Hoy en día, las relaciones interpersonales son frágiles y deben nutrirse con esmero. La gente es propensa a discutir y luchar entre sí por el interés personal en cualquier momento, incluso muchos se convierten en enemigos. Entonces ¿cómo pueden llevarse bien con los demás?

7 May 2021

Las palabras relevantes de Dios:

En el carácter de las personas normales no hay deshonestidad ni engaño, las personas tienen una relación normal entre ellas, no están solas y su vida no es ni mediocre ni decadente. Del mismo modo, Dios es exaltado entre todas las personas, Sus palabras se propagan entre los hombres, las personas viven en paz unas con otras y, bajo el cuidado y la protección de Dios, la tierra está llena de armonía, sin la interferencia de Satanás, y la gloria de Dios tiene la máxima importancia entre los hombres. Tales personas son como ángeles: puras, animadas, no se quejan nunca de Dios y dedican todos sus esfuerzos solamente a la gloria de Dios en la tierra.

Extracto de ‘Capítulo 16’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Si no tienes una relación normal con Dios, entonces no importa lo que hagas para mantener tus relaciones con otras personas, no importa qué tan duro trabajes o cuánta energía inviertas, todo esto solo se corresponderá con una filosofía humana de vida. Estás manteniendo tu posición entre las personas a través de una perspectiva y filosofía humanas para que la gente te alabe, pero no estás siguiendo la palabra de Dios para establecer relaciones normales con la gente. Si no te centras en tus relaciones con las personas, sino que mantienes una relación normal con Dios, si estás dispuesto a darle tu corazón a Dios y a aprender a obedecerle, entonces, de manera natural, tus relaciones con todas las personas serán normales. De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones carnales, pero en el espíritu hay comunicación mutua, así como mutuo amor, consuelo y provisión. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía humana de vivir, sino que se forman de una manera muy natural, llevando la carga de Dios. No requieren de un esfuerzo que provenga del hombre. Solo necesitas practicar según los principios-palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser considerado con la voluntad de Dios? ¿Estás dispuesto a ser una persona “sin razón” delante de Dios? ¿Estás dispuesto a darle tu corazón por completo a Dios y no pensar en tu posición entre las personas? Entre todas las personas con las que tienes contacto, ¿con quiénes tienes mejor relación? ¿Con cuáles tienes peor relación? ¿Son normales tus relaciones con las personas? ¿Tratas a todas las personas de manera equitativa? ¿Se mantienen tus relaciones con los demás según tu filosofía de vivir, o se edifican sobre el fundamento del amor de Dios? Cuando una persona no da su corazón a Dios, su espíritu se vuelve obtuso, insensible e inconsciente. Esta clase de persona nunca entenderá las palabras de Dios ni tendrá una relación normal con Él; el carácter de esta clase de persona nunca cambiará.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Una relación normal entre las personas se establece sobre el fundamento de entregar sus corazones a Dios, y no por medio del esfuerzo humano. Sin Dios en el corazón, las relaciones interpersonales son solamente relaciones carnales. No son normales, sólo un mero abandono a los deseos físicos; son relaciones que Dios aborrece, que detesta. Si dices que tu espíritu ha sido conmovido, pero siempre quieres tener comunión con personas que te agradan, con quienquiera que estimes, y si hay otra persona buscando que no te agrada, o contra la que incluso tienes un prejuicio y no te relacionas con ella, esto es otra prueba de que estás sometido a tus emociones y que no tienes una relación para nada normal con Dios. Estás tratando de engañar a Dios y cubrir tu propia fealdad. Incluso si puedes compartir algo de entendimiento, tus intenciones siguen siendo equivocadas, entonces todo lo que haces es bueno solo según los estándares humanos. Dios no te elogiará, estás actuando de acuerdo a la carne, no de acuerdo a la carga de Dios. Si puedes tranquilizar tu corazón delante de Dios y tener interacciones normales con todos los que aman a Dios, solo entonces eres apto para que Dios te use. De esta manera, sin importar cómo te relaciones con otros, no será de acuerdo con una filosofía de vivir, sino que será ante Dios, viviendo de una manera que es considerada con Su carga. ¿Cuántas personas así hay entre vosotros? ¿Son realmente normales tus relaciones con los demás? ¿Sobre qué fundamento se edifican? ¿Cuántas filosofías de vida hay dentro de ti? ¿Han sido desechadas? Si tu corazón no puede volverse por completo hacia Dios, no eres de Él, sino que procedes de Satanás, y al final volverás a él. No eres digno de pertenecer al pueblo de Dios. Todo esto requiere tu cuidadosa consideración.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando tu relación con Dios se haya vuelto normal, también tendrás relaciones normales con las personas. Todo se construye sobre la base de las palabras de Dios. Come y bebe las palabras de Dios, y luego pon en práctica Sus requisitos, corrige tus puntos de vista y evita hacer cualquier cosa que se resista a Dios o perturbe a la iglesia. No hagas nada que no beneficie la vida de tus hermanos y hermanas; no digas nada dañino para los demás ni hagas nada vergonzoso. Sé justo y honorable en todo lo que hagas y asegúrate de que cada acción sea presentable delante de Dios. Aunque la carne pueda algunas veces ser débil, debes poder ser capaz de poner los intereses de la familia de Dios en primer lugar, sin ambición de obtener un beneficio personal, y debes poder ser capaz de actuar de manera justa. Si puedes practicar de esta manera, entonces tu relación con Dios será normal.

En todo lo que hagas, debes examinar si tus intenciones son correctas. Si puedes actuar conforme a los requisitos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el estándar mínimo. Observa tus intenciones, y si descubres que han surgido intenciones incorrectas, dales la espalda y actúa conforme a las palabras de Dios; así te convertirás en alguien que es correcto delante de Dios, que a la vez demuestra que su relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es en aras de Dios y no en aras de ti. En todo lo que hagas y digas, sé capaz de enderezar tu corazón y sé justo en tus acciones y no te dejes llevar por tus emociones ni actúes conforme a tu propia voluntad. Estos son principios por los cuales los que creen en Dios deben conducirse.

Extracto de ‘¿Cómo es tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Independientemente del grupo en el que te encuentres, si eres capaz de superar la envidia, las disputas, las burlas y el menosprecio que existen entre las personas, y las varias maneras de herir y las técnicas que las personas emplean en su trato con los demás, si eres capaz de reconocerlos y no ser gobernado por estas cosas, y abordarlas correctamente, sin caer en la sangre caliente, la naturalidad o un carácter satánico corrupto, entonces tus relaciones con otras personas se volverán normales y podrás, en general, llevarte bien con los demás. Si puedes llevarte bien con cualquier persona corriente y no dejar que ninguna persona, materia o cosa te controle o altere cuando estás junto a otras, entonces tu estado será normal y vivirás ante Dios. Dondequiera que haya gente, habrá disputas. Si no vives según la verdad cuando haya disputas, te verás arrastrado hacia ellas. ¿Qué implican las disputas? Discordia, envidia, odio, desprecio, competitividad, juzgarse unos a otros, competir unos con otros por altos cargos, comparar dones, capacidades, figuras, belleza, calibre, estatus, reputación, roles, qué discurso tiene más peso, quién es más útil y quién es más fuerte. Pasas todo el día comparándote con otros en estas cosas, atrapado en estas disputas, incapaz de una vida espiritual normal, y de encontrarte en una paz normal ante Dios. En tu corazón, a menudo te verás envuelto en estas disputas, en peleas y riñas que no solo te harán daño a ti, sino también a los demás, y así nunca podrás presentarte ante Dios. Cuando alguien te diga algo poco amable, te pondrás negativo; cuando alguien esté más dotado que tú, tenga un calibre más alto y una mente más rápida que tú, te sentirás incómodo y querrás competir con ellos. Qué manera tan lamentable, agotadora y dolorosa de vivir, siempre enmarañado en estos estados. ¿Y acaso esto no interfiere con la vida espiritual? Si no eres capaz de encontrar una salida a esto, a menudo sufrirás pérdidas en tu vida.

Extracto de ‘El principio más fundamental para la práctica de la entrada en la realidad-verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo

Si dos personas quieren llevarse bien, deben sincerarse mutuamente, lo que es aún más necesario entre personas que han de trabajar juntas en armonía. A veces, al relacionarse dos personas, chocan sus personalidades o tienen entornos familiares, orígenes o condiciones económicas diferentes. Sin embargo, si esas dos personas son capaces de sincerarse mutuamente y del todo sobre sus problemas, comunicarse sin mentiras ni engaños y mostrarse a corazón abierto, de esa forma podrán hacerse amigos de verdad; es decir, íntimos. Cuando la otra persona tenga una dificultad, quizá recurra a ti y a nadie más. Incluso si la regañas, sabe que eres sincero, pues sabe que eres una persona honesta, de corazón sincero y honesto. ¿Podéis ser así vosotros? ¿Sois así? Si no lo sois, tú no eres honesto. Al relacionarte con los demás, primero debes hacer que perciban tu corazón veraz y tu sinceridad. Si al hablar, establecer contacto y trabajar con los demás, las palabras de alguien son superficiales, grandilocuentes, chistosas, aduladoras, irresponsables e imaginarias, o si simplemente habla para buscar el favor del otro, entonces sus palabras carecen de toda credibilidad y no tienen la menor sinceridad. Es su modo de relacionarse con los demás, sean quienes sean. ¿Una persona así tiene un corazón honesto? No es una persona honesta.

Extracto de ‘Solo si se es honesto se puede vivir con auténtica semejanza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Satanás ha corrompido a las personas de una manera demasiado profunda y estas carecen de cualquier comprensión de la verdad, por lo que es necesario practicar la tolerancia hacia todo tipo de personas, ¿y qué me han costado Mis muchos años de tolerancia? Yo lo tolero todo; soy tolerante con todo el mundo y nunca soy severo; Yo converso y comunico con la gente, dirigiendo amablemente la conversación, volviéndola consciente, haciéndole entender la razón detrás de las cosas, y me comporto así con todos. Si nada funciona, da igual lo que diga, dejo que se vayan. No te tengas en tan alta estima como para que, cuando los demás no te hagan caso, te sientas ofendido y te parezca que has sufrido una gran indignidad. No importa. Lo importante es que todo lo que hagas, lo hagas ante Dios; debes dar cuenta de ti mismo a Dios. Todo lo que hagas debe ser de beneficio para los demás. A vosotros esto os puede parecer un requisito un poco oneroso, pero eso es porque la gente carece de esa humanidad y estatura. Por encima de todo, debéis considerar cómo mantener un estado normal mientras vivís ante Dios. ¿Qué debéis hacer cuando la naturalidad y la sangre caliente estén a punto de estallar? Apresuraros a acudir ante Dios y a gritar Su nombre. Cuando grites Su nombre, sentirás que tu ira y tu resentimiento desaparecen y se disipan. ¿A dónde van? ¿Por qué de repente no puedes recordar los extraños pensamientos y teorías de tu mente? ¿Qué es lo que sucede? Dios despeja lo que hizo Satanás, y las justificaciones y las cosas propias de la sangre caliente en la mente del hombre, proporcionándote paz y alegría, aplacando tu corazón un poco cada vez, hasta que te dices: “¿Cómo he podido ser tan impulsivo ahora mismo? ¿Cómo he podido ser tan estúpido? ¿Tan tonto? ¿Qué importaba? Estaba muy enfadado, es bueno que llamara a Dios y Él me ayudara y me diera fuerzas; Dios estaba realmente ahí, guardándome. Me protegió y evitó que pecara contra Él. Puedo sentir realmente Su gracia”. La tolerancia, el amor y la compasión de Dios no tienen límites, y la gente debe aprender a presentarse ante Dios para pedirlo y recibirlo. Mientras tengas fe y sinceridad, Dios te dará estas cosas y te ayudará a conseguirlas todas. Un ser humano no puede hacer esas cosas, pero Dios sí. Así que, antes de hacer cualquier cosa, debes pensar primero si es realmente necesario. Si aún no lo has pensado bien, asegúrate de estar en paz. Antes de hacer cualquier cosa, antes de que tu sangre caliente estalle, debes calmarte, clamar el nombre de Dios, y pensar si lo que haces está de acuerdo con Su voluntad; si lo que haces no es satisfactorio para Dios, Él te ayudará a domar tu sangre caliente, poco a poco, y a resolver la situación. ¿Será esto beneficioso para ti? Si las personas son demasiado intratables cuando están juntas, les será difícil volver al estado más primigenio de su relación, así que, cuando estés a punto de explotar, cuando la naturalidad y la sangre caliente estén a punto de brotar de ti, y cuando ambas cosas puedan herir a otros, será mejor que pienses un poco y te asegures de orar más a Dios. Has de llevarte bien con los hermanos y hermanas de la iglesia o con los miembros de tu familia, con todos ellos. Este es el requisito mínimo. Cuando uno ha resuelto estas relaciones, su estatura habrá madurado, y serán realmente capaces de asumir tareas y responsabilidades, y podrán aceptar la comisión de Dios.

Extracto de ‘El principio más fundamental para la práctica de la entrada en la realidad-verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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