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El regreso del hijo pródigo(Parte 1)

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Por Ruth, Estados Unidos

Nací en un pequeño pueblo del sur de China, en el seno de una familia de creyentes que se remonta a la generación de mi bisabuela paterna. Las historias bíblicas, los himnos de alabanza y la música sagrada que se tocaba en la iglesia fueron compañía constante durante los días felices de mi infancia. Cuando empecé a cumplir años y aumentó la presión académica, mi corazón comenzó a alejarse lentamente del Señor. Sin embargo, Él nunca me abandonó; cada vez que se lo pedía, el Señor me ayudaba. La gracia y el santo nombre del Señor Jesús estaban arraigados profundamente en mi corazón. Me viene a la memoria el año en que hice el examen de acceso a la universidad, cuando nadie pensaba que aprobaría y accedería a una de las buenas, incluidos mis maestros. Tras sufrir un golpe tras otro, casi perdí toda esperanza, y pensé también que nunca sería capaz de acceder a la universidad que yo quería. Pero entonces me vino algo a la mente, una frase que oí en la iglesia cuando era pequeña: “Donde el hombre termina, Dios comienza”, y al instante sentí que había sido esclarecida. Sabía que era lo correcto: donde alcanzo mi límite, es donde Dios comienza. Las capacidades del Señor son grandiosas, y yo creía que mientras me apoyara de verdad en el Señor, sin duda Él me ayudaría. Y así, empecé a orar al Señor Jesús a menudo: “Oh, Señor, por favor, ayúdame. Si puedo acceder a la universidad de mis sueños sin apuros, de ahora en adelante prometo no distanciarme nunca de Ti y aceptarte como mi único Salvador en esta vida”. A la vez que oraba, también estaba pagando un precio inconcebible para la mayoría de la gente; pasé el último año de secundaria ensayando piano cuando no estaba comiendo o durmiendo. Ensayaba de 10 a 12 horas al día. No sabía de dónde venía esa fuerza que me sostenía, pero pensé que debía ser que el Señor escuchaba mis oraciones y me ayudaba en silencio. La gratitud al Señor creció en mi corazón. Al final, mi anhelado deseo se cumplió; pasé la prueba de acceso a uno de los mejores conservatorios del país, y por ese motivo creí firmemente que el Señor Jesús era mi único Salvador. El último año de universidad no sabía qué camino debía tomar después de graduarme, así que llamé al Señor Jesús y le pedí que me mostrara el camino, que me abriera uno. En 2004, poco después del ataque terrorista del 11 de septiembre en los Estados Unidos, prácticamente todos los visados de entrada estaban bloqueados, pero para mi sorpresa me concedieron una beca completa para una universidad en los Estados Unidos, tras presentarles un cedé que grabé yo misma profesionalmente. Conseguí un visado de estudiante sin ningún problema y me fui a Estados Unidos para continuar mis estudios. Estas dos experiencias, el acceso a la universidad y marcharme al extranjero, me demostraron que el Señor me había ayudado a hacer realidad sueños que nunca hubiera podido lograr por mi cuenta. Me convencí aún más firmemente de que el Señor Jesús es el verdadero Dios, Él es mi Salvador y he de practicar adecuadamente la fe en el Señor y seguirle.

El regreso del hijo pródigo

Un día de 2007, llamé a mi madre a China para charlar, como hacía a menudo. Cuando contestó, me dijo sin rodeos: “¿Sabías que el Señor Jesucristo ya ha regresado?”. Al oírla decir esto me sobrevino una sensación de agradable sorpresa, pero inmediatamente pensé que en la Biblia dice que en los últimos días aparecerán falsos cristos, así que no sabía si esto de que el Señor había regresado era verdad o mentira. Era consciente de que tenía que abordarlo con precaución. Hoy en día, internet es muy rápido y práctico, así que pensé que debería conectarme para comprobarlo. Eso hice tras colgar el teléfono, sintiendo como si estuviera flotando en el aire, con la intención de encontrar una fuente de información fiable. Para mi sorpresa, lo único que encontré fueron voces de protesta blasfemando y condenando el regreso del Señor Jesús, Dios Todopoderoso. No entendía si aquello era cierto o falso, pero me causó temor e intranquilidad, me asustaba que mi madre no tuviera discernimiento sobre el bien y el mal y tomara el camino equivocado. La llamé enseguida para contarle todas las cosas malas que había leído en la red, pero mi madre permaneció muy tranquila y me consoló diciéndome: “Hija mía, no has leído las palabras de Dios Todopoderoso, así que no las entiendes y llevaría mucho tiempo explicártelas, pero no te preocupes, no voy por el camino equivocado. De hecho, estoy siguiendo las huellas del Cordero. No hablemos más de esto por teléfono”. Yo sabía que China está gobernada por una dictadura atea, y que el Gobierno del PCCh siempre anda persiguiendo y arrestando a los cristianos, así que no era bueno que mi madre discutiera nada relacionado con la fe por teléfono. No me atreví a hablar mucho del tema con ella, así que llamé a un pastor de China que conocía bien para pedirle ayuda, rogándole que fuera a “rescatar” a mi madre. Cuando el pastor me dio la noticia de que no había podido hacerla volver al redil, me enfadé tanto que prácticamente perdí la cabeza. Después de aquello, en un intento de interponerme en el camino de la fe de mi madre en Dios Todopoderoso, hasta le dije que debía elegir entre yo y su fe en Él. Después de decirle aquello, tuve el mismo sueño durante tres noches seguidas. Era una noche muy, muy oscura, llovía torrencialmente y yo llevaba un paraguas negro y caminaba a lo largo de una costa que una vez fue familiar. No había ni una sola persona alrededor, y de repente un relámpago tan brillante como el día impactaba en mi paraguas… Cada vez que tenía ese sueño me despertaba asustada y con sudores fríos, pero como era tan insensible, ignorante y terca, no hacía el más mínimo esfuerzo por buscar y orar, por averiguar por qué seguía teniendo ese sueño: ¿Me advertía el Señor que me alejara de un camino de oposición a Dios y, en cambio, regresara a Él? Más tarde me di cuenta de que no importaba que tratara de persuadir a mi madre, todo era inútil. Además, me encontraba en un lejano país extranjero y llevaba una vida muy ocupada, así que dejé de intentar obligarla.

En 2010, cuando regresé a China, mi madre me expuso su fe en Dios Todopoderoso. Parecía saber exactamente lo que estaba pensando, y me preguntó sin rodeos: “Sabes que llevo creyendo en Dios Todopoderoso varios años, ¿te parece que hay algo extraño en mí, alguna de esas cosas que dicen en internet?”. Su pregunta me dejó perpleja y no se me ocurrió una respuesta inmediata. Al pensarlo bien, me di cuenta de que las cosas que decían en internet y me causaban pavor no le habían sucedido a mi madre; ella era muy normal y estaba ilesa, delante de mí. De hecho, fui consciente de que había cambiado más desde que obtuvo la fe en Dios Todopoderoso que tras comenzar a creer en el Señor Jesús. No solo se había vuelto más racional en sus palabras y acciones, sino que también había adquirido una mayor comprensión en su enfoque de las cuestiones. Ante todo esto, pensé: parece que los rumores en la red no son ciertos, los hechos hablan más fuerte que las palabras. Mi madre me dijo: “¿Por qué no crees a tu madre y observas los hechos en vez de creer los rumores de internet? ¿Has investigado y recabado pruebas respecto a esas cosas?”. Avergonzada, le respondí: “No lo he hecho”. Ella continuó: “No has investigado para averiguar si son rumores, sino que te has creído todo lo que has leído y has llegado a una conclusión precipitada. Debería darte vergüenza ser tan culta pero tan poco razonable. Has de examinar atentamente los cuatro evangelios para darte cuenta de que cuando el Señor Jesús estaba llevando a cabo Su obra, los sacerdotes, escribas y fariseos judíos inventaron toda clase de rumores y falsos testimonios. Dijeron que el Señor Jesús era amigo de los pecadores, que era un hombre que abusaba de la comida y el alcohol, y lo acusaron falsamente de incitar al pueblo a dejar de pagar impuestos al César. Incluso sobornaron a los soldados para que dieran falso testimonio, les hicieron decir que los discípulos del Señor habían robado Su cuerpo y Él no había resucitado. ¿Seguro que conoces estos temas? Lo que los cuatro evangelios registran es solo una pequeña parte de la obra llevada a cabo por el Señor Jesús, y contienen testimonios escritos a partir de los muchos rumores que los líderes judíos difundieron sobre el Señor Jesús. ¿Has pensado en eso antes? Si internet hubiera existido en aquella época, los sacerdotes, escribas y fariseos judíos sin duda habrían difundido sus rumores y falsos testimonios en la red, y sus palabras que calumniaban, blasfemaban, incriminaban y condenaban al Señor Jesús habrían inundado internet, como hacen ahora las del mundo religioso que condenan a Dios Todopoderoso. ¿Sabes lo que esto significa? El Señor Jesús dijo: ‘Esta generación es una generación perversa’ (Lucas 11:29). ‘Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas.Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas’ (Juan 3:19-20). Dios Todopoderoso dijo: ‘El hombre perdió su corazón que teme a Dios después de que Satanás lo corrompió y perdió la función que debería tener una de las criaturas de Dios, convirtiéndose en un enemigo desobediente a Dios. El hombre vivió bajo el campo de acción de Satanás y siguió las órdenes de Satanás […]’ (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘Dios creó el mundo y esto se remonta a miles de años; ha venido a la tierra a realizar una cantidad inconmensurable de obra y ha experimentado por completo el rechazo y la difamación del mundo humano. Nadie celebra la llegada de Dios; todo el mundo simplemente lo mira con frialdad. En el transcurso de estos varios miles de años de dificultades, la conducta del hombre desde hace mucho tiempo ha hecho pedazos el corazón de Dios’ (‘Obra y entrada (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). La palabra de Dios revela muy claramente la naturaleza y esencia de la oposición de la humanidad corrupta a Dios y cómo esta lo trata como a un enemigo. La humanidad ha sido profundamente corrompida por Satanás, y toda ella se ha convertido en enemiga de Dios, nadie ama la verdad ni da la bienvenida a Su llegada. Cuando el Señor Jesús estaba en Judea obrando y expresando la verdad, Él obró muchos milagros, mucha gente corriente se sintió atraída a seguirlo, y a los líderes judíos les preocupó que todo el mundo fuera a seguir al Señor Jesús y los abandonara a ellos. Así que inventaron rumores y dieron falso testimonio sobre el Señor Jesús, se opusieron frenéticamente y lo condenaron, y finalmente lo crucificaron. Esta es una evidencia irrefutable de que la humanidad corrupta odia la verdad y ve a Dios como el enemigo. Ahora Dios se ha hecho carne una vez más, y de nuevo se encuentra con la frenética oposición y condena de los seres humanos corruptos. El Gobierno del PCCh teme que el pueblo siga a Dios Todopoderoso y obtenga discernimiento sobre su esencia malvada, que entonces lo rechace y pierda así su posición de poder. Los líderes del mundo religioso también temen que los creyentes sigan a Dios Todopoderoso y entonces pierdan su estatus y sustento. Así que, al igual que el régimen romano y los líderes judíos de aquella época, adoptan tácticas despreciables y maliciosas, se inventan toda clase de rumores y dan muchos testimonios falsos sobre la Iglesia de Dios Todopoderoso, para calumniarlo y condenarlo y desacreditar a Su iglesia. Su meta es hacer que la gente se levante y condene y rechace las palabras y la obra de Dios Todopoderoso, e interponerse en el camino de las personas que reciben la salvación de Dios. ¡Debemos tener discernimiento respecto a los trucos de Satanás! El Gobierno del PCCh es un régimen ateo y satánico que siempre ha sido enemigo de Dios. Cuando llegó al poder, destruyó copias de la Santa Biblia, demolió iglesias, masacró a cristianos e incluso consideró la Santa Biblia, una obra reconocida en todo el mundo, como literatura de secta, y a los protestantes y católicos como miembros de una secta malvada, con el fin de reprimirlos y perseguirlos. Comete todas las fechorías imaginables, así que, ¿cómo no iban a inventar rumores de todo tipo? Los hechos muestran que tanto el Gobierno del PCCh como los líderes del mundo religioso son demonios satánicos que odian la verdad y son enemigos de Dios. Esto es algo que debemos ver claramente. Somos personas de fe: debemos creer en la palabra de Dios y en la verdad. En absoluto debemos creer los rumores y mentiras del Gobierno del PCCh y los líderes del mundo religioso. Si carecemos de discernimiento sobre los rumores difundidos por el Gobierno del PCCh y el mundo religioso, si no buscamos e investigamos la palabra y la obra de Dios Todopoderoso, entonces acabaremos siendo como el pueblo corriente judío, abandonaremos a Cristo y rechazaremos el camino verdadero, engañados por los rumores que oímos. De tal manera, no solo nos perderíamos la salvación de Dios, sino que al final también nos encontraríamos con Su justo castigo por oponernos a Él”.

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