A. Acerca de la revelación de lo que es tener fe en Dios

331. Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa creer en Él y cómo deberían actuar para ser conformes a Sus intenciones. Esto se debe a que, aunque las personas conocen la palabra “Dios” y expresiones como “la obra de Dios”, no conocen a Dios y, menos aún, Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confundidos al creer en Él. Las personas no se toman en serio el creer en Dios, y esto se debe totalmente a que creer en Dios les es muy poco familiar; es demasiado extraño para ellas. De esta forma, no están para nada a la altura de los requisitos de Dios. Es decir, si las personas no conocen a Dios ni Su obra, no pueden ser aptas para que Él las use, y, menos aún, pueden satisfacer Sus intenciones. “Creer en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple de la fe en Dios. Si vamos un paso más allá, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Dios; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. Creer de verdad en Dios significa lo siguiente: sobre la base de creer que Dios es el Soberano de todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra y, de este modo, se despoja de sus actitudes corruptas, satisface las intenciones de Dios y llega a conocerlo. Solo un proceso de esta clase puede llamarse “creer en Dios”. Sin embargo, las personas consideran a menudo que creer en Dios es un asunto muy simple y frívolo. Cuando creen en Dios de esta manera, el creer pierde su significado y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Aquellos que, a día de hoy, creen en Dios entre palabras y doctrinas huecas, siguen sin saber que carecen de la esencia de creer en Dios y que no pueden obtener Su aprobación. Aun así, oran para que Dios los bendiga con paz y suficiente gracia. Calmemos nuestro corazón y pensemos a conciencia: ¿puede ser que creer en Dios sea la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y, sin embargo, se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer las intenciones de Dios?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio

332. ¿Qué es, hoy, creer de manera práctica en Dios? Es aceptar Su palabra como tu realidad-vida, conocer a Dios a partir de Su palabra y, así, alcanzar un amor verdadero por Él. Para decirlo con claridad: creer en Dios tiene como propósito que puedas someterte a Él, amarlo y cumplir el deber que debe cumplir un ser creado. Este es el objetivo de creer en Dios. Debes llegar a conocer la hermosura de Dios, cuán digno de veneración es Él y cómo la obra que Él hace en Sus seres creados es la salvación y el perfeccionamiento de estos; estos son los fundamentos esenciales de tu fe en Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de una vida de la carne a una vida de amar a Dios, y de vivir en la corrupción a vivir en la vida de las palabras de Dios. Es liberarse del poder de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios; es que puedas ser capaz de someterte a Dios en lugar de a la carne; es que Él pueda ganar tu corazón entero y te haga perfecto, y que puedas liberarte de las actitudes corruptas satánicas. Creer en Dios tiene como objetivo, principalmente, que Su gran poder y Su gloria puedan ponerse de manifiesto en ti, que puedas seguir Su voluntad, que Su plan pueda cumplirse, y que puedas ser capaz de dar testimonio por Él delante de Satanás. La fe en Dios no debe girar en torno al deseo de contemplar señales y prodigios ni debe ser para el beneficio de tu propia carne. Debe tratarse de la búsqueda de conocer a Dios, ser capaz de someterse a Él y, como Pedro, someterse a Él hasta la muerte. El objetivo principal es lograr esto. Se come y bebe la palabra de Dios también para conocerlo y satisfacerlo. Comer y beber la palabra de Dios te proporciona un mayor conocimiento de Él y solo después de esto puedes someterte a Él. Solo teniendo conocimiento de Dios puedes amarlo y esta es la única meta que el hombre debería tener en su fe en Dios. Si, en tu fe en Dios, siempre deseas ver señales y prodigios, este punto de vista sobre la fe en Dios es erróneo. Creer en Dios es, sobre todo, aceptar Sus palabras como la propia realidad-vida. Cuando las personas ponen en práctica las palabras que salen de la boca de Dios y estas se llevan a cabo en ellas, se cumple el objetivo de Dios. En su fe en Dios, el hombre debería buscar que Él lo perfeccione, ser capaz de someterse a Él y lograr la completa sumisión a Dios. Si puedes someterte a Dios sin quejarte, ser considerado con Sus intenciones y alcanzar la estatura de Pedro, poseyendo el estilo de Pedro del cual Dios habló, ese será el momento en el que habrás tenido éxito en tu fe en Dios, y esto significará que has sido ganado por Él.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todo se lleva a cabo por la palabra de Dios

333. Puesto que tú crees en Dios, debes comer y beber Sus palabras, experimentar Sus palabras y vivir Sus palabras. ¡Solo esto puede llamarse creer en Dios! Si dices de palabra que crees en Dios, pero no eres capaz de poner en práctica ninguna de Sus palabras ni de manifestar realidad alguna, a esto no se le llama creer en Dios. Esto es “buscar comerse el pan y saciarse”. Hablar únicamente de testimonios triviales, cosas inútiles y cuestiones superficiales, sin tener ni siquiera un mínimo de realidad: esto no es creer en Dios y tú simplemente no has captado la senda correcta de creer en Dios. ¿Por qué debes comer y beber más las palabras de Dios? Si no comes ni bebes Sus palabras y solo buscas ir al cielo, ¿es eso creer en Dios? ¿Cuál es el primer paso que debe dar el que cree en Dios? ¿A través de qué senda Dios perfecciona al hombre? ¿Puedes ser perfeccionado sin comer ni beber las palabras de Dios? ¿Puedes ser considerado parte del pueblo del reino sin que las palabras de Dios sirvan como tu realidad? ¿De qué trata exactamente la fe en Dios? Quienes creen en Dios deberían, al menos, tener un buen comportamiento en lo externo; lo más importante de todo es poseer las palabras de Dios. Pase lo que pase, nunca puedes darle la espalda a Sus palabras. Conocer a Dios y satisfacer Sus intenciones, todo se logra a través de Sus palabras. En el futuro, cada nación, denominación, religión y sector será conquistado a través de las palabras de Dios. Dios hablará directamente y cada persona sostendrá las palabras de Dios en sus manos y será perfeccionado por medio de esto. Por dentro y por fuera, las palabras de Dios lo impregnan todo: todo el mundo pronunciará las palabras de Dios con la boca, practicará de acuerdo con las palabras de Dios, mantendrá las palabras de Dios en su interior y quedará impregnado de las palabras de Dios tanto por dentro como por fuera. De esta manera, serán perfeccionados. Aquellos que satisfacen las intenciones de Dios y son capaces de dar testimonio por Él son quienes tienen las palabras de Dios como su realidad.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la Era de la Palabra

334. Hoy en día, como creyente en el Dios práctico, debes tomar el camino correcto. En tu fe en Dios, no deberías buscar solo bendiciones; más bien, deberías buscar amar a Dios y conocerlo. Por medio de Su esclarecimiento, mediante tu propia búsqueda personal, deberías ser capaz de comer y beber Su palabra, desarrollar un entendimiento real de Dios y tener un amor real por Dios procedente del fondo de tu corazón. En otras palabras, cuando tu amor por Dios es el más genuino y nadie puede destruirlo ni interponerse en el camino de tu amor por Él, es entonces que estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces al bando de Dios, porque Dios ya ha tomado posesión de tu corazón y nada más puede poseerte. Mediante tu experiencia, el precio que has pagado y la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios y, cuando lo hagas, te liberarás de la influencia de Satanás y llegarás a vivir en la luz de la palabra de Dios. Solo cuando te hayas librado de la influencia de las tinieblas puede decirse que has ganado a Dios. En tu fe en Dios, debes intentar buscar esta meta. Esta es la responsabilidad de cada uno de vosotros. Ninguno de vosotros debería estar satisfecho con el estado actual de las cosas. No podéis estar indecisos respecto a la obra de Dios ni tomarla a la ligera. Debéis pensar en Dios en todos los aspectos y en todo momento, y hacer todas las cosas por Su causa. Y en vuestras palabras y acciones, debéis anteponer los intereses de la casa de Dios. Solo así podéis conformaros a las intenciones de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad

335. Puedes pensar que creer en Dios consiste solo en sufrir o en hacer muchas cosas por Él o en que tu carne esté en paz o en que todo te funcione sin problemas y estés cómodo y a gusto con todo. Ninguno de estos son propósitos que la gente debería tener en su fe en Dios. Si crees con estos propósitos, entonces tu punto de vista es incorrecto y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Los hechos de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben entender. Mediante este entendimiento, deberías llegar a librar tu corazón de tus demandas, esperanzas y nociones personales. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones requeridas por Dios. Solo a través de esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus hechos y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Este es el punto de vista correcto respecto de creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Tu punto de vista respecto de creer en Dios debe corregirse y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debes ser capaz de vivir la verdad y, en particular, debes ser capaz de ver Sus hechos prácticos, Sus maravillosos hechos en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente debería, a través de sus experiencias reales, entender cómo Dios hace Su obra en ellos y cuáles son Sus intenciones respecto a ellos. El propósito de todo esto es que puedan desechar sus actitudes satánicas corruptas. Al haberte despojado de toda la inmundicia e injusticia en tu interior y haberte despojado de tus equivocadas intenciones, desarrollarás verdadera fe en Dios. Solo con fe verdadera puedes amar a Dios realmente. Puedes amar genuinamente a Dios sobre los cimientos de creer en Él. ¿Puedes conseguir amar a Dios sin creer en Él? Ya que crees en Dios, no puedes ser atolondrado al respecto. Algunas personas se motivan en cuanto ven que la fe en Dios les traerá bendiciones, pero luego se quedan sin motivación en cuanto ven que tienen que sufrir los refinamientos. ¿Eso es creer en Dios? Al final, debes lograr una sumisión completa y total delante de Dios en tu fe. Crees en Dios, pero si todavía le haces exigencias, tienes muchas nociones religiosas que no puedes abandonar, intereses personales de los que no puedes desprenderte e incluso buscas las bendiciones de la carne y quieres que Dios salve tu carne, que salve tu alma; entonces estás exhibiendo el comportamiento de alguien con la perspectiva equivocada. Aunque las personas con creencias religiosas tienen fe en Dios, no buscan cambiar su carácter ni buscan el conocimiento de Dios; en cambio, solo buscan los intereses de la carne. Muchos entre vosotros tenéis creencias que pertenecen a la categoría de convicciones religiosas; esa no es la verdadera fe en Dios. Para creer en Dios, las personas deben poseer un corazón preparado para sufrir por Él y la determinación de entregarse. A menos que cumplan estas dos condiciones, su fe en Dios no es válida, y no podrán lograr un cambio en sus actitudes. Solo las personas que genuinamente persiguen la verdad, que buscan conocer a Dios y la vida, son las que verdaderamente creen en Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento

336. Después de tantos años, he visto a numerosas personas que creen en Dios. ¿En qué ha transformado a Dios la creencia que tienen en su mente? Algunos creen en Dios como si se tratara simplemente de un soplo de aire vacío. Estas personas no tienen respuesta a preguntas sobre la existencia de Dios, porque no pueden sentir ni percibir Su presencia o Su ausencia, y, no digamos ya, verla o entenderla claramente. A nivel subconsciente, piensan que Dios no existe. Otros creen en Él como si se tratara de un hombre. Le creen incapaz de hacer todo lo que ellos tampoco pueden hacer, y opinan que Dios debería pensar como ellos. Su definición de Dios es la de “una persona invisible e intocable”. Existe, asimismo, un grupo de personas que cree en Dios como si se tratara de un muñeco. Consideran que no tiene emociones. Creen que es una estatua de barro, y que, cuando se enfrenta a un asunto, Dios no tiene actitud, punto de vista o ideas; creen que Él está a merced de la humanidad. Las personas creen simplemente lo que quieren creer. Si lo engrandecen, entonces Él es grande; si lo empequeñecen, entonces es pequeño. Cuando pecan y necesitan la misericordia de Dios, Su tolerancia y Su amor, asumen que Dios debería extender Su misericordia. Estas personas inventan a un “Dios” en su mente, y entonces hacen que este “Dios” cumpla sus exigencias y satisfaga todos sus deseos. Independientemente del momento, del lugar o de lo que estas personas hagan, adoptarán esta fantasía en su trato con Dios y en su fe. Incluso están aquellos que, después de haber ofendido Su carácter, siguen creyendo que Él puede salvarlos porque asumen que el amor de Dios es ilimitado y que Su carácter es justo, y que no importa cuánto ofenda una persona a Dios, Él no se acordará de nada. Creen que ya que los errores, las transgresiones y la rebelión humanas son expresiones momentáneas del carácter de una persona, Dios le dará oportunidades, y será tolerante y paciente con ella; creen que seguirá amándola como antes. Así, tienen grandes esperanzas de alcanzar la salvación. En realidad, no importa cómo crean las personas en Dios: mientras no busquen la verdad, Dios tendrá una actitud negativa hacia ellas. La razón es que, a lo largo de tu fe en Dios, aunque has aceptado el libro de Sus palabras y lo atesoras y lo estudias y lo lees cada día, dejas de lado al Dios real. Lo consideráis como un simple soplo de aire vacío o una simple persona, y algunos de vosotros lo consideráis como no más que un muñeco. ¿Por qué lo expreso de esta forma? Lo hago así porque, según lo veo Yo, ya sea que os enfrentéis a un problema u os encontréis con una circunstancia, estas cosas que existen en tu subconsciente, las que se originan internamente, nunca han tenido relación alguna con la palabra de Dios ni con buscar la verdad. Lo único que sabes es lo que estás pensando, cuál es tu propio punto de vista y, a continuación, le impones a Dios tus propias ideas y opiniones. En tu mente, se convierten en los puntos de vista de Dios y haces de ellos los estándares a los que te adhieres firmemente. Con el tiempo, proceder de esta forma te aleja cada vez más de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra

337. ¿Por qué crees en Dios exactamente? La mayoría de las personas todavía están confundidas respecto a esta pregunta y siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo. Demuestra que las personas creen en Dios, no con el fin de someterse a Él, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar del sufrimiento que trae el desastre; solo entonces son algo sumisas. Este tipo de sumisión es condicional: sus perspectivas personales son la condición previa de su sumisión; se someten porque no tienen alternativa. Así que ¿por qué precisamente crees en Dios? Si solo es por el bien de tus perspectivas y de tu sino, entonces sería mejor que no creyeras en Él. Creer de esta manera es engañarte a ti mismo, buscar tu propio consuelo y admirarte a ti mismo. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la sumisión a Dios, entonces al final serás castigado por oponerte a Él. Todos los que no buscan la sumisión a Dios en su fe son personas que se oponen a Dios. Él pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, coman y beban Sus palabras y que las pongan en práctica, todo ello para que puedan lograr la sumisión a Dios. Si esa es tu verdadera intención, entonces con toda seguridad Dios te exaltará y con toda seguridad te mostrará favor. Esto es indudable y no se puede cambiar. Si tu intención no es someterte a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, incluso tus oraciones ante Dios y, yendo incluso más lejos, cada uno de tus movimientos, se opondrá a Él. Incluso si tus palabras son gentiles y eres de trato afable, incluso si cada uno de tus movimientos y expresiones parecen apropiados para otros, como si fueras una persona sumisa, cuando se trata de tus intenciones y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, cada una de tus acciones está en oposición a Dios, es hacer el mal. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero y las que cometen directamente una ofensa contra Dios. Dios no perdonará a ni una sola de ellas y el Espíritu Santo revelará a todas y cada una de ellas. Todo el mundo verá que todos los que son hipócritas serán, con certeza, desdeñados por el Espíritu Santo. No seas impaciente: Dios se encargará y se deshará de cada una de ellas, una por una.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes someterte a Dios al creer en Dios

338. El mayor defecto de la gente en su fe en Dios es que solo creen de palabra y Dios está totalmente ausente de sus vidas cotidianas. Todas las personas, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. De la boca de la gente salen muchas oraciones a Dios, pero Él tiene poco lugar en sus corazones, y por eso Dios la pone a prueba una y otra vez. Ya que las personas son impuras, Dios no tiene otra alternativa que probarlas para que se sientan avergonzadas y lleguen a conocerse a sí mismas en medio de las pruebas. De otro modo, la humanidad se convertiría en los descendientes del arcángel y se volvería cada vez más corrupta. En el proceso de su fe en Dios, cada persona desecha muchos de sus motivos y objetivos personales bajo la incesante purificación de Dios. De lo contrario, Dios no tendría manera de usar a nadie ni de hacer en la gente la obra que debe hacer. Dios primero purifica a la gente y, mediante este proceso, las personas llegan a conocerse a sí mismas y Dios puede cambiarlas. Solo entonces puede Dios obrar Su vida en ellas y solo así puede el corazón del hombre volverse por completo a Dios. Y por eso creer en Dios no es tan sencillo como dice la gente. Tal como lo ve Dios, si solo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, y si estás limitado únicamente a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad ni vivir la palabra de Dios, esto sigue probando que no tienes un corazón amante de Dios y muestra que tu corazón no le pertenece. Se puede llegar a conocer a Dios creyendo en Él: este es el objetivo final y es el objetivo de la búsqueda del hombre. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que puedan hacerse realidad en tu práctica. Si solo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Solo si luego también practicas y vives Su palabra, tu fe puede considerarse completa y de acuerdo con las intenciones de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad

339. Al creer en Dios y seguirlo, debes tener un corazón amante de Dios, debes desechar tu carácter corrupto, debes buscar la satisfacción de las intenciones de Dios y debes cumplir con el deber de un ser creado. Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr satisfacer las intenciones de Dios. Como eres un ser humano creado, debes someterte al Señor que te creó, porque eres intrínsecamente incapaz de controlarte y no tienes la capacidad inherente de controlar tu propio porvenir. Como eres una persona que cree en Dios, debes perseguir la santificación y el cambio. Como eres un ser creado, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por medio de la cual puedes hacer tu deber; y pueden llevarlo a cabo —y deben llevarlo a cabo— todas las personas que actúan con justicia.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra

340. El requisito primordial de la creencia del hombre en Dios es que tenga un corazón honesto, que se pueda entregar por completo y someterse realmente. Lo más difícil para el hombre es entregar toda su vida a cambio de una creencia verdadera, a través de la cual puede obtener toda la verdad y cumplir con su deber como ser creado. Esto es inalcanzable para aquellos que fracasan y lo es incluso más para quienes no pueden encontrar a Cristo. Precisamente porque al hombre no se le da bien entregarse totalmente a Dios, porque no está dispuesto a hacer su deber por el Creador, porque ha visto la verdad pero la evita y camina por su propia senda, porque su búsqueda siempre sigue la senda de los que han fracasado y porque siempre se rebela contra el Cielo; por todo eso, el hombre siempre fracasa y se enreda en las intrigas de Satanás y en su propia red. Como el hombre no conoce a Cristo, como no es experto en el entendimiento y la experiencia de la verdad, como adora demasiado a Pablo y su deseo de ir al cielo es demasiado fuerte, como siempre está exigiendo que Cristo le obedezca y dándole órdenes a Dios, todas esas grandes figuras elevadas y aquellos que han experimentado las vicisitudes del mundo siguen siendo incapaces de escapar a la muerte y mueren en medio del castigo de Dios. Todo lo que puedo decir de tales personas es que tienen muertes nada naturales. La consecuencia que afrontan —su muerte— no se produce sin justificación y, aparte de eso, ¿no es su fracaso aún más intolerable para la ley del Cielo? La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre. Sin embargo, Cristo solo está proveyendo la verdad; Él no ha venido aquí a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, que el hombre tenga éxito o no en lo que se refiere a la verdad depende enteramente de su propia búsqueda. Este es un asunto que nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por la búsqueda del hombre. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse por completo a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que los seres creados deben hacer. La mayoría de las personas tienen un poco de conocimiento sobre la búsqueda y los destinos de Pablo y Pedro, pero solo conocen el desenlace para Pedro y Pablo e ignoran el secreto subyacente al éxito de Pedro o las deficiencias que llevaron al fracaso de Pablo. Y así, si sois completamente incapaces de percibir la esencia de su búsqueda, la búsqueda de la mayoría de vosotros seguirá fracasando y, aunque un pequeño número de vosotros tengáis éxito, seguiréis sin ser iguales a Pedro. Si la senda de tu búsqueda es la correcta, tendrás una esperanza de éxito; si la senda que recorres en la búsqueda de la verdad es la errónea, siempre serás incapaz de tener éxito y encontrarás el mismo desenlace que Pablo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra

341. En tu fe en Dios, debes someterte a Él, poner la verdad en práctica y cumplir todos tus deberes. Adicionalmente, debes entender las cosas que deberías experimentar. Si solo experimentas la poda, la disciplina y el juicio, si solo disfrutas de Dios, pero eres incapaz de sentir cuándo te está disciplinando o podando, esto es inaceptable. Quizás en este caso de refinamiento, te mantengas firme en tu postura. Esto es aún insuficiente; debes seguir adelante. La lección de amar a Dios es infinita; jamás tendrá un final. Las personas consideran que creer en Dios es demasiado simple, pero una vez que lo experimentan de verdad, son conscientes de que creer en Dios no es tan simple como las personas imaginan. Cuando Dios obra para refinar al hombre, este sufre. Mientras mayor sea el refinamiento de una persona, más grande será su corazón amante de Dios y más del gran poder de Dios se revelará en ella. En cambio, cuanto menos refinamiento atraviesa una persona, más pequeño será su corazón amante de Dios y menos poder de Dios se revelará en ella. Cuanto mayor sea el refinamiento y el dolor de una persona, y más grande el tormento que experimente, más profundo se hará su amor por Dios, más auténtica se hará su fe en Él y más profundo será su conocimiento de Él. En tus experiencias, verás que esa gente que experimenta gran refinamiento y sufrimiento, a la que se poda y disciplina mucho, tiene un profundo amor por Dios y un conocimiento más hondo y completo de Él. Aquellos que no han experimentado la poda solo tienen un conocimiento superficial. Solo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da gracia a las personas para que puedan disfrutar de Él”. Si ellos han experimentado la poda y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa y significativa es; cuanto más impenetrable te resulte y cuanto más contradictoria sea con tus conceptos, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y hacerte perfecto. ¡Qué inmenso es el significado de la obra de Dios! Si Dios no refinara al hombre de esta manera, si Él no obrara por este medio, entonces Su obra sería ineficaz y no tendría relevancia. Aquí radica la extraordinaria relevancia de lo que se mencionó en el pasado; la de que Dios selecciona y obtiene este grupo y lo hace completo en los últimos días. Cuanto mayor es la obra que Él lleva a cabo en vosotros, más profundo y puro es vuestro amor por Dios, y cuanto mayor es la obra de Dios, más puede el hombre entender algo de Su sabiduría y más profundo es el conocimiento que el hombre tiene de Él.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento

342. La creencia en Dios exige sumisión a Él y experiencia de Su obra. Él ha realizado mucha obra; se podría decir que, para las personas, todo es perfeccionamiento, refinamiento y, más aún, castigo. No ha habido un solo paso de la obra de Dios que haya estado en sintonía con las nociones humanas; lo que las personas han disfrutado son las duras palabras de Dios. Cuando Él venga, las personas deben disfrutar de Su majestad y de Su ira. Sin embargo, por muy duras que sean Sus palabras, Él viene a salvar y a perfeccionar al hombre. Como seres creados, las personas deberían cumplir con los deberes que les corresponden y mantenerse firmes en su testimonio de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían mantener el testimonio correspondiente y dar testimonio resonante por Dios. Una persona que hace esto es un vencedor. Independientemente de cómo te refine Dios, deberías mantenerte lleno de fe y no perder nunca la fe en Él, así como también deberías hacer lo que el hombre debería hacer. Esto es todo lo que Dios requiere del hombre; Él requiere que el corazón del hombre pueda volverse plenamente a Él y estar dirigido hacia Él en todo momento. Una persona tal es un vencedor. Aquellos a los que Dios alude como “vencedores” son personas que siguen siendo capaces de mantenerse firmes en el testimonio, de conservar su fe y su lealtad a Dios y, pase lo que pase, conservan un corazón puro ante Dios y mantienen su amor genuino por Él mientras están bajo la influencia de Satanás y se hallan bajo su asedio, es decir, cuando se encuentran entre las fuerzas de la oscuridad. De esta manera, se han mantenido firmes en el testimonio ante Dios. Tales personas son aquellas a las que Él alude como “vencedores”. Si tu búsqueda es excelente cuando Dios te bendice, pero retrocedes cuando Él no lo hace, ¿es esto pureza? Dado que estás seguro de que este camino es verdadero, debes seguirlo hasta el final; debes mantener tu lealtad a Dios. Dado que has visto que Dios ha venido a la tierra a perfeccionarte personalmente, debes entregarle del todo tu corazón. Si, sin importar lo que Dios haga —tal vez te da un desenlace desfavorable al final—, tú de todos modos puedes seguirlo, eso significa que has mantenido tu pureza ante Dios. La ofrenda de un cuerpo espiritual santo y una virgen pura a Dios, de lo cual se ha hablado, significa mantener un corazón sincero ante Él. La sinceridad del hombre es pureza, y aquellos que pueden ser sinceros hacia Dios han mantenido la pureza. Esto es lo que deberías poner en práctica. Cuando debes orar, oras; cuando debes reunirte en comunión, lo haces; cuando debes cantar himnos, cantas; y cuando debes rebelarte contra la carne, te rebelas contra ella. Cuando haces tu deber, no eres negligente; cuando te enfrentas a pruebas, te mantienes firme. Esto es lealtad a Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios

343. Cuando Moisés golpeó la roca y brotó de ella el agua conferida por Jehová, fue gracias a su fe. Cuando David tocó el arpa y la lira para alabarme, a Mí, Jehová —con el corazón lleno de alegría— fue gracias a su fe. Cuando Job perdió su ganado que llenaba las montañas y enormes cantidades de riqueza, y su cuerpo se cubrió de dolorosas llagas, fue debido a su fe. Cuando él pudo escuchar Mi voz, la voz de Jehová, y ver Mi gloria, la gloria de Jehová, fue gracias a su fe. Que Pedro haya podido seguir a Jesucristo fue debido a su fe. Que pudiera ser clavado en la cruz por Mí y dar un testimonio glorioso también fue debido a su fe. Cuando Juan vio la imagen gloriosa del Hijo del hombre, fue debido a su fe. Cuando vio la visión de los últimos días, fue, aún más, a causa de su fe. La razón por la que las denominadas “multitudes de las naciones gentiles” han obtenido Mi revelación y han llegado a tener conocimiento de que Yo he regresado en la carne para llevar a cabo Mi obra entre los hombres es también su fe. ¿Acaso todos los que son golpeados por Mis severas palabras —y que, sin embargo, obtienen consuelo en esto y son salvados— no lo logran por causa de su fe? Debido a su fe, las personas han recibido muchas cosas y no necesariamente bendiciones. Quizá no reciban la clase de felicidad y gozo que sintió David o quizá Jehová no les otorgue agua como hizo con Moisés. Por ejemplo, en el caso de Job, este fue bendecido por Jehová a causa de su fe, pero también recibió adversidad. Ya sea que recibas bendiciones o adversidad, ambos son acontecimientos benditos. Si no fuera por tu fe, no serías capaz de recibir esta obra de conquista y mucho menos de ver los actos de Jehová manifestados ante tus ojos hoy; no serías capaz de ver esto y, menos aún, podrías obtenerlo. Estas adversidades, estas calamidades, y todos los juicios, si no te sobrevinieran, ¿serías capaz de ver hoy los actos de Jehová? Hoy, la fe es la que te permite ser conquistado, y es el que seas conquistado lo que te permite creer en cada acto de Jehová. Es solo debido a la fe que recibes este tipo de castigo y juicio. Por medio de ellos, eres conquistado y perfeccionado. Si no fuera por el castigo y el juicio de hoy, tu fe sería en vano, porque no conocerías a Dios; sin importar lo mucho que creyeras en Él, tu fe solo sería palabras vacías y no tendría ninguna realidad. Es solo después de que recibes esta obra de conquista, que te hace completamente sumiso, que tu fe se vuelve verdadera y confiable, y tu corazón se vuelve hacia Dios. Aunque seas objeto de muchos juicios y maldiciones por causa de esta palabra, “fe”, tienes, sin embargo, fe verdadera, y has ganado la cosa más verdadera, real y preciosa. Esto se debe a que solo en el transcurso del juicio ves el destino de los seres creados; es en este juicio donde ves la hermosura del Creador; es en esa obra de conquista que contemplas el brazo de Dios; es en esta conquista que llegas a comprender plenamente la vida humana; es en esta conquista que obtienes la senda correcta en la vida y llegas a comprender el verdadero significado del término “hombre”; es solo en esta conquista que ves el carácter justo del Todopoderoso y Su hermoso y glorioso rostro; es en esta obra de conquista donde aprendes sobre el origen del hombre y entiendes la “historia inmortal” de toda la humanidad; es en esta conquista donde llegas a conocer a los antepasados de la humanidad y cuál es el origen de la corrupción de esta; es en esta conquista donde recibes gozo y consuelo, así como reprensión y disciplina interminables y palabras de reproche del Creador a la especie humana que Él creó; es en esta obra de conquista que recibes bendiciones, así como las adversidades que el hombre se merece… ¿No se debe todo esto a ese poquito de fe que tienes? Y ¿acaso no crece tu fe al obtener estas cosas? ¿No has ganado una cantidad enorme?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (1)

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