App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

El ciclo de la vida y la muerte de las diversas personas de fe

108

Acabamos de exponer el ciclo de la vida y de la muerte de la primera categoría: los incrédulos. Ahora, expongamos el de la segunda: las diversas personas de fe. “El ciclo de la vida y de la muerte de las diversas personas de fe” es también un tema muy importante, y es conveniente que tengáis algún entendimiento del mismo. Primero, hablemos de la fe a la que se refiere la “fe” en la expresión “personas de fe”: significa judaísmo, cristianismo, catolicismo, islam y budismo; estas cinco religiones principales. Además de los incrédulos, las personas que creen en estas cinco religiones ocupan una gran parte de la población del mundo. Entre estas cinco religiones, aquellos que han hecho una carrera de su creencia son pocos, aunque las mismas tienen muchos creyentes. Sus creyentes van a un lugar diferente cuando mueren. ¿“Diferente” de quién? De los incrédulos, las personas sin fe de las que acabamos de hablar. Después de morir, los creyentes de estas cinco religiones van a otro lugar, un lugar diferente al de los incrédulos. Pero es el mismo proceso. El mundo espiritual también emitirá un juicio sobre ellos con base en todo lo que hicieron antes de morir, tras lo cual serán procesados como corresponde. ¿Pero por qué se pone a estas personas en otro lugar para procesarlas? Existe una razón importante para ello. ¿Y cuál es esta razón? Os la contaré usando un ejemplo. Pero antes de hacerlo, podéis pensar para vosotros mismos: “!Quizá eso se deba a que tienen un poco de creencia en Dios! No son unos completos incrédulos”. Esta no es la razón del porqué. Existe una razón muy importante por la que ellos son colocados en otro lugar.

El ciclo de la vida y la muerte de las diversas personas de fe

Tomemos el budismo: dejadme contaros una realidad. Un budista es, primeramente, alguien que se ha convertido al budismo, y es alguien que sabe cuál es su creencia. Cuando los budistas se cortan el pelo y se convierten en monje o monja, esto significa que se han apartado del mundo secular y han dejado atrás el clamor del mundo del hombre. Cada día cantan los sutras y sólo comen comida vegetariana, viven una vida ascética, y pasan sus días acompañados por la luz fría y débil de la lámpara de mantequilla. Pasan toda su vida de esta manera. Cuando su vida física termina, hacen un resumen de la misma, pero en sus corazones no saben adónde irán tras morir, con quién se encontrarán ni qué final tendrán; en sus corazones no tienen claras estas cosas. No han hecho otra cosa que pasar toda su vida a ciegas acompañados por una fe, tras lo cual parten del mundo acompañados por deseos e ideales ciegos. Tal es la terminación de su vida física cuando dejan el mundo de los vivos, y después de eso, vuelven a su lugar original en el mundo espiritual. Si estas personas se reencarnan o no para regresar a la tierra y continuar su autocultivación depende de su conducta y autocultivación anterior a su muerte. Si no hicieron nada malo durante su vida, se reencarnarán y serán enviados rápidamente a la tierra de nuevo, donde se convertirán otra vez en monjes o monjas. Lo harán de tres a siete veces: según el procedimiento de la primera vez, su cuerpo físico se autocultiva, tras lo cual mueren y regresan al mundo espiritual donde son examinados. Después de esto, si no hay problemas, pueden volver una vez más al mundo del hombre, y convertirse una vez más al budismo y continuar su autocultivación. Después de reencarnarse de tres a siete veces, regresarán una vez más al mundo espiritual al que van cada vez que su vida física acaba. Si sus diversas cualificaciones y su conducta en el mundo humano concuerdan con los edictos celestiales del mundo espiritual, desde este punto en adelante permanecerán allí; ya no se reencarnarán más como seres humanos ni habrá riesgo alguno de que se les castigue por hacer el mal en la tierra. No experimentarán este proceso nunca más. En su lugar, según sus circunstancias, adoptarán una posición en el ámbito espiritual. Esto es a lo que los budistas hacen referencia como el logro de la inmortalidad. Lograr la inmortalidad principalmente significa convertirse en un oficial del mundo espiritual, sin que haya más oportunidad de reencarnación o castigo. Más aún, significa no sufrir más la irritación de ser humano después de reencarnarse. ¿Existe, pues, alguna oportunidad para ellos de reencarnarse como un animal? (No). Eso significa que permanecen para asumir un rol en el mundo espiritual y que ya no reencarnarán más. Este es un ejemplo de la inmortalidad en el budismo. En cuanto a aquellos que no consiguen la inmortalidad, cuando regresan al mundo espiritual, el alguacil pertinente los examina y verifica, comprobando que no se han autocultivado diligentemente ni han sido meticulosos cantando los sutras tal como lo prescribe el budismo; en vez de ello, cometieron muchas maldades e hicieron muchas cosas perversas. En el mundo espiritual, se celebra entonces un juicio por sus acciones malvadas, tras lo cual con toda certeza serán castigados. No hay excepciones en esto. Así pues, ¿cuándo conseguirá la inmortalidad esta clase de persona? En la vida en la que no hagan el mal; cuando, tras retornar al mundo espiritual, se vea que no hicieron nada malo antes de morir. Siguen reencarnándose, siguen cantando los sutras, pasan sus días con la luz fría y débil de la lámpara de mantequilla, no matan a ningún ser viviente, no comen carne ni participan en el mundo del hombre, dejando sus problemas muy atrás, y no teniendo disputas con otros. Durante este proceso, no hacen el mal, tras lo cual vuelven al mundo espiritual, y después de que todas sus acciones y su comportamiento se hayan examinado, son enviados una vez más al mundo del hombre, en un ciclo que tiene lugar de tres a siete veces. Si no se producen cambios bruscos durante este proceso, entonces el logro de su inmortalidad no se verá afectada y no se retrasará. Este es un rasgo del ciclo de la vida y la muerte de todas las personas de fe: pueden conseguir la inmortalidad, y asumir una posición en el mundo espiritual. Esto es lo que los hace diferentes de los incrédulos. Primeramente, cuando están vivos en la tierra, ¿cuál es la conducta de los que pueden hacerse cargo de una posición en el mundo espiritual? No deben cometer ningún mal en absoluto: asesinato, incendios provocados, violación o saqueo; si cometen fraude, engaño, hurto o robo, no pueden conseguir la inmortalidad. Es decir, si tienen alguna relación o afiliación con hacer el mal, no podrán escapar del castigo del mundo espiritual. Este lleva a cabo disposiciones adecuadas para los budistas que consiguen la inmortalidad: se les puede asignar la administración de aquellos que parecen creer en el budismo, y el Viejo Hombre en el Cielo, y se dará una jurisdicción a los budistas, que podrán sólo administrar a los incrédulos, o ser un alguacil muy menor. Tal asignación tiene lugar de acuerdo con la naturaleza de estas almas. Este es un ejemplo del budismo.

Entre las cinco religiones de las que hemos hablado, el cristianismo es en cierto modo especial. ¿Y qué es especial en el cristianismo? Son personas que creen en el Dios verdadero. ¿Cómo pueden enumerarse aquí los que creen en el Dios verdadero? Como el cristianismo es un tipo de fe, está, sin duda, únicamente relacionado con la fe: es una especie de ceremonia, de religión y algo apartado de la fe de aquellos que siguen verdaderamente a Dios. La razón por la que lo he enumerado entre las cinco religiones principales es que el cristianismo se ha visto reducido al mismo nivel que el judaísmo, el budismo y el islam. La mayor parte de los cristianos no creen que exista un Dios, o que Él gobierne sobre todas las cosas; y mucho menos creen en Su existencia. En su lugar, se limitan a emplear las Escrituras para hablar sobre teología, sirviéndose de esta para enseñar a las personas a ser amables, a soportar el sufrimiento, y a hacer cosas buenas. El cristianismo es este tipo de religión: sólo se concentra en teorías teológicas, no tiene absolutamente ninguna relación con la obra de Dios de gestionar y salvar al hombre, es la religión de aquellos que siguen a Dios pero a los que Él no reconoce. Sin embargo, Dios también tiene un principio para Su encaramiento a ellos. Él no los maneja ni trata con ellos con indiferencia a discreción, del mismo modo que a los incrédulos. Su encaramiento a ellos es el mismo que el de los budistas: si, mientras están vivos, los cristianos tienen autodisciplina, son capaces de regirse estrictamente por los Diez Mandamientos y acatan las leyes y los mandamientos en las exigencias que hacen a su propio comportamiento, y si pueden hacer esto toda su vida, también tendrán que pasar la misma cantidad de tiempo pasando por los ciclos de la vida y de la muerte antes de alcanzar verdaderamente el presunto rapto. Después de conseguir este rapto, permanecen en el mundo espiritual, donde asumen una posición y pasan a ser uno de sus alguaciles. De igual manera, si perpetran maldades en la tierra, si son pecadores y cometen demasiados pecados, es inevitable que sean castigados y disciplinados con diversa severidad. En el budismo, conseguir la inmortalidad significa entrar en el Sukhavati, pero ¿cómo lo llaman en el cristianismo? Se llama “entrar en el cielo” y ser “arrebatado”. Los que son verdaderamente arrebatados también pasan por el ciclo de la vida y de la muerte de tres a siete veces, tras lo cual, una vez muertos, vienen al mundo espiritual, como si se hubieran quedado dormidos. Si cumplen con los requisitos pueden quedarse y asumir un papel y, a diferencia de las personas en la tierra, no se reencarnarán de una forma simple ni según lo convencional.

Entre todas estas religiones, el final del que hablan y por el que se esfuerzan es el mismo que la consecución de la inmortalidad en el budismo, sólo que se consigue por diferentes medios. Todos son del mismo tipo. A este grupo de personas de estas religiones que son capaces de guardar estrictamente los preceptos religiosos en su conducta, Dios le da un destino adecuado, un lugar apropiado al que ir, y lo se encarga de él apropiadamente. Todo esto es razonable, pero no es como la gente imagina, ¿verdad? Ahora, habiendo oído lo que les ocurre a los cristianos, ¿cómo os sentís? ¿Os sentís agraviados por ellos? ¿Simpatizáis con ellos? (Un poco). No hay nada que pueda hacerse; sólo pueden culparse a sí mismos. ¿Por qué digo esto? La obra de Dios es verdadera, Él está vivo y es real, y Su obra tiene como objetivo a toda la humanidad y a cada persona; ¿por qué no aceptan esto los cristianos? ¿Por qué se oponen y persiguen a Dios como locos? Tienen suerte incluso de tener un final como este; ¿por qué sentís pena por ellos? Que se les trate de esta forma demuestra una gran tolerancia. Deberían ser destruidos con base en su grado de oposición a Dios; pero Él no lo hace, y simplemente trata al cristianismo de la misma forma que a una religión ordinaria. ¿Es, pues, necesario entrar en detalles sobre las otras religiones? El ethos de todas estas religiones es para que las personas sufran más dificultades, no hagan el mal, digan cosas agradables, hagan buenas acciones, no maldigan a otros, no saquen conclusiones precipitadas sobre otros, se aparten de las disputas, hagan buenas cosas, sean buenas personas; la mayoría de las enseñanzas religiosas son de esta manera. Y así, si estas personas de fe —estas personas de diversas religiones y denominaciones— son capaces de guardar estrictamente los preceptos religiosos, no cometerán grandes errores o pecados durante el tiempo que estén en la tierra, y después de reencarnarse de tres a siete veces, estas personas en general, los que son capaces de guardar estrictamente los preceptos religiosos, se quedarán para asumir un papel en el mundo espiritual. ¿Hay muchas personas así? (No, no hay muchas). ¿En qué se basa tu respuesta? No es fácil hacer el bien ni regirse por reglas y leyes religiosas. El budismo no permite a las personas comer carne; ¿podrías hacerlo? Si tuvieras que vestir túnicas grises y cantar sutras en un templo budista todo el día, ¿podrías hacerlo? No sería fácil. El cristianismo tiene los Diez Mandamientos, los mandamientos y las leyes, ¿son fáciles de guardar? ¡No lo son! Tómese no insultar a los demás: las personas son incapaces de obedecer esta regla. Incapaces de frenarse, maldicen, y después de hacerlo ya no pueden volver atrás. ¿Y qué hacen entonces? Confiesan sus pecados por la noche. A veces, después de maldecir a otros, sigue habiendo odio en sus corazones, y hasta llegan tan lejos como planear cuándo van a hacerles daño. En resumen, para los que viven en este dogma muerto, no es fácil dejar de pecar o cometer maldades. Y así, en cada religión, sólo unas pocas personas pueden alcanzar la inmortalidad. Piensas que como muchas personas siguen estas religiones, muchas serán capaces de quedarse para asumir un papel en el reino espiritual. Pero no son tantos; sólo unos pocos son capaces de lograrlo. Generalmente es así para el ciclo de la vida y de la muerte de las personas de fe. Lo que las aparta es que pueden conseguir la inmortalidad, que es su diferencia con los incrédulos.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Contenido relacionado