¿Es un verdadero testimonio de fe en Dios si sólo se disfruta la gracia de Dios?

1 Mar 2019

2. ¿Es un verdadero testimonio de fe en Dios si sólo se disfruta la gracia de Dios?

Las palabras relevantes de Dios:

Si sólo gozas la gracia de Dios, con una vida familiar tranquila o con bendiciones materiales, entonces no has ganado a Dios y tu creencia en Él no se puede considerar satisfactoria. Dios ya ha llevado a cabo una etapa de la obra de la gracia en la carne y le ha otorgado al hombre bendiciones materiales, pero el hombre no puede ser perfeccionado sólo con la gracia, el amor y la misericordia. En las experiencias del hombre, este encuentra algo del amor de Dios y ve el amor y la misericordia de Dios, pero después de experimentar por un periodo de tiempo, ve que la gracia de Dios y Su amor y misericordia no pueden hacer perfecto al hombre y no pueden revelar lo que está corrupto dentro del hombre ni tampoco pueden librar al hombre de su carácter corrupto o hacer perfecto su amor y su fe. La obra de la gracia de Dios fue la obra de un periodo y el hombre no puede depender del disfrute de la gracia de Dios para conocer a Dios.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aquel que simplemente disfruta la gracia de Dios no puede ser perfeccionado por Dios. A algunos les podría satisfacer la paz y el disfrute de la carne, una vida fácil, sin adversidades ni infortunios, vivir en paz con sus familias sin peleas ni discusiones. Incluso podrían creer que esta es la bendición de Dios, pero, en realidad es simplemente la gracia de Dios. Vosotros no podéis sentiros satisfechos simplemente con disfrutar de la gracia de Dios. Este tipo de pensamiento es demasiado vulgar. Aunque leas la palabra de Dios diariamente, ores cada día, y tu espíritu sienta una alegría y paz particular, al final todavía no puedes realmente hablar de ningún tipo de conocimiento de Dios ni de Su obra, ni tener tales experiencias, y no importa cuánto de la palabra de Dios hayas comido y bebido, si solamente sientes paz y disfrute en tu espíritu, y que la palabra de Dios es incomparablemente dulce, como si no la pudieses disfrutar suficientemente, pero no tienes la experiencia práctica ni la realidad de la palabra de Dios, entonces, ¿qué puedes recibir de semejante tipo de fe en Dios? Si no puedes vivir la esencia de la palabra de Dios, tu comer y beber las palabras de Dios y tus oraciones se relacionan totalmente con la religión. Entonces, este tipo de hombre no puede ser perfeccionado ni ganado por Dios.

Extracto de ‘Promesas a aquellos que han sido perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios hace perfectas a las personas por medio de su obediencia, por medio de su comer, beber y disfrutar las palabras de Dios y por medio del sufrimiento y refinamiento en sus vidas. Sólo por medio de una fe como esta el carácter de las personas puede cambiar, sólo entonces pueden poseer el conocimiento verdadero de Dios. No estar satisfechos con vivir en medio de las gracias de Dios, tener sed de un modo activo de la verdad, buscar la verdad y buscar ser ganados por Dios, esto es lo que quiere decir obedecer conscientemente a Dios; esta es precisamente la clase de fe que Dios quiere. Las personas que no hacen nada más que disfrutar las gracias de Dios no pueden ser perfeccionadas o cambiadas, y su obediencia, su piedad, su amor y su paciencia, todo es superficial. Las que sólo disfrutan las gracias de Dios no pueden conocer a Dios realmente, e incluso cuando conocen a Dios, su conocimiento es superficial, y dicen cosas como que Dios ama al hombre o que Dios es compasivo con el hombre. Esto no representa la vida del hombre y no demuestra que las personas conozcan verdaderamente a Dios. Si, cuando las palabras de Dios las refinan, o cuando Sus pruebas vienen sobre ellas, las personas no pueden obedecer a Dios —si, en cambio, se vuelven indecisas y caen— entonces no son obedientes en lo más mínimo.

Extracto de ‘Deberías obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La creencia en Dios que las personas tienen busca hacer que Dios les dé un destino adecuado, que les dé toda la gracia bajo el sol, hacer que Dios sea su sirviente, hacer que Dios mantenga con ellas una relación pacífica y amigable y que nunca haya ningún conflicto entre ellos. Es decir, su creencia en Dios exige que Dios prometa cumplir todas sus demandas y que les otorgue todo por lo que oran, tal como dice en la Biblia: “Escucharé todas vuestras oraciones”. Exigen que Dios no juzgue a nadie ni trate a nadie, ya que Dios siempre es el bondadoso Salvador Jesús quien mantiene una buena relación con las personas en todos los tiempos y en todos los lugares. Así es como las personas creen en Dios: le exigen con descaro y creen que, independientemente de si son rebeldes u obedientes, Él les otorgará ciegamente todo lo que le pidan. Le “cobran deudas” a Dios continuamente, pues creen que Él debe “reembolsarles” sin resistirse de ninguna manera y, además, pagar el doble; piensan que, independientemente de que Dios haya obtenido algo de ellas o no, ellas lo pueden manipular y que Él no puede orquestar arbitrariamente a las personas, y, mucho menos, revelarles Su sabiduría y Su carácter justo —que han estado ocultos durante muchos años— cuando Él quiera y sin su permiso. Simplemente le confiesan a Dios sus pecados, pues creen que Dios sencillamente los absolverá y que no va a cansarse de hacerlo y que esto continuará para siempre. Ellas simplemente le dan órdenes a Dios y Él solo las obedece, porque está registrado en la Biblia que Dios no vino a ser servido por el hombre, sino a servirle a él, y que Él está aquí para ser su siervo. ¿No habéis creído siempre de esta manera? Cuando no podéis obtener nada de Dios entonces queréis huir. Y cuando no entendéis algo, os sentís demasiado resentidos e incluso llegáis tan lejos como para lanzar toda clase de insultos. Simplemente no le permitiréis a Dios mismo expresar completamente Su sabiduría y maravilla, sino que en lugar de eso sólo queréis disfrutar la comodidad y el confort temporales. Hasta ahora, vuestra actitud en vuestra creencia en Dios ha sido la misma opinión antigua. Si Dios os muestra sólo un poco de majestad os ponéis tristes; ¿veis ahora exactamente cómo es vuestra estatura? No penséis que todos vosotros sois leales a Dios cuando, de hecho, vuestras antiguas opiniones no han cambiado. Cuando nada malo te sucede, piensas que todo es cosa fácil y amas a Dios hasta las cimas más altas. Pero cuando algo pequeño te sucede, caes en el infierno. ¿Estás con ello siendo leal a Dios?

Extracto de ‘Debes dejar de lado las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para traer la salvación al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

La mayoría de las personas creen en Dios por buscar la paz y otros beneficios. A menos que sea para tu beneficio, no crees en Dios, y si no puedes recibir las gracias de Dios, te pones de mal humor. ¿Cómo puede esta ser tu verdadera estatura lo que has dicho? Cuando se trata de incidentes familiares inevitables, tales como niños que se enferman, seres queridos hospitalizados, bajo rendimientos de los cultivos, persecución de miembros de la familia, hasta estos frecuentes asuntos de la vida cotidiana son demasiado para ti. Cuando tales cosas suceden, caes en pánico, no sabes qué hacer, y la mayor parte del tiempo te quejas de Dios. Te quejas de que las palabras de Dios te engañaron, de que la obra de Dios se burló de ti. ¿No tenéis tales pensamientos? ¿Piensas que tales cosas suceden entre vosotros sólo pocas veces? Pasáis todos los días viviendo en medio de tales eventos. No le dais el más mínimo pensamiento al éxito de vuestra fe en Dios y cómo cumplir la voluntad de Dios. Vuestra verdadera estatura es demasiado pequeña, incluso más pequeña que la de un pollito. Cuando el negocio de vuestra familia pierde os quejáis de Dios, cuando os encontráis en un ambiente sin la protección de Dios todavía os quejáis de Dios, y os quejáis incluso cuando uno de vuestros pollos muere o una vieja vaca en el corral enferma. Os quejáis cuando es tiempo de que vuestro hijo se case pero vuestra familia no tiene suficiente dinero; quieres cumplir con el deber de anfitrión, pero no te lo puedes permitir, y entonces también te quejas. No paras de quejarte, y a veces no vas a las reuniones ni comes ni bebes las palabras de Dios a causa de esto; a veces te vuelves negativo durante un largo periodo de tiempo. Nada de lo que te pasa hoy tiene ninguna relación con tus perspectivas o destino; estas cosas sucederían aunque no creyeras en Dios, pero hoy le pasas la responsabilidad de ellas a Dios e insistes en decir que Dios te ha eliminado. ¿Qué de tu creencia en Dios? ¿Realmente has ofrecido tu vida? Si sufrierais las mismas pruebas que Job, ninguno entre vosotros que seguís a Dios hoy podríais permanecer firmes, todos vosotros caeríais. Y es que hay, sencillamente, un mundo de diferencia entre vosotros y Job. Hoy, si la mitad de vuestros bienes fuera incautada os atreveríais a negar la existencia de Dios; si os quitaran a vuestro hijo o hija, correríais por las calles poniendo el grito en el cielo; si tu única manera de ganarte la vida llegara a un callejón sin salida, intentarías polemizar con “Dios”, preguntarías por qué al principio dije tantas palabras para asustarte. No hay nada que no os atreveríais a hacer en tales momentos. Esto muestra que no habéis obtenido ningún verdadero entendimiento y que no tenéis verdadera estatura.

Extracto de ‘Práctica (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Estás contento de vivir bajo la influencia de Satanás, con paz y gozo y un poco de comodidad carnal? ¿No eres la más vil de todas las personas? Nadie es más insensato que los que han contemplado la salvación, pero no buscan ganarla; estas son personas que se atiborran de la carne y gozan a Satanás. Esperas que tu fe en Dios no acarree ningún reto o tribulación o la más mínima dificultad. Siempre buscas aquellas cosas que no tienen valor, y no le fijas ningún valor a la vida, poniendo en cambio tus propios pensamientos extravagantes antes que la verdad. ¡Eres tan despreciable! Vives como un cerdo, ¿qué diferencia hay entre ti y los cerdos y los perros? ¿No son todos los que no buscan la verdad, y en cambio aman la carne, unas bestias? ¿No son todos esos muertos sin espíritus los cadáveres vivientes? ¿Cuántas palabras se han hablado entre vosotros? ¿Se ha hecho sólo poco de obra entre vosotros? ¿Cuánto he provisto entre vosotros? ¿Y por qué no lo has obtenido? ¿De qué tienes que quejarte? ¿No es el caso de que no has obtenido nada porque estás demasiado enamorado de la carne? ¿Y no es porque tus pensamientos son muy extravagantes? ¿No es porque eres muy estúpido? Si no puedes obtener estas bendiciones, ¿puedes culpar a Dios por no salvarte? Lo que buscas es poder ganar la paz después de creer en Dios, que tus hijos no se enfermen, que tu esposo tenga un buen trabajo, que tu hijo encuentre una buena esposa, que tu hija encuentre un esposo decente, que tu buey y tus caballos aren bien la tierra, que tengas un año de buen clima para tus cosechas. Esto es lo que buscas. Tu búsqueda es sólo para vivir en la comodidad, para que a tu familia no le sucedan accidentes, para que los vientos te pasen de largo, para que el polvillo no toque tu cara, para que las cosechas de tu familia no se inunden, para que no te afecte ningún desastre, para vivir en el abrazo de Dios, para vivir en un nido acogedor. Un cobarde como tú, que siempre busca la carne, ¿tienes corazón, tienes espíritu? ¿No eres una bestia? Yo te doy el camino verdadero sin pedirte nada a cambio, pero no buscas. ¿Eres uno de los que creen en Dios? Te otorgo la vida humana real, pero no la buscas. ¿Es que no puedes ser diferente a un cerdo o a un perro? Los cerdos no buscan la vida del hombre, no buscan ser limpiados y no entienden lo que es la vida. Cada día, después de hartarse de comer, simplemente se duermen. Te he dado el camino verdadero, pero no lo has obtenido: tienes las manos vacías. ¿Estás dispuesto a seguir en esta vida, la vida de un cerdo? ¿Qué significado tiene que tales personas estén vivas? Tu vida es despreciable y vil, vives en medio de la inmundicia y el libertinaje y no persigues ninguna meta; ¿no es tu vida la más innoble de todas? ¿Tienes las agallas para mirar a Dios? Si sigues teniendo esa clase de experiencia ¿vas a conseguir algo?

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Entendéis ahora lo que es creer en Dios? ¿Acaso es contemplar señales y prodigios? ¿Es ascender al cielo? Creer en Dios no es para nada fácil. Esas prácticas religiosas deben ser eliminadas; buscar la sanación de los enfermos y la expulsión de demonios, enfocarse en señales y prodigios, codiciar más de la gracia, la paz y el gozo de Dios, buscar las perspectivas y comodidades de la carne, estas son prácticas religiosas, y esas prácticas religiosas son una forma vaga de creencia. ¿Qué es hoy creer realmente en Dios? Es la aceptación de Su palabra como la realidad de tu vida y el conocimiento de Dios de Su palabra para lograr un amor verdadero hacia Él. Más claro: creer en Dios es para que puedas obedecerle, amarle y llevar a cabo el deber que debería realizar una criatura de Dios. Este es el objetivo de creer en Dios. Se tiene que lograr el conocimiento de la hermosura de Dios, de lo digno que Él es de reverencia, de cómo Él hace la obra de salvación y de perfeccionamiento en Sus criaturas; esto es lo mínimo que debe poseer en su creencia de Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de la vida en la carne a la vida de amar a Dios, de una vida dentro de lo natural a una vida dentro del ser de Dios, es salir de bajo el campo de acción de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios, es ser capaz de lograr obedecer a Dios y no a la carne, es permitir que Él gane todo tu corazón, permitirle que te perfeccione y liberarte del carácter satánico corrupto. Creer en Dios es, principalmente, para que Su poder y Su gloria puedan manifestarse en ti y tú puedas hacer Su voluntad, cumplas Su plan y seas capaz de dar testimonio de Él delante de Satanás. Creer en Dios no debería ser para contemplar señales y prodigios ni por el bien de la carne personal, sino para buscar conocer a Dios y ser capaz de obedecerle, y, como Pedro, obedecerle hasta la muerte. Esto es, principalmente, lo que hay que lograr.

Extracto de ‘Todo se realiza por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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