En la actualidad, la tierra está siendo asolada por desastres como terremotos, hambrunas, plagas, inundaciones y sequías. La intensidad de estos desastres está creciendo y están causando cada vez más muertes. Dios ama al hombre y lo salva, ¿por qué, entonces, debe hace caer desastres tan grandes?

2 Mar 2021

Versículos bíblicos como referencia:

“Y también os he quitado la lluvia cuando faltaban todavía tres meses para la cosecha; e hice llover sobre una ciudad y no sobre otra, llovió sobre una parte y ese pedazo de tierra donde no llovió se marchitó. Entonces dos o tres ciudades fueron a otra ciudad a beber agua; pero no estuvieron satisfechos; aun así, no volvisteis a Mí, dijo Jehová. Os he herido con destrucción y añublo: cuando crecieron vuestros jardines y vuestras viñas, vuestras higueras y vuestros olivos, la oruga los devoró; aun así, no volvisteis a Mí, dijo Jehová. Envié entre vosotros una plaga como la de Egipto; maté a espada a vuestros jóvenes, me llevé vuestros caballos e hice subir el hedor de vuestros campamentos hasta vuestras narices; aun así, no volvisteis a Mí, dijo Jehová. Destruí a algunos de vosotros como Dios destruyó Sodoma y Gomorra y fuisteis como tizón arrebatado de la hoguera; aun así, no volvisteis a Mí, dijo Jehová. Por tanto, así haré contigo, oh, Israel, y, como así lo haré, prepárate para encontrarte con tu Dios, oh, Israel” (Amós 4:7-12).*

“He aquí vienen días, dijo Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová” (Amós 8:11).*

Las palabras relevantes de Dios:

Todo lo que Dios hace se planea con precisión. Cuando ve desarrollarse una cosa o una situación, existe un estándar por el que medirlas a Sus ojos, y este determinará si comienza un plan para lidiar con ellas o cómo tratarlas. Él no es indiferente ni insensible hacia todo. En realidad, es todo lo contrario. Aquí hay un versículo que Dios le dijo a Noé: “He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra”. ¿Afirman las palabras que Dios dijo esa vez que solo destruiría a los seres humanos? ¡No! Él declaró que iba a destruir todo lo vivo, lo que tuviera carne. ¿Por qué quería Dios la destrucción? Aquí hay otra revelación del carácter de Dios; a Sus ojos, existe un límite para Su paciencia hacia la corrupción del hombre, hacia la inmundicia, la violencia y la rebeldía de toda carne. ¿Cuál es Su límite? Es tal como dijo Dios: “Miró Dios a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. ¿Qué significa la frase “porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”? Significa que todos los seres vivos, incluidos aquellos que seguían a Dios, los que invocaban Su nombre, los que alguna vez le hicieron holocaustos a Dios, los que lo reconocían de palabra e incluso lo alababan, una vez que su comportamiento estuviera lleno de corrupción y llegara a los ojos de Dios, Él tendría que destruirlos. Ese era el límite de Dios. Entonces, ¿hasta qué punto mantuvo Él Su paciencia con el hombre y con la corrupción de toda carne? Hasta el punto en que todas las personas, ya fueran seguidores de Dios o no creyentes, no caminaban por la senda correcta. Hasta el punto en que el hombre no solo era moralmente corrupto y estaba lleno de maldad, sino que no había nadie que creyera en la existencia de Dios, y mucho menos alguien que creyera que el mundo está bajo Su soberanía y que Él puede traer la luz y la senda correcta a las personas. Hasta el punto en que el hombre odiaba la existencia de Dios y no le permitía existir. Una vez que la corrupción del hombre llegó a este punto, Dios ya no pudo mantener Su paciencia. ¿Qué la reemplazaría? La llegada de la cólera y del castigo de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I

Mis palabras lograrán todo; ningún hombre puede participar y ninguno puede realizar la obra que Yo llevaré a cabo. Limpiaré el aire de todas las tierras y erradicaré de la tierra todo rastro de los demonios. Ya he comenzado y emprenderé Mi obra inicial de castigo en la morada del gran dragón rojo. Así, se puede ver que Mi castigo le ha sobrevenido a todo el universo. El gran dragón rojo y toda clase de espíritus inmundos no pueden de ninguna manera escapar de Mi castigo, porque Yo escruto todas las tierras. Cuando Mi obra en la tierra finalice —es decir, cuando la era del juicio llegue a su fin—, castigaré formalmente al gran dragón rojo. Mi pueblo verá, sin duda, Mi justo castigo hacia el gran dragón rojo; seguro que expresará sin cesar sus alabanzas por causa de Mi justicia y para siempre exaltará sin duda Mi santo nombre por causa de Mi justicia. A partir de ahí, realizaréis vuestro deber y me alabaréis por todas las tierras formalmente, ¡por los siglos de los siglos!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 28

Cuando se haya hecho completo a todo el pueblo de Dios y todos los países de la tierra se conviertan en el reino de Cristo, ese será el momento en que retumben los siete truenos. El día de hoy es un paso en dirección a esa etapa; se ha desencadenado el ataque hacia ese día. Este es el plan de Dios, y en el futuro cercano se llevará a cabo. Sin embargo, Dios ya ha cumplido todo aquello de lo que habla. Por tanto, queda claro que los países de la tierra no son sino castillos en la arena, a punto de desmoronarse; el último día es inminente y el gran dragón rojo caerá ante la palabra de Dios. Para asegurarse de que el plan de Dios sea totalmente exitoso, los ángeles han descendido al mundo humano y han comenzado a hacer su máximo esfuerzo por satisfacer a Dios, y el Dios encarnado está presente Él mismo en el campo de batalla para librar la guerra contra el enemigo. Donde está la carne encarnada es donde el enemigo es exterminado. China será la primera en ser destruida; será aniquilada por la mano de Dios. Él no le dará cuartel alguno. A medida que el pueblo de Dios adquiere mayor madurez, eso demuestra que el gran dragón rojo está colapsando aún más; esto es claramente visible para el hombre. La maduración del pueblo de Dios es el augurio de la caída del enemigo. Esto es una pequeña explicación de lo que quiere decir “competir”.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 10

Hoy, no solo desciendo sobre el país del gran dragón rojo; también vuelvo el rostro hacia todo el universo y provoco que todo el empíreo tiemble. ¿Existe algún lugar que no esté sujeto a Mi juicio? ¿Hay algún lugar que no exista entre los desastres que Yo hago descender sobre él? Dondequiera que voy, he esparcido todo tipo de “semillas de desastre”. Esta es una de las formas en las que obro y, sin duda, es un acto de salvación para la humanidad, y lo que les extiendo sigue siendo un tipo de benevolencia. Permitiré que incluso más personas me conozcan y me vean y, de esta forma, lleguen a temer a un Dios a quien no han podido ver durante tantos años, pero que, en este momento, es práctico. ¿Por qué razón creé el mundo? ¿Por qué, después de que los seres humanos se volvieron corruptos, no los aniquilé por completo? ¿Por qué razón toda la raza humana vive en medio de desastres? ¿Cuál fue Mi propósito al revestirme de carne en persona? Cuando llevo a cabo Mi obra, la humanidad conoce no solo el sabor de lo amargo, sino, también, de lo dulce.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 10

En esta etapa de la obra, debido a que Dios tiene la intención de revelar todos Sus hechos en todo el mundo antes de hacer en última instancia que toda la humanidad que lo ha traicionado se rinda una vez más ante Su trono, el juicio de Dios aún contendrá Su misericordia y benevolencia. A medida que ocurren diversos acontecimientos en todo el mundo que causan que las personas se alarmen, surgen oportunidades para que estas busquen a Dios a fin de que puedan volver a raudales para estar ante Él. Así pues, Dios dice: “Esta es una de las formas en las que obro y, sin duda, es un acto de salvación para la humanidad, y lo que les extiendo sigue siendo un tipo de benevolencia”.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 10

En las fases de la obra de Dios, la salvación sigue adoptando la forma de distintos desastres y nadie que esté condenado puede escapar de ellos. Solo al final será posible lograr una situación en la tierra que sea “tan serena como el tercer cielo: aquí, todas las cosas vivas, grandes y pequeñas, coexisten en armonía y jamás se involucran en ‘conflictos de la boca y la lengua’”. Un aspecto de la obra de Dios consiste en conquistar a toda la humanidad y ganar al pueblo escogido por medio de Sus palabras; otro es conquistar a todos los hijos de la rebeldía por medio de diversos desastres. Esta es una parte de la obra de Dios a gran escala. Solo de esta forma puede alcanzarse plenamente el reino en la tierra que Dios desea y esta es la parte de Su obra que es oro puro.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 17

Expreso Mi misericordia hacia los que me aman y renuncian a sí mismos. Mientras tanto, el castigo traído sobre los malvados es precisamente una prueba de Mi justo carácter y, más aún, testimonio de Mi ira. Cuando llegue el desastre, todos aquellos que se oponen a Mí llorarán cuando el hambre y la peste caigan sobre ellos. Quienes me hayan seguido durante muchos años, pero hayan cometido toda clase de acciones malvadas, no se librarán de pagar por sus pecados; ellos también caerán en la catástrofe, que apenas se ha visto durante millones de años, y vivirán en un constante estado de pánico y miedo. Y aquellos de Mis seguidores que han demostrado completa lealtad a Mí se regocijarán y aplaudirán, alabando Mi gran poder. Ellos experimentarán un estado inefable de despreocupada felicidad y vivirán en un júbilo que Yo nunca antes he otorgado a la humanidad. Porque Yo atesoro las buenas obras del hombre y aborrezco sus acciones malvadas. Desde que comencé a liderar a la humanidad, he estado esperando ansiosamente obtener un grupo de personas que piense igual que Yo. Pero nunca olvido a los que no piensan igual que Yo; los odio siempre en Mi corazón, a la espera de la oportunidad de hacerles responder por sus acciones malvadas, algo que disfrutaré cuando lo vea. ¡Ahora, Mi día finalmente ha llegado y ya no necesito esperar!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prepara suficientes buenas obras para tu destino

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