Cómo se logran los efectos del segundo paso de la obra de conquista
La obra de los servidores fue el primer paso en la obra de conquista. Ahora es el segundo. ¿Por qué se hace también mención a ser hecho perfectos en la obra de conquista? Se hace para crear una base para el futuro. Ahora estamos en el paso final de la obra de conquista; el momento de experimentar una gran tribulación, que marcará el comienzo oficial de hacer perfecta a la humanidad, vendrá después. Ahora la tarea principal es la conquista, pero también es el primer paso en el proceso de perfección. Este primer paso consiste en perfeccionar el conocimiento y la sumisión de las personas, lo cual, desde luego, sienta las bases para la obra de conquista. Para ser hecho perfecto, debes ser capaz de mantenerte firme en medio de la futura tribulación y dar todo de ti para difundir el siguiente paso de la obra; eso es lo que significa ser perfectos, y ese es también el momento en el que las personas son ganadas enteramente por Dios. Hoy estamos hablando de ser conquistados, que también involucra hablar de ser hechos perfectos. Pero la obra que se hace ahora es la base para ser hecho perfecto en el futuro; para ser hecho perfecto, la gente debe experimentar la tribulación, y esta experiencia de la tribulación debe tener su base en ser conquistada. Si las personas no tienen la base actual, si no están completamente conquistadas, será difícil que se mantengan firmes durante el siguiente paso de la obra. El simple hecho de ser conquistado no es el objetivo final. Es solo un paso del testimonio de Dios frente a Satanás. Ser hecho perfecto es el objetivo final, y si no eres hecho perfecto, entonces es mejor darte por perdido. Solo cuando te enfrentes a la tribulación en el futuro se verá tu verdadera estatura; es decir, solo entonces será evidente el nivel de pureza de tu amor por Dios. Lo que dice la gente hoy en día es esto: “Nos someteremos a cualquier cosa que Dios haga. También estamos dispuestos a ser un contraste que puede demostrar el gran poder de Dios y Su carácter. Sea Dios amable con nosotros o nos maldiga, o sea que nos juzgue, seguimos estando agradecidos a Dios”. El hecho de que digas esto solo demuestra que posees una pequeña cantidad de conocimiento, pero que ese conocimiento pueda ser aplicado en la realidad depende de si es o no verdadero. El hecho de que la gente tenga tales conocimientos hoy en día es consecuencia de la obra de conquista. Si puedes ser hecho perfecto o no solo se puede comprobar ante la tribulación, es en ese momento cuando se verá si realmente amas a Dios de corazón. Si tu amor es realmente puro, entonces dirás: “Somos contrastes, somos seres creados en manos de Dios”. Cuando prediques el evangelio a las naciones gentiles, dirás: “Solo estoy rindiendo servicio. Haciendo uso de las actitudes corruptas en nosotros, Dios ha dicho todas estas cosas para que seamos capaces de ver Su carácter justo; si no las hubiera dicho, no seríamos capaces de ver a Dios, apreciar Su sabiduría o recibir tan gran salvación y bendiciones”. Si de verdad tienes este conocimiento vivencial, entonces eso es suficiente. Sin embargo, casi nada de lo que dices ahora contiene conocimiento, y es solo un puñado de eslóganes vacíos: “Somos contrastes, servidores y deseamos ser conquistados, y dar un testimonio resonante para Dios…”. Simplemente con gritar, no significa que tengas realidad ni tampoco prueba que poseas estatura; debes tener un conocimiento auténtico, y ese conocimiento ha de ser puesto a prueba.
Deberías leer más de las declaraciones que Dios ha expresado durante este período, y contemplar tus acciones para compararlas. ¡Es un hecho inequívoco que eres un verdadero y buen contraste! ¿Hasta dónde alcanza hoy tu conocimiento? Tus ideas, tus pensamientos, tu comportamiento, tus palabras y tus actos, ¿acaso todas estas expresiones no cuentan como contraste para la justicia y la santidad de Dios? ¿Acaso no son vuestras expresiones manifestaciones del carácter corrupto dejado en evidencia por las palabras de Dios? El carácter justo de Dios, además de su santidad, se revela por medio de tus pensamientos e ideas, tus motivaciones y la corrupción que se revela en ti. Dios también nació en la tierra de la inmundicia, sin embargo, Él se mantiene inmaculado frente a esa suciedad. Vive en el mismo mundo sucio que tú, pero Él posee la razón y la percepción y detesta la inmundicia. Incluso cuando se trata de tus palabras y acciones, puede que no seas capaz de detectar las cosas inmundas en ellos, pero Él sí puede y te lo señala. Esas viejas cosas tuyas —tu falta de refinamiento, percepción y razón, y tus modos atrasados de vivir— se han revelado ahora por medio de la exposición actual; solo mediante la venida de Dios a la tierra a obrar así la gente contempla Su santidad y Su justo carácter. Él te juzga y te castiga, hace que ganes comprensión. A veces, tu naturaleza demoníaca se manifiesta, y Él te la señala. Él conoce la esencia del hombre como la palma de Su mano. Vive entre vosotros, come la misma comida que tú y habita en el mismo ambiente, pero incluso así, Él sabe más. Puede exponerte y desentrañar la esencia corrupta de la humanidad. No hay nada que deteste más que las filosofías para los asuntos mundanos del hombre y la tortuosidad y la falsedad. En particular, odia las interacciones carnales de la gente. Puede que no esté familiarizado con las filosofías para los asuntos mundanos del hombre, pero Él puede ver claramente y exponer las actitudes corruptas que revela la gente. Obra para hablar y enseñar al hombre a través de estas cosas; Él las usa para juzgar a la gente y para revelar Su propio carácter justo y santo. Así, la gente se convierte en un contraste para Su obra. Solo Dios encarnado puede revelar las diversas actitudes corruptas del hombre y todos los feos rostros de Satanás. Aunque Él no te castiga, y simplemente te usa como un contraste de Su justicia y santidad, te sientes avergonzado y no encuentras lugar para esconderte, porque eres demasiado sucio. Él habla usando las cosas que están expuestas en el hombre, y solo cuando estas se dejan en evidencia, la gente se da cuenta de lo santo que es Dios. Él no pasa por alto ni la más mínima impureza en la gente, ni siquiera el mínimo sucio pensamiento en sus corazones; si las palabras y las acciones de la gente no están de acuerdo con Sus intenciones, entonces Él no los disculpa. En Sus palabras, no hay lugar para la inmundicia de los humanos o de cualquier otra cosa; todo debe dejarse en evidencia. Solo entonces verás que Él no es en realidad como el hombre. Si existe la más mínima suciedad en la gente, entonces Él los detesta totalmente. Incluso hay veces en que la gente es incapaz de entender y dice: “Dios, ¿por qué estás siempre enfadado? ¿Por qué no eres consciente de las debilidades del hombre? ¿Por qué no puedes ser un poco indulgente? ¿Por qué eres tan desconsiderado con el hombre? Está claro que sabes hasta qué punto la gente ha sido corrompida, así que ¿por qué los sigues tratando así?”. Él odia el pecado, lo detesta, especialmente si hay algún rastro de rebeldía en ti. Cuando revelas un carácter rebelde, Él lo ve y lo aborrece, lo detesta en grado sumo. A través de estas cosas se manifiesta Su carácter y lo que Dios es. Cuando te comparas ves que, aunque Él come la misma comida que el hombre, usa la misma ropa, disfruta de las mismas cosas y vive y habita con ellos, Él no es como el hombre. ¿No es esa la importancia de un contraste? El gran poder de Dios se muestra a través de esas cosas humanas; es la oscuridad lo que activa la preciosa existencia de la luz.
Por supuesto, Dios no te ha hecho un contraste a propósito. En cambio, solo cuando esta obra da fruto se revela que la rebeldía del hombre es un contraste para el justo carácter de Dios, y solo porque sois contrastes tenéis la oportunidad de conocer la revelación natural del justo carácter de Dios. Se os juzga y castiga por vuestra rebeldía, pero esta es también la que os convierte en un contraste, y es a causa de ella que recibís la gran gracia que Dios os concede. En otras palabras, vuestra rebeldía es un contraste para la omnipotencia y sabiduría de Dios, y es también a causa de ella que habéis obtenido una gran salvación y bendiciones. Aunque habéis sido juzgados repetidamente por Mí, habéis recibido tremenda salvación nunca antes recibida por el hombre. Esta obra es de enorme importancia para vosotros. Ser un “contraste” es también extremadamente valioso: sois salvados y habéis alcanzado la gracia de la salvación porque sois un contraste, ¿no tiene tal contraste entonces mayor valor? ¿Acaso no tiene gran importancia? Vivir en el mismo reino, en la misma tierra inmunda que Dios, es lo que os convierte en un contraste y os hace recibir la más grande salvación. Si Dios no se hubiera hecho carne, ¿quién habría sido misericordioso con vosotros? ¿Quién os habría cuidado, siendo la gente insignificante que sois? ¿Quién se habría ocupado de vosotros? Si Dios no se hubiera hecho carne para obrar entre vosotros, ¿cuándo habríais recibido esta salvación que vuestros predecesores nunca tuvieron? Si no me hubiera hecho carne para cuidaros, para juzgar vuestros pecados, ¿no habríais caído en el Hades hace mucho tiempo? Si no me hubiera hecho carne y me hubiera humillado entre vosotros, ¿cómo podríais ser aptos para ser un contraste del justo carácter de Dios? ¿Acaso no sois un contraste porque me convertí en carne y vine entre vosotros para permitiros obtener la mayor salvación? ¿Acaso no recibís esta salvación porque me he hecho carne? Si Dios no se hubiera hecho carne para vivir con vosotros, ¿habríais descubierto que vivís una vida inferior que los perros y los cerdos en un infierno humano? ¿No habéis sido castigados y juzgados porque sois un contraste para mi obra en la carne? Ninguna obra es más adecuada para vosotros que la del contraste, pues al ser contrastes sois salvados en medio del juicio. ¿No sentís que ser un contraste acorde al estándar es la bendición de vuestra vida? Simplemente hacéis la obra de un contraste, sin embargo, recibís una salvación que nunca habíais tenido y ni siquiera imaginado. Ahora, vuestro deber es ser un contraste, y vuestra recompensa es disfrutar las bendiciones eternas en el futuro. La salvación que obtendréis no es una perspectiva efímera o un conocimiento pasajero para el momento presente, sino una bendición mayor: una continuación eterna de la vida. Aunque he usado el “contraste” para conquistaros, debéis saber que esta salvación y bendición se da para ganaros; es para la conquista, pero también para que Yo pueda salvaros mejor. El “contraste” es un hecho, pero la razón por la que sois contrastes es vuestra rebeldía, y por ello habéis obtenido bendiciones que nadie ha obtenido nunca. Hoy se os hace ver y oír; mañana recibiréis y, además, seréis más enormemente bendecidos. Por tanto, ¿acaso no tienen tales contrastes un enorme valor? Los efectos de la obra de conquista actual se logran a través de vuestras actitudes rebeldes, que sirven como contrastes. Es decir, el clímax de la segunda instancia de castigo y juicio es usar vuestra suciedad y rebeldía como un contraste, permitiéndoos así contemplar el justo carácter de Dios. Cuando volvéis a ser sumisos durante la segunda instancia de juicio y castigo, entonces se os revela abiertamente todo el carácter justo de Dios. Esto quiere decir que cuando vuestra aceptación de la obra de conquista llega a su fin, es también cuando termináis de hacer el deber de un contraste. No es mi intención etiquetaros. En vez de esto, estoy usando vuestro papel como servidores para llevar a cabo la primera instancia de la obra de conquista, revelando el carácter justo de Dios, que no admite ofensa. A través de que sirváis como un contraste, en otras palabras, a través de vuestra rebeldía que sirve como contraste, se logran los efectos de la segunda instancia de la obra de conquista, revelándoos plenamente el carácter justo de Dios, el cual no se reveló completamente en la primera instancia, mostrándoos el carácter justo de Dios en su totalidad y mostrándoos todo lo que Él es, que consta de la sabiduría de Su obra, la maravilla y la santidad prístina. El efecto de tal obra se logra mediante la conquista durante diferentes períodos, y a través de diferentes grados de juicio. Cuanto más se acerca el juicio a su punto máximo, más deja en evidencia las actitudes rebeldes de la gente y más se puede lograr el efecto de conquista. La totalidad del carácter justo de Dios se revela durante esta obra de conquista. La obra de conquista está dividida en dos pasos, tiene diferentes etapas y grados y, así, por supuesto, los efectos que se logran también son diferentes. Esto quiere decir que el grado de sumisión de la gente se vuelve cada vez más profundo. Solo después de esto se puede conducir por completo a las personas al camino correcto hacia la perfección. En otras palabras, solo después de que la obra de conquista se haya completado (cuando la segunda instancia de juicio haya logrado su efecto final) ya no se juzga a las personas sino que se les permite entrar en el camino correcto de las experiencias de la vida. Pues el juicio es una representación de la conquista, y la conquista toma la forma del juicio y el castigo.
Solo al hacerse carne en el lugar más atrasado y sucio de todos puede Dios revelar la totalidad de Su santo y justo carácter. ¿Y cómo se revela Su justo carácter? Se revela por medio de Su juicio de los pecados del hombre, Su juicio de Satanás, Su aborrecimiento del pecado y Su odio a los enemigos que se resisten y se rebelan contra Él. Las palabras que digo hoy son para juzgar los pecados del hombre, para juzgar la injusticia del hombre, así como para maldecir su rebeldía y su tortuosidad y falsedad. Todo lo que no está de acuerdo con las intenciones de Dios en las palabras y actos del hombre debe ser sometido a juicio, y toda su rebeldía se califica de pecado. Sus palabras giran en torno a los principios del juicio; Él utiliza el juicio de la injusticia del hombre, la maldición de su rebeldía y el desenmascaramiento de todos los rostros feos del hombre para manifestar Su carácter justo. La santidad es una representación de Su carácter justo y, de hecho, Su santidad es Su carácter justo. Vuestras actitudes corruptas son el contexto de las palabras actuales; hablo y juzgo y llevo a cabo la obra de conquista de acuerdo con ellas. Solo esto es la obra práctica y solo de esta manera se puede acentuar por completo la santidad de Dios. Si no hay rastro de carácter corrupto en ti, entonces Dios no te juzgará ni te mostrará Su justo carácter. Dado que tienes actitudes corruptas, Dios no te pasará por alto y es así como demuestra Su santidad. Si Dios viera que la inmundicia y rebeldía del hombre es demasiado grande y sin embargo no te hablara, juzgara ni castigara por tu injusticia, entonces eso probaría que Él no es Dios, porque no odiaría el pecado; sería tan inmundo como el hombre. Hoy, te juzgo por tu inmundicia y te castigo por tu corrupción y rebeldía. No estoy alardeando de Mi poder sobre vosotros ni oprimiéndoos deliberadamente; hago estas cosas porque vosotros, que habéis nacido en esta tierra de inmundicia, habéis sido muy gravemente contaminados por ella. Simplemente habéis perdido vuestra integridad y humanidad, como cerdos que viven en lugares sucios. A causa de vuestra suciedad y corrupción sois juzgados y desato Mi ira sobre vosotros. Precisamente debido al juicio de estas palabras, habéis podido ver que Dios es el Dios justo, que Dios es el Dios santo. Precisamente por Su santidad y justicia, os juzga y desata Su ira sobre vosotros; es precisamente porque ve la rebeldía de la humanidad por lo que Él revela Su carácter justo. La suciedad y corrupción de la humanidad revelan Su santidad. Eso basta para demostrar que es Dios mismo, que es santo e inmaculado, y sin embargo vive en la tierra de la inmundicia. Si una persona se revuelca en el fango con los demás y no tiene nada santo ni un carácter justo, entonces no está cualificada para juzgar la injusticia del hombre ni es apta para llevar a cabo el juicio de este. ¿Cómo podrían personas igualmente sucias estar capacitadas para juzgar a sus semejantes? Solo el mismo Dios santo puede juzgar a toda la humanidad inmunda. ¿Cómo podría el hombre juzgar los pecados del hombre? ¿Cómo podría el hombre ver los pecados del hombre y estar cualificado para condenar al hombre? Si Dios no estuviera cualificado para juzgar los pecados del hombre, entonces ¿cómo iba a ser el Dios mismo justo? Debido a que las personas revelan actitudes corruptas, Dios habla para juzgarlas, y solo entonces estas pueden ver que Él es un Dios santo. Dios juzga y castiga al hombre por sus pecados y deja en evidencia estos pecados. Ninguna persona o cosa puede escapar a este juicio. Él juzga todo lo que es sucio. Solo así se revela que el carácter que Dios revela es justo. Si fuera de otro modo, ¿cómo podría decirse que sois un contraste tanto en nombre como en hecho?
Existe una gran diferencia entre la obra realizada en Israel y la obra actual. Jehová guio la vida de los israelitas y no había tanto juicio y castigo porque en ese momento la gente entendía muy poco del mundo y tenía pocas actitudes corruptas. En aquel entonces, los israelitas obedecían a Jehová de manera absoluta. Cuando Él les decía que construyeran altares, eso hacían ellos rápidamente; cuando les decía que usaran las vestiduras de los sacerdotes, le obedecían. En aquellos días, Jehová era como un pastor que cuidaba un rebaño de ovejas en el que las ovejas seguían la guía del pastor y comían hierba en el pasto; Jehová guiaba sus vidas, guiando su forma de alimentarse, vestirse, vivir y viajar. Aquel no era el momento de revelar el carácter de Dios, pues la especie humana de ese tiempo estaba recién nacida; pocos eran rebeldes y opositores, no había mucha suciedad entre la humanidad y, por tanto, la gente no podía actuar como un contraste del carácter de Dios. La santidad de Dios se hace evidente mediante la gente que viene de la tierra de la inmundicia; hoy en día, Él usa la suciedad que revela esa gente de la tierra de la inmundicia y Él juzga; así se revela lo que Él es en medio del juicio. ¿Por qué juzga? Él es capaz de decir las palabras de juicio porque aborrece el pecado; ¿cómo podría Él estar tan enfadado si no aborreciera la rebeldía de la humanidad? Si no hubiera dentro de Él aborrecimiento o repugnancia, si no prestara atención a la rebeldía de la gente, entonces eso demostraría que es tan sucio como el hombre. Que pueda juzgar y castigar al hombre se debe a que aborrece la inmundicia y en Él está ausente eso que aborrece. Si también hubiera resistencia y rebeldía en Él, no aborrecería a los que son opositores y rebeldes. Si la obra de los últimos días todavía se estuviera llevando a cabo en Israel, no tendría sentido. ¿Por qué la obra de los últimos días se hace en China, el lugar más oscuro y atrasado de todos? Para revelar Su santidad y justicia. En resumen, cuanto más oscuro es el lugar, más se puede revelar la santidad de Dios. De hecho, todo esto es por el bien de la obra de Dios. Solo ahora os dais cuenta de que Dios ha descendido del cielo para estar entre vosotros, ha aparecido por vuestra inmundicia y rebeldía, y solo ahora conocéis a Dios. ¿No es esta la mayor exaltación? De hecho, sois un grupo de personas en China que fuisteis escogidos. Y al haber sido escogidos y haber disfrutado de la gracia de Dios, y como no sois aptos para disfrutar de una gracia tan grande, esto demuestra que todo esto es vuestra suprema exaltación. Dios se os ha aparecido, os ha revelado completamente Su santo carácter, os ha otorgado todo eso y ha hecho que disfrutéis de todas las bendiciones que podéis disfrutar. No solo habéis probado el justo carácter de Dios, sino que, más aun, habéis probado la salvación de Dios, Su redención e ilimitado e infinito amor. Vosotros, los más sucios de todos, habéis disfrutado de una gracia muy grande, ¿acaso no os sentís bendecidos? ¿Acaso no significa que Dios os está elevando? Vosotros sois los que tenéis los estatus más bajos de todos, sois inherentemente indignos de disfrutar de una bendición tan grande, sin embargo, Dios ha hecho una excepción al elevarte. ¿No te sientes avergonzado? Si eres incapaz de cumplir tu deber, al final te avergonzarás y te castigarás a ti mismo. Ahora no eres disciplinado ni tampoco castigado; tu carne está sana y salva, pero al final, estas palabras te conducirán a la vergüenza. Hasta la fecha, todavía no he castigado abiertamente a nadie; Mis palabras pueden ser serias, pero ¿cómo actúo con la gente? Los consuelo, los animo y les advierto. No lo hago por otra razón que no sea salvaros. ¿De verdad no entendéis Mis intenciones? Todos deberíais entender lo que digo y encontrar inspiración en ello. Solo ahora hay muchas personas que entienden: ¿Acaso esta bendición no viene precisamente de ser un contraste? ¿Acaso ser un contraste no es lo más bendecido que existe? En definitiva, cuando vayáis a predicar el evangelio, diréis esto: “Somos los típicos contrastes”. Os preguntarán: “¿Qué significa que eres un típico contraste?”. Y tú dirás: “Somos un contraste para la obra de Dios y para Su gran poder. La totalidad del justo carácter de Dios sale a la luz con nuestra rebeldía; somos los objetos de servicio de la obra de Dios de los últimos días, somos los apéndices de Su obra, y también Sus herramientas”. Cuando oigan eso, quedarán intrigados. Entonces dirás: “Somos los especímenes y los modelos para la finalización de la obra de Dios en todo el universo, y para Su conquista de toda la humanidad. Seamos santos o sucios, en resumen, somos aún más bendecidos que vosotros, porque hemos visto a Dios y, mediante la oportunidad de Su conquista sobre nosotros, se muestra Su gran poder; como somos sucios y corruptos, Su justo carácter se ha puesto en marcha. ¿Sois capaces de dar así testimonio de la obra de Dios de los últimos días? ¡No estáis cualificados! ¡Esto no es más que la exaltación que Dios hace de nosotros! Aunque podamos no ser orgullosos, podemos alabar con orgullo a Dios porque nadie puede heredar una promesa tan grande ni disfrutar de tan enorme bendición. Nosotros, que somos tan sucios, nos sentimos realmente agradecidos por poder obrar como contrastes durante la gestión de Dios”. Cuando pregunten: “¿Qué son los especímenes y los modelos?”, tú dices: “Somos los más rebeldes e inmundos de la humanidad; hemos sido profundamente corrompidos por Satanás y somos los más atrasados e insignificantes de la carne. Somos ejemplos clásicos de aquellos que han sido utilizados por Satanás. Ahora, hemos sido escogidos por Dios para ser los primeros entre la humanidad en ser conquistados y hemos contemplado el justo carácter de Dios y heredado Su promesa. Estamos siendo utilizados para conquistar a más personas, así que somos los especímenes y modelos de aquellos conquistados entre la humanidad”. No hay mejor testimonio que estas palabras, y esta es tu mejor experiencia.