Decís que, durante los últimos días, Dios hace la obra del juicio con el fin de clasificar a cada uno según su tipo, para recompensar el bien y castigar el mal, para concluir la era vieja y que, al fin, el reino de Cristo se haga realidad en la tierra. ¿Cómo aparecerá el reino de Cristo en la tierra? ¿Y cómo será la belleza del reino?

2 Mar 2021

Versículos bíblicos como referencia:

“Y yo, Juan, vi la nueva Jerusalén, la ciudad santa, que bajaba de Dios desde el cielo, y estaba preparada como una novia engalanada para su esposo. Y oí una gran voz proveniente del cielo que decía: Mirad, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él morará con ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él secará todas las lágrimas de sus ojos; ya no habrá muerte, ni pena, ni clamor, ni tampoco habrá ya más dolor, puesto que las primeras cosas han pasado” (Apocalipsis 21:2-4).*

Las palabras relevantes de Dios:

El reino se está expandiendo entre la especie humana, se está formando entre la especie humana y se está erigiendo entre la especie humana; no hay fuerza alguna que pueda destruir Mi reino. Mi pueblo, que estáis en el reino de hoy: ¿quién de vosotros no es miembro de la raza humana? ¿Quién de vosotros queda fuera de la condición humana? Cuando Mi nuevo punto de partida se haya hecho público, ¿cómo reaccionará la gente? Vosotros habéis visto con vuestros propios ojos el estado del mundo humano; ¿no habéis disipado aún la idea de vivir para siempre en este mundo? Ahora estoy caminando entre Mi pueblo y vivo entre ellos. Hoy en día, quienes tengan un amor genuino hacia Mí son bendecidos. Bienaventurados quienes se someten a Mí, pues ellos permanecerán en Mi reino. Bienaventurados quienes me conocen, pues ellos ostentarán el poder en Mi reino. Bienaventurados quienes me buscan, pues ellos con seguridad escaparán de las ataduras de Satanás y disfrutarán de Mis bendiciones. Bienaventurados quienes son capaces de rebelarse contra sí mismos, pues serán ocupados por Mí y heredarán la abundancia de Mi reino. Recordaré a los que corren de un lado para otro por Mí; aceptaré a los que se esfuerzan por Mí y daré cosas para su disfrute a los que se ofrendan a Mí. Bendeciré a los que disfruten Mis palabras; ellos serán los pilares de Mi reino; se enriquecerán más allá de toda medida en Mi casa y nadie se puede comparar con ellos. ¿Alguna vez habéis aceptado las bendiciones que se os han preparado? ¿Alguna vez habéis perseguido las promesas que os han hecho? Bajo la guía de Mi luz, os abriréis paso entre el yugo de las fuerzas de la oscuridad. En medio de la oscuridad, no perderéis la guía de la luz. Seréis los amos de todas las cosas. Seréis vencedores delante de Satanás. Cuando caiga el país del gran dragón rojo, os erguiréis entre la infinidad de personas como prueba de Mi victoria. Permaneceréis firmes e inquebrantables en la tierra de Sinim. Como resultado de los sufrimientos que soportéis, heredaréis Mis bendiciones e irradiaréis Mi gloriosa luz en todo el universo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 19

Después de que se complete la obra de conquista, el hombre será llevado a un mundo hermoso. Esta vida, por supuesto, seguirá transcurriendo en la tierra, pero será totalmente distinta a la vida actual del hombre. Es la vida que la humanidad tendrá después de que toda ella haya sido conquistada, será un nuevo comienzo para el hombre en la tierra. Que la humanidad tenga este tipo de vida será la prueba de que ha entrado en un nuevo y hermoso ámbito. Será el principio de la vida de Dios y del hombre sobre la tierra. El requisito previo para una vida tan bella debe ser que, después de que el hombre haya sido purificado y conquistado, se someta delante del Creador. Así, la obra de conquista es la última etapa de la obra de Dios antes de que la humanidad entre en el maravilloso destino. Semejante vida es la vida futura del hombre en la tierra, la vida más hermosa sobre la tierra, el tipo de vida que el hombre anhela, la que nunca antes ha alcanzado en la historia del mundo. Es el resultado final de la obra de gestión de los 6000 años; es aquello que más anhela la humanidad, y también la promesa de Dios al hombre. Pero esta no puede cumplirse de inmediato: el hombre entrará en el destino futuro solo cuando la obra de los últimos días se haya completado y él haya sido totalmente conquistado; es decir, una vez que Satanás haya sido derrotado por completo. Después de haber sido refinado, el hombre no tendrá una naturaleza pecaminosa, porque Dios habrá derrotado a Satanás, lo que significa que no habrá invasión por parte de fuerzas hostiles y que ninguna de estas en absoluto podrá atacar la carne del hombre. Por tanto, este será libre y santificado; habrá entrado en la eternidad. Solo si las fuerzas hostiles de la oscuridad están encadenadas y el hombre está libre dondequiera que va estará este sin rebeldía ni oposición. Tan solo hay que mantener atado a Satanás y todo estará bien con el hombre; la situación actual existe porque Satanás sigue provocando perturbación por todas partes en la tierra, y porque toda la obra de gestión de Dios tiene que llegar aún a su fin. Una vez derrotado Satanás, el hombre será liberado por completo; cuando el hombre gane a Dios y salga del poder de Satanás, contemplará el Sol de justicia.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

Cuando Dios desate Su gran ira, el mundo entero experimentará, como resultado, todo tipo de desastres, como la erupción de un volcán. De pie en lo alto del cielo puede verse que en la tierra todo tipo de calamidades se aproxima a toda la especie humana, cada día más cerca. Mirando desde lo alto, la tierra presenta una variedad de escenas como las que preceden a un terremoto. El fuego líquido corre sin control, la lava fluye libremente, las montañas se mueven y una luz fría brilla por todas partes. El mundo entero se ha hundido en el fuego. Esta es la escena en la que Dios desencadena Su ira y es el momento de Su juicio. Nadie de carne y hueso podrá escapar. Por lo tanto, no se necesitarán guerras entre los países y conflictos entre las personas para destruir al mundo entero; más bien, el mundo “disfrutará conscientemente” dentro de la cuna del castigo de Dios. Nadie podrá escapar; cada persona, una por una, debe pasar por este calvario. Después de eso, todo el universo brillará una vez más con un resplandor santo y toda la humanidad comenzará una vez más una nueva vida. Y Dios reposará sobre el universo y bendecirá a toda la humanidad cada día.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 18

A medida que Mis palabras se completan, el reino se forma poco a poco en la tierra y el hombre regresa gradualmente a la normalidad, y, así, se establece en la tierra el reino que yace en Mi corazón. En el reino, todo el pueblo de Dios recupera la vida del hombre normal. Se ha ido el invierno helado, reemplazado por un mundo de ciudades primaverales, donde la primavera perdura todo el año. Ya las personas no se exponen a la desolación del mundo del hombre y ya no sufren el frío gélido del mundo del hombre. Las personas ya no pelean entre sí, los países ya no se enfrentan en guerras, ya no hay más matanzas ni la sangre que fluye de la matanza; todas las tierras están llenas de gozo, y en todas partes rebosa una calidez entre las personas. Camino a lo largo de todo el mundo, disfruto desde lo alto de Mi trono y vivo entre las estrellas. Los ángeles me ofrecen nuevas canciones y nuevos bailes. Ya su propia fragilidad no causa que lágrimas corran por su rostro. Ya no escucho en Mi presencia el sonido del llanto de los ángeles y ya nadie me confía sus penas. Hoy, todos vosotros vivís en Mi presencia; mañana, todos vosotros existiréis en Mi reino. ¿No es esta la mayor bendición que le confiero al hombre?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 20

Una vida en el reposo significa una vida sin guerra, sin inmundicia y sin ninguna injusticia. Es decir, es una vida que carece de la perturbación de Satanás (aquí “Satanás” se refiere a las fuerzas hostiles) y la corrupción de Satanás y libre de la invasión de cualquier fuerza que se oponga a Dios; es una vida en la que todo se ordena según su tipo y puede adorar al Creador, y en la que los cielos y la tierra están completamente tranquilos. Esta es la vida de reposo para los humanos. Cuando Dios repose, ya no existirá más injusticia sobre la tierra y ya no habrá más invasión de ninguna fuerza hostil y la humanidad también entrará en un nuevo ámbito; no será más una humanidad corrompida por Satanás, sino una humanidad que ha sido salvada después de haber sido corrompida por Satanás. El día de reposo de la humanidad también será el día de reposo de Dios. Dios perdió Su reposo debido a la incapacidad de la humanidad para entrar en el reposo; no es que Él originalmente no lo tuviera. Entrar en el reposo no significa que la actividad de todas las cosas cese o que el desarrollo de todos los asuntos se detenga, ni significa que Dios deje de obrar o que los seres humanos dejen de vivir. La señal de entrar en el reposo es que Satanás haya sido destruido, que aquellas personas malvadas que se unieron a él en su maldad hayan sido castigadas y aniquiladas, y que todas las fuerzas hostiles a Dios dejen de existir. Que Dios entre en el reposo quiere decir que ya no llevará a cabo Su obra de salvación de la humanidad. Que la humanidad entre en el reposo quiere decir que toda la humanidad va a vivir dentro de la luz de Dios y bajo Sus bendiciones, sin la corrupción de Satanás, sin que ocurra más injusticia, y que todos los seres humanos vivirán normalmente sobre la tierra bajo el cuidado de Dios. Cuando Dios y la humanidad entren juntos en el reposo, significará que la humanidad ha sido salvada y que Satanás ha sido destruido, que la obra de Dios en los humanos se ha terminado por completo. Dios ya no continuará obrando en los humanos y ellos ya no vivirán bajo el poder de Satanás. Por lo tanto, Dios ya no estará ocupado y los humanos ya no correrán de aquí para allá constantemente; Dios y la humanidad entrarán al mismo tiempo en el reposo. Dios regresará a Su lugar original y cada persona regresará a su lugar correspondiente. Estos serán los destinos respectivos de Dios y los seres humanos una vez que toda la gestión de Dios se haya terminado. Dios tiene el destino de Dios y los seres humanos tienen el lugar al que irán. Mientras reposa, Dios seguirá conduciendo a todos los seres humanos a vivir sobre la tierra y mientras estén en Su luz, adorarán al único Dios verdadero que está en el cielo. Dios no vivirá entre la humanidad y tampoco los humanos podrán vivir con Dios en Su destino. Dios y los humanos no pueden vivir dentro del mismo reino; en vez de esto, ambos tienen sus propias respectivas maneras de vivir. Dios es Aquel que conduce a toda la humanidad y toda la humanidad es la cristalización de la obra de gestión de Dios. Los seres humanos son los que son guiados y no son de la misma sustancia que Dios. “Reposar” quiere decir regresar a su lugar original. Por lo tanto, cuando Dios entra en el reposo, esto quiere decir que ha regresado a Su lugar original. Él ya no vivirá sobre la tierra ni entre la humanidad para compartir su júbilo y sufrimiento. Cuando los humanos entren en el reposo, esto querrá decir que se han convertido en verdaderos seres creados; adorarán a Dios en la tierra y vivirán vidas humanas normales. La gente ya no se rebelará contra Dios ni se resistirá a Él y regresará a la vida original de Adán y Eva. Estas serán las respectivas vidas y los respectivos destinos de Dios y los humanos después de que entren en el reposo. La derrota de Satanás es una tendencia inevitable en la guerra con Dios. De esta manera, la entrada de Dios en el reposo después de que se complete Su obra de gestión y la salvación completa de la humanidad y su entrada en el reposo se han convertido igualmente en tendencias inevitables. El lugar de reposo de la humanidad está en la tierra y el lugar de reposo de Dios está en el cielo. Los humanos adorarán a Dios mientras reposan, viviendo sobre la tierra. Dios guiará a los humanos restantes mientras Él reposa; los guiará desde el cielo, no desde la tierra. Dios todavía será el Espíritu, mientras que los humanos todavía serán carne. Dios y los humanos tienen sus formas respectivas de reposar. Mientras Dios reposa, Él vendrá y aparecerá entre los humanos; mientras los humanos reposan, Dios los guiará a visitar el cielo y a disfrutar también la vida allí.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo

Cuando el hombre alcance la verdadera vida humana en la tierra y todas las fuerzas de Satanás estén encadenadas, vivirá bastante fácilmente sobre la tierra. Las cosas no serán tan complejas como lo son hoy: las relaciones interpersonales, las relaciones sociales, las complejas relaciones familiares, ¡causan tantos problemas y tanto dolor! ¡Es tan molesto vivir en medio de todo esto! Una vez el hombre haya sido conquistado, su corazón y su mente cambiarán. Tendrá un corazón temeroso de Dios y un corazón amante de Él. Una vez conquistados todos los que están en el universo que buscan amar a Dios, es decir, una vez derrotado Satanás y una vez este —todas las fuerzas de la oscuridad— haya sido encadenado, no se verá perturbada la vida del hombre en la tierra y podrá vivir libremente sobre ella. Si la vida del hombre estuviera libre de relaciones carnales y de las cuestiones complejas de la carne, sería mucho más fácil. Las relaciones de la carne del hombre son demasiado complejas y el hecho de que el hombre tenga tales cosas es la prueba de que aún no se ha liberado de la influencia de Satanás, Si tuvieras la misma relación con cada uno de los hermanos y hermanas, si tuvieras la misma relación con cada miembro de tu familia, entonces no habría nada que te preocupara y no tendrías que inquietarte por nadie. Nada podría ser mejor y, de esta forma, el hombre se aliviaría de la mitad de su sufrimiento. Viviendo una vida humana normal en la tierra, el hombre será similar a los ángeles; aunque sigue estando en la carne, será muy parecido a un ángel. Esta es la promesa final, la última que se le concede al hombre.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

Cuando el hombre entre en el destino eterno, adorará al Creador y, por haber sido salvado y haber entrado en la eternidad, ya no perseguirá objetivo alguno, mucho menos necesitará preocuparse por que Satanás lo asedie. En este tiempo, cada persona mantendrá su lugar y realizará su deber y, aunque no sea castigada ni juzgada, realizará su deber. En aquel tiempo, el hombre será un ser creado tanto en identidad como en estatus. Ya no existirá la distinción de alto y bajo; se trata simplemente de que cada persona llevará a cabo una función diferente. Sin embargo, el hombre seguirá viviendo en un destino que es ordenado y adecuado para la humanidad; realizará su deber para la adoración del Creador, y esta humanidad será la humanidad de la eternidad. En ese tiempo, el hombre habrá ganado una vida iluminada por Dios, una vida bajo el cuidado y la protección de Dios, y vivirá junto con Él. La humanidad llevará una vida normal sobre la tierra, y todas las personas entrarán en la senda correcta. El plan de gestión de 6000 años habrá derrotado por completo a Satanás, lo cual significa que Dios habrá restaurado la imagen original del hombre tras crearlo en la tierra y, como tal, se habrán satisfecho Sus intenciones primeras.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

Cuando los humanos hayan sido restaurados a su semejanza original y cuando puedan cumplir sus deberes respectivos, permanecer en su sitio adecuado y someterse a todos los arreglos de Dios, Él habrá ganado un grupo de personas sobre la tierra que lo adoren y también habrá establecido un reino sobre la tierra que lo adore. Tendrá una victoria eterna sobre la tierra y todos aquellos que se le oponen perecerán por toda la eternidad. Esto restaurará Su intención original al crear la humanidad; restaurará Su intención al crear todas las cosas y también restaurará Su autoridad sobre la tierra, entre todas las cosas y entre Sus enemigos. Estas serán las marcas de Su victoria total. En adelante, la humanidad entrará en el reposo y empezará una vida que está en el camino correcto. Dios también entrará en el reposo eterno con la humanidad y comenzará una vida eterna que compartirán Dios y los humanos. La inmundicia y la rebeldía sobre la tierra habrán desaparecido, así como todos los lamentos sobre la tierra y todo lo que en este mundo se opone a Dios habrá cesado de existir. Solo Dios y esas personas a las que Él ha llevado a la salvación permanecerán; solo Su creación permanecerá.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo

Toda la tierra se llena con el sonido de la risa; por todos los rincones en la tierra hay una atmósfera de alabanza, y ninguna parte carece de Mi gloria. Mi sabiduría está en todas partes de la tierra y en todo el universo. Entre todas las cosas están los frutos de Mi sabiduría; entre todas las personas pululan las obras maestras de Mi sabiduría; todo es como todas las cosas en Mi reino y todas las personas habitan en reposo bajo Mis cielos como las ovejas sobre Mis pasturas. Me muevo por encima de la miríada de personas y observo por todas partes. Nada se ve viejo jamás y ninguna persona es como solía ser. Yo descanso sobre el trono; me reclino sobre todo el universo y estoy totalmente satisfecho, porque todas las cosas han recuperado su santidad y puedo vivir en paz dentro de Sion una vez más, y las personas en la tierra pueden llevar vidas contentas y serenas bajo Mi dirección. Todos los pueblos están manejando todo en Mi mano; todas las personas han recuperado su antigua inteligencia y apariencia original; ya no están cubiertos de polvo, sino que, en Mi reino, son tan santos como el jade, cada uno con un rostro como el del santo dentro del corazón del hombre, porque Mi reino ha sido establecido entre los hombres.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 16

“Me muevo por encima de la miríada de personas y observo por todas partes. Nada se ve viejo jamás y ninguna persona es como solía ser. Yo descanso sobre el trono; me reclino sobre todo el universo…”. Esto es el resultado de la obra actual de Dios. Todo el pueblo escogido de Dios regresa a su semejanza original, por lo cual los ángeles, que han sufrido por tantos años, son liberados; tal como Dios dice: “su rostro es como el del santo dentro del corazón del hombre”. Debido a que los ángeles trabajan en la tierra y sirven a Dios en ella, y debido a que la gloria de Dios se esparce por todo el mundo, el cielo es traído a la tierra y la tierra es elevada al cielo. Por lo tanto, el hombre es el vínculo que conecta el cielo y la tierra; el cielo y la tierra ya no están apartados, ya no están separados, sino conectados como uno. En todo el mundo solo existen Dios y el hombre. No hay polvo ni suciedad y todas las cosas son renovadas, como un pequeño cordero que se tumba en una pradera verde bajo el cielo, disfrutando de toda la gracia de Dios. Y es por la llegada del verdor que el aliento de vida brilla, porque Dios viene al mundo a vivir junto al hombre por toda la eternidad, tal como lo dijo la boca de Dios: “Puedo vivir en paz dentro de Sion una vez más”. Este es el símbolo de la derrota de Satanás; es el día del reposo de Dios y este día será ensalzado y proclamado por la miríada de pueblos y recordado por ellos. Cuando Dios está descansando en el trono, es también el momento en el que Dios concluye Su obra en la tierra y es el momento preciso en el que todos los misterios de Dios son puestos de manifiesto al hombre; Dios y el hombre estarán para siempre en armonía, nunca separados; ¡esas son las hermosas escenas del reino!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 16

En medio del relámpago, se revela la verdadera forma de toda clase de animales. Así, también, iluminado por Mi luz, el hombre ha recuperado la santidad que una vez poseyó. ¡Oh, viejo mundo corrupto! ¡Finalmente se ha desplomado en el agua inmunda y, hundiéndose bajo la superficie, se ha convertido en lodo! ¡Oh, toda la humanidad de Mi propia creación! ¡Al fin ha vuelto a la vida en la luz, ha recibido la base de la existencia y ha dejado de luchar en el lodo! ¡Oh, todas las cosas que sostengo en Mis manos! ¿Cómo no van a ser renovadas a raíz de Mis palabras? ¿Cómo no van a desarrollar sus funciones en la luz? La tierra ya no está mortalmente quieta y silente; el cielo ya no está desolado y lúgubre. El cielo y la tierra, que ya no están separados por un vacío, están unidos como uno solo, para nunca más ser separados. En esta ocasión jubilosa, en este momento de exultación, Mi justicia y Mi santidad se han extendido por encima y a través de todo el universo y son incesantemente alabadas por todas las personas. Las ciudades de los cielos están riendo de alegría y el reino de la tierra baila con júbilo. ¿Quién en este momento no se está regocijando? ¿Y quién no está llorando? La tierra, en su estado primordial, pertenece al cielo, y el cielo está unido a la tierra. El hombre es el vínculo que une el cielo y la tierra. Gracias a la santidad del hombre, a su renovación, el cielo ya no está oculto de la tierra y la tierra ya no guarda silencio hacia el cielo. El rostro de todas las personas está envuelto en sonrisas de complacencia y, oculta en su corazón, hay una dulzura que no conoce límites. Las personas no riñen ni se pelean a golpes unas contra otras. ¿Hay alguien que, en Mi luz, no viva en paz con los demás? ¿Hay quien, en Mi día, deshonre Mi nombre? Todos dirigen su mirada temerosa hacia Mí y, en su corazón, en secreto, claman por Mí. He escrutado cada uno de sus actos: entre las personas que han sido purificadas, no hay una que sea rebelde contra Mí, ninguna que emita un juicio sobre Mí. Mi carácter impregna a todas las personas. Todos están llegando a conocerme, se están acercando a Mí y me están admirando. Permanezco firme en el espíritu del hombre, soy exaltado a la cima más alta a los ojos del hombre y fluyo en la sangre que corre por sus venas. El gozo en el corazón del hombre llena cada lugar sobre la faz de la tierra, el aire es ligero y fresco, las densas nieblas ya no cubren el suelo y el sol brilla resplandeciente.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 18

En Mi luz, la gente ve la luz de nuevo. En Mi palabra, la gente obtiene las cosas para su disfrute. He venido de oriente, de oriente he partido. Cuando brilla Mi luz gloriosa, la miríada de naciones se alumbra, todo se ilumina, nada permanece en la oscuridad. En el reino, la vida que el pueblo de Dios vive con Él es infinitamente feliz. Las aguas danzan gozosas por las vidas bendecidas del pueblo, las montañas disfrutan con el pueblo Mi abundancia. Todas las personas se esfuerzan, trabajan duro, muestran su devoción en Mi reino. En el reino ya no hay rebelión, ya no hay resistencia; los cielos y la tierra dependen el uno del otro, el hombre y Yo nos acercamos con profundo sentimiento, viviendo dulcemente juntos, apoyándonos unos en otros… En este momento, comienzo formalmente Mi vida en el cielo. La perturbación de Satanás ya no existe, y el pueblo entra en el reposo. En el universo, Mi pueblo escogido vive dentro de Mi luz gloriosa, bendecido más allá de toda comparación, no como gente que vive entre personas, sino como un pueblo que vive con Dios. Todas las personas se han sometido a la corrupción de Satanás y han bebido hasta la saciedad lo amargo y lo dulce de la vida. Ahora, viviendo en Mi luz, ¿cómo pueden no regocijarse? ¿Cómo pueden renunciar a la ligera a este hermoso momento y dejarlo escapar? ¡Oh, pueblo! ¡Apresuraos a cantar la canción en vuestros corazones y bailad gozosos para Mí! ¡Apresuraos a alzar vuestros corazones sinceros y ofrecédmelos! ¡Apresuraos a golpear vuestros tambores y tocad alegremente para Mí! ¡Yo irradio Mi deleite por encima del universo! ¡Al pueblo le revelo Mi glorioso rostro! ¡Llamaré en voz alta! ¡Trascenderé el universo! ¡Ya reino entre el pueblo! ¡Soy exaltado por el pueblo! Deambulo por los cielos azules de lo alto y el pueblo va caminando junto a Mí. ¡Camino entre Mi pueblo y este me rodea! ¡Los corazones del pueblo rebosan de gozo, sus resonantes cánticos sacuden el universo, resquebrajan el empíreo! El universo ya no está cubierto de niebla; no hay más barro, no se acumulan las aguas inmundas. ¡Pueblo santo del universo! Bajo Mi escrutinio muestra su verdadero rostro. No son personas cubiertas de inmundicia, sino santos puros como el jade, son todos Mis amados, ¡son todos Mi deleite! Todas las cosas vuelven a la vida. ¡Los santos han vuelto todos a servirme en el cielo, entran en Mi cálido abrazo, ya no lloran, ya no se preocupan, se ofrecen a Mí, vuelven a Mi casa, y en su patria me amarán sin cesar! ¡Nunca cambiarán en toda la eternidad! ¡Dónde está la pena! ¡Dónde están las lágrimas! ¡Dónde está la carne! La tierra ya no existe, pero los cielos son eternos. Me aparezco ante la miríada de pueblos y la miríada de pueblos me alaba. Esta vida, esta belleza, desde tiempos inmemoriales hasta el fin de las eras, no cambiará. Esta es la vida del reino.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, ¡Regocijaos, todos los pueblos!

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