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¿Cómo se puede conocer el carácter y la esencia de Dios?

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¿Cómo se puede conocer el carácter y la esencia de Dios?

Las palabras relevantes de Dios:

La alegría de Dios se debe a la existencia y surgimiento de la justicia y la luz; a la destrucción de la oscuridad y la maldad. Él se deleita en haber traído luz y buena vida a la humanidad; Su alegría es una alegría justa, un símbolo de la existencia de todo lo que es positivo, y, aún más, un símbolo de buenos auspicios. La ira de Dios se debe al daño que la existencia y la interferencia de la injusticia ocasiona a Su humanidad; se debe a la existencia de la maldad y la oscuridad, a la existencia de las cosas que ahuyentan la verdad, y aún más, se debe a la existencia de cosas que se oponen a lo que es bueno y hermoso. Su ira es un símbolo de que todas las cosas negativas ya no existen, y aún más, es un símbolo de Su santidad. Su tristeza se debe a la humanidad, en la que Él tiene esperanzas, pero esta ha caído en la oscuridad, porque la obra que Él hace en el hombre no alcanza Sus expectativas, y porque no toda la humanidad a la que Él ama tiene la capacidad de vivir en la luz. Él se entristece de la humanidad inocente, del hombre honesto pero ignorante, y del hombre que es bueno pero tiene carencias en sus propios puntos de vista. Su tristeza es símbolo de Su bondad y de Su misericordia, símbolo de belleza y benevolencia. Su felicidad, por supuesto, proviene de derrotar a Sus enemigos y de obtener la buena voluntad del hombre. Más que esto, surge a partir de la expulsión y destrucción de todas las fuerzas enemigas, y debido a que la humanidad recibe una vida buena y pacífica. La felicidad de Dios es diferente al gozo del hombre; más bien, es el sentimiento de producir buenos frutos, un sentimiento aún mayor que el gozo. Su felicidad es un símbolo de la liberación del sufrimiento de la humanidad desde esta hora, y un símbolo de la entrada de la humanidad a un mundo de luz.

de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios es lo que Él es, y tiene lo que Él tiene. Todo lo que Él expresa y revela es representación de Su esencia y de Su identidad. Lo que Él es y lo que Él tiene, así como Su esencia e identidad, son cosas que ningún hombre puede reemplazar. Su carácter abarca Su amor por la humanidad, Su solaz por la humanidad, Su odio por la humanidad, y aún más, una comprensión profunda por la humanidad. Sin embargo, la personalidad del hombre puede ser optimista, vivaz o insensible. El carácter de Dios es uno que pertenece al Soberano de los seres vivos entre todas las cosas, al Señor de toda la creación. Su carácter representa honor, poder, nobleza, grandeza y, sobre todo, supremacía. Su carácter es símbolo de autoridad, símbolo de todo lo que es justo, símbolo de todo lo que es hermoso y bueno. Más que esto, es un símbolo de Aquel que no puede ser[a] vencido o invadido por la oscuridad ni por ninguna fuerza enemiga, así como un símbolo de Aquel que no puede ser ofendido (y que tampoco tolerará ser ofendido)[b] por ningún ser creado. Su carácter es símbolo de la mayor autoridad. No hay persona o personas que trastornen o puedan trastornar Su obra o Su carácter.

de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas dicen frecuentemente que no es cosa fácil conocer a Dios. Sin embargo, Yo digo que conocer a Dios no es en absoluto un asunto difícil, porque Dios permite frecuentemente al hombre ser testigo de Sus hechos. Dios nunca ha suspendido Su diálogo con la humanidad; nunca se ha ocultado del hombre, ni se ha escondido. Sus pensamientos, ideas, palabras y hechos se revelan todos a la humanidad. Por tanto, mientras el hombre desee conocer a Dios, puede llegar a entenderlo y conocerlo a través de todo tipo de medios y métodos. … Hablando sinceramente, si uno sólo utiliza sus momentos de inactividad para centrarse en y entender las palabras o los hechos del Creador, y presta un poco de atención a los pensamientos del Creador y a la voz de Su corazón, no será difícil para ellos darse cuenta que los pensamientos, las palabras y los hechos del Creador son visibles y transparentes. De igual forma, hará falta un pequeño esfuerzo para ser consciente de que el Creador está en medio del hombre en todo momento, que Él siempre está en conversación con el hombre y la totalidad de la creación, y que está llevando a cabo nuevos hechos cada día. Su esencia y Su carácter se expresan en Su diálogo con el hombre; Sus pensamientos e ideas se revelan completamente en Sus hechos; Él acompaña y observa a la humanidad en todo momento. Él habla tranquilamente a la humanidad y a toda la creación con Sus palabras silenciosas: Estoy en los cielos y estoy en medio de Mi creación. Me mantengo vigilante; estoy esperando; estoy a tu lado…

de ‘Dios mismo, el único II’ en “La Palabra manifestada en carne”

Conocer a Dios debe hacerse a través de la lectura y la comprensión de la palabra de Dios. Algunas personas dicen: “Yo no he visto a Dios encarnado; así pues, ¿cómo podría conocer a Dios?”. De hecho, la palabra de Dios es una expresión del carácter de Dios. A partir de la palabra de Dios puedes ver el amor y la salvación de Dios hacia la humanidad y Su método para salvarla… Esto se debe a que la palabra de Dios la expresa Dios mismo en lugar de utilizar al hombre para escribirla. Dios la expresa personalmente: Él está expresando Sus propias palabras y Su voz interior. ¿Por qué decimos que son palabras sentidas? Porque se emiten desde lo profundo y expresan Su carácter, Su voluntad, Sus pensamientos, Su amor por la humanidad, Su salvación de la humanidad y las expectativas que tiene de la humanidad… Entre las palabras de Dios se encuentran palabras severas, palabras amables y palabras consideradas, y hay algunas palabras reveladoras que no están alineadas con los deseos humanos. Si sólo te fijas en las palabras reveladoras, sentirás que Dios es bastante estricto. Si sólo te fijas en las palabras amables, parece que Dios no tiene mucha autoridad. Por lo tanto, no debes sacar esto de contexto, sino verlo desde todos los ángulos. Algunas veces Dios habla desde una perspectiva amable y compasiva y las personas ven el amor de Dios por la humanidad; otras, Él habla desde una perspectiva estricta y las personas ven el carácter de Dios que no tolerará ninguna ofensa. El hombre es deplorablemente sucio y no es digno de ver el rostro de Dios o de ir delante de Él. Que ahora las personas puedan ir delante de Dios es, meramente, la gracia de Dios. La sabiduría de Dios puede verse a partir de la forma en la que Él obra y a partir del significado de Su obra. Las personas todavía pueden ver estas cosas en la palabra de Dios, incluso sin tener contacto directo con Él.

de ‘Cómo conocer a Dios encarnado’ en “Registros de las pláticas de Cristo

Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. Esta es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Concreta lo que Dios tiene y es, y lo declara de forma expresa; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Tras las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su enojo, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter. Al margen de saber lo que Dios tiene y es, y de comprender Su carácter a partir de Su palabra, lo más importante es la necesidad de alcanzar esta comprensión por medio de la experiencia práctica. Si las personas se apartan de la vida actual para conocer a Dios, no serán capaces de lograrlo. Aunque haya quienes puedan lograr cierta comprensión de Su palabra, se limita a teorías y palabras, y existe una disparidad con cómo es Dios en realidad.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las posesiones y el ser de Dios, Su esencia, Su carácter, todo ello ha sido dado a conocer en Sus palabras a la humanidad. Cuando el hombre experimente las palabras de Dios, en el proceso de cumplirlas llegará a comprender el propósito subyacente a las palabras que Dios habla, a comprender la fuente y el trasfondo de las palabras de Dios, y a entender y apreciar el efecto deseado de las palabras de Dios. Para la humanidad, todas estas son cosas que el hombre debe experimentar, captar y lograr a fin de poder obtener la verdad y la vida, captar las intenciones de Dios, ser transformado en su carácter y volverse capaz de obedecer a la soberanía y a los arreglos de Dios. Al mismo tiempo que el hombre experimente, capte y logre estas cosas, habrá obtenido gradualmente un entendimiento de Dios y, en ese momento, también habrá conseguido diferentes grados de conocimiento sobre Él. Este entendimiento y conocimiento no surgen de algo que el hombre haya imaginado o compuesto, sino más bien de lo que aprecia, experimenta, siente, y corrobora dentro de sí mismo. Sólo después de apreciar, experimentar, sentir, y corroborar estas cosas adquiere contenido el conocimiento de Dios por parte del hombre; sólo el conocimiento que obtiene en este momento es exacto, práctico, y preciso, y este proceso —de conseguir un entendimiento y un conocimiento genuinos de Dios mediante la apreciación, la experimentación, la sensación y la corroboración de Sus palabras— no es otro que la comunión verdadera entre el hombre y Dios. En medio de esta clase de comunión, el hombre llega a entender y comprender verdaderamente las intenciones de Dios, llega verdaderamente a comprender y conocer las posesiones y el ser de Dios, llega a comprender y conocer verdaderamente la esencia de Dios, llega a comprender y conocer gradualmente el carácter de Dios, llega a una certeza real y a una definición correcta de la realidad del dominio de Dios sobre toda la creación, y consigue una orientación y un conocimiento sustanciales de la identidad y la posición de Dios. En medio de este tipo de comunión, el hombre cambia paso a paso sus ideas sobre Dios, no imaginando más que sale de la nada ni dando rienda suelta a sus propias sospechas sobre Él, ni malinterpretándolo, condenándolo, juzgándolo o dudando de Él. En consecuencia, el hombre tendrá menos debates con Dios, menos conflictos con Él, y habrá menos ocasiones en las que se rebelará contra Él. Por el contrario, la preocupación del hombre por Dios y su obediencia a Él se incrementarán, y su reverencia por Dios se volverá más real y más profunda. En medio de este tipo de comunión, el hombre no sólo alcanzará la provisión de la verdad y el bautismo de vida, sino que también obtendrá al mismo tiempo el verdadero conocimiento de Dios. En medio de este tipo de comunión, el hombre no sólo será transformado en su carácter y recibirá la salvación, sino que al mismo tiempo también conseguirá la reverencia y la adoración verdaderas de un ser creado hacia Dios. Habiendo tenido esta clase de comunión, la fe del hombre en Dios ya no será más una hoja de papel en blanco, o una promesa ofrecida como falsas promesas, o una forma de búsqueda e idolatría ciegas; sólo con este tipo de comunión crecerá la vida del hombre, día tras día, hacia la madurez, y sólo ahora se transformará gradualmente su carácter, y su fe en Dios, paso a paso pasará de una creencia vaga e incierta a una obediencia y una preocupación genuinas, a una reverencia real, asimismo, en su búsqueda de Dios, el hombre progresará gradualmente de una actitud pasiva a una activa, de una sobre la que se actúa a una que lleva a cabo una acción positiva; sólo con este tipo de comunión el hombre llegará a un entendimiento y una comprensión verdaderos de Dios, al conocimiento verdadero de Dios.

de ‘Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

El conocimiento de la autoridad y del poder de Dios, de Su propia identidad y de Su esencia no puede lograrse basándoos en vuestra propia imaginación. Al no poder apoyarte en tu imaginación para conocer la autoridad divina, ¿de qué forma puedes lograr un verdadero conocimiento de ella? Comiendo y bebiendo las palabras de Dios a través de la comunión y de la práctica de estas, tendrás una experiencia y una verificación graduales de Su autoridad y conseguirás un conocimiento progresivo y cada vez mayor de ella. Esta es la única forma de lograr el conocimiento de la autoridad de Dios; no hay atajos. Pediros que no imaginéis no es lo mismo que obligaros a que os sentéis pasivamente para esperar la destrucción, o que dejéis de hacer algo. No usar tu cerebro para pensar e imaginar significa dejar de utilizar la lógica para deducir, dejar de utilizar el conocimiento para analizar, dejar de usar la ciencia como base, y apreciar, verificar, y confirmar en su lugar que el Dios en el que tú crees tiene autoridad; confirmar que Él tiene soberanía sobre tu destino, y que Su poder demuestra en todo momento que Él es el verdadero Dios mismo, a través de Sus palabras, de la verdad, de todo lo que encuentras en la vida. Es la única forma en que cualquiera puede conseguir un entendimiento de Dios. Algunos dicen que desean hallar una forma simple de conseguir este objetivo, ¿pero puedes tú pensar así? Yo te lo digo, no necesitas pensar: ¡no hay otras formas! La única manera es saber y verificar de forma minuciosa y constante lo que Dios tiene y es, a través de cada palabra que Él expresa y de todo lo que Él hace. Esta es la única forma de conocer a Dios. Porque lo que Dios tiene y es, y todo lo referente a Él, no es algo hueco o vacío, sino que es real.

de ‘Dios mismo, el único I’ en “La Palabra manifestada en carne”

Notas a pie:

a. El texto original dice: “es un símbolo de no poder ser”.

b. El texto original dice: “así como un símbolo de no poder ser ofendido (y de no tolerar ser ofendido)”.

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