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¿Por qué Dios sólo bendice a la iglesia que acepta y obedece Su obra? ¿Por qué maldice Él a las organizaciones religiosas?

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Dios sólo bendice a la iglesia que acepta y obedece Su obra

Las palabras relevantes de Dios:

La expresión más clara de la obra del Espíritu Santo es abrazar el aquí y el ahora, no aferrarse al pasado. Los que no han mantenido el ritmo con la obra de la actualidad, y que se han separado de la práctica de la actualidad, son los que se oponen y no aceptan la obra del Espíritu Santo. Tales personas desafían la obra presente de Dios. Aunque se aferran a la luz del pasado, esto no quiere decir que sea posible negar que no conozcan la obra del Espíritu Santo. […] Los que están fuera de la corriente del Espíritu Santo siempre piensan que están bien pero, de hecho, la obra de Dios en ellos cesó hace mucho tiempo y la obra del Espíritu Santo está completamente ausente en ellos. La obra de Dios hace mucho que se transfirió a otro grupo de personas, un grupo en quien Él pretende completar Su nueva obra. Ya que los que están en la religión no pueden aceptar la nueva obra de Dios, y sólo se aferran a la antigua obra del pasado, Dios ha abandonado a estas personas y hace Su nueva obra en las personas que aceptan esta nueva obra. Estas son personas que cooperan en Su nueva obra y sólo de esta manera se puede lograr Su gestión.

de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y en lo que buscas entrar no se centran alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pisadas. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces en el futuro serán un obstáculo tremendo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz presente del Espíritu Santo son benditos. Las personas de épocas pasadas también siguieron las pisadas de Dios, pero no pudieron continuar hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las pisadas de Dios, de tal manera que sigan a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra presente del Espíritu Santo, no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto trabajen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto corran, nada de esto quiere decir algo para Dios y Él no los elogiará. En la actualidad, todos los que siguen las palabras actuales de Dios están en la corriente del Espíritu Santo; los que son extraños a las palabras actuales de Dios están fuera de la corriente del Espíritu Santo y a tales personas Dios no las elogia. El servicio que está divorciado de las declaraciones actuales del Espíritu Santo es un servicio que es de la carne y de las concepciones y no puede estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Si las personas viven entre las concepciones religiosas, entonces no pueden hacer nada que sea digno de la voluntad de Dios y aunque sirvan a Dios, sirven en medio de su imaginación y de sus concepciones y son totalmente incapaces de servir de acuerdo con la voluntad de Dios. Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden la voluntad de Dios y los que no entienden la voluntad de Dios no pueden servir a Dios. Dios quiere un servicio que sea conforme a Su corazón; no quiere un servicio que sea de las concepciones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de concepciones y el servicio de tales personas interrumpe y perturba. Tal servicio va en contra de Dios y así, los que no son capaces de seguir las pisadas de Dios no pueden servir a Dios; los que no pueden seguir las pisadas de Dios con mucha seguridad se oponen a Dios y no son compatibles con Dios. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y entrar de acuerdo con las nuevas declaraciones de Dios. Sólo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no sólo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden ver a Dios, sino que también pueden conocer el carácter de Dios en Su última obra y, por Su última obra, pueden conocer las concepciones del hombre y su desobediencia y la naturaleza y esencia del hombre; además, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter durante su servicio. Sólo personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero. A los que la obra del Espíritu Santo elimina son personas que no son capaces de seguir la última obra de Dios y que se rebelan contra la última obra de Dios. Que esa gente abiertamente se oponga a Dios se debe a que Dios ha hecho una nueva obra y a que la imagen de Dios no es la misma a la que tiene en sus concepciones, como resultado de esto abiertamente se opone a Dios y pronuncia una sentencia contra Él, lo que la lleva a que Dios la aborrezca y la rechace. Tener el conocimiento de la última obra de Dios no es una tarea fácil, pero si la gente puede, de manera intencional, obedecer la obra de Dios y puede buscar la obra de Dios, entonces tendrá la oportunidad de ver a Dios y tendrá la oportunidad de obtener la nueva guía del Espíritu Santo. Los que de manera intencional se oponen a la obra de Dios no pueden recibir la iluminación del Espíritu Santo o la guía de Dios; por lo tanto, que la gente pueda o no recibir la última obra de Dios depende de la gracia de Dios, depende de su búsqueda y depende de sus intenciones.

Todos los que pueden obedecer las declaraciones actuales del Espíritu Santo son benditos. No importa cómo solían ser o cómo el Espíritu Santo solía obrar en ellos, los que han obtenido la última obra son los más bendecidos y los que no pueden seguir la última obra hoy son eliminados.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ya que el hombre cree en Dios, debe seguir muy de cerca las pisadas de Dios, paso a paso, debe “seguir al Cordero dondequiera que vaya”. Sólo estas son las personas que buscan el camino verdadero, sólo ellas son las que conocen la obra del Espíritu Santo. Las personas que de un modo servil siguen las letras y las doctrinas son las que la obra del Espíritu Santo ha eliminado. En cada periodo de tiempo, Dios comenzará una nueva obra, y en cada periodo habrá un nuevo comienzo entre los hombres. Si el hombre sólo acata las verdades de que “Jehová es Dios” y “Jesús es Cristo”, que son verdades que sólo se aplican a una era, entonces el hombre nunca mantendrá el paso con la obra del Espíritu Santo y nunca podrá obtener la obra del Espíritu Santo. Independientemente de qué haga Dios, el hombre lo sigue sin la más mínima duda, y lo sigue de cerca. De esta manera, ¿cómo puede el hombre ser eliminado por el Espíritu Santo? Independientemente de lo que haga Dios, en tanto que el hombre esté seguro que es la obra del Espíritu Santo, y coopere con la obra del Espíritu Santo sin recelo, y trate de cumplir con las exigencias de Dios, entonces, ¿cómo podría ser castigado? […] El hombre cree que los israelitas estaban equivocados por “sólo creer en Jehová pero no creer en Jesús”, pero la mayoría de las personas desempeñan un papel en el que “sólo creen en Jehová y rechazan a Jesús”, y “anhelan el regreso del Mesías pero se oponen al Mesías que se llama Jesús”. No es de extrañar, entonces, que las personas sigan viviendo bajo el campo de acción de Satanás después de aceptar una etapa de la obra del Espíritu Santo y todavía sigan sin recibir las bendiciones de Dios. ¿No es esto el resultado de la rebelión del hombre? Los cristianos alrededor del mundo que no han mantenido el paso con la nueva obra de la actualidad, todos se aferran a la creencia de que ellos son los afortunados, que Dios cumplirá cada uno de sus deseos. Pero no pueden decir con certeza por qué Dios los llevará al tercer cielo ni tampoco están seguros de cómo vendrá Jesús para recogerlos cuando venga en una nube blanca, mucho menos pueden decir con absoluta certeza si Jesús realmente llegará en una nube blanca en el día que se imaginan. Todos están ansiosos y muy confundidos; ellos mismos ni siquiera saben si Dios arrebatará a cada uno de ellos, la diversidad de pequeños puñados de personas que vienen de toda denominación. La obra que Dios realiza ahora, la era presente, la voluntad de Dios, no entienden nada de esto y no pueden hacer nada sino contar los días con sus dedos. Sólo los que siguen las pisadas del Cordero hasta el final pueden obtener la bendición final, mientras que esas “personas listas”, que no son capaces de seguir hasta el final pero creen que han ganado todo, no pueden ser testigos de la aparición de Dios. Todos creen que son la persona más lista en la tierra e interrumpen el desarrollo continuo de la obra de Dios sin ninguna razón en absoluto, y parecen creer con absoluta certeza que Dios los llevará al cielo, ellos que “tienen la mayor lealtad a Dios, que siguen a Dios y acatan las palabras de Dios”. Aunque tengan la “mayor lealtad” hacia las palabras que Dios habla, sus palabras y acciones se siguen sintiendo tan repugnantes porque se oponen a la obra del Espíritu Santo y andan con astucia y cometen el mal. Los que no siguen hasta el final, que no mantienen el paso con la obra del Espíritu Santo, y que sólo se aferran a la antigua obra, no sólo han fallado en lograr la lealtad a Dios sino que, por el contrario, se han vuelto los que se oponen a Dios, se han vuelto los que la nueva era rechaza y que serán castigados. ¿Hay alguien más digno de compasión que ellos? Muchos hasta creen que todos los que rechazan la antigua ley y aceptan la nueva obra no tienen conciencia. Estas personas, que sólo hablan de la “conciencia”, y que no conocen la obra del Espíritu Santo, al final sus propias conciencias les truncarán sus perspectivas. La obra de Dios no acata la doctrina, y aunque es Su propia obra, siendo Dios no se aferra a ella. Lo que se debe negar se niega, lo que se debe eliminar se elimina. Pero el hombre se coloca en enemistad contra Dios aferrándose a una parte pequeña de la obra de la gestión de Dios. ¿No es esto lo absurdo del hombre? ¿No es esto la ignorancia del hombre? Cuanto más tímidas sean las personas, y sean demasiado cautelosas porque tienen miedo de no obtener las bendiciones de Dios, más incapaces son de obtener mayores bendiciones y de recibir la bendición final. Aquellas personas que servilmente acatan la ley, todas demuestran la mayor lealtad hacia la ley, y cuanto más demuestren esa lealtad hacia la ley, más rebeldes son al oponerse a Dios. Porque ahora es la Era del Reino y no la Era de la Ley, y la obra de la actualidad no se puede equiparar con la obra del pasado y la obra del pasado no se puede comparar con la obra de la actualidad. La obra de Dios ha cambiado y la práctica del hombre también ha cambiado; no es aferrarse a la ley o llevar la cruz. Así, la lealtad de las personas hacia la ley y la cruz no ganará la aprobación de Dios.

de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los demonios y los espíritus malignos han estado haciendo estragos en la tierra, han bloqueado la voluntad y el meticuloso esfuerzo de Dios, y los hace impenetrables. ¡Qué pecado mortal! ¿Cómo podría Dios no sentirse angustiado? ¿Cómo no airarse? Causan un doloroso obstáculo y oposición a la obra de Dios. ¡Demasiado rebeldes! Hasta esos demonios, grandes y pequeños, se vuelven altivos por la fuerza del diablo más poderoso, y empiezan a causar problemas. Deliberadamente resisten a la verdad a pesar de su clara conciencia al respecto. ¡Hijos de la rebeldía! Es como si, ahora que su rey del infierno ha ascendido al trono real, ellos se volvieran engreídos, y trataran a los demás con desdén. ¿Cuántos buscan la verdad, y siguen la justicia? Todos son bestias como cerdos y perros, que dirigen a una panda de moscas apestosas en un montón de estiércol para que meneen la cabeza, e inciten al desorden.[1] Creen que su rey del infierno es el más superior de los reyes, sin darse cuenta de que no son más que moscas sobre la podredumbre. Y no sólo eso, sino que hacen observaciones difamadoras contra la existencia de Dios confiando en sus padres, unos cerdos y perros. Las moscas minúsculas creen que sus progenitores son tan grandes como una ballena con dientes.[2] ¿No se dan cuenta de que son diminutos, pero sus padres sean cerdos y perros inmundos mil millones de veces más grandes que ellos? Inconscientes de su propia bajeza, hacen estragos por el olor pútrido de esos cerdos y perros, y tienen la ilusoria idea de procrear futuras generaciones. ¡Es absolutamente desvergonzado! Con alas verdes en su espalda (esto se refiere a su afirmación de creer en Dios), empiezan a volverse presuntuosos, a jactarse en todas partes de su propia belleza y atractivo, y echan en secreto sus impurezas sobre el hombre. Y llegan a ser presumidos, como si un par de alas con los colores del arcoíris pudiera esconder sus propias impurezas; así persiguen la existencia del Dios verdadero (esto se refiere a la historia interna del mundo religioso). El hombre no tiene la menor idea de que, aunque las alas de la mosca sean hermosas y encantadoras, después de todo no es más que una mosca minúscula llena de suciedad y cubierta de gérmenes. Sobre la base de sus padres, unos cerdos y perros, hacen estragos por la tierra (esto se refiere a los oficiales religiosos que persiguen a Dios basándose en el firme apoyo del país que traiciona al Dios verdadero y la verdad) con abrumadora ferocidad. Es como si los fantasmas de los fariseos judíos hubieran regresado con Dios a la nación del gran dragón rojo, de vuelta a su viejo nido. De nuevo han iniciado su obra de persecución, y han continuado la obra de varios miles de años. ¡Sin lugar a duda, este grupo de degenerados perecerá en la tierra al final! Al parecer, tras varios milenios, los espíritus inmundos se han vuelto más astutos y maliciosos. Constantemente piensan en formas de socavar en secreto la obra de Dios. Son taimados y astutos, y desean volver a repetir en su tierra natal la tragedia de hace varios miles de años. Esto casi incita a Dios a soltar un fuerte grito; arde en deseos de regresar al tercer cielo para aniquilarlos.

de ‘Obra y entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué senda recorren estas personas que nominalmente creen en el Dios verdadero, pero que Dios cree que son parte de un grupo religioso? ¿Podría decirse que estas personas caminan por la senda de ondear la bandera de la fe sin siquiera seguir Su camino o adorarle y, en su lugar, abandonan a Dios? Es decir, caminan por la senda de creer en Dios, pero de adorar a Satanás, llevando a cabo su propia gestión y tratando de establecer su propio reino; ¿es esto la esencia de todo ello? ¿Acaso las personas que son así tienen alguna conexión con el plan de gestión de Dios para la salvación del hombre? (No). Sin importar cuántas personas crean en Dios, tan pronto como sus creencias sean definidas por Dios como pertenecientes a una religión o grupo, entonces Dios decide que ellas no pueden ser salvadas. ¿Por qué digo esto? En el caso de un grupo o multitud de personas que carecen de la obra y guía de Dios y que no lo adoran en absoluto, ¿a quién adoran? ¿A quién siguen? En su corazón, reconocen a Dios, pero en realidad, están sujetos a la manipulación y control humanos. Sólo de nombre, probablemente siguen a una persona, pero en esencia, siguen a Satanás, el diablo; siguen a las fuerzas que son hostiles a Dios, que son enemigas de Dios. ¿Podría Dios salvar a un manojo de personas como estas? ¿Son ellas capaces de arrepentirse? Ondean la bandera de la fe, realizando proyectos humanos, dirigiendo su propia gestión y van en contra del plan de gestión de Dios para la salvación de la humanidad. Su resultado final es ser detestadas y rechazadas por Dios; Dios no podría, de ningún modo, salvar a estas personas y ellas no podrían, de ninguna manera, arrepentirse, pues ya han sido atrapadas por Satanás: están completamente en las manos de Satanás.

de ‘Sólo si vives ante Dios en todo momento puedes caminar por la senda de la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Notas al pie:

1. “Incitar al desorden” se refiere a cómo las personas demoniacas se desmandan, obstruyen la obra de Dios y se oponen a ella.

2. “Una ballena con dientes” se usa en tono burlón. Es una metáfora de cómo las moscas son tan pequeñas que los cerdos y los perros les parecen grandes como ballenas.

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