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¿Cuáles son las diferencias entre las palabras de las personas usadas por Dios a lo largo de las eras que se conforman a la verdad y las palabras de Dios mismo?

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¿Cuál es la diferencia entre las palabras de las personas usadas por Dios a lo largo de las eras que se conforman a la verdad y las palabras de Dios?

Las palabras relevantes de Dios:

La verdad es el más real de los aforismos de la vida, y el más alto de tales aforismos en toda la humanidad. Debido a que es el requisito que Dios hace al hombre, y es la obra realizada personalmente por Dios, que esta es la razón por la que se llama el aforismo de la vida. No es un aforismo que se resume de algo, ni tampoco es una famosa cita de una gran figura; sino que es la declaración del Soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas, a la humanidad, y no algunas palabras resumidas por el hombre, sino que es la vida inherente de Dios. Y por ello es que se le llama el más alto de los aforismos de la vida.

de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tienes que entender el alcance real de la verdad y también lo que está fuera de la misma.

Si las personas obtienen algunas perspectivas y tienen algún entendimiento sobre la base de sus experiencias de las palabras de verdad, ¿se cuenta esto como la verdad? En el mejor de los casos se puede decir que tienen algún entendimiento de la verdad. Todas las palabras de esclarecimiento del Espíritu Santo no representan a la palabra de Dios, no representan la verdad ni le pertenecen a esta. Sólo se puede decir que esas personas tienen algún entendimiento de la verdad, y algún esclarecimiento del Espíritu Santo. […] Todo el mundo puede experimentar la verdad, pero las situaciones de su experiencia serán diferentes, y lo que cada persona obtiene de la misma verdad es diferente. Pero, después de combinar el entendimiento de todos, sigues sin poder explicar por completo esta verdad; ¡la verdad es así de profunda! ¿Por qué digo que todas las cosas que has obtenido y todo tu entendimiento no pueden sustituir a la verdad? Si comunicas tu entendimiento a los demás, ellos pueden reflexionar en ello durante dos o tres días y, después, terminarán de experimentarlo. Sin embargo, una persona no puede experimentar plenamente la verdad ni en toda una vida, ni siquiera todas las personas juntas pueden experimentarla de forma total. Así pues, ¡puede verse que la verdad es muy profunda! No hay forma de articularla plenamente con palabras; la verdad expresada en el lenguaje humano es el aforismo del hombre; la humanidad nunca la experimentará plenamente, y debería vivir confiando en ella. Un trozo de verdad puede permitir a toda la humanidad sobrevivir durante miles de años.

La verdad es la vida de Dios mismo, y representa Su propio carácter, Su propia esencia, todo lo que hay en Él. Si afirmas que poseer algunas experiencias significa que tienes la verdad, ¿puedes representar entonces el carácter de Dios? No puedes. Una persona puede tener cierta experiencia o luz en relación con un determinado aspecto o lado de una verdad, pero no puede proveer a los demás con ella por siempre, así que su luz no es la verdad; es sólo un cierto punto alcanzable por una persona. Es tan sólo la experiencia y el entendimiento adecuados que una persona debería tener, que es su experiencia práctica de la verdad. Esta luz, este esclarecimiento y este entendimiento, que se basan en la experiencia, nunca pueden sustituir a la verdad. Aunque todas las personas hubieran experimentado por completo un enunciado de la verdad y juntaran todas esas palabras, eso seguiría sin ser un substituto de esa verdad. Como se ha dicho en el pasado: “Resumo esto con una máxima para el mundo humano: Entre los hombres no hay uno que me ame”. Esto es una declaración de la verdad, la verdadera esencia de la vida, la cosa más profunda, la expresión de Dios mismo. La puedes experimentar. Si la experimentas durante tres años tendrás un entendimiento superficial. Si lo haces durante ocho años, obtendrás mayor entendimiento, pero tu entendimiento nunca sustituirá a esa declaración de la verdad. Si alguien más la experimenta durante dos años tendrá poco entendimiento; si la experimentan durante diez años tendrán un entendimiento más elevado y si la experimentan durante toda la vida ganarán un poco más de entendimiento. Sin embargo, si juntáis vuestros entendimientos, independientemente de cuánto entendimiento, de cuánta experiencia, de cuántas perspectivas, de cuánta luz, o de cuántos ejemplos que ambos tenéis, nada de ello puede remplazar esa declaración. ¿Qué quiero decir con esto? Que la vida del hombre siempre será la vida del hombre, y que por mucho que tu entendimiento esté de acuerdo con la verdad, con los propósitos de Dios, con Sus requisitos, nunca podrá sustituirla. Decir que las personas poseen la verdad significa que tienen alguna realidad, algún entendimiento de la verdad de Dios, alguna entrada real en las palabras de Dios, alguna experiencia verdadera con Sus palabras, y están en el camino correcto en su fe en Dios. Basta con una sola declaración de Dios para que una persona experimente durante toda una vida; aun si las personas tuvieran que pasar por la experiencia de varias vidas o varios miles de años, seguirían sin poder experimentar una verdad de manera plena y total. […]

[…] Si tienes alguna experiencia con un aspecto de la verdad, ¿puede esto representar la verdad? No puede hacerlo en absoluto. ¿Puedes explicar la verdad a fondo? En realidad, no puedes hacerlo. ¿Puedes descubrir el carácter y la esencia de Dios a partir de la verdad? No puedes hacerlo. La experiencia que cada uno tiene de la verdad no es más que un aspecto de la misma, una parte, un ámbito; si la experimentas dentro de tu esfera limitada, no puedes tocar toda la verdad. El significado de la verdad revela la naturaleza común de la humanidad. ¿A qué proporción equivale tu poca experiencia? Un grano de arena en una playa, una gota de agua en el océano. Por tanto, sin importar cuán valiosos sean el entendimiento y los sentimientos que has obtenido de tus experiencias, incluso si son extremadamente invaluables, no pueden considerarse como la verdad. ¡La fuente de la verdad y el significado de la misma cubren un área muy amplia! Nada puede contradecirla. […] Sin embargo, las cosas que las personas poseen, la luz que las personas han obtenido, sólo son adecuadas para sí mismas o para otros dentro de un determinado ámbito, pero no lo serán en uno diferente. Por muy profunda que sea la experiencia de una persona, es muy limitada, y su experiencia nunca alcanzará el ámbito de la verdad. La luz de una persona, su entendimiento, nunca pueden compararse con la verdad.

de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo

La práctica del hombre y su conocimiento de la verdad son aplicables a un límite en particular. No puedes decir que el camino que el hombre pisa es completamente la voluntad del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo sólo puede esclarecer al hombre y el hombre no puede estar completamente lleno del Espíritu Santo. Todas las cosas que el hombre puede experimentar están dentro del límite de la humanidad normal y no pueden rebasar el límite de los pensamientos en la mente humana normal. Todos los que tienen una expresión práctica experimentan dentro de este límite. Cuando experimentan la verdad, siempre es una experiencia de la vida humana normal bajo el esclarecimiento del Espíritu Santo, sin experimentarla de una manera que se desvíe de la vida humana normal. Experimentan la verdad esclarecidos por el Espíritu Santo sobre el fundamento de vivir su vida humana. Además, esta verdad varía de persona a persona y la profundidad de la misma se relaciona con el estado de la persona. Sólo se puede decir que el camino que camina es la vida humana normal de un hombre que busca la verdad y que es el camino que camina una persona normal que tiene el esclarecimiento del Espíritu Santo. No puedes decir que el camino que pisa sea el camino que el Espíritu Santo tome. En la experiencia humana normal, debido a que las personas que buscan no son iguales, la obra del Espíritu Santo tampoco es la misma. Además, porque los ambientes que experimentan y los límites de su experiencia no son iguales, a causa de la mezcla que hay en su mente y sus pensamientos, su experiencia se mezcla en diferentes grados. Cada persona entiende una verdad de acuerdo a sus condiciones individuales diferentes. Su entendimiento del significado real de la verdad no está completo y es sólo uno, o unos cuantos aspectos del mismo. El límite por el cual la verdad la experimenta el hombre siempre se basa en las condiciones diferentes de los individuos y, por lo tanto, no es el mismo. De esta manera, el conocimiento que expresan diferentes personas de la misma verdad no es el mismo. Es decir, la experiencia del hombre siempre tiene limitaciones y no puede representar por completo la voluntad del Espíritu Santo, y la obra del hombre no se puede percibir como la obra de Dios, incluso si lo que el hombre expresa corresponde muy de cerca a la voluntad de Dios, incluso si la experiencia del hombre está muy cerca de la perfecta obra que el Espíritu Santo lleva a cabo. El hombre sólo puede ser el siervo de Dios, haciendo la obra que Dios le confía. El hombre sólo puede expresar el conocimiento bajo el esclarecimiento del Espíritu Santo y las verdades que obtenga de sus experiencias personales. El hombre no está calificado y no tiene las condiciones para ser el canal del Espíritu Santo. No está autorizado para decir que la obra del hombre es la obra de Dios.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

El compartir del hombre difiere de la palabra de Dios. Lo que el hombre comparte transmite su visión y su experiencia individuales, expresando lo que ve y experimenta sobre la base de la obra de Dios. Su responsabilidad consiste en encontrar, después de que Dios obra o habla, lo que debe practicar o en lo que debe entrar, y después transmitírselo a los seguidores. Por lo tanto, la obra del hombre representa su entrada y su práctica. Por supuesto, esa obra se mezcla con las lecciones y la experiencia humanas o con algunos pensamientos humanos. No importa cómo obre el Espíritu Santo, ya sea que obre en el hombre o como Dios encarnado, siempre son los obreros que expresan lo que son. Aunque es el Espíritu Santo el que obra, la obra se basa en lo que el hombre es por naturaleza porque el Espíritu Santo no obra sin fundamento. En otras palabras, la obra no se hace de la nada sino que siempre es de acuerdo con las actuales circunstancias y las condiciones reales. Es sólo de esta manera que el carácter del hombre se puede transformar, que sus viejas nociones y sus antiguos pensamientos se pueden cambiar. Lo que el hombre expresa es lo que ve, experimenta y puede imaginar. Incluso si son doctrinas o nociones, todas ellas las puede alcanzar el pensamiento del hombre. Independientemente del tamaño de la obra del hombre, no puede superar el alcance de la experiencia del hombre, lo que el hombre ve o lo que el hombre puede imaginar o concebir. Lo que Dios expresa es lo que Dios mismo es, y esto está fuera del alcance del hombre; es decir, está fuera del alcance de su pensamiento. Él expresa Su obra de liderar a toda la humanidad, y esto no es relevante para los detalles de la experiencia humana, pero sí tiene que ver con Su propia gestión. El hombre expresa su experiencia mientras que Dios expresa Su ser: este ser es Su carácter inherente y está fuera del alcance del hombre. La experiencia del hombre es la visión y el conocimiento que adquiere basándose en la expresión que Dios hace de Su ser. Tal visión y conocimiento se llaman el ser del hombre. Se expresan sobre la base del carácter inherente del hombre y su calibre actual; por lo tanto, también se les llama el ser del hombre. El hombre es capaz de comunicar lo que experimenta y ve. Lo que no ha experimentado o visto, o que su mente no ha alcanzado, es decir, las cosas que no tiene dentro de él no las puede compartir. Si lo que el hombre expresa no es su experiencia, es su imaginación o su doctrina. En pocas palabras, no existe ninguna realidad en sus palabras. Si nunca has tenido contacto con las cosas de la sociedad, no serás capaz de compartir con claridad las relaciones complejas de la sociedad. Si no tienes familia y otras personas están hablando de temas familiares, no puedes entender la mayor parte de lo que están diciendo. Así, lo que el hombre comparte y la obra que hace representan su ser interno.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las epístolas paulinas del Nuevo Testamento son epístolas que Pablo escribió para las iglesias, y no son inspiraciones del Espíritu Santo ni Sus declaraciones directas. Son simplemente palabras de exhortación, alivio y aliento que escribió para las iglesias durante el transcurso de su obra. Así, también, son un registro de gran parte de la obra de Pablo en esa época. Se escribieron para todos los hermanos y hermanas en el Señor, y su fin era hacer que todos ellos en las iglesias de esa época siguieran su consejo y se ciñeran a todos los caminos del Señor Jesús. De ninguna manera dijo Pablo que, en las iglesias de esa época o las del futuro, todos deben comer y beber las cosas que él escribió, ni que sus palabras venían todas de Dios. De acuerdo con las circunstancias de la iglesia en esa época, él simplemente tenía comunión con los hermanos y las hermanas, los exhortaba, e inspiraba fe en ellos; y simplemente predicaba, o recordaba a las personas y las exhortaba. Sus palabras estaban basadas en su propia carga, y apoyaba a las personas por medio de ellas. Él hizo la obra de un apóstol de las iglesias de esa época, era un obrero usado por el Señor Jesús, y por tanto se le dio la responsabilidad de las iglesias, se le encargó llevar a cabo la obra de las mismas, tuvo que aprender acerca de las condiciones de los hermanos y las hermanas; por ello, escribió epístolas para todos ellos en el Señor. Todo lo edificante y positivo para las personas que habló fue correcto, pero no representaba las declaraciones del Espíritu Santo ni podía representar a Dios. ¡Es un entendimiento atroz y una blasfemia tremenda que las personas traten los relatos de las experiencias de un hombre y las epístolas de un hombre como las palabras habladas por el Espíritu Santo a las iglesias! Eso es particularmente cierto cuando se trata de las epístolas que Pablo escribió para las iglesias, porque estas se escribieron para los hermanos y hermanas, según las circunstancias y la situación de cada iglesia en esa época. Su fin era exhortar a los hermanos y hermanas en el Señor, de forma que pudieran recibir la gracia del Señor Jesús. Sus epístolas tenían el fin de animar a los hermanos y hermanas de esa época a actuar. Puede decirse que esta era su propia carga, y también la que el Espíritu Santo le dio; después de todo, fue un apóstol que dirigió a las iglesias de esa época, que escribió epístolas para las iglesias y las exhortó; esta era su responsabilidad. Su identidad fue simplemente la de un apóstol obrero, y fue simplemente un apóstol enviado por Dios; no fue un profeta ni un adivino. Así que, para él, su propia obra y las vidas de los hermanos y hermanas eran de la mayor importancia. Por tanto, no podía hablar en nombre del Espíritu Santo. Sus palabras no eran las palabras del Espíritu Santo, y mucho menos podría decirse que fueran las de Dios, porque Pablo no era nada más que una criatura de Dios y, sin duda, no era Su encarnación. Su identidad no era la misma que la de Jesús. Las palabras de Jesús fueron las del Espíritu Santo, las de Dios, porque Su identidad era la de Cristo, el Hijo de Dios. ¿Cómo podía ser Pablo Su igual? Si las personas consideran las epístolas o las palabras similares a las de Pablo como declaraciones del Espíritu Santo, y las adoran como a Dios, sólo puede decirse que no discriminan correctamente. Dicho de forma más seria, ¿no es esto sino blasfemia? ¿Cómo podría un hombre hablar en nombre de Dios? ¿Y cómo podrían las personas postrarse ante los relatos de sus epístolas y las palabras que habló como si fueran un libro santo o un libro celestial? ¿Podría el hombre pronunciar informalmente las palabras de Dios? ¿Cómo podría un hombre hablar en nombre de Dios? Por tanto, ¿qué dices? ¿Podrían las epístolas escritas para las iglesias no estar contaminadas con sus propias ideas? ¿Cómo no iban a estar contaminadas con ideas humanas? Él escribió epístolas para las iglesias, basándose en sus experiencias personales y la extensión de su propia vida. Por ejemplo, Pablo escribió una epístola a las iglesias gálatas, que contenía una determinada opinión, y Pedro escribió otra con otro punto de vista. ¿Cuál de ellas vino del Espíritu Santo? Nadie lo puede decir con seguridad. Así pues, sólo puede decirse que ambos llevaban una carga para las iglesias, pero sus cartas representan su estatura, su provisión y apoyo para los hermanos y las hermanas, su carga hacia las iglesias, y sólo representan obra humana; no eran totalmente del Espíritu Santo. Si dices que sus epístolas son las palabras del Espíritu Santo, entonces eres absurdo, ¡y estás cometiendo blasfemia! Las epístolas paulinas y las otras epístolas del Nuevo Testamento equivalen a las biografías de figuras espirituales más recientes. Están a la par de los libros de Watchman Nee o las experiencias de Lawrence, y así por el estilo. Es simplemente que los libros de figuras espirituales recientes no están recopilados en el Nuevo Testamento, pero la esencia de estas personas es la misma: fueron personas usadas por el Espíritu Santo durante cierto período, y no podían representar directamente a Dios.

de ‘Relativo a la Biblia (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

La palabra de Dios no puede hablarse como la del hombre, y menos aún que la de este se pronuncie como la de Dios. Un hombre usado por Dios no es el Dios encarnado, y el Dios encarnado no es un hombre usado por Dios; en esto, hay una diferencia esencial. Después de leer estas palabras quizás no aceptes que sean las palabras de Dios, y sólo las aceptes como las palabras de un hombre que ha sido iluminado. En ese caso, eres demasiado ignorante. ¿Cómo pueden ser las palabras de Dios lo mismo que las de un hombre que ha sido iluminado? Las palabras del Dios encarnado inician una nueva era, guían a toda la humanidad, revelan misterios y le muestran al ser humano la dirección de avance en una nueva era. La iluminación obtenida por el hombre no es sino simple práctica o conocimiento. No puede guiar a toda la humanidad a una nueva era ni revelar el misterio de Dios mismo. Después de todo, Dios es Dios, y el hombre es hombre. Dios tiene la esencia de Dios, y el hombre la del hombre. Si este considera las palabras habladas por Dios como una simple iluminación del Espíritu Santo, y las de los apóstoles y profetas como palabras habladas personalmente por Dios, está equivocado. Pese a quien pese, nunca deberías considerar erróneo lo correcto ni hablar de lo elevado como bajo, ni de lo profundo como superficial. Pese a quien pese, nunca deberías refutar deliberadamente aquello que sabes que es la verdad. Todo el que cree que existe Dios debería considerar este problema desde el punto de vista correcto, y aceptar Su nueva obra y Sus nuevas palabras como una criatura de Dios; de lo contrario, será eliminado por Él.

de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

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