humanas sean malas y desobedezcan al Dios visible son las que van a ser destruidas. Cualquiera de las palabras o la obra de Dios dirigidas al destino de la humanidad trata correctamente con la humanidad de acuerdo a la esencia de cada persona; no va a haber accidentes y seguramente no va a haber el más ligero error. Sólo cuando una persona lleva a cabo obras es que han de mezclarse la emoción o el significado humanos. La obra que Dios hace es la más conveniente; Él definitivamente no va a presentar afirmaciones falsas contra ninguna criatura.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

4. Si el hombre puede ser salvo no depende de qué tan bien calificado estés o cuántos años has estado trabajando, mucho menos en cuántas credenciales tienes. Depende de si tu búsqueda ha dado fruto. Debes saber que los que son salvados son los “árboles” que dan fruto, no los árboles con un follaje exuberante y abundantes flores que no dan fruto. Incluso si has pasado muchos años vagando por las calles, ¿entonces qué? ¿Dónde está tu testimonio? Tu reverencia por Dios es mucho más baja que tu amor por ti mismo y tus deseos lujuriosos, ¿no es alguien así un degenerado? ¿Cómo podrían ser un espécimen y modelo para la salvación? ¡Tu naturaleza es inalterable, eres demasiado rebelde, estás más allá de la salvación! ¿No son esos el tipo de personas que será eliminado? ¿El tiempo cuando Mi obra termine no es el tiempo de la llegada de tu último día?

de ‘Práctica‌ ‌(7)‌’ en “La Palabra manifestada en carne”

5. El estándar por el que el hombre juzga al hombre se basa en su comportamiento; uno cuya conducta es buena es una persona justa y uno cuya conducta es abominable es malvado. El estándar por el que Dios juzga al hombre se basa en si la esencia de alguien lo obedece; uno que obedece a Dios es una persona justa y uno que no obedece a Dios es un enemigo y una persona malvada, independientemente de si el comportamiento de esta persona es bueno o malo, o si el discurso de esta persona es correcto o incorrecto. Algunas personas desean usar las buenas obras para obtener un buen destino en el futuro y algunas personas desean usar un buen discurso para comprar un buen destino. Las personas falsamente creen que Dios determina el resultado del hombre de acuerdo a su comportamiento o su discurso y, por lo tanto, muchas personas buscarán usar esto para ganar un favor temporal por medio del engaño. Las personas que más tarde sobrevivan al reposo, todas habrán soportado el día de la tribulación y también habrán dado testimonio de Dios; todas serán personas que cumplen su deber y tienen la intención de obedecer a Dios. Los que simplemente desean usar la oportunidad de servir para evitar practicar la verdad no van a poder permanecer. Dios tiene estándares apropiados para el arreglo de los resultados de todas las personas; Él no simplemente toma estas decisiones de acuerdo a las palabras y conductas de alguien, ni tampoco las toma de acuerdo con su comportamiento durante un solo periodo de tiempo. Para nada va a ser indulgente con toda la conducta malvada de alguien debido al servicio pasado que haya hecho para Dios, ni tampoco va a perdonar de la muerte a alguien por un gasto momentáneo para Dios. Nadie puede evadir la retribución debida a su maldad y nadie puede cubrir su malvada conducta y, por lo tanto, evadir el tormento de la destrucción. Si alguien puede hacer en verdad su propio deber, entonces esto quiere decir que es eternamente fiel a Dios y no busca recompensas, independientemente de si recibe bendiciones o sufre desgracias. Si las personas son fieles a Dios cuando ven bendiciones, pero pierden su fidelidad cuando no pueden ver bendiciones, y al final todavía son incapaces de dar testimonio de Dios e incluso son incapaces de hacer su deber como deberían, estas personas que una vez prestaron servicio a Dios fielmente aun así van a ser destruidas. En resumen, las personas malvadas no pueden sobrevivir a la eternidad ni tampoco pueden entrar en el reposo; sólo los justos son los maestros del reposo.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

6. Cualquiera y todos los malhechores y cualquiera y todos los que no han sido salvados serán destruidos cuando los santos entre la humanidad entren en el reposo, sin importar si son los espíritus de los muertos o los que todavía vivan en la carne. Independientemente de a qué era pertenezcan estos espíritus malhechores y personas malhechoras o pertenezcan los espíritus de las personas justas y las personas que hagan justicia, los malhechores serán destruidos y los justos sobrevivirán. Ya sea que una persona o un espíritu reciba la salvación, esto no se decide únicamente basándose en la obra de la era final, sino que se determina basándose en si ha resistido a Dios o le ha sido desobediente. Si la gente en la época anterior hizo mal y no pudo ser salvada, sin duda será blanco del castigo. Si la gente en esta época hace el mal y no puede ser salvada, seguramente también es blanco del castigo. Se separa a la gente sobre la base del bien y el mal, no sobre la base de la era. Una vez separadas sobre la base del bien y el mal, la gente no es castigada o recompensada de inmediato; más bien, Dios sólo llevará a cabo Su obra de castigar el mal y recompensar el bien después de llevar a cabo Su obra de conquista en los últimos días. De hecho, Él ha estado usando el bien y el mal para separar a la humanidad desde que llevó a cabo Su obra entre la humanidad. Él simplemente recompensará a los justos y castigará a los malvados al completar Su obra, más que separar a los malvados y a los justos al completar Su obra al final y después emprenderá de inmediato Su obra de castigar el mal y recompensar el bien. Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien se hace por completo con el fin de purificar totalmente a toda la humanidad para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santa al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es Su obra más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

7. El trato de Dios con las personas que blasfeman o le resisten, o incluso lo difaman —personas que intencionalmente lo atacan, difaman y maldicen— es no hacer la vista gorda o los oídos sordos. Él tiene una actitud clara hacia ellas. Él desprecia a estas personas, y en Su corazón las condena. Incluso declara abiertamente el desenlace para ellas, de forma que las personas sepan que Él tiene una actitud clara hacia aquellos que lo blasfeman, y cómo determina Él su desenlace. Sin embargo, después de que Dios dijese estas cosas, las personas seguían pudiendo ver raramente la verdad de cómo Dios lidiaría con esas personas, y no podían entender los principios subyacentes al desenlace de Dios, Su veredicto para ellas. Es decir, la humanidad no puede ver la actitud y los métodos particulares que Dios tiene para lidiar con ellas. Esto tiene que ver con los principios de Dios para hacer cosas. Él usa la aparición de hechos para ocuparse de la conducta malvada de algunas personas. Esto es, no anuncia su pecado ni determina su desenlace, sino que usa directamente la aparición de los hechos para permitir que sean castigados, que obtengan su debida retribución. Cuando estos hechos ocurren, la carne de las personas es la que sufre el castigo; todo esto es algo que puede verse con ojos humanos. Cuando se ocupa de la conducta malvada de algunas personas, Dios simplemente las maldice con palabras, pero, al mismo tiempo, Su enojo cae sobre ellas, y el castigo que reciben puede ser algo no visible para las personas. Sin embargo, este tipo de desenlace puede ser incluso más grave que los que las personas pueden ver en forma de castigo o de muerte. Esto se debe a que bajo las circunstancias en las que Dios ha determinado no salvar a este tipo de personas, no mostrar más misericordia ni tener tolerancia con ellas, no proveerles más oportunidades, la actitud que adopta con ellas es dejarlas de lado. ¿Cuál es el significado de “dejar de lado”? El significado de este término en sí mismo es poner algo a un lado, no prestarle más atención. Aquí, cuando Dios “deja de lado”, hay dos explicaciones diferentes de su significado: la primera es que Él ha entregado la vida de esa persona, su todo, a Satanás para que se ocupe de ella. Dios ya no sería responsable y no lidiaría más con ella. Si esa persona estuviera loca, o fuera estúpida, y si estuviera en la vida o la muerte, o si descendiera al infierno para su castigo, no tendría nada que ver con Dios. Eso significaría que esa criatura no tendría relación con el Creador. La segunda explicación es que Dios ha determinado que Él mismo quiere hacer algo con esta persona, con Sus propias manos. Es posible que utilice el servicio de este tipo de persona, o a este tipo de persona como contraste. Es posible que tenga una forma especial de ocuparse de ella, una forma especial de tratarla, como a Pablo. Estos son el principio y la actitud en el corazón de Dios de cómo ha determinado Él ocuparse de este tipo de persona. Así, cuando los seres humanos resisten a Dios, y lo difaman y blasfeman, si exasperan Su carácter, o si alcanzan los límites de Dios, las consecuencias son impensables. La más grave es que Dios entrega su vida y su todo a Satanás, de una vez por todas. No serán perdonadas en toda la eternidad. Esto significa que esta persona ha pasado a ser comida en la boca de Satanás, un juguete en su mano, y desde ese momento en adelante Dios no tiene nada que ver con ella.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

8. Los que buscan y los que no buscan son ahora dos clases diferentes de personas y son dos clases de personas con dos destinos diferentes. Los que buscan el conocimiento de la verdad y practican la verdad son las personas a quienes Dios va a salvar. Los que no conocen el camino verdadero son demonios y enemigos; son los descendientes del arcángel y van a ser destruidos. Incluso los creyentes piadosos de un Dios ambiguo ¿no son también demonios? Las personas que tienen una buena conciencia pero no aceptan el camino verdadero, son demonios; su esencia es de resistencia hacia Dios. Los que no aceptan el camino verdadero son los que resisten a Dios; incluso si estas personas sufren muchas dificultades, aun así, van a ser destruidas. Los que no están dispuestos a abandonar el mundo, que no pueden soportar separarse de sus padres, que no pueden soportar deshacerse de sus propios deleites de la carne, todos son desobedientes a Dios y todos van a ser destruidos. Cualquiera que no crea en Dios encarnado es demoniaco; es más, va a ser destruido. Los que creen, pero no practican la verdad, los que no creen en el Dios encarnado, y los que de ningún modo creen en la existencia de Dios, van a ser destruidos. Cualquiera que sea capaz de permanecer es una persona que ha pasado por la amargura del refinamiento y ha permanecido firme; esta es una persona que verdaderamente ha padecido pruebas. Cualquiera que no reconozca a Dios es un enemigo; es decir, ¡cualquiera dentro o fuera de esta corriente que no reconoce a Dios encarnado es un anticristo! ¿Quién es Satanás, quiénes son los demonios y quiénes son los enemigos de Dios sino los detractores que no creen en Dios? ¿No son esas las personas que son desobedientes a Dios? ¿No son esas las personas que verbalmente afirman creer, sin embargo tienen falta de la verdad? ¿No son esas las personas que sólo buscan el obtener las bendiciones, pero no pueden dar testimonio de Dios? Todavía puedes codearte con esos demonios hoy y hacer hincapié en la conciencia y el amor con estos demonios; pero, ¿no se considera esto como extender las buenas intenciones a Satanás? ¿No se considera como asociarse con los demonios? Si hoy en día las personas todavía no son capaces de distinguir entre lo bueno y lo malo, y todavía a ciegas hacen hincapié en el amor y la piedad sin que para nada tengan la esperanza de buscar la voluntad de Dios y que de ningún modo puedan tener el corazón de Dios como el suyo propio, sus finales serán mucho más desgraciados.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

9. Que se reciban bendiciones o se sufran desgracias se determina de acuerdo a la esencia de alguien, y no se determina de acuerdo a la esencia común que se comparte con otros. El reino sencillamente no tiene esta clase de dicho o esta clase de regla. Si alguien es al final capaz de sobrevivir es porque ha cumplido los requisitos de Dios, y si alguien es al final incapaz de quedarse durante el tiempo de reposo, es porque esta persona es desobediente a Dios y no ha satisfecho los requisitos de Dios. Todos tienen un destino congruente. Estos destinos se determinan de acuerdo a la esencia de cada persona y no tienen nada que ver con las demás. La conducta malvada de un hijo o una hija no se les puede transferir a sus padres, y la justicia de un hijo o una hija no se puede compartir con sus padres. La conducta malvada de los padres no se les puede transferir a sus hijos, y la justicia de los padres no la puede compartir con sus hijos. Cada quien lleva sus respectivos pecados y cada quien goza su respectiva fortuna. Nadie puede sustituir a otro. Esto es justicia. En la opinión del hombre, si los padres tienen buena fortuna, también sus hijos, y si los hijos hacen el mal, sus padres deben expiar por sus pecados. Esta es la perspectiva del hombre y la forma en la que el hombre hace las cosas. No es la perspectiva de Dios. El resultado de cada quien se determina de acuerdo a la esencia que surge de su conducta y siempre se determina con propiedad. Nadie puede llevar los pecados de otro; más aún, nadie puede recibir castigo en lugar de otro. Esto es incuestionable. El cuidado cariñoso de los padres por sus hijos no quiere decir que pueden hacer obras justas en lugar de sus hijos, ni el afecto obediente de un hijo o hija a sus padres quiere decir que puede hacer obras justas en lugar de sus padres. Este es el verdadero significado detrás de las palabras, “Habrá dos personas en el campo; se tomará una y se dejará la otra. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; se tomará una y se dejará la otra”. Nadie puede llevar a sus hijos malhechores al reposo sobre la base de su profundo amor por sus hijos ni tampoco puede llevar a su esposa (o esposo) al descanso sobre la base de su propia conducta justa. Esta es una norma administrativa; no puede haber excepciones para nadie. Los hacedores de justicia son hacedores de justicia y los malhechores son malhechores. Los hacedores de justicia van a poder sobrevivir y los malhechores van a ser destruidos. Los santos son santos; no son inmundos. Los inmundos son inmundos y no tienen ni una sola parte santa. Todas las personas malvadas serán destruidas y todas las personas justas sobrevivirán incluso si los hijos de un malhechor hacen obras justas e incluso si los padres de una persona justa hacen obras malvadas. No existe relación entre un esposo creyente y una esposa incrédula y no existe relación entre los hijos creyentes y los padres incrédulos. Son dos clases incompatibles. Antes de entrar al reposo, se tienen parientes físicos, pero una vez que se ha entrado en el reposo, ya no se tienen parientes físicos de los cuales hablar. Los que cumplen su deber y los que no son enemigos; los que aman a Dios y los que odian a Dios se oponen entre sí. Los que entran en el reposo y los que han sido destruidos son dos clases incompatibles de criaturas. Las criaturas que cumplen su deber podrán sobrevivir y las criaturas que no cumplen su deber serán destruidas; lo que es más, esto durará por la eternidad.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

10. ¿Entiendes ahora lo que es el juicio y lo que es la verdad? Si lo has entendido, entonces te exhorto a someterte obedientemente a ser juzgado, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de ser elogiado por Dios o de ser llevado por Él a Su reino. Aquellos que sólo acepten el juicio, pero que nunca puedan ser purificados, es decir, los que huyan en medio de la obra de juicio, serán detestados y rechazados para siempre por Dios. Sus pecados son más numerosos y más graves que los de los fariseos, ya que han traicionado a Dios y son rebeldes contra Dios. Tales hombres, los cuales no son dignos de realizar servicio, recibirán un castigo más severo, un castigo que es, además, eterno. Dios no eximirá a ningún traidor que alguna vez evidenció lealtad con palabras, pero que luego lo traicionó. Hombres como estos recibirán retribución por medio del castigo del espíritu, del alma y del cuerpo. ¿Acaso no es esta precisamente una revelación del carácter justo de Dios? ¿Acaso no es esto el propósito de Dios al juzgar al hombre y revelarlo? Dios consigna a todos aquellos que realizan todo tipo de acciones perversas durante el tiempo del juicio a un lugar infestado de espíritus malignos, dejando que estos espíritus malignos destruyan sus cuerpos carnales a voluntad. Sus cuerpos despiden el hedor de los cadáveres y tal es su apropiada retribución. Dios escribe en sus libros de registro todos y cada uno de los pecados de aquellos falsos creyentes desleales, falsos apóstoles y falsos colaboradores; entonces, cuando llegue el momento apropiado, Él los arrojará en medio de los espíritus inmundos, dejando que estos espíritus inmundos contaminen sus cuerpos enteros a voluntad para que nunca puedan ser reencarnados y nunca más vean la luz. Aquellos hipócritas que realizaron servicio en algún momento, pero que son incapaces de permanecer leales hasta el final, son contados por Dios entre los malvados a fin de que caminen en el consejo de los malvados y se conviertan en parte de su desordenada chusma; al final, Dios los aniquilará. Dios echa a un lado y no presta atención a aquellos que nunca han sido leales a Cristo ni han dedicado esfuerzo alguno, y los aniquilará a todos en el cambio de las eras. Ya no existirán en la tierra ni mucho menos obtendrán paso al reino de Dios. Aquellos que nunca han sido sinceros con Dios pero que han sido obligados por las circunstancias a lidiar con indiferencias con Él, serán contados entre los que realizan servicio para Su pueblo. Solamente un pequeño número de tales hombres podrán sobrevivir mientras que la mayoría perecerá junto con los que ni siquiera son calificados para realizar servicio. Finalmente, Dios llevará a Su reino a todos aquellos que son de la misma mente que Él, el pueblo y los hijos de Dios, así como también los predestinados por Él para ser sacerdotes. Tal es la síntesis obtenida por Dios a través de Su obra. En cuanto a los que no puedan entrar en ninguna de las categorías establecidas por Dios, serán contados entre los incrédulos. Y con toda seguridad os imaginaréis cómo terminarán. Ya os he dicho todo lo que debo decir; el camino que elijáis será vuestra decisión. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera por nadie que no pueda seguir Su ritmo y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre.

de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

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