1. Pablo dijo en la Biblia: “Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios” (Romanos 13:1). “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios” (Hechos 20:28). La mayoría en el mundo religioso se rige por las palabras de Pablo en su creencia de que los pastores y ancianos han sido designados por el Señor y de que lo sirven en las iglesias. Creen que quienes escuchan y obedecen a los pastores y ancianos, obedecen y siguen al Señor, y que escuchar las palabras de los pastores es escuchar las palabras del Señor. ¿Está esto de acuerdo con la voluntad del Señor?

Versículos bíblicos como referencia:

“Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29).

Las palabras relevantes de Dios:

Los hay que leen la Biblia en grandes iglesias y recitan pasajes todo el día, pese a lo cual ninguno de ellos entiende el propósito de la obra de Dios ni hay nadie entre ellos que pueda conocer a Dios; ya no digamos alguien que pueda ser conforme a las intenciones de Dios. Todas son personas sin valor, viles, que se colocan en una posición superior para dar lecciones a “Dios”. Son personas que actúan enarbolando la bandera de Dios, pero se resisten deliberadamente a Él, que llevan la etiqueta de creer en Dios mientras comen la carne y beben la sangre del hombre. Todas esas personas son diablos malvados que devoran almas humanas, jefes demonios que perturban deliberadamente a las personas para que no se embarquen en la senda correcta y son obstáculos que impiden que busquen a Dios. Puede que parezcan “robustas físicamente”, pero ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan a la gente a resistirse a Dios? ¿Cómo van a saber sus seguidores que son diablos vivientes dedicados a devorar almas humanas?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todas las personas que no conocen a Dios son las que se resisten a Él

Mira a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y sentenciosos y sus interpretaciones de la Biblia están sacadas de contexto y guiadas por sus propias nociones y figuraciones. Todos confían en los dones y el conocimiento para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿los seguirían las personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar ciertas doctrinas, o saben cómo ganarse a los demás y cómo usar algunos trucos. Por tanto, engañan a las personas y las llevan ante ellos. Esas personas creen en Dios solo de nombre, pero, en realidad, siguen a estos líderes. Cuando se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: “Tengo que consultarle a mi líder respecto a las cuestiones de fe”. Fíjate que la gente incluso necesita la aprobación y el consentimiento de los demás cuando se trata de creer en Dios y aceptar el camino verdadero; ¿no es esto problemático? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores y anticristos? ¿Acaso no se han convertido en obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero? Esas personas son de la misma clase que Pablo. […] En el pasado, Dios no era estricto con la gente, sin importar que esta creyera en Él de forma falsa o genuina, sin importar si seguía a otros o no perseguía la verdad, porque Él ya había preordinado que, en la fase final, todos aquellos predestinados y escogidos por Él tendrían que presentarse ante Él y aceptar Su juicio. Si, tras aceptar la obra de Dios de los últimos días, la gente continúa adorando y siguiendo a otros, si no persigue la verdad sino que persigue bendiciones y coronas, eso es imperdonable. Esa gente tendrá el mismo final que Pablo.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Al seguir a Dios, todo debería ser según Sus palabras actuales, y esto es de vital importancia: ya sea que estéis buscando la entrada en la vida o satisfacer las intenciones de Dios, todo se debería centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si aquello que compartes y en lo que buscas entrar no gira en torno a las palabras actuales de Dios, entonces eres una persona que está fuera de Sus palabras y no tienes en absoluto la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus huellas. No importa lo asombroso y puro que sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes desprenderte de esas cosas, entonces, en el futuro, serán un enorme obstáculo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz del Espíritu Santo de hoy son benditos. Las personas de eras y generaciones pasadas también siguieron las huellas de Dios, pero no pudieron continuar siguiendo hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las huellas de Dios, siguiendo a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra actual del Espíritu Santo no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto trabajen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto vayan de aquí para allá, esto no significa nada para Dios y Él no los aprobará. […] “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender las intenciones presentes de Dios y poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, someterse y seguir al Dios de hoy y entrar en consonancia con Sus palabras más nuevas. Solo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no solo pueden recibir la aprobación de Dios y pueden verlo, sino que también pueden conocer Su carácter a partir de Su obra más nueva y pueden conocer las nociones del hombre, su rebeldía y su naturaleza y esencia, a partir de Su obra más nueva; además, durante su servicio, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter. Solo las personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocer la obra más reciente de Dios y seguir Sus huellas

Las personas que creen en Dios deben someterse a Él y adorarle. No exaltes ni admires a ninguna persona; no pongas a Dios en primer lugar, a las personas a las que admiras en segundo y, en tercer lugar, a ti. Ninguna persona debe tener un lugar en tu corazón y no debes considerar que las personas —particularmente a las que veneras— están a la par de Dios o que son Sus iguales. Esto es intolerable para Él.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino

Algunas personas no aman la verdad y, mucho menos, el juicio. En cambio, aman el poder y las riquezas; a tales personas se les llama buscadores de poder. Buscan exclusivamente aquellas denominaciones que tienen poder en el mundo y solo buscan a pastores y maestros que provienen de seminarios. A pesar de haber aceptado el camino de la verdad, son, en parte, escépticos e incapaces de entregar todo su cuerpo y toda su mente; de su boca salen palabras de gastarse para Dios, pero sus ojos se enfocan en los grandes pastores y maestros, y ni siquiera miran dos veces a Cristo. Su mente está llena de pensamientos de fama, provecho y gloria. Piensan que no es posible que una persona tan insignificante pueda ser capaz de conquistar a tantos, que alguien tan común y corriente sea capaz de perfeccionar al hombre. Ellos no creen en absoluto que estos “don nadie” que están entre el polvo y el estiércol sean el pueblo escogido por Dios. Ellos creen que si tales personas fueran los objetos de la salvación de Dios, el cielo y la tierra estarían de cabeza y todos los hombres se reirían a mandíbula batiente. Ellos creen que si Dios eligiera a tales personas para ser perfeccionadas, entonces esas grandes figuras se convertirían en Dios mismo. Sus perspectivas están manchadas de incredulidad; más que no creer, son simplemente bestias irracionales. Y es que solo valoran el estatus, el prestigio y el poder, y tienen en alta estima a los grandes grupos y denominaciones y no tienen la menor consideración hacia quienes son dirigidos por Cristo. Simplemente son traidores que le han dado la espalda a Cristo, a la verdad y a la vida.

No admiras la humildad de Cristo, sino que veneras a esos falsos pastores de destacado estatus. No adoras la belleza ni la sabiduría de Cristo, sino que te agradan esos licenciosos que transigen con la inmundicia del mundo. Solo te burlas del dolor de Cristo por no tener ningún lugar para reclinar Su cabeza, pero admiras a esos cadáveres que se apropian de las ofrendas y viven en el libertinaje. No estás dispuesto a sufrir junto a Cristo, pero te lanzas con gusto a los brazos de esos anticristos temerarios y obstinados a pesar de que solo te suministran carne, palabras y control. Incluso ahora, tu corazón sigue volviéndose a ellos, a su reputación, su estatus, sus fuerzas. Y, sin embargo, continúas adoptando una actitud de encontrar la obra de Cristo difícil de aceptar y de no estar dispuesto a aceptarla. Es solo por esto que digo que careces de la fe de reconocer a Cristo. La razón por la que lo has seguido hasta el día de hoy es solo porque no tenías otra opción. En tu corazón siempre se erigen una serie de imágenes elevadas; no puedes olvidar cada una de sus palabras y obras ni sus influyentes palabras y manos. En vuestro corazón, ellos son supremos por siempre y eternamente héroes. Pero esto no es así para el Cristo de hoy. En tu corazón, Él siempre es insignificante, Él siempre es una persona indigna de temor. Porque Él es demasiado común, tiene muy poca influencia y está lejos de ser elevado.

En cualquier caso, Yo digo que todos los que no valoran la verdad son incrédulos y traidores de la verdad. Tales personas nunca recibirán la aprobación de Cristo. ¿Has identificado ahora cuánta incredulidad hay dentro de ti y cuánta traición a Cristo tienes? Te exhorto: puesto que has elegido el camino de la verdad, deberías poner todo el corazón en tu devoción; no seas ambivalente ni vaciles. Debes entender que Dios no es Dios del mundo ni de ninguna persona, sino Dios de todos aquellos que creen verdaderamente en Él, de todos los que lo adoran y de todos aquellos que le muestran devoción y le son fieles.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Eres realmente un creyente en Dios?

Si a la creencia de los creyentes en Dios, por muchos que sean, Él la califica como la de un grupo religioso, entonces estas personas no son objeto de la obra y la salvación de Dios. Él ya lo ha determinado, y no se puede salvar a estas personas. ¿Por qué digo esto? Un grupo sin la obra o guía de Dios que no se somete a Él ni lo adora en absoluto puede creer nominalmente en Dios, pero es a los pastores y ancianos de la religión a quienes siguen y obedecen, y los pastores y ancianos de la religión son por su esencia propios de Satanás e hipócritas. Por tanto, lo que esas personas siguen y obedecen es a Satanás y los diablos. Afirman creer en Dios, pero, de hecho, son manipuladas por el hombre, están sujetas a las instrumentaciones y el dominio humanos. Así que, en términos esenciales, siguen y obedecen a Satanás y a los diablos, y a las fuerzas del mal que se resisten a Dios y a Sus enemigos. ¿Salvaría Dios a una banda de gente así? (No). ¿Por qué no? Bien, ¿son tales personas capaces de arrepentirse? No se van a arrepentir. Se dedican a operaciones y empresas humanas bajo el estandarte de la fe en Dios, yendo en contra de Su plan de gestión para la salvación del hombre, y su resultado final será que sean desdeñadas por Dios. Es imposible que Él las salve y son incapaces de arrepentirse; han sido arrastradas por Satanás, y Dios se las entrega a este. La posibilidad de que Dios apruebe nuestra fe en Él, ¿está supeditada a la cantidad de años que esta haya perdurado? ¿Depende de la clase de rituales que uno obedece o de los preceptos que uno defiende? ¿Se fija Dios en las prácticas humanas? ¿Se fija en su número? (No). ¿En qué se fija entonces? Cuando Dios ha escogido a un grupo de personas, ¿sobre qué base evalúa si pueden ser salvadas, si Él las salvará? Se basa en si pueden aceptar la verdad, en la senda que recorren. Aunque Dios no le haya dicho al hombre tantas verdades en la Era de la Gracia como ahora, y aunque no fueran tan específicas, Él todavía era capaz de hacer perfecto al hombre, y todavía había personas a las que se podían salvar. Entonces, si las personas de la era actual, que han escuchado tantas verdades y entienden las intenciones de Dios, no pueden seguir Su camino o embarcarse en la senda de la salvación, ¿al final cuál será su desenlace? En definitiva, acabarán como los creyentes en el cristianismo y el judaísmo: al igual que ellos, no podrán salvarse. Este es el carácter justo de Dios. No importa cuántos sermones hayas oído o cuántas verdades hayas entendido; si aún eres capaz de ser desorientado por la gente —siguiendo al hombre y a Satanás— y al final no puedes seguir el camino de Dios ni temerle y evitar el mal, entonces Dios desdeña a este tipo de personas. Las personas en la religión pueden ser capaces de predicar una gran cantidad de conocimiento bíblico, y pueden entender algo de doctrina espiritual, pero no pueden someterse a la obra de Dios ni practicar y experimentar Sus palabras, y tampoco adorarle realmente ni temerle y evitar el mal. Todos ellos son hipócritas, no personas que se someten realmente a Dios. A ojos de Dios, tales personas se definen como un grupo religioso, una camarilla humana y una morada de Satanás. Colectivamente, son la banda de Satanás, el reino de los anticristos, y Dios los desdeña por completo.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo con temor a Dios se puede recorrer la senda de la salvación

Sería mejor que aquellas personas que dicen que siguen a Dios abrieran los ojos y miraran bien para ver exactamente en quién creen: ¿Realmente es en Dios en quien crees o en Satanás? Si sabes que no es en Dios en quien crees sino en tus propios ídolos, entonces sería mejor que no afirmaras que eres un creyente. Si realmente no sabes en quién crees, entonces, una vez más, sería mejor que no dijeras que eres un creyente. ¡Decirlo sería una blasfemia! Nadie te está obligando a creer en Dios. No digáis que creéis en Mí; he oído bastante esa plática y no deseo volver a oírla, porque en lo que creéis es en los ídolos que están en vuestro corazón y en los bravucones locales que están entre vosotros. Aquellos que sacuden la cabeza cuando oyen la verdad, que sonríen cuando oyen decir palabras mortales, son todos los vástagos de Satanás y son quienes serán descartados. Muchos en la iglesia no tienen discernimiento. Cuando alguien intenta desorientar a otros, contrariamente se ponen del lado de Satanás; incluso se sienten extremadamente agraviadas cuando se les llama sirvientes de Satanás. Aunque las personas podrían decir que no tienen discernimiento, siempre se ponen del lado de la no verdad, nunca se ponen del lado de la verdad en el momento crítico, nunca se ponen de pie y argumentan en favor de la verdad. ¿Acaso carecen verdaderamente de discernimiento? ¿Por qué se ponen contrariamente del lado de Satanás? ¿Por qué nunca dicen una palabra que sea justa y razonable en aras de la verdad? ¿Ha surgido esta situación auténticamente como resultado de su confusión momentánea? Cuanto menos discernimiento tienen las personas, menos capaces son de ponerse del lado de la verdad. ¿Qué muestra esto? ¿Acaso no muestra que los que no tienen discernimiento aman el pecado? ¿Acaso no muestra que son los vástagos leales de Satanás? ¿Por qué siempre pueden ponerse del lado de Satanás y hablan su idioma? Todas sus palabras y acciones, la expresión en su rostro, todo ello es suficiente para probar que no son para nada amantes de la verdad; más bien, son personas que detestan la verdad. Que puedan ponerse del lado de Satanás basta para probar que este realmente ama a estos diablos menores que pasan la vida luchando a su favor. ¿No son todos estos hechos sumamente claros? Si en verdad eres una persona que ama la verdad, entonces ¿por qué no tienes consideración por aquellos que practican la verdad y por qué sigues inmediatamente a aquellos que no practican la verdad en el instante en el que te dirigen la mirada? ¿Qué tipo de problema es este? No me importa si tienes discernimiento o no. No me importa cuán grande sea el precio que pagaste. No me importa cuán grandes sean tus fuerzas y no me importa si eres un bravucón local o un líder que enarbola la bandera. Si tus fuerzas son grandes, es solo con la ayuda de la fuerza de Satanás. Si tu prestigio es alto, es simplemente porque hay demasiados a tu alrededor que no practican la verdad. Si no has sido expulsado es porque ahora no es el momento para la obra de expulsión; sino que es tiempo para la obra de descarte. No hay prisa por expulsarte ahora. Simplemente estoy esperando el día en el que te castigaré después de que hayas sido descartado. ¡Quienquiera que no practique la verdad será descartado!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad

Anterior: 4. El mundo religioso se resiste a Dios Todopoderoso y lo condena frenéticamente. Ha cometido un acto malvado tras otro y así se ha convertido en un acérrimo bastión de anticristos. Pero ¿cuál será el resultado y el final del mundo religioso por creer en Dios al tiempo en que se opone a la obra de Dios de los últimos días?

Siguiente: 2. Los pastores y ancianos han creído en el Señor durante muchos años, tienen un gran conocimiento de la Biblia y su fe es superior a la nuestra, así que debemos escucharlos en nuestra fe en el Señor. Dais testimonio de que el Señor Jesús ha regresado y está haciendo la obra del juicio comenzando por la casa de Dios, pero la mayoría de los pastores y ancianos no lo aceptan, e incluso llegan al extremo de oponerse a esto y condenarlo. Por lo tanto, nosotros tampoco podemos aceptarlo.

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro