En las reuniones de la iglesia, el pastor y el anciano suelen decir que el hecho de que el Señor Jesús dijera en la cruz “¡Consumado es!” demuestra que había terminado la obra de salvación de la humanidad, y que simplemente con creer en el Señor Jesús y confesarnos ante Él nos perdona los pecados y el Señor ya no nos considera pecadores. Nos justificamos únicamente por la fe y nos salvamos por la gracia. El Señor nos recibirá en el reino de los cielos a Su regreso y es imposible que regrese para realizar otra obra de salvación de la humanidad. Me parece inaceptable esta interpretación del pastor y el anciano. No obstante, ¿a qué se refería, en definitiva, el Señor Jesús cuando dijo en la cruz “¡Consumado es!”? ¿Por qué necesita regresar Dios en los últimos días para expresar la verdad y realizar la obra de juicio y purificación del hombre?

3 Jun 2018

Respuesta: Cuando el Señor Jesús dijo en la cruz “¡Consumado es!”, ¿a qué se refería realmente? ¿Quería decir que había terminado la obra de redención o que había terminado la obra de Dios de salvar plenamente a la humanidad? ¿Podía saberlo la gente de aquella época? Se puede decir que nadie lo sabía. Lo único que dijo el Señor Jesús fueron las palabras “¡Consumado es!”. No dijo que hubiera terminado la obra de Dios de salvación de la humanidad. Es imposible que los seres humanos lleguemos a entender de verdad a qué se refería el Señor Jesús al decir “¡Consumado es!”. ¿Por qué habríamos de explicar las palabras del Señor en función de nuestras propias ideas? ¿Por qué habríamos de interpretar arbitrariamente la frase “¡Consumado es!”? Esto no es sino superponer a ojo las propias ideas humanas por encima de las palabras del Señor Jesús. Planteémonos todos una cosa: si que el Señor Jesús dijera “¡Consumado es!”. indica que está completamente terminada la obra de Dios de salvación de toda la humanidad, ¿por qué profetizó el Señor que “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13) ¿Cómo entiendes esto? Además, como se recoge en el Evangelio de Juan, capítulo 12, versículos 47-48, el Señor Jesús dijo: “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final”. Las palabras del Señor Jesús nos dicen claramente que el Señor regresará para expresar la verdad y realizar la obra de juicio. También está la profecía bíblica que dice: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). A tenor de lo que dicen el pastor y el anciano, si la crucifixión del Señor Jesús concluyó toda la obra de salvación de la raza humana, ¿cómo se podría cumplir la profecía del Señor Jesús que dice que “Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad”? ¿Cómo se harían realidad estas palabras? ¿No se frustraría la profecía del Señor Jesús de que Él regresaría para expresar la verdad y realizar la obra de juicio? está claro que lo que dicen el pastor y el anciano no concuerda con las palabras del Señor Jesús ni con la realidad de la obra de Dios. Todos debemos saber que lo que hizo el Señor Jesús fue la obra de redención de la raza humana. Lo único que hemos de hacer es aceptar al Señor Jesús, confesarnos y arrepentirnos ante Él, y nos perdonará los pecados. Entonces seremos aptos para orar al Señor y podremos disfrutar de la gracia que Él nos otorga. Sea cual sea nuestro pecado, la ley ya no nos condenará. Este es el resultado de la obra de redención del Señor Jesús. Este es el verdadero significado de la expresión “salvación por la fe”, que decimos habitualmente. El resultado alcanzado por la obra del Señor Jesús es una demostración aún mayor de que la obra del Señor Jesús fue únicamente la de redención. En absoluto fue la obra de juicio, purificación y perfeccionamiento de la gente de los últimos días. Aunque se nos perdonen los pecados por nuestra fe en el Señor Jesús, ya no cometamos pecados evidentes y nos comportemos bastante bien, no nos hemos apartado totalmente del pecado, ni nos hemos purificado ni nos hemos salvado completamente, ¿verdad que no? ¿Seguimos mintiendo y pecando a menudo? ¿Seguimos actuando con avaricia y teniendo malos pensamientos? ¿Seguimos envidiando y odiando a los demás? ¿Tenemos el corazón lleno de arrogancia y falsedad? ¿Seguimos imitando las tendencias mundanas, aferrándonos a la riqueza y ambicionando la gloria? Algunas personas llegan a culpar a Dios cuando las atrapa o persigue el Gobierno comunista chino. Llegan a aportar declaraciones por escrito en las que reniegan de Dios y lo traicionan. Sobre todo en lo referente a la expresión de la verdad y la obra de juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días, la gente juzga y condena la obra de Dios en función de sus nociones e imaginaciones, ¿a que sí? Así pues, por nuestra fe en el Señor sólo recibimos el perdón de nuestros pecados, pero en nuestro interior permanecen la naturaleza y el carácter de Satanás. Esta es la causa de que pequemos y nos opongamos a Dios. Si no nos deshacemos de nuestra naturaleza interior, que es pecaminosa, nos opondremos a Dios, lo traicionaremos y lo consideraremos un enemigo. ¿Os parece que alguien así es apto para entrar en el reino de los cielos? ya deberíamos tener claro que, al afirmar “¡Consumado es!”, el Señor Jesús sólo quiso decir que había terminado la obra de redención de Dios. Desde luego, no estaba diciendo que hubiera terminado toda la obra de salvación de la raza humana. Dios Todopoderoso encarnado de los últimos días ha venido a expresar toda la verdad y a realizar la obra de juicio, que comienza por la casa de Dios. Con esta venida pretende purificar y salvar por completo a las personas, resolver el problema fundamental del pecado que llevan en su interior y permitir que se liberen del pecado y logren la pureza para que alcancen la plena salvación y entren en el reino de Dios. leamos más pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso para que todos tengamos una comprensión más clara.

Dios Todopoderoso dice: “Un pecador como vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado ni perfeccionado por Dios, ¿puede ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡qué suerte tendrías! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de heredar directamente la herencia de Dios” (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, ni mancillar el suelo santo. Aunque puedes haber realizado muchas obras y obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, entonces ¡será intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se gana mi favor. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla!” (‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza establecida que se resiste a Dios. Por tanto, cuando el hombre ha sido redimido, no se trata más que de un caso de redención en el que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa que existe en su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan contaminado debe pasar por un cambio antes de volverse digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser purificado. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La obra de los últimos días es separar a todos según su especie, y concluir el plan de gestión de Dios, porque el tiempo está cerca y el día de Dios ha llegado. Dios trae a todos los que entran en Su reino, todos los que le son leales hasta el final, a la era de Dios mismo. Sin embargo, antes de la llegada de la era de Dios mismo, la obra de Dios no es la de observar las acciones del hombre ni la de indagar sobre la vida de este, sino la de juzgar la desobediencia del hombre, porque Dios purificará a todos los que vengan ante Su trono. Todos los que han seguido los pasos de Dios hasta el día de hoy son los que acuden ante el trono de Dios, y siendo esto así, cada persona que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto de Su purificación. En otras palabras, todo el que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto del juicio de Dios” (‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su especie, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el momento en el que Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Solo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre solo muestra lo que realmente es cuando es castigado y juzgado. El mal se pondrá con el mal, el bien con el bien, y toda la humanidad será clasificada según su especie. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra debe lograrse por medio del castigo y juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, solo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Solo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El objetivo esencial de la obra del castigo y el juicio de Dios es purificar a la humanidad y prepararla para el día del reposo final. Sin esta purificación, nadie de la humanidad podrá ser clasificado en diferentes categorías según su especie ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Solo la obra de purificación de Dios purificará a los humanos de su injusticia y solo Su obra de castigo y juicio traerá a la luz aquellos elementos rebeldes entre la humanidad, separando de ese modo a los que pueden ser salvados de los que no, y aquellos que permanecerán de los que no. Cuando esta obra termine, todas aquellas personas a las que se les permita permanecer serán purificadas y entrarán en un estado superior de humanidad en el que disfrutarán de una segunda vida humana más maravillosa sobre la tierra; en otras palabras, comenzarán su día del reposo humano y convivirán con Dios. Después de que aquellos a los que no se les permite permanecer hayan sido castigados y juzgados, su verdadera forma de ser se revelará por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no incluirá ya a nadie de ese tipo de personas; tales personas no son aptas para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco para participar en el día del reposo que Dios y la humanidad compartirán, porque son blanco del castigo, son malvadas y no son justas. […] Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien es para purificar por completo a todos los humanos para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santa al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es la más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Dios Todopoderoso habla muy claro sobre la trascendencia y el resultado de la obra de juicio de Dios en los últimos días. Con ello podemos tener la certeza de que la obra del juicio de Dios en los últimos días es la obra que purifica y salva por completo a la raza humana. La obra de redención que realizó el Señor Jesús allanó el camino a la obra del juicio de Dios de los últimos días. Dios Todopoderoso realiza la obra de juicio y purificación sobre la base de la obra redentora del Señor Jesús, salvando por completo del pecado a la raza humana y llevándola al reino de Dios. ¿Acaso no es muy práctico que Dios obre de este modo? Si sólo aceptamos la obra redentora del Señor Jesús y no aceptamos la obra de juicio y purificación de Dios de los últimos días, ¿cómo podríamos ser aptos para entrar en el reino de Dios? Al parecer, la fe en Dios nos exige entender la obra de Dios. ¡Esto es muy importante! Sin embargo, muchas personas religiosas sostienen la creencia de la salvación únicamente por la fe. Creen que la fe en el Señor conlleva el perdón de todos los pecados, lo cual resuelve todos los problemas; creen que el Señor misericordioso y amable perdona cualquier pecado que una persona pueda cometer y que Él los ascenderá a todos al reino de los cielos cuando venga. Por eso se niegan a aceptar la obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días. ¿Qué problema hay aquí? ¿Comprende esta clase de personas la obra de Dios? ¿Entienden el carácter justo de Dios? ¿Diríais que Dios podría permitir la entrada en Su reino a una categoría satánica de personas que se oponen a Él y se rebelan en Su contra? ¡No lo haría! ¿Cuál sería el resultado de la entrada de esta clase de personas en el reino de Dios? Estudiemos un ejemplo. Si fueran llevados al reino de Dios los israelitas que creían en Jehová Dios, ¿qué creéis que sucedería? Ni siquiera fueron capaces de aceptar a Dios encarnado, el Señor Jesús, y, asimismo, hicieron todo lo posible por condenarlo y lo crucificaron. Si entrara en el reino de Dios esta categoría satánica que se opone demencialmente a Dios de esta manera, ¿seguirían oponiéndose a Él? ¿Se rebelarían? ¿Intentarían usurparle el poder al Señor? ¿Por qué no entró el Señor Jesús a la sinagoga a predicar? Porque los sumos sacerdotes, escribas y fariseos del judaísmo eran verdaderamente malvados. Eran capaces de cualquier cosa. Todos sabemos que, tras capturar al Señor Jesús, lo golpearon, se burlaron de Él y le escupieron. Incluso se lo entregaron al Gobierno romano para que lo crucificara. El Señor Jesús ya sabía que eran de la calaña de la serpiente, así que no entró en la sinagoga a predicar. El Señor Jesús ha regresado en los últimos días. ¿Por qué no entra en las iglesias a predicar? Porque todos los líderes de las iglesias son realmente perversos. Si Dios Todopoderoso encarnado entrara en las iglesias, seguro que llamarían a la policía. Seguro que entregarían a Dios Todopoderoso al Gobierno del Partido Comunista de China, ¿no es cierto? En la actualidad, ¿nos atrevemos nosotros a entrar en las iglesias a dar público testimonio de Dios Todopoderoso? Si les dierais testimonio de Dios Todopoderoso, no cabe duda de que os rodearían, os afrentarían y hasta os entregarían a la Oficina de Seguridad Pública. Por tales motivos, la iglesia actual es igual que las antiguas sinagogas judías. Todas ellas son lugares que destierran a Dios, se oponen a Él y lo condenan, ¿a que sí? Esto demuestra el grado de corrupción de la raza humana. Está harta de la verdad y la aborrece. Toda ella rechaza la llegada de Dios, se ha hecho de la especie de Satanás y se opone a Dios. Si Dios no se hubiera encarnado en los últimos días para expresar la verdad, juzgar a la gente y purificarla, habría destruido a la raza humana por oponerse a Él.

Extracto del guion de la película de “No os metáis en mis asuntos”

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