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¿Tiene Dios un género específico? Os descubro una nueva interpretación

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Bao’en (Brasil)

Nota del editor: Respecto a la pregunta “¿tiene Dios un género específico?”, creo que muchos cristianos alegarán: “La Biblia relata claramente que, cuando el Señor Jesús estaba siendo bautizado, una voz de los cielos dijo: ‘Este es mi Hijo amado en quien me he complacido’ (Mateo 3:17). Asimismo, cuando el Señor Jesús oraba, llamaba Padre al Dios del cielo y, ciertamente, estas palabras, ‘Padre’ e ‘Hijo’ demuestran que Dios es masculino”. Por tanto, cuando oímos testimonios de que el Señor Jesús ha regresado y se ha encarnado en forma femenina, muchos hermanos y hermanas no le encuentran sentido a esto. Les resulta evidente que el Señor Jesús era un hombre, así que ¿cómo podría ser mujer la segunda venida del Señor? El hermano Bao’en, de Brasil, también se aferraba a esta opinión, hasta que oyó un sermón y fue capaz de lograr una nueva interpretación de este asunto…

La oscuridad impregna mi espíritu, pero encuentro nueva luz en las reuniones virtuales

En la primavera de 2014, vine a Brasil por negocios. No conocía absolutamente a nadie en Brasil y, justo cuando me sentía perdido y desamparado, la salvación del Señor Jesús vino a mí. En 2017 encontré una iglesia china y comencé a asistir a sus reuniones cada semana. Sin embargo, tras asistir a ellas durante un tiempo, descubrí que, aparte de predicar el camino de la ayuda y el amor mutuos, el pastor simplemente exhortaba a la gente a que hiciera donaciones. Mi espíritu no estaba recibiendo provisión alguna y mi fe se enfrió de manera significativa. Así pues, pese a ser una iglesia tan grande, aproximadamente sólo una docena de hermanos y hermanas asistían a cada reunión.

Un día, una de mis buenas amistades de Facebook, la hermana Chen, quedó conmigo para que escucháramos juntos un sermón y, al asistir a él, conocí al hermano Xiao, de Japón. El hermano Xiao conocía muy bien la Biblia y la entendía de manera admirable. Nos predicó sobre la causa de la desolación de la iglesia y nos habló de la manera en que el Señor vendrá a llamar a nuestra puerta. Nos comentó profecías tales como: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7) y “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). También nos enseñó que el Señor declarará Sus palabras y con ellas llamará a la puerta de nuestro corazón cuando regrese en los últimos días. Asimismo, el hermano Xiao nos leyó la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13) y nos dijo que, cuando oigamos la buena nueva de que el Señor ha regresado, debemos ir a buscarlo activamente, pues sólo aquellos capaces de reconocer la voz de Dios son vírgenes prudentes. Aparte de esto, el hermano Xiao también afirmó que, cuando el Señor Jesús regrese en los últimos días, llevará a cabo una obra con la que juzgará y purificará al hombre con palabras, cumpliendo así con precisión profecías tales como “Porque estiempo de que el juicio comiencepor la casa de Dios” (1 Pedro 4:17) y “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). El sermón del hermano Xiao fue puro y clarificador, de él obtuve gran gozo y, por ello, le escuché predicar cinco días seguidos.

Me entero de que el Señor ha regresado, pero mis conceptos me estorban y mi espíritu está oscurecido

El sexto día de nuestra reunión virtual, el hermano Xiao nos dijo: “Hermanos y hermanas, el Señor Jesús, a quien durante tanto tiempo hemos anhelado, ha regresado como Dios Todopoderoso encarnado. Dios no repite Su obra. La primera encarnación fue un hombre y ahora Dios se ha encarnado en una mujer, pero se encarne en un hombre o en una mujer, Su esencia siempre es la del propio Dios y la obra que lleva a cabo siempre es la obra del propio Dios…”. En el momento en que oí que Dios se había encarnado ahora en una mujer, pensé: “¿Cómo es posible? La Biblia relata claramente que, cuando el Señor Jesús fue bautizado en el río Jordán, se abrieron los cielos y una voz de los cielos dijo: ‘Este es mi Hijo amado en quien me he complacido’ (Mateo 3:17). Además, cuando el Señor Jesús oraba, llamaba Padre al Dios del cielo. Sin duda, estas palabras, ‘Padre’ e ‘Hijo’ aluden a la masculinidad de Dios, así que ¿cómo puede afirmar el hermano Xiao que el Señor ha regresado encarnado en una mujer? Es más, esa profecía no está en la Biblia”. Según lo estaba pensando, mi corazón estaba lleno de contradicciones y no quise oír más. Al día siguiente por la tarde, la hermana Chen me pidió que asistiera a otra reunión virtual, pero le puse una excusa para no hacerlo y no asistí a más reuniones virtuales.

En vista de que ya no asistía a reuniones virtuales, mis hermanos y hermanas se preocuparon mucho y todos ellos me enviaron mensajes para preguntarme qué me pasaba y si había experimentado alguna dificultad, pero no respondí a ninguno. Durante más de un mes desde que corté todo contacto con mis hermanos y hermanas, mis oraciones no me conmovían y sentía oscuridad y dolor en mi espíritu. Desamparado, oraba al Señor: “¡Oh, Señor! ¿De verdad has regresado? ¿Es Dios Todopoderoso Tu segunda venida? ¡Oh, Señor! Si de verdad Dios Todopoderoso es Tu segunda venida, te pido guía y esclarecimiento y que movilices a los hermanos y hermanas para que vuelvan a transmitirme sus enseñanzas. Si Dios Todopoderoso no es Tu regreso, te pido que me guíes…”.

El amor de Dios me guía y decido investigar

Posteriormente, los hermanos y hermanas siguieron enviándome muchos mensajes, en los que me pedían que me amparara en Dios, lo buscara en todas las cosas y le orara de buena fe en cualquier dificultad. El amor proveniente de Dios me conmovió y pensé: “Estos hermanos y hermanas y yo solamente nos conocemos porque todos creemos en Dios. Aunque no les he hecho caso adrede, siguen siendo muy cariñosos; ¿quién podría ser así sin tener la obra del Espíritu Santo? Es más, si de verdad Dios Todopoderoso es el Señor Jesús retornado, ¿no me abandonará Dios si continúo rechazándolo sin buscarlo?”. Recordé la época en que había estado en contacto con mis hermanos y hermanas. Todos los sermones que me habían dado coincidían con las palabras del Señor, eran clarificadores, me fueron muy útiles en la vida y yo percibía nítidamente la obra del Espíritu Santo cada vez que asistía a reuniones con ellos. El Señor Jesús nos enseña: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3) y “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). El Señor Jesús nos pide que busquemos con un corazón abierto, pues sólo quienes lo hacen pueden recibir esclarecimiento y guía de Dios y ser bendecidos por Él. Sin embargo, yo había evitado a mis hermanos y hermanas simplemente porque no entendía este asunto particular del género de Dios; ¿no estaba siendo demasiado inflexible? Al meditar estas cosas, experimenté remordimiento y autorreproche y me decidí a buscar e investigar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.

Dios es el Soberano de todas las cosas; entonces, ¿debe fundamentar Su obra en las profecías?

Así, seguí escuchando sermones en línea y hablaba de lo que me confundía. “Hermano, vosotros dais testimonio de que el Señor Jesús ha regresado y se ha encarnado en una mujer. ¿Tiene esto algún fundamento bíblico?”. El hermano Xiao me dijo: “Hermano, ¿necesita fundamento bíblico la obra de Dios? ¿No puede obrar Dios sin un fundamento bíblico? Dios creó el cielo, la tierra y todas las cosas, destruyó el mundo con un diluvio y Sodoma con fuego y todo eso, pero ¿fundamentó todas estas obras en profecías? Todos sabemos a la perfección que no. Dios es el Creador y obra según Su plan para gestionar la salvación de la humanidad y según nuestras necesidades como humanidad corrupta. En absoluto se lo impide ninguna persona, circunstancia o cosa, y ni mucho menos lo limitan las profecías bíblicas. Dios lleva a cabo Su obra haya o no una profecía al respecto en la Biblia. En la Era de la Ley, por ejemplo, Dios inspiró a Moisés para que sacara a los israelitas de Egipto, lo utilizó para dictar Su ley, Sus mandamientos y demás, y no profetizó estas obras por adelantado. En la Era de la Gracia, el Señor Jesús expresó el camino de ‘Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado’ (Mateo 4:17), obraba milagros, sanaba a los enfermos, expulsaba demonios y tampoco estas obras estaban profetizadas en la Biblia. Por consiguiente, tampoco es necesaria una profecía previa para que Dios se encarne en una mujer en los últimos días. Dios es el Creador, Soberano de todas las cosas, y tiene pleno derecho a trascender la Biblia para realizar Su obra. Respecto a este asunto, leamos las palabras de Dios para entenderlo mejor. Dice Dios Todopoderoso: ‘¿Debe aplicarse la doctrina a la obra de Dios? ¿Y debe ser acorde con las predicciones de los profetas? Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe ser la obra de Dios acorde con la Biblia? ¿Podría ser que Dios mismo no tuviera derecho de sobrepasar la Biblia? ¿No puede salirse Dios de la Biblia y hacer otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía guardar el día de reposo y practicar según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que en su lugar lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué desafió estas doctrinas? Deberías saber qué vino primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podría ser también el de la Biblia?’ (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La palabra manifestada en carne”).

“En las palabras de Dios Todopoderoso entendemos que Dios no sigue ninguna norma ni limitación en Su obra, pues es Señor del día de reposo, Señor de la Biblia y Señor de todo lo creado, y nosotros, la humanidad corrupta, no somos aptos para exigirle que nos anticipe profecías de ninguna obra que pueda llevar a cabo. De hecho, incluso cuando la obra de Dios viene precedida por una profecía, si nos empeñamos en aferrarnos a nuestros conceptos, si no tenemos un corazón sediento de la verdad y que la busque y si no investigamos la obra y las palabras de Dios, jamás conoceremos a Dios. Tomemos el ejemplo de los fariseos de la época de Jesús. Sabían perfectamente que, según una profecía, ‘un hijo nos ha sido dado’ (Isaías 9:6); entonces, ¿por qué, pese a ello, crucificaron al Señor Jesús? Porque los fariseos eran demasiado arrogantes e hipócritas, su naturaleza odiaba la verdad y estaba cansada de ella y no tenían un corazón mínimamente temeroso de Dios. Los fariseos se guiaban por su comprensión del sentido literal de la profecía y se aferraban con fuerza a sus nociones y fantasías. Creían que el Señor Jesús no era el Mesías y, como no había nacido de familia noble en un palacio ni tenía un aspecto alto y fuerte, no podía ser Dios mismo, por lo que se opusieron a Él y lo condenaron frenéticamente. Acabaron crucificándolo, de modo que ofendieron el carácter de Dios y sufrieron Su castigo y maldición. Así pues, ¿no fueron las nociones y fantasías de los fariseos su perdición? Los discípulos que siguieron al Señor Jesús, sin embargo, no habían comparado las palabras proféticas del Antiguo Testamento con las palabras y la obra del Señor Jesús, sino que se habían centrado en oír las palabras del Señor, en cuyas palabras y obras reconocieron que, efectivamente, Él era el Mesías anunciado, por lo que lo siguieron. En consecuencia, si queremos conocer a Dios y aceptar Su nueva obra, no debemos pensar en si Su obra tiene o no fundamento bíblico; la clave, en cambio, radica en si nosotros tenemos o no la capacidad de buscar la verdad con un corazón abierto y de centrarnos en oír la voz de Dios, pues si somos capaces de buscar e investigar con un corazón así, Dios nos dará esclarecimiento y guía para que recibamos el regreso del Señor”.

Tras escuchar las palabras de Dios Todopoderoso y del hermano, se me agitó el corazón y pensé: “¡Claro! ¿Cómo podría limitar una profecía la obra de Dios? Dios creó los cielos, la tierra y todas las cosas, utilizó a Moisés para proclamar los mandamientos y la ley; el Señor Jesús obraba milagros, sanaba a los enfermos y expulsaba demonios, y nada de esto fue profetizado. Aunque en la Biblia hubiera profecías de estas cosas, eso no nos valdría para no buscar la verdad. Por ejemplo, el Antiguo Testamento profetizó que vendría el Mesías, pero los fariseos simplemente se tomaron la profecía al pie de la letra, se aferraron a sus nociones y fantasías y no aceptaron la obra y las palabras del Señor Jesús. Al final lo crucificaron, de modo que perdieron por completo la salvación de Dios. Por lo que parece, el que podamos recibir al Señor no depende de si Su venida tiene o no fundamento bíblico, sino de si nosotros tenemos o no un corazón que busque la verdad”.

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