Versículos bíblicos como referencia:
“¿Qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?” (Mateo 16:26).
Las palabras relevantes de Dios:
Este es el momento en el que Mi Espíritu lleva a cabo una gran obra y es el momento en el que comienzo Mi obra entre las naciones gentiles. Más aún, es el momento en el que clasifico a todos los seres creados, poniendo a cada uno en su categoría respectiva, para que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y sea más capaz de lograr resultados. Y, así, lo que te pido sigue siendo que entregues todo vuestro ser a toda Mi obra; e, incluso más si cabe, que disciernas claramente y veas con precisión toda la obra que Yo he realizado en ti, y que entregues toda tu energía para que Mi obra pueda lograr mejores resultados. Esto es lo que debes entender. Desiste de competir con otros, de buscar un plan de contingencia o las comodidades de tu carne, de modo que evites retrasar Mi obra y obstaculizar tu maravilloso futuro. Lejos de protegerte, hacer eso solo te podría traer destrucción. ¿No sería esto una necedad de tu parte? Aquello de lo que hoy disfrutas es, precisamente, lo que está arruinando tu futuro, mientras que el dolor que hoy soportas es justamente lo que te protege. Debes ser claramente consciente de estas cosas a fin de evitar caer preso de las tentaciones de las que te resultará difícil liberarte y evitar tropezar en la densa niebla y ser incapaz de volver a encontrar el sol jamás. Cuando la densa niebla se disipe, te encontrarás en medio del juicio del gran día.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre
Los que viven al margen de Mi palabra y huyen del sufrimiento de la prueba, ¿no están todos a la deriva en el mundo? Parecen hojas de otoño, flotando por aquí y por allá, sin tener un lugar donde descansar, ni mucho menos Mis palabras de consuelo. Aunque Mi castigo y refinamiento no los siguen, ¿no son pordioseros que vagan de un lugar a otro, deambulando por las calles fuera del reino de los cielos? ¿El mundo es realmente tu lugar de descanso? Evitando Mi castigo, ¿puedes realmente lograr la más leve sonrisa de gratificación de parte del mundo? ¿De verdad puedes utilizar tu gozo fugaz para cubrir ese vacío en tu corazón que no puedes ocultar? Puedes engañar a cualquiera de tu familia, pero nunca podrás engañarme a Mí. Como tu fe es demasiado exigua, todavía a día de hoy no puedes encontrar la alegría de vivir. Esta es Mi exhortación para ti: en lugar de pasar toda tu vida en la mediocridad por el bien de la carne, soportando todo el sufrimiento que una persona apenas puede tolerar, más te valdría pasar la mitad de tu vida gastándote sinceramente por Mí. ¿De qué sirve valorarte tanto y huir de Mi castigo? ¿De qué sirve ocultarte de Mi castigo momentáneo, solo para cosechar una eternidad de vergüenza, una eternidad de castigo? Yo no impongo Mis requisitos al hombre. Si alguien realmente desea someterse a todos Mis arreglos, no lo trataré mal. Pero exijo que toda la gente crea en Mí, como Job creyó en Mí, Jehová. Si vuestra fe excede la fe de Tomás, entonces vuestra fe conseguirá Mi aprobación; vuestra lealtad me complacerá y con seguridad encontraréis Mi gloria en vuestros días.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Lo que significa ser una persona verdadera
¡Despertad, hermanos! ¡Despertad, hermanas! Mi día no se retrasará; ¡el tiempo es vida, y recuperar el tiempo perdido es salvar la vida! ¡El tiempo no está muy lejos! Si suspendéis los exámenes de ingreso para la universidad, podéis estudiar para ellos una y otra vez. Sin embargo, Mi día no se demorará. ¡Recordad! ¡Recordad! Estas son Mis buenas palabras de exhortación. El desenlace del mundo se ha desarrollado ante vuestros propios ojos, y los grandes desastres llegarán pronto. ¿Qué es más importante: vuestra vida o dormir, comer, beber y vestirse? ¡Ha llegado el momento de que sopeséis estas cosas! ¡No dudéis más! Tenéis demasiado miedo para tomaros estas cosas en serio, ¿verdad?
¡Cuán lamentable! ¡Cuán pobre! ¡Cuán ciega! ¡Cuán cruel es el hombre! De verdad hacéis oídos sordos a Mi palabra, ¿os estoy hablando en vano? Aún sois demasiado indolentes, ¿por qué? ¿Por qué pasa eso? ¿De verdad nunca habéis pensado esto? ¿Para quién digo estas cosas? ¡Creed en Mí! ¡Yo soy vuestro Salvador! ¡Yo soy vuestro Todopoderoso! ¡Vigilad! ¡Vigilad! El tiempo perdido nunca volverá otra vez, ¡recordad esto! ¡No hay medicina en el mundo que cure el arrepentimiento! Entonces, ¿qué más podría deciros? ¿No es Mi palabra digna de vuestra reflexión cuidadosa y repetida? Sois demasiado descuidados con Mi palabra y demasiado irresponsables con vuestras vidas; ¿cómo podría Yo soportar esto? ¿Cómo podría?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 30
Durante el proceso en que las personas adquieren conocimiento, empleando todo tipo de métodos, ya sea contar historias, darles simplemente un poco de conocimiento o permitirles satisfacer sus deseos o aspiraciones, ¿por qué camino precisamente quiere conducirlas Satanás? Las personas creen que no hay nada malo en aprender conocimiento, que es perfectamente natural y justificado. Para decirlo de manera que suene bien, establecer nobles aspiraciones o tener ambiciones es tener motivación, y esta debería ser la senda correcta en la vida. Si uno puede hacer realidad sus propias aspiraciones o consolidar una carrera exitosa durante su vida, ¿no es esa una manera más gloriosa de vivir? De este modo, uno no solo puede honrar a los antepasados, sino también tener la oportunidad de dejar una marca en las generaciones futuras; ¿acaso no es algo bueno? Esto es algo bueno a los ojos de las personas mundanas y para ellas esto debe ser apropiado y positivo. Sin embargo, ¿acaso Satanás, con sus motivos siniestros, conduce a las personas por tal camino y eso es todo? Por supuesto que no. En realidad, independientemente de lo grandes que sean las aspiraciones del hombre, de lo realistas que sean sus deseos o de lo adecuados que puedan ser, todo lo que el hombre quiere lograr, todo lo que busca está inextricablemente vinculado a dos palabras. Ambas son de vital importancia para cada persona a lo largo de su vida y son cosas que Satanás pretende infundir en el hombre. ¿Qué dos palabras son? Son “fama” y “provecho”. Satanás usa un método muy suave, un método que está muy de acuerdo con las nociones de las personas y que no es muy agresivo, para que estas acepten sin darse cuenta sus medios y leyes de supervivencia, desarrollen objetivos y una dirección en la vida y lleguen a tener aspiraciones en ella. Por muy altisonantes que puedan ser las descripciones de sus aspiraciones en la vida, estas aspiraciones siempre giran en torno a la fama y el provecho. Todo lo que persigue cualquier persona importante o famosa —o, de hecho, cualquier persona— a lo largo de su vida solo guarda relación con estas dos palabras: “fama” y “provecho”. Las personas piensan que, una vez que han obtenido fama y provecho, tienen el capital para disfrutar de un estatus alto y de una gran riqueza, así como para disfrutar de la vida. Piensan que, una vez que tienen fama y provecho, tienen el capital para buscar placer y participar en el disfrute excesivo de la carne. En aras de esta fama y provecho que desean, las personas entregan alegremente y sin saberlo su cuerpo y su corazón a Satanás, así como todo lo que tienen, incluidas sus perspectivas y su porvenir. Lo hacen sin reservas, sin dudarlo ni un momento y sin saber jamás reclamar todo lo que una vez tuvieron. ¿Pueden las personas conservar algún control sobre sí mismas una vez que se han entregado a Satanás y se han vuelto leales a él de esta manera? Desde luego que no. Están total y completamente controladas por Satanás. Se han hundido de un modo completo y total en este cenagal y son incapaces de liberarse a sí mismas. Una vez que alguien está atascado en la fama y el provecho, deja de buscar lo que es brillante, lo recto o esas cosas que son hermosas y buenas. Esto se debe a que la seducción de la fama y el provecho es demasiado grande para las personas, y son cosas que pueden buscar sin parar durante toda su vida e incluso durante toda la eternidad. ¿No es esta la situación real?
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI
Satanás usa la fama y el provecho para controlar los pensamientos del hombre, con lo que hace que no piense en nada más que en estas dos cosas y que luche por la fama y el provecho, sufra dificultades, soporte la humillación y lleve una pesada carga, sacrifique todo lo que tiene y emita todo juicio o tome toda decisión en aras de la fama y el provecho. De esta forma, Satanás coloca grilletes invisibles al hombre y, con estos grilletes sobre él, este no tiene la capacidad ni el valor para liberarse. Sin saberlo, lleva estos grilletes mientras avanza paso a paso con gran dificultad. En aras de esta fama y provecho, la humanidad se aparta de Dios y lo traiciona, y se vuelve más y más perversa. De esta forma, se destruye una generación tras otra en medio de la fama y el provecho de Satanás.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI
Dios está buscando a aquellos que anhelan que Él aparezca, buscando a aquellos que prestan atención a Sus palabras, a los que no olvidan Su comisión y le ofrecen su corazón y su cuerpo, así como a aquellos que, como bebés, son sumisos y no se resisten ante Él. Si te dedicas a Dios, sin impedimento de ninguna fuerza, entonces Dios te verá con buenos ojos y te concederá Sus bendiciones. Si tienes un estatus elevado, una gran reputación, si posees riqueza de conocimiento, si tienes multitud de propiedades y el apoyo de muchas personas, pero estas cosas no te afectan y sigues viniendo ante Dios para aceptar Su llamada y Su comisión, así como para hacer lo que Él te pide, entonces todo lo que hagas será la causa más significativa de la tierra y el proyecto más recto de la humanidad. Si rechazas la llamada de Dios en aras de tu estatus o de tus propios objetivos, todo lo que hagas será maldito e, incluso más, será aborrecido por Dios. Quizá seas presidente, científico, pastor o anciano, no importa cuán elevado sea tu oficio, si usas tu capacidad y conocimiento para llevar a cabo tus propios proyectos, siempre serás un fracaso y serás alguien sin las bendiciones de Dios, porque Él no acepta nada de lo que haces, ni reconoce que tus proyectos sean rectos, ni reconoce que estés trabajando para el beneficio de la humanidad. Él dirá que todo lo que haces es usar el conocimiento y la fuerza humanos para intentar apartar la protección de Dios al hombre y que es una negación de Sus bendiciones. Él dirá que estás llevando a la humanidad hacia las tinieblas, hacia la muerte y hacia el comienzo de una existencia ilimitada en la que el hombre no tiene a Dios y ha perdido Sus bendiciones.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice II: Dios tiene soberanía sobre el porvenir de toda la humanidad
Dios lamenta el futuro de la especie humana, se aflige por la caída de la especie humana y le duele que esta se dirija, paso a paso, hacia la decadencia y la senda sin regreso. Nadie ha pensado nunca en esto: ¿hacia dónde podría ir dicha especie humana, que ha roto el corazón de Dios por completo y lo ha abandonado a Él para ir en busca del maligno? Es precisamente por esta razón que nadie intenta sentir la ira de Dios, que nadie busca la manera que lo complace ni trata de acercarse a Él y, lo que es más, que nadie intenta apreciar el sufrimiento y el dolor de Dios. Incluso después de escuchar la voz de Dios, el hombre continúa en su propia senda, sigue apartándose de Dios, sigue evadiendo la gracia y el cuidado de Dios, y rehuyendo Su verdad, y prefiere venderse a sí mismo a Satanás, el enemigo de Dios. Y ¿quién ha pensado, si el hombre persiste en su obstinación, en cómo Dios tratará a esta especie humana que lo ignora tan profundamente? Nadie sabe que la razón de los repetidos recordatorios y exhortaciones de Dios hacia el hombre es que Él ha preparado en Sus manos catástrofes como jamás se han visto, que serán insoportables para la carne y el alma del hombre, no solamente un castigo de la carne, sino que tienen como objetivo el alma del hombre. Necesitas saber esto: ¿qué clase de ira desatará Dios cuando Su plan fracase y cuando Sus recordatorios y exhortaciones no sean retribuidos? No se parecerá en nada a lo que algún ser creado haya experimentado o conocido. Así pues, Yo digo que estas catástrofes no tienen precedentes y jamás se repetirán, pues el plan de Dios es crear a la especie humana una sola vez y salvarla una sola vez. Es la primera vez y, también, la última. Por tanto, nadie puede apreciar las meticulosas intenciones y la ferviente expectativa con las que Dios salva a la especie humana esta vez.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es la fuente de la vida del hombre