Dais testimonio de que Dios hace la obra del juicio durante los últimos días para purificar y salvar al hombre por completo, pero he leído las palabras expresadas por Dios Todopoderoso y algunas de ellas son bastante estrictas: condenan y maldicen al hombre. ¿No es este el castigo del hombre? ¿Cómo puede llamarse la purificación y salvación del hombre?

1 Mar 2021

Las palabras relevantes de Dios:

En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, en el que revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a la miríada de pueblos y perfecciona a aquellos que le aman sinceramente. Solo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se ordenan según su tipo y se dividen en diferentes categorías sobre la base de sus distintas cualidades. Este es precisamente el momento en el que Dios revela los finales y los destinos de las personas. Si estas no experimentan el castigo y el juicio, su rebeldía y su injusticia no se pueden dejar en evidencia. Solo mediante el juicio y castigo se pueden revelar los finales de todas las cosas. Las personas solo muestran lo que son realmente cuando las castigan y juzgan. El mal se clasificará en el mal, el bien en el bien, y toda la gente será ordenada según su tipo. A través del castigo y del juicio se revelarán los finales de todas las cosas, de forma que los malos sean castigados y los buenos recompensados, y la miríada de personas se rinda ante el dominio de Dios. Toda esta obra debe lograrse por medio del castigo y juicio justos. Como la corrupción de las personas ha alcanzado su punto culminante y su rebeldía es extremadamente grave, solo el carácter justo de Dios, que se compone principalmente de castigo y juicio y se revela durante los últimos días, puede totalmente transformar y hacer completas a las personas y revelar el mal, y de esta forma todos los injustos serán castigados con severidad. Por tanto, un carácter como este está impregnado del significado de la era. El carácter de Dios es revelado y desvelado en aras de la obra de cada nueva era. Dios no revela Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Suponed que, durante los últimos días de la revelación de los finales de las personas, Dios siguiera amándolas con misericordia y benevolencia infinitos y continuara siendo amoroso hacia ellas, sin someterlas a un juicio justo, sino demostrándoles indulgencia, paciencia y perdón, y las absolviera por muy graves que fueran sus pecados, sin un atisbo de juicio justo. ¿Cuándo concluiría entonces toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la gente al destino apropiado de la especie humana? Esto se puede asemejar a un juez que siempre es amoroso hacia las personas, un juez amoroso con una cara amable y un corazón benévolo, que ama a las personas sin importar qué crímenes hayan cometido y les muestra amor y tolerancia sin importar quiénes sean, ¿cuándo podría un juez tal alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, solo el juicio justo puede ordenar a las personas según su tipo y llevarlas a una nueva esfera. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios de juicio y castigo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La visión de la obra de Dios (3)

Aunque Mis palabras sean severas, todas son la salvación del hombre, ya que solo estoy pronunciando palabras y no castigando la carne del hombre. Estas palabras hacen que el hombre viva en la luz, hacen que sepa que la luz existe, que la luz es preciosa y, más aún, que sepa cuán beneficiosas son estas palabras para él, además de que Dios es salvación. Aunque he pronunciado muchas palabras de castigo y juicio, nada ha recaído en realidad sobre vosotros. He venido precisamente a hacer Mi obra y a pronunciar Mis palabras y, aunque Mis palabras puedan ser severas, son dichas para juzgar vuestra corrupción y rebeldía. El propósito de que Yo haga esto sigue siendo salvar al hombre del poder de Satanás. El propósito es usar Mis palabras para salvar al hombre; no es dañar al hombre con Mis palabras. Mis palabras son severas para que se puedan obtener los resultados de Mi obra. Solo por medio de esta obra puede el hombre conocerse a sí mismo y puede librarse de su carácter rebelde.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes desprenderte de las bendiciones del estatus y entender la intención de Dios de traer la salvación al hombre

¿A través de qué método se logra el perfeccionamiento del hombre por parte de Dios? Se logra por medio de Su carácter justo. El carácter de Dios se compone, principalmente, de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición, y Él perfecciona al hombre, principalmente, por medio de Su juicio. Algunas personas no lo entienden y preguntan por qué Dios solo puede hacer perfecto al hombre por medio del juicio y la maldición. Dicen: “Si Dios maldijera al hombre, ¿acaso no moriría el hombre? Si Dios juzgara al hombre, ¿acaso el hombre no sería condenado? Entonces, ¿cómo puede aun así ser hecho perfecto?”. Esas son las palabras de la gente que no conoce la obra de Dios. Lo que Dios maldice es la rebeldía del hombre, y lo que Él juzga son sus pecados. Aunque Él habla con severidad y sin contar para nada con los sentimientos del hombre, deja en evidencia todo lo que hay en su interior y, a través de algunas palabras severas, expone lo que es sustancial dentro del hombre; a través de ese juicio, le otorga al hombre un conocimiento profundo de la sustancia de la carne y, así, el hombre se somete ante Dios. La carne del hombre es del pecado y de Satanás, es rebelde y es el objeto del castigo de Dios. Así pues, para permitirle al hombre conocerse a sí mismo, deben sobrevenirle las palabras del juicio de Dios y debe emplearse todo tipo de refinamiento; solo entonces puede ser efectiva la obra de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios

Dios usa Su juicio para hacer perfecto al hombre; Él lo ha amado y lo ha salvado, pero ¿cuánto contiene Su amor? Hay juicio, majestad, ira y maldición. Aunque Dios maldijo al hombre en el pasado, no lo arrojó por completo al abismo sin fondo, sino que usó ese medio para refinar su fe; no colocó al hombre en una situación mortal, sino que actuó con la intención de hacerlo perfecto. La sustancia de la carne es aquello que es propio de Satanás —Dios lo dijo de forma exacta— pero los hechos que Dios lleva a cabo no se hacen de acuerdo con Sus palabras. Él te maldice para que puedas amarlo y para que puedas conocer la sustancia de la carne; te castiga con el propósito de que despiertes, para permitirte que conozcas las deficiencias que hay dentro de ti y para que conozcas lo miserable e indigno que es el hombre. Por tanto, las maldiciones de Dios, Su juicio y Su majestad e ira, todo ello es con el fin de hacer perfecto al hombre. Todo lo que Dios hace en la actualidad y el carácter justo que revela por medio de vosotros, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Tal es el amor de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios

Aunque para el hombre el castigo y el juicio de Dios son refinamiento, exposición sin misericordia y cosas llevadas a cabo con el fin de castigarlo por sus pecados y castigar su carne, nada de esta obra tiene la intención de condenar su carne ni de destruirla. La dura exposición de la palabra tiene totalmente el propósito de guiarte por la senda correcta. Habéis experimentado personalmente mucho de esta obra y, claramente, ¡no os ha llevado a una senda mala! Todo es para hacerte vivir una humanidad normal y se puede lograr con tu humanidad normal. Cada paso de la obra de Dios se realiza en base a tus necesidades, según tus debilidades y según tu estatura real, y no se os impone ninguna carga insoportable. Hoy no tienes esto claro y sientes que estoy siendo duro contigo y siempre crees que la razón por la que te castigo, juzgo y reprocho cada día es porque te odio. Pero, aunque lo que recibes es castigo y juicio, esto es en realidad amor por ti, y es también la mayor protección. Si no puedes comprender el sentido más profundo de esta obra, será imposible para ti continuar experimentando. Deberías obtener consuelo de esta salvación. No te niegues a entrar en razón. Habiendo llegado tan lejos, deberías tener claro el sentido de la obra de conquista, ¡y no deberías tener más opiniones de este o aquel tipo!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (4)

Hoy Dios os juzga, os castiga y os condena, pero deberías saber que el propósito de tu condena es que te conozcas a ti mismo. Él condena, maldice, juzga y castiga para que te puedas conocer a ti mismo, para que tu carácter pueda cambiar y, más aún, para que puedas conocer tu valía y ver que todas las acciones de Dios son justas y de acuerdo con Su carácter y las necesidades de Su obra, que Él obra conforme a Su plan para la salvación del hombre, y que Él es el Dios justo que ama y salva al hombre, y que también lo juzga y lo castiga. Si solo sabes que eres de un estatus humilde, que eres corrupto y eres rebelde, pero no sabes que Dios pretende revelar Su salvación por medio del juicio y el castigo que Él impone en ti hoy, entonces no tienes manera de experimentar cosas, ni mucho menos eres capaz de continuar hacia delante. Dios no ha venido a derribar ni a destruir a las personas sino a juzgarlas, maldecirlas, castigarlas y salvarlas. Hasta que Su plan de gestión de 6 000 años llegue a su término —antes de que revele el desenlace de cada categoría del hombre—, la obra de Dios en la tierra es por entero en aras de la salvación; el único propósito es hacer totalmente completos a aquellos que lo aman y llevarlos a rendirse bajo Su dominio. No importa cómo Dios salve a las personas, todo se logra haciéndoles romper con su antigua naturaleza satánica; es decir, Él las salva haciéndolas buscar la vida. Si ellas no buscan la vida, entonces no tendrán manera de aceptar la salvación de Dios. La salvación es la obra de Dios mismo y la búsqueda de vida es algo que el hombre debe tener con el fin de aceptar la salvación. A los ojos del hombre, la salvación es el amor de Dios y el amor de Dios no puede ser castigo, juicio y maldiciones; la salvación debe contener misericordia, benevolencia, además de palabras de consuelo y bendiciones ilimitadas otorgadas por Dios. Las personas creen que cuando Dios salva al hombre lo hace conmoviéndolo con Sus bendiciones y Su gracia, de tal modo que pueda conseguir que le entregue su corazón a Dios. Es decir, conmover al hombre es salvarlo. Esta clase de salvación es transaccional. Solo cuando Dios le conceda cien veces más, el hombre llegará a rendirse ante el nombre de Dios y de este modo enorgullecerá a Dios y le dará crédito. Esta no es la intención de Dios para la especie humana. Dios ha venido para obrar en la tierra con el fin de salvar a la humanidad corrupta, no hay falsedad en esto. Si no fuera este el caso, Él ciertamente no habría venido a hacer Su obra en persona. En el pasado, Su medio de salvación implicaba mostrar la máxima misericordia y benevolencia, tanto que le dio Su todo a Satanás a cambio de toda la humanidad. El presente no tiene nada que ver con el pasado: vuestra salvación de hoy ocurre en la época de los últimos días, cuando se ordena a cada uno según su tipo; el medio de vuestra salvación no es la misericordia ni la benevolencia, sino el castigo y el juicio para que el hombre pueda ser salvado más plenamente. Así, todo lo que recibís es castigo, juicio y golpes despiadados, pero sabed que en estos golpes despiadados no hay el más mínimo castigo. Independientemente de lo severas que puedan ser Mis palabras, lo que cae sobre vosotros son solo unas cuantas palabras que podrían pareceros totalmente desalmadas y, sin importar cuán enfadado pueda Yo estar, lo que viene sobre vosotros siguen siendo palabras de reproche y no tengo la intención de lastimaros ni daros muerte. ¿No es todo esto un hecho? Sabed esto hoy, ya sea un juicio justo o un refinamiento y castigo despiadados, todo es en aras de la salvación. Independientemente de si hoy cada uno será ordenado según su tipo o de si todos los tipos de personas serán revelados, el propósito de todas las palabras y la obra de Dios es salvar a aquellos que verdaderamente aman a Dios. El juicio justo se realiza con el fin de purificar al hombre, y el refinamiento despiadado con el de limpiarlo; tanto las palabras severas como la reprensión son para purificar y salvar.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes desprenderte de las bendiciones del estatus y entender la intención de Dios de traer la salvación al hombre

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