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¿Por qué cada nueva etapa de la obra de Dios se encuentra con el furioso desafío y la condenación del mundo religioso? ¿Cuál es la causa del origen?

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¿Por qué cada nueva etapa de la obra de Dios se encuentra con el furioso desafío y la condenación del mundo religioso? ¿Cuál es la causa del origen?

Versículos bíblicos como referencia:

“Entonces comenzó a hablarles en parábolas: Un hombre planto una viña y la cerco con un muro, cavo un estanque debajo del lagar y edifico una torre; la arrendó a labradores y se fue de viaje. Al tiempo de la vendimia envió un siervo a los labradores para recibir de los labradores su parte de los frutos de la viña. Pero ellos, echándole mano, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías. De nuevo les mandó otro siervo, y a él lo hirieron en la cabeza y lo trataron vergonzosamente. Y envió a otro y a éste lo mataron; y así con otros muchos, golpeando a unos y matando a otros. Todavía le quedaba uno, un hijo amado; y les envió a este último, diciendo: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero aquellos labradores se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero; ¡venid, matémosle, y la heredad será nuestra!’ Y echándole mano, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará, entonces, el dueño de la viña? Vendrá y destruirá a los labradores, y dará la viña a otros” (Marcos 12:1-9).

“Entonces los principales sacerdotes y los fariseos convocaron un concilio, y decían: ¿Qué hacemos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos seguir así, todos van a creer en El, y los romanos vendrán y nos quitarán nuestro lugar y nuestra nación. […] Así que, desde ese día planearon entre sí para matarle” (Juan 11:47-53).

Las palabras relevantes de Dios:

La razón por la que el hombre se opone a Dios brota, por un lado, del carácter corrupto del hombre, y por otro, de la ignorancia de Él y la falta de entendimiento de los principios de Su obra y Su voluntad hacia el hombre. Estos dos aspectos se combinan en una historia de la resistencia del hombre a Dios. Los nuevos en la fe se oponen a Dios porque tal oposición reside en su naturaleza, mientras la oposición contra Dios de aquellos con muchos años en la fe resulta de su ignorancia de Dios, además de su carácter corrupto.

de ‘Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra de Dios sigue avanzando, y aunque el propósito de Su obra permanece inalterable, los medios por los cuales Él obra cambian continuamente y, de este modo, también los que siguen a Dios. Cuanto más obra Dios, más exhaustivamente llega el hombre a conocer a Dios y su carácter cambia en consecuencia junto con Su obra. Sin embargo, es debido a que la obra de Dios siempre cambia, los que no conocen la obra del Espíritu Santo y esos hombres absurdos que no conocen la verdad, se convierten en oponentes de Dios. La obra de Dios nunca se conforma a las nociones del hombre, porque Su obra siempre es nueva y nunca vieja. Él nunca repite obra antigua, sino que sigue adelante con una obra nunca realizada anteriormente. Como Dios no repite Su obra y el hombre la juzga invariablemente en base a Su obra del pasado, es extremadamente difícil llevar a cabo cada etapa de la obra de la nueva era. ¡El hombre presenta demasiados impedimentos! ¡El pensamiento del hombre es demasiado rígido! Ningún hombre conoce la obra de Dios, pero todos la definen. Lejos de Dios, el hombre pierde la vida, la verdad y las bendiciones de Dios, pero él no acepta la vida ni la verdad ni, mucho menos, las grandes bendiciones que Dios concede a la humanidad. Todos los hombres desean obtener a Dios, pero son incapaces de tolerar algún cambio en Su obra. Los que no aceptan la nueva obra de Dios creen que esta es inmutable y que por siempre permanece estancada. En su creencia, todo lo que se necesita para obtener la salvación eterna de Dios es guardar la ley, y en tanto se arrepientan y confiesen sus pecados, el corazón de Dios estará satisfecho para siempre. Opinan que Dios sólo puede ser el Dios bajo la ley y el Dios que fue clavado en la cruz por el hombre; piensan asimismo, que Dios no debe y no puede sobrepasar la Biblia. Son precisamente estas opiniones las que los han encadenado firmemente a la antigua ley y los han mantenido restringidos por rígidas regulaciones. Además, muchos más creen que cualquiera que sea la nueva obra de Dios, esta debe corroborarse con profecías y que, en cada etapa de esa obra, todos los que lo siguen con un corazón sincero también deben recibir revelaciones, o de lo contrario esa obra podría no ser de Dios. Ya no es una tarea fácil que el hombre llegue a conocer a Dios. Sumado a su absurdo corazón y a su naturaleza rebelde de prepotencia y engreimiento, entonces le resulta aún más difícil aceptar la nueva obra de Dios.

de ‘¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debido a que siempre hay nuevos avances en la obra de Dios, hay una nueva obra y, por tanto, también hay una obra que se vuelve obsoleta y vieja. Esta obra antigua y esta obra nueva no son contradictorias, sino que se complementan; cada paso es consecuencia del anterior. Debido a que surge una nueva obra, las cosas viejas, por supuesto, deben ser eliminadas. Por ejemplo, algunas de las prácticas establecidas hace mucho tiempo por el hombre, y sus dichos habituales, además de los muchos años de experiencia y enseñanzas del hombre, han formado toda clase de conceptos en la mente de este. Sin embargo, más propicio para la formación de tales conceptos por parte del hombre es que Dios aún no ha revelado plenamente al hombre Su verdadero rostro y Su carácter inherente, combinado con la difusión, durante muchos años, de las teorías tradicionales de la antigüedad. Es justo decir que, durante el transcurso de la creencia del hombre en Dios, la influencia de diversos conceptos ha llevado a la formación y evolución continua de un conocimiento en el hombre en el que se ha hecho de todo tipo de conceptos sobre Dios, con el resultado de que muchas personas religiosas que sirven a Dios se han convertido en Sus enemigos. Por consiguiente, mientras más arraigados son los conceptos religiosos de las personas, más se oponen a Dios, y más se vuelven enemigos de Dios. La obra de Dios es siempre nueva y nunca vieja, y jamás forma doctrinas; por el contrario, está cambiando y renovándose continuamente en mayor o menor grado. Esta obra es la expresión del carácter inherente de Dios mismo. Es también el principio inherente de la obra de Dios, y uno de los medios por los cuales Dios logra Su gestión. Si Dios no obrara de esta manera, el hombre no cambiaría ni sería capaz de conocer a Dios, y Satanás no sería derrotado. Por tanto, en Su obra ocurren cambios continuos que pueden parecer erráticos, pero que, en realidad, son periódicos. Sin embargo, la manera en la que el hombre cree en Dios es bastante diferente: él se aferra a viejos sistemas y doctrinas que le son familiares, y cuanto más viejas sean, más apetecibles son para él. ¿Cómo podría la mente necia del hombre, una mente tan intransigente como la piedra, aceptar tantas nuevas e insondables obras y palabras de Dios? El hombre aborrece al Dios que es siempre nuevo y nunca viejo; a él sólo le gusta el anticuado y viejo Dios de pelo blanco e inmóvil. Por ende, debido a que Dios y el hombre tienen sus propios gustos, el hombre se ha convertido en el enemigo de Dios. Muchas de estas contradicciones todavía persisten incluso hoy en día, en tiempos en que Dios ha estado llevando a cabo una nueva obra durante casi seis mil años. Entonces, no tienen remedio.

de ‘Sólo los que conocen la obra de Dios hoy pueden servir a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿No se oponen muchos a Dios y obstruyen la obra del Espíritu Santo, porque no conocen la obra variada y diversa de Dios, y, además, porque no poseen sino una pizca de conocimiento y doctrina con los que medir la obra del Espíritu Santo? Aunque las experiencias de tales personas son superficiales, son arrogantes y permisivas en su naturaleza, y consideran la obra del Espíritu Santo con desprecio, ignoran las disciplinas de este y, además, usan sus viejos argumentos triviales para confirmar la obra del Espíritu Santo. También hacen una escena, y están plenamente convencidos de su propio conocimiento y erudición, y de que son capaces de recorrer todo el mundo. ¿No son tales personas las que el Espíritu Santo desprecia y rechaza, y no serán eliminadas por la nueva era? ¿No son los que vienen delante de Dios y se oponen abiertamente a Él pequeñas personas miopes, que simplemente intentan demostrar lo inteligentes que son? Con tan sólo un ínfimo conocimiento de la Biblia, tratan de abarcar la “academia” del mundo, pero con una doctrina superficial que enseñar a las personas, intentan revertir la obra del Espíritu Santo, y tratan de hacerla girar alrededor de su propio proceso de pensamiento; tan cortos de miras como son, intentan observar con una sola mirada 6.000 años de obra de Dios. ¡Estas personas no tienen ninguna razón para hablar! De hecho, cuanto mayor es el conocimiento de Dios por parte de las personas, más tardan en juzgar Su obra. Además, sólo hablan un poco de su conocimiento de la obra de Dios hoy, pero no son imprudentes en sus juicios. Cuanto menos conocen a Dios las personas, más soberbias y arrogantes son, y más gratuitamente proclaman Su ser, pero sólo hablan de teoría y no ofrecen evidencias reales. Tales personas no tienen ningún valor en absoluto. ¡Quienes ven la obra del Espíritu Santo como un juego son frívolos! Los que no son cautos cuando se encuentran con la nueva obra del Espíritu Santo, que dan rienda suelta a sus bocas, son rápidos para juzgar, dan libertad a su instinto natural para negar la corrección de la obra del Espíritu Santo, y también lo insultan y blasfeman; ¿no ignoran estas personas irrespetuosas dicha obra? ¿No son, además, los arrogantes, inherentemente soberbios e ingobernables? Aunque venga un día en el que tales personas acepten la nueva obra del Espíritu Santo, Dios seguirá sin tolerarlas. No sólo miran por encima del hombro a aquellos que trabajan para Él, sino que blasfeman contra Él mismo. Tales personas insensatas no serán perdonadas ni en esta era ni en la venidera, ¡y perecerán para siempre en el infierno! Estas personas irrespetuosas y permisivas están fingiendo creer en Dios y, cuanto más lo hacen, más probable es que ofendan Sus decretos administrativos. ¿No caminan por esta senda todos esos arrogantes, desenfrenados innatos, que nunca han obedecido a nadie? ¿Acaso no se oponen a Dios día tras día, a Él que siempre es nuevo y nunca viejo?

de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cada una de las tres etapas se lleva a cabo sobre el fundamento de la anterior, no de forma independiente, separada de la obra de salvación. Aunque existen grandes diferencias en la era y el tipo de obra realizada, en su núcleo sigue estando la salvación de la humanidad, y cada etapa de la obra de salvación es más profunda que la anterior. Cada una de ellas continúa desde el fundamento de la última, que no se ha abolido. De esta forma, en Su obra que siempre es nueva y nunca vieja, Dios está expresando constantemente Su carácter que nunca antes se ha expresado al hombre, y siempre está revelando a este Su nueva obra, y Su nuevo ser, y aunque la vieja guardia religiosa hace todo lo que puede para resistirse a esto, y se opone abiertamente a ello, Dios siempre hace la nueva obra que pretende hacer. Su obra siempre está cambiando, y por ello siempre está encontrando la oposición del hombre. Así, también Su carácter siempre está cambiando, al igual que la era y los beneficiarios de Su obra. Además, Él siempre está haciendo obra que nunca ha hecho antes, incluso llevando a cabo una que al hombre le parece una contradicción de la que se ha realizado anteriormente, que va contra ella. El hombre sólo es capaz de aceptar un tipo de obra, o una forma de práctica. Resulta difícil para él aceptar la obra, o las formas de práctica, que están en conflicto con ellos, o que son más elevadas que ellos; pero el Espíritu Santo siempre está haciendo nueva obra, y así aparecen grupo tras grupo de expertos religiosos que se oponen a la nueva obra de Dios. Estas personas se han vuelto expertos, precisamente porque el hombre no tiene conocimiento de que Dios siempre es nuevo y nunca viejo ni de los principios de Su obra, y, menos aún de las muchas formas en las que Dios salva al hombre. Como tal, el ser humano es totalmente incapaz de distinguir si esta obra procede del Espíritu Santo, y si es de Dios mismo. Muchas personas se aferran a una actitud en la que, si se corresponde con las palabras que vinieron antes, la aceptan, y si hay diferencias con la obra anterior, se oponen a ella y la rechazan. ¿No os ceñís todos hoy a tales principios? […] Sabed que os oponéis a la obra de Dios, o usáis vuestras propias nociones para medir la obra de hoy, porque no conocéis los principios de Su obra, y porque no os tomáis lo bastante en serio la obra del Espíritu Santo. Vuestra oposición a Dios y la obstrucción de la obra del Espíritu Santo están causadas por vuestros conceptos y vuestra arrogancia inherente. No se debe a que la obra de Dios sea errónea, sino a que sois demasiado desobedientes por naturaleza. Después de encontrar su creencia en Dios, algunas personas ni siquiera pueden afirmar con certeza de dónde vino el hombre, pero se atreven a hacer discursos públicos evaluando lo bueno y lo malo de la obra del Espíritu Santo. E incluso reprenden a los apóstoles que tienen la nueva obra del Espíritu Santo, haciendo comentarios y hablando con insolencia; su humanidad es demasiado baja, y no hay la más mínima razón en ellos; ¿no llegará el día en que tales personas sean rechazadas por la obra del Espíritu Santo, y quemadas por los fuegos del infierno? No conocen la obra de Dios, pero la critican, y también intentan ordenarle cómo obrar. ¿Cómo pueden conocer a Dios personas tan irrazonables? El hombre llega a conocer a Dios durante el proceso de buscarlo y experimentarlo; criticándolo a su antojo no llegará a conocerlo a través del esclarecimiento del Espíritu Santo. Cuanto más preciso es el conocimiento que las personas tienen de Dios, menos se oponen a Él. Por el contrario, cuanto menos saben de Él, más probable es que se opongan a Él. Tus nociones, vieja naturaleza y humanidad, tu personalidad y perspectiva moral son el “capital” con el que resistes a Dios, y cuanto más corrupto, degradado y bajo eres, más enemigo eres de Dios. Quienes poseen unas nociones muy serias y tienen un carácter santurrón son aún más enemigos del Dios encarnado, y estos son los anticristos. Si no rectificas tus nociones, siempre serán contrarias a Dios; nunca serás compatible con Él, y siempre estarás separado de Él.

de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Deseáis conocer la raíz de la oposición de los fariseos a Jesús? ¿Deseáis conocer la esencia de los fariseos? Estaban llenos de fantasías sobre el Mesías. Aún más, sólo creían que Él vendría, pero no buscaban la verdad de la vida. Por tanto, incluso hoy siguen esperándole, porque no tienen conocimiento del camino de la vida ni saben cuál es la senda de la verdad. Decidme, ¿cómo podrían obtener la bendición de Dios tales personas insensatas, tozudas e ignorantes? ¿Cómo podrían contemplar al Mesías? Se opusieron a Jesús porque no conocían la dirección de la obra del Espíritu Santo ni el camino de la verdad mencionado por Jesús y, además, porque no entendían al Mesías. Y como nunca le habían visto ni habían estado en Su compañía, cometieron el error de pagar un tributo vacío al nombre del Mesías mientras se oponían a Su esencia por todos los medios. Estos fariseos eran tozudos y arrogantes en esencia, y no obedecían la verdad. El principio de su creencia en Dios es: por muy profunda que sea Tu predicación, por muy alta que sea Tu autoridad, no eres Cristo a no ser que te llames el Mesías. ¿No son estas opiniones absurdas y ridículas?

de ‘Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

La divinidad de Cristo está por encima de todos los hombres; por lo tanto, Él es la autoridad suprema de todos los seres creados. Esta autoridad es Su divinidad, es decir, el carácter y el ser de Dios mismo, que determina Su identidad. Por lo tanto, no importa qué tan normal sea Su humanidad, es innegable que tiene la identidad de Dios mismo; no importa desde qué punto de vista hable y la manera en la que Él obedezca la voluntad de Dios, no puede decirse que no sea Dios mismo. Los hombres necios e ignorantes muchas veces ven la humanidad normal de Cristo como un defecto. No importa cómo Él exprese y revele el ser de Su divinidad, el hombre es incapaz de reconocer que Él es Cristo. Y entre más demuestre Cristo Su obediencia y humildad, más a la ligera los necios consideran a Cristo. Incluso están los que adoptan hacia Él una actitud de exclusión y desprecio; sin embargo colocan sobre la mesa a esos “grandes hombres” de imágenes elevadas para adorarlos. La resistencia del hombre a Dios y su desobediencia a Él vienen del hecho de que la esencia del Dios encarnado se somete a la voluntad de Dios, y también de la humanidad normal de Cristo; aquí está el origen de la resistencia del hombre a Dios y la desobediencia a Él. Si Cristo no hubiera tenido la apariencia de Su humanidad y tampoco hubiera buscado la voluntad de Dios Padre desde la perspectiva de un ser creado, sino que hubiera poseído una superhumanidad, entonces probablemente no habría habido ninguna desobediencia por parte de ningún hombre. La razón por la que el hombre siempre está dispuesto a creer en un Dios invisible que está en el cielo es porque Dios en el cielo no tiene una humanidad y no tiene ni una sola cualidad de un ser creado. Así que el hombre siempre lo considera con la mayor estima, pero tiene una actitud de desprecio hacia Cristo.

de ‘La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todos aman y acogen favorablemente a un Dios invisible e intangible. Si Dios es sólo un espíritu que es invisible al hombre, al hombre le es muy fácil creer en Dios. El hombre puede dar rienda suelta a su imaginación, puede escoger cualquier imagen que le guste como la imagen de Dios para agradarse y hacerse sentir feliz. De esta manera, el hombre puede hacer lo que sea más agradable para su propio Dios y lo que este Dios quiera que haga, sin escrúpulos. Es más, el hombre cree que nadie es más leal y devoto que él con Dios y que todos los demás son perros gentiles y desleales con Dios. Se puede decir que esto es lo que buscan aquellos cuya creencia en Dios es vaga y se basa en doctrina; todo lo que ellos buscan es lo mismo, con poca variación. Sólo que las imágenes de Dios en sus imaginaciones son diferentes, pero su esencia es de hecho la misma.

Al hombre no le preocupa su creencia despreocupada en Dios y cree en Dios como le place. Este es uno de los “derechos y libertades del hombre”, en los que nadie puede interferir porque el hombre cree en su propio Dios y no en el Dios de nadie más; es de su propiedad privada y casi todos poseen esta clase de propiedad privada. El hombre ve esta propiedad como un tesoro precioso pero para Dios no hay nada más despreciable o sin valor, porque no hay una señal más clara de la oposición a Dios que esta propiedad privada del hombre. Es por causa de la obra de Dios encarnado que Dios se hace una carne que tiene una forma tangible y que el hombre puede ver y tocar. No es un Espíritu sin forma, sino una carne con quien el hombre puede tener contacto y que puede ver. Sin embargo, la mayoría de los Dioses en los que la gente cree son deidades sin carne que no tienen forma, que también son de una forma libre. De esta manera, el Dios encarnado se ha vuelto el enemigo de la mayoría de los que creen en Dios y los que no pueden aceptar el hecho de la encarnación de Dios se han vuelto, de manera similar, los adversarios de Dios. El hombre tiene nociones, no por su forma de pensar o por su rebelión, sino por esta propiedad privada que tiene. Es por esta propiedad privada que la mayoría de las personas mueren y, este Dios ambiguo que no se puede tocar, que no se puede ver y que, de hecho, no existe, es lo que arruina la vida del hombre. La vida del hombre es arruinada, no por el Dios encarnado, mucho menos por el Dios del cielo, sino por el Dios de la propia imaginación del hombre.

de ‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todos los hombres desean ver el verdadero rostro de Jesús y todos desean estar con Él. Creo que ninguno de los hermanos o hermanas diría que no está dispuesto a ver a Jesús o a estar con Él. Antes de que hayáis visto a Jesús, es decir, antes de que hayáis visto al Dios encarnado, es probable que tengáis todo tipo de ideas, como por ejemplo, sobre la apariencia de Jesús, Su forma de hablar, Su forma de vida, etcétera. Sin embargo, una vez que realmente lo hayáis visto, vuestras ideas cambiarán rápidamente. ¿Por qué ocurre esto? ¿Deseáis saberlo? Aunque es cierto que no puede pasarse por alto el pensamiento del hombre, resulta aún más intolerable que el hombre altere la esencia de Cristo. Consideráis que Cristo es un inmortal o un sabio, pero nadie considera a Cristo como un hombre normal con esencia divina. Por tanto, muchos de los que día y noche anhelan ver a Dios son, en realidad, enemigos de Dios y son incompatibles con Él. ¿Acaso no es esto un error por parte del hombre? Incluso en estos momentos seguís pensando que vuestra creencia y lealtad son suficientes para haceros dignos de ver el rostro de Cristo, ¡pero os exhorto a que os equipéis con más cosas prácticas! Esto se debe a que, en el pasado, en el presente y en el futuro, muchos de los que han entrado en contacto con Cristo han fracasado o fracasarán; todos ellos juegan el papel de los fariseos. ¿Cuál es la razón de vuestro fracaso? Se debe, precisamente, a que tenéis el concepto de un Dios alto y merecedor de admiración. Sin embargo, la verdad no es como el hombre desea. Cristo no sólo no es alto, sino que es particularmente pequeño; no sólo es un hombre, sino que es un hombre común; no sólo no puede ascender al cielo, sino que ni siquiera puede transitar libremente por la tierra. Y siendo así las cosas, las personas lo tratan como un hombre común; lo tratan con indiferencia cuando están con Él y le hablan a la ligera, al tiempo que siguen esperando la venida del “verdadero Cristo”. Tomáis al Cristo que ya ha venido por un hombre común y a Su palabra como la de un hombre común. Por esta razón no habéis recibido nada de Cristo y, en cambio, habéis expuesto plenamente vuestra propia fealdad a la luz.

de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La fuente de oposición y rebeldía del hombre contra Dios es el haber sido corrompido por Satanás. Debido a que ha sido corrompido por Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado, se ha vuelto inmoral, sus pensamientos se han degenerado, y ha desarrollado una actitud mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre de manera natural seguía a Dios y obedecía Sus palabras después de escucharlas. Por naturaleza tenía buen sentido y buena conciencia, y tenía una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, su sentido, conciencia y humanidad originales se embotaron y fueron mermados por Satanás. Debido a ello, el hombre ha perdido su obediencia y amor a Dios. El sentido del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal, y su rebeldía hacia Dios es cada vez más frecuente y grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni reconoce esto, y meramente se opone y se rebela a ciegas. La revelación del carácter del hombre es la expresión de su sentido, de su percepción y de su conciencia, pero debido a que su sentido y su percepción se han enfermado, y su conciencia se ha vuelto supremamente insensible, su carácter se ha revelado contra Dios. […]

La fuente de la revelación del carácter corrupto del hombre no es más que su conciencia embotada, su naturaleza malévola, y su sentido endeble; si la conciencia y el sentido del hombre regresaran a la normalidad, entonces él se volvería apto para ser usado ante Dios. Es simplemente debido a que la conciencia del hombre ha estado siempre insensibilizada, y que el sentido del hombre nunca ha sido sano, y que se ha hecho cada vez más torpe, lo que ha provocado que el hombre se haya vuelto cada vez más rebelde hacia Dios, hasta el punto, incluso, de clavar a Jesús en la cruz, y de negarse a que Dios encarnado de los últimos días entre en su casa, y condena la carne de Dios, y ve la carne de Dios como vil y precaria. Si el hombre tuviese al menos un poquito de humanidad, no sería tan cruel en su trato de la carne del Dios encarnado; si tuviese al menos un poco de sentido, no sería tan despiadado en su trato de la carne de Dios encarnado; si tuviese un poco de conciencia, no sería tan “agradecido” al Dios encarnado de esta manera. El hombre vive en la era de Dios hecho carne, sin embargo, es incapaz de dar gracias a Dios por haberle dado una oportunidad tan buena, y en vez de ello, maldice la venida de Dios, o ignora por completo el hecho de la encarnación de Dios, y se muestra aparentemente en contra de ella y hastiado de ello. Independientemente de cómo el hombre trate la venida de Dios, Dios, en pocas palabras, siempre ha llevado Su obra adelante a pesar de todo, aunque el hombre no haya sido en lo más mínimo acogedor hacia Él, y le hace solicitudes ciegas. El carácter del hombre se ha vuelto extremadamente vicioso, su sentido ha crecido de forma sumamente apática, y su conciencia ha sido aplastada por completo por el maligno, por lo que hace ya tiempo que dejó de ser la conciencia original del hombre.

de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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