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¿Cuáles son las diferencias entre el cambio de carácter y el buen comportamiento?

Las palabras relevantes de Dios:

Una transformación en el carácter se refiere, principalmente, a una transformación en la naturaleza de las personas. Las cosas que una persona tiene en su naturaleza no pueden verse mediante las conductas externas; están directamente relacionadas con el valor y el significado de su existencia. Involucran directamente los valores que tiene una persona en la vida, las cosas que se encuentran en lo profundo de su alma y su esencia. Alguien que es incapaz de aceptar la verdad no tendrá una transformación en estos aspectos. Sólo al experimentar la obra de Dios, al entrar plenamente en la verdad, al cambiar sus valores y su perspectiva sobre la existencia y la vida, al alinear sus puntos de vista con los de Dios y al volverse capaz de someterse por completo a Dios y ser leal a Él, puede decirse que el carácter de alguien ha cambiado. Puede parecer que haces cierto esfuerzo, puedes ser resiliente ante las dificultades, puedes ser capaz de llevar a cabo los arreglos de la obra de los de arriba o puedes ir dondequiera que se te pida que vayas, pero estos son únicamente pequeños cambios en tu conducta y no son suficientes para constituir una transformación de tu carácter. Tal vez puedes recorrer muchos caminos, sufrir muchas dificultades y soportar grandes humillaciones; tal vez te sientes muy cerca de Dios y tal vez el Espíritu Santo lleve a cabo cierta obra en ti. Sin embargo, cuando Dios te pide que hagas algo que no se ajusta a tus nociones, tal vez no te sometas, sino que busques excusas y te rebeles contra Dios y te resistas a Él, incluso hasta el punto de criticar a Dios y protestar en Su contra. ¡Esto es un problema grave! Muestra que todavía tienes una naturaleza que se opone a Dios y que no has pasado por ningún tipo de transformación.

de ‘Lo que debes saber sobre cómo transformar tu carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo

¿Qué sabéis sobre los cambios en el carácter? Las esencias de los cambios en el carácter y en la conducta son diferentes, y los cambios en la práctica también lo son; todos ellos son distintos en esencia. En su creencia en Dios, la mayoría de las personas hacen especial hincapié en la conducta, como resultado de lo cual se producen algunos cambios en esta. Después de creer en Dios, dejan de enfrentarse a los demás, dejan de luchar con las personas y de insultarlas; dejan de fumar y de beber, no roban ninguna propiedad pública —ya sea un clavo o una tabla de madera—, y hasta llegan tan lejos como no acudir a los tribunales cuando sufren pérdidas o son ofendidas. Sin duda, se producen algunos cambios en su conducta. Y es que, después de creer en Dios, aceptar el camino verdadero las hace sentirse especialmente bien; como también han probado la gracia de la obra del Espíritu Santo, son particularmente fervientes y no hay nada que no puedan abandonar o sufrir. Pero después de haber creído durante tres, cinco, diez o treinta años, al no haberse producido cambio alguno en su carácter vital, al final retroceden a los antiguos caminos, crece su arrogancia y su soberbia y empiezan a luchar por el poder y los beneficios, codician el dinero de la iglesia, hacen cualquier cosa que sirva a sus intereses, ansían estatus y placeres, y se vuelven parásitos de la casa de Dios. En particular, la mayoría de los líderes son abandonados. ¿Y qué demuestran estos hechos? Los cambios únicamente de conducta son insostenibles. Si no hay una alteración en el carácter de la vida de las personas, tarde o temprano su lado malvado se pondrá de manifiesto. Como la fuente de los cambios en su conducta es el fervor, acompañado de un poco de obra realizada por el Espíritu Santo en ese momento, resulta extremadamente fácil para ellas el volverse fervientes o mostrar bondad durante un tiempo. Como afirman los incrédulos: “Hacer una buena obra es fácil, lo difícil es llevar toda una vida de buenas obras”. Las personas son incapaces de hacer buenas obras durante toda su vida. La vida dirige su conducta; tal como es su vida, así es su conducta, y sólo aquello que se revela de forma natural representa la vida y la naturaleza de una persona. Las cosas falsas no pueden perdurar. Cuando Dios obra para salvar al hombre no lo hace para adornarlo con una buena conducta; la finalidad de la obra de Dios consiste en cambiar el carácter de las personas, en hacerlas nacer de nuevo como nuevas personas. Así pues, el juicio, el castigo, las pruebas de Dios y Su refinamiento para el hombre tienen, todos ellos, el fin de cambiar su carácter, de forma que pueda lograr una obediencia y una fidelidad absolutas respecto a Él, así como la adoración normal hacia Él. Este es el objetivo de la obra de Dios. Comportarse bien no es lo mismo que obedecerlo, y mucho menos equivale a ser compatible con Cristo. Los cambios de conducta se basan en la doctrina y nacen del fervor; no se basan en el verdadero conocimiento de Dios ni en la verdad, y menos aún se apoyan en la dirección del Espíritu Santo. Aunque hay ocasiones en las que el Espíritu Santo dirige algo de lo que las personas hacen, esto no es la expresión de la vida; mucho menos es lo mismo que conocer a Dios. Por muy buena que sea la conducta de una persona, no demuestra que esta obedezca a Dios ni que ponga en práctica la verdad. Los cambios en la conducta son una ilusión momentánea, la manifestación del celo, pero no son la expresión de la vida.

Las personas pueden comportarse bien, pero eso no significa necesariamente que posean la verdad. El fervor de las personas sólo puede hacer que se ciñan a la doctrina y sigan la norma; las personas que carecen de la verdad no tienen forma de resolver los problemas sustanciales, y la doctrina no puede sustituir a la verdad. Aquellas que han experimentado un cambio en su carácter son diferentes. Tienen la verdad en su interior, poseen discernimiento en todos los asuntos, saben cómo actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, con los principios de la verdad, cómo hacer para satisfacer a Dios, y entienden la naturaleza de la corrupción que revelan. Cuando sus propias ideas y conceptos se manifiestan, son capaces de discernir y abandonar la carne. Así es como se expresa un cambio en el carácter. Lo principal respecto a un cambio en el carácter es que las personas tienen la verdad dentro de ellas y la comprenden por completo, y cuando llevan a cabo las cosas, ponen en práctica la verdad con relativa precisión y su corrupción no se revela tan a menudo.

de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Los que no poseen la verdad no han tenido en absoluto un cambio en el carácter. Esto no significa que alguien que sea muy maduro en su humanidad necesariamente tendrá un cambio en su carácter; se refiere primordialmente a que algunos de los venenos satánicos en la naturaleza de una persona cambian debido a su conocimiento de Dios y a su entendimiento de la verdad. Es decir, esos venenos se limpian y la verdad expresada por Dios echa raíces en la persona, se convierte en su vida y en el fundamento de su existencia. Sólo entonces se convierte ella en una nueva persona y, por tanto, su carácter cambia. Un cambio en el carácter no significa que el carácter externo de las personas sea más manso que antes, que solían ser arrogantes, pero que ahora sus palabras son razonables; que no solían escuchar a nadie, pero ahora pueden escuchar a los demás. No se puede decir que estos cambios externos sean cambios en el carácter. Por supuesto, los cambios de carácter incluyen estas situaciones, pero lo más fundamental es que su vida interior ha cambiado. La verdad expresada por Dios se convierte en su propia vida, los venenos satánicos se han eliminado de su interior, su perspectiva ha cambiado por completo y nada de esto está en línea con la del mundo. Ve claramente las argucias y los venenos del gran dragón rojo; ha comprendido la verdadera esencia de la vida. Por tanto, los valores de su vida han cambiado; este es el cambio más fundamental y la esencia de un cambio en el carácter.

¿Con base en qué vivían antes las personas? Todas ellas viven para sí mismas. Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda; este es el resumen de la naturaleza humana. Se cree en Dios para uno mismo y obtener bendiciones se hace, todavía más, con el mismo fin. Abandonar las cosas, erogarse uno mismo por Dios y serle fiel, todo esto se hace para uno mismo. En resumen, todo tiene el propósito de ganar bendiciones para uno mismo. En el mundo, todo es para beneficio personal. Se cree en Dios para lograr bendiciones, se echa todo fuera para obtenerlas y se puede soportar mucho sufrimiento con el fin de conseguirlas. Todo esto es una prueba empírica de la naturaleza corrupta del hombre. Sin embargo, las personas que tienen un cambio en su carácter son diferentes. Ellas sienten que las personas deben vivir para satisfacer a Dios, para cumplir bien con sus deberes y para vivir una vida significativa, de manera que, incluso cuando mueran, se sentirán contentas y no tendrán el menor remordimiento; no habrán vivido en vano. Que las personas sean capaces de adorar, obedecer y satisfacer a Dios, es la base de ser una persona, y este es su deber obligatorio de acuerdo con los principios inalterables del cielo y la tierra. De otra manera, ellas no serían dignas de ser llamadas humanas; sus vidas estarían vacías y no tendrían significado. Al comparar estos dos tipos de situaciones, vemos que la última es una persona cuyo carácter ha cambiado y, al haberse modificado su carácter vital, su perspectiva sobre la vida también lo hizo sin duda. Con diferentes valores, nunca más vivirá para sí misma y su creencia en Dios nunca tendrá el propósito de obtener bendiciones para sí misma. Podrá decir: “Después de conocer a Dios, ¿qué es la muerte para mí? Conocer a Dios me ha permitido vivir una vida con sentido. No he vivido en vano y no moriré con remordimientos; no tengo quejas”. ¿No es esta una perspectiva cambiada sobre la vida? Por tanto, la causa principal de un cambio en el carácter de la vida de uno es tener la verdad dentro y poseer conocimiento de Dios; la perspectiva propia sobre la vida ha cambiado y los valores no son los mismos de antes. El cambio comienza desde el interior y desde la propia vida; sin duda alguna, no es tan sólo un cambio externo. Después de creer en Dios, algunos nuevos creyentes han dejado atrás el mundo secular; cuando se encuentran con incrédulos, no tienen mucho que decir y rara vez contactan a sus familiares y amigos incrédulos. Los incrédulos dicen: “Esta persona ha cambiado”. Así que piensan: “Mi carácter ha cambiado realmente; los incrédulos dicen que he cambiado”. De hecho, ¿ha cambiado realmente su carácter? Estos cambios son tan sólo externos. No ha habido cambio en su vida y su naturaleza satánica sigue arraigada dentro de ellos, completamente intacta. En ocasiones, el fervor se ha apoderado de las personas por la obra del Espíritu Santo; tienen lugar algunos cambios externos y hacen algunas buenas obras. Pero esto no es lo mismo que los cambios en el carácter. No posees la verdad, tu visión de las cosas no ha cambiado; ni siquiera es diferente de la de los incrédulos, y tus valores y perspectiva sobre la vida no se han alterado. Ni siquiera tienes un corazón que venera a Dios, que es lo mínimo que deberías poseer. Nada podría estar más lejos de los cambios en tu carácter.

de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

En el mundo religioso hay muchas personas devotas que dicen: “Hemos cambiado debido a nuestra fe en el Señor Jesús. Podemos gastarnos por el Señor, llevar a cabo obra por el Señor, soportar estar en prisión por el Señor y no negamos Su nombre. Podemos hacer muchas cosas virtuosas, contribuir con obras benéficas, donar y ayudar a los pobres. ¡Estos son grandes cambios! Así que estamos calificados para ser llevados al reino de los cielos”. ¿Qué piensas sobre estas palabras? ¿Tenéis discernimiento en lo que se refiere a estas palabras? ¿Qué significa ser purificado? ¿Crees que si tu comportamiento ha cambiado y haces buenas acciones entonces has sido purificado? Alguien dice: “He abandonado todo. Abandoné mi trabajo, a mi familia y los deseos de la carne para gastarme para Dios. ¿Es esto equivalente a ser purificado?”. Aunque has hecho todo esto, no es prueba sólida de que hayas sido purificado. Entonces, ¿cuál es el punto clave? ¿En qué aspecto puedes obtener la purificación que pueda considerarse una verdadera purificación? La purificación del carácter satánico que se resiste a Dios es una verdadera purificación. ¿Cuáles son las manifestaciones del carácter satánico que se resiste a Dios? Las manifestaciones más evidentes son la arrogancia de una persona, su engreimiento, santurronería y orgullo, además de su deshonestidad, traición, mentiras, engaño e hipocresía. Cuando estos caracteres satánicos ya no forman parte de una persona, entonces ha sido verdaderamente purificada. Hemos hablado anteriormente de que existen doce manifestaciones clave en el carácter satánico de un hombre, como considerarte la persona más honrada, dejar que las personas que están contigo prosperen y que aquellas que se resisten a ti, perezcan; pensar que sólo Dios es superior a ti, no someterte a nadie más, no tener consideración hacia los demás, crear un reino independiente una vez que tienes poder; querer ser el único que ejerce el poder y el señor de todas las cosas y decidir las cosas tú solo. Todas estas manifestaciones son caracteres satánicos. Estos caracteres satánicos deben ser purificados antes de que una persona experimente un cambio en su carácter de vida. Un cambio en el carácter de vida de una persona es un renacimiento porque su esencia ha cambiado. Antes, cuando se le otorgó poder, fue capaz de crear su propio reino independiente. Ahora, cuando se le otorga poder, sirve a Dios, da testimonio por Dios y se convierte en servidora de los elegidos de Dios. ¿No es esto un cambio auténtico? Antes, hacía alarde de sí misma en todas las situaciones y quería que otras personas tuvieran buena opinión de ella y la adorasen. Ahora, da testimonio por Dios en todas partes y no se jacta. Sin importar cómo la traten las personas, siente que está bien. Sin importar lo que comenten las personas sobre ella, siente que está bien. No le importa. Sólo se enfoca en ensalzar a Dios, en dar testimonio por Dios, ayuda a los demás a ganar una comprensión de Dios y ayuda a los demás a obedecer en Su presencia. ¿Acaso no es esto un cambio en el carácter de vida? “Trataré a los hermanos y hermanas con amor. Seré compasivo con los demás en todas las situaciones. No pensaré en mí y beneficiaré a otras personas. Ayudaré a otros a que avancen en la vida y cumpliré mis propias responsabilidades. Ayudaré a los demás a obtener la verdad y a entenderla”. ¡Esto es lo que significa amar a las personas como a ti mismo! Cuando se trata de Satanás, puedes distinguirlo, tener principios, trazar una línea de demarcación con él y revelar completamente sus vilezas para que el pueblo elegido de Dios se salve del daño que provoca. Esto es proteger al pueblo elegido de Dios y, aún más, es amar a los demás como a ti mismo. Además, deberías amar lo que Dios ama y aborrecer lo que Dios aborrece. Dios aborrece a los anticristos, a los espíritus malvados y a las personas impías. Eso significa que nosotros también tenemos que odiar a los anticristos, a los espíritus malvados y a las personas impías. Debemos permanecer del lado de Dios. No podemos transigir con ellos. Dios ama a aquellas personas a quienes quiere salvar y bendecir. En lo que se refiere a estas personas, debemos ser responsables, tratarlas con amor, ayudarlas, guiarlas, proveerlas y apoyarlas. ¿Acaso no es esto un cambio en el propio carácter de vida? Además, cuando has cometido algunas transgresiones o errores o descuidado los principios al hacer algo, puedes aceptar las críticas, los reproches, el trato y la poda de los hermanos y hermanas; puedes tratar todas estas cosas correctamente y recibirlas de Dios, no albergar odio y buscar la verdad para resolver tu propia corrupción. ¿No es esto un cambio en tu carácter de vida? Sí, lo es. […]

¿Puede el cambio en el propio comportamiento del que se habla en el mundo religioso representar un cambio en el carácter de vida? Todos dicen que no. ¿Por qué? La razón principal es porque la persona sigue resistiéndose a Dios. Ocurre igual que con los fariseos, que eran muy devotos por fuera. Oraban a menudo, explicaban las escrituras y seguían muy bien las normas de la ley. Podría decirse que, por fuera, eran irreprochables. Las personas eran incapaces de identificar algún defecto. Sin embargo, ¿por qué seguían siendo capaces de resistirse a Cristo y condenarlo? ¿Qué indica esto? Que, sin importar qué tan buenas parezcan ser las personas, si no tienen la verdad y, por tanto, no conocen a Dios, se resistirán a Él. Por fuera, eran muy buenas, pero ¿por qué no cuenta esto como un cambio en el carácter de vida? Se debe a que su carácter corrupto no cambió en lo absoluto y seguían siendo arrogantes, engreídas y, especialmente, santurronas. Creían en su propio conocimiento, en sus propias teorías y creían que tenían la mejor comprensión de las escrituras. Creían que entendían todo y que eran mejores que otras personas. Es por eso que se resistieron al Señor Jesús y lo condenaron cuando Él estaba predicando y llevando a cabo Su obra. Es por eso que, cuando el mundo religioso oye que Cristo de los últimos días ha expresado toda la verdad, lo condenan, a pesar de que saben que es la verdad.

de “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida (serie 138)”

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